martes, 22 de enero de 2008

Schubert para la intimidad

Estaba buscando la Serenata de Schubert cantada por Fischer-Dieskau, pero sólo he encontrado este precioso youtube con el Lindenbaum, el Tilo:





Pero también he hallado esta joya: El "mítico" Richard Tauber disfrazado de Schubert, tocando y cantando Serenata, con su dramática voz de spinto:




Y otra pequeña Serenata-tesoro: Beniamino Gigli cantándola con letra en italiano:




De todos los lieder de Schubert, este es mi predilecto, porque lo conozco desde la cuna. Me lo cantaban para dormirme, porque mis Tias sabían la Serenata de Schubert con letra "arreglada" para la Novena de la Virgen. Ellas cantaban: "Nubes doradas/orlan tu frente/ de candor virginal;/ y en tu mirada brilla esplendente/ luz de amor celestial./..."

El primer casette que compré, fue uno que traía una versión orquestada de la Serenata de Schubert, con otras piezas "melódicas" (el intermezzo de Cavallería Rusticana, la Meditatión de Thais de Massenet, el Sueño de Amor de Listz, una pieza de Rachmaninoff...y algo del amigo Fritz...y un vals de Chopín...y ya no me acuerdo de qué más). El casette se gastó de tanto ponerlo y volverlo a rebobinar y poner. Todavía está por ahí, en alguna caja de cartón, porque me da pena tirarlo.

Esta versión se parece a aquella del casette, tan "melódica", pero que a mí, con dieciseis años, me hacía soñar:
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domingo, 20 de enero de 2008

Geografía Salutis


Esta mañana, en el Oficio de Lectura, se leía este fragmento del Deuteronomio 1, 3-7:
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El año cuarenta, el día uno del undécimo mes, habló Moisés a los israelitas exponiendo todo cuanto Yahveh la había mandado respecto a ellos.
Después de batir a Sijón, rey de los amorreos, que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí,
al otro lado del Jordán, en el país de Moab, decidió Moisés promulgar esta Ley. Dijo:
Yahveh, nuestro Dios, nos habló así en el Horeb: «Ya habéis estado bastante tiempo en esta montaña.
¡En marcha!, partid y entrad en la montaña de los amorreos, y donde todos sus vecinos de la Arabá, la Montaña, la Tierra Baja, el Négueb y la costa del mar; en la tierra de Canaán y el Líbano, hasta el río grande, el río Eufrates.

Nada más empezar a leer me rebrota este tema recurrente: Esa geografía Sagrada, la de la Tierra Santa, sigue siendo actual, trazando las terribles coordenadas donde sangre de hombres de ahora renueva la de Abel, mientras otros perpetúan la vocación de Caín.

La gravedad añadida es que todo eso ocurre ahora, en el siglo XXI. Con el pasado marcando nuestras espaldas, somos los herederos del siglo precedente, el de las dos guerras mundiales, el siglo más traumáticamente belicista y mortífero de todos los siglos. Desde que se intentan paces mundiales después de probar que una guerra, a estas alturas de la historia, termina siendo algo que acaba implicando al mundo entero, parece como si lo peor de la guerra, como una cultura activa, se hubiera instalado en esas coordenadas que comprenden la geografía de la Biblia, entre el Sinaí y el Aram de los Patriarcas; desde el Egipto a la Babilonia mil veces citados en los versículos santos.

Los autores de esta guerra en suelo bíblico, son en parte los mismos que combatían en el Creciente Fertil desde el despuntar de la civilización agrícola, la que pasa de la piedra a la arcilla, y del bronce al hierro. Ese paso jalonado de la cultura que formará en torno al Mediterráneo, madre del Occidente actual, se mide estrato a estrato, debajo del suelo hoyado sin cesar por guerras, unas tras otras, hasta el presente.
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Las profecías están tan frescas como la sangre, siempre nueva. Ya sean trenos terribles, elegías, maldiciones o cantos de esperanza que mantienen misteriosamente activa la Palabra, como una secuencia reactualizada violentamente por el pecado de los hombres, los de entonces, de hace siglos, y los de ahora, los que disparan morteros y cohetes en los mismos sitios donde pelearon con carros y espadas de bronce.

Ningún día sin Caín, cada tarde con su Abel.

