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domingo, 14 de noviembre de 2010

La inquietante cuestión de la fe


Se rezó como Evangelio del Domingo XXIX y en la Misa de esta mañana, Sábado XXXII, otra vez. Es simpática la parábola. Incluso imagino que el Señor tenía en mente al personaje que decribe, quizá alguna viuda tremenda de Nazareth o alrededores, que él conocería personalmente, o de oídas. Una dómina famosa, en todo caso.

Pero lo más llamativo es que el Señor escoja esa escena, con esos personajes, la viuda terca e impertinente y el juez inicuo, para referirse a la oración y una de sus condiciones para que sea eficaz: La constancia. El texto dice que pronunció la parábola para enseñar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse (Lc 18, 1-8). Concluye planteando, dejando en el aire, una cuestión inquietante: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará esta fe sobre la Tierra?". Algunas versiones, la Vulgata incluída, traducen simplemente fe ...verumtamen Filius hominis veniens putas inveniet fidem in terra/ cuando vuelva encontrará fe en la Tierra?; aunque el original griego de San Lucas ('eurései tèn pístìn epì tès gès') parece aludir a la fe sobre la eficacia de la oración, sobre la que predica el Señor.

De todas formas, en un sentido amplio, podemos decir que se refiere también a la fe, en general, porque la oración es una genuina manifestación de la fe: Sólo reza el que cree, el que tiene fe. Cuando reza, el creyente explicita y pone en acto las tres virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, porque al orar está creyendo en Dios, amándole y esperando en Él. Por eso, si no hay oración, si no se reza, es que no hay fe, o se tiene poca. La fe mueve a la oración. La falta de oración es falta de fe. En este sentido debe entenderse la inquietante pregunta del Señor, una pregunta que, podríamos también decir, es global, porque cuestiona al mundo entero, a todos los hombres, cuando dice "sobre la tierra" .

Yo he alcanzado a conocer, de niño, las rogativas ad petendam pluviam como algo normal. En mi pueblo sacaban al Cristo de la Agonía, una impresionante imagen, último recurso para cuando el cielo se cerraba y los campos se agostaban. Después también he presenciado las rogativas por la lluvia como algo casi "folklorizado", valorado ya como un rito ancestral que debía conservarse y por eso celebrarse de vez en cuando. El año 1980, o el 81, no recuerdo bien, sacaron en Sevilla a la Virgen de los Reyes en procesión de rogativa, y lo más memorable de la ocasión fue el efecto capillita, el comentario entre los cofrades sevillanos sobre lo impresionante que iba la Virgen vestida de morado y sin tumbilla. La rogativa, la oración con su intención, fue lo de menos; importó, más que nada, la procesión con su anécdota.

Lo mismo he podido constatar después en otros sitios, en casos similares. La gente del campo y los labradores - los que van quedando - están más atentos y se fian más del parte meteorológico que de la rogativa al Santo Patrón. Item más: En la Sevilla famosa de las Hermandades y Cofradías, los hermanos y cofrades ya no ruegan ni piden a sus Santos Titulares que no llueva cuando el día de la procesión amenaza chaparrón, sino que llaman al servicio meteorológico del aeropuerto, o a la base militar de Tablada, o a la de Morón de la Frontera, o a alguno de las estaciones de observación meteorológica, y se atienen para salir o no salir al cálculo de probabilidad de riesgo de lluvia que dan los meteorólogos. La confianza en la oración está mínimamente en el ambiente, pero insuficientemente presente.

Y como este, tantos casos, ya sean de salud y enfermedad, de accidentes, de tantas cosas que antes eran motivo y materia de oración - de fe, es decir - y ahora se resuelven acudiendo a otras instancias. Pero no a la oración.

No estoy diciendo que todo el mundo; pero sí digo que todos entendemos el mundo de otra manera, más independiente de Dios, menos pendiente de la la fe. Y esto no es de creyentes.

