domingo, 18 de julio de 2010

Calores, sudores, pudores (II)


Me permito una re-versión del tema, como en Julio del 2009, dadas las circunstancias termométrico-estivales, como desahogo redaccional, que dicen que calma; y repito con variaciones lo del verano pasado sobre lo mismo, en casi las mismas incordiantes circunstancias de calor, sudor y pudor.

Esta tarde, a la hora de Misa, el sol que quemaba la esquina de la botica era quasi argelino. El reloj del letrero de la farmacia marcaba un poco menos de las 8 pm, que son en horario solar real casi las 6 pm. La temperatura, que también la marca, no la miré; sostengo que el conocerla hace que se sufra más: No es lo mismo 40 grados inconscientes que 40º vistos en un termómetro, circunstancia esta que hace que sean más insoportables, como si la medición científica añadiera un grado de fatalidad material ineludible. Conque prefiero no mirar.

La hora en verano es un crímen que la canalla sociata mantiene sádicamente no sé por qué. Porque la hora cambiada es algo franquista, tan franquista como que se cambió dos veces con Franco: Una hora que se agregó cuando la Guerra, allá por el 36 ó 37, y otra más que se le sumó en el 72 ó el 73. A estas alturas de la reacción de los rojos traumatizados, no me explico por qué estas dos horas franquistas no se quitan y se dejan los relojes al compás de la hora natural. Reconozco que es de las pocas (poquitas) cosas que no me gustan del tiempo de Franco, precisamente.

Por cierto que hoy es es día franquista, gloriosa efemérides nacional in saecula saeculorum.; el 18 de Julio es el Dieciocho de Julio, lo pongan en colorado los almanaques o no. En mi casa se celebraba una especie de feria familiar que empezaba el 15, el Santo de mi abuela y mis tíos, seguía el 16 con el Santo de mi madre, y se cerraba el 18 de Julio, por todo lo alto, con fiesta mayor.

Así y todo, con Franco hacía el mismo calor y se sudaba lo mismo. Pero no se vestía igual. Yo recuerdo a mi padre, a mi abuelo y a mis tíos siempre con sus chaquetas puestas. A lo sumo se permitían desabrocharse el botón del cuello de la camisa, solamente. Dentro de casa, mi abuelo iba en mangas de camisa, con el chaleco del traje desabrochado hasta el talle, un chaleco gris de esas telas frescas con que se hacían los trajes de verano. Y los viejos del pueblo llevaban todavía la faja, por encima del pantalón, con su sombrero, de paja o cordobés.

Eran los cabales, los que no se rendían, marcando estilo con todo su siglo detrás. Del estilo de mi abuelo era Pepe Chacón (Don José para todo el mundo menos para los de casa), el veterinario del pueblo, un solterón con mucha historia y leyenda. Pasaba todas las mañanas para echar un ratito con mi abuela y mis tías, que eran de su quinta.

- Señorita, que ha llegado Don José.
- Niña, Rosario, que ya está aquí Pepe.
- Hijo, Pepe, qué calor, que semanita llevamos. Anda siéntate, que nos va a venir muy bien el refresquito. ¡Rosario! Aligera, que Pepe viene deseando refrescarse, mujer.
-¡Veremos a ver si se va a cocer sentado! Qué espere, que la paciencia es virtud, ¿verdad Pepito?.
-Tú tranquila, Rosario. Con la calor que hace si te apuras es peor. Venga, que ya tengo la mañana hecha y estaba deseando sentarme un ratito, que venía azufrao.

Se servía una bandeja con agua de cebada y azucarillos; mi abuela tomaba el azucarillo, con un poquito de anís en el agua, y tía Rosario y Don José el agua de cebada fresquita, con un terroncito de nieve.

Cuando daban las doce, se echaban los esterones y las persianas, se corría la vela del patio y la casa se quedaba con luz de siesta, hasta que volvían a descorrerse por la tarde, a eso de las seis o las siete, según. Se regaban las macetas y se abría la puerta de la calle. Eran las escenas de las mañanas y las tardes de verano, con su color y su olor. Y la gente vestía correctamente todo el tiempo, con la ropa más ligera propia del verano, pero con buen gusto y respeto.

Algunos detalles eran constantes, como los manguitos que se ponían las mujeres para entrar en la Iglesia, para cubrirse del puño al codo si el vestido no llevaba mangas suficientemente largas. O las bandas negras que se ponían los hombres en el brazo de la chaqueta para señalar que estaban de luto. Las mujeres guardaban el luto de negro riguroso, vestido, velo y medias, que en verano - la pena aparte - era doble mortificación.

No sé si con la edad se siente menos el calor, o si será que los viejos son más sufridos y lo soportan con más paciencia. Por lo menos antes daban esa sensación. Ahora da vergüenza cruzarse por la calle o ver en el autobús a gente vieja y pelleja medio vestida. No diré nada de la playa, que en esos sitios el concepto de respeto y pudor ha desaparecido en todas y para todas las edades y clases, con muestrario aberrante que incluye a la vieja de suburbio y a la Duquesa de Alba, desvestidas ambas con la misma procacidad y mal gusto. La playa es uno de los ambientes más vulgarizadores y desclasistizantes, con una capacidad absoluta a la hora de igualar y medir con el mismo rasero a todo quisque, sea jet, sea vip, sea funcionario, sindicalista, mileurista o parado profesional.

La playa en verano, con sus desvestidos y desnudeces, viene a ser como una post-moderna versión de la medieval Danza de la Muerte: A todos arrastra a bailar una conga en taparrabos, paños menores, chanclas y pareos, sobre la arena molesta y bajo el sol inclemente. Un horror, con horrendas gradaciones de mal gusto y degeneración.



¿Han visto, recuerdan Uds. las escenas de playa de Morte a Venezia, del Visconti, con la Silvana Mangano con sombreros, velos, miriñaques y sombrillas por la playa? Pues ahí, desde esa época, comenzó a degenerar el vestido y el buen gusto costero-playero. O tempora, o mores!

