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lunes, 5 de septiembre de 2011
Tentácula mundi
Tentácula - me parece - no es muy latino, pero lo parece; mundi sí, eso si es latino. Los toqueteos del mundo, activos y pasivos, agentes o pacientes, todos indecentes, quiero decir. Y lo digo por y a propósito del Meeting de Rímini, esa merienda selecta con prurito inglés. Lo que pasa es que Rímini es Italia, la patria de los Malatesta, nada menos.
De Comunión y Liberación nunca me he aclarado (ni me han aclarado) si es religión, si es política, si es mixtificación. Lo que sí tengo claro es que es italiano, un fenómeno muy italiano que dificilmente puede arraigar más allá de los Apeninos. Por eso en España apenas tiene chicha, excepto una tropilla en los madriles y algún obispo calabazo (que no sé cómo no lo despiden con honores y banda, al muy berroqueño, patoso y calamitoso sin par).
Pues en el té de Rímini de este año, el tema ha sido un plus más comunión-liberación que otras veces, marcando y confirmando tendencias. Para estupefacción de cualquiera, el lema ha sido este:
'Y la existencia se convierte en una certeza'
Que ellos sabrán lo que querrá decir, siendo así que puede significar cualquier cosa, a gusto del entededor, según el humor del que sea, todo muy abierto a inteligencia poli-significante. Y la cosa tiene más filosofía de lo que aparenta, incluso teología, que los de CL son muy dados a jugar al trampantojo, muy elaborados ellos.
Desde luego no dan puntada sin hilo, y se hacen sitio en la cúspide, se baten la créme de la crème, y ellos mismos se ponen la guinda del pastel. Quiero decir que todo eso de juntar moros, egipcios, coptos, nacionales de allí e internacionales de más allá, con la prensa, radio-tv y los medios contando la cosa, les da más fama que a una diva de La Scala. Italia es experta en montajes espectaculares, ese insuperable sceneggiato, esa maestría en el atrezzo. El mitín de Rímini es un evento de la magnitud de una Mostra di Venezia, lo menos. En Italia, eso sí. Fuera apenas si es noticia de medio recuadro, si acaso (salvo prensa especializada y/o afín).
Aunque me pregunto qué hubieran hecho este año en Rímini si lo de la 'Primavera Árabe' no hubiera ocurrido. ¿Ha sido todo improvisado, o lo de la primavera de los moros ha sido una incorporación de última hora? Oportunismo en acción, señores. Que el que no corre vuela y estos chicos de CL son de volar alto (excepto el arzobispo membrillo, que ese no levanta vuelo ni aunque le pusieran un par de reactores-turbo en los sobacos, el muy plomazo (plomazo del Sacromonte, of course)).
La segunda parte del mitín de Rímini se entiende más. O yo diría que asoma el plumero muy politicastrón del invento, patentemente, salvo el pudor necesario para no cantar demasiado, todo con medida, nada sin discreción.
Lo que pasa es que - como dije - aquello es Italia. Desde los Comitati Cívici a esto de Rímini va lo que la distancia de la Italia de la Azione Cattolica a la Italia de Berlusconi: Una alternativa activa de católicos en política sin solución de continuidad (Giulio Andreotti incluído).
Concretando y resumiendo, esto es lo que hay: Mucho 'espiritu de Asís' por doquier, con coartada de primavera árabe y patriarcas de Alejandría tête a tête con imanes de Al-Azhar bajo la sombrilla acogedora de los discípulos de Don Giussani, una fuerza de la Italia hodierna. Y una fuerza eclesiástica, con vocación de poder laico-clerical, esa triunfante modalidad de las neo-fundaciones mixtas del post-concilio.
Con los focolari de mamma Chiara Lubich y los comunitarios de Sant'Egidio, la CL y sus diligentes socios forman el trípode omnipresente de la jóven iglesia post-conciliar made in Italy.
No hay que recalcar, se subraya él mismo, ese 'ecumenismo' abierto a la comunicacion inter-religiosa que marca por igual a las tres fuerzas.
Tampoco recordar lo bien representados que están en la Curia (y en muchas curias), con inteligentes, discretos y muy activos agentes.
p.s. Lo de nuestro obispo calabazo es una excepción: Ya se sabe que una mitra (donde sea) bien vale un peñazo (sea quien sea).
+T.
viernes, 18 de febrero de 2011
Un púlpito para las sombras: Ravasi en Bolonia
El boletín diario de la agencia Zenit es un muestrario bastante aproximado de lo que hay. Y de lo que no. Uno siempre le echa un vistazo esperando encontrar alguna buena noticia, pero lo que encuentra son desconcertantes gacetillas. Como esta de ayer:
El Atrio de los Gentiles discute sobre el Dios de los ateos
El título se podría poner como ejemplo de oxímoron. Y de equívoco. El contenido del acto del atrio, se intuye, pues, oscuro. Pero con linterna.
La luz en la sombra esclarece desde la palabra luminosa del rector, dottore Ivano Dionigi. No me queda claro si se declara/reconoce ateo sólido-compacto o si se trata, más bien, de un delicuescente agnóstico. De todas formas, lo que dicen que dijo hubiera hecho las delicias del beato-súbito JPIIº:
"Yo pienso que hablar del hombre equivale ante todo a hablar de Dios, y hablar de Dios equivale ante todo a hablar del hombre."
