viernes, 2 de septiembre de 2011

Amagando Asís-3



Después de la JMJ, Benedicto XVI tiene que cumplir dos importantes citas de su agenda, la agenda más importante del mundo: La visita oficial a Alemania, su patria, dentro de un par de de semanas. Y en Octubre, Asís-3.

De lo que sea que será lo de Alemania ya van asomando la cabeza monstruosidades horripilantes. Si uno va a Transilvania, velis nolis te toparás o te toparán con Drácula, una historia nacional que es mito internacional. En Alemania, el vampiro será Herr Martín Lutero, que amenaza con morder y chupar toda la sustancia que pueda a la visita papal. Cosas veredes. Yo, por lo pronto, voy cargando armas.

De lo de Asís, ya tememos tanto que cualquier despunte adelantando lo que venga nos remueve las más antipáticas atrabilis crítico-doctrinales (y espirituales también). Por ejemplo ese youtube con el Cardenal Koch.

Me inquieta (soy una inquietud perpetua) que ya desde la convocatoria parece que se contradicen algunas cosas que parecían haber quedado bien asentadas. Por ejemplo aquellas tesis que se pueden extractar de la estupenda Dominus Iesus, ¿dónde quedan, con qué valor, cuando el Papa es un 'peregrino' y convoca a tutti quanti?

"En el próximo mes de Octubre iré como peregrino a la ciudad de San Francisco. Invito a unirse en este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, y a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo."

Así invita Benedicto XVI, con estas palabras. Destaco y subrayo estas palabras/conceptos: peregrino, camino, distintas confesiones, tradiciones religiosas. Ingredientes para una variada miscelánea, una rica macedonia, una sabrosa ensalada. Agítense, mézclense, combínense adecuadamente, con arte y con gracia, y asómbrense de los estupefacientes resultados que podrán obtenerse. Con posibilidad de múltiples variaciones/variantes, para todos los gustos, según el polimorfismo de los invitados asistentes, tan surtido.

Fue Juan Pablo 2º, el beato, durante su largo pontificado, el descubridor y promotor de la hasta entonces desconocida prerrogativa ministerial pontificia: Ser cabeza visible y convocante de todos los credos. Y ahora, también, de los no creyentes, porque en Asís-3 habrá nuevos convidados: Los agnósticos.

Me pregunto qué harán, cómo estarán, qué dirán. ¿Y qué rezarán? ¿Cual será su oración? ¿Una oración con interrogación, desde la invocación al amén? ¿Una oración en blanco, sin palabras? ¿Un rezo mudo? ¿Una letanía de objecciones? ¿Una salve al desconocido no cognoscible? ¿La postulación de un credo agujero-negro?

Las palabras del Cardenal Koch parecen aclararlo:

"...Porque los agnósticos, aunque no son miembros de una comunidad religiosa, también buscan la Verdad. Y el tema principal de este encuentro de Asís es la peregrinación, el camino a la Verdad."

De la mano de los agnósticos, justamente. Para enriquecernos con sus dubitantes disquisiciones y suspensivas deducciones. Unos estupendos compañeros de camino y peregrinaje. San Rafael nos guarde.

Para más fina estupefacción, el youtube también recoje estas otras palabras del Cardenal Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos (¿y de los agnósticos? ¿y de todos los demás que participan de alguna manera de eso que llaman las 'tradiciones religiosas del mundo'???):

"...Pienso que será una señal muy positiva para nuestro tiempo, para nuestro mundo secular. Las religiones no quieren la violencia. Por eso, todas las iglesias cristianas, todas las religiones tienen la obligación de construir la paz y la justicia. Y esto no es posible si no se profundiza en la alianza entre fe y razón."

Observen ustedes que pocos textos con tan escasas palabras serían susceptibles de ser anotados con una muy pertinente serie de notas, excursus y corolarios a pie de página: Un addenda en varios volúmenes para ese parrafito, ese sumario de sobreentendidos, malentendidos, imprecisiones, impropiedades y equívocas generalidades.

Yo hasta encuentro tufo zptista de 'alianza de civilizaciones' en esa expresión del final de la cita de Koch que alude a una 'alianza entre fe y razón'. Tengo olfato de dominico (de los del tiempo de Melchor Cano, of course).

Y así están las cosas.

Por eso no me extrañé cuando leí el brumoso-neblinoso-penumbroso editorialito que un comentarista del blog me mandó el otro día, desde la Argentina. Lean Uds. (escribe el Vicario del O.D. en la Argentina, nada más y nada menos:

"...Todos los tiempos de la historia plantean un desafío a nuestra fe. Para nosotros, los cristianos del siglo XXI, radica en la apertura y la autenticidad...los hombres y las mujeres de hoy no renunciamos a los ideales grandes, queremos gritar con fuerza lo mismo que hace tantos años “¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!" (articulillo completo aquí)


E cosí vía.

