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lunes, 22 de diciembre de 2025

Pre-Villancico. De Jornaditas.



La nieve silenciosa

cubre los campos,

los montes y caminos

con blanco manto.


Pisando nieves,

ni José ni María

los fríos sienten:


El Sol que la Virgen

lleva en su seno

templa con su gracia

el crudo invierno.


¡ Gracia del Cielo, 

enciende en nuestras almas

divino celo !



Ex Voto.

+T.



 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Rondando a la puerta

 




















Se que es de noche, porque no amanece,

y se que es su fuego, que tan hondo quema;

pero también se que mi alma ama

con temblor de amores como nunca amaba.

Se porque lloro penitentes lágrimas,

tan dulces, punzantes, que escuecen, que lavan,

cuando de Él predico,

cuando de Él me hablan,

cuando en Él medito,

cuando sus palabras

me vienen y vuelan rondando mi casa.

Se que es mi Señor, que su voz me llama,

que mi vida encuentra si se pierde vaga,

si entre los abrojos me embosco, me calma

viendo las estrellas que su mano planta

en el cielo oscuro, que nunca se apagan.

Yo se Quien me espera, aunque yo no vaya,

sentado a la mesa con pan, vino y agua.

Yo se que se ofrece cada vez que alzan 

mis impuras manos la Hostia sagrada

que en su sacrificio incruento salda

con Sangre divina mis deudas, mis faltas,

las del mundo entero que en su Cruz abarcan

sus brazos abiertos, sus plantas clavadas

que mis labios besan, que son mi esperanza

porque en ese trono gracia y paz derrama.

Y aunque sea de noche y no despunte el alba

espero su luz, su día, su llegada.

Ven pronto, Señor, que tu Iglesia aguarda

velando las noches hasta tu alborada

y tu Reino, Cristo, contigo nos traigas.

Mantén hasta entonces llama en nuestras lámparas.


+T.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Inmaculada


Azul es su manto,

su túnica blanca,

de plata la luna

rendida a sus plantas

que descalzas hieren

con leve pisada

la serpiente impía

de engaños armada..

Es de Eva hija,

pero Inmaculada,

sin mancha, sin culpa,

en gracia creada

por Dios que prepara

para el Hijo en ella

un arca dorada

donde haga Cristo,

la Eterna Alianza.

Por eso los ángeles

todos le cantan

himnos de gloria

y honor: Alabada

la que resplandece

recién concebida

de estrellas nimbada.


María pura y limpia

con tu manto ampara

a quienes te imploran:

gemidos y lágrimas

en gozo les cambia,

purísimo espejo 

de la Iglesia Santa.


Ex Voto

+T


domingo, 2 de diciembre de 2018

Adviento


Los rezos de la Primera Domínica de Adviento me insuflan - desde que recuerdo sus rezos - una limpia brisa espiritual, como cuando se abre la ventana en una mañana de Diciembre y huele el aire a invierno, a frío de calle y campo, a lumbre acogedora de la casa del niño que fui, a tahona y cocina de abuela, a salón con mesa de camilla y sahumerio de alhucema en el brasero, a naranjas en la despensa y aceitunas en la orza, todo junto, fresco, amable, dulcemente cálido y acogedor. Después de la sensación y el álbum de recuerdos, razono que quizá sienta así porque el Adviento que me conmueve, el original, fue así: Un tiempo cumplido en el que la Gracia se hizo vida con el 'Ave', un 'Ecce', su 'Fiat'...Todo tan entrañablemente humano, familiar, íntimo, quasi en el secreto de Dios y la Virgen, todo envuelto en el velo suave de su Providencia, limpio, impoluto, inocente, nuevo...

Tengo que predicarme cada año la penitencia del Adviento, cuyo tono penitente - el poco que había conservado - se ha desleído en el disolvente del 'blacfridai' y demás diablurías de los yanquis de 'papanoelandia'; y también loterías castizas y prematuros turrones, mazapanes, mantecados, alfajores y demás confites, tan adelantados de fecha.

Un com-páter me comentaba esta tarde que él iba a citar en el sermón a Dom Gueránger, que enseñaba en su 'Año Cristiano' que el tiempo del Adviento está principalmente dedicado a los ejercicios de la 'vía purgativa', entendiéndose - éxplicome - la tal vía como aquella manera de vivir que, según PP Franciscus, avinagra la faz sicut pepinillos.

- '...Pepinillos puedes comer los que quieras', díceme el nutricionista, tan serio tal cual si me llevara una cuenta de alma al estilo del Padre La Palma (para que se me entienda).

...Y el que no me entienda es porque ya sufre el virus del des-adviento del des-catolicismo del tiempo hodierno.

Concluyo, fratres, con el clamor del Bautista: "...Paenitentiam agite adpropinquavit enim Regnum Caelorum".

Porque todo lo que no sea esto, no es Adviento, seamos sinceros, que es tiempo de ello.