Dicho esto deberían haber cantado el ite missa est seguido, o una versión a la bolognesa de nuestro castizo apaga y vámonos. Y sanseacabó. Pero como parece que había 1500 expectantes almas. O cuerpos, según se mire, según sea o no sea creyente o no el computador de los que ocupaban asiento; digamos que 1500 mentes, un termino medio (?) que contentará a los incrédulos y satisfará a los creyentes (???!!!). Mil y quinientas humanidades personalizadas (¡!) que tenían que escuchar algo más, ávidas de saber, sedientas de sapiencia. Y por eso después del signor rettore intervino la Sua Emminenza il signor Cardinale Ravasi, GianFranco.
Donde se ponga un cardenal, que se quite un rector, of course. Y eso que no iría de hábito cardenalicio pleno, sino en traje menos "llamativo". No sé - confiésolo - cómo iría, en qué paños, pero aventuro que, fuera como fuera, causaría una impresión mucho más efectista que la del rector. Seguro.
¿Y qué dijo Ravasi, después de esa cita memorable para la antología del equvocismo universal? (la del rector, me refiero). Pues el Emmº y Revmº Ravasi no se dejó amilanar por el rector. Y si a oximorones se jugaba, ni corto ni perezoso lanza el suyo, a ver quién puede más:
"Dios en el ateísmo". (apostilla el gacetillero de Zenit: "...o de lo que podría definirse como la espiritualidad del ateo").
Y se enfrasca Ravasi en una reflexión (dice la crónica) sobre Ciorán. Que no digo que no sea buen botón de muestra ad casum. Todo un alarde de cuánto sabe y qué leída es Su Eminencia (Ravasi, cioé) y cuánta modernidad ribetea la púrpura de Su Eminencia, flecos de seda del moiré de su fajín carmesí.
El efecto sobre aquellos que dijimos mil quinientos cultos asistentes, no sabría yo cómo medirlo. Tampoco lo sé, que yo no estuve. Pero desde mi asiento me pregunto y reflexiono (yo también sé hacer eso, y no soy eminencia) sobre la escena, sus circusntancias, sus circunstantes y su valor. Y no atino a justificarme qué hacía un Cardenal del a.D. 2011 hablando de Cioran ante un público convocado en la Universidad de Bolonia como gentiles de un atrio.
¿Evoco o cito la escena y la sentencia de San Pablo en el Areópago, o no? Es que se me viene a la cabeza, incontenible. Claro que Ravasi no fué abucheado ni despreciado, faltaría más. Sería, al contrario que San Pablo, aplaudido y admirado. ¿Por qué? Por Cioran, es evidente. Si al cliente le gusta el café y le sirven café-café, del mejor, en taza de fina porcelana, con azúcar cande, tarta de chocolate y moka, y copita de Benedictine, el cliente sale encantado y con ganas de repetir más cafelitos con Ravasi. Su Eminencia Reverendísima Gian Franco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, como subraya el boletín de Zenit.
Una cultura pontificia a partir un piñón con el más selecto ateísmo, ateísmo universitario, satisfecho de poder contar con un Cardenal Ravasi, tan sincronizado con la sensibilidad ateística post-moderna.
Volviendo a Ciorán (la ocurrencia ha sido magnífica, de magistral director de escena) no me explico cómo se puede alternar eso que dice el Señor de ser sal y luz con el discurso sobre Cioran y su pensamiento (muchas veces no-pensamiento). Precisamente Cioran. Comprendo que, puestos a elegir, Cioran da la coartada del ser/no ser, tan apropiado.
Pero estoy también convencido de que la conferencia del brillante Cardenal Ravasi no ha servido para llevar luz a las almas, no precisamente con el sombrío Cioran. Pero sí habrá dejado el gusto de que tanto Cioran como los que se debaten entre tinieblas y sombras de muerte son almas (perdón: mentes, quería decir) escogidas, muy por encima de los vulgares creyentes, de los comunes católicos obtusos; conque preferible reconocerse y mantenerse en un nivel Cioran que un ramplón plano creyente. Ravasi no dixit, pero se entiende - es evidente para una mente inquieta, interrogante e interrogada, cuestionante y retadora - que lo que quiere decir Ravasi es que más vale ser y permanecer vitalmente al estilo Cioran.
De todas formas, si hay Dios (¡¡??) al final nos dará asiento a todos por igual en el Cielo (¿¿!!), con preferencia a los cioranistas inquietos sobre los miserables y malditos católicos, cristianos y demás mala gente ceryente. En general.
Un púlpito para las sombras, como decía en el título. Y un cardenal de la Santa Romana Iglesia predicando humo, complaciendo con grajeas agridulces de Ciorán a la gentilidad post-moderna.
p.s. Por cierto, miren ustedes quienes (entre otros) están promocionando la candidatura de Ravasi para arzobispo de Milán: Il Cardinale Gianfranco Ravasi in pole position
+T.
lunes, 18 de mayo de 2009
Alejandría, neo-paganismo, y otra peli impía
Le tengo particular antipatía a ese mequetrefe desde que me tuve que tragar por razón de amistad (hay fidelidades que se pagan caro) una peli que se llamaba "Ciérrame un ojo", o algo así. Con tantas películas vistas y aproximándome al medio siglo vital, uno ve venir las máscaras a la legua, y el petardete hiper-promocionado súper-subvencionado me dio mal tufo desde lejos. La peli pro-eutanasista, ese intragable melodrama "de género", confirmó mis peores augurios peliculeros del peliculachero. Y sigue empeorando. Eso sí: Cada vez empeora más caro.Después del idolillo por el eutanasiofilm, se adivinaban empresas mayores. Y hete aquí que el energumenísimo se atreve - ¡oh castillos en el aire! - con la Alejandría tardo-helenística y el rifirrafe del siglo IV-V alejandrino, el muy mentecato.
