jueves, 3 de diciembre de 2015
El Triunfo de Javier
Nuestra Parroquia de San Francisco, cuando me hice cargo de ella, no tenía una imagen digna del Santo Titular, En cuanto pude, me procuré una, preciosa y digna. Además, hace año y medio, compré muy barato (fue providencial, creo yo) un viejo y bonito cuadro representando la muerte de Javier. Debe ser de del XVII-XVIII, no sé decir si bávaro o napolitano. Es muy 'jesuitón', pues representa propiamente la estampa de la muerte de Javier muy difundida por la Compañía de Jesús:
El Santo Javier agoniza bajo un pobre chozo, tendido sobre un montoncillo de heno, rígido, con los ojos muy vivos vueltos al Cielo; tiene un crucifijo en la mano derecha, y la izquierda abierta sobre el pecho; de la sotana desabrochada sale una llamarada. A su derredor hay un libro abierto, un pequeño icono de la Mater Dolorosa, un rosario y una calabaza. En el ángulo derecho, entre las olas, a toda vela, está la nave en la que Javier ya nunca embarcará. Sobre el Santo, cinco Querubines miran el tránsito del misionero, abriendo los Cielos que le esperan.
El chozajo y la paja recuerdan el pesebre de Belén. Los ojos mirando a lo alto y la imagen de la Virgen Dolorosa parecen un eco del Calvario. El velero, un alegoría de las venturas y desventuras del mundo.
A las puertas de China, con el ansia insatisfecha del misionero, lejos de todo y todos, también del capitán Ignacio, bajo cuya guía profesó con los otros primeros socios, un día de la Asunción en Montmartre, dieciocho años hacía, con cuarenta y seis años intensamente entregados, estragado, cansado, tantas veces frustrado por los hombres y animado sólo por Dios, el Señor que impone su providencia al impaciente Javier.
Estos cuadros hagiográficos son una estampa para el arte, un medio para la piedad y un motivo para el examen espiritual. Si se le quiere decir 'triunfo' sólo lo es desde el paradigma de la Cruz. Según esta clave sí es victoria. Según el mundo, no, por mucho que se pinten querubines para adornar un gran fracaso.
Con esta escena javieriana he estado esta tarde dando vueltas a unos papeles con un cuestionario de evaluación de la parroquia según el esquema del análisis DAFO, un método para análisis de empresas. Con buena intención - supongo - se pretende que sigamos las pautas del DAFO y las apliquemos a la parroquia, el arciprestazgo, la diócesis. Me pregunto si también a la Iglesia Santa y Católica.
¿Analizar lo divino con metros tan humanos como los que se usan para calibrar empresas?
¿Hemos perdido la conciencia de la esencia y sobrenaturaleza de nuestro negocio, de nuestra empresa?
Me refiero, claro, al negocio y la empresa de Javier.
+T.
sábado, 21 de noviembre de 2015
Niña María
de gracia plena,
ampara piadosa
a quién te reza.
Niña Virgen digna
de ser única electa
cándida inocencia,
de simpar belleza,
para ser de Cristo
su madre y doncella,
mirános clemente,
oh celeste Reina,
y haz que obedientes
sigamos tu estela
siendo al fin llamados
del Rey a la diestra.
Tu Presentación
la Iglesia celebra,
oh Niña María,
rogando pureza:
Desde el cielo riega
con ella la tierra.
Ex Voto
+T.
viernes, 20 de noviembre de 2015
El virus jesuíta
![]() |
| El célebre jesuita p. Escobar en un grabado francés de la época |
Con motivo de las preocupantes sesiones del recién concluido Sínodo de la Familia, recordé ciertos episodios históricos que podrían estar detrás de la dirección que parecía haber marcado PP Franciscus, en la que se entreveía un atávico 'virus jesuítico'.