En plan más burgués, popular y costumbrista, recuerdo también la divertida Novio a la Vista, de la primera época de García Berlanga, que saca unas escenas de playa de principios de siglo (de siglo XX) la mar de divertidas, con los señores y los chicos embutidos en sus trajes de baño rayados, y las señoras, madres y novias, bien vestidas y sujetas con refajos, sentadas debajo de unas hermosas sombrillas haciendo vida social en la playa.

Se comparan aquellas estampas con las que se ven ahora y la conclusión horripila y estremece. Aunque, como digo, ya por entonces degeneraban las buenas costumbres y la playa se iba convirtiendo en escenario de impudicias sobre la arena con olas al fondo.

Y es que hay una distancia entre el caballero cristiano matamoros, con almófar de cuero sudado y camisa de lienzo resudada bajo la cota y la armadura, y el lechuguino de playa con piercing en la oreja, tatuaje en el hombro y pulserita en el tobillo. Y no digo nada de las ninfas impúdicas; y tampoco volveré a citar las dantescas viejas obscenas de pareo y pellejo enjuto.

Resumiendo y concluyendo, insisto en mi tesis: En verano vestirse es distinguirse (y desnudarse, desclasarse).


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viernes, 16 de julio de 2010

La confusión anglicana


Me permito decir "confusión" en vez de "confesión" para referirme a la Confesión Anglicana (confusión anglicana). Toda vez que la confusión parece haberse instalado en la jerarquía anglicana, debajo de cada mitra, imponiendo un desvarío muy grave que concluye, en algunos casos, con secesión interna y formal. Pero el fenómeno no es de ahora, sino que ha sido una de las tendencias más acusadas del anglicanismo desde su institución.

Más que el protestantismo de origen luterano y calvinista, ha sido el anglicanismo la gran matriz de la diversificación de la reforma protestante y su difusión. En los mismos tiempos en que se constituye y perfila la Iglesia Anglicana y durante los siglos XVII y XVIII, surgen en Inglaterra los movimientos que tenderán hacia un protestantismo más radical, de corte continental, que serán los que se expandan por la América británica y proliferarán luego en multitud de nuevas "iglesias", fundaciones y sectas: Puritanos, congregacionalistas, evangelistas, baptistas, metodistas, cuáqueros, etc. La historia inglesa y la versatilidad del carácter británico son, en gran parte, las circunstancias que explican esta expansión/proliferación, ligada finalmente a la idiosincrasia de la nueva sociedad que se iba gestando en las antiguas colonias americanas, los hoy EEUU.

Recalco este particular histórico porque se puede rastrear perfectamente la descomposición del anglicanismo original hasta inventos tan desnaturalizados como el unitarismo del siglo XIX, el trascendentalismo o - quizá en el punto más extremo de esa evolución de la degeneración - eso que se llama "cuaquerismo no-teísta" (supongo que decir simple y llanamente "ateo" se evitó por motivos extrañamente "piadosos"). Insisto en que todo esto surgió y desvarió desde el anglicanismo anglosajón original.

Debe ser profundamete desasosegador, una constatación intraquilizante, desestabilizadora, ver que la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra, cabeza de las "iglesias" que se reconocen como pertenecientes a la Confesión Anglicana, resuelve confirmarse en contra de su propia tradición, contemporizando con ideologías anticristianas como el feminismo y falseándose a sí misma en cuanto jerarquía aceptando la "ordenación" de mujeres. Un absurdo letal que comenzó hace unos 30 años, cuando se admitieron a las primeras candidatas, que - en consecuente lógica - ahora arriba a su último capítulo proponiendo finalmente el acceso definitivo de las mujeres al "episcopado" anglicano.

He escrito entre comillas "ordenación" y "episcopado" para señalar el relativo valor real de tales conceptos referidos al anglicanismo, puesto que no se reconocen como válidas ninguna de las ordenaciones sacramentales realizadas en el anglicanismo, un hecho definido grave y rotundamente por el Papa León XIII en su célebre carta Apostolicae curae, de 13 de septiembre de 1896:


"...al ser totalmente arrojado del rito anglicano el sacramento del orden y el verdadero sacerdocio de Cristo, y, por tanto, en la consagración episcopal del mismo rito, no conferirse en modo alguno el sacerdocio, en modo alguno, igualmente, puede de verdad y de derecho conferirse el episcopado; tanto más cuanto que entre los primeros oficios del episcopado está el de ordenar ministros para la Santa Eucaristía y sacrificio...Con este íntimo defecto de forma está unida la falta de intención, que se requiere igualmente de necesidad para que haya sacramento...Así pués...pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas..." cfr Dz 1963-1966

En el caso de las supuestas ordenaciones de mujeres, se sobreponen invalidez sobre invalidez y nulidad sobre nulidad, en una aberrante duplicidad al cuadrado, por defecto de materia-forma-ministro-persona. Pero esa es la actualidad del anglicanismo hoy, desconfigurado hasta en la misma médula de su "jerarquía", ya de por sí tan insustancial desde antes de la incorporación a ella de sus mujeres.

Por eso la reacción del anglicanismo más consciente contempla la ruptura como una absoluta necesidad, y la conversión al Catolicismo como la única salida verdaderamente digna. Yo diría que es la gran vocación desde los tiempos de los tractarianos, J.H. Newman y el Movimiento de Oxford, la única luz que se vislumbra cierta y válida desde el tunel del pasado y el presente anglicano en vistas a su futuro.

