miércoles, 23 de junio de 2010

Algún gen mutante invade y transforma a la obra ???



Para cualquiera que la haya conocido hace cincuenta años, la "evolución" resultará patente. ¿En qué direccción, hacia dónde? Hacia esto, parece ser.

Lo comentaba el otro día con un joven amigo, estudiante de Arquitectura, a propósito de un interesante blog de un colega suyo. Me preguntó qué me parecía el templo modernista de Rivas Vaciamadrid, y le contesté que nauseabundo. Me dijo que el arquituerto ideador del engendro era numerario de la Obra. Quedé un segundo perplejo, porque a pesar de no ser el primer síntoma que reconozco, cada vez que descubro uno nuevo me sumo en cierta inevitable perplejidad. La idea de fondo que me asalta es esta, más o menos: Si así están en la IIIª fase, ¿cómo estarán cuando llegue la Vª??? Sobre la VIª o la VIIª me da miedo imaginar nada, no sé si lo resistiría mi impresionable ánimo.

Pero la aparición de indicios no cesa. De vez en cuando, uno nuevo. Y este ha sido el nuevo, que no conocía. Lo de la conversación con el estudiante de arquitectura ocurrió el sábado, y esta mañana me encuentro con otra referencia breve en Sector Católico. Con otra y más inquietante sospecha, la entrevista salteada que le hacían al arquituerto en El País (¡horreur!). Pasen y miren y lean y sientan escalofríos con las respuestas airosas, desparpajadas, del susodicho:

La Iglesia debe volver a la vanguardia

Del articulete publicado hace 3 semanas, entresaco un micro-florilegio de citas memorables, por decirlas quien las dice:

"Hacer arquitectura es como surfear"

"Lo que me preocupa como católico y como arquitecto es devolver la Iglesia donde siempre ha estado: a la vanguardia de los movimientos artísticos"

"El templo es donde el pueblo de Dios celebra gozosamente los misterios de la redención...Es decir, un espacio comunitario y alegre, no un lugar siniestro".


En este youtube habla el personaje y explica su obra:





Una de sus respuestas-comentarios me resulta curiosa, especialmente. Dice:


"cuando llegó la oportunidad de revolucionar la arquitectura sacra, parte de la Iglesia se asustó"


Y me pregunto si se referirá a su fundador, San Josemaría, que mandó hacer el Oratorio de Santa Maria della Pace de la célebre villa de Bruno Buozzi según gustos clásicos-eclécticos, una versión especie de art-decó con inspiraciones romano-bizantinas muy seguida luego con diversas variantes locales en todos los oratorios del Opus Dei. ¿Ya pasó aquella época?

El estilo litúrgico "opus dei" se definió con idiosincrasia propia, muy distinta, produciendo unos diseños bien marcados por la dignidad material-conceptual de todos sus elementos: Arquitectura, mobiliario, vestuario, decoración, etc. Cuando se hicieron cargo de la clásica empresa "Talleres Granda", supieron incluso despojar a Granda de su opaco sello de "postguerra", renovando en calidad y con mejor gusto los moldes rancios que repoblaron el mobiliario litúrgico español arrasado por la barbarie republicano-marxista entre 1936-39. La justa fama de los Talleres Granda y Artesanía Los Rosales es hoy mundial, con clientela del mejor nivel en todos los continentes, con encargos, incluso, para catedrales y templos no-católicos, tengo entendido.

Por eso me resulta más extraño, más anómalo, esta novedad de este socio con estas ideas de ese estilo. Sólo una explicación me resulta compatible con la reserva sobre la integridad de la institución consigo misma: Esto se lo han consentido para que no se vaya. Si no, no le encuentro explicación. Y temo hacer conjeturas y sacar conclusiones por deducción, perdónenme si les afectara.

Dejando el fondo y volviendo al caso del fantaseador espacio-estructural lumínico-litúrgico, el tal Ignacio Vicens, debe ser un pedante con apéndice y addenda por entregas. Pero le he descubierto. En cuanto ví el engendro, le dije a mi amigo, el estudiante: - Eso es como la nave de los jawas de la Guerra de las Galaxias. Comparen ustedes y díganme si no:



Es una Sandcrawler como las que usan los jawas en la 1ª peli de la Guerra de las Galaxias. Y no me digan que no, comprueben ustedes. ¿Coincidencias? Coincidencias serán. Pero hay que estar muy descompuesto de intencíon y de ideas para concebir ese engendro como una iglesia, un templo católico.

Siempre cabe el timo, como los que daba Miró o todavía practica Tápies y los de su calaña, y el Barceló y demás plebe (no cito a más porque ya sabrán ustedes que mantengo cierta intención moral de damnatio memoriae (y pido perdón por citar el trío que he citado)). Pero si fuera timo, todavía se entendería menos, ¿no?

En el blog del amigo de mi joven amigo arquitecto (en ciernes), encontré esta cita que explica en palabras de un profesional acreditado parte del problemático asunto:


"Las iglesias modernas no convencen. Al visitarlas, se percibe la dificultad de los contemporáneos para expresar lo trascendente en las obras de arte sacro. (…) En estos ambientes enajenantes no se logra establecer relación alguna con Dios ni con los hombres. Se advierte a veces la soledad como en ningún otro espacio. Y uno piensa que la iglesia ya no es el lugar donde se ora, sino donde tiene lugar la asamblea, precisamente como ocurre en las aulas de culto protestantes.

La arquitectura moderna del siglo XX también ha producido obras de arte en este ámbito. El problema es que son un monumento del arquitecto a sí mismo, como el santuario de Ronchamp, de Le Corbusier, o las iglesias de Alvar Aalto. Desde este punto de vista no son arquitecturas logradas, ya que podrían emplearse para otros fines, operación que resultaría imposible en el caso de la catedral de Chartres o de S. Carlino alle Quattro Fontane."
cfr. Ciro Lomonte en revista Humanitas nº 36

En fin, que me uno con este articulete a la cruzada de mi batallador amigo Francesco Colafemenina en su Fides et Forma. Con la esperanza de que la cosa cambie, a ver si la cosa cambia (a mejor, naturalmente).

Es triste comprobar que algunas instituciones que se tenían por "baluartes" van cediendo a la presión del ambiente generalizado y se amoldan a la situación con esa impresión de resaca descompensada por lo anterior que mantuvieron.