Voviendo al ayer, recuerdo escenas domésticas que llevaban cada una de ellas el signo de la fe: Se hacía una labor, y se trazaba la señal de la cruz, ya fuera para plantar un olivo o al pan que se iba a meter en el horno, o a las aceitunas que se iban a aliñar, o cuando se cortaba una tela, o se levantaba una pared, o se trabajaba el hierro en la fragua. La cruz, la oración, la fe estaban siempre presentes. Y no se debe decir que fuera superstición, que eso es pagano, sino que era la pequeña y simple conciencia de Dios y su Providencia, algo que es muy cristiano.

¿Si se pierde esta conciencia se pierde la fe? La sabiduría creyente que mete la levadura para que fermente toda la masa es, entre otras cosas, esa misma sencilla acción de saber referir todo a Dios, pidiendo, insistiendo, perseverando.

Esta mañana leía una noticia típicamente post-moderna, de neto siglo XXI:

Una ecuación del universo sin Dios

Otra vez - me dije - la arrogancia de los inteligentes, que se vuelven necios, ofuscados, negando una luz que les ciega y les deja envueltos en el sinsentido de un laberinto. Un mundo sin Dios, a Quien no se ve porque un día dejaron de rezarle, de creerle, de amarle, de esperarle.

La trayectoria de la modernidad, desde hace dos, tres siglos, es una cada vez más insistente y generalizada negación del Creador. Parece un grado extremo de radical absurdo que la ciencia atea postule algo que ella misma negaba como un imposible y hable ahora de un universo que surgió de la nada.

El racionalismo que empezó negando al Dios hecho hombre y definiendo sólo un vago concepto de Dios, ni siquiera sostiene ya un mínimo deísta, ni siquiera un confuso panteísmo, sino que en un paso más allá niega toda trascendencia y proclama el vacio de un origen en la nada y una evolución hacia la nada.



Lo más patético es que el sostenedor de la hipótesis sea un hombre como S. Hawking. O quizá por eso.

Alguna vez me he preguntado si el clamor negacionista de los ateos no será un insistente quejido, un inconsciente llanto rebelde que como no sabe (no quiere?) rezar rompe en un agresivo grito anti-divino, que en fondo del alma desesperada es un como un de profundis mitad blasfemo, mitad mísero, para que Dios mire, como provocando, tentando a Quien niegan para ver si se afirma, si se les muestra científicamente evidente, como una forma de probar al Omnipotente, de someterle a un especulativo análisis de laboratorio in extremis.

También he imaginado la parte del Libro de Job en la que Dios, por fín, interviene y habla como la escena de la Sagrada Escritura que mejor describe/profetiza el final de la diatriba de la ciencia no creyente y sus científicos contra Aquel y aquello que se empeñan en obviar:

Dios repondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás.
Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad.
¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella?
¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?
¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borbotando;
cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
«¡Llegarás hasta aquí, no más allá —le dije—, aquí se romperá el orgullo de tus olas!»
¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar,
para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados? Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba.
¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo?
¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra?
Job 38, 1-17ss. (pongo la cita con el enlace para que continuen leyendo, porque los versículos que siguen son tan tremendamente bellos como conmovedores).

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La viuda impertinente que insistía incansable al juez inicuo es una ínfima imagen del clamor de los que piden a Dios porque sólo en Él han puesto su esperanza, la pequeña de todos los días, la minúscula del minuto de apuro, y la gran esperanza final que se asoma al vértigo de la Eternidad.
Esta es la fe que el Señor se pregunta - ¡nos pregunta! - si quedará al fin sobre la tierra.

La cuestión se responde, por lo que nos toca a cada uno, rezando creyendo, amando y esperando en Él, que es Quien nos examina a nosotros y al mundo que creó y que se resiste a su Señor.

+T.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Repasando, que es gerundio

Sin mucho afán crítico, sólo dando un recortito por la prensa habitual, sin recurrir a otras fuentes (que me importan un pito) y sin dar a lo que encuentro (que me importa quasi un pito) más valor que el tiene la cosa (tan poca cosa).