+T.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Inmaculada !!!


Virgen de íntegra pureza,
Inmaculada.
Madre de divina gracia,
Privilegiada.
Mujer entre todas bendita,
Santificada.

Mira, por tu Concepción,
bella entre todas las bellas,
a la mortal prole de Eva
que a ti su mirada eleva
y ruega con esperanza.

La virtud pide y alcanza,
celeste y pía medianera,
para que un día podamos,
conducidos por tu mano,
gozar de la Gloria Eterna.

Por ser del Padre elegida,
confiamos.
Por ser del Hijo la Madre,
recurrimos.
Por ser del Espíritu Esposa,
imploramos.

Y nuestra fianza es llamar
sabiendo que a vos rogar
es la mejor encomienda
que entre el Empíreo y la Tierra
pueda tenerse jamás.

¡Bendita tú, concebida
sin pecado original!


Ex Voto

+T.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Inmaculada


Bendito el instante de gloria, de Cielo,
bendito el momento, santo, verdadero,
de tu Concepción preciosa en gracia de Dios,
la hora sagrada en que la Pureza se hizo persona,
creada tan bella, tan simple, tan nueva,
tan rica en salud, tan alta en misterio,
tan digna, tan pulcra, tan llena de luz,
sin sombra, sin mancha, sin merma, sin tacha,
colmo de piadosa potencia y virtud.

Bendita María la bien concebida
para ser la Madre del Hijo de Dios,
bendita la Virgen Santa, Inmaculada
en gracia de su Hijo, Cristo Redentor.


Ex Voto

+T.

martes, 8 de diciembre de 2015

Purísima

 
Se abre el Cielo y un signo aparece
de virtud y belleza no vista:
Al Dragón una Virgen le pisa
la cabeza con limpio talón.
Doce estrellas coronan su frente
es la luna su hermosa peana
y refulge elevada, triunfante
revestida radiante del Sol.

Van cantando los Coros Celestes
que es la Sierva, la Humilde, la Esclava,
la que place al Señor para ser
la Madre del Hijo bendito anunciado
el Cristo Divino que ha de nacer.

Por eso está llena de gracia divina,
purísima en alma, en el cuerpo, en su ser.
Su aroma esparciendo suscita pureza
y arroba a las almas de su estela en pos.

Brillante lucero de mi vida, guía,
Oh Inmaculada, excelsa María,
mis pasos. No dejes, dulce Madre mía,
que pierda el camino que sube hasta Dios.

Mi ruego recoge, presenta a tu Hijo
la pobre plegaria de este pecador
que todo lo fía en tu mediación,
sine labe concepta,
pulchra ut luna
electa ut sol




Ex Voto

+T.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El Triunfo de Javier


Nuestra Parroquia de San Francisco, cuando me hice cargo de ella, no tenía una imagen digna del Santo Titular, En cuanto pude, me procuré una, preciosa y digna. Además, hace año y medio, compré muy barato (fue providencial, creo yo) un viejo y bonito cuadro representando la muerte de Javier. Debe ser de del XVII-XVIII, no sé decir si bávaro o napolitano. Es muy 'jesuitón', pues representa propiamente la estampa de la muerte de Javier muy difundida por la Compañía de Jesús:

El Santo Javier agoniza bajo un pobre chozo, tendido sobre un montoncillo de heno, rígido, con los ojos muy vivos vueltos al Cielo; tiene un crucifijo en la mano derecha, y la izquierda abierta sobre el pecho; de la sotana desabrochada sale una llamarada. A su derredor hay un libro abierto, un pequeño icono de la Mater Dolorosa, un rosario y una calabaza. En el ángulo derecho, entre las olas, a toda vela, está la nave en la que Javier ya nunca embarcará. Sobre el Santo, cinco Querubines miran el tránsito del misionero, abriendo los Cielos que le esperan.

El chozajo y la paja recuerdan el pesebre de Belén. Los ojos mirando a lo alto y la imagen de la Virgen Dolorosa parecen un eco del Calvario. El velero, un alegoría de las venturas y desventuras del mundo.

A las puertas de China, con el ansia insatisfecha del misionero, lejos de todo y todos, también del capitán Ignacio, bajo cuya guía profesó con los otros primeros socios, un día de la Asunción en Montmartre, dieciocho años hacía, con cuarenta y seis años intensamente entregados, estragado, cansado, tantas veces frustrado por los hombres y animado sólo por Dios, el Señor que impone su providencia al impaciente Javier.


Estos cuadros hagiográficos son una estampa para el arte, un medio para la piedad y un motivo para el examen espiritual. Si se le quiere decir 'triunfo' sólo lo es desde el paradigma de la Cruz. Según esta clave sí es victoria. Según el mundo, no, por mucho que se pinten querubines para adornar un gran fracaso.