No pretendo ni sentenciar ni baldonar ni lesionar fama o buen oficio, pero esa "iglesia" post-modernista de ciencia-ficción denota un "desajuste" impropio de tal profesional y de sus circunstancias. ¿Hubiera sido capaz de concebirla tal cual para uso interno de sus con-socios? Si me dijera que sí, malo; y si me respondiese que no, malo también.

Y es pertinente preguntarse que si así están los justos, ¡cómo andarán los pecadores! O con las palabras del Salmo: "...quoniam quae perfecisti destruxerunt iustus autem quid fecit" Sal 10, 4.

p.s. Para confirmar mis inquietudes al respecto, me acaban de mandar este link de una iglesia en Mexico dedicada a San Josemaría que parece confirmar que el templo-engendro de Vaciamadrid no es un pecado aislado, sino que parece se trata de una tendencia aprobada y promovida por los interesados. O tempora, o mores !!!




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56 comentarios:

Conde de Monforte dijo...

A mí me parece un cruce entre un chipirón y un fantasma del comecocos.Si este hombre pretende "devolver la Iglesia donde siempre ha estado: a la vanguardia de los movimientos artísticos" con semejante adefesio,va listo.

brigante dijo...

Cuando dice que el Opus Dei ha sido un "baluarte", ¿se está refiriendo al aspecto artístico?

Outsider friar dijo...

No, hombre, no, la nave de los jawas es mucho más estética, mucho más humilde.

anco marcio dijo...

Hombre, que la Iglesia ha estado siempre a la vanguardia del arte es indudable; basta pensar en el gótico como una vanguardia frente al románico lombardo o en Miguel Ángel en la Sixtina como un rompedor de los moldes de la época. Incluso Miguel Ángel estaba adelantando el manierismo barroco.
Lo de estos tíos es otra cosa. No son vanguardistas, son papanatas; esto es, recurren al feísmo por el feísmo y a la ruptura con todo por la ruptura con todo. Así no sabemos si entramos en un templo o en un plató de rodaje. Pero tengamos fe: Durará poco, porque no es arte, es simplemente moda catetona y advenediza.

Mendrugo dijo...

Muy bien traído y tratado el tema. El hallazgo del antecedente friki de la cosa es descacharrante. Me sigo preguntando si lo habrá replicado de intento.

Esta obra tiene mucho de monumento a la vanaidad del artista. Elitismo snob y ganas de epatar.

En efecto el edificio resultaría mucho más apropiado para otros usos. Y entonces hasta podría gustarme por dentro.

El artículo del danés al que remite da muchas claves sobre el tema. Como el riesgo de que intentando representar lo inefable de Dios de un modo abstracto caigamos en un arte que más bien transmita nihilismo, absurdo, sinsentido.

Mendrugo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mendrugo dijo...

En materia litúrgica, San Josemaría recomendaba «mantener los aspectos de la liturgia anterior que no hubiesen sido expresamente abolidos y elegir, entre las diversas posibilidades que, en muchos casos, ofrecían las nuevas normas, las que tuviesen mayor semejanza con la liturgia precedente».
Fuente: http://www.sectorcatolico.com/2010/02/las-disposiciones-liturgicas-en-la.html

Una vez que la Iglesia ha declarado que nada de aquella liturgia está abolido, la consecuencia evidente es que los miembros de la Obra —si quieren ser fieles a su fundador— deberían adherirse a la forma extraordinaria.

Embajador en el Infierno dijo...

No me parece bien tomar la parte por el todo, sobre todo cuando el todo, en virtud de su crecimiento, se ha hecho bastante multiforme. Y sin embargo eso de: "Es triste comprobar que algunas instituciones que se tenían por "baluartes" van cediendo a la presión del ambiente generalizado y se amoldan a la situación con esa impresión de resaca descompensada por lo anterior que mantuvieron. " me parece una aguda observación.

Juanan dijo...

Da lástima ver estas aberraciones, sobre todo en comparación con anteriores obras de la Obra: el santuario de Torreciudad, Pozalbero, Molinoviejo... claros referentes de una arquitectura contemporánea tradicionalista.

Ángel Ruiz dijo...

Por centrar un poco las cosas:
No hay línea artística oficial en el Opus Dei. A mí, que soy miembro (no 'socio') del Opus Dei, me puede gustar más o menos la iglesia que ha hecho Vicens (y la comparación con la nave espacial tiene gracia), pero eso es mi problema.
San Josemaría tenía gustos concretos en arte, pero nunca dictó un estilo, aunque en otros centros de la Obra se imitara mucho lo que hizo en Roma.
Quizá pueda servir de ejemplo Torreciudad de algo que siguió muy de cerca en sus últimos años y que es un edificio que es en cierto modo tradicional pero también moderno. Pero ya digo que sus gustos en arte no son lo que tiene que guiar a la gente del Opus Dei, por supuesto.
Hay centros de la Obra e iglesias que son de estilo más 'moderno'. Y ahora hay una en Méjico nueva que tiene sus cosas interesantes

Klubber dijo...

Ángel: está claro que no hay pautas específicas para una arquitectura del Opus Dei. Sería extraño que la hubiera. Lo que el blogger significa con su entrada es que "hasta" el OD se dejó arrastrar por ciertas modas (y si no, que lo explique él, que lo hará mejor que yo). Lo que es digno de criticar aquí es una arquitectura inconoclasta y, en el fondo, anticatólica. El ejemplo mexicano que Ud. da no ofrece otra imagen que un crucifijo entre paredes peladas. Y se puede pensar que las verdades de fe que silencia la arquitectura de un templo, son verdades rechazadas.

Terzio dijo...

Anco Marcio: El concepto "vanguardia", y más específicamente el de "vanguardia artística", es un concepto contemporáneo que no cabe aplicar en retroactivo, mucho menos referido al Arte Cristiano y/o eclesiástico.
La Iglesia tocante a la expresión formal ha sido siempre creadora; incluso el concepto "innovadora" me resulta impropio. Descubrir y adoptar formas nuevas y/o derivadas/evolucionadas para usarlas en arquitectura, iconografía, artesanía litúrgica etc. no se corresponde con todo eso que en el siglo XX-XXI significan las "vanguardias". Cuando el arquitecto Vicens dice eso, falsea la historia y proyecta impropiamente un concepto moderno que no encaja con la realidad que ha sido. El Paleocristiano y el Bizantino no son una vanguardia; el Trecento Fiorentino-Sienés no es una vanguardia, ni el Cinquecento Romano, ni el Barroco de Bernini y Borromini tampoco. Por eso me preocupa más la utilización del concepto "vanguardia" referido a la Iglesia y el Arte cristiano en boca de un profesional católico, bien educado en su oficio y bien formado en la fe; lo que me lleva a sospechar (que ese el tema de fondo del articulete) si hay una deformación de la fe que se traduce en ese engendro aberrante del templo de Vaciamadrid. Si lex orandi=lex crededi, entonces lex formae=lex fidei ??? That's the question.

