jueves, 22 de enero de 2009

Inquietantes síntomas

Me resultan penosas algunas evidencias, rastros, que voy recogiendo por aquí y por allí. Algunas me afectan bastante, tanto como rompen conceptos amables que de pronto se me hacen añicos, ingenuo yo que me los hice.
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Por ejemplo, un dia me quedé patidifuso cuando un chaval de pueblo, de padre y madre de pueblo, criado en pueblo, monaguillo en su pueblo, y con todos sus estudios (medios) en el pueblo, la primera vez que salió al extranjero y fue a París se trajo una sola impresión fascinante de la cité des lumières: Haber estado en la tumba de un rockero que murió drogado, estragado y calamitoso, el infeliz.


No diré el nombre del difunto (q.e.p.d.), que no me gustan esos estafermos del rock ni de lejos. Diré el del cementerio, el del Père-Lachaise, nada más y nada menos, el camposanto romántico por antonomasia, ese que tiene una colección de muertos de primérisima, desde Abelardo y Eloísa (que no sé yo si es buena idea tenerlos juntos post-mortem) hasta Proust y la Callas, pasando por Molière y el mismísimo Cyrano de Bergerac. Y también Oscar Wilde, que bastaría para animar él solito cualquier cementerio. Pero el zagal aquel lo que buscaba con expectación ansiosa era la lápida del rockero drogadicto. Se retrató delante, para constancia gráfico-documental, y de vuelta al pueblo hizo copias de la foto, que dedicó y repartió entre sus amistades, todos-as de pueblo, de su mismo pueblo. Sic.



Mi pueblo era un paraíso de viejas con moño apretado, con horquillas y un par de peinecillos bién sujetos, y velo y mantón y rosario y libro de misa. Mesa de camilla y alhucema. Y un buen rosario con cabezaditas y responso por muchos difuntos queridos y recordados. Mulas por la calle y una recua de borricos con los cencerros sonando. Aun sueño despertarme por las mañanas oyendo el martilleo del herrador en el el yunque. Mi pueblo como fue con gentes como las que eran. No sabían que había en París un camposanto célebre, pero se conocían, lápida a lápida, el cementerio del pueblo.


Tengo un amigo, de mi pueblo, que me hace la gracia de llevarme al cementerio, de vez en cuando, y de ponerme al dia, porque como no estoy en el pueblo nada más que algunas veces y por circunstancias puntuales, no me entero de la vida ni de la muerte. Mi tia también me cuenta cada noche, por teléfono, las novedades; las fúnebres con mucha particularidad, como corresponde a una consciente octogenaria. Me sienta bien re-ubicarme en mis coordenadas reales, tectónicas. Me siento "fundamentado".


Todo lo contrario de lo que me pasa cuando me entero de atrocidades como esas del zagalón cateto retratándose en el Pére Lachaise, el pobre váina.


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Pro unitate Ecclesiae



En Septiembre pasado se cumplió un año de la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum acerca de la celebración de la Santa Misa según el rito inmemorial de la Iglesia Católica Romana. Y fue una paradoja ver que había sido necesario tal documento pontificio para "permitir" la liturgia más "eclesiástica", más "católica" y más "romana".

El texto llevaba implícito una especie de discreto "mea culpa", al reconocer que el rito según el Misal de San Pio V-Juan XXIII nunca había sido ni abolido ni suprimido. Tal declaración dejaba en entredicho cuarenta años de desprecio - cuando no de solapada "persecución"- del antiguo y tradicional Rito Romano por parte de las más altas instancias eclesiales, Vaticano incluído. Suponía también la re-valorización de todo aquello que arrinconó la muy discutida reforma litúrgica del post-Vaticano II. En el mismo sentido, descalificaba la imprudente gestión de los responsables de aquel polémico encargo, quizá el más "lesivo" de todos los registrados en la historia de la liturgia.