Con esta escena javieriana he estado esta tarde dando vueltas a unos papeles con un cuestionario de evaluación de la parroquia según el esquema del análisis DAFO, un método para análisis de empresas. Con buena intención - supongo - se pretende que sigamos las pautas del DAFO y las apliquemos a la parroquia, el arciprestazgo, la diócesis. Me pregunto si también a la Iglesia Santa y Católica.

¿Analizar lo divino con metros tan humanos como los que se usan para calibrar empresas?

¿Hemos perdido la conciencia de la esencia y sobrenaturaleza de nuestro negocio, de nuestra empresa?

Me refiero, claro, al negocio y la empresa de Javier.


+T.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Una suave alegría


 
El alma en gracia puede exultar de alegría interior, pero lo habitual es que se mantenga en suave alegría, un manso gozo compatible con el peso de la cruz, las contradicciones de las circunstancias, las eventuales desolaciones e, incluso, los temores, fantasmales o materiales. Una suave alegría ambiental-espiritual que acompaña al cristiano, como una cierta atmósfera, santamente gozosa pero aun no gloriosa. Se respira paz y se expira paz.

El color rosado del III Domingo de Adviento conviene al estado que describo, como un matiz aportado por nuestra tradición litúrgica que, por la proximidad del Nacimiento del Señor, deslíe el intenso morado en la paleta espiritual de las cuatro semanas que preludian los misterios del Primer Advenimiento. Y como su primera venida fue en la humildad de nuestra carne, los paramentos sacerdotales recuerdan el color suave del cuerpo de un recién nacido. A mí me lo recuerdan.

También recuerdo escenas de paz y silencio ligadas a la imagen de una madre gestante, ensimismada, recogida en una suave felicidad íntima centrada en su seno y el hijo que en él late. Son momentos de intransferible felicidad, difíciles de explicar, inefables, pero poderosamente impresionantes para quien presencia desde fuera ese cuadro.

Hablar de las cosas del alma, de la vida espiritual, en femenino, es una intuición de muchos maestros cristianos que escogen ese verbo para expresar mejor los pormenores del misterio de la vida sobrenatural de los fieles.

Una tarde, una oración, una meditación, la intimidad del Sagrario, el eco lejano, amortiguado, de la calle, del mundo, el recuerdo recogido de quienes amamos, presentes y pasados, la conciencia sacramental de la Presencia, la sencillez de la oración que balbuce cosas del Cielo desde este suelo, sentir la fuerza que nos viene de lo alto, impregnarse en el aroma encendido del Santuario, aspirar y sentir la elevación de la criatura al Creador, el pulso del amor y la emoción hasta el manso lacrimar que intuye otra forma más alta de sentir.

Una suave alegría, en suma. Siempre perfeccionable, siempre llamando a más hondura, a más altura...

...Ut beatus inventus Inmensus est.


+T.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Inmaculata !!!


¡Quién pudiera verte, Madre,
radiante con doce estrellas
coronada y a tu vera
respirar tu limpio aroma
de inmaculada pureza!

¡Quién pudiera, Pulcra Reina,
acompasar los latidos,
del corazón, los sentidos,
el alma, la vida entera
al molde de tu bendita
gracia de Virgen ilesa!

¡Quién pudiera, oh María,
sentir del Señor la dicha
desde el origen, perfecta,
sin tristeza de pecado,
sin sombra, merma ni pena,
siempre a la luz dorada
de la gracia sempiterna!

Míra a los que lloramos,
estirpe terrena de Eva,
consuélanos y aligera
el peso de la caída,
válenos, del Cielo Puerta,

Sobre el celeste superno
te perfilas toda bella,
Virgen de la Concepción,
de gracia divina llena,
purísima, limpia, integérrima,
fuente de linfa salubre,
Madre del Señor y nuestra.

¡Que al fin entre Serafines
podamos cantarte, oh Reina
sin pecado concebida,
en gracia de Dios concepta!


Ex Voto

+T.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuestro Adviento


Nuestro tiempo es el Adviento, el segundo Adviento, el que va desde la Ascensión del Señor hasta su Parusía. Vivimos insertos en mitad de este misterio, creyendo, orando, amando, resistiendo, luchando, esperando, con el aliento del Espíritu, en la Iglesia, cuanto más fieles más anhelantes, más fervientes y vigilantes, deseando con temor santo y amante la venida del Señor.

Pero nuestro Adviento, el segundo Adviento, tiene cosas, elementos, particulares que se parecen, se identifican o se aproximan a escenas, personajes, tipos y hechos del primer Adviento, el Adviento antiguo, ya pasado, de los Patriarcas y los Profetas del viejo Israel, cuyo recuerdo mantenemos en las Sagradas Escrituras que leemos y meditamos, ayudándonos a entender cosas que pasan, escenas que ocurren en nuestro Adviento presente.