Pues resulta que la máquina probeta del big-ban (pam-pam-pam) se ha escacharrao por no sé qué fusible que se le ha fundido. Y ya no anda. Y habrá que re-petir. Y re-costear. Dicen que los al-físicos y al-químicos están desolados, los animalitos. Ea, ea, ea...!!! Venga, enga, nga....!!! Y yo también estoy muy afectado, la verdad.

Y pasa también que el sinvergüeza pseudo-artista que exponía y vendía un becerro disecado, contó en la subasta de su becerro con la inestimable ayuda de unos sus amiguetes que pujaron y empujaron y volvieron a pujar para que el becerro fuera repujado en oro de delincuentes quilates. No han ido a la cárcel, ni el uno ni los otros; ni se ha quemado en estercolero sub-urbano el becerro apestoso hiper-pujado. Yo no pierdo la honrada esperanza.

Y también que dicen los colegas de los colegios médicos que no hace falta que ninguna politiquesa de cuota del cacique bético emborrone una ley andaluza mataviejas de golpe de gracia y olé, que aplicando y desarrollando la que hay, ya será suficiente.¡Qué bien y qué pronto le dijo la tonta al tonto! Y yo no sé qué decir, asi a lo pronto. La verdad.

Bueno, pues un repasito, ya lo decía. En gerundio (de presente), que es durativo. A ver en qué queda todo cuando ya sea pretérito.


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domingo, 14 de septiembre de 2008

A buenas horas

A buenas horas mangas verdes! Eso es lo primero que se me ha venido a la cabeza cuando he leído la noticia: La Iglesia anglicana pide perdón a Charles Darwin. También pegaría decir el castizo "Que le quiten lo bailao" y lo criticado, las puyas y los espoleos. Tampoco vendrá mal recordar cuánto sermón y sofocón en vano, cuánta apoplejía malgastada y cuantísimo berrinche para al final cantar la palinodia. Termino el párrafo asumiendo otro par de refranes: A lo hecho, pecho; y con más orgullo que Don Rodrigo en la horca. Con un par!

Pero no estamos en época de esos "pares". Lo unisex y el tolerancismo se imponen de tal forma, que las afirmaciones más recias de ayer se templan hoy con declaraciones que falsean lo que pasó y se desdicen del pasado y sus protagonistas, como si se soplara sobre figurones de humo. Pero no son humo.

A mí me hace gracia, me cae simpático, el tremendo Samuel Wilberforce (véase la caricatura y entiéndase al personaje y su "estilo") arremetiendo desde su anglicanísimo púlpito de Oxford contra el más bien tímido Dr. Darwin (que me cae muy simpático, por otras razones; lo he comentado hace poco a propósito de otra entrada en este blog). Aquella tensión, aquella reacción, tuvo que ser así, forzosa y coherentemente así. Y tan serio y respetable es el Darwin que observa y concluye y publica, como el Wilberforce que se alarma y clama tonante. Pretender siglo y medio después poner árnica en la herida, es una ridiculez de pazguato acomplejado, con muy poco del carácter firme y apasionado de aquellos formidables y batalladores clérigos y científicos victorianos.

La paradoja, además, es que sea la Iglesia Anglicana la que se desdiga y ponga en entredicho a su propia y antigua Jerarquía en un intento de reconciliarse con un pasado imposible de re-actualizarse. Digo más: Muy desconcertada debe andar la Jerarquía actual para enredarse en tales dimes y diretes del antaño de sus bisabuelos. Pero son nuestros tiempos.

A la Iglesia Católica le viene de más largo lo del "caso Galileo", que si yo fuera el Papa habría mandado al cuerno con cajas destempladas, sumaria y definitivamente. La semana pasada leí por ahí, no sé dónde, una noticia que me alegro: Que al final no iban a poner en los jardines del Vaticano la estatua de Galileo que había donado no sé quién. Perfectamente! Con lo que joden a costa del viejo cabezota, como para que encima le dediquen estatua con regodeo en el patio de casa del paciente sufridor, faltaría más!