Pero también con algo nuevo, que es Testamento Eterno:"... sanguinem aspersionis, melius loquentem quam Abel..." Hb, 12,24. Como un grano sínapis Mt 13,31, también ha sido plantada en esa Tierra que no es de muerte, sino de Salvación.


+T.

sábado, 19 de enero de 2008

De Societate Iesu

Cuando empiezo a escribir esto, acaban de dar la noticia: Adolfo Nicolás es el nuevo Praepósitus Generalis de la Compañía de Jesús. Español, 71 años, de Palencia, desde hace más de 40 años jesuíta en Japón. Es desde hoy - a la espera de la confirmación del Papa - en 30º general de la Compañía de Jesús.

No sé cuántos votos de los 217 electores aistentes a la Congregación General habrá obtenido, pero en estos casos suelen ser más de los estrictamente necesarios.

De entrada, extraña la edad, que es poco más o menos la misma que tiene Kolvenbach, el hasta hace dos semanas Prepósito General, que presentó su renuncia al Papa por motivos de edad-cansancio-salud. Supongo que, como tantas veces, en situaciones poco clarificadas, se opta por una salida de cierto compromiso: Un hombre mayor, al que se le prevé un mandato relativamente corto, a ver si mientras se despeja el horizonte.

Un particular a tener en cuenta es que, año más año menos, es de la misma generación que Benedicto XVI. Y también que por edad y por circunstancias, estará muy en sintonía con el estilo de la Compañía marcado por el p. Pedro Arrupe, prepósito post-conciliar, también español y también jesuíta muchos años en Japón.

Me reconozco simpatizante del padre Arrupe; fue por un libro suyo "Ese Japón increíble", una breve y entretenida autobiografía, especie de novela de género vocacional-misional, donde contaba su juventud estudiantil, el despertar de la vocación, los años de formación en la Compañía, y sus primeros apostolados en USA y Japón, donde vivió y sufrió en directo los preámbulos de la 2ª Guerra mundial, y hasta la terrible experiencia de la bomba de Hiroshima. Por eso la simpatía.

Pero las buenas empatías no quitan que reconozca la penosa trayectoria de la Compañía durante los años en que Arrupe fue su Prepósito General. Fueron los tiempos entusiastas del Concilio y su post-concilio, esos que vieron cómo degeneraban y se arruinaban tantas congregaciones religiosas por (todavía no sé bien por qué) una mala digestión/asimilación del Concilio (o lo que no era ni concilio, ni obra, ni doctrina del concilio).

Tengo la impresión de que el padre Arrupe fue la primera víctima del "espíritu arrupe", como el Vaticano II se corrompió por el "espíritu del vaticano segundo". El mismo Pablo VI tuvo que "amonestar" a la Compañía; a Juan Pablo I, no le dio tiempo de amonestar; y Juan Pablo II amonestó duramente, una de las intervenciones papales más severas que se recuerdan en la historia de la Compañía de Jesús. El episodio coincidió con un rápido declinar de Arrupe, enfermo, el nombramiento de un delegado personal del Papa (el jesuíta p. Paolo Dezza, luego cardenal) para regir ínterim la Compañía, y la convocatoria de la Congregación General en la que salió elegido el hasta ahora prepósito, Peter Hans Kolvenbach.



Me pilló en Roma la muerte del padre Arrupe. Sus últimos años fueron un silencioso y humilde declinar, muy sufrido, ascéticamente asumido y ofrecido; me consta. Murió en Febrero de 1991, una noche muy fría, que casi nevó, y amaneció la Plaza de San Pedro blanca de escarcha y aguanieve. Con unos amigos sacerdotes del Colegio Español, estuve en la capilla ardiente de Arrupe, en la la residencia de Borgo Santo Spírito; recuerdo su cadáver, consumido, color de cera, casi con la apariencia de esos cuerpos de santos que se veneran en las urnas sotto l'altare, tan frecuentes en Roma. El dia de su funeral en el Gesú, también pude estar en la Misa, celebrada según tradición por el P. Maestro General de los Dominicos. Recuerdo que Martini llegó retrasado, con la Misa empezada, sentándose en un sillón especialmente reservado para él, en el presbiterio. También me acuerdo del fervor espontáneo de cientos de personas que besaban, tocaban y pasaban estampas con la foto de Arrupe por su ferétro. Hace poco fué exhumado y trasladado a una cripta de una de las capillas del Gesú.