He puesto de ilustración el retrato que el aristocrático Laszlo pintó al entonces Arzobispo de Canterbury, Cosmo G. Lang, tan célebre como discutido, uno de los prelados que, yo diría, inauguró durante sus años como arzobispo, primero de York y luego de Canterbury, la deriva de la jerarquía anglicana contemporánea. A pesar de todo, la jerarquía inglesa conservó su sólida significación dentro del stablishment británico, indiscutible por obvias inclusiones institucionales/estamentales, preservando su estrecha vinculación original con la Corona y la aristocracia de pares y lores del reino. Pero desde los años '70 es un tema cada vez más discutido, incluso sometido al desgaste sufrido por la misma monarquía en general (y la Royal Family, en particular).

En contraste con aquel anglicanismo de aristocrática figura, la imagen del anglicanismo actual, con sus aberrantes impostaciones, aparece como una caricatura, una sátira quasi carnavalesca de lo que no es ni debiera ser. Miren la foto, simplemente:



No es una instantánea de un gay-pride, sino una fotografía real: Esa es la "jerarquía" mixta-unisex que se ha impuesto en las "iglesias" anglicanas de los USA y que pronto se adoptará también en la aristocrática Inglaterra. Los huesos de Cosmo Lang y sus hermanos arzobispos de Canterbury se estremecerán en sus tumbas. No es para menos.

Como cierta razón que explicaría la crisis, podría suponerse la vertiginosa atracción que la "cultura" moderna/post-moderna, imponiendo su discurso y sus parámetros a las antiguas instituciones referenciales, cuyos propios miembros están sumamente afectados (traumatizados? acomplejados?) por el poderoso síndrome de la modernidad. Quiero decir que los prelados han sucumbido, se han rendido y han quedado cautivos en el gran parque temático de la globalidad y sus innovaciones. La excusa de no ir a remolque de la historia, de no quedarse anclados al siglo que pasó, resulta siempre un argumento muy efectista cuando se arguye en un medio, el eclesiástico, que ha renunciado más o menos implícitamente a sus necesarias y fundamentales señas de identidad, arraigadas en una tradición a la que se obvia o de la que se apostata.

Este último párrafo lo he escrito con una cierta doble intención/reflexión, porque pensaba (me refería) también a la verdadera Iglesia (Católica) y sus desconcertantes circunstancias, tan pésimamente gestionadas por nuestra (salvo contadas excepciones) muy mediocre e "insuficiente" jerarquía.

Durante un tiempo, los anglicanos y sus "iglesias" fueron la gatera de escape para los malos clérigos católicos, que huían con sus barraganas y se "reconvertían" en clérigos anglicanos, con todas las "ventajas" de su muy acomodado sistema. Desde Newman, sin embargo, quedó patente el sentido del justo y recto movimiento: Es hacia Roma, la dirección señala a la Iglesia Católica como una firmísima brújula cuyo norte es invariable porque es uno, único. Y no hay otro.


Sin intención expresa, con una de esas "coincidencias" que me suelen suceder, he escrito una variación sobre el mismo tema en casi las mismas fechas que el año pasado, Julio del 2009, y el anterior, Julio del 2008. No tenía, como digo, intención, salvo que el subconsciente del blog me haya inducido a volver sobre el tema.

Necesariamente, a un par de meses de la beatificación del gran John Henry Newman, ruego para que la Divina Providencia saque bien de estos males, pues son males (del pasado y del presente) que afectan directa e indirectamente a la fe, con repercusiones que no se circunscriben al ámbito del anglicanismo, sino que expanden su onda venenosa mucho más allá, y afectan a todo el cuerpo de la Iglesia. Por contaminación, por contagio.

Bad influences anglicanas que infectan a los malos católicos. Algunos incluso han llegado a comentar que "La Iglesia de Inglaterra marca el camino". ¡Que Dios les sane el sentido, y los libre y nos libre! (a nosotros de ellos y a todos del mal). Amen.


+T.

domingo, 11 de julio de 2010

Fisichella y el huevo de la "nueva evangelización"


El rumor que los conscientes recibimos con preocupación era cierto: Nuevo Dicasterio para la Nueva Evangelización, y Mons. Rino Fisichella de director con la batuta en mano para dirigir lo que sea. Destaco "lo que sea", porque da la impresión - me da la impresión - de que no se sabe muy bien qué va a ser, qué saldrá del huevo, si pollo, si tortuga, o un dragón de Harry Potter.

¿Por qué digo esto? Lo digo por las cosas que dice Fisichella, Rino, en una breve entrevista-presentación, que no dice nada y parece que quiere decir todo, o todo lo contrario.

Lean ustedes las declaraciones de Mons. Fisichella aquí

(y aquí un resumen en español)

Se expresa en la comedida jerga curialesca-diplomática; por poco que uno entienda ese lenguaje, deduce que no se sabe qué o no se quiere que se sepa porque tampoco se sabe mucho sobre el asunto. Por lo pronto ya está creado el dicasterio, a falta de las últimas formalidades. Pero, como dice el mismo Fisichella, debe ser cargado de contenidos, enigmática expresión, muy intranquilizadora porque parece decir que se ha creado algo sin sustancia, un dicasterio "vacío" que hay que rellenar con algo.

Digamos, interpretando a Fisichella, que se está poniendo el huevo, con bastante esfuerzo, porque parece ser que se trata de un "huevo colectivo", puesto por muchos y respetando a todos. Lean, reflexionen sobre las palabras de Fisichella:


"...É una ópera di costruzione, dobbiamo riflettere e trovare gli istrumenti i linguaggi e le forme perché l'annuncio di Gesú possa ancora suscitare la fede nell uomo cntemporáneo...In tutte le Chiese c'e una grande vitalitá, sono sortí movimenti e associazioni, ci sono parrocchie e il volontariato. Il nostro compito sará leggere tutto questo e farlo diventare un progetto comune e unitario nel rispetto delle diverse tradizioni..."
Traduzco (por si no se han enterado):

"Se trata de una construcción, debemos reflexionar y encontrar los instrumentos, el lenguaje y las formas para que el anuncio de Jesús pueda aun suscitar la fe en el hombre contemporáneo...En todas las Iglesias (nótese bien que dice "iglesias", muy significativo el detalle, da non pérdere que se dice) existe una gran vitalidad, han surgido movimientos y asociaciones, están también las parroquias y el voluntariado. Nuestro cometido será leer todo esto y convertirlo en un proyecto común y unitario desde el respeto a las diversas tradiciones."