Ángel Ruiz, me alegro de re-coincir, de verdad. He dicho "socio" porque desde que tengo relaciones/amistades en la Obra así se ha dicho (o se decía). Quizá sea que desde 1970 (yo tenía 10 años) toda esa terminología ha caído en desuso, yo no lo sabía.

Precisamente por todo lo que dices resulta más extraño el engendro del arquitecto, tanto más si se entiende su oficio con cierto sentido de "apostolado", porque la imagen de fe que comunica ese engendro es de lo más equívoca y confundente.
Precisamente, una de las características de ese "estilo opus dei" (que se puede definir aunque no esté oficialmente formalizado) es haber sabido mantener la dignidad de las formas clásicas dándoles un sello distinto y moderno; pienso justamente en Torreciudad y los oratorios de los centros de la Obra que conozco, incluso en la Basílica de Sant'Eugenio, que no se hace por encargo de la Obra pero que tiene su "sello", y como estos ejemplos otros por el estilo: En todos se han seguido ciertos criterios de diseño-decoración que traslucen una impronta muy apreciable. Pero lo de este templo de este arquitecto es un desacertado ejemplo más de lo que hay por ahí, con una deforme conceptuación intraducible en lenguaje rectamente litúrgico-católico.

De todas formas, esto es sólo un disparate más, ya digo, uno entre tantos; pero insisto que lo que me preocupa es que venga de donde y de quien viene, por lo que pueda significar.

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Terzio dijo...

Por cierto: El templo mexicano es tan abominable como el de Rivas Vaciamadrid. Y más preocupante porque parece confirmar que el estilo se expande

¿Quiere decir que se promueve???

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Terzio dijo...

Klubber, te explícas tú mismo muy bien. El minimalismo formal es un síntoma de insuficiencia "de fondo". Ha habido quienes han confundido lo inefable del Misterio con la expresión abstracta, lo que evidentemente no es ni puede ser tratándose de formas que deben ser expresivas de una Fe que está bien definida; o debería decir que hasta ahora (siglo XX-XXI) había estado bien definida y bien expresada.

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Anónimo dijo...

Muy interesante este post.
No es facil salir del impasse. Para mi se trata de un problema gnoseologico que afecta toda la cultura y el arte contemporaneo. El principio de inmanencia impide ver la realidad y la belleza tal como son.
Si no se mira desde fuera, desde un punto de mira metafisico (lo que hacía siempre S. Josemaría, por supuesto), no se puede entender donde se halla el virus de la modernidad. Por eso son tan pretextuosas las intenciones de ponerse al día, de hacer dialogar la Iglesia con la cultura de hoy, de promover un arte sagrado moderno. La Iglesia fue maestra de los artistas y hoy tiene el mismo deber: el de ayudarlos a salir de la barbaridad. Pero si Ella misma no se hace enredar por los barbaros.
Ciro Lomonte

anco marcio dijo...

Muy estimado Dómine: Es un modo de hablar. El término vanguardia se usa en una forma de locución adverbial “estar en vanguardia” que tiene el valor semántico equivalente a estar adelantado a una mayoría. Con dicha acepción y alcance la he utilizado y de tal modo, y no referido al arte de S.XX, ha de entenderse. Por tanto, hablar de expresión impropia, como me dice, creo que no se ajusta a la voluntad que he tenido al emplearla.
Respecto a que la Iglesia ha sido creadora, entiendo que quiere decir que en sus construcciones arquitectónicas, imágenes, lienzos, objetos litúrgicos, etc., ha tenido el deseo de que trabajaran autores, que transformadores de unos estilos imperantes en momento dado, supusieron una primicia para el arte de su tiempo. No entro en la disquisición sobre la utilización del concepto vanguardia con unos fines que van más allá de los estrictamente estético-artísticos y que pudieran afectar a los pilares de la fe. Que Dios me libre. Cordialmente.

Capuchino de Silos dijo...

D. Terzio, en la Obra no hay socios, hay miembros; y hay miembros que son socios entre sí. ¿Que fiscalizan las profesiones? No. Le puedo asegurar que este tipo de cosas no las hace la Obra. Puede que haga otras, pero estas no.
En el caso de Vicens+Ramos, que son socios entre sí, (pues trabajan en equipo), menos aún. Estos prestigiosos arquitectos son mundialmente conocidos y sus obras muchísimo más y muy valoradas. Se encuentran en los libros de arte como modelo de las vanguardias. En el caso que nos ocupa, casualmente, ha coincidido una obra realizada por un señor que es numerario, nada más.
La obra de estos señores puede o no gustar. Eso es otra cuestión que habría que analizar con expertos arquitectos. Tampoco con cualquiera.
Vicens + Ramos no hacen otra cosa que buscar nuevas formas que serán las que imperen en el siglo XXI dentro de las vanguardias. Para ello, tienen que contar, en primer lugar, con una escasez de medios económicos importantes, que a la fuerza hace que la propia arquitectura sea mucho más austera y simple, buscando y “jugando” con nuevas formas, luces, espacios, etc. Lo que se ha ido haciendo toda la vida. Hoy en día, sería muy difícil realizar obras de mucho más calado por sus costos. El dinero hay que repartirlo para otros menesteres. Este, sí es el espíritu de la Obra. La espiritualidad en el Opus Dei, sigue siendo exactamente la misma de siempre. No ha cambiado absolutamente nada y lo digo con conocimiento de causa. La espiritualidad, los ritos eclesiásticos, así como las ornamentaciones y tantas y tantas otras cosas, siguen siendo absolutamente las mismas.
Y si nos dedicamos a analizar los interiores de los oratorios de la Obra, dejarían mucho que desear. Ninguno, pero ninguno, tiene entidad propia. Tienen un desbarajuste y batiburrillo de estilos, que difícilmente podrían encajar en ningún movimiento artístico, pues van ajustando piezas que encuentran o que son regaladas, azulejos, grequitas sin ton ni son, que se las encuentra uno en todos los centros y casas de los supernumerarios y que no tienen nada que ver las unas con las otras. Un auténtico horror y espanto. ¿Que el conjunto da “el pego”? si, es posible. Pero nada más. Mucha limpieza, mucho orden, una luz muy adecuada y un encontrarse con Dios en un ambiente muy cordial y sosegado, pero son oratorios pastelones, cursis, con toques del "quiero y no puedo ser “antigüitos”. Prefiero el oratorio simple de mi parroquia que tiene su propio estilo, que el cura anterior, (de la Obra), lo encareció con una escayola birrenda y ridícula, y le colocó una solería de cocina o cuarto de baño, (por barata), que ya la podría cambiar el párroco actual, que es muy suyo él. La iglesia, de mi parroquia me refiero, en general, no está nada mal arquitectónicamente. Tiene sus deficiencias, sí, pero su propia entidad como la de Vicens+Ramos.