Si Arrupe cometió errores, hubo un Arrupe antes y un Arrupe después que son buenos garantes de la santidad y los méritos personales del Arrupe del libro que leí y del Arrupe que vi enterrar. Son uno y el mismo, con un peso en la balanza de mucha virtud entre notables desaciertos a la hora de regir la Compañía en tiempos tormentosos para la Iglesia.

Pero a este sucesor suyo, no sé si le dará tiempo para enderezar la derivación calamitosa de la Compañía. Y este padre Adolfo Nicolás no es Arrupe, aunque sea español y haya estado en Japón (lo que no sé cuánto ni cómo pueda obrar en su crédito o su descrédito)

En la actualidad, la Compañía está enredada en todas las "vanguardias" católicas que des-catolizan y afectan desfavorablemente a la Iglesia Católica, que en muchos sitios se ha desvirtuado a la par y al ritmo de la Compañía. Porque la Compañía de Jesús sigue siendo muy influyente en la Iglesia Católica, para la que se concibió y fundó por el gran Ignacio de Loyola, maestro en el "sentire cum Ecclesia".

Si el padre Adolfo Nicolás supiera cómo aportar la dosis necesaria de ese "sentir con la Iglesia" que la Compañía necesita para recuperarse y regenerarse como la Societas Iesu que San Ignacio puso al servicio de la Iglesia, bienvenido sea el padre Adolfo Nicolás. Pero si su generalato fuera una re-experiencia de los confusos y errados tiempos de Arrupe y su "espíritu", mejor que sus años sean breves y que ceda pronto el gobierno.

Algo así - me atrevo a decir - estará pensando aquel al que rinden un 4º voto "circa misiones", tan necesitado de misioneros fieles, inteligentes, activos y santos para la missio en este recien abierto primer siglo del Tercer Milenio .

La grandeza espiritual de la Compañía y su historia, es prueba de que pueden; si no pudieran, la Compañía no merece ser, porque significaría que no quieren (?), definiéndose contra la Iglesia y el alma de la propia Compañía.

Preghiamo!

+T.

jueves, 17 de enero de 2008

Necia Sapienza


La Universidad de la Sapienza de Roma, la funda el Papa Bonifacio VIII recien comenzado el siglo XIV, en 1303, a los pocos años del famoso 1er Giubileo del Trecento, en medio de una fascinante época que se despegaba lentamente del Medievo y se abría irrefrenable al Rinascimento.

Con historia y vicisitudes propias, es desde entonces la universidad de Roma, conviviendo con los muchos y prestigiosos centros de estudios eclesiásticos que han compartido con ella parte de la historia cultural de la Urbe. Hasta 1870, cuando la anexión de Roma y los Estados Pontificios al nuevo Reino de Italia, la Sapienza fue sostenida, administrada, regida y patrocinada por los Papas y sus representantes. En el perfil de Roma, el extraño y barroco helicoide que remata la cúpula de Sant`Ivo alla Sapienza, sobresale ligero y dinámico entre las iglesias del centro romano. Esta original cúpula del Borromini, se adorna con los montes y estrellas del stemma del Papa Alejandro VII Chigi, bajo cuyo pontificado (1655-67) se renovaron los edificios de la antigua universidad.

El Papado es un hecho cultural de magnitud universal. Prescindiendo (quien neciamente quiera) de consideraciónes religiosas anejas inseparablemente, es imposible obviar la enorme significación cultural del Pontificado Romano en la historia de Occidente, hasta el punto de que no existe al dia ninguna institución "histórica" que pueda igualársele remotamente en "hechos culturales".

Roma, la Urbe, sigue siendo la ciudad del Papa, mal que les pese a los italianos "oficiales", que apenas han superado este tráuma-complejo desde el tiempo de la efímera dinastía saboyana, una de las más penosas y ridiculas de la historia; por no decir lo mismo de la actual república, marcada con todos los defectos posibles del sistema desde su instauración sin solución de continuidad (o, simplemente, sin solución). Misteriosamente, el estado italiano funciona e la nave va!....má non si sá cóme va (yo pienso que la cosa marcha porque la magnífica Italia es inmensamente más que su penoso stato y su tragicómica reppública).