+T.

martes, 30 de agosto de 2011

Nuevas evangelizaciones, animadas atracciones


Insistiendo (insisto yo) en lo de las jmjs a propósito de nuestra JMJ (que ya pasó, gracias a Dios (y en la que no ha habido que lamentar desgracias, a Dios gracias)); dándale vueltas al tema, aunque no me guste, tengo que reconocer su efecto, su repercusión. Iba a decir en las almas; me freno y digo en las gentes, en nuestros comunes y corrientes católicos de buena voluntad. ¿Pero qué clase de efecto, qué tipo de impresión?

Yo diría - se puede decir - que una jmj viene a ser una especie de 'feria ambulante'; una feria católica, of course. Esta tarde mismo he recogido un mail de una entusiasmada amiga que me cuenta su 'experiencia' jmjotista, resaltando la visita a un sitio en el que exponían un monotemático sobre la Madre Teresa. El mail de mi amiga entusiasmada (quizá abuso - ella me dispensará - de confianza) dice esto:

"...ha habido en la calle Serrano una exposición de la Madre Teresa de Calcuta, preciosa...Es enorme...(exponen) hasta reliquias de la Madre Teresa...me cuentan el bien tan enorme que está haciendo a muchísima gente sea católica o no...Me comentan que ha habido hasta verdaderas conversiones viendo la exposición..."

Considerándolo, mutatis mutandis, es lo mismo que podría haber contado un peregrino de aquellos que asistieron al legendario primer Jubileo Romano, el del 1300, que asombró hasta la mismísimo Dante. Aquel proto-jubileo católico cerraba, por así decir, el capítulo de las peregrinaciones del Medievo; con Jerusalén dada por perdida y las Cruzadas por fracasadas, la atención 'festiva' de los devotos de la ya decadente Edad Media se focalizaba en Roma, a punto de vivirse las grandes crisis de los siglos XIV-XV (Avignon y Cisma de Occidente, la devastadora Peste Negra, y la Guerra de los Cien Años). La convocatoria del Jubileo animó de otra forma aquel agitado siglo, un siglo 'matriz' de las tendencias que se explicitarían en las centurias sucesivas.

Pero el hombre del trecento no busca en el jubileo el 'encuentro' (aunque existió); ni el 'intercambio' (aunque se diera); ni tampoco la 'fiesta' (aunque las hubo). El romero que caminaba a Roma iba buscando perdón, indulgencia, quería asegurarse el Cielo que bien sabía que no estaba en la tierra. Era una Cristiandad asolada por acontecimientos internos y externos que acudía ansiosa a encontrarse con Cristo. En Roma es el tiempo en que aparecen en las iglesias y basílicas las imágenes talladas del Crucifijo, la época en que las Santas videntes Catalina y Brígida ven y reviven la Pasión del Señor, fuente de una mística dulce y dolorosa a la vez.

Los testimonios sobre la JMJ recién celebrada insisten en expresiones como 'encuentro', 'intercambio', 'comunión', 'experiencia'. Todo muy característico de ese modo de pensar tan marcadamente 'antropocentrista' que define a la Iglesia post-conciliar, la Iglesia de la post-modernidad que hasta invierte el concepto de 'penitencia' tradicional para convertirlo (entenderlo y re-plantearlo) como 'fiesta'.

En este marco, con estas coordenadas, explicar como 'feria ambulante' (sin ningún prejucio peyorativo) las jmjs no me parece desacertado. Tiene sentido. No juzgaré cuánto, de qué especie, cualidad y/o calidad. Incluso recalco que las jmjs serán sólo una parte del planning más general de la Nueva Evangelización. En este youtube, el capo de la neo-misión, Don Rino Fisichella, avisa de próximos eventos, en tono menor que el de las jmjs, pero con el sello característico de estas novedades:



Lo que en en los años 1940-1960 eran las 'Misiones Populares' toman ahora este perfil juanpablista, definitivamente urbano. Si no lo han advertido, la voz en off traduce las palabras de Fisichella: "...vivir una experiencia de comunión, de alegría, de fiesta, de oración..."