Ángel Ruiz dijo...

Klubber, no debes de tenerlo tan claro si sigues diciendo que es el Opus Dei quien ha hecho eso: es un arquitecto (que es del Opus Dei) quien ha hecho una parroquia de Madrid, que no tiene nada que ver con el Opus Dei.
Otra cuestión es que haya arquitecturas que acerquen más o menos a Dios: hay creo que estamos mucho más cerca en planteamientos.
El problema es que la arquitectura moderna no sabe encontrar una vía que supere los planteamientos demasiado revival de estilos pasados sin pasarse a un cierto gnosticismo que a mí tampoco me gusta. Pero el mal es de los arquitectos en general, que tienden a cegarse con los rollos sobre las 'formas' y suelen tener poca idea de la Historia del Arte (hablo en general).
Sobre la Iglesia de México, que es un ejemplo de iglesia hecha por personas del Opus Dei, el problema es que no encontré las imágenes del presbiterio en la web, sino una web de arquitectura; el hecho es que la iglesia tiene una estructura peculiar, pero un presbiterio muy bien pensando, con una imagen de la Virgen de Guadalupe y un crucifijo. Mi impresión es que se reza bien allí (que es de lo que se trata).
Y señor Terzio, ya es hora que actualice la terminología: desde que el Opus Dei es Prelatura Personal (en 1982), las personas de la Obra ya no son socios (como eran hasta entonces) sino miembros.

Anónimo dijo...

Perdona,Ángel Ruiz, pero desde que el Opus Dei es prelatura, no "somos" miembros, sino "fieles"; y D. Terzio, no es por gusto que cayera en desuso, sino por Derecho.

Capuchina de Silos, la capilla del sagrario de "nuestra" parroquia tenía el mismo suelo, bastante horroro por cierto, que el resto de la iglesia, y lo que el párroque pretendió, supongo, sería dar un poco más de dignidad con los recursos, escasísimos, que esta parroquia tiene (menos criticar y más soltar billetes, que hay que arreglar la cubierta). Si quiere traer como coletilla al asunto, que el párroco es de la Obra, pues bueno... En cuanto a los oratorios de los centros de la Obra, que quiere que le diga, hay gustos para todos, y parece que el suyo es difícil de contentar... a mi modesto entender, no creo que el buen gusto sea lo que les falta, pero en fin...

Y termino: está visto que en este país, después de 82 años desde la fundación del Opus Dei, hay que seguir explicando que en las cuestiones profesionales, TODOS los fieles de la Prelatura gozan de total libertad y no se pueden atribuir a la Obra ni las opiniones particulares ni profesionales de cada uno.... a ver si ya nos enteramos...con lo listos que son todos ustedes, a veces se ponen un poquito cansinos...con todo cariño sea dicho.

Blanca

Anónimo dijo...

D. Terzion no publique el anterior comentario que he mandado, que lo tuve que repetir porque me decía el ordenador que no se pudo mandar...y no quiero se yo ahora la cansina. gracias. Blanca

Terzio dijo...

Muy estimadas fielas, fieles, miembras, miembros, que un día fuistes socias y socios, e incluso ex-socias, exsocios, exmiembros, exmiembras, exfieles, exfielas, muy estimados, decía, todos, también los corrientes exclusos de las categorías antedichas, bienmados todos:

Ejem!...No sé qué iba a decir porque se me ha ido el hilo con el saludo. Pero en fin, en sustancia, lo que quería decir es que el engendro arquitectónico del tio de la pajarita ese no hay quien se lo trague a no ser que sea insensible al buen gusto, la virtud y la recta fe, se pongan Uds. ¡oh dilectos comentadores! como se pongan.

Será - quizá - que al tener que sufrir, en cierta forma, las experimentaciones arquitectónicas poco pías de estos últimos decenios, tengo la sensibilidad más despabilada y me repercuten más los atentados y embisto más si me ponen delante uno como ese despropósito de Vaciamadrid (¡vaya nombrecito para la ubicación del horrendo monstruo, encima!).

Diré también que el mal es general, por eso lamento plus si se pierde una trinchera en esta que considero "guerra", ustedes me entenderán.

Sobre las baldosas etc. y otros detalles etc. dígoles a los discrepantes y/o a los conformistas que en tan concreto caso y sus adláteres no es por falta de gusto sino por ausencia de medios, si me explico.

En fin, que me alegro de tener tanto comentario. Si es que el tema les gusta, les prometo más y hasta más picante: Todo sea por animarles a Ustedes, ¡oh carissimi miei!, la vis crítica, que es muy buena para los nervios, ya lo dijo Goethe: -"Si llevas un monstruo dentro, ¡redáctalo!".

Quedo de todos Uds. s.m.s.s. etc.

+T.

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Ángel Ruiz dijo...

No mandé el enlace sobre la iglesia de México para confirmar sus prejuicios. Si no quiere entender las cosas es su problema. Y no hay nada de “tendencias aprobadas o promovidas”: salvo si uno parte de sus propios prejuicios.
Y respecto a lo de ‘fieles’, fieles somos todos los cristianos. Y las personas del Opus Dei, jurídicamente miembros de la Prelatura. Lo que no somos es 'socios'.

Terzio dijo...

Blanca y Ángel/Ángel & Blanca: A ver si os vais a liar a cañazo limpio ignorando una y otro/otro y una, que sois miembros/fieles de lo mismo; quizá el distinto "grado de participación" que tengais os distinga en nomenclatura, pero cónsteos que sois los 2 de la misma casa/familia/institución.