Me gusta la historia tal cual ha sido. Y me gustaría haber estado en una de aquellas inflamadas controversias. Fue una época fascinante, y ya he dicho que me resulta tan atractivo el perspicaz y genial Darwin, como el fogoso Wilberforce.

A los Wilberforce les conozco más que a Darwin, por Newman, principalmente. De casta les venía ser ardorosos defensores de altas causas, como su padre William W. que combatió contra la esclavitud, y la vio finalmente abolida en Inglaterra. También fueron apasionados en religión, Samuel, el anti-darwinista, como obispo anglicano de Oxford, y su hermano Henry, uno de los más conocidos miembros del Movimiento de Oxford y famoso converso católico del grupo de Newman.

Por cierto, casados cada uno de ellos con una de las cuatro famosas hermanas Sargent (que siempre que salen a relucir se las nombra así: "las famosas hermanas Sargent"), tan ligadas a la historia y los personajes del Movimiento de Oxford; las otras dos se casaron una con George Ryder, futuro oratoriano, confratre de Newman en Birmingham, y la otra que fue esposa del que acabaría como obispo católico de Westminster y Cardenal Henry Manning (tan tremendo como su cuñado Samuel).

Me agrada terminar con esta semblanza amablemente doméstica y romántica. Hombres que amaron, que pensaron, que polemizaron. Pero hombres al fin: Un respeto para ellos y sus luchas, y no se pidan perdones con y por bocas extemporáneas, extrañas a las de los protagonistas de la historia (de esta y de otras).
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p.s. Que se me ocurre pudiera ser que fuera otra afloración del síndrome memoriero-historiero que aqueja a nuestro monclovita, que gobierna la España de ahora con la mente capta por el abuelete que perdió la guerra que él quiere ganar ahora para su abuelete. Más o menos. Pero pudiera tratarse del mismo espejismo (digno de gabinete psicológico y/o tratamiento psiquiátrico).

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viernes, 12 de septiembre de 2008

Super-majaderos en aceleración

No soy científico. Ni cientifista, of course. Respetando las ciencias (en cuanto sean respetables) y agradeciendo sus beneficios (en cuanto lo sean también), no me entusiasmo por los "avances científicos". En cierto sentido valoro más lo práctico que aportan (técnica?), pero soy quasi escéptico para casi todo lo demás.

Sobre los "hombres de ciencia", tengo que testar antes su compatibilidad respecto a lo que creo y pienso para que me merezcan más o menos consideración. De entrada, les tengo más bien antipatía con toda una buena carga de prejuicios de los que no me desprendo. Esta actitud personal es más o menos la misma que mantengo para con los políticos. Cuando se suman las dos circunstancias (científico+político) la prevención me crece proporcionalmente.

Lo que digo lo comento a propósito de lo del acelerador de partículas franco-suizo, que no sé lo que es pero de lo que me hago suficiente idea para saber de qué va. En suma, un juguete sofisticado como las maquinitas de los gabinetes científicos del XVII o el XVIII, pero más caro y complicado. Y peligroso, según algunos.

Cuando lo de las pilas voltáicas aquellas, supongo que en caso de imprudente contacto del espectador con la pila, a lo sumo sufriría un calambrazo más o menos "tonificante". Y los cocimientos y destilados de alquitara, los matraces efervescentes y las retortas en ebullición, serían tan peligrosas para los circunstantes según y cómo fuera la prudente o imprudente destreza del químico o boticario de turno. Experimentos de rebotica y salón, que se podían montar en el velador de una tertulia para amenizar una soirée científico-musical-bailable con té, café y dulces. Cuando la ilustración, hasta que guillotinaron a Mr. de Lavoisier, estuvieron muy de moda.