Sorprende comprobar la escasa reacción del episcopado a todas aquellas innovaciones que empezaron a urgirse al poco de la clausura del Concilio. Quizá fuera que la expectación y el deseo de una necesaria reforma litúrgica bloqueara la revisión crítica de las novedades, que se fueron recibiendo sin apenas protesta. Sólo algunos Cardenales de la Curia más un reducido grupo de Obispos se atrevieron a expresar su oposición a la labor del tristemente célebre Consilium y sus directores, el controvertido Cardenal Lercaro y el polémico Monsignore Anníbale Bugnini.

Sin embargo resultó definitiva la buena acogida por parte de los fieles. Pasar del latín a las lenguas vernáculas supuso un cambio pastoral y espiritual rara vez contestado, porque las ventajas se ponderaban por encima de las pérdidas. La misma actitud receptiva y benevolente se siguió entre el clero, un hecho enormemente significativo que no se puede obviar. Al fin, todo aquello que se venía postulando desde el s. XVIII (Sínodo de Pistoya) más los principios del movimiento litúrgico del XIX y las iniciativas de los pontificados de Pio X y Pio XII, se consumaría de forma tan novedosa que superaba incluso la expectativas más aperturistas. Una verdadera revolución de la liturgia.

Toda revolución tiene sus víctimas, y la víctima mayor en este caso fue la propia liturgia católica. El nuevo misal de Pablo VI, sin decirlo, anulaba aquel rito que había sido el identificativo de la Iglesia de Roma, el mismo que desde la antiquitas romana, sin solución de continuidad, había llegado hasta el Vaticano II, con toda la solemnidad y venerabilidad que su propia historia le confería. En pocos años, no volvería a celebrarse más "oficialmente". Hubiera sido interesante registrar qué dia se celebró por última vez con el Misal de San Pio V en la Basílica de San Pedro, y quién fue el celebrante. Y también la fecha en que el pontífice, Pablo VI, celebró según el venerable Misal y el rito que él mismo "cerraba". La misma curiosidad se me despierta respecto a los siguientes Papas, Juan Pablo I, Juan Pablo II, y el felizmente reinante Benedicto XVI: ¿Con qué "sentimientos" sacerdotales dejaron de celebrar el antigo rito y se adaptaron al nuevo?

Si ha habido una historia problemática, dificil para Roma, esa ha sido la de las relaciones entre Santa Sede y Francia. Desde Avignon (pongamos ese hito como cierto límite), las más graves circunstancias han jalonado la correspondencia de la Stª Sede con la titulada "hija predilecta de la Iglesia". En y con Francia ha pasado de todo. Enormidades eclesiásticas insólitas como la sustitución-renovación de toda la Jerarquía, cuando después de la Revolución - Consalvi diplomatiqueando con sus epígonos bajo Bonaparte - Pio VII renueva todo el espiscopado galo, sólo han sucedido en Francia. Y eso marca. Y se nota en la Iglesia francesa. Hasta el dia.

Una de las huellas bastante apreciables de la moderna historia eclesiástica ha sido la relativa perdurable influencia que dejaron el galicanismo y el jansenismo en el clero francés. Dependiente, en cierta manera, de uno y otro se podría entender el caso Lefèbvre con su capítulo de reacción post-conciliar. También muy "tipificado" en la historia de los post-concilios. Supuso una contestación contundente al "espíritu" del Vaticano II. Las consecuencias de la tenaz postura del arzobispo fueron traumáticas, incurriendo en la excomunión al atentar las ordenaciónes episcopales de Junio de 1988, cuatro obispos que le "sucederían" y continuarian su "labor". ¿Fue un cisma post-conciliar como los ocurridos a propósito de otras ocasiones de "tensión" o controversia intra-eclesial? No me atrevo a contestar, pero pienso que sólo un francés se hubiera atrevido, como se atrevió Lefèbvre.

Desde hace unos meses se viene especulando en las webs católicas con el posible "levantamiento" de las penas canónicas impuestas a los cuatro Obispos ordenados por Mons. Lefèbvre; la mayoría de los comentarios hablan de "anulación" de las excomuniones, incluída la que afectaría al Obispo ordenante, ya difunto. Todos los comentarios se desencadenaron a propósito del archi-esperado motu proprio Summorum Pontificum (7 - VII - 2007) con el que Benedicto XVI "restauraba" canónicamente el Misal de San Pio V. Un hito, quizá el mayor desde la propia reforma litúrgica post-conciliar.