También oración, por supuesto. Pero con esos, digamos, catalizadores que he subrayado. Un ejemplo ilustrativo lo vimos en uno de los actos de la JMJ, en el Escorial, en el Patio de los Reyes, donde el Papa Benedicto habló a las monjas jóvenes. Entre todas ellas destacaba el grupo de las neo-monjas ex-clarisas de Lerma, con su archi-publicitada híper-promovida ideadora sor Berzosa, discreta entre el grupo pero fermentándolo todo con ese extraño chupy-guay-guirigay de coplillas, movimientos, ritmos y expresiones corporales. Me alarma que esta monja bisoña esté citada (con foto y todo) entre los agentes neo-vangelizadores de lo que sea que vaya a ser eso que Monseñor Fisichella va a dirigir en esas ciudades descatolizadas: Barcelona, Budapest, Bruselas, Dublín, Colonia, Lisboa, Liverpool, París, Turín, Varsovia y Viena.

Inquietante, ¿no? Por lo menos para un católico consciente como el que esto escribe, tan sesibles como somos a las novelerías, las movidas y los eventos con tufo juanpablista.

Termino con otro recorte del mail de mi amiga, la entusiasta participante de la JMJ, dando testimonio de una de las actividades en la que participó:

"...Nosotras estuvimos en la Carpa que tenían instalada en el Retiro; era una carpa de Adoración; y no os podeis ni imaginar la cantidad de gente que había en cola para entrar..."


Son formas, ya lo sé, nuevas formas. Con todo su relativo valor, también lo sé. Pero son ya tantas las novedades, tan variado y vertiginoso el catálogo y su presentación que desconcierta la sucesión de la creatividad pastoral. Opino (con muchos).

Las formas crean formas y derivan formas nuevas. Formas nuevas de esas que dificultan/dificultarán comprender la Fe dentro del imprescindible marco de la Tradición; formas nuevas dificultosas/dificultantes que luego habrá que explicar con conceptos auxiliares como el de la 'hermeneútica de la continuidad'. Por ejemplo.

Lo que pasa es que las novedades no siempre se dejan explicar/adecuar con los conceptos auxiliares.

La gracia supone la naturaleza. Y si la naturaleza es tal, tal será el efecto final de la gracia sobre ella (salva siempre la Omnipotencia del que puede sacar de las piedras hijos de Abrahám).

Pero no se debe tentar a la Providencia, ni es prudente complicarle las circunstancias.

+T.

domingo, 28 de agosto de 2011

Sólo una breve mención, de pasada


Primum vívere deinde philosophari, es decir - ya avisé - primero la Novena y luego lo demás, si cabe. En este caso pongo primero la devoción, porque para mí es obligación. El Evangelio de Santa Marta, que antiguamente se rezaba como Evangelio de la Misa de la Asunción, expresa lo mismo, así lo entiendo yo: - "...Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María escogió para sí la mejor parte, que no le será quitada." Lc 10 38-42

¿Digo, entonces, que la JMJ madrileña ha sido inquietud y agitación? Yes, of course. Alguno habrá que lo haya entendido como contemplación y extásis arrobado, alguno habrá. Al que tal piense yo le solicitaría que aclare y defina conceptos, y que explique si movilización es quietud, sin juegos de palabras, sin fáciles oximorones ad casum.

Exceptuando al Papa Benedicto y a sus contenidos y discretos ceremonieros, la JMJ ha sido un católico estruendo, una católica agitación, un clamoroso encuentro. ¿Necesario? Yo diría que sí en cuanto la represión planificada de la fe católica tiene que compensarse para que no parezca que los malos nos han barrido. En el Madrid del hundimiento de Zp, la ideologia anticatólica del psoe y su piara ha sido arrastrada, arrollada, vencida y desarmada por la ola juvenil que vitoreaba con entusiasmo incansable a la Cabeza Visible de la Iglesia, que es el Papa. Bien por el entusiasmo, por este entusiasmo que tapa con un millón de voces limpias la boca blasfema del insolente encanallado. Bien, muy bien.

Pero el bien que reconozco no es el total. Quiero decir que el saldo positivo que se debe hacer y mostrar ad extra (y es justo y necesario, porque es verdadero), no es el suma y sigue con addenda et corrigenda para uso interno, para regimiento y corregimiento ad intra, para los de casa.

No hablaré de decepciones ni criticaré detalles, que ojos tenemos todos, y oídos, y si no somos capaces de discernir por cuenta propia poco valdrá la cuenta ajena. Cosas que podrían haber sido de otra manera, mejorías patentes, escenas prescindibles, instantáneas chocantes. Etcéteras (sic).

Aun a riesgo de exposición imprudente, comento (de paso) el malestar que sufrí cada vez que tuve que ver al monsignorino de la Secretaría de Estado sentado entre el Papa y el personaje de turno; un fantasma, un espectro que desarma las mejores prospectivas que pudieran ser y confirma las peores ruindades curialescas de ayer, de hoy, de siempre. Inquietante el personajillo de filetata y fajín paonazzo, inquietante currículum, inquietante presencia y emergencia (de 'emerger').

