miércoles, 30 de junio de 2010

Cardenal Von Schönborn, 2º varapalo. El fenómeno crece.


El año pasado, más o menos por estas fechas, escribía sobre la triste situación de la Iglesia en Austria, el sacrílego "Corpus" que sacaron en procesión en Linz y aquella extraña audiencia de Benedicto XVI a una comisión de prelados de la Iglesia Austriaca presidida por el Cardenal Schönborn. Al cumplirse el año de, en estos mismos días, ha habido otra audiencia más "rara" todavía que la del año pasado, muy llamativa por sus extraordinarias circunstancias e implicados.

Si quieren leer un poco los articuletes del año pasado, pueden verlos aquí mismo:

Una procesión del "corpus" estilo des-católico en Linz, Austria.

¿Roma toma medidas en el "Caso Austríaco?

Roma circunspecta circa Austria y sus "desórdenes"

Austria: Un negro contraluz para el Año Sacerdotal


Y si quieren leer lo sucedido anteayer, echen una ojeada al boletín de Zenit:

El Papa recuerda que un cardenal no puede acusar públicamente a un cardenal

Comunicado vaticano tras la audiencia del Papa al cardenal Schönborn

Las circunstancias de esta audiencia son extraordinarias, porque el asunto afecta al Colegio Cardenalicio, y tiene como protagonista implicado a un Cardenal y como afectado complicado a otro; Primado de Austria y Arzobispo de Viena el primero, y ex-Secretario de Estado Vaticano y Camarlengo del Sacro Colegio el segundo. Ayer los salones y pasillos de los Palacios Vaticanos echarían chispas por el roce de estos dos formidables personajes. Y el Papa dirimiendo la contienda.

La nota de Zenith, bastante circunspecta, como todo lo referente a los asuntos internos de la Santa Sede, deja entrever ciertos particulares interpretables. De ellos no sale bien parado Schönborn, recibido el primero por el Papa. Después se personaron en la cámara papal el ex-secretario Angelo Sodano y el actual Cardenal Secretario de Estado Tarsicio Bertone: El primero recibiría disculpas y explicaciones, y el segundo quedaría de testigo cualificado y privilegiado de la escena. Palabras reales, ni se recogen ni se refieren. Sólo los hechos, someramente descritos.

Aunque se saca a relucir un particular de la "espontánea" adhesión de Sodano al Santo padre en la pasada Pascua, la chocante expresión "chiacchiericcio" (charlatanería) que dijo el Cardenal Camarlengo en su imprevista y sorpresiva declaración, como si se hubiera querido "equilibrar" la amonestación a Schönborn con esta alusión a la desafortunada expresión coloquial de Sodano, es patente que la carga mayor del episodio se pone en la intolerable acusación hecha por Schönborn, que responsabilizaba a Sodano de la mala gestión de algunos de los episodios más turbios surgidos en el anterior pontificado, en el periodo en que fue Cardenal Secretario de Estado con Juan Pablo II. El titular de Zenith, que recogen otras agencias de noticias, es muy significativo, así como el encabezamiento de la noticia:

En la Iglesia, sólo el Papa tiene competencia para acusar a un cardenal. Así lo afirma la Santa Sede en un comunicado hecho público al término de la audiencia concedida hoy por el Papa Benedicto XVI al cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.


¿Y ahora qué sucederá? Porque han sido dos rapapolvos públicos a Schönborn, dos amonestaciones en un año. Otros personajes, con menos, se van, se quitan de enmedio. Y estoy pensando en una noticia internacional ocurrida en estos últimos días, el caso del general de los EEUU, el de Afganistán, el general Mc Chrystal, que dijo no sé qué de que estaba disconforme con Obama y le han dado la patada y echado fuera de la plana mayor, nombrando a otro nuevo en su puesto. Sin más contemplaciones.

También me pregunto si tocante a casos y personajes de la Iglesia sólo un "pederastazo" cometido y/o encubierto merece cañazo y pérdida de oficio, si no hay casos y cosas dignas de censura efectiva. ¿Sólo el contra sextum es delito? ¿Este alboroto, esas salidas de tono de Schönborn, no deberían ser sancionadas con un salutífero y penitencial despido de la púrpura y el arzobispado, con papeleta de vuelta al convento (del que no debió nunca salir)???