Muchos entendieron que con el Motu Proprio, removido el "obstáculo litúrgico" que se había convertido en el santo y seña más identificativo de los tradicionalistas, la via para una solución del "caso Lefèbvre" quedaba expedita. Y parece ser que así ha sido. Ignoro (y no me atrevo a suponer) los términos, pero todos los medios católicos esperan para hoy o mañana la publicación de un documento papal que resolvería el episodio (o lo dejaría en vias de definitiva resolución).

Tiene mucho sentido, incontestable lógica, que en la Semana de Oración por la Unidad, la Iglesia se reconcilie con la Iglesia, y se reintegre la plena comunión con los que han mantenido un coherente catolicismo. Traumático, quizá, pero catolicismo indiscutible. Incluso "aleccionador", diría yo, en algunos aspectos, para la propia iglesia.

Si vuelven a Roma (y no les cabe otra alternativa según su propia identidad, tan enfáticamente "romana"), en buena hora. Porque será para bien de Roma y de toda su Catolicidad.

Oremus!

+T.

miércoles, 21 de enero de 2009

Despropositada "fraternalidad"

Esta mañana me topé con este peregrino articulete. Su autor, por la foto, parece un bienintencionado católico, diría yo. Pero digo también que más liado que una madeja. Por lo que dice.
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No me merece la pena comentarle parrafito a parrafito. Me da pereza. Y cierta indignación, tambiné. ¿Tanto se ha perdido entre los católicos la ciencia y conciencia sobre estas cosas?

Israel - el actual estado de Israel - no es el Pueblo Judío. Lo he dicho unas cuantas veces estos últimos dias, a propósito de la barbarie de Gaza: Israel no es el Pueblo Judío. Item más: Los más ortodoxos de la ortodoxia judía están en contra del estado de Israel y sus circunstancias, desde que se concibió como tal.

El bienintencionado del articulete escribe una sarta de despropósitos, uno tras otro, partiendo de esta inexcusable e imperdonable confusión. Empezando por ese pretérito imperfecto al referirse a Cristo (que vive y reina y es más presente actual que todos los que vivimos sujetos a la mutabilidad caduca de nuestras temporalidades), lo que sigue me suena a herejía de esas que antes se quemaban sin preguntar, porque la primera impresión bastaba.

Para des-argumentar la sarta, yo le recomendaría al bienitencionado que se leyera de un tirón el Evangelio de San Juan, donde el Evangelista Juan hijo de Zebedeo se pasa todo el tiempo diciendo "...los judios...". Tenía claro, muy claro, lo que el bienintencionado tiene confuso: Que los Apóstoles y discípulos de Cristo ya no son "judios". Un tema, una verdad, que San Pablo proclama desde otras perspectivas, pero igual de rotundo, incluso tratando el tema del pueblo judio como un "apéndice" venerable que se resolverá según providencia de Dios, poco más o menos.

El tráuma de la shoah ha sido un tráuma para Occidente, pero no debe serlo para la Iglesia ni puede ser un "supuesto" que modere extrañamente lo que los cristianos (los católicos) pensemos a propósito de Israel.

El Pueblo Judío - mal que le pese al rabino de Venecia de marras y a todos sus colegas en el rabinato internacional - está llamado a la conversión, a creer en nuestro Señor Jesucristo y a confesarle Mesías Salvador, Hijo de Dios encarnado, prometido y anunciado por los Profetas. Y la Iglesia (Católica) reza por esa conversión.

Por su parte, el estado de Israel es una problemática institución, que, si quiere ser dignamente reconocido como estado, debe sujetarse al derecho internacional y dejar de ser el principal y más peligroso problema de Occidente en Oriente, problema que afecta a la seguridad y estabilidad del orden internacional. En este sentido, a Israel no se le debe exculpar ninguna de sus injustificables y bárbaras acciones contra los palestinos de Gaza y el Líbano. El terrorismo de Hamás no es pretexto para desencadenar el horror del híper-agresivo militarismo israelí.