El caso es que hoy el Papa debería haber visitado "su" universidad de la Sapienza, pero se ha visto obligado a suspender la visita porque 67 profesores (de un total de casi 4.500 en claustro) y 150 alumnos (un no sé cuántos por ciento del total de 150.000 matriculados) se han movilizado rabiosamente protestando por la visita.


Muy originales y ocurrentes, han sacado el fantasma de Galileo. El caso de Galileo es una excusa que la inculta clase culta ha venido blandiendo desde el siglo XIX para arremeter contra la Iglesia y el Papado (que salvaron al cabezota Galileo de un problemón mayor que hubiera podido acabar con Galileo de haberle pillado a Galileo, por ejemplo, en la Ginebra que quemó a Miguel Servet...pero que apenas recuerda nadie ni nadie protesta porque al médico español Miguel Servet lo quemaron los calvinistas suizos, suerte que no le cupo al cabezota de Galileo con su rezongón "eppur si muove", que contó con todas las simpatías del Papa que hizo lo imposible para que pudiera escaparse - como se escapó - del rigor de un tiempo y una época).

Lo estridentemente chirriante de esta visita "traumática" a la Sapienza, es que la tropa porcina de 67 profesores y 150 alumnos serán todos ellos simpatizantes de la siniestra barbarie marxista que tiene fresca la sangre de toda la intelectualidad aplastada a golpes de hoz y martillo en la Europa que sufrió su ominosa dictadura proletaria. Item más: En Cuba, China y Korea, que tendrán todas las simpatías de la panda necia de la Sapienza, hoy mismo, en este momento, están las cárceles llenas de intelectuales, científicos y estudiantes.

No sé por qué no existe, por ejemplo, un "caso Lavoisier" que se pueda espetar cada vez que se tercie a los herederos ideológicos de la Revolución Francesa, pero sí se mantiene en ristre este caso Galileo para asomarlo como tio de la porra cada vez que se quiere arremeter contra el Papa o el Papado o la Iglesia Católica.

Infames laicistas, desechos degenerados del marxismo criminal, que no saben qué pensar y piensan contra lo que deberían admirar y reverenciar, si no como creyentes, al menos como inteligentes.

Al final, es la Sapienza la que queda manchada con la tacha de no haber honrado a uno de los hombres más y mejor significados del recien abierto siglo XXI. A parte de que han preterido al sucesor del que la fundó y de los que la mantuvieron y engrandecieron, también le han cerrado las puertas al que, por donde va y a donde vaya, viene en nombre de la Sabiduría, la Sapienza, la Sofía, el Señor.

Ellos sabrán (o más probablemente no sabrán), pero nunca se mostró tan necia la Sapienza.

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martes, 15 de enero de 2008

Música y Patria

Una joya así no necesita letra:



Entre otras razones porque, como pieza musical, se compuso mucho antes de que proliferaran "himnos nacionales" con letra y música.

Un himno nacional es una vulgaridad burguesa o proletaria, inventos post Revolución Francesa y cursilerías nacionalistóides de nuevas fronteras sin identidad propia, que se revestían de parafernalias para figurar la entidad y la historia que les faltaba (no pongo ejemplos para no ofender y/o picar susceptibilidades patrias a flor de piel).

Nuestra Marcha Real es esa sencilla y graciosa Marcha de Granaderos, que cuenta la tradición que es composición personal del mismísimo Federico IIº de Prusia regalada gentilmente a nuestro Carlos IIIº; sólo con eso, ya es un monumento. No tiene letra porque, más que nada, es un "toque", una música militar y hasta una "señal" de esas que acompañan a una persona, un símbolo, o una persona-símbolo (el rey o la bandera, verbigracia). Sin ser experto en musiquerías militares, recuerdo otra originalísima y españolísima: La marcha de Infantes, que es una medio fanfarria medio polka con toda la gracia que se toca cuando aparece un personaje real, o un militar de primerísima graduación (también sin letra, claro).

Desde que se adoptó la Marcha de Granaderos como tal Marcha Real-Nacional, sólo se la ha sustituído cuando las dos nefastas republicacas por el ridículo "himno de Riego". El himno de Riego es una musiquilla que se asoció al pronunciamiento de Rafael del Riego en Las Cabezas de San Juan, cuando Fernando VII y todo aquello.Las viejas y los viejos muy viejos (y algunos reviejidos que coleccionan cosas rancias) saben cantar la musiquilla del himno de Riego con una letrilla que se cantaba en juegos de corro de niños, y que dice así:

"Fulanito subió a los Cielos
a pedirle a Dios una corona,
y san Pedro que le vió le dijo:
¡Ponte el rabo de una mona!"