Una frittata. En italia no se hacen tortillas a la francesa, sino que lo corriente es hacer una frittata: Se cascan los huevos, se baten un poco para mezclar ligeramente yemas y claras, y se echa la mezcla a la sarten, con poco aceite, se remueve como un revuelto, un par de vueltas, listo y al plato. Eso es una frittata. Se le pueden añadir otros elementos, verduras, champiñones, bacon, etc. al gusto del interesado, o según la ocasión y los medios. Como lo de Fisichella, piú meno.

La sensación de indefinición omnímoda del invento sube un grado cuando dice Fisichella que


"...Si tratta di impegnarsi su due fronti. Da una parte la collaborazione con i dicasteri che per diversi aspetti giá lavorano in questo ámbito nella Santa Sede. Dall'altro, un lavoro con le conferenze episcopali e le Chiese in Europa, nell'America del Nord e del Sud, in Australia, in somma, in tutto ció che di fatto é Occcidente, le Chiese d'antica fundazione, almeno come tradizione. La nuova evangelizzazione si rivolge ai Paesi giá "credenti", dove ci sono battezzati má si fa strada l'indifferentismo, l'allontanamiento dalla Chiesa e dalla prática religiosa, il relativismo ético..."
Traducción: - "Es un empeño con dos frentes. Por un lado la colaboración con los diversos dicasterios de la Santa Sede que vienen trabajando en este mismo ámbito. Por el otro, el trabajo con las Conferencias Episcopales y las Iglesias (Diócesis, debiera decir) de Europa, América del Norte y del Sur (del Sur y del Norte, debería haber dicho, por precedencia, por Historia), de Australia, en suma en todo el Occidente, las Iglesias (Diócesis, es decir) de fundación antigua, con tradición. La nueva evangelización se dirige a los paises ya "creyentes", donde existen bautizados pero donde crece el indiferentismo, el alejamiento de la Iglesia y de la práctica religiosa, el relativismo ético..."

Interpretando, yo diría que se pretende que el nuevo dicasterio sea un "dicasterio transversal", o "interdicasterial", y tambien un dicasterio "internacional". Y, aunque no se diga explícitamente, con "vocación ecuménica", por supuesto.

Llegado a este punto, se me agitan las cuestiones al respecto. Porque no dudo de que la inciativa del Papa tenga sus justos motivos, y que estos sean de peso, de suficiente entidad como para instituir ese nuevo dicasterio. Pero las respuestas vagas (?) de Fisichella, su primer gestor, me inquietan por todo. Y por Fisichella.

Digamos que suena a más de lo mismo, con esa sensación de perpetuación vaticanosegundista, entusiasta en medio de la debacle, como si de una "propuesta" política se tratara, de ese tipo de "inciativas" que improvisan nuestros gobernantes, creando ministerios para la crisis en medio de la crisis sin precisar mucho el qué y el cómo, pero haciendo hincapié en la premura de las circunstancias.

Cuando se habla del declive del Cristianismo en las sociedades del Occidente Democrático, se olvida que el Occidente Democrático emerge confrontado ex origine con la Iglesia, la Iglesia Católica. El liberalismo doctrinal está en la base del pensamiento y la sociedad contemporáneos, opuestos absolutamente al concepto de "dogma". Desde esta evidencia, ¿"nueva evangelización" significa la reconquista de los postulados perdidos, la batalla por la revalorización de los fundamentos religiosos, cristianos, católicos, morales y éticos perdidos, traicionados, abandonados despreciados? Ad intra y ad extra, primero en la propia Iglesia y luego en la sociedad. ¿Se trata de eso?

No, parece, según las palabras de Fisichella, que no. Se trataría más bien (más mal?) de una especie de "nueva propuesta" del "mensaje" en medio del generalizado "eclipse del sentido de Dios".

El periodista-comentarista Luigi Accattoli, en un entusiasta articulete de presentación de Fisichella y su dicasterio, habla de "...gran desafío entre cristianismo y paganismo" y de "explorar un terreno desconocido" con el fin de " encontrar los medios adecuados para volver a proponer el Evangelio de Cristo al Occidente que sufre un dramático eclipse del sentido de Dios...".

En alabanza de Fisichella, insiste en presentarlo como un hombre mediático, muy bien relacionado, abierto a la actualidad capaz de adoptar posturas "desafiantes", de complacer a la derecha y de alinearse, a la vez, con el siniestroso Romano Prodi. ¡Qué más decir!

No quisiera dejar la impresión de que censuro a la criatura desde antes de venir al mundo. Por eso he escrito "huevo", con cierto sentido eventual, por describir la cosa desde fuera, sin romper el cascarón y ver qué hay dentro. Sólo reflexiono sobre las declaraciones de Fisichella, tal y como las he leído en esos articuletes que cito. Solamente.

De las declaraciones de Mons. Rino Fisichella, destacaría, en positivo, cuando dice que:


"...fin dai primi tempi, la Chiesa si é distinta da qualsíasi altra comunitá perché celebrava l'Eucarestía, annunciava la parola di Dio, e testimoniava la caritá..." / Desde los primeros tiempos, la Iglesia se ha distinguido de cuaquier otra comunidad porque celebraba la Eucaristía, anunciaba la Palabra de Dios y testimoniaba la caridad.
Verdaderamente es así, ha sido así. Si "nueva evangelización" significa una renovación para volver a la tradición litúrgica, doctrinal y asistencial de la Iglesia, en puridad católica, expurgando equívocos, confusiones, abusos y degeneraciones, insistiendo en la piedad litúrgica, la clara doctrina ortodoxa, la abnegación ejemplar de las obras de asistencia y caridad, entonces bendito y bienvenido sea el nuevo dicasterio con su nueva evangelización.