Pero ya sé que no. Yo mismo me contesto y sé que no, que no pasará nada. Que Schönborn volverá a Viena, seguirá con sus poses y guiños modernistas-inconformistas, volverá a disentir por lo que sea cuando sea, insistirá en sus simpatías con los terroristas de los "somosiglesia", mantendrá su paternal solicitud con el clero díscolo y amancebado de Austria, comprenderá y encubrirá barraganerías de unos y otros, y seguirá siendo el admirado y aplaudido nobilísimo graf Von Schönborn, que se permite todos los años gallear y plantar cara a Roma, al Papa, y a la Santa Sede. Y no le pasa nada aunque se meta con el Camarlengo (sin que yo le ría las gracias al Camarlengo Sodano, que esa es otra traca con petardo gordo, conste de paso).

Incluso el episodio de anteayer, vísperas de San Pedro y San Pablo, servirá para orlar de mitos inconformistóides al siniestro Schönborn. Se ha creado un monstruo, y el monstruo es consciente de su peso y representación. Se irá con el rapapolvo, con nota oficial y todo, pero se va "crecido", como el torero que sabe que la polémica le aúpa en el escalafón toreril. Aunque no salga de la plaza por la puerta grande ni a hombros, sale por la puerta de cuadrillas, con su cuadrilla, con sus aficionados en la puerta esperándole, que le dan palmaditas en la espalda y el hombro, y le piden autógrafos y una foto dedicada. Pues así sale Schönborn de Roma, con cañazo pero sin perder el tipo, genio y figura.




Si no me creyeran, si estiman Uds. que exagero, miren ustedes esta web de promoción del Cardenal Schönborn. No sé quién la mantiene, si cuenta con algún sponsor, o con alguna fundación para su financiación o mantenimiento. No sé. Pero ofrece hasta una tienda/shop on line para comprar camisetas y tazas de coffe del Cardenal Schönborn. Increíble, ¿no? Pero tan cierto como ustedes pueden comprobar.

¿Es, acaso, una nueva forma de ser Cardenal, de presentarse y publicitarse con "imagen", con todos los recursos disponibles? ¿Para qué? ¿Una promoción publicitaria para un futuro Cónclave, quizá?

Inquietante. Y sumamente equívoco, como todo lo de Schönborn, ese fenómeno.

Volviendo a la alegoría taurina, yo no digo que lo coja un toro, pero que le corten la coleta sí que me gustaría. Para siempre.


+T.

domingo, 27 de junio de 2010

Cardenal Kasper, o el enemigo dentro

Le profeso antipatía a Walter Kasper desde que me tuve que leer y presentar un comentario de su "obra" Jesús el Cristo. Eran aquellos años en que hacían furor en los seminarios y facultades teológicas los autores de la "nueva cristología". Se trataba de una versión años 70-80 de las tesis modernistas con un disfraz de barniz biblicista-neotestamentario, para disimular. De ese género, en España el best-seller fue La Humanidad Nueva-Ensayo para una nueva cristología, de J.I. González Faus. Los que pretendían escapar del neo-arrianismo de Glez-Faus escogían a Kasper, más "moderado". En tiempos de agitación como aquellos (y como estos), al final los "hombres prudentes" terminan escogiendo las medianías como solución ponderada. Y los "varones timoratos" promocionaron a Kasper, el "medio" entre heterodoxias extremas como H. Kung, E. Schillebeecx y demás criminales del dogma. Kasper era el medio moderado. Se repetía la historia de los que pensaban que el semi-arrianismo o el semi-pelagianismo eran la solución para la herejía total, como si la mitad de lo malo significara bueno. Por eso me he alegrado de que se haya despedido.

Aunque me parece tarde, incluso me parece excesivo, porque nunca debiera haber sido nombrado ni obispo ni cardenal. Pero Kasper es una perla más del rosario de desconcertantes nombramientos hechos por Juan Pablo II, un disparate que no puede decirse "inculpable" porque fue doble: Primero obispo (1.989) y luego cardenal (2001), con la addenda de presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos (1.999); (su presencia como miembro de la prescindible y equívoca Comisión Teológica Internacional sí es explicable/razonable, dada la entidad mínimamente católica de la misma, tal para cual).

Haciendo alarde de lo que es y de lo que piensa, la despedida ha sido de antología, para no olvidarla y registrar en carpeta a parte. El boletín de Zenit trae una breve reseña, con un par de afirmaciones descomponentes, dignas para examen en un tribunal de fe. Por ejemplo cuando dice:
"El ecumenismo no es para la Iglesia algo opcional, un lujo, sino un elemento constitutivo, uno de sus objetivos principales, y lo mismo se puede decir sobre las relaciones con el judaísmo"
¿Un "elemento constitutivo", como una nota eclesiológica? ¿La Iglesia es Una, Santa Católica, Apostólica y "ecuménica"? ¿Eso quiere decir Kasper? Inquietante. Porque en el fondo subyace la tesis implícita/tácita de los conciliaristas vaticanosegundistas de que hasta el Vaticano II no hay Iglesia, y sólo hay Iglesia desde y según el Vaticano II, tremenda tesis. ¿Sin "ecumenismo" no hay Iglesia? ¿Y qué es lo que hubo hasta el Vaticano II?

