martes, 8 de julio de 2008

Degenerando

La iglesia anglicana nace con un vicio de origen. Dificil de obviar y más dificil de encajar. La voluntad de un adúltero no es buena piedra para edificar una "iglesia".

Sed contra, haber nacido vinculada al estado le hizo co-protagonizar las prosperidades de la Gran Bretaña, con todas sus rutilantes consecuencias. Cantaban el Rule Britannia y todo iba incluído en el efecto: La London's Tower, la Corona de San Eduardo, la Corte de San James, las Casas del Parlamento, la Armada y el Arzobispo de Canterbury (además de todo lo demás inglés, of course).

El clero anglicano ha sido uno de los más privilegiados de la historia, áurea mediócritas elitista del stablishment cómodamente conspicuo sin complicaciones. Los incómodos con la comodidad, se iban y fundaban otra cosa (otra iglesia, confesión o secta) y todo quedaba igual, tan manso y apacible como el paisaje del Oxfordshire.

En la cúspide de la Gran Bretaña que fue Imperio Británico, surge el Movimiento Oxford, que en contra de la costumbre no funda nada, sino que conduce a los disidentes a Roma, re-convirtiendo en católico-romanos a los anglicanos. Los mejores anglicanos, hay que reconocer. Desde entonces, la via no se ha cerrado.

Hubo quien se imaginó que era tan inminente la conversión de la Gran Bretaña de anglicana a católica, que ya veían una procesión con la Queen en carroza con todos sus leales súbditos desde Buckingham Palace a la Piazza di San Pietro. Vana ilusión pero con muchos ilusos abonados; yo he conocido unos pocos.

Hace unos días comentaba que se aproximaba una nueva escisión en la Comunión Anglicana. Ya se ha consumado, de hecho. El tema, el de las ordenaciones femeninas (una contradictio in terminis porque las féminas cristianas no se ordenan, nunca se han ordenado, y no son sujeto capaz para la ordenación). La "ordenación" ya se consintió años ha, cuando se admitieron féminas al ministerio "presbiteral"; que se postulara a continuación el episcopal, era cuestión de tiempo. En los USA tienen hembras mitradas desde hace ya unos años; a partir de ahora, terciarán vis a vis con su majestad the Queen, y hasta cualquier día pudiera haber una Arzobispesa de Canterbury, o my God!



Sobre la gravedad del caso mi opinión es imaginable: Allá los clergymen anglicanos con sus clergywomen anglicanas y que se las arreglen como puedan en tan sacrílega promiscuidad. En cierta lógica, si admiten desde Elizabeth I Tudor a una hembra como cabeza visible de su "iglesia", que tengan miembras ordenadas de presbíteresas y obispesas es congruente. Allá ellos con ellas, ya digo.

Pero sí me preocupa lo que nos afecta, porque nos afecta. Primeramente deja (una vez más) en entredicho al siempreoptimista ecumenismo católico ¿Qué hacer ahora con los anglicanos que después de tantos besos y abrazos desde los días del arzobispo Ramsey se empeñan con cada sucesor de Ramsey en poner las cosas más imposibles para un mínimo de cordial entendimiento en buena voluntad?

Se preven nuevas conversiones de parte de esos anglicanos nuevamente escandalizados por los dichos y hechos de su jerarquía. Según las últimas noticias, ya están en contacto con Roma y hasta se ha sugerido que no se publique nada hasta después de la Conferencia de Lambeth, para no alborotar más el escenario. Algunos comentaristas suponen que parte del clero despechado será recibido en la Iglesia Católica, que se encontrará con un clero que se tiene por clero pero que no son clero stricto sensu, ya que no son (aunque ellos se tengan por tales) sacerdotes. El procedimiento seguido en otros casos ha sido el de ordenarles sacerdotes (si lo piden), así desde el caso de Newman, verbigracia. Pero Newman no estaba casado y la mayoría de los clérigos anglicanos sí lo estan. Conque si se les ordena de presbíteros es con la previa dispensa del celibato requerido por la tradición católico-romana. Y así, con los conversos, nos llega también de estrambote cierta debilitación del celibato sacerdotal, tan puesto en discusión por propios y extraños. Y no debiera.


Pero la afectación mayor nos llega por el hecho en sí. Aunque no sobresalgan, cada vez son más las féminas descatolizadas que piden el "sacerdocio" femenino. Contundentemente, Juan Pablo II dejó tan firme la doctrina católica, que muchos expertos opinaron en su día que la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis del 22 de Mayo del 2004 contenía un expreso acto de infalibilidad pontificia a tenor de la fórmula usada para precisar y confirmar la doctrina al respecto. Así y todo, diversas asociaciones feministas no han dejado de insistir en la demanda (este año incluso ha habido un intento de ordenación con excomuniones declaradas a las y los protagonistas). A pesar de ser muy minoritarias y hasta cierto punto canónicamente extra-católicas, cuentan con el favor de los medios para darse publicidad. Sin duda que estos grupos reforzarán sus pseudo-argumentos con la novedad de las episcopesas anglicanas. Y harán mella en la opinión vulgar, tan manipulable e influenciable.