De todas formas, no dejan de ser inquietantes otros comentarios del mismo Fisichella, este por ejemplo:


"...l'eclissi diffusa del senso di Dio ha portato anche noi, umoni di Chiesa, a smarrirci in un labirinto che in alcuni ha fatto perdere di vista l'obiettivo principale..." / El eclipse del sentido de Dios, tan difundido, nos ha llevado también a nosotros, hombres de Iglesia, a extraviarnos en un laberinto, haciendo que algunos pierdan de vista el objetivo principal.

Espero y deseo que no sea el mismo Fisichella uno de los perplejos atrapados en el laberinto, y que no sufra pérdida de la visión del objetivo fundamental.

Oremus!


+T.

sábado, 3 de julio de 2010

Uno por mil


La historia del soldado Shalit se está desenvolviendo, capítulo a capítulo, como un serial corto de esos de la televisión de EEUU. Un drama de/y para la sensibilidad moderna, pero que ocurre (está ocurriendo) en un extraño marco social-geográfico. Uno de los absurdos de Israel es vivir según derecho como una sociedad moderna, estando de hecho rodeado por otra que computa su cronología con el reloj atrasado de la hégira, seis siglos de desajuste que se imponen con toda la pesadez de un mecanismo de bronce sobre la sutileza de un reloj de pila de cuarzo. Y ni siquiera eso, porque en lo alto de los minaretes no dan la hora las campanas, sino el pesado canto del almuédano.

El soldado Shalit tiene cara, tipo, de uno de esos jóvenes soldados israelíes que se ven por Jerusalén, más uniforme que persona, todo casco, botas, caqui total con dos puntillos negros desconfiados que son los ojos del chaval. Siempre me he preguntado cómo pueden ir por ahí con toda esa impedimenta, con un paso característico por los zapatones, el uniforme y el impresionante fusil-metralleta con la munición a cuestas.

Pero no son zagales jugando a la guerra, son soldados, eficaces soldados, preparados para entrar en acción en cuanto salte la más mínima chispa. Son de verdad. Aunque siempre, entre todos los que son, hay uno que lo es un poco menos, que por lo que sea es el despistado, el que vive en su mundo y va pensando en sus cosillas; antes eran amores, ahora pudiera ser que se les escape la fantasía prendida en una partida de consola, e incluso que sea un juego de guerra de la play. El soldado Shalit tiene cara de eso, un chaval simpático entre sus compañeros de escuadrón, buena gente. Y así - por eso - debieron pillarle los de Hamás en su puesto, en su tanque, cuando lo apresaron. Hace cuatro años.

Me parecen patéticas las fotos asomando las ojeras por encima del borde del periódico. Y más tristes aun las que sale sonriendo, una sonrisa forzada, martirizada, con el temor de no saber qué le harán, qué pasará si no sonríe a la camara. Detrás de las ojeras y la sonrisa triste estarán todas las aprensiones y las añoranzas del soldado Shalit, su casa, sus cosas, sus personas. Todo trenzado como una tomiza apretada de 4 años de cordel, de celda, de tormento, de miedo de noche y de mañana, cuando oscurece y todo suena a amenaza y cuando sale el sol y se ve que la pesadilla es real, que sigue.

Israel, que no respeta convenciones, quiere que en el caso del soldado Shalit se respeten todas y se considere que la captura no fue un acto de guerra, ni se están garantizando los mínimos pactados para un tipo de detención como esa. Como si los de Hamás hablaran con la lengua del articulado de la Convención de Ginebra, la misma conveción que Israel se salta a la torera cada vez que le conviene.

Después de todas las consideraciones, surge la sospecha de si todo es así, se ha vuelto así, porque no hay tanta distancia entre unos y otros, que se habrían contagiado necesariamente por el contínuo contacto cuerpo a cuerpo, sangre con sangre. Y entre ellos se hablan con ese lenguaje de guerra, en un idioma que fuera causa extrañeza pero que es la lengua franca entre los contendientes. Y se entienden, ateniéndose a leyes no escritas, dictadas por no se sabe qué fatum, demiurgo o espíritu diabólico.

Allí, que es donde nacieron las leyes (las humanas y las Divinas), se graban nuevos códigos con resaca de código de Hammurabi y ley del talión, pero corregidas y aumentadas las proporciones. Por ejemplo una vida no vale otra vida, ni un preso otro. Dependiendo de quién sea, uno puede valer mil o mil valer por uno. Es como una versión del retruécano bíblico de que para el Señor un dia es como mil años y mil años como un día, pero con hombres y vidas.

¿Es una inflación del valor de lo humano en el mercado libre de la guerra? ¿Una subida de la cotización de la vida, o un bajón de su precio? Depende. Depende de qué vida, de qué hombre se trate. Si es un soldado Shalit, el valor es 1/1000. Un precio costoso o favorable dependiendo de quién sea el pagador y el que cobre en esta transacción regulada por esta particularísima ley de oferta y demanda.

En otro sentido, aunque anejo, resulta verdaderamente escalofriante extrapolar los cálculos y deducir que 1 israelí, según eso, vale 1000 palestinos. Ese es el precio, la cotización. Una tabla de equivalencias anómalamente desajustada.

No diré yo quién es el que rige, establece, concierta, mantiene y revisa esas valencias. Pero tan cierto que existen como que pasan y se consumen en ojeras tristes los días de cautividad del soldado Shalit.



Hace unos días leí este articulete de Bernard H. Levy, en/para ciertos ambientes conservadores post-modernos un oráculo, tan intangible como el de Delfos. En su redacción, marca cierta inflexión haciendo notar la diferencia entre rehén y prisionero, para reclamar la consideración "aureolada" del soldado Shalit como víctima digna de especial movilización internacional a su favor. Y saca a relucir un par de ejemplos para ilustrar su tesis.