Cuando existe cierto gusto por la Historia, tanto el dilettante tanto como el docto perito saben que hay ciertos momentos fascinantes que mejor no "meterse". Son como esplendidas batallas, que hay que mirarlas desde lejos, sin adentrarse en particulares y follajes que impiden perspectivas. Además, la espesura es tal y tan liada está la madeja, que hay que mantenerse cauto para no caer preso en el enredo.
Alejandría fue una fascinación desde su fundación por Alejandro. Los cristianos le debemos una obra "providencial", la Biblia de los LXX, un hito que iría abriendo caminos al Evangelio, un par de siglos antes de Cristo. También fue Alejandría una de las sedes patriarcales de la Iglesia Antigua, la más importante de Oriente junto con Antioquía, muy distinta una de la otra, quizá con una ventaja intelectual de la culta Alejandría, donde florece la primera "filosofía cristiana", la proto-catequética, y la más exquisita exegética. Con Panteno, Clemente y Orígenes, ningún otro centro le disputa su privilegiado lugar en la historia del Pensamiento Cristiano antiguo.
Desde San Atanasio y la crisis arriana, los alejandrinos tuvieron una perspicacia especial para poner el dedo en la llaga de las controversias cristológicas. Alguna vez me he preguntado qué hubiera pasado sin la intervención de los agudos alejandrinos, inteligentes, tenaces, batalladores. Una vez, exponiendo un trabajo monográfico sobre San Cirilo de Alejandría y la controversia nestoriano-monofisita entre los Concilios de Éfeso y Calcedonia (431-451), un preguntón insolente, por cortarme el hilo filo-cirilista, me interrupió y me preguntó que qué opinaba sobre lo de Hepática. Yo aguanté la risa floja como pude y le dije que no sabía que San Cirilo hubiera padecido del hígado, que yo, más bien, me lo figuraba hipertenso.
El cretino interruptor cuando preguntó por "Hepática" se refería a Hypatia. Hypatia es, a estas alturas, un quasi-mito del neo-paganismo, de esos que se sacan para acusar a los cristianos. No llega al grado de "popularidad" de otros mitos contra-cristianos, pero la peli esa del petardete oscarizado lo va a re-suscitar.
De la Hypatia (no "Hepática") histórica hay dos "memorias". La paganizante contra-cristiana recuerda su cultísima intelectualidad, rara en una mujer, más rara todavía en la voluptuosa atmósfera de Alejandría, que todavía en el siglo IV-V era mucha Alejandría con apogeo de salones y burdeles. La segunda memoria es la que ha pervivido entre los originales, los cristianos alejandrinos que existen en la actualidad. Los monjes cristianos coptos de Alejandría recuerdan a una Hypatia medio bruja, encantadora de sortilegios y entregada a cultos horrendos.
De algunos testimonios de autores eclesiásticos contemporáneos, alguno de ellos que la conocieron y trataron personalmente, se sacan conclusiones más ecuánimes: Una docta y bien relacionada dama, encantadora y buena instructora, filósofa "neoplatónica" (siendo el neoplatonismo un laberinto de notable complejidad y variedad), más bien "ecléctica", con un poco de todo y de todos. Y firme hasta el final en su paganidad filosofada. Una sugestiva figura del crepúsculo del mundo clásico del tardo-helenismo.
La Iglesia del Patriarcado de Alejandría, en aquel periodo de plena decadencia imperial, fue un poder emergente que iba asumiendo los vacíos de las magistraturas romanas. Mucho más conectado con el pueblo que los administradores y militares delegados de Constantinopla, el Patriarca de Alejandría se yergue como el principal personaje de aquella sociedad en cambio acelerado por las circunstancias, que iban descomponiendo implacablemente el Imperio. En medio siglo, las distancias políticas se tradujeron también en polémicas doctrinales, una auténtica "pasión" que inflamó todo el Oriente Cristiano durante todo el siglo IV. Si a costa de las controversias se esclarecieron los dogmas y el Credo, la secuencia de los acontecimientos fue casi un adelanto del cisma entre Roma y Constantinopla, varios siglos más tarde. En el siglo V, la separación de Alejandría y Egipto de la comunión con la sede Constantinopolitana era un hecho consumado jalonado concilio a concilio, así como la secesión política respecto al Imperio y su capital.
La fuerza de aquella cristiandad arrambló los estragados y decadentes restos del paganismo, con Hypatia como una de sus víctimas, eso que hoy llamarían "efectos colaterales". La culta pagana Hipatya pereció durante un tumulto entre alejandrinos, unos partidarios del patriarca y otros adeptos del gobernador imperial. Sorprendida por una turba desenfrenada cuando iba en su carroza, fue arrollada en una de las vías de la ciudad; los detalles de crueldad que algunos cuentan son, muy probablemente, legendarios y re-imaginados por la historiografía moderna.