En la historia del Papado se podría hacer balance de muchos pontificados invirtiendo la sentencia del Cantar de Mio Cid '¡Dios que buen vasallo / si oviesse buen señor!' ; muchos que se han malogrado no por falta de buenas intenciones sino por abundancia de pésimos y/o pervertidos auxiliares y/o colaboradores. Si me explico. Del resto del séquito no sé; quiero decir que no sé más de lo corriente, muy eminentísimos, excelentísimos, ilustrísimos y reverendísimos míos, que Dios guarde.

Permítome, contra lo dicho, otro personal excursus, un apunte sobre la decepción del macro Via-Crucis, tan mal trazado en las estaciones, tan kitsch-postmoderno en los dosel-stands de feria que desfiguraban los pasos de misterio, tan falto de rezos para el pueblo (¡ni un Padrenuestro por estación, ni un Avemaría por casualidad, ni un Gloriapatri siquiera), tan variopinto en música y coro (incluyendo el toque efectista de la saeta mal cantada), tan monjil-tópico-juanpablista en los comentarios churris de mis Hermanas de la Cruz (cada vez más vistas después de casi un siglo de fecundo y santo anonimato, demasiado en escena cuando lo suyo nunca ha sido aparecer).

Mis provincianos cofrades imaginaron que el Papa se iba a detener media hora delante de sus Santos Simulacros, con latines e incienso a espuertas, cuando el Papa en papamovil pasó por delante como el Mister Marshall de Berlanga. Todavía con la resaca de la decepción, hoy cuenta el suplemento cofradiero del ABC de Sevilla la anécdota de 3ª clase del cuadrito que regalaron al Papa (un mediocre 'óleo cofradiero', un jeroglífico que entendemos los sevillanos y que hay que explicar a los extraños porque si no no saben qué están viendo, dicho sea de paso); el Papa mandó por medio de uno de los del séquito un rosario de nácar y filigrana para la imagen de la Virgen, que recogió el capellán de la Hermandad en el cenit de mayor aproximación que se le permitió (de mano en mano capellán/monseñor de guardia). Y no hubo más, salvo la quasi-carrera oficial por el centro de la capital. Algo es algo.

En fin, que esto no pretendió ser cronica, que no lo pensé así, sino mera continuación del blog y sus articuletes, post-JMJ. Y doy gracias a Dios por no haber habido desgracias. Y doy gracias a Dios porque ya pasó.

Pero como nuestros fantasmas van con nosotros, inseparables, ayer noche, en cuanto abrí el correo-mail acumulado, lo primero que me encuentro es un mail-entusiasta de una estimada amiga-entusiasmada con este entusiástico notición:

¡¡¡ La JMJ, candidata al Premio Príncipe de Asturias !!!

Y no me extrañaría que algún pazguato de esos de los youtubes y demás cuchufletas también mande solicitud para el Nóbel de la Paz, total, ya puestos...

E cosí vía.

p.s. Por cierto, que como hoy es San Agustín, acompañe esta cita a lo dicho, para ilustración de intenciones (e incremento del berrinche de los discrepantes, incordiantes y demás panda indeseable, passim):

"Habent enim et spinae flores: quaedam vero videntur aspera, videntur truculenta; sed fiunt ad disciplinam dictante caritate. Semel ergo breve praeceptum tibi praecipitur: Dilige, et quod vis fac: sive taceas, dilectione taceas; sive clames, dilectione clames; sive emendes, dilectione emendes; sive parcas, dilectione parcas: radix sit intus dilectionis, non potest de ista radice nisi bonum existere.(S. Agustinus, In Epistolam Ioannis ad Parthos Tractatus Decem, hom. 7ª)"


+T.

En Novena


Para llegar a la Iglesia hay que subir la Cuesta del Reloj, una hermosa pendiente que arreglaron este invierno, con adoquinado nuevo, nuevos acerados, todo nuevo y la han dejado con más desniveles que tenía antes. Más cuesta, eso sí. Mi tía la subía antes en tres estaciones; ahora son cinco parones los que hacemos. Claro está que mi tia pasa los ochenta y cinco, y la cuesta en esto es pasivamente indiferente (aunque activamente accidental). Así que si salimos de casa al segundo toque, cuando llegamos al repechón final de la Torre del Reloj ya están repicando el tercero.