A mí, sin embargo, me resulta más llamativa la desproporción 1/1000. Insistiría en que se reflexionara más sobre ella, sus particulares, sus circunstancias y su significado.

Yo quisiera que liberaran hoy mismo al soldado Shalit, y que después de liberado le dejaran re-vivir, que pudiera cerrar el libro de cuentas de su penosa historia y que abriera otro nuevo. Pero me da cierto escalofrío saber que otros 1000 libros dependen del suyo, mil por uno.


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miércoles, 30 de junio de 2010

Cardenal Von Schönborn, 2º varapalo. El fenómeno crece.


El año pasado, más o menos por estas fechas, escribía sobre la triste situación de la Iglesia en Austria, el sacrílego "Corpus" que sacaron en procesión en Linz y aquella extraña audiencia de Benedicto XVI a una comisión de prelados de la Iglesia Austriaca presidida por el Cardenal Schönborn. Al cumplirse el año de, en estos mismos días, ha habido otra audiencia más "rara" todavía que la del año pasado, muy llamativa por sus extraordinarias circunstancias e implicados.

Si quieren leer un poco los articuletes del año pasado, pueden verlos aquí mismo:

Una procesión del "corpus" estilo des-católico en Linz, Austria.

¿Roma toma medidas en el "Caso Austríaco?

Roma circunspecta circa Austria y sus "desórdenes"

Austria: Un negro contraluz para el Año Sacerdotal


Y si quieren leer lo sucedido anteayer, echen una ojeada al boletín de Zenit:

El Papa recuerda que un cardenal no puede acusar públicamente a un cardenal

Comunicado vaticano tras la audiencia del Papa al cardenal Schönborn

Las circunstancias de esta audiencia son extraordinarias, porque el asunto afecta al Colegio Cardenalicio, y tiene como protagonista implicado a un Cardenal y como afectado complicado a otro; Primado de Austria y Arzobispo de Viena el primero, y ex-Secretario de Estado Vaticano y Camarlengo del Sacro Colegio el segundo. Ayer los salones y pasillos de los Palacios Vaticanos echarían chispas por el roce de estos dos formidables personajes. Y el Papa dirimiendo la contienda.

La nota de Zenith, bastante circunspecta, como todo lo referente a los asuntos internos de la Santa Sede, deja entrever ciertos particulares interpretables. De ellos no sale bien parado Schönborn, recibido el primero por el Papa. Después se personaron en la cámara papal el ex-secretario Angelo Sodano y el actual Cardenal Secretario de Estado Tarsicio Bertone: El primero recibiría disculpas y explicaciones, y el segundo quedaría de testigo cualificado y privilegiado de la escena. Palabras reales, ni se recogen ni se refieren. Sólo los hechos, someramente descritos.

Aunque se saca a relucir un particular de la "espontánea" adhesión de Sodano al Santo padre en la pasada Pascua, la chocante expresión "chiacchiericcio" (charlatanería) que dijo el Cardenal Camarlengo en su imprevista y sorpresiva declaración, como si se hubiera querido "equilibrar" la amonestación a Schönborn con esta alusión a la desafortunada expresión coloquial de Sodano, es patente que la carga mayor del episodio se pone en la intolerable acusación hecha por Schönborn, que responsabilizaba a Sodano de la mala gestión de algunos de los episodios más turbios surgidos en el anterior pontificado, en el periodo en que fue Cardenal Secretario de Estado con Juan Pablo II. El titular de Zenith, que recogen otras agencias de noticias, es muy significativo, así como el encabezamiento de la noticia:

En la Iglesia, sólo el Papa tiene competencia para acusar a un cardenal. Así lo afirma la Santa Sede en un comunicado hecho público al término de la audiencia concedida hoy por el Papa Benedicto XVI al cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.


¿Y ahora qué sucederá? Porque han sido dos rapapolvos públicos a Schönborn, dos amonestaciones en un año. Otros personajes, con menos, se van, se quitan de enmedio. Y estoy pensando en una noticia internacional ocurrida en estos últimos días, el caso del general de los EEUU, el de Afganistán, el general Mc Chrystal, que dijo no sé qué de que estaba disconforme con Obama y le han dado la patada y echado fuera de la plana mayor, nombrando a otro nuevo en su puesto. Sin más contemplaciones.

También me pregunto si tocante a casos y personajes de la Iglesia sólo un "pederastazo" cometido y/o encubierto merece cañazo y pérdida de oficio, si no hay casos y cosas dignas de censura efectiva. ¿Sólo el contra sextum es delito? ¿Este alboroto, esas salidas de tono de Schönborn, no deberían ser sancionadas con un salutífero y penitencial despido de la púrpura y el arzobispado, con papeleta de vuelta al convento (del que no debió nunca salir)???

Pero ya sé que no. Yo mismo me contesto y sé que no, que no pasará nada. Que Schönborn volverá a Viena, seguirá con sus poses y guiños modernistas-inconformistas, volverá a disentir por lo que sea cuando sea, insistirá en sus simpatías con los terroristas de los "somosiglesia", mantendrá su paternal solicitud con el clero díscolo y amancebado de Austria, comprenderá y encubrirá barraganerías de unos y otros, y seguirá siendo el admirado y aplaudido nobilísimo graf Von Schönborn, que se permite todos los años gallear y plantar cara a Roma, al Papa, y a la Santa Sede. Y no le pasa nada aunque se meta con el Camarlengo (sin que yo le ría las gracias al Camarlengo Sodano, que esa es otra traca con petardo gordo, conste de paso).