Su memoria apenas sobrevive a las tremendas convulsiones sociales, políticas y religiosas que cambiaron las estructuras de la provincia imperial en dos siglos. A la llegada del Islam, todo resto fué barrido, y la memoria de la célebre Hypatia se regenera sólo a partir del siglo XIX, en círculos neo-paganos, con una evidente intencionalidad anti-cristiana. No contra la Iglesia Alejandrina, sino contra la Iglesia Católica, heredera de todos los pecados de todos los tiempos, ya se sabe.
Cuando la peliculeta del peliculero mimado por la ztapería de la cultura de ministerio subvencionante de talantes-talentos vuelve a sacar a Hypatia de las nieblas de la historia, lo hace también con esta malévola intención. Además, la Hypatia de la películeta será fantástica, sexual, promíscua, insinuante, liberacionista, feminista...etc. Un prototipo de la hembra talantera post-moderna ad usum, ni más ni menos que una chica post-moderna salida de los planes de diseño de un "ministerio de igualdad".
En el colmo de la manipulación de hechos y personajes, en aquella Alejandría de contiendas y convulsiones sociales y religiosas, los enemigos del Patriarca le echaron el muerto de Hypatia al formidable Cirilo de Alejandría, como si el Santo no tuviera más cosas que hacer. El clímax de la propaganda contra-cristiana llegó cuando algunos obtusos levantaron la demencial conjetura de que el culto a Santa Catalina de Alejandría devenía de una corrupción de la memoria de la filósofa Hypatia, que se confundió con el de una supuesta Catherina, Virgen y Mártir. Y es que cuando los enemigos pervierten, se atreven hasta con lo más santo (y nunca escarmentamos).
El Cristianismo del siglo IV-V en Egipto, el mejor, se había retirado al desierto. Es el Cristianismo que ha sobrevivido a todas las vicisitudes de la violenta y azarosa historia de las comunidades cristianas en Egipto. Hoy, en medio de una hostilidad tapada por las autoridades egipcias, los cristianos coptos son más de 25 millones de fieles repartidos entre la región del Delta y el interior de la Tebaida. Una cristiandad próspera que reúne a los verdaderos e históricos "egipcios" entre una población mayoritaria de religión y costumbres islámicas.
A ellos no llegará el relanzamiento de su antigua paisana la filósofa Hypatia como neo-pagana de película y figurón. Será el decadente Occidente el que decaiga un escalón más viendo la peli de Hypatia mientras se enerva con pruritos anti-cristianos comiendo palomitas y bebiendo coca-cola.
Cincuenta millones de '€ ha costado la peli (lea el que quiera la vomitosa laudatoria del abc (no quiero ni imaginar lo que canten los correligionarios de medios declaradamente afines)). Si publicaran las recaudaciones en taquilla, se sacarían vergonzosas cuentas de lo que cuesta mantener la "cultura" del régimen, en este caso haciendo su "memoria histórica" de la antigüedad.
Unas notas:
1ª) La Hypatia histórica muere con más de 60 años, que en aquella época era una más que provecta edad; digo esto porque la filósofa de la peli es una moza de proporciones de pasarela, para más confusión de los espectadores.
2ª) La peli - a pesar de las gacetillas concertadas con los gacetilleros - dicen que es un confuso tostón que aburre al manso. En Cannes ha pasado sin pena ni gloria, con la sala de estreno casi vacía.
3ª) No creo que vaya a verla, pero recomendaré que se compre en el top-manta en cuanto la copien (es que eso del top-mata jode mucho a los de la SGAE ylos paniaguados culturales del sistema, y yo contribuyo al derrumbe en cuanto puedo, por razones de evidente moralidad militante que no necesito explicar).
4ª) Y perdón por la histriónica Hypatia, melodramática e impúdica de la ilustración, pero es que es una versión decimonónica "avant la lettre"de la peli del mamarrachete que seguramente - y apostaría si yo apostara, que no apuesto - le ha influído directamente al mamarrachoso peliculachero. Además declaro, ya de paso, que soy soy adicto a Alma Tadema, Pre-Rafaelistas, Bouguereau, neoclásicos y géneros historicistas por el estilo. Yes. Y como la escena es inventada y no existió una Hypatia así de indecente, todo es una licencia ilustrativa, mero fantasma, como una esencia neoplátonica del nous hyper-etérico, no sé si me explico.
Pues eso.
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martes, 20 de enero de 2009
Show de neos
Nunca me cayó en gracia, pero cada vez me gusta menos. Con esa pinta de negrito de "El Cantor de Jazz", que sólo le falta el canotier de paja y el bastón de bambú para componer una figura tópica de tablado de music-hall sureño. Si tiene más sustancia el Obama, yo no se la veo (y no es ironía ni escondo segundas intenciones de nada, nada, nada...)..

Cualquier cosa - ya se sabe - puede llegar a presi de los USA. Y cualquiera mejor que el fantoche degenerado y enfangado en vicios que se retira por la puerta hedionda de la cochiquera de la historia, con la afrenta del zapatazo del moro como su anécdota final. Pero así y todo, ¿no tienen nada más que ofrecer? ¿nada que valga más en los EEUU?