Ya conté, otro año, que mi tía y sus coetáneas feudalizan dos bancos que son su alcázar inexpugnable, en el tercio final de la nave de la Epístola, cabe el pilar delantero de la arcada del Cristo de la Misericordia, frente por frente a San Felipe. Ese es su sitio. Mi tía, empero, vive cada tarde de Novena la posesión de 'su' sitio como un cruzado en batalla, ansiosa como un halcón que se precipita en vuelo sobre su presa. Las armas de mi tía son su bolso y su abanico: Con el bolso ocupa, con el abanico aparta. Y no hay rival que le pueda. La mañana del dia de la Virgen, para la Función Principal de Instituto (i. e. la Misa Solemne de la Hermandad), llegó cuando ya estaba toda la Iglesia ocupada, bancos y sillas colmando todo el espacio. Así y todo, cuando entramos en procesión hacia el Altar, allí estaba ella, sentada con su bolso, abanicándose el pecho con su medio pericón, mi tía con su silla quasi en mitad del pasillo de la nave central, en primerísima localidad.

La Novena se predica. Antes no se predicaba, todo eran rezos y cantos, con Exposición Mayor, Santo Rosario, Letanías, Preces, Bendición y Salve. Desde los años '70 se celebra la Misa, y desde los '80 la Misa es con predicación. El predicador suele ser también el celebrante, salvo excepciones. A pesar del movimiento de los presentes (entradas, salidas, abanicos en perpetuum móbile, coro, banda de música, niños sueltos etc. ), la gente (los fieles) escuchan al predicador y están atentos al sermón. Los curas, si no están advertidos de la idiosincrasia del lugar, predican como de costumbre, como tengan costumbre, unos mejor, otros peor. La gente (los fieles) es indulgente y disimulan si el cura es un pelmazo y el sermón un rollo. Pero ¡ojo con el Dogma! Con un fino sensus fidelium, la gente (los fieles) entiende y distingue cosas que en otros sitios, a otra gente, les daría lo mismo si lo dicen bien o si no.

Por ejemplo, la noche en que el predicador de turno (tres se han turnado este año durante el Novenario) repitió diez, doce veces 'la advocación de la Asunción'. Yo, que conozco el percal, me iba rezando el Rosario (para aprovechar el tiempo, durante el sermón) y me figuraba la escena, tal y como ocurrió en la Sacristía, en cuanto terminó la Misa:

- Pom, pom (en la puerta de caoba de la Sacristía)...¿Se puede? Padre, buenas noches, ¿cómo está usted?...Padre que venía yo a preguntarle una cosa, una cosa del sermón, ¿sabe usted? ¿Usted no sabe que la Asunción no es una advocación? La Asunción es un Misterio, un Misterio de Fe, un Dogma de fe, ¿usted no lo sabe?...

La que habla y se explica con el cura es Trini Delgado, unos cincuenta y pico años, biznieta de Estrella Jimenez, una legendaria de tronío. Trini (casada, con tres hijos, ama de su casa) sin reparos, sin titubeos, sin cortedad, con todo su respeto, le estuvo explicando al cura lo que era una advocación y lo que era un misterio, distinguiendo, que una cosa es llamar a la Virgen con un nombre devocional y otra referirse a Ella aludiendo a uno de sus Misterios, que hay que creer porque son cosa de fe.

En esto entra en la Sacristía y se incorpora al discurso Nati Borrero, sesenta y tantos, esposa, madre y abuela:

- ...Misterio de fe, el cuarto Misterio Glorioso del Rosario, que no es un invento de nadie, que es un Dogma de Fe que proclamó Pio XII...

Por el despacho del cura entra Purificación Nobo, dogmatizando igualmente:

-...El Dogma de Fe que es de creencia general, que todo el mundo tiene que creer para salvarse, que es un Misterio de la Virgen...

En cinco minutos se juntaron en la Sacristía cinco 'doctoras' de la Iglesia doméstica dictando dogma al pobre predicador, que no sabía qué decir.

Doy fe de que quedó instruído y convencido porque a la noche siguiente repitió en el sermón quince, veinte veces, el bien aprendido concepto 'misterio de la Asunción'. Para satisfacción de todas y todos los (fieles) asistentes. Como debe ser. Como Dios manda.

Antes y después de la Novena se tiran cohetes. La Novena empieza a las 9, ya oscureciendo: Rosario, Preces, Cánticos y Misa con sermón. Salimos sobre las 11 menos cuarto. La Cuesta del Reloj con cinco paradas para el resuello se baja mejor que se sube, salvo las precauciones de bajar una cuesta empinada con mi tía al brazo. Y hablándome y hablándose ella misma:

- ¡Qué Novena, qué esplendor! ¡Cómo está la Virgen! ¡Y el altar! ¡Qué satisfecha, todas las noches!
-Niño, ¿de dónde es el predicador?
- De Sevilla.
- A mi no me gusta. No ha dicho nada, cuatro cositas, cuatro palabritas. ¡Y mira que no saber que un Misterio no es una advocación! Tú díselo mañana, ¿te enteras?
- Sí, tita.
- El Dogma, tú explícale el Dogma.
-Que sí, tita, que sí...
-¡Qué Novena más preciosa! !Que esplendor, Madre mía! ¡Reína, que todo nos parece poco para Tí!