Pero esos tiempos pasaron. Desde los experiementos "atómicos" en los desiertos de los EEUU ensayando las bombas nucleares, los grandes de la ciencia han supuesto un notabilísimo peligro para la ingénua humanidad, la que sobrevive a pesar de los riesgos de la ciencia (como no hay estadísticas, no se sabe en qué medida y proporciones; ni con qué efectos, irreparables o no).
Cuando estos dias leía lo de los "micro-agujeros negros" y las catastrofistas eventualidades del experimento del acelerador, reflexionaba cuán cerca estamos siempre de un final imprevisible, de esos de "in ictu óculi" y de "cuando menos lo penseis" o de "como un ladrón en la noche". O de una escenita apocalíptica con todos sus perejiles. Que el Señor nos libre!

Desde luego tuviera que ver que el finis gloriae mundi nos viniera por la majadería de una trupe de majaderos más alquimistas que sabios, de esos que cascan el huevo para ver qué tiene dentro y no son capaces de saber sin romper.

Por lo que llevo leído, al final se quedarán sin saber tanto como antes de las aceleraciones, independientemente de lo peligroso o no del experimento, particular este que les importa un pito, a saber. Pero menos me importa a mí lo que valgan semejantes averiguadores, y hasta disfrutaría si se llevaran un susto que les metiera miedo en el cuerpo para los restos. Y en adelante, los experimentos con gasesosa.
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Initium sapientiae timor Domini.



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martes, 20 de mayo de 2008

El pais de Frankenstein

Me atrae desde jovenzuelo el ambiente de la Inglaterra fini-dieciochesca y pre-romántica; y también el primer romanticismo; y por supuesto ese fenómeno literario de la "novela gótica". Y sus autores, of course.

Después de la pesadez insoportable de las novelas de la ilustración con sus tesis morales de inmoralidades estragadas, los relatos de misterios tenebrosos que raptan el sentido y deliran noctámbulos, son una delicia. No sólo de ilustración vive el lector.

Sin embargo nunca me gustó ni Mary Shelley, ni su "Moderno Prometeo". Las ellas literarias que me gustan, las de esa época, son la Austen, las Brontë, la Barrett-Browning, y las de su especie. De la Shelley deduje una estampa de refinada alternadora contertulianta de románticos de la galería, que no sé de dónde concluí pero que me la ha hecho tan poco simpática como su monstruo.

Su monstruosidad, la que imagino, por mucho grabado que vea, tiene la cara del papá de la Family Monster, malrato de mis noches de verano, cuando tierno infante de siete-ocho impresionables años. Terrible. El monstruo de Frankenstein tiene esa cara monstruosa, que todavía me da escarrapelo. Y eso que me hago un concepto sumario, sin pormenores, del engendro de laboratorio; porque si me pongo a imaginar que lo hicieron de retazos de muerto, y lo cosieron con aguja colchonera, y le dieron energía con un rayo de tormenta, mi potencia imaginativa recrea un mostruo que ya quisiera haber tenido en mente la antipática Mary Shelley, que en paz descanse.


Que yo no sé si estará descansando en paz con la monstruosidad que están elaborando sus paisanos; pero esta vez no es novelorio gótico, sino fantasmagórica realidad. Hace un año o así escribí sobre esas "quimeras" de laboratorio que ya están aprobadas por el Parlamento de su Majestad. Por cierto que el edificio neogótico puginesco pega la mar de bien como escenario para ubicar la legalización de los engendros. Muy propio. Casi un escenario de Harry Potter. La realidad superando cada vez que puede a la ficción.

¿Que pasa en England? ¿Huele a podrido como Dinamarca en Hamlet? Porque esas monstruosidades genéticas deben heder a carne corrupta, a humanidad hedionda. Y las leyes, también. Y también el Parlamento. Y el Gobierno de his Royal Majesty.

Si England sigue siendo el referente que ha sido para Europa desde los tiempos en que Mary Shelley se enervaba fantaseando un Frankenstein factor de mostruos, Europa y el mundo se van a plagar de híbridos antropo-animalescos, revival en carne mortal de los bestiarios medievales y sus lucubraciones.

¿Una "cartamagna" de los horrores? Parece que yes. Con la coartada de que es para vivir mejor. Coartada que esconde la terrible verdad de una muerte de la que se pretende huir creando una vida de novela gótica de terror. Es decir, que viviremos entre monstruos, a costa de monstruos, para morir como monstruos.