Si digo que los considero cierto "cenit" y resumen-concentrado de nuestra civilización occidental, no sé si me creerán. Pero lo digo en serio, muy en serio. Hace unas semanas le recomendaba a un amiguete que se escapó un par de semanitas a New York (y yo no hice preguntas indiscretas de con quién?) , le recomendé que se sacara un ticket abono y no saliera del Metropolitan Museum, y, a ser posible, de The Cloisters. Todo lo demás (salvo otros museos), no merecía la pena ver porque se ve mejor en la pelis.
No tienen las grandes obras de las obras, pero sí una excelente colección-muestra (de lo mejor entre lo mejor, en algunos casos). Históricamente, sólo cuentan (de historia para la Historia) con su provinciana Guerra de Secesión (valió la pena por Gone Wind the Wind, por lo menos) y las dos Guerras Mundiales (que son europeas, realmente, como cualquier guerra que merezca la pena contarse). Pero apenas nada más (salvo vulgaridades contemporáneas como sindicatos, técnica, mercado y medios de comunicación). Un poco de literatura, mucho periodismo, y Cine (esto sí, con mayúscula). Y poco más.
La música, una vulgaridad prescindible (salvo unos pocos "clásicos", que son Europa). Lo que podría quedar de lo otro y lo otro y todo lo demás, un horror que me mejor no hubiera sido/pasado (Warhol y otras desmejorías decadentes, devastadoras infecciones de lo peor para lo peor).
¿Qué tienen entonces, qué les hace "grandes"? Sobre todo - opino - que son una sociedad y una nación "auto-definida", diría yo. Con una notable identidad y un altísimo grado de auto-reconocimiento y re-afirmación. Valores que son muy necesarios - su reciente historia lo demuestra - para ubicarse con ventaja en el siglo XX que fue y el XXI que empieza. En el clímax de su capacidad, han conseguido que el mundo que es y que está viniendo sea como los EEUU, por lo menos "globalmente", con bastantes semejanzas (incluídos vicios y perversiones del sistema) y otras tantas desemejanzas (tocante principalmente a las "virtudes" de lo mismo, relativamente difíciles de exportar, según y cómo).
Todo eso se re-presenta en el show presidencial. Que, para nuestra vergüenza, ocupa las pantallas y las primeras páginas en esta España zpera del fantoche que un dia no levantó el culo (desafiante!) del asiento cuando desfilaban las barras y las estrellas yanquis y luego lleva cinco años haciendo el caricato para que le den la mano los "americanos$americanos$os$ saludamos$con$alegría$". Vivir para ver.

Con una invencible repugnancia por lo que veo, más una apreciable sensación de vergüenza ajena, siento cierta convicción sobre la "nobleza" de las instituciones que han perdurado, pese a todo, en nuestra Europa. Será por tanta historia y tanta cultura (sin duda "la Historia y "la Cultura"), pero la aclamación de un Rey de España en las Cortes, la coronación de un monarca de la Gran Bretaña en Westminster, o el balcón de San Pedro abierto Urbi et Orbi, dejan en tamaña ridiculez de nuevos ricos tópicamente americanos lo de Obama y su jura presidencial.
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Entre la Piazza de Dódici Apóstoli y Trevi, en un rincón de una via romana, al lado de una papelería-copistería, está la capellina de la Madonna del'Archetto. Casi siempre tiene delante, haciendo fotos, a un grupo de americanos, porque todas las guias informan que el interior de la pequeñísima capilla fue decorado por Constantino Brumidi, el mismo artista que pintó los frescos del Capitolio en Washington.
Pues eso, más o menos (por comparación).
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sábado, 10 de enero de 2009
La percepción (o no) de Dios
El relativismo que flota en la atmósfera como un gas tóxico lo respiramos también los dogmáticos fundamentalistas. Velis nolis, uno también ha ido absorbiendo su relativismo ambiental, y relativiza lo que más aprecian los relativistas, sus hipervaloradas instituciones e ideas. Por ejemplo, estoy firmemente convencido de la fatuidad de las instituciones políticas modernas, de la sociedad progresista del progreso, y de los relativismos igualitarios omnímodos y universales. Si no me explico, yo sí me entiendo. Y muchos también, estoy seguro..
La sociedad, por ejemplo, de los zpeses y sus piaras (dependientes y/o convergentes) es un fracaso estrepitoso, auto-previsto con todo el entusiasmo. Lo que pasa es que los planteadores de las premisas o no se atreven a concluir adecuada y lógicamente, o se obcecan en definir como bueno el pésmo resultado que ellos saben (o que ellos quieren). Una demente (y culpable) actitud.
El peso cultural-histórico de una sociedad que tiene como cabezas culturales derivados tan desechables como el pop, el rock, y la psicodelia, es tan insustancial como deletéreo. Nuestra postmodernidad es un grado más bajo (de degradación), porque deviene de aquello, de lo del 68. Si el 68 fue una revolución, que lo averigüe Vargas. A mí no me interesa esa cuestión. Lo que sí diría es que es la "revolución" degenerada y decadente de una época revolucionarista, que empezó en Julio de 1789 (por ponerle fecha) y que en estos años se pudre en las últimas revolucionerias caribeñas de Cuba y Venezuela.
Una constante muy notable de esa época revolucionarista fue el barrido teológico-religioso-espiritual que supuso cada una de las revoluciones, sintomáticamente afines en ese concreto particular a pesar de lo ideológicamente separadas que estuvieran unas de otras. No pongo ejemplos porque los supongo fáciles de encontrar (y tristes de recordar).