Me extraña que el bienintencionado no lea las noticias sobre lo que dice el Papa, y la diplomacia de la Santa Sede, y la Jerarquía de Tierra Santa.

Y más me extraña que sostenga tan aberrante tesis "fraternalista", como si por ser hermano de alguno, uno tuviera que cerrar los ojos y pasar por alto los crímenes que el hermano de uno cometiera. Con ese argumento se han multiplicado las adhesiones - por ejemplo - al terrorismo canalla de nuestros vascos, con los "hermanos" de los etarras haciendo piña, todos fraternalmente unidos, juntos como hermanos. Como canta la copla.

Y es que hay bienintencionados con cara de bienintencionados que...vaya, vaya, vaya!!!

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martes, 20 de enero de 2009

Show de neos

Nunca me cayó en gracia, pero cada vez me gusta menos. Con esa pinta de negrito de "El Cantor de Jazz", que sólo le falta el canotier de paja y el bastón de bambú para componer una figura tópica de tablado de music-hall sureño. Si tiene más sustancia el Obama, yo no se la veo (y no es ironía ni escondo segundas intenciones de nada, nada, nada...).
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Cualquier cosa - ya se sabe - puede llegar a presi de los USA. Y cualquiera mejor que el fantoche degenerado y enfangado en vicios que se retira por la puerta hedionda de la cochiquera de la historia, con la afrenta del zapatazo del moro como su anécdota final. Pero así y todo, ¿no tienen nada más que ofrecer? ¿nada que valga más en los EEUU?

Si digo que los considero cierto "cenit" y resumen-concentrado de nuestra civilización occidental, no sé si me creerán. Pero lo digo en serio, muy en serio. Hace unas semanas le recomendaba a un amiguete que se escapó un par de semanitas a New York (y yo no hice preguntas indiscretas de con quién?) , le recomendé que se sacara un ticket abono y no saliera del Metropolitan Museum, y, a ser posible, de The Cloisters. Todo lo demás (salvo otros museos), no merecía la pena ver porque se ve mejor en la pelis.

No tienen las grandes obras de las obras, pero sí una excelente colección-muestra (de lo mejor entre lo mejor, en algunos casos). Históricamente, sólo cuentan (de historia para la Historia) con su provinciana Guerra de Secesión (valió la pena por Gone Wind the Wind, por lo menos) y las dos Guerras Mundiales (que son europeas, realmente, como cualquier guerra que merezca la pena contarse). Pero apenas nada más (salvo vulgaridades contemporáneas como sindicatos, técnica, mercado y medios de comunicación). Un poco de literatura, mucho periodismo, y Cine (esto sí, con mayúscula). Y poco más.

La música, una vulgaridad prescindible (salvo unos pocos "clásicos", que son Europa). Lo que podría quedar de lo otro y lo otro y todo lo demás, un horror que me mejor no hubiera sido/pasado (Warhol y otras desmejorías decadentes, devastadoras infecciones de lo peor para lo peor).

¿Qué tienen entonces, qué les hace "grandes"? Sobre todo - opino - que son una sociedad y una nación "auto-definida", diría yo. Con una notable identidad y un altísimo grado de auto-reconocimiento y re-afirmación. Valores que son muy necesarios - su reciente historia lo demuestra - para ubicarse con ventaja en el siglo XX que fue y el XXI que empieza. En el clímax de su capacidad, han conseguido que el mundo que es y que está viniendo sea como los EEUU, por lo menos "globalmente", con bastantes semejanzas (incluídos vicios y perversiones del sistema) y otras tantas desemejanzas (tocante principalmente a las "virtudes" de lo mismo, relativamente difíciles de exportar, según y cómo).

Todo eso se re-presenta en el show presidencial. Que, para nuestra vergüenza, ocupa las pantallas y las primeras páginas en esta España zpera del fantoche que un dia no levantó el culo (desafiante!) del asiento cuando desfilaban las barras y las estrellas yanquis y luego lleva cinco años haciendo el caricato para que le den la mano los "americanos$americanos$os$ saludamos$con$alegría$". Vivir para ver.


