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viernes, 31 de mayo de 2013
Sacrìlego y cretino Novell
No me lo creía, ni cuando lo estaba leyendo. Después me dije que sí, que le pega al mentecato porque desde que le pusieron la mitra perdió el sentido común:
El Obispo Novell se disfraza de diablo (ver también aquí, aquí y aquí)
¿A qué juega? Porque eso es jugar con lo que es: Un obispo de la Santa Madre Iglesia - ¡imprudentes quienes lo promovieron, imprudente el que lo nombró, imprudentes quienes lo ordenaron !!! -.
Uno se pregunta qué valor le da Novell a ser obispo, qué significa para él ser jerarquía.
Imagino que estaba aburrido, fastidiado por no salir en la prensa que estuvo dos años sacando reportajes sobre el bisbet, el obispo más joven de España (aunque el preferiría decir 'de Catalunya', sola y exclusivamente). Por eso habrá tenido la indecente, aberrante y sacrílega ocurrencia de vestirse de diablo y fraternizar con el pueblo llano en La Patum, como si fuera un demoni más de esos que montaban los espectáculos de Els Comediants (que abusaron, por cierto, hasta el hastío de los demonis).
¿Y después de vestirse de demonio y payasear haciendo diabluras por las calles, tomó la Custodia con el Santísimo Sacramento y presidió como bisbe la procesión del Corpus Christi en Berga?
¿O después de salir de demonio ya no tuvo ganas de salir de obispo en la procesión?
Cuán cretino hay que ser.
¿Su metropolitano lo llamará al orden, canónicamente?
p.s. El detalle de la estelada catalano-republicana a la vera del demoni-bisbe que no me digan que es casualidad.
+T.
domingo, 26 de mayo de 2013
Del exorcismo políticamente incorrecto
Los Papas no exorcizan, parece decir una etiqueta no escrita del liber consuetudinarius del protocolo papal post-conciliar. Ya se sabe que los demonios, desde la Dei Verbum, sujetan su existencia a una especie de convenio regulado por el quasi-dogma del 'género literario' y el grado de des-catolización o infección modernista del exégeta, predicador y/o catequista de turno, de tal forma que los demonios que salen en el Evangelio y las lecturas se obvian bajo la rúbrica (tampoco escrita) de 'se leen pero como si no estuvieran'.
Si lo del Papa Francisco el pasado Domingo de Pentecostés fue exorcismo o no, lo saben Dios, el Papa y los demonios. Pero tuvo que ser algo distinto de la bendición-contacto o el gesto habitual del Papa Francisco con los enfermos; esto fue diferente: Por la seriedad que se impone en el momento (aunque fueran unos instantes), por la imposición intensa de manos, por la sorpresa de los pocos que estaban cerca, por el profundo cambio de semblante del enfermo, por el interés que muestra el sacerdote que acompañaba al enfermo en silla de ruedas.
El sacerdote es bien conocido por los televidentes de María Visión. Yo mismo (que no soy muy vidente de la susodicha emisora) lo reconocí en cuanto ví el YouTube: Es un p. legionario, mexicano, llamado p. Juan Rivas, que presenta reportajes sobre santuarios marianos, prodigios eucarísticos y apariciones; diríamos que un quasi profesional de los medios.
Cuando ya el lunes se discutía en facebk si fue o no fue exorcismo, propiamente, comenté que, por supuesto, no pudo ser un exorcismo ritual, aunque bien pudo haber sido un exorcismo intencional real, tanto más siendo el Papa el ministro del mismo. Así y todo, por las imágenes del yutube y el marco carismático de la Misa de Pentecostés, concluyo que pudo haber sido una de esas 'oraciones de sanación' tal y como se realizan en las reuniones/celebraciones de los grupos de Renovación Carismática. Digo esto sin excluir el exorcismo, digamos, 'sui generis', y considerando que es el Papa el ministro del acto, con potestad también extraordinaria, en todo caso.
Lo chocante del caso es la rapidez de Lombardi y el entorno oficioso del Vaticano en desautorizar a quienes publicaron que el Papa Francisco había realizado un exorcismo. ¿Por qué esa reacción? ¿Acaso no puede el Papa ejercer el ministerio de exorcista? ¿No puede el Papa hacer lo mismo de Cristo el Señor y sus Apóstoles? ¿No debería, incluso, verse obligado en algunas circunstancias? ¿Por qué entonces esa alarma, esa impresión de querer distanciar al Papa de un acto así?