Los creyentes que estamos y procuramos vivir en la verdad que es la fe (única verdad) medimos con el patrón de lo que creemos todas las cosas. La historia y sus cosas también. Pesar cada época de la Historia en la balanza de la fe es muy aleccionador, muy instructivo. Por ejemplo, pésese el siglo XII con su románico y su escolástica y se asombrará uno de cuánto pesa. Sigan con el XIV y el gótico final; lo mismo con el Renacimiento, y el Barroco. En cada una de estas epocas la percepción del Misterio, de Dios, ha sido admirable y riquísima. Dejo escoger a cada cual, por respeto a sensibilidades y aptitudes de una persona u otra.
Propongo ahora que se compare y concluya si la época que tiene como "líderes" culturales a los oficialmente catalogados en los registros vip de nuestra post-modenidad es sustancialmente apreciable o relativamente insustancial ad nauseam.
Dígaseme si el ecologismo naturista no es uno de los tumores sintomáticos de la degradación biológica que ha acompañado al "progreso" de los 2 últimos siglos. Y si las democracias liberales occidentales no son el más desencantante proyecto político que se ha visto. Y si sus consecuencias "globales" no son más perniciosas para el Globo que jamás lo fueron ninguna de las iniciativas políticas que la Historia registra, desde los imperios de los faraones a la hordas de los hunos.
Paso a paso, hemos llegado a donde estamos a costa de perder tanto para ganar tan poco, apenas unos márgenes de comodidad acompañada de un plus desproporcionado de complejidad.
Junto con todo esto, una pérdida (deliberadamente planificada? consecuentemente advenida?) de lo religioso y espiritual. Si la cota máxima de humanidad es el acceso inteligente a lo sobrenatural por la fe, nuestra época y la futura que se prevé iran mermando antropológicamente a medida que adelanta en técnica, pagando además un injustísmo precio "global".
El mundo que no quiere a Dios y enseña que Dios no existe no es más feliz ni sabe más de sí mismo que el siglo XII del Románico o el XIII del Gótico, sino al contrario. Un pseudo-artista que des-pinta con mangueras no es "sumable" al arte del Greco ni estará nunca al nivel de Rembrandt. El mundo que se auto-define ecologista y conserva lo que queda de naturaleza como un gran "parque-reserva" expuesta a la degradación contaminante irrefrenable, no es un mundo más "natural y ecológico" que el que conocieron los hombres del siglo XV, ni siquiera los del XIX.
Lo peor es que no somos capaces de volver, y nuestro fatum terrible es un progreso abocado a tristes horizontes deshumanizadores.

Existe la ecuación que mide la felicidad según la proporción de fe. Cada persona más o menos inteligente se la puede plantear, a su nivel y según sus circunstancias. Y no es que la fe sea para la felicidad de aquí, pero es elemento sine qua non para cierta y real felicidad terrenal, aunque sea la de esa otra realidad que acompaña siempre a la fe y que es la esperanza. Junto a las dos va la caridad, tan esencial (aunque se le diga sólo amor). Si el mundo las pierde, el mundo se pierde. Porque está perdiendo los medios que llevan a Dios, que es su razón, su principio y su final.
Cuando nuestro mundo no percibe a Dios, o instrumenta medios para obstaculizar que sea percibido, o argumenta para negar su percepción, nuestro mundo se inflinge heridas de muerte, se autolesiona como un demente suicida. La percepción (o no) de Dios es un dato/una constante trascendental para medir en profundidad la historia (y sus consecuencias).
Esta mañana he leído la espeluznante noticia de un condenado a muerte que se ha arrancado el ojo que le quedaba y se lo ha comido. Me he preguntado si no es una patética alegoría de lo que le pasa a nuestro mundo.
¿Por qué no hay manicomios para las ideologías? ¿Por qué no hay pena capital para el progresismo antihumanista? ¿Por qué no nos libramos de los líderes del futuro fracasado?
Pero nos ha tocado vivir (hemos escogido/consentido vivir?) en el fondo roto de la Historia, que pierde el tesoro de Dios y se queda con la miserable calderilla de los hombres que aspiran a ser menos hombres.
p.s. Sursum corda! Que nosotros padecemos esos males, pero no somos de esos malos: ¡Nos ha aparecido la gracia de Dios! (y estamos celebrando su Epifanía).
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viernes, 7 de noviembre de 2008
Gurús del multiculturalimo
Ponen en la tele un anuncio de un noséquién cantamañanas queriéndo hacerle atractivo como "artista de fusión y mestizaje". Se trata - el sujeto y su obra - de uno de esos que no valen para cantar flamenco, ni tienen voz ni estilo para cantar nada definido y de calidad, y se venden a costa de mal-cantar-mal-bailar una zarandaja que ni es flamenco, ni jazz, ni soul, ni rumba ni gatos muertos. Pero es - oh maravilla! - mestizaje y fusión.Un camelo. Y un sub-producto reciclado con desechos de tienta. En parecido sentido valoro y tengo a los gurús del "multiculturalismo". Algunos se han hecho auténticos profesionales del invento. Un invento que ellos (hay que reconocer que el estar bien situados y relacionados les dota de considerables ventajas) descubrieron y empezaron a pregonar en la barraca de la feria cultural hace varias décadas. Ahora están en pleno apogeo, aunque les pille algo mayores para disfrutarlo. Pero ellos siguen con su cacareo multicultural.