Y así hasta que acaba la cuesta y llegamos a la esquina de Emilio.

Todas las noches de la Novena, con más o menos la misma conversación, sujeta a las variaciones de las circunstancias, la predicación y el predicador.

A mí de la Novena me gusta todo. La cuesta, subirla y bajarla con mi tía, también.

+T.

lunes, 15 de agosto de 2011

Vidi Speciosam


Vidi speciosam
sicut columbam ascendentem
desuper rivos aquarum:
cuius inaestimabilis
odor erat nimis
in vestimentis eius,
et sicut dies verni
circumdabant eam flores rosarum,
et lilia convallium.

Quae est ista
quae ascendit per desertum
sicut virgula fumi
ex aromatibus myrrhae et thuris,
et sicut dies verni
circumdabant eam flores rosarum,
et lilia convallium?




Ex Voto

+T.

domingo, 14 de agosto de 2011

Fiesta del perdón



De todas las imágenes sobre la preparación de la JMJ que van sacando en la TV (con todo el ánimo tendencioso de la TV anti-católica de Zp y su piara) las más impactantes son las de los 200 confesonarios instalados en El Retiro.

Verdaderamente, es un conjunto llamativo. Con los curas sentados y los penitentes arrodillados la escena será aun más impactante. La súper-imagen central será la del Papa Benedicto administrando él mismo el Sacramento de la Penitencia a algunos de los jóvenes asistentes a la JMJ. Confesiones individuales con absolución individual e imposición de la penitencia por el confesor a cada penitente. Todo según la forma ordinaria litúrgico-canónica vigente de celebración del Sacramento de la Penitencia. Además de una celebración litúrgico-pastoral adecuada al marco de la JMJ será, también, una celebración 'ejemplar', típica de cómo debe y debería ser la administración ordinaria del Sacramento de la Confesión, tan degenerada y desvirtuada en tantos sitios. En muchas parroquias católicas es un Sacramento prácticamente desaparecido por la mala y descuídada administración pastoral de párrocos y obispos.

Otro aviso que ha caído como un bombazo en los medios, ha sido el anuncio del Cardenal Rouco otorgando amplias potestades a los sacerdotes/confesores que estén en Madrid para que puedan absolver  materias reservadas. En el contexto de la España pan-abortadora criminalizada por las leyes de Zp, recalcar esta concesión del Arzobispo Rouco es encender una señal clamorosa, en neto lenguaje católico.

Sin embargo la presentación de la celebración penitencial de la JMJ de Madrid dista mucho de ser óptima, ni siquiera - entiendo yo - alcanza el nivel más adecuado para poder ser verdadera y plenamente ejemplarizadora, si esa es una de sus intenciones (que debería serlo).

Vean ustedes la presentación-descripción que se ha hecho del mobiliario, de los 200 confesonarios que se van a usar para las confesiones:

Tablas de surf, palomas, velas de barco o casetas de feria

La 'idea' y el 'nombre' vuelven a ser obra del cuestionable arquitecto Vicens, esa mente engendradora de formas confusas que en su equivocidad son vehículos de una muy subjetiva expresividad religiosa (cristiana-católica, para más confusión). Según Ignacio Vicens, los confesonarios evocan veleros, tablas de surf o casetas de feria , eso dice él. Me pregunto si eso ha querido él a priori, en intención, o si eso lo ha pensado él a posteriori, como resultado del diseño final. Quizá lo segundo, me atrevería a pensar yo. Con un tipismo creativo muy post-moderno, primero se engendra la cosa y después se le busca parecido, remotamente relacional.

De todas maneras, tan perturbadora es la intención de uno que busca hacer un confesonario que se parezca a una tabla de surf, como desasosegante es el saber que uno ha hecho un confesonario que una vez acabado parece un catamarán. Tanto monta. Este Ignacio Vicens debe sufrir alguna intro-perturbación que él sabrá (o me temo que no sepa) de qué tráuma-shock-lesión o lo que sea pueda venir. Desde luego es un iluminado formal muy peligroso debido al nivel que han alcanzado sus ocurrencias, sus diseños y paridas. Otro desafortunado hito de nuestra post-modernidad, otra vez con marchamo de 'católico'.

Claro que la cosa (el velero, la tabla de surf, la casetilla de feria) tiene cierta explicacion si atendemos al título-nombre del sagrado evento: 'Fiesta del Perdón', que es como han llamado los organizadores de la JMJ a las confesiones en los 200 confesonarios de El Retiro.