Con una invencible repugnancia por lo que veo, más una apreciable sensación de vergüenza ajena, siento cierta convicción sobre la "nobleza" de las instituciones que han perdurado, pese a todo, en nuestra Europa. Será por tanta historia y tanta cultura (sin duda "la Historia y "la Cultura"), pero la aclamación de un Rey de España en las Cortes, la coronación de un monarca de la Gran Bretaña en Westminster, o el balcón de San Pedro abierto Urbi et Orbi, dejan en tamaña ridiculez de nuevos ricos tópicamente americanos lo de Obama y su jura presidencial.
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Entre la Piazza de Dódici Apóstoli y Trevi, en un rincón de una via romana, al lado de una papelería-copistería, está la capellina de la Madonna del'Archetto. Casi siempre tiene delante, haciendo fotos, a un grupo de americanos, porque todas las guias informan que el interior de la pequeñísima capilla fue decorado por Constantino Brumidi, el mismo artista que pintó los frescos del Capitolio en Washington.

Pues eso, más o menos (por comparación).

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lunes, 19 de enero de 2009

Gaza: Lo que Israel no quiere que se cuente

Vuelve a ser Emmanuel Musallam, el párroco católico de Gaza, el que cuenta lo que están pasando. El testimonio tiene el aval de Zenith, la agencia católica de noticias, que lo publica en su boletín de este fin de semana:


Son historias sencillas, de familias que han sufrido la irrupción del terror en sus casas, con el rastro desolador de la muerte y la pena detrás de cada puerta. Lo que escribe el padre Musallam duele leerlo. Y duele más que la historia vuelva a sonar a sirenas, bombas, y ametralladoras.

Da escalofríos, pero comparar la carta de Emmanuel Musallam con otros escenarios de terror, todavía frescos en la memoria de sus supervivientes, es casi forzoso, para entender hasta dónde puede llegar el olvido cuando se impone el odio y la venganza sobre la razón y el derecho. ¿O es que lo que cuenta el cura de Gaza no parece una página de las crónicas del Ghetto de Varsovia? Los barrios arrasados, las calles destruídas, los niños aterrados...

Una ciudad entre el mar y el desierto, con millón y medio de habitantes sumidos en la pobreza y abandonados por el mundo, expuesta dos semanas a la furia encanallada de una nación que se está envileciendo dia a dia, de espaldas a su propia historia y traicionando la memoria de sus muertos.

Entre tragedia y tragedia, el fervor de la patria se funde en las palabras del p. Musallam con profecias, que se pronunciaron y escribieron en esa tierra para toda la Tierra:

"...habitabit lupus cum agno et pardus cum hedo accubabit vitulus et leo et ovis simul morabuntur et puer parvulus minabit eos vitulus et ursus pascentur simul requiescent catuli eorum et leo quasi bos comedet paleas et delectabitur infans ab ubere super foramine aspidis et in caverna reguli qui ablactatus fuerit manum suam mittet non nocebunt et non occident in universo monte sancto meo quia repleta est terra scientia Domini sicut aquae maris operientes..." Is, 11, 6-9


Cerrar lo ojos y callar la boca ante el mal, es hacerse cómplice del mal.

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sábado, 17 de enero de 2009

La commedia é finita...???

Va a pasar, está a punto de pasar lo de otras veces (cuántas van ya???). Israel se endosa la máscara de magnánimo afligido sobre la guerrera militar empapada en sangre. En esta última sangrienta correría han sido más de 1000 los palestinos bárbaramente matados (directamente o por "efecto colateral").

Súmense a los muertos del Líbano de hace dos veranos y a las demás víctimas de las matanzas intermitentes. Y si se quiere y se sabe, súmense, por su parte, las víctimas israelíes muertas en atentados de terroristas palestinos...y cómparase la proporción y hágase la regla de 3 para saber cuántas vidas palestinas vale cada vida israelí.

Ahora (pero todavía no, cuando estén un poco más machacados en Gaza, cuando los "objetivos" esten más realizados) Israel publicitará con todos los medios a su alcance (que son muchos y muy poderosos) que Israel acepta un "alto el fuego". Con media Gaza arrasada a sangre y fuego.