A los Pániker les conozco desde que tengo conciencia televidente, porque han sido unos mimados por el medio. Mestizos de hindú y catalana, han sabido moverse con discreto y bien aprovechado seny, y desde hace más de treintitantos años salen de vez en cuando en la tele y la prensa. Son dos: El cura (que yo nunca me he enterado bien si sigue o no en el clero militante-santificante) y el de la universidad.
El otro día hablaba desde su cátedra el de la universidad, diciendo que "tenemos que aprender a vivir sin verdades absolutas" . Que es, precisamente, lo que le ha permitido a él vivir tan acomodadamente bien. Lo que no dice es lo que quiere decir con lo que dice, que es, más o menos, que hay que dejar de lado la religión y sus dogmas, la moral y sus principios, la verdad y sus consecuencias. Seguro que sobre cada una de estas cosas el inteligente y dialéctico Pániker plantearía mil preguntas que supondrían mil dudas y proyectarían mil sombras sobre cada una de ellas. Es un experto en dudas y cócteles de críticas. Pero de dudas y preguntas todos (algunos, perdón) podríamos hacer un florilegio tan poliédrico como el del versátil Pániker. Estoy seguro.
En el fondo es consumar el NO a todo lo que nos hace seguir a los que seguimos. Que no somos tontos, sino que sabemos y nos mantenemos firmes en lo que sabemos. Que es poco para disipar todas las dudas del mundo, pero archi-suficiente para mantenernos en la expectación de lo que sabemos que es y que será.
Llegado a este punto, llega el momento en que lamento que no haya Inquisición (Santa y sana Inquisción). Pero me digo que es una comodidad que no merecemos, por nuestros pecados.
Pero me gustaría poderla disfrutar. Y veríanse cuántos maestros multiculturalistas anti-dogmáticos se convertían fervorosamente al más severo dogmatismo. Sin embargo es de temer que los de las habilidades que comento se salvarían de la quema tan airosamente como ahora se mecen en sus hamacas de la acomodación de todo a todo. Estoy quasi seguro que sería así.
Oh!
jueves, 28 de agosto de 2008
Chinos en China
Además de la Novena, estas dos últimas semanas del dorado Agosto me las he pasado viendo todo lo que podía de las Olimpiadas. Como estaba en vacances, he visto bastante. Lo que no he visto es China..
Cuando devoraba novelorios de Jules Verne, también me leí uno titulado "Las tribulaciones de un chino en China", que cuenta las peripecias de un idem en la eadem, sin ficciones futuristas. Y es de Verne. Hasta Verne las cosas estaban relativamente en su sitio, y los chinos en China. Todavía en el XIX se publicaban esas láminas-litografías con tipos del mundo entero, ataviados según su propia usanza, ya fueran indios de América, papúes de Nueva Guinea o lapones de Finlandia. Y los chinos iban de chinos, con coleta. Chinos de mi infancia fueron el del sobre del Flan Chino Mandarín, la familia papá, mamá y niños chinos de una baraja, y el chinito de la hucha del Domund: Mis primeros e inolvidables chinos.
Pero los de las Olimpiadas de Pekín (P-e-k-í-n , que se escribe y se dice así) han sido un horror desnaturalizado. Menos los ojillos oblícuos, todo lo demás parecía desmentir su esencia sinantrópica pekinesa. Vestidos de yankis, parecían yankis (que ya quisieran ellos ser yankis!!). Ni siquiera les ha quedado el uniforme gris rata del monstruo Mao.

Bien considerado, el uniforme gris basura del funesto Mao fue una transición a la vulgaridad. Del brillante colorido de las sedas de los Tang y los Ming y los Manchú, la repugnante proletariedad comunista dejó sólo los colorines en la bandera (roja y gualda, por cierto) y a los chinos los vistió de color rata de albañal; a lo sumo se permitía la variedad matizada de gris ratón de granero. Y ya está. Cuando se escriba la crónica de la criminalidad comunista universal, el capítulo del crímen del mal gusto comunista va a necesitar suplementos y apéndices extra (uno también para el negro bruja infame de la pasionaria - con minúsculas, que no se merece más -).
Yo soy muy tradicional, no sé si se me nota. Y un chino chino lo quiero de chino 100% sin mezcla ni sucedáneos. Cuando vi "El Último Emperador" de Bertolucci (una excepción que confirma la regla del mal gusto comunista; pero es italiano, como Visconti y Passolini, y ya se sabe que el p.c. italiano es Don Peppone y Don Camilo y admite esas excepciones que confirman que no era tal p.c. el pí-chí); pues cuando vi esa peli sufrí al ver al mentecato de Pu-Yi (q.e.p.d.) vestirse de chaqueta, pantalón, chaleco, corbata y mascota, despreciando las sedas manchúes. Me condolí con los pobres eunucos imperiales, desolados y compunjidos por el mal gusto y la poca reverencia del último emperador (que el mal gusto se paga muy caro).
Toda la China-china que ví durante las Olimpiadas fueron unos retazos de la Muralla China y una pagoda de las tumbas de los Ming, en un islote de un lago en el que nadaban los temerarios (y las temerarias) del Triatlón. Y poco más.
Lo demás que se veía podía ser cualquier sitio de cualquier parte del vulgar mundo global y de serie calatrava-moneo-bofill y demás basureros vanguardistas. Un horrooooooor.