Un afectuoso y leal "cooperador" (o como se diga) de todos Uds. que lo es:

+T.

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Ángel Ruiz dijo...

Pensaba que iba a encontrar en usted a alguien bien dispuesto a aceptar la verdad: veo que no.
Adiós. Dejo de ser su lector (y por supuesto comentarista).

Anónimo dijo...

Gracias por el "encantandor" consejo. Vamos, vamos; si no es por lo que me dice....a punto de tirarme a su yugular....muchas gracias, siempre tan pendiente de nosotros: desde ahora "D. Terzio, el pacificador".

Blanca
pD: a mí también me parece horrible esa iglesia.

ppd: espero que lo de "conformista" con lo de las baldosas no lo diga por mí, porque entonces pensaría que su "ojo clínico" necesita revisión.

Terzio dijo...

Ángel Ruiz, estimado, me parece que es la 2ª vez que te despides con portazo, hace unos meses escribiste lo mismo por un caso parecido. Siento que tengas tan poca correa, porque me dabas la impresión de más amplitud de espíritu y criterio. Cuando te serenes, examina con calma el disgusto y verás que no merece ni los comentarios, ni el sofocón ni el plantón (por 2ª vez). De todas formas, ecce domus tua para lo que gustes y cuando gustes.

p.s. Por si te sirve: Yo, en casos como este, ni leo ni comento, sólo ignoro y ya está, sin más problems.

Cordiáliter atque sincere, of course.

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brigante dijo...

Mi pregunta venía porque nunca me pareció que el Opus Dei fuese un "baluarte" de la ortodoxia, tampoco en el aspecto estético; aunque admito que, dentro de la Iglesia actual, son de los menos dados a cometer excesos doctrinales o litúrgicos.

En alguna ocasión he leído que los templos pertenecientes a la Obra utilizan siempre el crucifijo sin Cristo, por expreso deseo de su fundador, y que esto revelaría ciertas concepciones heterodoxas. Admito que probablemente sea una chorrada. Ahora bien, por lo que tengo visto -que reconozco que es poco-, sí que predominan los crucifijos sin Cristo. ¿Puede haber algo de cierto en esto?

Ángel Ruiz dijo...

Es verdad! Ya no me acordaba de que me había despedido otra vez con un portazo: siento no haber sido consecuente.
Por eso, para evitar problemas, he cancelado la suscripción que tenía en Google Reader. La otra vez debí de pensar: bueno, no comento más, pero como a veces escribe cosas muy interesantes, voy a seguir leyendo sus entradas. Ahora, tendré que renunciar completamente, dada mi poca correa.

Capuchino de Silos dijo...

Con el permiso de D. Terzio para anónimo Blanca.
No sé por qué me llama Capuchina cuando soy Capuchino.
Sé por el párroco actual, no por el anterior, que sí era de la Obra, que la solería del Sagrario era la mismísima que tiene la iglesia actual, y que según usted, es horrorosa. Es, opinión solo suya, que conste. La mía me la reservo. Pero la actual es birrenda, como el techo y la escayola espantosa que la separa del “gotelé” o como se llame de las paredes, aparte de feísima y carísima; es mucho más barato y más sencillo, el ángulo recto, sin más florituras de “adorno” que ni pega ni llega a ningún sitio. En cuestión de billetes, es cosa del párroco. Si lo conoce, estará conmigo, que no tiene compañero.

En cuanto a los centros de la Obra, no carecen de nada, pero sí de una cosa muy importante: de coherencia de estilos, porque cada uno hace lo que le da la gana. Todos, eso sí, tienen una cosa en común, y es que se encuentra uno con el Señor “la mar de bien”.

Hernandarias dijo...

Se nos deja claro que no son imputables al Opus Dei las obras malas/feas de sus miembros/fieles.
Entonces, lógicamente, ¿tampoco son imputables al Opus Dei las obras buenas/bellas de sus miembros/fieles?
No parece lógico. Algún problema hay en el Opus Dei si un arquitecto miembro/fiel proyecta ese mamarracho.

Tente dijo...

Vaya como has excitado al avispero. Yo te concedo mi aprobación porque sé de qué estás hablando y sé que tienes razón. Eso puede ser que sea arquitectura de vanguardia, pero no es arquitectura cristiana ni debe ser considerada como tal por mucho que se empeñe el tal sujeto.

Y los "miembros" del Opus Dei deberían ser igualmente críticos con ese co-miembro y su disparatada "iglesia", además de no confundir que una crítica así no les debería provocar esa reacción de avispero enfurencido. Si se enfadan, que se enfaden con ese discutible arquitecto y su "iglesia".

Embajador en el Infierno dijo...

Blanca- Con todo respeto: me parece que asignas mal los adjetivos, posiblemente porque la que tenga que enterarse seas tu misma. Cansino es el que responde a cualquier cosa que se plantea con la misma cantinela, venga o no venga a cuento (que en este caso no viene). Esa de que: "TODOS los fieles de la Prelatura gozan de total libertad, etc, etc...". Y digo que tienes que hacer un esfuerzo por enterarte ya que aquí no se está planteando un problema de libertad personal, sino o bien un problema corporativo de transmisión de la doctrina, fe y Tradición de la Iglesia, o bien un problema personal de comprensión y asimilación de lo que a uno le han enseñado. Porque no se entiende que si uno ha sido correctamente formado en las tres cosas anteriores y además las ha asimilado correctamente, en el ejercicio de su trabajo profesional salgan adefesios como los que ilustran la entrada de D. Terzio. Si estuviéramos hablando de un edificio de oficinas o del chalet de un nuevo rico se podría comprender, pero cuando se habla de una iglesia católica la cosa empieza a patinar. No se si me explico. Y por supuesto el Sr. arquitecto puede hacer lo que le venga en gana, pero el ejercicio apacible de su libertad no garantiza que este haciendo lo que debe. No es la libertad la que nos hace verdaderos, sino la Verdad la que nos hace libres.

Capuchino- Ya sabes que el arte no es lo mío, con lo cual procuro opinar poco del particular. Pero si que digo que conozco pocos sitios tan apacibles, atrayentes e inspiradores para la oración como los oratorios de las casas del Opus Dei. Que al final es para lo que tienen que ser ¿no?.