¿Recuerdan Uds. aquellos sumarios, breves versículos, que relatan en los libros de los Reyes y las Crónicas los yerros y malandanzas de los Reyes de Judá, los ungidos del Señor, herederos de la Casa de David y sus promesas? Cuando permitían o promovían en Jerusalén cultos paganos, idolatrías e irreverentes altares por congeniar con los extranjeros y favorecer a los gentiles, o por simple fascinación-tentación religiosa. Una parte esencial de la historia del Antiguo Testamento transcurre bajo esta constante, con su correlato en los oráculos proféticos que clamaban contra el gran pecado de los reyes y del pueblo.

No desvariamos cuando vemos hoy escenas, actos, tendencias que sitúan a la Iglesia, al catolicismo, a nuestra Jerarquía y a los fieles en situaciones comparables a las del Antiguo Testamento. Travestidos con nuevos conceptos, surgen equívocos, confusas promiscuidades que relegan lo esencial católico y asumen lo ajeno que la Iglesia siempre rechazó, justamente.

Estos días, cuando he pedido por el viaje del Papa al Oriente he dicho Constantinopla, que es nombre cristiano, no he dicho Estambul, que es nombre infiel y afrentoso para los cristianos.

Ayer sentí el malestar de ver al Papa homenajeando a Ataturk. Hoy lo mismo, viéndole rezar dentro de la mezquita y visitar Santa Sofía, profanada. Cuando luego ha pedido la bendición al metropolitano constantinopolitano, he revivido como en un flash la absurda escena del balcón, cuando recién proclamado se inclinó y pidió la bendición antes de darla, Urbi et Orbi.

En Hb 7,7 se deja claro y sentenciado que el mayor bendice al menor, pero PP Franciscus no parece asumir su gracia, su nivel, su oficio.

Por eso, por estas cosas, me adviene la conciencia del Adviento, de este segundo Adviento, el eclesial, también con sus defectos como el primer Adviento los tuvo, en los hechos y en las personas, siendo, a pesar de los pesares, tiempo sagrado, de gracia y salvación. Aunque no de perfección.

La perfección vendrá, llegará, se nos dará al fin como una gracia.

Tempora bona veniant !!


+T.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Nacimiento


Venían por la calle los campanilleros,
olía la mañana a leña de jara,
traian a mi casa lentisco y romero...

...Sacaban del arca las viejas figuras
del buey y la mula,
la Virgen y el Niño,
José el Patriarca,
el Ángel, los Reyes,
cinco pastorcitos,
la vieja, la vaca,
el viejo, el borrico,
siete pastorcitas,
catorce angelitos,
la que asa castañas,
el que hierve sopas,
el pavo, la pava,
los ocho pavitos,
la de la lechera,
la piara de guarros,
el pozo, el molino,
la casita blanca,
el papel de estrellas,
la cueva, la pila,
los patos, el zorro,
la paloma chica,
el palomo gordo,
el pastor sin pierna,
el carnero cojo,
el camello none,
la cabra sin pata,
el buey medio roto,
la torre de Herodes...

...Herodes, el perro,
la jaca de palo de tito Enriquito,
aquel pajarito de lata y alambre
que trajo la chacha cuando fue a Jaén,
el corcho, las pitas, el musguito fresco,
las piedras del río, serrín, la tarima,
la arenita fina, el saco de lona,
el tablero grande con sus caballetes,
el lobo, el redil, el mastín de estaño,
el trillo, la paja, el almiar, las cañas,
la alcándara encima del pajar de yeso,
la bombilla baja, el foco temblón
y la colcha grana con el fleco gordo,
los algodoncitos de la nube blanca
del arcángel grande de la anunciación
a los pastorcitos con la boca abierta...

...Cuando me ponían
aquel Nacimiento,
Evangelio en barro,
Biblia de cartón,
yo escribía cartas
a los Reyes Magos
temblándome el pulso,
con algún borrón...

...Ahora cuando trae el aire decembrino
aromas con frío del tiempo que fue,
el niño que sueña dentro, no sé dónde,
del rincón de mi alma que encontrar no sé,
despierta, me avisa, me dice al oído
que ponga el Belén.


+T.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Coplas a la Pureza


Salve Virgen sin pecado
en gracia de Dios concebida,
incólume, siempre limpia,
nadie y nada te ha manchado.

Salve inicial redimida,
intacto y puro dechado
donde Dios ha recreado
el comienzo de la vida

Eres, bendita María,
preludio del cielo nuevo,
coronada por luceros
y con el sol revestida,
la luna a tus pies rendida
y debajo la infernal
sierpe que a Eva y a Adán
privóles del Paraíso:

Pisa y rompe su cabeza
con la fuerza que te da
el Señor Omnipotente
¡En tí el Cielo triunfa y vence
soberbia con humildad!

Mira, Reina Celestial,
a quien humilde te reza,
a tí, Celestial Princesa,
a tí, Madre de bondad.

¡Ave, María,
ten piedad:
Súbenos contigo un día!!!