Pero los chinos tan contentos. Como son tantos, si se les pega el mal gusto post-moderno, estamos listos.
Grande y extensa entre el Yan Tsé, y los Montes Celestes, el Altai, los Himalaya y el Hindu Kush, espero que exista y siga existiendo suficiente China profunda para que, llegado el dia, se regenere según los Ming, los Tang y los Manchú.
Aunque cuando veo los mcdonales y los burguerkines con los neones encendidos frente al Potala de Lasa, desisto y me temo peores degeneraciones de la China degenerada. Las Olimpiadas de Pekín, una muestra. Verbigracia.
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jueves, 17 de enero de 2008
Necia Sapienza
La Universidad de la Sapienza de Roma, la funda el Papa Bonifacio VIII recien comenzado el siglo XIV, en 1303, a los pocos años del famoso 1er Giubileo del Trecento, en medio de una fascinante época que se despegaba lentamente del Medievo y se abría irrefrenable al Rinascimento.
Con historia y vicisitudes propias, es desde entonces la universidad de Roma, conviviendo con los muchos y prestigiosos centros de estudios eclesiásticos que han compartido con ella parte de la historia cultural de la Urbe. Hasta 1870, cuando la anexión de Roma y los Estados Pontificios al nuevo Reino de Italia, la Sapienza fue sostenida, administrada, regida y patrocinada por los Papas y sus representantes. En el perfil de Roma, el extraño y barroco helicoide que remata la cúpula de Sant`Ivo alla Sapienza, sobresale ligero y dinámico entre las iglesias del centro romano. Esta original cúpula del Borromini, se adorna con los montes y estrellas del stemma del Papa Alejandro VII Chigi, bajo cuyo pontificado (1655-67) se renovaron los edificios de la antigua universidad.
El Papado es un hecho cultural de magnitud universal. Prescindiendo (quien neciamente quiera) de consideraciónes religiosas anejas inseparablemente, es imposible obviar la enorme significación cultural del Pontificado Romano en la historia de Occidente, hasta el punto de que no existe al dia ninguna institución "histórica" que pueda igualársele remotamente en "hechos culturales".
Roma, la Urbe, sigue siendo la ciudad del Papa, mal que les pese a los italianos "oficiales", que apenas han superado este tráuma-complejo desde el tiempo de la efímera dinastía saboyana, una de las más penosas y ridiculas de la historia; por no decir lo mismo de la actual república, marcada con todos los defectos posibles del sistema desde su instauración sin solución de continuidad (o, simplemente, sin solución). Misteriosamente, el estado italiano funciona e la nave va!....má non si sá cóme va (yo pienso que la cosa marcha porque la magnífica Italia es inmensamente más que su penoso stato y su tragicómica reppública).
El caso es que hoy el Papa debería haber visitado "su" universidad de la Sapienza, pero se ha visto obligado a suspender la visita porque 67 profesores (de un total de casi 4.500 en claustro) y 150 alumnos (un no sé cuántos por ciento del total de 150.000 matriculados) se han movilizado rabiosamente protestando por la visita.

Muy originales y ocurrentes, han sacado el fantasma de Galileo. El caso de Galileo es una excusa que la inculta clase culta ha venido blandiendo desde el siglo XIX para arremeter contra la Iglesia y el Papado (que salvaron al cabezota Galileo de un problemón mayor que hubiera podido acabar con Galileo de haberle pillado a Galileo, por ejemplo, en la Ginebra que quemó a Miguel Servet...pero que apenas recuerda nadie ni nadie protesta porque al médico español Miguel Servet lo quemaron los calvinistas suizos, suerte que no le cupo al cabezota de Galileo con su rezongón "eppur si muove", que contó con todas las simpatías del Papa que hizo lo imposible para que pudiera escaparse - como se escapó - del rigor de un tiempo y una época).
Lo estridentemente chirriante de esta visita "traumática" a la Sapienza, es que la tropa porcina de 67 profesores y 150 alumnos serán todos ellos simpatizantes de la siniestra barbarie marxista que tiene fresca la sangre de toda la intelectualidad aplastada a golpes de hoz y martillo en la Europa que sufrió su ominosa dictadura proletaria. Item más: En Cuba, China y Korea, que tendrán todas las simpatías de la panda necia de la Sapienza, hoy mismo, en este momento, están las cárceles llenas de intelectuales, científicos y estudiantes.
No sé por qué no existe, por ejemplo, un "caso Lavoisier" que se pueda espetar cada vez que se tercie a los herederos ideológicos de la Revolución Francesa, pero sí se mantiene en ristre este caso Galileo para asomarlo como tio de la porra cada vez que se quiere arremeter contra el Papa o el Papado o la Iglesia Católica.
Infames laicistas, desechos degenerados del marxismo criminal, que no saben qué pensar y piensan contra lo que deberían admirar y reverenciar, si no como creyentes, al menos como inteligentes.
Al final, es la Sapienza la que queda manchada con la tacha de no haber honrado a uno de los hombres más y mejor significados del recien abierto siglo XXI. A parte de que han preterido al sucesor del que la fundó y de los que la mantuvieron y engrandecieron, también le han cerrado las puertas al que, por donde va y a donde vaya, viene en nombre de la Sabiduría, la Sapienza, la Sofía, el Señor.
Ellos sabrán (o más probablemente no sabrán), pero nunca se mostró tan necia la Sapienza.
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