Los exorcismos son sacramentales, actos de oración, deprecación y bendición. Son, en cierto sentido, ritos menores en cuanto competían originalmente al ministerio menor de los exorcistas. En los primeros siglos de la Iglesia fue un ministerio bastante común, que, sin embargo, con el transcurso del tiempo, se fue haciendo menos frecuente, quedando reservado, finalmente, a los sacerdotes, que son quienes ejercen hoy día el ministerio bajo las prescripciones que figuran en el Códex (c. 1172 ; cfr también la instrucción sobre exorcismos de la S.C.D.F. siendo Card. Ratzinger prefecto de la misma).
Desde los años setenta, por el éxito de la novela de W.P. Blatty y la película de W. Friedkin , el tema del exorcismo y los exorcistas se convirtió en un auténtico sub-género de las novelas y el cine de ficción/terror. Un tema (nunca olvidado, pero poco presente) de la liturgia/pastoral de la Iglesia se vio así expuesto de forma poco adecuada, fomentando el interés o la fantasía morbosa del público en general. A los católicos en particular les afectó de manera muy especial, surgiendo en mucha gente una preocupación que pasaba del interés propiamente espiritual a la atracción por los fenómenos paranormales: De la precaución contra el demonio tentador enemigo (ordinario y vencible) del alma junto con el mundo y la carne, se pasó a la imaginación, mitad terrorífica/mitad fascinante, de las posesiones diabólicas, los exorcismos y los exorcistas. Todo ello en un ambiente cada vez menos creyente, alejado de la fe, los Sacramentos, la doctrina, que no sabe del particular pero se deja llevar por la imaginería del cine y la literatura de kiosko. Si conocen Uds. la serie americana Supernatural, sabrán a qué me refiero.
Que se quiera alejar al Papa de toda ese mundo de horror-ficción, me parece oportuno, pues así se evitaría que la gente imaginara al Papa inmerso en un guión de best-seller vaticano-terror-ficción del estilo de las noveluchas de D. Brown. Lo que no se debería obviar es que el Papa tiene la potestad de exorcizar y puede practicar exorcismos, justa y necesariamente.
Cerrando el discurso, diré que, tratándose de temas diabólicos, siendo el demonio el padre de la mentira, es habitual comprobar cómo el mismo diablo parece enredar, muy especialmente, cuanto a él se refiere. El mismo día que se discutía sobre sí o no había sido un exorcismo el acto del Papa con aquel enfermo, el famoso exorcista romano p. G. Amorth (que opina que lo del PP Franciscus sí fue exorcismo) hacía estas declaraciones:
"...es una venganza del demonio contra los obispos mexicanos porque no se opusieron al aborto como debían haberlo hecho. Este hombre sólo será liberado cuando los obispos mexicanos se arrepientan y hagan penitencia por no haber intervenido más en esa cuestión".
¿El demonio castigando la omisión de los obispos poseyendo a un infeliz? `¿El demonio penando un pecado de omisión de unos obispos poseyendo a un pobre desgraciado? ¿El demonio condicionando la liberación del poseso a una acción contra-abortista de una jerarquía nacional?
Que lo extraño produce extrañas reacciones en pensamientos, palabras y obras parece ejemplificarse bien en esta extraña serie de hechos y dichos, extraordinariamente extraños.
Como una especie de apéndice abierto a nuevos capítulos, los titulares de la prensa han aireado la supuesta (no bien contrastada) intención del Arzobispo de Madrid, Cardenal Rouco Varela, de nombrar una tanda de exorcistas para su archidiócesis, por razonable necesidad y creciente demanda.
Ordinariamente, no tengo que verme (¡gracias a Dios!) con diablurías extraordinarias; mis batallas son de tentaciones y peligros ordinarios, de pecador vulgar y cura corriente entre gente corriente y feligreses comunes. Sin embargo, constato el éxito entre ciertos muy queridos feligreses de cualquier sermón en el que saque a relucir el demonio, con más exito cuanto más tremendos sean los cuernos y el rabo con que describa a la bestia.
Así que sospecho que este articulete será disfrutado por muchos. Que les aproveche.
Y de todo ello, que el Señor nos libre, la Virgen nos ampare y San Miguel nos defienda, para que no tengamos necesidad de más sacramental que el agua bendita (que lleva exorcismo de la sal y de la agua, para su mayor potencia efectiva, como Uds. sabrán).