Dejan, también, 1000 familias rabiosas e impotentes dispuestas a todo para vengar a los suyos, incluso a ponerse una bomba en el pecho y reventar. La garantía de la perdurabilidad (hasta cuándo?) del terrorismo palestino es otro de los "efectos colaterales" de la cruel razzia de Israel.

Israel está definiendo, perfilando, más que los propios políticos palestinos, el ser de la nación palestina. Estan forjando una nación a golpe de tanques y de bombas, en la fragua terrible de la guerra. Las consecuencias serán terribles también. Para todos.

Me gustaría que el estado de Israel que da el significativo título de "justo entre las naciones" a los protectores de los judíos perseguidos, se hiciera candidato él mismo a ese título (tan desacreditado por el el increíble Israel).

Por lo pronto, ya está el cantor de jazz Obama avisado y con una causa internacional para pasear su desgarbada figura mestiza por el Oriente. Con ese nombre podría despistar, pero no creo que al sucesor del fantoche canalla de Bush jr. le toquen las palmas y le den vuelta al ruedo de Oriente, como está el Oriente por obra y gracia de los capi di tutti capi de Occidente. Pero si quiere aprovechar para lucir su fosforescente dentadura, el nuevo fantoche yanqui ya tiene escenario para representar su "hoja de ruta".

Qué ridículo todo si no fuera tan trágico!





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viernes, 16 de enero de 2009

Diálogos, charlas, chácharas...inter-religiosos-as

El otro dia escribí que con lo de Gaza, los de Sión están alborotando (cuándo no?) el espacio, a ver si distraen a la opinión y en vez de mirar a Gaza y condolerese por los hijos masacrados de los palestinos se compadecen de los pobres hijos de Judá, siempre perseguidos, nunca comprendidos.
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Como muestra hodierna de aquello que dije, el rabino de Venecia me brinda su gentil (perdón por lo de gentil) colaboración. Resulta que el respetable rabino, a estas alturas, vuelve a sacar el tema de la oración pro iudaeis de los Oficios del Viernes Santo, motivo por el que despotrican (él y los demás rabinos) contra Benedicto XVI y los católicos en general. (Léase, please, el articulito de Sandro Magister, que va sobre eso y otras cosillas más).

También he dicho que Benedicto XVI debe andarse con pies de plomo si no quiere verse envuelto en una tremolina orquestada por los hipersensibles hijos de Sion. Dada su procedencia y circunstancias germanas, B16 es un blanco fácil para el terror mediático de los de la diáspora.

Pienso que la Iglesia Católica ( o la Iglesia, simplemente) dejó claros y bien fijados los criterios respecto al Judaísmo y el Islam en la declaración Nostra Aetate. De acuerdo con la tradición y la doctrina, el Concilio avanza un juicio que tiene en cuenta la historia más reciente, contemporánea al Concilio. Y esa es la doctrina actual, que no se puede "retrasar" porque lo que declara Nostra Aetate ya está dicho y enseñado. ***

¿Se puede adelantar, adelantar "más"? Esa es una de las cuestiones que se plantean en eso que llaman "diálogo interreligioso", malamente entendido por muchos desinformados como "ecumenismo", que es otra cosa. Otra cosa pero la misma en distinto grado (sustancial grado), porque se trata en definitiva de un diálogo entre la verdad y el error: Un error intra-cristiano (el de los cismáticos y las confesiones derivadas de iniciativas heterodoxas) y un error extra-cristiano, que es el de las religiones no cristianas. También en diferencia sustancial, la entidad del judaísmo y el islamismo los hacen distintos respecto a las otras religiones:

- por su credo monoteísta

- por su procedencia, entronque, contacto o derivación veterotestamentaria

- por la vinculación histórica entre una y otra confesión entre sí y de cada una de ellas con la Iglesia y el Cristianismo

Desde los primeros Concilios, Nostra Aetate era el primer documento magisterial que trataba en términos de benévolo aprecio a judios y musulmanes (y las otras "religiones" porque hasta cita expresamente el hinduismo y el budismo, muy apreciativamente (léase)) por lo que son y con la Iglesia como cierta relativa referencia. Pero dice lo que dice y...¿nada más? No sabría decir, porque intuyo que en la mente de los "inspiradores" había más. Es uno de esos textos que se pueden libérrimamente invocar por aquellos que superan el Concilio mediante la argucia y el malabarismo de recurrir al espectral "espíritu del vaticanosegundo".