Brigante- Es costumbre que en los oratorios del Opus Dei haya una Cruz de palo sin Crucificado. Esto además del crucifijo que siempre hay encima del altar y algún otro. Se acostumbra a besar la esa Cruz de palo al entrar y salir del oratorio. Por decreto de un Papa, no recuerdo cual, se otorga 500 dias de indulgencia a los que besaran piadosamente ese tipo de Cruces de palo. Creo que no hay heterodoxia de ningún tipo.

Angel- Si me lo permites y sin ánimo de ofenderte, creo que te has cogido una rabieta bastante tonta que desdice de tu condición.

Capuchino de Silos dijo...

Embajador: Las mujeres tenemos fama de muchas cosas, entre ellas de hablar mucho y a la ligera. ¿Has leído mi comentario anterior? Pues léelo, porfa, y así saldrás de duda tú mismo.
Desde luego, aquí habéis dado muestra, todos, de lo contrario.

Anónimo dijo...

Me parece que unos comentarios estén poco acertados.
El Opus Dei no tiene estilo propio. Las personas de la Obra son gente corriente, de la calle, que tienen los mismos problemas de sus iguales para elegir responsablemente las formas arquitectonicas más aptas.
El autor de Santa Moníca es de la Obra, un catedrático y artista de fama internacional, a quién yo admiro mucho, aunque no esté de acuerdo con unas de sus ideas. El arquitecto de Santa Fe, en Mexico, no pertenece a la Prelatura y nunca antes había hecho una iglesia. Y se nota.
Ahora bién, la cuestión basica es entender porqué hombres fieles al Magisterio encuentren tan grandes dificultades en hacer iglesias que sean iglesias.
Yo soy del Opus Dei y también en esto respiro una gran libertad para investigar.
Ciro Lomonte

Embajador en el Infierno dijo...

Capuchino- No creo haber hablado a la ligera. Simplemente he reiterado un punto en el que creo estamos de acuerdo.

San Isidoro dijo...

A mí es que me gusta ir siempre a las fuentes:

"Los objetos empleados en el culto divino deberán ser artísticos, teniendo en cuenta que no es el culto para el arte, sino el arte para el culto" (Forja 836).

¿Se puede aplicar por extensión al continente?

Saludos.

Capuchino de Silos dijo...

Para San Isidoro:

¿Me podría definir qué es arte?

Terzio dijo...

Oportunísima cita, Isaac; el problema es que el tipo de la pajarita, el arquituerto, considera "artístico" su engendro. Y dicta su "arte" como un tirano su antojo.

Arte, Capuchino, es la belleza artificial, la creada por el hombre por inspiración, contemplación, transformación y/o imitación de la naturaleza exterior; o como expresión ad extra de la naturaleza interior; o por moción sobrenatural del Creador.

Sin embargo, a pesar de la definición, seguiría la discusión por mor del subjetivismo consecuencia de la razón caída y desordenada, que puede malentender conceptos como bien/verdad/belleza residentes en el ser.

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brigante dijo...

Me parecen muy interesante lo que afirma este sacerdote en un artículo de ReL:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=9540

"Cuando yo tenía 16 años mi padre me regaló un pequeño libro llamado Camino. Fue la primera noticia que tuve de su autor. Aquel lenguaje claro, directo, normal, profundo, sugerente, etc., me hizo mucho bien. Era algo muy distinto a los libros que yo había conocido hasta el momento, que olían a anticuario. Descubrí un nuevo modo de sentirme cristiano. Al año siguiente entré en el Seminario con la ilusión de ser cura. Me sentía feliz, pero choqué con una mentalidad que yo ya consideraba superada. Es la miseria humana y la falta de estilo que todavía se vivía antes del Concilio. En el Seminario encontré mis primeras cruces. Todo aquel espíritu que yo había descubierto en aquel pequeño librito parece que no servía, que era poco menos que una herejía. Incomprensiones, críticas, marginaciones… Cuando empecé a dirigirme espiritualmente con un sacerdote del Opus Dei, debía hacerlo a escondidas. Parecía que estaba haciendo algo incorrecto de lo que nadie se podía enterar. Fue motivo de sufrimiento, pero con paz.

Resultó que en el Concilio Vaticano II se decían cosas que a mí me sonaban. Era el lenguaje que había captado en los escritos del Fundador del Opus Dei, en sus predicaciones, y en la Dirección espiritual. Fue un gozo saber que no andábamos tan descarriados como nos hacían creer. "

MBA dijo...

Perdón que me meta, pero es que Vicens me ha dado mucho de reír en el pasado, en el presente y creo que en el futuro. Sus reflexiones sobre arquitectura y arte van entre lo Borja Mari Osea Osea y un algo de adolescente que cree que el mundo se crea a medida que lo descubre. Está reinventando la Bauhaus, que es decir: hace casas que parecen fábricas y fábricas que parecen fábricas. Todo parece una fábrica.

A seguir bien. Buen dato el del blog.

Terzio dijo...

Brigante, lo que dixe ese cura es una historieta tan estereotipada y repetida passim, que parece un discursillo ad casum, muy manido. Yo lo habré escuchado no sé cuántas veces, cada vez que un cura del Opus contaba su "experiencia".

De todas maneras, con la que está cayendo, esa apología del Opus Dei como precursor del Vaticano II podría exponerse a todas las críticas que, muy justamente, se hacen a la Iglesia del concilio y del post-concilio, ¿no te parece?.

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Capuchino de Silos dijo...

Dante, identifica arte con fantasía.
Para Cennini, es un equilibrio entre la aplicación de un estilo y la observación directa.
Y así, podríamos llegar hasta nuestros días donde, usted, D. Terzio, ha hecho una definición muy bonita, pero a lo mejor no se la admitiría "mi" profesor de Didáctica. En su segundo punto, con suerte, lo escuchaba sin mencionar las palabras bien, verdad o belleza.

Hoy en día, no existe unanimidad en la manera de concebir ni el arte, ni el concepto de belleza. Definir el concepto de arte en el siglo XXI es buscar una aguja en un pajar. Es un largo proceso que se inicia en los comienzos de la modernidad, a mediados del siglo XVIII, pues una de las características de este siglo, es la autonomía del Arte. El 1766, Lessing, en su Laocoote, nos dice: “Sólo quisiera dar nombre de obras de arte a aquellas en las que el artista se ha podido manifestar como tal, es decir, aquellas en las que la belleza ha sido para él su primera y última intención” “Todas las demás obras en que las que se vieran demasiado claras las convenciones religiosas no merecen ser obras de arte”. Luego, a partir de ahí, tienen cabida diferentes modos de entender, y por lo tanto, de enfocar un hecho artístico. Y yo me pregunto: ¿qué es para un artista la primera y última intención de belleza? ¡Ufff! difícil respuesta.
En clase de “Didáctica de la expresión plástica” tuve un “enfrentamiento” con el profesor por lo siguiente: Nos comentó que en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, existe un cuarto de baño que está lleno de compresas usadas y pegadas y le dije que, aparte de ser una falta de respeto, era un insulto a la inteligencia del hombre. Me costó que me bajase la nota. -Usted, me dijo, se ha quedado obsoleta. ¿?