Ex Voto

+T.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Letanía de Adviento



Fe de patriarca para esperar,
voz de profeta para anunciar,
sangre de reyes para luchar,
alma de virgen para encarnar;

esperanza de fuertes para creer,
montes y cumbres para ver,
vacío de pobre para tener,
simiente para crecer;

horizonte para ir,
pureza para sentir,
vida para morir,
muerte para vivir;

amor de hombre para a Dios amar,
lengua de humilde para rezar,

desierto para sed tener,
un manantial para beber,

pecho y corazón para latir,
una estrella para seguir;

una puerta para entrar,
una casa para llegar

y eternidad...

¡Ven, Señor!


+T.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cinco Rosas


La camisa azul de oscuro cielo
vino con cinco rosas, sangre viva;
tu alma formó fila entre luceros,
mi corazón sin mástil icé arriba.

¡¡Arriba!! ¡¡Arriba!!
clamé sin voz, alta la frente,
quieto el dolor, parando el llanto.

Después volví a mirar tu cielo herido,
tu cielo azul abierto en cinco llagas,
cinco flechas en flor, mi compañero,
siempre cara al sol, mi camarada.

El yugo lo guardé yo, labrado en oro,
esperando que amanezca esa mañana.

 
                                                         * ~   ***   ~  *

Por todos los que merecieron honra para España con su sangre.

¡Hacen guardia sobre los luceros!

¡¡¡Presentes!!!


+T.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Sine Labe Concepta


 
 Un celeste sine labe
dando perfil a una nube
blanca, con nimbo dorado,
y un coro de mil querubes
rodeando a una chiquilla
humilde porque es humana,
excelsa porque es elegida
pura y limpia, sin mancilla,
sin pecado concebida,
espejo donde se mira
y se recrea Sevilla.

*** *** ***
 

"...Desde siglos
-¡Tú lo sabes!-
fue la gloria de Sevilla
aclamarte sin mancilla
en tu Pura Concepción..."


***

 

Ex Voto


+T.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El rosa de la inocencia


El tiempo litúrgico de Adviento es, entre todos, el que más me identifica: Por la esperanza y por la penitencia. Además es el tiempo en que vive la Iglesia, el segundo Adviento que espera la vuelta del Señor.

Los demás Misterios de la Redención ocurrieron en el pasado, son Historia de Salvación. El Adviento es, sin embargo, nuestro presente. Los que no presenciamos los otros momentos de la Salvación sí vivimos ahora esta parte final, esos 'últimos tiempos' que van desde la Ascensión de Cristo y el Pentecostés del Espíritu Santo hasta el Último Día, cuando el Señor venga en gloria, como Juez y Señor de vivos y muertos.

El Adviento es un tiempo en adversativo, con proclamas rigurosas que incluyen la predicación exigente de Juan Bautista, el Precursor, clamando penitencia y conversión para recibir al Rey que viene con su Reino, que no es de este mundo, pero sí es para nosotros, los que vivimos sujetos al mundo y sus esclavitudes. Pero el apremiante clamor de la Voz en el desierto se atempera y endulza con el signo de la Virgen que gesta al Verbo.

La Virgen María es la otra cara de la medalla del Adviento, con Juan Bautista por un lado y Ella en el otro: El rigor y la ternura, el desierto y el hortus concusus, la voz y la estrella, la penitencia y la gracia.

El rosa ornamental-litúrgico del Domingo de Gaudete marca un compás suave, tierno, en la penitencia del Adviento. Que es una penitencia ansiosa por la ausencia del Señor, aunque sostenida, consolada, por la presencia de Cristo en el Sacramento. Y en la Iglesia.

Los ornamentos rosados tienen el color de la carne de un recién nacido; el rosa es el color de la inocencia fragante, de la pureza suave, de la belleza intacta, del amor sin pecado.


Algunas veces predico que cuando los adultos pierden la recóndita alegría de la Navidad y se entristecen cuando llegan las fiestas del Nacimiento de Señor, la tristeza que les amarga esos días santos es sólo nostalgia por la inocencia perdida.

Vestirse de rosa es simbolizar la inocencia añorada que todos pueden recuperar, como un don precioso perdido y devuelto; lo dice la oración, esa que tanto me gusta: "Deus innocentiae restitutor et amator..." .

Se encuentra en Belén, junto al Pesebre que es Cuna del Niño (que se ve) y Trono del Rey  (que se verá).


+T.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Una coplilla estilo de Seises (esbozo).


Virgen Santa, pura y bella
¡oh doncella!
gloria excelsa de Sión
que con gracia inmaculada
¡oh mi amada!
la cabeza de la sierpe
pisas fuerte
cuando embiste a tu talón.

¡Ay hermosura!
Celeste armonía
de este día
que con cantos de gloria
a María
alaba en su Concepción

Inmaculada,
sin mancha de culpa
agraciada
desde el instante
en que fue creada
su alma santificada
por privilegio de Dios.