Personalmente, entiendo todo esto como signos evidentes de decadencia-degeneración. Me afecta todavía más cuando pienso que algunos "sectores progresistas" que se consideran dentro y parte de la Iglesia Católica, están más cerca - mente et corde - de las degeneraciones anglicanas que de las verdades católicas.

Tu autem Dómine, miserere!


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7 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

A mi me parece que el Responsum Ad Dubium deja bien claro que la Ordinatio Sacerdotalis contiene ese acto expreso de infalibilidad en tanto que cumple con los requisitos que se tienen que dar para que exista tal cosa. O sea, que el asunto está más finiquitado que todas las cosas.

Y una humilde petición (perdona que meta el dedo en el ojo): a ver si puedes añadirle una "e" al principio de la palabra "stablishment". Es una manía personal, nada grave.

Terzio dijo...

Sí. Los católicos sabemos lo que creemos y no dudamos; mucho menos sobre esos temas. Pero sácale el tema a un "descatólicomoderno" y te discutirá la mayor.

Yo hubiera preferido, incluso, un tono/expresión más "solemne". En materia tan sustancial ni siquiera hubiera debido plantearse ese dubio (por cierto con tantas trazas de haber sido planteado "oficiosamente" ad casum).

Curiosamente, los teólogos más clásicos también consideraban "magisterio ex cáthedra" infalible la contenida en la Constitución Apostólica “Sacramentum Ordinis” mediante la cual Pio XII definía la materia/forma del Sacramento del Orden. Serían pues dos actos de magisterio pontificio infalible en el mismo siglo y los dos sobre el Sacramento del Orden (aunque Pio XII no hubiera imaginado hacia dónde derivarían las cosas cincuenta años después).

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Embajador en el Infierno dijo...

Si, recuerdo haber tenido alguna discusión sobre este particular con personajes del estilo que citas. Me contrargumentaba diciendo que la CDF no tenía capacidad de definir nada "Ex-cathedra" ?????. Y se quedaba tan ancho.

Y otros decían precisamente que una definición "ex-cathedra" requería de proclamación solemne con incienso y demás parafernalia.

Yo pienso que para el que no quiere creérselo un poco más de incienso no le va a ayudar, la verdad.

Terzio dijo...

El Orden Sac. es sustancial. Cuando en la Dominus Iesus se dice: "Por el contrario, las Comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico no son Iglesia en sentido propio..." D.I. nº 16 declara implícitamente el valor insustituíble del Sacramento del Orden (precisamente dos de las negaciones definitivas de la reforma protestante etc.)

p.s. La Dominus Iesus debería predicarse y explicarse todos los dias en todas las iglesias y centros de formación y/o culto católicos, mañana-tarde-madrugada. Yes.

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Mendrugo dijo...

En efecto, como dice Embajador, niegan el carácter ex-Cáthedra de la "Ordinatio Sacerdotalis" precisamente aquéllos que desprecian el Magisterio, sea o no ex-Cáthedra.

Y no sabía, Terzio, que el clero anglicano necesitaba nueva ordenación. ¿Es que han perdido la Sucesión Apostólica?

Terzio dijo...

Oh! Eso es muy largo de contar.

En sustancia: Durante el breve reinado de Eduardo VI, se hacen y se ponen en circulación nuevos rituales (el célebre prayer book) en sustitución de los rituales católicos. Las nuevas oraciones al gusto y bajo la influencia de la reforma (aunque más "moderados" que los luteranos y calvinistas) alteraron en tal grado las oraciones del rito de ordenación episcopal/sacerdotal que no constítuían ya verdaderas fórmulas capaces/aptas para ser usadas sacramentalmente; así, desde aquella generación empezó a desaparecer por extinción la jeraquía válida y legítimamente ordenada en la iglesia anglicana. Los nuevos ministros que se ordenaban ni recibían el sacramento ni transmitían la sucesión paostólica. El caso se manda estudiar exahustivamente por León XIII, que finalmente publica la bula Apostolicae Curae y que zanja finalmente la cuestión. El efecto de este documento pontificio fué tan grande, que algunos obispos anglicanos se fueron a Grecia y se hicieron re-ordenar por obispos greco-ortodoxos ; al volver ellos mismo re-ordenaron a la jeraquía inglesa. Sin embargo, al seguir con los mismos rituales eduardianos, los que le siguieron volvieron ser ordenados invalidamente.

Y hasta el día.

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Mendrugo dijo...

Gracias por la ilustración, care Tertie.
Parece que Dios confunde a los que dejan Roma.