Terzio dijo...

Enseñar arte con el concepto de arte perdido en un pajar es una extraña, anómala y absurda didáctica del arte. Se despreciaron/abandonaron las referencias clásicas, con inclusión de la metafísica, y al declive se le siguió llamando "arte" cuando era un patético absurdo insignificativo. Llamar cuerdo al demente, ético al delincuente y otras impostaciones por el estilo. Terrible, Capuchino.

MBA, me alegra que vengas y comentes de otras cosas, sobre todo porque en temas de arte me consta que eres connaisseur. Y estoy tan cerca de tus opiniones como espero intuirás.

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MBA dijo...

Con permiso del respetable y a sabiendas de que me meto donde no me llaman. Si salgo escaldado, yo me lo he buscado. Pero da la causal casualidad que andaba en estos días con cosas de arquitectura y espacios sagrados en España (sinagogas, mezquitas e iglesias). Esas cosas de la relación con el tiempo, y el espacio. La relación entre las palabras y las cosas, etc, etc. Y al proponer el siempre provocador anfitrión de este espacio un definición de arte a desafío de otros amables lectores, me atrevo con una para este caso dentro de los, digamos, espacios sagrados españoles. Podemos ver el Arte como la capacidad de transformar la materia sensible en expresión de lo inteligible que, sobre-simplificando, es un camino que se bifurca. De un lado, hay quien piensa que hay formas (de lo que los Universales es una cuestión lateral), que están en alguna parte y con habilidad se pueden reflejar. El famoso “Tzlem” y “Dmut”, Imagen y Semejanza. Forma y fondo. La Creación. Un sustantivo muy rotundo. El otro camino es el de la creatividad, el de la expresión individual del ego. Donde, de nuevo, lo que se define es una capacidad individual, una facultad. En la práctica, en el mecanismo de la percepción, del “mirar” antes que trabajar sobre los materiales, los sentidos no perciben lo conceptual pero reconocen el orden que lo conceptual produce en lo físico. En el camino de lo inteligible se separan de nuevo los caminos entre lo abstracto, y lo imaginativo. De dónde podemos descender a lo fantasioso o ascender a lo conceptual. Desde, de nuevo, podemos seguir ascendiendo hacia lo que, para entendernos, llamamos espiritual o volver a lo imaginativo. Esa cosa que ha hecho Vicens es un templo al ego individual de un hombre, un monumento a la creatividad individual donde las realizaciones no superan a las intenciones. Más bien la contradicen. En esa entrevista de El País el buen Vicens se vanagloria de lo bien que le ha quedado el inventillo, de que se ha pasado a los clientes por el forro y ha hecho lo que le ha dado la gana. De hecho, le molesta profundamente que dentro se esté desarrollando una actividad en que personas de carne y hueso hacen suyo el espacio para una vida comunitaria de acuerdo a principios comunes. No son los objetos los que no pegan en un espacio así, sino los seres humanos los que no pegan. Por ponernos un poco así, me da la sensación, mis queridos católicos, que si baja un marciano de un planeta que no sabe nada de nada, lo que tiene ahí es un templo pagano dedicado a la imaginación individual de un idiota que justifica, con ese clasismo tontorrón que despliega en todas partes, que al fin y al cabo es un espacio para pobres y que se conformen con lo que les ha dado. Él está contento, así que el que no lo esté, que se vaya al carajo. Dice que se fuma un puro con las críticas. Pero ni fuma, ni bebe, ni piensa.

Y eso.

Terzio dijo...

Sí, estimado MBA, la displicencia del arquitecto mirando desde su apolíneo Parnaso a la canalla necia es muy sintomática.

Pero insisto en que el arte es belleza conforme a la belleza creada, con necesarias referencias que especifiquen ulteriormente su identidad: Si es arte cristiano, que sea, además de arte, convenientemente apto significar la fe sin reducirla al capricho subjetivo del artista.

Por cierto que recuerdo la explicación que me dieron una vez de la "funcionalidad" de la sinagoga en cuanto edificio, desposeído de caracter sacro en cuanto tal y sólo en referencia al culto y su duración: Una vez celebrada la liturgia sinagogal, el edificio en sí es útil para otras eventualidades, no necesariamente litúrgicas etc.

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MBA dijo...

Creo que es jugoso lo que planteas pero te propongo un cambio de enfoque. No lo llames “cristiano” o “sinagogal” si no “tradicional”. Con mucho cuidado con la palabra por lo que se parece a tra-ditor, es una palabra muy traicionera porque por lo general cuando se apela a la tradición, es que se apela a la nostalgia. Lo mismo con religión; veamosló como re-legere, releer. Espacios comunitarios donde se re-lee la Revelación. Y así incluimos a los musulmanes. Si una sinagoga es funcional, una iglesia parece una iglesia y una mezquita, una mezquita, es porque el espacio es algo así como un espacio íntimo comunitario donde, inevitablemente, el edificio termina por reflejar a los que contiene, y los que contienen se terminan reflejando en el edificio. Una mezquita trata de ser diáfana por un sentido muy concreto de comunidad, como una iglesia tiene un modelo muy concreto y una sinagoga, lo mismo. Si pones un altar en la puerta de la iglesia, el arón en el medio o eliminas el punto que señala a la meca de una mezquita, se convierten en otra cosa. De espacios de adoración se transforman en espacios que son adorados. A un extranjero que viene a España, especialmente si no es cristiano, le sorprende mucho de España uqe hay muchas iglesias, y que la gente entra a rezar en una iglesia del siglo XIII con toda la naturalidad, sin importarles ni mucho, ni poco ni nada todo el asunto de su génesis: es su iglesia, y punto. De la misma manera puedes recorrer las sinagogas de todo el mundo y ver que por lo general cuanto más piadosa es una comunidad, más elige lo funcional. En Israel hay una especie de “Modelos de Sinagoga” casi prefabricadas que tienen en común el precisamente tratar de no destacarse por su arquitectura. Pero en la práctica, son un modelo bizantino. Pero si te vas a Argentina o Estados Unidos, hay sinagogas de fantasía y en el Sur las sinagogas reformistas son indistinguibles de las iglesias baptista salvo por el detalle de que no tienen cruz, sino una estrella de David donde debería estar una cruz. A un árabe le cuesta mucho rezar en Santa Sofia porque es eso, Santa Sofía: es una iglesia. Por mucha caligrafía que le hayan metido “es” una iglesia, de acuerdo a esa gramática de la re-lectura de la Revelación ha sido concebido. Como un pensamiento solidificado.