+T.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Jugando con diabluras
Existe un sub-catolicismo que en vez de nutrirse con sacramentos, oración y obras de misericordia sobrevive a costa de dosis de apariciones, apocalipticismos y demonios/exorcismos atque derivados. Un sub-mundo católico que ocupa espacios de primera plana y que genera un preocupante (para los que nos preocupamos) mercado-merchandising. Cada vez son más los adictos.
Cuando esta mañana leí que en Polonia han sacado una revista sobre demonios/posesiones/exorcismos, me topé con la evidencia de que nuestros temores se ven desbordados por la versátil realidad. La noticia comunicaba también un agravante: Que la revista no es una parida de cuatro frikis gótico-tatuados, sino que detrás del invento hay unos cuantos curas, sacerdotes polacos.
Como es natural/preternatural, la excusa editorial se crece con la justificación de que el demonio existe y todo eso, como si la profilaxis de las obsesiones y posesiones diabólicas fueran el principal objetivo de la nuevangelización (una fascinante dimensión que a lo peor se le ha pasado por alto al comisario nuevangelizador Don Fisichella). Vivir para ver.
Entre el suficiente y prudente saber que los demonios existen y actuan y el aficionarse al género y sus derivados, hay una distancia que marca y delimita un sano catolicismo de otro catolicismo enfermizo y fantasmagórico que apenas sabe rezar sin titubeos el Credo pero conoce el anecdotario del último anuario de demonios, posesos y posesas, íncubos y súcubos. Y el hit parade de exorcistas, con los 40 principales del ramo, mister exorcista del año y últimas novedades de la boutique del exorcista on line. Un estrambótico apéndice si no fuera un apartado tan sórdido.
La crisis de las sociedades católicas tradicionales (y pienso en España misma, y en Italia, y en Irlanda, un caso más grave aun) es un fenómeno complejo de analizar en todas sus causas y derivaciones, pero fácil de apreciar en sus consecuencias, porque son evidentes. Que Polonia fuera el siguiente catolicismo en sufrir esa crisis que empieza con síntomas, sigue con debilidad y continua con derrumbe y vacío, era algo que se veía venir; el juanpablismo no tapa todos los agujeros ni es una dieta adecuada para subsistir sólidamente, más allá del entusiasmo. Por eso esa revista de exorcismos y curas exorcistas avisa de algo más que de un mero síntoma.
¿Un catolicismo popular que se desconecta de lo sagrado y se engancha a lo más oscuro? ¿Un catolicismo que accede a lo sobrenatural desde la fascinación por lo diabólico? ¿Una supuesta pastoral que justifica el conocimiento de los fenómenos preternaturales como un incentivo para la fe de los católicos post-modernos?
El diablo nunca ha sido un agente de evangelización. Ni el temor del demonio es una gracia: El don es el temor de Dios, que es todo lo contrario.
Es curioso que cuanto menos se predica y se pide el don del temor de Dios más propaganda se le haga al demonio y sus terrores. Siempre he pensado que son muy peligrosos esos que pasan de Dios pero están oscuramente fascinados por el demonio y sus cosas.
"Sobrii estote, et vigilate, quia adversarius vester diabolus tamquam leo rugiens circuit, quaerens quem devoret" Iª Pet 5, 8-9.
Con esto nos debería bastar, y no buscar saber más de algo que nos puede exponer a ese león rugiente devorador.
¡El Señor nos libre!
+T.
miércoles, 25 de julio de 2012
Los demonios que atacan a la FSSPX
No suelo visitar ciertas webs ni ciertos blogs, por razones de higiene moral y mental, pero cuando surge algo 'picante' siempre hay algún compadre (con mejor o peor intención) que me da el aviso y me manda un link, confirmando mis buenas costumbres de abstenerme de estercoleros, nidos infectos y otros egidos. Ayer me mandaron este link, con este vomitivo articulete, digno de su repelente autor:
Lefevrianos del mundo uníos
Circunscribiéndose en su muy notoria ambigüedad, el articulete aparecía a la vez en dos medios tan dispares como Religión Digital y los blogs de Intereconomía, confirmando con este particular aquella sentencia común de que los extremos (algunas veces) se tocan. Si la bi-publicación se debiera a que el atacante cobra en uno y otro andurrial, le asistiría, al menos, una pragmática motivación para repetirse y/o bi-polarizarse en una y otra web. Pero si no es por interés material, si es táctica para hacerse ver con unos y con otros, si es por deliberada intención de poner un pie en cada frontera, el supuesto se enturbia más y deja al blogger suspendido, columpiándose en la poli-alternativa del ser y no ser con todas sus variantes. Un juego que puede ser una trampa.