Si nos preguntamos qué entiende Kasper por "ecumenismo", la respuesta parece estar dentro de esa misma frase: Al final cita "lo mismo", estableciendo cierta conexión en paralelo respecto al Judaísmo. Se desprende que quiere decir que la Iglesia se define constitutivamente según sus "objetivos ecuménicos" respecto a las iglesias cismaticas, las confesiones no católicas, y el judaísmo. ¿Cómo? Sospecho que perdiendo esencia de catolicidad para "rebajar" distancias (esto con respecto a cismáticos y no-católicos protestantes).

Respecto al Judaísmo no sé qué decir porque, en principio, la "unidad" supondría la absoluta negación o bien del Judaísmo, por conversión de los judios a la verdadera fe, o bien del Cristianismo por negación de los dogmas cristianos, con la vuelta/regresión a una confesión pre-neotestamentaria.

Como estructurador elemental-fundamental de todo esto, Kasper establece el "mágico" concepto de "diálogo":
"El diálogo es vida. El diálogo es parte integrante de la vida de la Iglesia"
Como una especie de mantra obsesivo y alucinógeno, Kasper repite la consigna "el diálogo es vida". ¿Una verdad "dialogada" por encima de la Verdad Revelada? Esta es una de las cuestiones que se me plantean cada vez que me insisten sobre el valor del diálogo. Muy preocupante cuando se trata de diálogo intra-cristianao, por lo que puede suponer de des-identificación del Catolicismo; verdaderamente inquietante si se trata de diálogo inter-religioso, porque entonces lo que estaría (¡está!) en juego es la propia identidad cristiana.

En el boletín de la agencia Zenit no se recoge otra afirmación, no ya tan abusiva como estas que he comentado, sino, en este caso rayando la heterodoxia bruta; (recojo la cita del semanario Toscana Oggi, más completo que Zenith). Dice el texto:
“Errori o meglio imprudenze nel modo di formulare la verità – ha ammesso il card. Kasper -, sono stati commessi tra noi e anche da parte nostra”.
Es decir: "Se han cometido errores, o quizá imprudencias en el modo de formular la verdad, entre nosostros mismos y por nuestra parte".


(del artículo de Toscana Oggi se puede leer una traducción española aquí)

Se refiere Kasper concretamente al balance de las relaciones/logros ecuménicos con los no-católicos, las confesiones reformadas-protestantes. Obviamente, se comprende que en Zenit no hayan recogido/publicado esta enormidad. Porque se trata, ni más ni menos, que de una descalificación del Magisterio de la Iglesia pronunciada por todo un señor Cardenal de la Santa Romana Iglesia.

Ignoro - aunque sospecho - el alcance de su opinión, pero - opino yo - se le debería citar a que compareciera ante quien corresponda y que diera debida cuenta y explicación de lo que ha dicho. ¿A qué se refiere? ¿A algún documento en particular? ¿A algún magisterio pontificio concreto? ¿A alguna doctrina o censura conciliar determinada? ¿A qué se refiere Kasper cuando afirma que han habido "errores" e "imprudencias" en el "modo de formular la verdad", "cometidos por nuestra parte"?


Cuando la publicación en el año 2000 de la Dominus Iesus, Kasper fue de los que se permitió alguna crítica, significativamente reticente. Siendo el Cardenal Ratzinger responsable entonces de la publicación de tan importante documento, y siendo actualmente Papa Benedicto XVI, las palabras de Kasper resultan doblemente críticas, ahora con una grado más grave de desapego disconforme. Una disidencia patente.

Pues este es Kasper, tan elocuentemente inquietante, tan suficientemente des-católico, tan híper-ecumenista, pan-cristiano y omni-religioso. Una muestra de los siniestros personajes que tenemos acomodados (iba a escribir "infiltrados") en el seno del mismísimo Colegio Cardenalicio. Con derecho, todavía, a ser elector en un eventual Cónclave, puesto que aun no ha cumplido los 80.

Repito otra vez el calificativo de inquietante porque tal es el desagradable regusto que me dejan las palabras de despedida de Kasper:


"...dejo un trabajo que he hecho con entusiasmo, que siempre he considerado como una cantera de la Iglesia del futuro."

Según parece, ha dejado el nido con crías (?).