Cuando surge la gran controversia moral del siglo XVII, los jesuítas fueron etiquetados de 'laxistas', un sambenito que después los adversarios de los jesuitas achacaron en general a la Compañía, casi como una carta de identidad. Aunque fue un gran dominico, el p. Bartolomé de Medina, santo varón de la confianza y el afecto de Santa Teresa, que le mandaba las truchas que le regalaban a ella, tanto era su aprecio por aquel sabio, docto y discreto confesor, el que abrió la interesante cuestión de la moralidad de las sentencias probables, que se pueden rectamente seguir. Aquella vena de ciencia moral abierta por fray Bartolomé era tan rica y afluente que apasionó a los teólogos y un siglo después derivó en una de las grandes contiendas doctrinales del catolicismo,
Además del famoso Padre Escobar (p. Antonio de Escobar y Mendoza, 1589-1669), la bestia terrible contra la que diatribaron los feroces jansenistas de Port-Royal, hay otros jesuitas no menos osados en el probabilismo y sus casuísticas, como el también célebre p. Tomás Sánchez (1551-1610), cordobés, especializado en cuestiones de moral matrimonial. El abate de Saint Cyran lo consideró un monstruo depravado por la impúdica exposición de los casos y sus particularidades y circunstancias que sacaba a relucir en su tratado 'De matrimonio'. Por los seminarios de entonces corría una letrilla alusiva que decía "Si quieres saber más que el Demonio, / lee a Sánchez en 'De Matrimonio' ".
Otro doctor Juan Sánchez fue denunciado a la Inquisición por las tesis que enseñaba en su libro de cuestiones morales que tituló 'Selectas', en cuyas páginas aparecían conclusiones de este estilo:
Al que vive amancebado se le debe absolver y no se le debe negar la absolución en la confesión, aun si no deja su amancebamiento. si en su caso se dieran, por ejemplo, algunas de estas circunstancias
- si la manceba con la que comparte techo y lecho le debiera una cierta suma de dinero que el susodicho dejaría de cobrar si la echara a la calle
- si siendo ella mujer bien dispuesta para los negocios y arrimara ganancias a la casa, en caso de que se la despidiera su ausencia mermaría el capital y la hacienda de su protector
- si habiéndose aficionado a su buen trato temiera perderse una compañía afín difícil de hallar en otra criada que no fuera tan a propósito
(cfr. Denzinger. Errores varios sobre materias morales, condenados en los Decretos de 24 de septiembre de 1665 y 18 de Marzo de 1666. D-1141 ss. No debe obligarse al concubinario a expulsar a la concubina, si ésta le fuera muy útil para su regalo, caso que, faltando ella hubiese de pasar una vida demasiado difícil, y otras comidas hubiesen de causar gran hastío al concubinario, y fuese demasiado dificultoso hallar otra criada.)
Las 'Selectas' del p. Juan Sánchez se publicaron en Madrid en 1624, y el libro no fue denunciado hasta 1640, con lo que corrió y fue divulgado durante tres lustros como obra docta e ilustrativa para el manejo y formación de confesores y gente de cierto nivel moral. También se entiende que tales lecturas removieran la atrabilis de los severos jansenistas, que se hacían el peor de los conceptos sobre aquellos jesuitas españoles, tan adelantados en la moral de lo inmoral.
Aun cuando Inocencio XI condenara tesis, autores y seguidores como esos que he citado, e incluso apoyara personalmente al prepósito general p. Tirso González para la erradicación del probabilismo del seno de la Compañía, la pelota ya estaba en el tejado y había rodado y dado mucho juego, creando a la vez, junto con la controversia, mucha opinión. Según algunos autores, con los probabilistas se había pasado de una moral que se centraba en el objeto material de las acciones, lo objetivo. a otra consideración en la que intervenía, con todo su peso, lo subjetivo, el examen y la casuística de lo personal y sus circunstancias podían variar la valoración moral de los actos.
Y todo esto no era obra de perversos inmorales, sino fruto de las reflexiones de rectos y graves doctores que sopesaban actos y personas reales, corrientes, no ideales. La teología moral bajaba de los eximias y doctas cátedras(***) y se sentaba en la calle, las plazas y los salones, concluyendo desde el plano de la gente de su época y sus mudanzas. Y siempre tendiendo en sus soluciones a la mitigación y no al rigor.
Si han perdido el hilo del discursillo, la cuestión era preguntarse cuánto de este 'virus jesuítico' ha gravitado (o no) sobre el pasado Sínodo.
(***) Aunque lo mismo se puede objetar que la casuística probabilista es lucubración prolijamente elaborada en alambique de erudito.
p.s. Por cierto, como buen español, confieso que, en moral, tengo y mantengo algún sano probabilismo, muy bueno para los nervios (también los nervios espirituales).
+T.