El artículo, a primera vista, parece un exabrupto para desahogo de su autor, una fumarola de él sabrá (o no) qué tráuma, consciente, inconsciente o subconsciente. No merece la pena indagar. Sospecho que en el fondo pudiera latir un cierto complejo de 'quiero y no puedo', estilo a la moraleja de la fábula de La Zorra y las Uvas. O por el estilo.
El sujeto, tan equívoco en palabras y en obras (su blog es su caricatura) se perfila de la peor manera al auto-retratarse de forma en extremo desfavorable. Todo lo que dice, eso que escribe, tiene un sesgo, una huella, deja un rastro más que preocupante. Forma y fondo convergen, y esas formas dejan entrever un fondo inquietante.
Cuando un personaje que se ha ganado fama a costa de demonios, crónicas de exorcismos y fantasmagorias de grimorio se destapa sospechosamente agresivo y resentido contra quienes representan con rectitud, sin trampas, el catolicismo romano más cabal, hay algo que no cuadra, algo que rechina. No es imaginable un músico que abomine de Bach, tampoco es creíble un pintor que se burle del Greco, ni un arquitecto que odie al Partenón. Se descalificarían en el momento en que descubrieran sus antipatías, nada explicables.
Burlarse de la FSSPX es también reírse del Benedicto XVI que ha demostrado desde el comienzo de su pontificado cuánto interés le merece esa institución. Bromear a costa de los sacerdotes y los fieles de la asociación es tomarse a broma la gravedad del caso, un asunto que afecta a la propia conciencia de la Iglesia. Roma, desde el principio, nunca se ha tomado a la ligera, mucho menos a burla, la obra de Mons. Lefèbvre.
Lo que se piense sobre la FSSPX, sus tesis y sus decisiones, supone a la vez un pensamiento sobre la Iglesia, la deriva postconciliar, su situación actual y su previsible futuro.
Resumiendo, el insustancial pseudo-exorcista y presunto demonólogo desbarra porque patina (o viceversa). Diría yo.
Y eso era lo que ayer pensaba el que escribe esto sobre aquello que escribió el 'demonólogo' en sus blogs (el ubicado en la web de los des-católicos progre-radicales y el otro que tiene en la web de los cutre-neocones). Pero cuando esta mañana iba a rematar este articulete y busco el link para echarle otro ojo a la parida, me encuentro con este otro articulete, más virulento (también bipolar y re-publicado aquí), en tono más serio, en el que el afamado 'demonologista' al fin confiesa el quid de la cuestión. Hela aquí:
"...El más bello elogio a mi obra teológica (¡¡??!!) más conocida, Summa Daemoniaca, lo recibí de mano de los censores lefevrianos. Se trata de una loa que, desde hace muchos años, guardo en mi corazoncito como la más entrañable que he recibido nunca. En ella se decía, que quedaba prohibido leer mi libro, porque en él se presentaba una visión excesivamente misericordiosa de Dios y una enfoque exageradamente optimista de la Salvación (...)"
Conque lo que escondía la chanza burlona del articulillo de los 2 blogs era una vendetta, un odio por antipatía hacia quienes pusieron al peón en su sitio y evaluaron entre las paparruchas que el libruco del 'teólogo' (o 'demonólogo') hacía aguas por todos sitios y no se sostenía con rigor suficiente para estimarse ortodoxo. Es decir, que el autor exorcistólogo se resiente herido y dolido por el escobazo del censor de la FSSPX y se encuentra poseso por el feo espíritu inmundo de los celos envidiosos vengativos. Eso era. Ni más ni menos.
Concluyendo, por si alguno no advirtió suficientemente el tufo new age que desprenden las demonologías y angelologías del susodicho en cuestión, consideren en lo que vale la boutade a manera de pedrada que le lanza a la FSSPX en el articulillo de hoy. Dice:
"...Ellos lo saben en lo más profundo de su alma, y también ellos escuchan en su corazón una Voz Divina que les advierte en lo más interno de su conciencia: los budistas y los musulmanes os adelantarán en el Reino de los Cielos."