Digna de gloria
digna del Cielo
para ser digna
Madre del Verbo
que en Ella digna
morada halló.

Recibe, Madre
de Dios y mía,
esta letrilla;
Por melodía,
puse en latidos
mi corazón.

.*. .*. .*.



Ex Voto

+T.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Impaciente Javier


Pretender acaparar el mundo entero, es pecado. Querer ganar el mundo, también. Hay hombres con intensas y extensas ambiciones que podrían malograr su vida. Conviene, entonces, rectificar la intención guardando, si se puede, la vehemencia del deseo, que puede ser santo si se mueve por Dios y a Dios se dirige.

En la vida de Francisco Javier la rectificación de la intención, no del ardor, le vino por la cita que el insistente Don Íñigo de Loyola le repetía cada vez que se topaba con él, allá por los claustros de La Sorbona, en París:

"...Maese Javier, Maese Javier, ¿de qué os sirve ganar el mundo entero si perdeis vuestra alma".

De internis neque Ecclesia. En un principio. Porque hay luego interioridades que salen del alma como se escapa el olor del cuerpo. Hay obras de los hombres, palabras, pensamientos escritos, que son como ojos de cerradura por los que se puede mirar y ver el interior de una casa. Estas cosas escribía Javier de sí mismo, estas obras hacía y esto sentía:

"...desde que he llegado aquí, no me he dado momento de reposo: me he dedicado a recorrer las aldeas, a bautizar a los niños que no habían recibido aún este sacramento. De este modo, purifiqué a un número ingente de niños que, como suele decirse, no sabían dis
tinguir su mano derecha de la izquierda. Los niños no me dejaban recitar el Oficio divino ni comer ni descansar, hasta que les enseñaba alguna oración; entonces comencé a darme cuenta de que de ellos es el Reino de los Cielos...

...Muchos, en estos lugares, no son cristianos, simplemente porque no hay quien los haga tales. Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: -"¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!".

¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios! Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. Muchos de ellos, movidos por estas consideraciones y por la meditación de las cosas divinas, se ejercitarían en escuchar la voz divina que habla en ellos y, dejando de lado sus ambiciones y negocios humanos, se dedicarían por entero a la voluntad y al arbitrio de Dios, diciendo de corazón: -"Señor, aquí me tienes; ¿qué quieres que haga? Envíame donde tú quieras..."
De las cartas de San Francisco Javier, presbítero, a San Ignacio; cartas 4ª (1542) y 5ª (1544)


Estas cosas las vivía, sentía y contaba estando ya evangelizando en el lejano Oriente. No ideó ni practicó una 'nueva evangelización'; su método era quasi de misión elemental, rudimentaria:

"...como no podía cristianamente negarme a tan piadosos deseos, comenzando por la profesión de fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, les enseñaba el Símbolo de los apóstoles y las oraciones del Padrenuestro y el Avemaria" (ibid.)

Así evangelizaba el gran Javier. No perdió la ansiedad, nunca se le enfrió el ardor del corazón; cada latido, cada pulso de su sangre ardiente llevaba el ánimo del conquistador, la ambición del que quiere todo y no se conforma con una parte. Y se dió del todo, y todo lo entregó, porque lo quería todo: Deus et omnia!

Fue un español del siglo del plus ultra, del tiempo de los conquistadores. Unos lucharon por los reinos de este mundo, Javier por otro Reino; y otros muchos con él. La vena de los conquistadores de almas, de los misioneros del orbe, fue la versión a la española de aquel 'pescadores de hombres' con que el Señor vocacionó y tituló a los primeros, sus escogidos.


Pemán estuvo magistral cuando puso en verso la epopeya del apóstol ansioso y el español ardiente, el santo impaciente:

- Ignacio a Javier:

"Te quiero siervo de Dios,
!pero sin jugar al santo!...

Lo has de ser con menos brío:
cuando mucho suena el río
es porque hay piedras en él.

Virtud que se paladea,
apenas si es ya virtud.
No hay virtud más eminente
que el hacer sencillamente
lo que tenemos que hacer.

El encanto de las rosas
es que, siendo tan hermosas,
no conocen lo que son.

- Dice Pedro Fabro:

"...en Javier fundo
mi ilusión y mi placer,
que si yo gano a Javier,
Javier me ganará un mundo.
Vencida su inexperiencia,
domada su vanidad,
de él espero, si me es fiel,
milagros de santidad"
.

- Ignacio aconseja a Javier, que embarca para la India:

"Pídele a Dios cada día
oprobios y menosprecios,
que a la gloria, aun siendo gloria
por Cristo, le tengo miedo."

- Oración de Javier, poco antes de expirar:

"Postrado a tus pies benditos
aquí estoy, Dios de bondades,
entre estas dos soledades
del mar y el cielo infinitos.

Con sal en la borda escritos
fracasos de su poder,
vencida de tanto hacer
frente al mar y al oleaje,
ya va a rendir su viaje
la barquilla de Javier...