De los Caídos
La palabra 'caído' tiene rango y emoción. y a los que doblamos el cabo de los cuarenta nos llena la memoria de los amigos que se quedaron eternamente jóvenes. La palabra es a la vez sencilla y grave, y resiste con entereza el uso indebido, el floripondio hipócrita y hasta la calderilla sentimental. Es moneda eterna y dura que no puede sufrir desgastes. Así, caer significa morir.
Rafael García Serrano. Diccionario para un macuto.
Mi primer acto político que recuerdo es cuando iba con mis padres a la Misa de los Caídos y después salíamos a la plazoleta para cantar el Cara al Sol y poner las cinco rosas al pie de la Cruz y la lápida con los nombres de nuestros Caídos. Creo que era el .único niño que iba; algunos años vino también mi hermano, más pequeño. Tengo por ahí una foto en la que se ve en primer plano a mi madre, con mi hermano de la mano. Y detrás el alcalde, el comandante de puesto de la Guardia Civil y el cura párroco; un poco más detrás va mi padre conmigo, y entre el grupo se distinguen algunos amigos más, todos camino del Monumento a los Caídos.
Mi padre vestía para aquella Misa la camisa azul con la corbata negra. La última vez que ví a mi padre y a mi madre con la camisa de Falange fue cuando fueron al Valle de los Caídos para el entierro de Franco. Recuerdo que mi madre dijo una vez algo así como que aquel día enterraron también su juventud.
Yo todavía les recuerdo el 20 de Noviembre con la Misa, por los Caídos, por José Antonio, por Franco, por los Caídos de mi familia y por todos los que dieron su vida por Dios y por España.
Me suena bien esa gloriosa intención, cada vez me sabe mejor: Por Dios y por España.
Caer así, sí tiene sentido. Un glorioso e inmortal sentido.
+T.
martes, 10 de noviembre de 2015
En Florencia admirando a Chagall
Considero que el arte contemporáneo es un sub-arte, con diversos niveles de degradación. Entre los sub-artistas, Marc Chagall y su obra me caen simpáticos por la inocencia naif de sus composiciones, por el color, el abigarrado collage de imágenes y monigotes. Podría consentir colgar un Chagall en mi casa, yes.
Al PP Franciscus le gusta mucho Chagall, supongo que por algunas razones que yo compartiría y otras que no. Lo que no comprendo es cómo se puede visitar Florencia y tener el discutible gusto de admirar un Chagall colgado en el interior del Baptisterio de la Catedral. El cuadro en cuestión es uno de esos de Chagall que me gustan, una Crucifixión Blanca, con un Cristo que lleva de sudario una especie de banderola sionista, rodeado de escenas violentas, todo muy hebreo, muy evocadoramente e intencionadamente judaizante, aun siendo un tema de iconografía cristiana; como dije, me gusta la ingenuidad minimalista de esas pinturas de Chagall.
Ya se sabe cómo son estas cosas. No sé qué institución ha patrocinado la exposición del cuadro, traído costosamente desde Chicago, donde habitualmente se expone en el Art Institute. PP Franciscus apenas lo ha admirado unos segundos, todo dentro de ese protocolo preparado que se resuelve en pocos minutos, unos saludos a los selectos patrocinadores presentes, un regalito conmemorativo y pasar al siguiente momento marcado por la etiqueta, todo estudiadamente al paso.
En la escena, sin embargo, me ha llamado la atención la intervención del Cardenal Arzobispo de Firenze, Giuseppe Betori: Después de disfrutar con PP Francisco del interesante y simpático cuadro de Chagall, el cardenal Betori capta la atención del Papa y le señala con la mano la cúpula; la cámara sigue la indicación del prelado florentino y - ¡oh maravilla! - en un momento, durante unos segundos, muestra la belleza de los mosaicos de la cúpula del Baptisterios. Después de unas imágenes de un desleído monocromático con blancos-grises-negros y el Crucificado Blanco naif de Chagall, de repente la imagen de la cámara se llena con los esplendentes dorados y el colorido de la imaginería que representa la riqueza iconográfica del románico del maestro Torriti, un ascua reluciente con los Misterios de la Salvación y Cristo Salvador Pantocrátor reinando con santidad y justicia.