Si son ciertas las impresiones, re-actualizaría la tesis de Ralph M. Wiltgen, que encabezó su interesante libro con el título de El Rhin desemboca en el Tiber.

Sea como sea, la despedida de Kasper suena como un trueno sordo.


Oremus!


+T.

jueves, 24 de junio de 2010

Oración para la causa de canonización laical del venerable Pepe Bonno, radiante siervo de Pesoez




Breve nota biográfica del venerable.

El venerable Pepe abrió sus ojos a la luz en España, que limita al norte con los Montes Pirineos que nos separan de Francia. A penas con una semana de vida, se aferraba al pezón de la teta nutricia para satisfacer sus ansias de gracia y ventura, pero los primeros lunes de mes ayunaba y no mamaba en recuerdo de la vergüenza del fundador del partido que sería su gloria, viniendo el tiempo. A los tres meses, se le marcó milagrosamente el capullo en el puño, emblema de salvación, en mitad del colodrillo, prodigioso hecho que fue la admiración de sus propios y extraños. Creció en sabiduría y ciencia aprendiendo a leer, escribir y las 4 reglas, artes que luego le serían de gran provecho para la fortuna que el destino le deparaba. Sirvió a la patria y per-juró bandera con espléndido beso a morro lleno, suscitando clamores patrióticos que su ardiente pecho refrenaba para no explotar como una bomba de nuclear patriotismo. Arribado después, por místico impulso, a la carrera político-económica, escogio como lema personal las animosas proclamas "¡Yo soy la mancha!" y "La mancha es mi honor", tan definitorias de su carácter y aspiraciones.
Modelo integérrimo de medro y ganancia, ocupó finalmente el alto estrado de la sinecura nacional, incubando un próspero y ubérrimo comedero. Su fama es mundial, traspasando nuestras fronteras y dando dorado cumplimiento a la antigua profecía:

"...Extenderé mi poder como una mancha/
como aceite derramado es mi presencia/
manchando voy por donde paso..."
Bpp 18, 88 bis.
.



Oración al venerable:

Pepe Bonno, Pepe Bonno, excelso hijo manchego que manchas con propiedad nunca vista; mira, oh venerable, nuestra penuria y alcánzanos desde esa cómoda altura en que te aposentas un poquito de manchón rentable, acumulable y desgravable. Que si con tu gracia sacamos cuello de este valle de penas mileuristas, te votaremos tres veces y otras tres veces más. Míranos a tus revotantes clientes, o modelo del cacique futuro, y no nos abandones, Pepe Bonito, en nuestras cuitas hodiernas, que en tí hemos depositado nuestra fianza. Por las manchas de tus manchas. Amen.

- Ahora se dan tres botes a la pata coja diciendo la jaculatoria : - "Al bote, al bote, con Pepe siempre hay bote" (también se puede cantar). Y pídase en secreto y concisamente el bote que se desea alcanzar.-

Para la pustulación: Comuníquese a la Delegación Nacional de Descristianos en el Pesoísmo si ha habido alguna gracia merecida por la intercesión del Venerable Pepe, así como su cantidad, a cuyo recibo se comunicará la comisión a deber..

*** Para solicitar reliquias de sus paños menores, dirigirse a la misma agencia, Avenida del Chapapote, sin número, portal principal - iJquierda.



Fdo: La Pustulación.-

&.

miércoles, 23 de junio de 2010

Algún gen mutante invade y transforma a la obra ???



Para cualquiera que la haya conocido hace cincuenta años, la "evolución" resultará patente. ¿En qué direccción, hacia dónde? Hacia esto, parece ser.

Lo comentaba el otro día con un joven amigo, estudiante de Arquitectura, a propósito de un interesante blog de un colega suyo. Me preguntó qué me parecía el templo modernista de Rivas Vaciamadrid, y le contesté que nauseabundo. Me dijo que el arquituerto ideador del engendro era numerario de la Obra. Quedé un segundo perplejo, porque a pesar de no ser el primer síntoma que reconozco, cada vez que descubro uno nuevo me sumo en cierta inevitable perplejidad. La idea de fondo que me asalta es esta, más o menos: Si así están en la IIIª fase, ¿cómo estarán cuando llegue la Vª??? Sobre la VIª o la VIIª me da miedo imaginar nada, no sé si lo resistiría mi impresionable ánimo.