N.B. En vez de "fulanito" se dice el nombre del que sea, según la ocasión; por ejemplo: "Zapatero subió a los cielos/a pedirle.../ etc"...No sé si me explico. Bien.).

De Cantillana procede la música del "Himno de Andalucía", que Blas Infante, cuando estuvo allí de notario, plagió desde una copla de rogativas (una glosa popular de Agios o Théos) que todavía cantan para los tríduos, quinarios y septenarios de Cuaresma. Ni que decir tiene que la voz engolada del sacristán más las voces cascadas de las beatas (viejas y pías) concurrentes, cantan un vibrante SantoDios que deja tamaño de un peón al himnodeandalucía (que decían mis Tías que sonaba a rogativa, con toda razón).

Diré de otras músicas patrias, que me gusta el God save the King de los ingleses (que también cantan en Luxemburgo); que el americano de los USA es buenísimo (y casi anecdótico y por los pelos, tengo entendido); que el Deustchland, Deustchland de los alemanes, es un pedazo de himno; y que el Inno di Mameli "Italia, Italia..." con música del Verdi, me pone de buen humor desde la primera nota.


De los "ideológicos", diré que:

- El Cara al Sol es excelente, letra y música; y lo mismo el nazi "Der Abenteurer" y el fascista "Giovinezza, giovinezza!", buenísimos los dos.

- La Internacional, es excelente también (la letra demasiado "prolija"); y también buenísimo el de los anarquistas "¡A las barricadas!" ; y toda una pieza del género, el antiguo himno de la URSS.

Que no se me quede en el tintero: El "Por Dios por la Patria y el Rey" de los carlistas-tradicionalistas, una bocanada de cañón decimonónico donde los haya, vibrante puro.

Y quizá la pieza madre del género: La Marsellesa. Yo, que abomino de la Revolución y de sus "ciudadanos" (con libertades, igualdades y fraternidades incluídas), me sé la letra completa (terrible, porno-política-revolución pura y dura; que se escucha la guillotina, casi); más de una vez la canto y la tarareo porque es fascinante (mal que me pese a un convencido de la Santa Alianza del trono-altar). Un petit tráuma-contradicción, confieso sonrojado.

Pero si me tuviera que quedar con una música patriótica extra-española, sin duda que escogería el antiguo
Dios salve al Zar!!!

Y es que soy un nostálgico autócrata recalcitrante.

Convencido.

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Conversi ad Dominum


El Domingo por la noche tuve que aclarar por mail una duda sobre la postura del celebrante en la Misa (rito católico romano), a propósito de los comentarios sobre la Santa Misa celebrada por Benedicto XVI en la Sixtina.

La Sixtina es la Capilla del Papa dentro del recinto de los antiguos Palacios Apostólicos del Vaticano. De sencilla arquitectura, apenas una nave "de cajón" abovedada, con tejado a dos aguas, la manda edificar Sixto IV, que la dedica a la Virgen en el Misterio de su Asunción; un fresco del Perugino representando este misterio de la Virgen Asunta presidió la Capilla hasta la re-decoración del Michelángelo en tiempos de Julio II, el sobrino de Sixto IV, que continuó enriqueciendo la Capilla levantada por su tío, el primer Papa della Róvere. La Capella Sistina es una prodigiosa condensación del Renacimiento italiano, marcando el tránsito de Florencia a Roma, todo en su extraordinario y sin igual espacio.
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Sixto IV asistiendo en la sede a una Misa en la Sixtina original (al fondo, el altar con la Assunta del Perugino)

Capilla Sixtina, vista hacia el presbiterio-Altar, con la sede a la izqda.

En la Sixtina celebraron habitualmente los Papas, y desde tiempos de Pio IX, cuando despojan al Pontífice de sus Estados, la Sixtina resurgió como recinto de los Cónclaves, habidos desde entonces bajo y entre los frescos de Botticelli, Perugino, Signorelli y Michelángelo (los arazzi del Rafaello se perdieron o dispersaron cuando el Sacco).