A lo que iba: ¿Qué es diálogo? Para un católico, digo. Supongo que partiendo de un mínimo coincidente para tomar pié, después de los saludos cordiales, el diálogo para un cristiano (para un católico si fuera ecuménico el encuentro) tiene que ser obligadamente (por obligación de fe) predicación: Al pagano y al no cristiano hay que predicarles la fe, y se debe desear y procurar su conversión. Lo que no sea esto, es vanidad y caza de vientos.

Me ha resultado chocante la salida a escena del rabí veneciano (en España apenas nada, pero en Italia sí tiene cierto "impacto"). ¿Los tráumas de la reciente historia y los complejos ante la situación actual impiden a la Iglesia insistir y predicar que lo que se espera del Israel atávico es la conversión a Cristo?

Me ha puesto los pelos de punta la foto de los moros en pompa delante del Duomo di Milano. También en el colmo de mi provinciano y católico estupor me enteré hace unos meses de que se le daba cancha al Islam en L'Ossevatore Romano. Increíble pero cierto. Si la conversión, el año pasado, del valiente periodista aquel nos llenaba de ánimos esperanzados, esto del periodista musulman en L'Osservatore nos desconcierta y sume en perplejidades.

Me he acordado de golpe (como Swann mojando en el té su magdalena famosa) de la fábula, me parece que una de Iriarte, esa de los dos conejos que discutían sobre si aquellos perros que veían venir eran galgos o podencos. Apenas recuerdo un retazo:

"... -¡Son galgos, te digo! / - ¡Digo que podencos! / En esta disputa / llegando los perros / pillan descuidados / a mis dos conejos..."

Un diálogo constructivo, interpersonal, inter-cultural, intra-religioso, enriquecedor, creativo, discursivo, intelectivo, positivo, abierto, expectativo, no reductivo...como ese que se promueve a todos los niveles por nuestra dialogante cultura (y "dialogante" Iglesia post-vaticanosegundo). Pero con los perros encima, que los pillan. A los conejos, digo.

No se si se me entiende. Yo sí me entiendo (hasta donde alcanza mi auto-comprensión).

n.b. *** No sé en qué grado de disidencia intra-eclesial me encuentro, pero declaro: Que la declaración Nostra Aetate me remueve las pajarillas y todas las bilis de mi catolicismo, por mucho que sea documento del Concilio. Quiero decir que es de esos documentos que mejor ponerlos entre paréntesis y dejarlo en un "..ejem, ejem...". Y vamos a otra, que esta no ha valido. No sé si me expreso.

otra n.b. Si han leído lo de "teología de la sustitución" en el articulito de S.Magister, sepan que eso es lo que ha pasado: "...Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado..." 2Cor, 5,17. No sé por qué algunos no se quieren enterar, a estas alturas.

otra n.b. más: ¿Por qué en vez de chácharas con unos y otros no leemos y re-leemos y volvemos a empezar a leer a San Pablo puro y duro (que es el año de su Jubileo, además, para más oportunidad) ???

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miércoles, 14 de enero de 2009

Derecho o Conciencia

Lego como soy en cuestiones de derecho y leyes, ignoro cómo estan las cosas en profundidad y sólo tengo impresiones. Ayer me llevé una buena, viendo unos pocos minutos de un programa de Tele5, una especie de documental-informe sobre la justicia en España.
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Lo presentaba la inmoral esa que apareció en los 80 provocando-provocativa como técnica y sigue con lo mismo, degenerada insolente entre las que hociquean en los estercoleros de tele y prensa. La vieja (literalmente, con tantas arrugas como la Vega) presentadora derivaba todo el reportaje sobre la "violencia machista" y demás subgéneros dependientes. Incluyendo salidas y entradas de temáticas gay-lesbi y otras des-moralidades. Lo común, lo corriente, lo de todos los dias en la España del talante y el zperismo que infecta el ambiente. Hasta que salió el caso Calamita.