Incluso el episodio de anteayer, vísperas de San Pedro y San Pablo, servirá para orlar de mitos inconformistóides al siniestro Schönborn. Se ha creado un monstruo, y el monstruo es consciente de su peso y representación. Se irá con el rapapolvo, con nota oficial y todo, pero se va "crecido", como el torero que sabe que la polémica le aúpa en el escalafón toreril. Aunque no salga de la plaza por la puerta grande ni a hombros, sale por la puerta de cuadrillas, con su cuadrilla, con sus aficionados en la puerta esperándole, que le dan palmaditas en la espalda y el hombro, y le piden autógrafos y una foto dedicada. Pues así sale Schönborn de Roma, con cañazo pero sin perder el tipo, genio y figura.




Si no me creyeran, si estiman Uds. que exagero, miren ustedes esta web de promoción del Cardenal Schönborn. No sé quién la mantiene, si cuenta con algún sponsor, o con alguna fundación para su financiación o mantenimiento. No sé. Pero ofrece hasta una tienda/shop on line para comprar camisetas y tazas de coffe del Cardenal Schönborn. Increíble, ¿no? Pero tan cierto como ustedes pueden comprobar.

¿Es, acaso, una nueva forma de ser Cardenal, de presentarse y publicitarse con "imagen", con todos los recursos disponibles? ¿Para qué? ¿Una promoción publicitaria para un futuro Cónclave, quizá?

Inquietante. Y sumamente equívoco, como todo lo de Schönborn, ese fenómeno.

Volviendo a la alegoría taurina, yo no digo que lo coja un toro, pero que le corten la coleta sí que me gustaría. Para siempre.


+T.

domingo, 27 de junio de 2010

Cardenal Kasper, o el enemigo dentro

Le profeso antipatía a Walter Kasper desde que me tuve que leer y presentar un comentario de su "obra" Jesús el Cristo. Eran aquellos años en que hacían furor en los seminarios y facultades teológicas los autores de la "nueva cristología". Se trataba de una versión años 70-80 de las tesis modernistas con un disfraz de barniz biblicista-neotestamentario, para disimular. De ese género, en España el best-seller fue La Humanidad Nueva-Ensayo para una nueva cristología, de J.I. González Faus. Los que pretendían escapar del neo-arrianismo de Glez-Faus escogían a Kasper, más "moderado". En tiempos de agitación como aquellos (y como estos), al final los "hombres prudentes" terminan escogiendo las medianías como solución ponderada. Y los "varones timoratos" promocionaron a Kasper, el "medio" entre heterodoxias extremas como H. Kung, E. Schillebeecx y demás criminales del dogma. Kasper era el medio moderado. Se repetía la historia de los que pensaban que el semi-arrianismo o el semi-pelagianismo eran la solución para la herejía total, como si la mitad de lo malo significara bueno. Por eso me he alegrado de que se haya despedido.

Aunque me parece tarde, incluso me parece excesivo, porque nunca debiera haber sido nombrado ni obispo ni cardenal. Pero Kasper es una perla más del rosario de desconcertantes nombramientos hechos por Juan Pablo II, un disparate que no puede decirse "inculpable" porque fue doble: Primero obispo (1.989) y luego cardenal (2001), con la addenda de presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos (1.999); (su presencia como miembro de la prescindible y equívoca Comisión Teológica Internacional sí es explicable/razonable, dada la entidad mínimamente católica de la misma, tal para cual).

Haciendo alarde de lo que es y de lo que piensa, la despedida ha sido de antología, para no olvidarla y registrar en carpeta a parte. El boletín de Zenit trae una breve reseña, con un par de afirmaciones descomponentes, dignas para examen en un tribunal de fe. Por ejemplo cuando dice:
"El ecumenismo no es para la Iglesia algo opcional, un lujo, sino un elemento constitutivo, uno de sus objetivos principales, y lo mismo se puede decir sobre las relaciones con el judaísmo"
¿Un "elemento constitutivo", como una nota eclesiológica? ¿La Iglesia es Una, Santa Católica, Apostólica y "ecuménica"? ¿Eso quiere decir Kasper? Inquietante. Porque en el fondo subyace la tesis implícita/tácita de los conciliaristas vaticanosegundistas de que hasta el Vaticano II no hay Iglesia, y sólo hay Iglesia desde y según el Vaticano II, tremenda tesis. ¿Sin "ecumenismo" no hay Iglesia? ¿Y qué es lo que hubo hasta el Vaticano II?

Si nos preguntamos qué entiende Kasper por "ecumenismo", la respuesta parece estar dentro de esa misma frase: Al final cita "lo mismo", estableciendo cierta conexión en paralelo respecto al Judaísmo. Se desprende que quiere decir que la Iglesia se define constitutivamente según sus "objetivos ecuménicos" respecto a las iglesias cismaticas, las confesiones no católicas, y el judaísmo. ¿Cómo? Sospecho que perdiendo esencia de catolicidad para "rebajar" distancias (esto con respecto a cismáticos y no-católicos protestantes).

Respecto al Judaísmo no sé qué decir porque, en principio, la "unidad" supondría la absoluta negación o bien del Judaísmo, por conversión de los judios a la verdadera fe, o bien del Cristianismo por negación de los dogmas cristianos, con la vuelta/regresión a una confesión pre-neotestamentaria.

Como estructurador elemental-fundamental de todo esto, Kasper establece el "mágico" concepto de "diálogo":
"El diálogo es vida. El diálogo es parte integrante de la vida de la Iglesia"
Como una especie de mantra obsesivo y alucinógeno, Kasper repite la consigna "el diálogo es vida". ¿Una verdad "dialogada" por encima de la Verdad Revelada? Esta es una de las cuestiones que se me plantean cada vez que me insisten sobre el valor del diálogo. Muy preocupante cuando se trata de diálogo intra-cristianao, por lo que puede suponer de des-identificación del Catolicismo; verdaderamente inquietante si se trata de diálogo inter-religioso, porque entonces lo que estaría (¡está!) en juego es la propia identidad cristiana.