El Papa Benedicto XV la escogió incluso como lugar de su coronación (7 de Sept.1914), en señal de austeridad-recogimiento por la guerra que asolaba Europa. Juan Pablo II también celebró allí en algunas ocasiones, y este pasado Domingo Benedicto XVI la escogió para el Bautismo de algunos niños dentro de la liturgia de la Santa Misa, celebrada en su Altar, al pié del fresco del Giudizio.

El Papa San Pio X celebrando en el altar de la Sixtina.

Ese Altar ha permanecido tal cual, sin ser retirado del plano del muro del presbiterio de la capilla, por obvios motivos. Cuando los Papas han celebrado en él, lo han hecho según las antiguas rúbricas, versus orientem, vueltos hacia el altar, no hacia la nave. Incluso después de la reforma litúrgica de Pablo VI, cuando se adoptó en el nuevo Misal la postura coram pópulo, si se celebraba en la Sixtina, se seguía celebrando versus orientem, que es la postura tradicional en la Misa del rito católico-romano.

Juan Pablo II celebrando en el altar de la Sixtina (la foto recoge el momento de un "Dóminus vobiscum)
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Desde las catacumbas (altares-arcosolios) y las primeras basílicas, esa fue la forma habitual de estar el sacerdote ante el altar, en la postura llamada "versus orientem" (vuelto al oriente-sol naciente) o "coram Dómino/ad Dóminum" (de cara al Señor); la postura "coram pópulo" (frente al pueblo) sólo se adoptaba en los momentos en que se iniciaban las salutaciones o las bendiciones, introducidas con la fórmula "Dóminus vobiscum". Durante toda la recitación del Cánon Missae y otros momentos de la Misa, el sacerdote permanecía en esa orientación, que además indicaba su "presidencia" en la liturgia-oración, seguida tras él (el celebrante) por la asamblea (los participantes).

Cuando la publicación del novus ordo y el Misal de Pablo VI, después del Vaticano II, se prefirió adoptar la forma "coram pópulo", sin descartar la otra que, de hecho, ha estado y sigue estando en práctica en muchos sitios (por ejemplo, en las mismas 4 Basílicas Mayores de Roma, incluída la de San Pedro, donde todas las mañanas las Misas que se celebran en los altares laterales se celebran "coram Dómino"- de espaldas, como dicen vulgarmente-).

Así que la "noticia" es más fruto de desinformación, que de otra cosa. Pero entiendo que los que la han publicado como algo "extraordinario", a parte de no saber, pretendían recalcar las formas tradicionales con cierto descrédito despectivo, tan fuera de lugar como esa misma valoración viniendo de gente que "pasa" de todo eso.

El actual Papa, siendo todavía el Cardenal Ratzinger, prologó un libro del liturgista Claus Gamber en el que escribía esto:

" La orientación de la oración común a sacerdotes y fieles -cuya forma simbólica era generalmente en dirección al este/oriente, es decir al sol que se surge/se eleva-, era concebida como una mirada hacia el Señor, hacia el verdadero Sol. Hay en la liturgia una anticipación de su regreso; sacerdotes y fieles van a su encuentro. Esta orientación de la oración expresa el carácter teocéntrico de la liturgia; obedece a la monición ´ Volvámonos hacia el Señor ´ " cfr. CLAUS GAMBER, ¡Vueltos hacia el Señor! , Ediciones ´Renovación´, Madrid 1996. pág. 7.

En otras obras suyas, del propio J.Ratzinger, sobre temas teológico-litúrgicos, escribe también al respecto:

- " ...hay algo que siempre estuvo claro en toda la cristiandad hasta bien entrado el segundo milenio: la orientación de la oración hacia el oriente es una tradición que se remonta a los orígenes y es la expresión fundamental de la síntesis cristiana de cosmos e historia, del arraigo en la unicidad de la historia de la salvación, de salir al encuentro del Señor que viene. En ella se expresa, tanto la fidelidad a lo que hemos recibido, como la dinámica de lo que hay que recorrer ".

" El hombre de hoy tiene poca sensibilidad para esta ´orientación´. Mientras que para el judaísmo y el islam sigue siendo un hecho incuestionable el rezar en dirección al lugar central de la revelación -hacia Dios que se nos ha mostrado-... ".