(Ver aquí , minuto 1,30 y siguientes)
Unos segundos solamente, como digo, pero los suficientes para anular la pintura de Chagall, insignificante ante la maravillosa cúpula de rutilante color, antigüedad y religiosa belleza.
No sé cuales serían las impresiones de PP Franciscus y los circunstantes. A mí me hubiera fascinado el ánimo y me habría detenido más, mucho más, a contemplar.
También he pensado que, comparativamente, podría decirse que así es PP Franciscus, como un naif Chagall, simpático para muchos, interesante para otros. Pero apenas un naif comparado con la obra mayor, la riqueza espiritual y hermosura inmensas de la Iglesia, el Papado, Roma...Como otro Chagall colgado bajo la cúpula maravillosa del Baptisterio.
No sé si me explico.
p.s. Salva reverentia, no diré rien sobre el mal gusto de ir a Florencia a ver un Chagall, un pecado que mejor ni mencionar.
+T.
Al PP Franciscus le gusta mucho Chagall, supongo que por algunas razones que yo compartiría y otras que no. Lo que no comprendo es cómo se puede visitar Florencia y tener el discutible gusto de admirar un Chagall colgado en el interior del Baptisterio de la Catedral. El cuadro en cuestión es uno de esos de Chagall que me gustan, una Crucifixión Blanca, con un Cristo que lleva de sudario una especie de banderola sionista, rodeado de escenas violentas, todo muy hebreo, muy evocadoramente e intencionadamente judaizante, aun siendo un tema de iconografía cristiana; como dije, me gusta la ingenuidad minimalista de esas pinturas de Chagall.
Ya se sabe cómo son estas cosas. No sé qué institución ha patrocinado la exposición del cuadro, traído costosamente desde Chicago, donde habitualmente se expone en el Art Institute. PP Franciscus apenas lo ha admirado unos segundos, todo dentro de ese protocolo preparado que se resuelve en pocos minutos, unos saludos a los selectos patrocinadores presentes, un regalito conmemorativo y pasar al siguiente momento marcado por la etiqueta, todo estudiadamente al paso.
En la escena, sin embargo, me ha llamado la atención la intervención del Cardenal Arzobispo de Firenze, Giuseppe Betori: Después de disfrutar con PP Francisco del interesante y simpático cuadro de Chagall, el cardenal Betori capta la atención del Papa y le señala con la mano la cúpula; la cámara sigue la indicación del prelado florentino y - ¡oh maravilla! - en un momento, durante unos segundos, muestra la belleza de los mosaicos de la cúpula del Baptisterios. Después de unas imágenes de un desleído monocromático con blancos-grises-negros y el Crucificado Blanco naif de Chagall, de repente la imagen de la cámara se llena con los esplendentes dorados y el colorido de la imaginería que representa la riqueza iconográfica del románico del maestro Torriti, un ascua reluciente con los Misterios de la Salvación y Cristo Salvador Pantocrátor reinando con santidad y justicia.
(Ver aquí , minuto 1,30 y siguientes)
Unos segundos solamente, como digo, pero los suficientes para anular la pintura de Chagall, insignificante ante la maravillosa cúpula de rutilante color, antigüedad y religiosa belleza.
No sé cuales serían las impresiones de PP Franciscus y los circunstantes. A mí me hubiera fascinado el ánimo y me habría detenido más, mucho más, a contemplar.
También he pensado que, comparativamente, podría decirse que así es PP Franciscus, como un naif Chagall, simpático para muchos, interesante para otros. Pero apenas un naif comparado con la obra mayor, la riqueza espiritual y hermosura inmensas de la Iglesia, el Papado, Roma...Como otro Chagall colgado bajo la cúpula maravillosa del Baptisterio.
No sé si me explico.
p.s. Salva reverentia, no diré rien sobre el mal gusto de ir a Florencia a ver un Chagall, un pecado que mejor ni mencionar.
+T.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Nostra Aetate. Nuestro error.
En cincuenta años, Nostra Aetate es un documento superado por las palabras, los hechos y los derechos. Hoy sería imposible redactar un texto así, que 'declara' verdades que la corrección política actual jamás aprobaría. Aunque Nostra Aetate fue el imprudente comienzo de este descompensado itinerario que nos condujo a Asís (1 y 2) y que sigue promiscuando la Fe con el error.