Apareció el juez y la furia de la indecente se desesmelenó cual bruja de aquelarre. No sé si es que se identificaba con las "afectadas" por la sentencia de Calamita, por concomitancia o por simpatía de status y/o sensibilidad correspondiente. No sé. Pero el tratamiento del caso Calamita fue grotesco-ofensivo hasta donde yo no hubiera podido imaginar (aunque con la vieja y arrugada presentadora esa por medio eran de temer las desvergüenzas acostumbradas de la sujeta, pero así y todo).

De Ferrín Calamita tengo hecho cierto concepto, que me reservo porque apenas se más según lo que extracto de lo leído. Me inclino a su favor porque sólo alguien de una notable integridad de conciencia y moral puede arriesgarse en su labor hasta el grado en que lo ha hecho este señor juez, no ignorando las consecuencias que se podía acarrear.

¿Consecuencias según derecho, según la ley y toda la ley? Esto es lo que no sé responder. Por cierto que me hiperdespimporreo las mitocondrias de la pineal cartesiana cuando recuerdo las catoliquísimas declaraciones de aquel señor que fue nombrado presidente del Consejo del Poder Judicial, tan devoto, tan pio, tan moral-moral-moral: Ubi est? Quiero decir que si su católica señoría no ha asomado sus católicas puñetas (las de su toga) en el caso del juez Calamita. Sin duda que el caso merece echarle puñetas, buenas puñetas católicas.

Más arriba he escrito tres palabras-conceptos ("integridad" "conciencia" y "moral") que no concibo ausentes en un juez. Precisamente por el cometido que le cabe. Un juez que invoca su conciencia, integridad y moralidad es un respetabilísimo señor juez, que merece honores. Resulta ofensivo presenciar cómo se le desautoriza e inhabilita desde la confrontación "institucionalizada" a esos conceptos inseparables de la probidad de un hombre dedicado por oficio a administrar justicia.

La conciencia como ley primera debería ser la primera ley en ser invocada y respetada. Resulta evidente que se ha ido por el hombre, y que el caso Calamita es otro caso "ejemplar" armado por la piara como espantapájaros de posibles y eventuales jueces "con conciencia". Una víctima que se inmolará en el ara de la parcialidad ideologizada, a mayor deshonra y demérito de la justicia, el derecho y la ley.

Si se considera el delicadísimo tema que ha sido la "materia" del caso que se ha vuelto contra Calamita, que me diga el más perverso si en ese caso y similares no es de rigor juzgar según conciencia. ¿Cabía el recurso de "inhibirse"? Ya digo que no entiendo, pero supongo que no puesto que la ley obliga al juez. ¿Contra conciencia? Cualquiera desesperaría de un tribunal que tuviera ese presupuesto, sabiendo que los jueces aplicarían leyes que repugnan a su conciencia.
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Hoy ha aparecido en los medios una carta abierta del juez Don Fernando Ferrín Calamita, muy bien explicada. Algunos titulares destacan esta frase: "...se me condena por católico". Estoy con el juez: Se le condena por católico. Una condena que resulta más estridente en estos mismos días en que se exime de responsabilidades políticas-criminales a los que se sientan a negociar con los terroristas asesinos vascos. Esta es la justicia de los tiempos del talante tolerante de la piara.


Viendo el manipulado y tergiversado reportaje, me acordé de la película "Vencedores o Vencidos" , la peli de Stanley Kramer que escenifica una semblanza del Juicio de Nuremberg. Todo el peso del argumento gravita sobre la conciencia (obligada por la ley vigente pero siempre conciencia libre y responsable para juzgar). Merecería verse y comentarse con el caso Calamita de fondo.
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Por cierto que, con el caso Calamita también de fondo, las "acciones" que preparan jueces y funcionarios de justicia me parece torres de arena y molinos de viento.

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