O peor.

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jueves, 6 de septiembre de 2007

Biólogos, alquimistas y brujos


Me da escalofríos lo del embrión fifty-fifty humano-vacuno que están aliñando en Inglaterra, sin obstáculos. Tampoco - no problem - habrá trabas para la empresa en España, donde legalmente cabe porque se ha hecho ex profeso una legislación para que quepa. Eso mismo que están haciendo allí, se hará pronto aquí también, que no somos menos libres, modernos, capaces y pérfidos que Albión.
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De repente, al postmoderno siglo XXI ha retornado el "homúnculo", ese proyecto delirante de la alquimia medieval que pretendía hacer una especie de hombre sublimando en una alquitara los elementos adecuadamente mezclados. Se sabía absolutamente, indiscutiblemente, cuales eran los ingredientes a combinar: Agua, aire, tierra y fuego, los cuatro elementos del viejo Empédocles; se dudaba en las proporciones de la combinación; pero se confiaba en el resultado final, siempre perfectible.

Todavía en pleno XVI, Paracelso ensayaba con estiércol de yegua el calor adecuado para la retorta en la que debería later el engendro. No sé si en el gabinete del estrambótico emperador Rodolfo se cocerían las últimas tentativas para lograr el homúnculo, pero la ciencia positiva del XVII-XVIII se derivó de aquellos antros de la alquimia, que traspasó los matraces al laboratorio de Lavoisier sin solución de continuidad.

Después la literatura heredó el tema con la misma trama fascinante del sabio que fabrica vida humana. Del alquimista del XIV a Mary Shelley y su novelorio del Dr. Frankestein, sólo dista lo que va de una gárgola gótica a una neo-gótica, con invariable sustancia.

La misma que luego fue perversamente reintentada en los pabellones de Austzwich, Dachau o Treblinka, con un Mengele en vez de un Frankenstein actuando con materia humana real, viva, manipulable.

Lo de ahora es el siguiente capítulo de la misma terrorífica secuencia de ciencia-ficción-realidad. Con la diferencia de que todo Occidente con el peso de su irrenunciable modernidad "apuesta" por el "progreso" y la "ciencia", como sea y a costa de lo que sea, encubriendo con leyes el horror y dictando el discurso irrevocable de que esto es ciencia y aquello fue crímen.

Ellos no se ven el rostro, pero son los mismos Mengele-Frankestein-Paracelso-Flamel...y así una larga secuencia de perfiles desde un Bernat Soria a un brujo de novela gótica, Saruman incluído.

El híbrido de embrión humano-vacuno ya tiene pseudo-nombre: Se le llama "quimera", para despistar y con una intencionalidad de coartada "clásica", supongo.

Un dia cualquiera, uno de estos bió-alquimistas, tentará elaborar sirenas y centauros; y otro buscará un necronomicón perdido para conjurar alternativas de vidas contrahechas. No estamos tan lejos de Lovecraft, me temo.

Pero se ha trazado la secuencia a la inversa, progresando en degradación perversa del científico al alquimista al brujo.
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¡Qué miedo!


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martes, 19 de junio de 2007

Newton: 70 semanas para el 2060


Un flash de la entretenida Inglaterra de los Estuardo Carlos y Jacobo IIºs , las Queens Mary y Anne, y el desembarco de los Hannover; la London renacida de las cenizas, la arquitectura de Wren, la nueva Saint Paul y el exquisito St. Martin-in-the-fiels de Gibbs, con música de Purcell y Häendel.

Todo porque passim la prensa ha publicado esta mañana los cálculos de Sir Isaac Newton fijando para el próximo 2060 el fin del mundo con sus apocalípticas escenas etc. etc.

La prensa, cuando no tiene noticias frescas, desentierra dinosaurios o entrevista al monstruo del lago Ness, ya se sabe. Pero es pronto, porque todavía no es Agosto. O será que la prensa rosa ya está saturada de re-putadas, o que el siniestro Zp & piara ya no dan más de sí; o yo que sé, pero es una peregrina "noticia" sacar a relucir lo de Newton ahora a mitad de Junio.