Eso dice el infausto. No sé si se lo cree. Si se lo creyera de verdad, la crisis de coco y psijé que trasluce es monumental con apéndice y dos corolarios.
Aunque no descarto que todo sea pose. Que puede ser que haya descubierto que con estos teatrillos gana aficionados y se mantiene en el candelero del blog-actualidad. Se le debe haber pegado el virus estadístico que infecta al blog convecino.
Desde luego es comprensible si se trata, otra vez, de la aplicación del sabio principio 'Primum vívere, deínde philosophare' en versión demonólogo-blogger-cafécantante.
Inquietante el porvenir de esta trayectoria, ¿no les parece a Uds.?
+T.
jueves, 26 de abril de 2012
Percepciones
Existe la subjetividad en la percepción, es bien sabido, con un margen tan amplio que abarca la genialidad en un extremo y la insuficiencia mental en el polo opuesto, tal y como sucede en la realidad. Pero convengo en que hay un espacio medio, un nivel medio de percepción , una cota en la que confluyen la mayoria de los perceptores inteligentes que valoran lo percibido con un acierto correspondiente a su realidad. Así se define, precisamente, el concepto de verdad en la filosofía escolástica: Adaequatio rei et intellectus.
Cuando veo que en blogs estimados como serios se ponderan cosas como esta, me planteo la cuestión de si no habrá una percepción equivocada, insuficiente, distorsionada o degenerada de la realidad, de la cosa en sí. Miren la cosa y juzguen Uds. :
¿Qué les parece? A mí me parece disparatado. No comprendo como un sacerdote, con recta intención ministerial/pastoral, se puede prestar a un montaje como el que trasluce ese vídeo. Percibo algo anómalo, desajustado, con imágenes y palabras que inducen al error. Les confieso que he sentido algún escrúpulo sobre si era prudente poner en el blog el youtube, contribuyendo a su publicidad. Pero como lo hago en tono crítico y desaprobatorio, he pensado que valía como oportuna ilustración, como hacemos otras veces en Ex Orbe.
El sacerdote protagonista del vídeo no es propiamente 'exorcista', no tiene nombramiento canónico para desempeñar ese ministerio, por lo menos que a mí me conste. Lo poco que me consta de él es lo que extracto de lo que publica en su blog, que algunas veces (pocas) he visitado, no sé si Uds. han tenido el gusto. Lo de este youtube lo he sacado de un blog católico al que tengo por respetable y serio (a pesar de las manías extrañas de su autor: letras-tipos en insufrible rojo vivo, muy molesto cuando aplicas la vista para leer, y el veto para enlazar artículos, copiar textos y guardar fotos, todo ello no sé por qué (ni lo pregunto)).
Además del vídeo, trae esa foto que he puesto de cabecera - ignoro si será la portada de un libro o la carátula de un dvd - y enlaza con una web que incluye la misma versión filmada y algunas cosas más: Véase aquí.
El youtube es llamativo, porque alterna tomas reales con otras que parecen sacadas de un film de terror-ficción, del estilo de las pelis que se pusieron de moda cuando el exitazo de aquel best-seller insufrible y blasfemo del código, un petardazo literario que enriqueció al avispado pseudo-escritor y sus editores. Hay gente que piensa que se puede hacer negocio con todo; yo no sé si estariamos en un caso de eso mismo. No me gusta ni pensarlo, mucho menos sugerirlo.
Me siento incómodo, a disgusto, con ese catolicismo que se sostiene con dieta de apariciones, exorcismos y apocalipsis. Pienso que es una patología de la fe, con las etiologías que sean. Sé que es difícil de curar, porque en muchos casos se trata de recónditos refugios donde susbsiste una fe traumatizada, casi siempre por razones y motivos dignos de compasión.
Por supuesto no tienen que convencerme de que existen las apariciones, las posesiones y obsesiones diabólicas, los exorcismos y los milagros. Ya lo sé, y lo sé muy bien, con referencias no comunes que me imponen una grave reserva. Por eso no entiendo un tratamiento ligero, una exposición pública que deriva en espectáculo, en género de atracción y diversión para gente ávida de emociones fuertes.