¿Una fiesta? Sí porque se inspiran el la Parábola del Hijo Pródigo (Lc 15, 11ss), en la fiesta con la que concluye la historia del Hijo Pródigo. También, en ese mismo capítulo, pueden ser inspiradoras del concepto perdón/fiesta los versículos en los que el Señor dice que

"...Os aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse" Lc 15, 7

"...Os aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte" Lc 15, 10

Sin embargo se olvida (se obvia?) que en el contexto de esta y otras parábolas la mención del 'banquete'/'fiesta'/'alegría' contienen una referencia escatológica bastante acusada, incluso yo diría que exclusiva: Remite al final, a los estados y misterios últimos de la Redención.

No se trata, pues, de una 'fiesta'-'alegría'-'banquete' que se celebre o se pueda celebrar en la tierra, en este mundo, ya que son realidades que ocurrirán cuando venga y llegue a plenitud el Reino de Dios.

¿Pero no está ya el Reino de Dios aquí, entre nosotros? Sí en cuanto ya se ha iniciado por el advenimiento de Cristo y su Gracia, porque vivimos en el Nuevo Testamento, porque la simiente del Reino se ha sembrado e nuestros corazones por la acción del Espíritu Santo y los Sacramentos. Pero el Reino de Dios que está entre nosotros se inicia y se mantiene con aquella doble predicación: Reíno de Dios y Penitencia. Es la primera predicación de Cristo:

"...quoniam impletum est tempus et adpropinquavit regnum Dei paenitemini et credite evangelio" Mc 1, 15 Se ha cumplido el tiempo y se acerca el Reino de Dios: Haced penitencia y creed el Evangelio.


La exegética post-conciliar ha insistido en cambiar el término tan claro de 'penitencia' por el menos preciso, más amplio, de 'conversión'.

¿Tiene la penitencia actual a la que está llamado todo cristiano alguna referencia que se pueda identificar con la 'fiesta'? Más bien no, porque la penitencia es un proceso doloroso, penoso, mortificante, identificado sobre todo con la Cruz del Señor y su misterio.

Así, un penitente no se acerca - en esta vida - a la 'fiesta' final, sino al centro del perdón, a la fuente de la Misericordia que es Cristo Crucificado. Incluso la exultante proclamación de Hb 12, 18 ss.

"... Os habeis acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel."

se hace en un contexto penitencial de extremo rigor que amonesta a la conversión sincera y sinceramente penitente.

No entiendo, pues, como a todo esto se le puede llamar 'fiesta' y a un confesonario darle y explicarle forma de una tabla de surf.

¿Para deslizarse sobre las olas del perdón? Pues no sé qué decir. A lo mejor (a lo peor) esa es la 'experiencia' del visionista Ignacio Vicens y los montadores de la JMJ. Extraña concepción del Sacramento. Y extraña forma de imaginarse ante Cristo Crucificado, surfeando sobre la tabla del confesonario.

¿Una visión actual, juvenil del Sacramento? Sin duda, eso mismo: Una visión-explicación post-moderna del Sacramento, una catequesis jmj sobre la confesión. Justamente eso.

Que sea atinada, que sea pertinente, que sea adecuada para la juventud de la JMJ, esa es otra cuestión.

Para que no se diga, para prácticar la clave de la hermenética de la continuidad, se podría aludir a aquel tema tradicional de la segunda tabla (¡de surf!) de salvación.

Es una opción que ofrezco (si no se les ha ocurrido) a mis hermanos de la JMJ.

Con todo mi festivo afecto penitencial.

+T.

jueves, 11 de agosto de 2011

Misal-guía JMJ




Es el folleto litúrgico que han preparado para los fieles asistentes a las celebraciones de la JMJ de Madrid.

Sigue el formato-tipo de los libretos que se publican en la Editrice Vaticana para las celebraciones del Papa en San Pedro del Vaticano.

Contiene detalles chocantes como un par de oraciones o moniciones en árabe, no sé si es que se espera una masiva afluencia de jóvenes de Siria-Irak-Líbano y alrededores.

Y tiene detalles muy válidos y significativos como las oraciones en latín, que es la lengua de la Iglesia Católica, con más sentido cuando se reunen gente de diversas lenguas y culturas: Latín es Pentecostés, si se quiere entender así.

Prosit.


p.s. Como estaré ausente, disculpen Uds. si no salen publicados los comentarios.

+T.

Noches de verano


Recuerdo cuando mi madre me contó que el día de San Lorenzo era el de más calor del año, por el martirio del Santo quemado sobre unas parrillas, un tormento terrible cuya consideración piadosa ayuda a sobrellevar el rigor de la canícula agosteña. Y de noche, el cielo lloraba estrellas por el martirio de San Lorenzo.