" La orientación de todos hacia el oriente no era una ´ celebración contra la pared ´, no significaba que el sacerdote ´ diera la espalda al pueblo ´, en ella no se le daba tanta importancia al sacerdote. Al igual que en la sinagoga todos miraban a Jerusalén, aquí todos miran ´ hacia el Señor ´. Usando la expresión de uno de los Padres de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, J. A. Jungmann, se trataba más bien de una misma orientación del sacerdote y del pueblo, que sabían que caminaban juntos hacia el Señor. Pueblo y sacerdote no se encierran en un círculo, no se miran unos a otros, sino que, como pueblo de Dios en camino, se ponen en marcha hacia el oriente, hacia el Cristo que avanza y sale a nuestro encuentro " .
cfr JOSEPH RATZINGER, El Espíritu de la Liturgia, una introducción , Ediciones Cristiandad, Madrid 2001, págs. 97 y 102.

Sólo una indiscreta falta de formación se atrevería a ver "extraña" la celebración de cara al altar, lo que también supondría un desprecio de las formas litúrgicas tradicionales de nuestro Rito Romano, tan vigentes e incluso actualizadas en toda la riqueza y solemnidad del Misal de San Pio V, recientemente restaurado por Benedicto XVI.

Personalmente, diré que considero la postura "versus orientem" la propia de la celebración, puesto que el acto en sí no es un "diálogo" entre el celebrante y los participantes, sino una plegaria-ofrenda-sacrificio que se hace coram Dómino, tanto por el sacerdote celebrante como por los participantes (co-oferentes con el ministro del altar). En este sentido, hay partes/ceremonias que evidentemente sí se hacen frente al pueblo, como las salutaciones, las bendiciones y la homilía, así como la lecturas y las preces de la oración de los fieles. Pero lo que corresponde a la liturgia del Canon Eucarístico, es más propio que se haga manteniéndose el sacerdote junto con toda la asamblea vueltos hacia el altar.

Contra la innovación tan rápida y acríticamente aceptada, pesa toda la tradición secular, así como las fundadas reticencias de algunos de los más expertos liturgistas y teólogos, que, desde su adopción, mostraron todas sus reservas sobre este y algunos otros particulares del novus ordo. El decurso de los años, después de muchas y lamentables confusiones y desviaciones, parece que vuelve a poner la cosas en su orden.

P.s. A los "escandalizados", tan "fariseos", no sé qué les podrá, en todo caso, importar todo este caso, cuando la mayoría ni son creyentes, ni practicantes, ni cristianos, ni católicos. Personalmente, por ejemplo, me importa un pito si el masón jefe de los masones se viste mandilito con compás y escuadra o peina de teja de carey con mantilla de blonda; y lo mismo si el imán de Marbella se pone en la cabeza un turbante o una fregona; y por igual si la ministra arrugada se deja la máscara al natural o se la empeora con pulpa de papaya y perejil; o si la candidata al re-putado premio de lo que sea se viste de re-putada o de re-putadísima: ¡Lo que me importará a mí!

Pues lo que les importará a esta piara que hagamos las cosas como debemos, como queremos y como tan absolutamente bien las hacemos (que quizá sea eso lo que les pique y provoque prurito: Que nuestras cosas las hacemos muy, muy, muy bien, cada vez mejor, y con facultades para mejorar lo que pudo haberse estropeado un poquito).

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sábado, 12 de enero de 2008

Europa: Figuras antes y después


Esta tarde-sobremesa han puesto una peli bastante aceptable sobre los últimos años de Knut Hamsun. La encontré por casualidad, ya empezada, sin saber que la estaban emitiendo (ni siquiera recuerdo la cadena de tv en que la estaban echando), y la tuve que dejar sin terminar de verla.

El actor que hacía de Hamsun era Max von Sidow, con lo que la interpretación garantizaba su excelencia. Tan avejentado, su tipo nórdico encarnaba perfectamente la sólida decrepitud del anciano escritor.

Las escenas del encuentro- entrevista con Hitler en Berchtesgaden están muy bien figuradas, pero sobre Hansum como personaje eje, sin ningún actor-personaje que resalte con el relieve evidente de los verdaderos protagonistas del episodio.

Una película interesante, que desconocía, y que me hubiera gustado ver completa.