El diablo, para la gente de nuestra post-modernidad, no es el tentador, el enemigo del alma y adversario de la iglesia, sino un personaje del mundo de la ficción literario-cinematográfica, uno más entre la galería de Drácula, Frankestein, Freddy Krueger y Jason el de Viernes 13.
Aun suponiendo que se expone y se trata con con un mínimo de seriedad suficiente ¿Se puede alentar todo esto, es moral, es cristiano? Yo pienso que no es bueno, que es enfermizo y poco serio, que puede dañar espiritualmente, que puede escandalizar a la gente poco formada, impresionar negativamente a los débiles de fe.
En alguna instantánea del youtube, incluso me parece apreciar que el propio protagonista queda como perplejo por la reacción y expectación de la gente, como si percibiera que el asunto le supera.
¿No lo perciben Uds. así?
+T.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Exorcistas: Amorth contradicho por Fortea

Con temor y temblor me acerco al tema y sus protagonistas, que no soy adicto a lo demonológico. De entrada diré que me he sentido "incómodo" con las palabras que la prensa pone en boca del famoso p. Gabriele Amorth, esa afirmación de que hay clero mayor "satánico" (traducción aquí). El Señor nos libre.
Después, más serenamente, advierto que, verdaderamente, todos estamos "tocados", tentados por el diablo y sus demonios, tantas veces cada día, laicos, sacerdotes, obispos y cardenales incluídos; porque no en vano incluyó el Señor en su oración las dos últimas peticiones del Paternoster "...et ne nos induca in tentationem, sed liberanos a malo". Amen. Es decir que, tocante a tentaciones y demonios tentantes, todos somos propensos, con capelo o con bóina, el que viste púrpura cardenalicia y el que va con vaqueros, botines y chupa de cuero. Del mismo barro somos y un mismo enemigo tenemos.
Claro que suponer que hayan prelados "satanistas" parece algo extremo, casi delirante. Sin embargo el tentador tienta a cada uno según sus circunstancias y flaquezas, a cada cual en su grado y a cada tentado en su escalafón. Y eso se sabe de siempre. Por ejemplo, en el célebre y sabio icono de San Juan Clímaco, el docto místico del monasterio de Stª Catalina del Sinaí, los demonios insidiosos le echan la soga al cuello y hacen caer de la escala que sube al Cielo no sólo a los incipientes de los peldaños más bajos, sino también a los proficientes de los más altos niveles. Y mientras más arriba, mayor la caída. Que el Señor nos libre.
Yo me tomo bastante en serio las leyendas de los pactos, contratos y compra-ventas con el Demonio. Sin duda, más de uno puede rematar como un Doktor Faustus, viejo, frustrado y con ganas de más vida y más mundo, y dispuesto a vender su alma. ¿Se vende el alma? Pues yo diría que sí, que hay quienes se lo piensan si se trata de alguna ganancia apetecida. Y como se cree muy poco en el alma, muchos la venderían con gusto pensando que dan nada a cambio de mucho. Siempre hay insensatos que se imaginan que saben más que ese que sabe tanto por ser más viejo (refranero dixit).
¿Algún cardenal se ha vendido, se habrá vendido, se vendería al diablo? Yo me preguntaría que para qué, porque dadas las circunstacias del supuesto prelado, si cree en el demonio y se vende a él y no cree en Dios y le teme, es un risible insensato digno de premio nóbel al imbécil mayor del año vestido de grana. Además firmar un papel al demonio es reconocer implícitamente todo el Credo, aunque se eluda; de facto es rendirse al malo sabiendo que está escrito que la victoria es de la Cruz, no del maligno. ¿Se puede ser tan absurdo y contradictorio? Sí, porque el pecado es eso, malignidad torpe contra Dios y uno mismo por prestar oído y atender sinrazones engañosas de la serpiente; desde Adán y Eva repetimos lo mismo, la misma secuencia del mismo guión. Somos tan cretinos como nuestros primeros padres, lo llevamos en los genes. Somos sujetos de tentación.
Repito sin embargo que me choca que me digan que hay cardenales diabólicos, encendiendo velas negras al demonio, ¡qué numerito!
De todas formas, me tomo más en serio al p. Amorth que a nuestro paisano Fortea. ¿Por qué? Por el tipo, perdonen Uds. mi insustancialidad. Además por la competencia y la experiencia, y porque Amorth es oficialmente exorcista en Roma y Fortea es oficiosamente exorcista por libre. Y con blog.
&.
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