En la audiencia papal de esta mañana, PP Franciscus no ha bendecido los crucifijos, rosarios, medallas y objetos piadosos de los fieles para no molestar a los infieles presentes. Antes había pronunciado estas palabras:
Porque lo que Dios quiere ¿qué es? ¿Esa retahíla filantrópica tópica del discurso panreligioso de PP Franciscus?
Jn 6, 40 : La voluntad de mi Padre , que me envió, es esta: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna , y yo lo resucitaré en el último día.
Anómalamente, estamos 'celebrando' los 50 años de un desvío, de un error, que nos ha conducido a profesar el indiferentismo más letal.
Tu autem, Dómine, miserere !
+T.
En la audiencia papal de esta mañana, PP Franciscus no ha bendecido los crucifijos, rosarios, medallas y objetos piadosos de los fieles para no molestar a los infieles presentes. Antes había pronunciado estas palabras:
"...Con este importante documento, la Iglesia manifestaba su aprecio y estima por los creyentes de todas las religiones y todo lo que de bueno y de hermoso hay en ellas. En estos últimos años han sido numerosas las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas, encaminadas a promover la amistad y la unión entre los hombres. El Señor desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad.Todo es posible para el que tiene fe, debemos decir, Fe en el Dios verdadero y en Jesucristo, su Hijo, Señor nuestro.
El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos llama a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan alguna religión. Es importante continuar con un diálogo interreligioso abierto y respetuoso, que ayude a conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna.
Debemos dejar un mundo mejor de cómo lo hemos encontrado. Y para favorecer este diálogo lo más importante que podemos hacer es rezar. Cada uno rece según la propria religiòn. Con el Señor todo es posible."
Porque lo que Dios quiere ¿qué es? ¿Esa retahíla filantrópica tópica del discurso panreligioso de PP Franciscus?
Jn 6, 40 : La voluntad de mi Padre , que me envió, es esta: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna , y yo lo resucitaré en el último día.
Anómalamente, estamos 'celebrando' los 50 años de un desvío, de un error, que nos ha conducido a profesar el indiferentismo más letal.
Tu autem, Dómine, miserere !
+T.
sábado, 24 de octubre de 2015
Los derechos de la carne. Finaliza el Sínodo
Con el Sínodo de la Familia como trasfondo, hemos visto despabilarse una consciencia de fe que ha brillado en las intervenciones de algunos de los obispos sinodales, iluminando el oscuro ambiente que otros habían ido extendiendo por el aula. De esa inteligencia rectamente alumbrada y motivada por la Escritura-Tradición-Doctrina hemos participado todos los que hemos seguido con atención y oración las sesiones de la preocupante asamblea sinodal. En este sentido, esta mañana, en la Misa, las palabras de la Epístola de San Pablo a los Romanos resonaban con especial virtud, tonantes como un relámpago:
Porque los que se dejan dirigir por la carne tienden a lo carnal; en cambio, los que se dejan dirigir por el Espíritu tienden a lo espiritual. Nuestra carne tiende a la muerte; el Espíritu, a la vida y a la paz. Porque la tendencia de la carne es rebelarse contra Dios; no sólo no se somete a la ley de Dios, ni siquiera lo puede. Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Rm 8, 5-9
La claridad del texto inspirado deja en evidencia a quienes con sus propuestas llevaron al Sínodo la voz de la carne y exigían sus derechos, los derechos de la carne. ¿O no son hechos de la carne las situaciones de pecado, el divorcio y el adulterio, la práctica de la homosexualidad y las relaciones contra natura, las uniones aberrantes legitimadas por las políticas contra-cristianas, la inmoralidad del materialismo neo-pagano que envilece a todo el Occidente moderno?
La innovación se presentaba en el Sínodo con el empuje de la novedad y el cambio como única razón, más la fuerza de una masa social de conciencia turbia incapaz de distinguir ya el pecado de la virtud. Hasta se han atrevido a predicar la necesidad del cambio como si la verdad y el bien moral estuvieran sujetos a la inestabilidad variable de las ideologías, la moda de una época o la razón extraviada de las mayorías.
Decepcionantemente, el Sínodo, aun salvando la doctrina, ha dejado demasiados cabos sueltos. Compromisos y equilibrios de tendencias han impedido que prevalezca una doctrina nítida y fuerte que posibilite después una vigorosa pastoral universal capaz de resanar y plantar semillas de buena y verdadera re-evangelización familiar.