Lo que se demuestra con esto es que el eximio físico era un herejazo protestantón de tomo y lomo, porque esa atracción por los cálculos de las últimas fechas, ha sido muy sintomático siempre de actividades o escarceos heretizantes. Pero el XVII científico fué así, con una lista insuperable de físicos-místicos-filósofos-teólogos muy polifacéticos: Descartes, Spinoza, Leibnitz, Pascal, Newton...

Newton, entre genialidad y depresión histérica, pronóstico el finiquito para el 2060 según cálculos basados en las misteriosas 70 semanas del capítulo 9, 20-27 del profeta Daniel, que siempre ha dado pié a muchas variaciones sobre el mismo tema, también muy sintomático. Pero es una alegría encontrarse de repente en la prensa ordinaria de la actualidad ordinarísssima con esa delicia de XVII que hace ciencia y cree y hasta se atreve con las profecias y le echa un pulso al Arcángel San Gabriel (que es el que anuncia las setenta semanas).

Yo no me figuro a Hawking - aunque respire el mismo aire del mismo Cambridge de Newton - tomándose en serio la Biblia, y sacando cuentas y números sobre las 70 semanas. ¿Qué ha cambiado? ¿Contaminación ambiental del aire y del rio Cam? ¿Algo más profundo? ¿Falta de gravedad, de ley de la gravedad?

El mérito de un Newton en aquel XVII no lo supera un lucasiano del XXI, sin duda. Tomarse en serio el universo creado, las leyes físicas y la Palabra del Creador, es muy serio. Dejarse atraer por Él, también: Es otra fuerza de gravedad, con su atracción de las cosas desde las periferias de sus orbitaciones al atractivo y poderoso centro inmovil que todo lo mueve, sin causa que todo lo causa.

El Viernes pasado recé algo también contemporáneo de Newton: Cor Iesu, Rex et Centrum omnium cordium!

Una necesaria y no contingente atracción que mueve y sostiene el mundo. ¡Qué pena que los científicos ya no sean místicos, ni se tomen en serio el libro de Daniel, ni se dejen atraer por el Centro!

P.s. (A mí el 2060, de todas formas, me pilla centenario...si me pilla sujeto a la gravedad terrena).
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(En la ilustración, Newton alegorizado por William Blake).-
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lunes, 30 de abril de 2007

Creación y razón


En no sé qué sitio de los EEUU, han inaugurado un parque temático "creacionista"; "creacionismo" dicen allí a la hipótesis que postula la argumentación científica de la creación ex nihilo en cierta correspondencia con el relato del Génesis bíblico, concepto que encierra algo superado por la Iglesia desde el momento que la Teología reconoció que el mensaje de la Sagrada Escritura era Revelación para la Fe y no dato para la ciencia.

La paradoja se multiplica si se considera que es la cultura de la más tecnologizada vanguardia la que aporta medios materiales y humanos para ese "parque creacionista", pero a la vez se retrocede a una polémica del siglo XIX y a las enconadas pasiones de la Inglaterra de la Reina Victoria; si el empeño incluye el propósito de combatir y rendir a la ciencia desde verdades que no son científicas y extrapolando los ámbitos propios de ciencia y teología, la paradoja y la confusión se multiplican.

Lo que personalmente opino del caso, lo hago desde una profunda y firme fundamentación bíblica; claro que no en el sentido del fundamentalismo biblicista que confronta Biblia y ciencias naturales. Mi "fundamentalismo" tiene como premisa a Dios, su obra, sus medios y su fin, algo de lo que la Iglesia misma, aún siendo depositaria de la Divina Revelación, sabe muy poco: Apenas los enunciados del Credo y los pocos Dogmas que lo complementan, y casi nada más. Con todo ello, asumo también ese "development" que Tradición y Magisterio realizan constantemente, en aquel mismo sentido que el clarividente J.H. Newman explicaba por los mismos años en que Mr. Darwin sacaba conclusiones de sus cuadernos del Beagle.