La lluvia de estrellas de San Lorenzo la veíamos en el cine de verano, que en mi pueblo se instalaba en la Plaza de Toros, un lugar estupendo para mirar el cielo estrellado de Agosto, que es el que más estrellas tiene. Mirábamos al cielo y veíamos el polvo de estrellas que levantó el galope del caballo blanco de Santiago. Lo de la Vía Láctea y las tetas de Amaltea también lo sabía, pero lo del Camino de Santiago me lo enseñó mi abuela, también recuerdo la noche que fué.

Íbamos al cine de la Plaza de Toros casi todas las noches, porque el gerente del negocio era amigote de mi padre, y nos dejaban entrar de balde. De chiquillos nos gustaba sentarnos en las gradas de la plaza, recalentadas por el sol, en el tendido de frente a la pantalla. Si la peli era de romanos, parecía talmente que estábamos en el circo. Recuerdo una vez que pusieron 'Los Diez Gladiadores', con una escena en la que echaban a los cristianos a los leones, me impresionó tanto que hasta me dio fiebre, soñando con leones hasta que amaneció.

Las pelis de romanos eran las mejores. Había una que se llamaba 'Siete contra todos' que la reponían todos los años y era un éxito cada vez que la echaban. Salía un enano que repartía y recogía porrazos todo el tiempo, un centurión que era el bueno y unos malos inconfundibles desde que aparecían en pantalla.

Otra que recuerdo muy bien es Ulises, con Kirk Douglas de Ulises y Anthony Quinn de Polifemo. 'Los últimos días de Pompeya' y 'Quo Vadis?' también solían reaparecer casi todos los veranos, pero el exitazo cada temporada eran 'Ben Hur' y 'Los Diez Mandamientos'.

A lo lejos, durante las peli, se escuchaba el ensayo de la Banda Municipal, tocando marchas y pasodobles. Cuando salíamos del cine, sobre las doce de la noche, había gente sentada tomando el fresco, delante de sus casas, algunos durmiendo en butacas, las mujeres sentadas en sillas bajas y los niños jugando por la calle.

Coger grillos de noche era otra de las diversiones de las noches de verano. Mi amigo Francisco Daza organizaba corridas de toros con los grillos, que metía en una caja de Ducados y los iba soltando en una plaza de toros de cartón que se había hecho. Los indios de plástico a caballo eran los rejoneadores y los picadores, y unos soldados de plomo los toreros, con una muleta de papel de seda grana. Las banderillas eran alfileres con unos papelillos de adorno, y el rejón de muerte y el estoque unos alfileres de cabeza negra de los que se usaban para los velos de Misa; los mejores eran unos que usaba mi tía Rosario, extra largos, con la cabeza gorda como un garbanzo. Yo se los cojía de un tubo de aspirinas que usaba como alfiletero, con polvos de talco para que no se oxidaran. Ganaba la corrida el que antes matara al grillo, con música de tachero-chero-chero chín-púm chero-chero-cherocheeerooo chín-púm traraliro-liro-lero chín-chín que cantabamos mi amigo Francisco y yo por lo bajini, para animar la lidia. Los grillos saltaban y se escapaban de la plaza de cartón y más de uno se iba sin picar, ni un alfiler. Los chicos eran difíciles, porque tenian menos cuerpo para clavar; los mejores eran los grillos grandes, que se dejaban clavar hasta tres y cuatro alfilerillos antes del rejón-alfilerazo de muerte.

A las doce y media ya era hora de recogerse, después del cine o de la corrida de grillos. Los grillos fueron desapareciendo con la edad, cuando uno ya no jugaba a esas cosas. Pero el cine fue ganando con los años.

Ya no hay niños que jueguen con los grillos, mala señal. Ni la gente sale a tomar el fresco a la puerta de la calle, porque tienen aparatos de aire acondicionado y se quedan dentro de sus casas viendo la tele. Tampoco hay ya cine de verano, aunque menos mal, gracias a Dios, que la Plaza de Toros (la de verdad, no la de cartón) sigue en pie.



Calor sigue haciendo el mismo. Esta misma noche hace un calor antiguo, como el que sudaron mis tatarabuelos. Aunque los sonidos de las calles también han variado, entre moto que corre y coche que pasa, todavia se oye maullar a algún gato destemplado de madrugada, o algún gallo a lo lejos, y el ladrido de los perros. Las campanadas del reloj tienen un sonido especial las noches de verano, más largas, con más eco.

El cielo es el mismo, la misma luna, las mismas estrellas. Cuando miro al cielo en las noches de Agosto es como si abriera un balcón a los días que pasaron y que imagino estáticos, como pegados en un álbum de cartulina negra, instantáneas revividas entre flashes de estrellas.

+T.