En el boletín de la agencia Zenit no se recoge otra afirmación, no ya tan abusiva como estas que he comentado, sino, en este caso rayando la heterodoxia bruta; (recojo la cita del semanario Toscana Oggi, más completo que Zenith). Dice el texto:
“Errori o meglio imprudenze nel modo di formulare la verità – ha ammesso il card. Kasper -, sono stati commessi tra noi e anche da parte nostra”.
Es decir: "Se han cometido errores, o quizá imprudencias en el modo de formular la verdad, entre nosostros mismos y por nuestra parte".


(del artículo de Toscana Oggi se puede leer una traducción española aquí)

Se refiere Kasper concretamente al balance de las relaciones/logros ecuménicos con los no-católicos, las confesiones reformadas-protestantes. Obviamente, se comprende que en Zenit no hayan recogido/publicado esta enormidad. Porque se trata, ni más ni menos, que de una descalificación del Magisterio de la Iglesia pronunciada por todo un señor Cardenal de la Santa Romana Iglesia.

Ignoro - aunque sospecho - el alcance de su opinión, pero - opino yo - se le debería citar a que compareciera ante quien corresponda y que diera debida cuenta y explicación de lo que ha dicho. ¿A qué se refiere? ¿A algún documento en particular? ¿A algún magisterio pontificio concreto? ¿A alguna doctrina o censura conciliar determinada? ¿A qué se refiere Kasper cuando afirma que han habido "errores" e "imprudencias" en el "modo de formular la verdad", "cometidos por nuestra parte"?


Cuando la publicación en el año 2000 de la Dominus Iesus, Kasper fue de los que se permitió alguna crítica, significativamente reticente. Siendo el Cardenal Ratzinger responsable entonces de la publicación de tan importante documento, y siendo actualmente Papa Benedicto XVI, las palabras de Kasper resultan doblemente críticas, ahora con una grado más grave de desapego disconforme. Una disidencia patente.

Pues este es Kasper, tan elocuentemente inquietante, tan suficientemente des-católico, tan híper-ecumenista, pan-cristiano y omni-religioso. Una muestra de los siniestros personajes que tenemos acomodados (iba a escribir "infiltrados") en el seno del mismísimo Colegio Cardenalicio. Con derecho, todavía, a ser elector en un eventual Cónclave, puesto que aun no ha cumplido los 80.

Repito otra vez el calificativo de inquietante porque tal es el desagradable regusto que me dejan las palabras de despedida de Kasper:


"...dejo un trabajo que he hecho con entusiasmo, que siempre he considerado como una cantera de la Iglesia del futuro."

Según parece, ha dejado el nido con crías (?).

Si son ciertas las impresiones, re-actualizaría la tesis de Ralph M. Wiltgen, que encabezó su interesante libro con el título de El Rhin desemboca en el Tiber.

Sea como sea, la despedida de Kasper suena como un trueno sordo.


Oremus!


+T.

jueves, 24 de junio de 2010

Oración para la causa de canonización laical del venerable Pepe Bonno, radiante siervo de Pesoez




Breve nota biográfica del venerable.

El venerable Pepe abrió sus ojos a la luz en España, que limita al norte con los Montes Pirineos que nos separan de Francia. A penas con una semana de vida, se aferraba al pezón de la teta nutricia para satisfacer sus ansias de gracia y ventura, pero los primeros lunes de mes ayunaba y no mamaba en recuerdo de la vergüenza del fundador del partido que sería su gloria, viniendo el tiempo. A los tres meses, se le marcó milagrosamente el capullo en el puño, emblema de salvación, en mitad del colodrillo, prodigioso hecho que fue la admiración de sus propios y extraños. Creció en sabiduría y ciencia aprendiendo a leer, escribir y las 4 reglas, artes que luego le serían de gran provecho para la fortuna que el destino le deparaba. Sirvió a la patria y per-juró bandera con espléndido beso a morro lleno, suscitando clamores patrióticos que su ardiente pecho refrenaba para no explotar como una bomba de nuclear patriotismo. Arribado después, por místico impulso, a la carrera político-económica, escogio como lema personal las animosas proclamas "¡Yo soy la mancha!" y "La mancha es mi honor", tan definitorias de su carácter y aspiraciones.
Modelo integérrimo de medro y ganancia, ocupó finalmente el alto estrado de la sinecura nacional, incubando un próspero y ubérrimo comedero. Su fama es mundial, traspasando nuestras fronteras y dando dorado cumplimiento a la antigua profecía:

"...Extenderé mi poder como una mancha/
como aceite derramado es mi presencia/
manchando voy por donde paso..."
Bpp 18, 88 bis.
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Oración al venerable:

Pepe Bonno, Pepe Bonno, excelso hijo manchego que manchas con propiedad nunca vista; mira, oh venerable, nuestra penuria y alcánzanos desde esa cómoda altura en que te aposentas un poquito de manchón rentable, acumulable y desgravable. Que si con tu gracia sacamos cuello de este valle de penas mileuristas, te votaremos tres veces y otras tres veces más. Míranos a tus revotantes clientes, o modelo del cacique futuro, y no nos abandones, Pepe Bonito, en nuestras cuitas hodiernas, que en tí hemos depositado nuestra fianza. Por las manchas de tus manchas. Amen.

- Ahora se dan tres botes a la pata coja diciendo la jaculatoria : - "Al bote, al bote, con Pepe siempre hay bote" (también se puede cantar). Y pídase en secreto y concisamente el bote que se desea alcanzar.-

Para la pustulación: Comuníquese a la Delegación Nacional de Descristianos en el Pesoísmo si ha habido alguna gracia merecida por la intercesión del Venerable Pepe, así como su cantidad, a cuyo recibo se comunicará la comisión a deber..

*** Para solicitar reliquias de sus paños menores, dirigirse a la misma agencia, Avenida del Chapapote, sin número, portal principal - iJquierda.



Fdo: La Pustulación.-

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