Al fin, hemos vuelto a oir con desencanto la bronca reprimenda preñada de descalificaciones de quien debiera ser el primer garante del bien y el porvenir de la Familia Cristiana:
"Ei Sínodo significa que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás. Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas. Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores. Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible. (...)(Discurso de clausura de PP Franciscus; leer texto completo aquí)
Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia– hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. ***
(...) La experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón. (...) Significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aún, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27).
También dice poco después que "...El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas...", con ese rancio tono que olvida desde cuando no se condena y anatematiza (¡ay!) a nadie ni nada, como si la memoria se le hubiera quedado bloqueada en un pasado remoto que se vuelve a imaginar en extemporánea desconexión con el presente.
Habiendo dicho poco antes que los participantes en el Sínodo se han expresado con "métodos no del todo benévolos", no nos podemos creer la benevolencia con misericordina que se predica en este texto.
Cuando termina diciendo que "...concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a caminar juntos", nos quedamos suspensos en la perplejidad de una intención que difícilmente compagina con lo dicho antes.
De todas formas, Deo gratias por el Sínodo que termina..
Et oremus pro fructibus...et futuras sinodales consecuentias.
*** (Llamo la atención sobre este párrafo con ese discurso inculturizador, que rezuma relativismo del más neto sabor modernistizante. Nótese.)
+T.
jueves, 22 de octubre de 2015
Sínodo sin finiquitar, con todas las cuestiones 'abiertas'
Desde el año pasado pronosticamos que el Sínodo, fuera lo que fuera, ya estaba determinado, con una muy expresa voluntad de PP Franciscus de la que Kasper estaba siendo agente procurador. Ahora, con el Sínodo en vísperas de clausurarse, nos enteramos de las triquiñuelas finales para salirse con las suyas. Dirán y repetirán, cada vez que haga falta, que la Doctrina no se ha tocado y sigue igual, pero todos sabemos que nada va seguir lo mismo. Los dos motu proprio francisquistas sobre las nulidades matrimoniales fueron un golpe de mano premonitorio. Y ahora las declaraciones públicas de algunos señalados implicados en la trama sinodal van desvelando lo que ya se preveía:
El Sínodo tiene final abierto, incluso en los temas delicados
El paso siguiente será ver cómo las conferencias episcopales arbitren medidas que, más o menos explícitas, autoricen la Comunión a los divorcidos re-casados. Y el capítulo sucesivo, con aplauso de la mayoría social infra-católica, será la paulatina aceptación pastoral de todas las demás conferencias episcopales. Incluso dentro de una misma nación podría darse el caso de algunas diócesis que consentirán y forzarán que otras más reticentes se vean obligadas a consentir también. Creo recordar que en un articulete del año pasado comparé el caso con el que ya se dio cuando la extensión de la administración de la comunión en la mano, que en pocos años fue universal. Pues con esto, lo mismo.
Si habrá o no habrá documento final de PP Franciscus, no se sabe. Ni falta que hace, dadas las circunstancias.
Hemos sido testigos de un grave capítulo de la Historia de la Iglesia cuyas consecuencias podrían ser mucho más profundas y lesivas de lo que ya nos figuramos.
Tu autem, Dómine, miserere nobis.
+T.
El Sínodo tiene final abierto, incluso en los temas delicados
El paso siguiente será ver cómo las conferencias episcopales arbitren medidas que, más o menos explícitas, autoricen la Comunión a los divorcidos re-casados. Y el capítulo sucesivo, con aplauso de la mayoría social infra-católica, será la paulatina aceptación pastoral de todas las demás conferencias episcopales. Incluso dentro de una misma nación podría darse el caso de algunas diócesis que consentirán y forzarán que otras más reticentes se vean obligadas a consentir también. Creo recordar que en un articulete del año pasado comparé el caso con el que ya se dio cuando la extensión de la administración de la comunión en la mano, que en pocos años fue universal. Pues con esto, lo mismo.
Si habrá o no habrá documento final de PP Franciscus, no se sabe. Ni falta que hace, dadas las circunstancias.
Hemos sido testigos de un grave capítulo de la Historia de la Iglesia cuyas consecuencias podrían ser mucho más profundas y lesivas de lo que ya nos figuramos.
Tu autem, Dómine, miserere nobis.
+T.
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