Los años últimos de Hansum fueron patéticos. Ni sus paisanos ni sus admiradores le perdonaron su filo-nazismo. Fué uno de esos ancianos con los que se ensañaron implacables los vencedores, como un Petain boreal. De la admiración universal, de los laureles del Nobel, desciende a los más sombríos espacios del desprecio y el olvido, tan grandes como su obra, una de las más notables de todo el XIX-XX literario.

En otro sentido, he leído estos días en prensa la cruda revisión que está sufriendo uno de los mitos del siglo XX, la francesa Simone de Beauvoir. La recordaré siempre en boca de una compañera de universidad, de la Joven Guardia Roja (con carné; hoy socialista también con carné y con una burguesísima condición y estilo de vida al medro de los años caciqueros del psoe andalú del Felipe, el Guerra, el Chaves y la piara). Entonces, cuando universitaria de la JGR, nos mitineaba con la Simone de Beauvoir como musa y patrona. No se me olvida.

Ahora, después de muerta y con motivo de su centenario, la gauche divine reciclada en Bruselas de la Unión, no tiene por dónde cogerla (a la Simone) y no saben qué hacer con la pareja del espantajo del Sartre, nauseanbundo par.


Me parece justo que las cosas vuelvan a su sitio y que los terribles ídolos de la izquierda sufran la descomposición del mito que se les creó y puedan ser vistos en la sumidad de su infimidad personal. No fueron más, pero arrastraron con ellos a buena parte de lo que hubiera podido ser bueno o mejor de no contactar con esa letal compañía, encumbrada a la peligrosa élite en un crítico momento.

Epígonas de la Beauvoir son la mayoría de las mujeres de los cuadros de los partidos de izquierda/centro-izquierda (et celles de centre-droit, je crois même). Y pongo caras y recuerdo nombres y cosas de estas, de ellas y aquellas, desde sus feminismos abortistas hasta sus feminismos anti-familia, o sus simples y radicales feminismos y marxismos y existencialismos y nihilismos. Hoy todo tan burgués y tan encanalladamente falso como el mito idolatrado de la Simone de Beauvoir.

No sé si escribir la moraleja de que la obra de Knut Hamsun ha resistido impecable el patético declinar de los años finales de su autor, y que la obra de la Beauvoir apenas resistirá esta relectura revisionista desde la revisión crítica y sin mixtificaciones-mitificaciones de la gauche, hoy insostenible.

Pero no sé precisar si está vigente (y hasta cuándo) el equívoco espectro de la cultura del marxismo europeo, tan hábil encumbrador de miserabilidades personales, que todavía le mantiene el áura a la quasi totalidad de los personajes de su pasado más o menos reciente. Una auténtica galería de horrores.

Vuelvo al duro Hamsun, y recuerdo los capítulos de La Bendición de la Tierra, tan verdaderos, tan poderosamente literarios, pero que no le valieron a un octogenario el perdón (o el disimulo) de una Europa en la que emergía la gauche divine que no creía en dioses, pero terminaría mitificando a ídolos de barro y de naúsea.


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Más Newman


Un amigo me ha mandado esta foto con este busto de Newman, que no conocía. Me dice que el monumento está en Oxford, pero no puede precisar dónde. Es, me parece, una versión en bronce del célebre retrato que Millais, el pre-rafaelista, le hizo en 1881, hoy en la National Portrait Gallery , London; este de la foto.



De Newman existe una preciosa y precisa documentación gráfica. Exceptuando un retrato infantil (que no sé siquiera si habrá alguno), tengo coleccionada una galería que va desde algún dibujo de cuando era fellow en Oriel, hasta los últimos fotografías que se le hicieron en Birmingham, ya muy anciano.

.Se le puede seguir perfectamente el decurso del tiempo y la vida, márcándole hasta dejar ese Newman de característico perfil, con gran nariz, mejillas enjutas, pelo cano indomable, mentón prominente, labios finos y coloreados, y profundos ojos azules.

Ahí va una pequeña secuencia

1844-45


1853 1863
18671873 1885-89
Y esta caricatura, publicada en 1877

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No sé si por efecto de cordialísima simpatía, todas las fotos me enseñan una personalidad amable, sincera, humilde hasta con la púrpura cardenalicia (que se revistió en contadas ocasiones).
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Aunque quizá su lema personal, "Cor ad cor loquitur" , sea el mejor y más significativo retrato de John Henry Newman.
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+T.