Te he confesado hasta el fin
con firmeza y sin rubor;
no puse nunca, Señor,
la luz bajo el celemín.

Me cercaron, con rigor,
angustias y sufrimientos.
Pero de mis desalientos
vencí, Señor, con ahínco.
Me diste cinco talentos
y te devuelvo otros cinco.

...

¡Cuida a mi gente española!
y si algún día mi casta
reniega de Tí y no basta
para aplacar tu poder
en la balanza poner
sus propios merecimientos,
¡pon también los sufrimientos
que por Tí sufrió Javier!

...

¡Morir! ¡Cuanto queda,
tanto que hacer en tu obsequio!

...

¡Señor, en Tí espero!
Sí...No me ocultes tu rostro,
ya va a buscarte tu siervo.

In Te, Dómine, speravi,
non confundar in aeternum!
.

(Telón)

Se me eriza el vello cuando rezo (¡es oración!) esa recomendación: '¡Cuida a mi gente española!'. Una intención tan valiente cuando Pemán la escribió y cuando se recitaba en la escena de la España que se dirigía al martirio: ¡Cuida a mi gente española!

Yo creo que es una intercesión que se reza en el Cielo, que muchos que suben al Cielo desde España la graban en su último aliento y se la llevan arriba, arriba, arriba, para ser la primera que digan en la Gloria, quizá también con el sello de la impaciencia santa del Javier de Pemán.

Orémus
Deus, qui Indiarum Gentes beati Francisci praedicatione et miraculis Ecclesiae tuae aggregare voluisti: concede propitius; ut cuius gloriosa merita veneramur, virtutum quoque imitemur exempla.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen
.


p.s. Aquí, de otro año, más.


Ex Voto.


+T.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Letanías de Adviento a Cristo el Esperado


Tomadas de un devocional de principios del s. XVII (Fasciculus Sacrarum Orationum et Lithaniarum ad usum quotidianum), son estas Letanías a Cristo para el tiempo de Adviento:


~ LETANÍAS PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO ~


Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.


Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.


Dios Padre Celestial,
R. Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
R. Ten misericordia de nosotros.


- Verbo de Dios, por quien todas las cosas ha sido hechas,
R. Ten misericordia de nosotros.
Palabra hecha carne,
R. Ten misericordia de nosotros.
Mesías prometido en la Ley,
R. Ten misericordia de nosotros.
Prefigurado por místicos milagros,
R. Ten misericordia de nosotros.
Predicho por los Profetas,
R. Ten misericordia de nosotros.
Anunciado por Ángeles,
R. Ten misericordia de nosotros.
Deseado por los Reyes,
R. Ten misericordia de nosotros.
Anhelado por las naciones,
R. Ten misericordia de nosotros.
Enviado al mundo por el Padre,
R. Ten misericordia de nosotros.
Concebido por el Espíritu Santo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Sabiduría enviada desde el trono de la gloria de Dios,
R. Ten misericordia de nosotros.
Deseo de los collados eternos,
R. Ten misericordia de nosotros.
Rocío en el vellocino de Gedeón,
R. Ten misericordia de nosotros.
Zarza ardiente en fuego incombustible,
R. Ten misericordia de nosotros.
Escala de Jacob,
R. Ten misericordia de nosotros.
Flor de la raíz de Jesé,
R. Ten misericordia de nosotros.
Flor de la vara de Aarón,
R. Ten misericordia de nosotros.
Flor que aparece en nuestra tierra,
R. Ten misericordia de nosotros.
Olor de campo bendecido por Dios,
R. Ten misericordia de nosotros.
Timiama de suavísimo olor sobre altar de oro,
R. Ten misericordia de nosotros.
Nardo y cinamomo en huerto cerrado,
R. Ten misericordia de nosotros.
Sello puesto sobre el corazón,
R. Ten misericordia de nosotros.
Piedra mortal desprendida sin intervención de mano alguna,
R. Ten misericordia de nosotros.
Agua saludable sacada del pozo de Belén,
R. Ten misericordia de nosotros.
Nuevo vino en nuevo odre,
R. Ten misericordia de nosotros.
Agua viva que fluye como torrente desde el Líbano,
R. Ten misericordia de nosotros.
Árbol de la Vida plantado en medio del Paraíso,
R. Ten misericordia de nosotros.
Fuente que mana del Paraíso,
R. Ten misericordia de nosotros.
Agua de la vida en fuente sellada,
R. Ten misericordia de nosotros.
Lámpara puesta sobre candelabro purísimo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Estrella de Jacob,
R. Ten misericordia de nosotros.
Cetro de Israel,
R. Ten misericordia de nosotros.
Sol del que está vestida la Mujer,
R. Ten misericordia de nosotros.
Varón rondado por la mujer,
R. Ten misericordia de nosotros.
Verdad que brota de la tierra,
R. Ten misericordia de nosotros.
Justicia que desciende del Cielo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Salvador que pasa por la puerta cerrada,
R. Ten misericordia de nosotros.
Príncipe sentado en la puerta oriental,
R. Ten misericordia de nosotros.
Linaje de la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente,
R. Ten misericordia de nosotros.
Progenie de Abraham por la cual son bendecidas todas las naciones,
R. Ten misericordia de nosotros.
Salvación y esperanza,
R. Ten misericordia de nosotros.
Emmanuel nuestro,
R. Ten misericordia de nosotros.