MBA dijo...

Hay un ejercicio legítimo de de-construcción, de re-pensar todo, pero siempre con el objetivo de llegar al mismo sitio: crear espacios comunitarios donde esa comunidad se sienta reflejada. Un ejemplo; Santa María de Fiori es contemporánea de la Cúpula de los Arrayanes de la Alhambra. No tienen nada que ver, pero en las dos soluciones al “problema de la cúpula” ves que tanto unos, los cristianos de allá, como los otros, los musulmanes de acá, tienen en cuenta esa tradición para que una iglesia parezca aún más una iglesia y en el caso del palacio, para que parezca aún más un recuerdo de la superioridad desde el exilio de lo Omeya. Pero para este caso particular todo esto es perder el tiempo. Creo que en todas las lecturas de los espacios y las revelaciones, lo de vender espacios santos para la vida diaria como forma de aumentar el precio viene en los mandamientos, me parece. Quiero decir, que no creo que un arquitecto tenga que ser cristiano para hacer una iglesia. Es más, visto lo visto, a lo mejor lo mejor es que no lo sea porque se va a acercar con pies de plomo a esa religión y empezará por preguntar la obvio para quien lo va a usar: ¿qué necesitan? ¿qué les gusta? ¿qué tienen en mente? Preguntas que me parece que aquí el campeón, obvió. Además, como es un genio de los materiales seguro que es fría en invierno y tórrida en verano, con lo que lo de “gratis”, como que no, en cuenta de la luz para acondicionar. En fin, todo un modelo el muchacho. Pero ya se sabe de dónde viene y cual es el fundamento de toda sabiduría. Personalmente jamás he creido que Vicens fuera un “arquitecto cristiano” sino un jeta, con todas las letras y no creo que haya que hacer materia de discusión religiosa lo que es otra historia de otro trepa que si hubiera nacido en Marrakesh andaría vendiendo arquitectura con los mismos ingredientes. Una vez tuve la oportunidad de observarlo durante una comida y luego oírle cantar “Il Mondo” (no se puede creer, de verdad…). Y sólo me recordaba aquel viejo dicho de mi abuelo: “Desconfía de los hombres sin virtudes aparentes porque son de los que sólo tienen un vicio: el poder”.

Perdón por el rollo, pero es que estas cositas me gustan.

MBA dijo...

Errata de la cita de mi abuelo: "Desconfía de los hombres sin vicios aparentes porque son de los que sólo tienen un vicio: el poder".

Anónimo dijo...

Bueno... yo no soy de la Obra, pero la conozco bastante bién. Me parece que aquí hay un exemplo muy fuerte de la libertad que hay por allá!
Es decir: es verdad que en la Obra tengon muy claro el concepto de estética religiosa y que cuando van a construir algo para ellos mismos piden que eso sea echo así, pero no hay "imposiciones artísticas" para la gente de la Obra que trabaja como arquitecto (o pintor, o lo que sea)...
Por cierto tengo que añadir que esta libertad fue utilizada mal... pero la Obra no es una "regla monástica", no hay "obediéncia" a los superiores, en las cosas que afectan a la Ley de Diós. Tampoco hay, en la Obra, cánones artísticos uficiales, lo del orórios me parece más bién como una ..tradición de familia! Pués, creo que no teneis que tener miedo: la Obra sigue siendo la Obra, con su nitidez estética y conceptual, la cual incluye también la ibertad (y responsabilidad personal) del particular que, siendo de la Obra, sigue siendo libre de trabajar como quiera y, desafortunadamente de...hacer lo que este tio hizo!!

Francesco

Ángel Ruiz dijo...

Rompo mi promesa de no escribir más aquí, pero sólo por esta vez.
Es para enviar un enlace sobre la inauguración iglesia de san Josemaría en Chile (http://www.opusdei.cl/art.php?p=38828).

Terzio dijo...

Estimado Ángel Ruiz: Tú mismo te pones la penitencia y tú mismo te la levantas; recuerda que promesas irrevocables sólo son las canónicas (que pueden dispensarse).

Conste que me alegro que vuelvas, y que con ese vídeo de una iglesia que parece iglesia repares, en cierta forma, la quasi sacrílega in-formalidad perpetrada por ese arquituerto de tan inmerecida fama.


A Dios hay que darle lo mejor, y lo mejor no puede ser ese engendro malparido que denota un "interior" espiritual muy descompuesto, muy poco católico.

Según quién, así se le debe exigir. Y por eso, a ese arquituerto, no se le debe justificar su desgraciado edificio. Hay "gracias" que no se deben reir, vengan de quien vengan.

Cordiáliter.

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MBA dijo...

Por alusiones recientes:

http://proyectoperfiles.blogspot.com/2010/08/la-sinagoga-del-corazon-primera-parte.html

Anónimo dijo...

http://vimeo.com/14825881

Anónimo dijo...

Despues de tantos años escribí algo más sobre el asunto:
http://www.ilcovile.it/scritti/COVILE_835_Lomonte_Nuove_Chiese.pdf
También citando Vicens.
Ciro Lomonte

Terzio dijo...

Pues muchas gracias por esta nueva comunicación. En diez años, el panorama no ha mejorado. Incluso podría decirse que las esperanzas de renovación litúrgica y estética suscitadas por Benedicto XVI han sido barridas por el francisquismo imperante. Así y todo, la consciencia de una estética católica late muy viva, aunque no se favorezca oficialmente.

Anónimo dijo...

No podemos resignarnos. Algo tenemos que hacer. También en la educación de los jovenes, lo que se se pretende conseguir en la Monreale School of Arts & Crafts
http://www.magistrimaragmae.it
Muchas gracias por seguir luchando la buena batalla.
Ciro Lomonte