Hubo un tiempo en que la emergente ciencia anduvo a la par de la teología; desde el siglo XV, la separación de los conocimientos fué una realidad y hasta una necesidad. Los conflictos y tráumas de aquella separación, sin embargo, no se han extinguido y, en ciertos casos, ni siquiera templado. No caeré en la vana ilusión de erigir la ciencia, tal y como se conforma desde aquellos dias hasta el presente, en única y exclusiva fuente del saber, que no soy tan necio como para eso. Pero tampoco sostendré el descabellado propósito de enseñar que la cronología del Génesis mosáico es la edad real que tiene el mundo, o que el relato de la Creación de Gn 1 y 2 es una crónica minuto a minuto. Y no es que pretenda desde esto que escribo un re-lanzamiento de la doble verdad, pués tomisteo con el De unitate intellectus contra averroistas (ay la escolástica aquella!) y soy siempre perenne escolar del Angélico.

Pero creo en Dios, muy seriamente. Creo en el Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo que se ve y de lo que existe y no vemos; creo que nos hizo a su imagen y semejanza...y creo en la vida del mundo futuro...donde nos enterarán de tantas cosas. Hasta entonces, con la debida distancia, me tomo muy en serio la ciencia y sus razones, que no son de fe, sino cuestiones científicas y razonables, siempre sujetas a ulteriores pruebas y descubrimientos, pero también abiertas a la comprensión desde la fe, que comparte con la ciencia, precisamente, la razonabilidad.

Creo y por eso mantengo lo que escribo. En el caso que comento, el escolástico lema "Fides quaerens intellectum" parece estar en crisis de postmodernidad por exceso - quién lo diria! - de (defectuosa) fe y escasez de (necesaria) razón. La distinción entre credulidad y creencia, entre ciencia y cientifismo, necesita una constante revisión, para que se mantegan los conceptos en su significado, sin tergiversaciones.

Pero esto sucede en los USA, esa extraña región "multicultural" donde casi todo puede tener su "parque temático".


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miércoles, 25 de abril de 2007

Tan lejana proximidad


A veinte y pico años luz de la tierra, han descubierto un planeta (exo-planeta, precisa la noticia, pero yo no sé precisar qué sea la exo-planetidad) que, según sus científicos descubridores, reúne las condiciones para una eventual vida: Densidad de atmósfera, temperatura, gravedad, agua...

No me queda claro si a 20 y pico años luz y con un telescopio desde Chile, se pueda precisar tanto; tampoco si el concepto de vida que se entiende es vida vegetal, animal o racional; incluso me cabe la duda de si se distinguen esos niveles de vida cuando la ciencia de hoy habla de vida. De todas formas, esa vida a 20 y pico años luz, sería - si ha sido, es o fuese - una vida extra-terrestre.

La vida extra-terrestre es, hasta ahora, una ficción en la que el hombre ha proyectado sus límites. Desde Verne hasta Asimov pasando por el cómic y el cine, el género de ciencia-ficción ha extrapolado a los mundos extraterrestres las miserias y veleidades terrenas, tal y como los griegos trasladaban al Olimpo y su Panteón inmortal las cosas más pedestres de su mundo heleno, desde las infidelidades domésticas, a los celos, las envidias y las venganzas de los mortales.

La sugestión de existir en un universo cerrado, es una de las fatalidades heredadas que la ciencia, el pensamiento y la ficción repiten atávicamente, sin poder liberarse de ella; quizá por el lastre que el mismo Universo material y su gravedad (sea lo que sea esa gravedad del Cosmos) impone sobre los que lo habitamos.

Cuando se olvida la profunda revelación de que "...en Él vivimos nos movemos y existimos...", hasta el mundo más remoto será el repetido escenario de un previsible hastío; para uno que espera Cielos nuevos y nueva Tierra, el exo-planeta de la estrella Gliese-581, es una tediosa vulgaridad...a veinte y pico años luz.

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