- Muéstrate propicio,
R. perdónanos, Señor.
Muéstrate propicio,
R. escúchanos, Señor.
Muéstrate propicio,
R. líbranos Señor.

- De todo mal,
R. líbranos Señor.
De todo pecado,
R. líbranos Señor.
De un corazón duro y perverso,
R. líbranos Señor.
De toda costumbre malvada,
R. líbranos Señor.
De toda pasión desordenada,
R. líbranos Señor.
De toda aspereza de costumbres,
R. líbranos Señor.
De toda malicia e indolencia,
R. líbranos Señor.
De una mala y eterna muerte,
R. líbranos Señor.
Por tu predestinación desde toda la eternidad,
R. líbranos Señor.
Por tu advenimiento,
R. líbranos Señor.
Por el misterio de tu santa Encarnación,
R. líbranos Señor.
Por tu virginal e inmaculada concepción,
R. líbranos Señor.
Por la fe y la obediencia de la gloriosa Virgen,
R. líbranos Señor.
Por la virginal fecundidad de tu Santísima Madre,
R. líbranos Señor.
Por la plenitud de gracia comunicada a tu Madre,
R. líbranos Señor.
En el día del Juicio,
R. líbranos Señor.


- Nosotros pecadores,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes salvarnos de nuestros pecados,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes dirigir a Ti todas nuestras acciones,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes hacer que tengamos para Ti nuestra morada preparada,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes rellenar con tu gracia todo valle de pusilanimidad,
R. te rogamos, óyenos.
Que nos concedas gozarnos siempre en Ti y glorificarte,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes mirar nuestra humildad y extender sobre nosotros el brazo de tu poder,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes colmarnos a nosotros, pobres, de tus bienes,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes hacer de nosotros coherederos de tu reino,
R. te rogamos, óyenos.
Que te dignes atendernos,
R. te rogamos, óyenos.
Hijo de Dios,
R. te rogamos, óyenos.


- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R. perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R. escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R. ten misericordia de nosotros.


- Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.


- Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad
.


- Padre nuestro…

- Ven a liberarnos, Señor, Dios de las Virtudes.
R. Muéstranos tu rostro y seremos salvos.
Acuérdate de nosotros, Señor, como el pueblo de tu beneplácito.
R. Visítanos con tu salvación.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.


- Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.


Oremos.

Excita, Señor, tu poder y ven, para que con tu protección merezcamos vernos libres de los inminentes peligros de nuestros pecados y con tu gracia podamos salvarnos.
Purifica, Señor, nuestras conciencias visitándolas, para que tu Hijo Jesucristo, Señor Nuestro, encuentre en nosostros al venir una morada preparada para Él.

Oh Dios, que sabes que nuestra humana fragilidad no puede subsistir a tantos peligros como nos acechan, danos salud de alma y de cuerpo para que, con tu ayuda, podamos superar los sufrimientos por nuestros pecados.

Todopoderoso e indulgente Dios, sé propicio a nuestras plegarias y libra nuestros corazones de las tentaciones de malos pensamientos para que merezcamos convertirnos en digna morada del Espíritu Santo.

Concede, te rogamos, Dios Todopoderoso, que los sagrados misterios de nuestra redención nos otorguen los auxilios necesarios a la vida presente y nos alcancen los premios de la bienaventuranza eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén.


V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Y las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
R. Amén.

El original está en latín; el que quiera, puede rezarlas en esta página (en la columna de la dchª, está la traducción en inglés con el versículo de la Escritura del que se ha extraído la invocación litánica):


Litaniae ad Christum ex Scriptura Sacra in Adventu


Son preciosas. Uno de esos ejercicios piadosos que antiguamente se rezaban durante los oficios vespertinos, delante del Santísimo expuesto. Un mundo de piedad que desapareció con las innovaciones litúrgicas.

En estas y otras prácticas piadosas es notable la forma implícita de catequesis, una manera de formar/instruir rezando que, desgraciadamente, no se valoró lo suficiente, al contrario.

Entre un rezo modernistizante y esta letanía, la distancia es semejante a la que va de un Coral de Bach a una estridencia rockera.

Sin duda, hay que tener gusto, formación y sentido espirtual para escoger lo bueno y tirar lo malo. La pena es ver cuánto malo corre por ahí con olvido, desprecio y/o desconocimiento de lo bueno.


+T.