Pero la aparición de indicios no cesa. De vez en cuando, uno nuevo. Y este ha sido el nuevo, que no conocía. Lo de la conversación con el estudiante de arquitectura ocurrió el sábado, y esta mañana me encuentro con otra referencia breve en Sector Católico. Con otra y más inquietante sospecha, la entrevista salteada que le hacían al arquituerto en El País (¡horreur!). Pasen y miren y lean y sientan escalofríos con las respuestas airosas, desparpajadas, del susodicho:

La Iglesia debe volver a la vanguardia

Del articulete publicado hace 3 semanas, entresaco un micro-florilegio de citas memorables, por decirlas quien las dice:

"Hacer arquitectura es como surfear"

"Lo que me preocupa como católico y como arquitecto es devolver la Iglesia donde siempre ha estado: a la vanguardia de los movimientos artísticos"

"El templo es donde el pueblo de Dios celebra gozosamente los misterios de la redención...Es decir, un espacio comunitario y alegre, no un lugar siniestro".


En este youtube habla el personaje y explica su obra:





Una de sus respuestas-comentarios me resulta curiosa, especialmente. Dice:


"cuando llegó la oportunidad de revolucionar la arquitectura sacra, parte de la Iglesia se asustó"


Y me pregunto si se referirá a su fundador, San Josemaría, que mandó hacer el Oratorio de Santa Maria della Pace de la célebre villa de Bruno Buozzi según gustos clásicos-eclécticos, una versión especie de art-decó con inspiraciones romano-bizantinas muy seguida luego con diversas variantes locales en todos los oratorios del Opus Dei. ¿Ya pasó aquella época?

El estilo litúrgico "opus dei" se definió con idiosincrasia propia, muy distinta, produciendo unos diseños bien marcados por la dignidad material-conceptual de todos sus elementos: Arquitectura, mobiliario, vestuario, decoración, etc. Cuando se hicieron cargo de la clásica empresa "Talleres Granda", supieron incluso despojar a Granda de su opaco sello de "postguerra", renovando en calidad y con mejor gusto los moldes rancios que repoblaron el mobiliario litúrgico español arrasado por la barbarie republicano-marxista entre 1936-39. La justa fama de los Talleres Granda y Artesanía Los Rosales es hoy mundial, con clientela del mejor nivel en todos los continentes, con encargos, incluso, para catedrales y templos no-católicos, tengo entendido.

Por eso me resulta más extraño, más anómalo, esta novedad de este socio con estas ideas de ese estilo. Sólo una explicación me resulta compatible con la reserva sobre la integridad de la institución consigo misma: Esto se lo han consentido para que no se vaya. Si no, no le encuentro explicación. Y temo hacer conjeturas y sacar conclusiones por deducción, perdónenme si les afectara.

Dejando el fondo y volviendo al caso del fantaseador espacio-estructural lumínico-litúrgico, el tal Ignacio Vicens, debe ser un pedante con apéndice y addenda por entregas. Pero le he descubierto. En cuanto ví el engendro, le dije a mi amigo, el estudiante: - Eso es como la nave de los jawas de la Guerra de las Galaxias. Comparen ustedes y díganme si no:



Es una Sandcrawler como las que usan los jawas en la 1ª peli de la Guerra de las Galaxias. Y no me digan que no, comprueben ustedes. ¿Coincidencias? Coincidencias serán. Pero hay que estar muy descompuesto de intencíon y de ideas para concebir ese engendro como una iglesia, un templo católico.

Siempre cabe el timo, como los que daba Miró o todavía practica Tápies y los de su calaña, y el Barceló y demás plebe (no cito a más porque ya sabrán ustedes que mantengo cierta intención moral de damnatio memoriae (y pido perdón por citar el trío que he citado)). Pero si fuera timo, todavía se entendería menos, ¿no?

En el blog del amigo de mi joven amigo arquitecto (en ciernes), encontré esta cita que explica en palabras de un profesional acreditado parte del problemático asunto:


"Las iglesias modernas no convencen. Al visitarlas, se percibe la dificultad de los contemporáneos para expresar lo trascendente en las obras de arte sacro. (…) En estos ambientes enajenantes no se logra establecer relación alguna con Dios ni con los hombres. Se advierte a veces la soledad como en ningún otro espacio. Y uno piensa que la iglesia ya no es el lugar donde se ora, sino donde tiene lugar la asamblea, precisamente como ocurre en las aulas de culto protestantes.

La arquitectura moderna del siglo XX también ha producido obras de arte en este ámbito. El problema es que son un monumento del arquitecto a sí mismo, como el santuario de Ronchamp, de Le Corbusier, o las iglesias de Alvar Aalto. Desde este punto de vista no son arquitecturas logradas, ya que podrían emplearse para otros fines, operación que resultaría imposible en el caso de la catedral de Chartres o de S. Carlino alle Quattro Fontane."
cfr. Ciro Lomonte en revista Humanitas nº 36

En fin, que me uno con este articulete a la cruzada de mi batallador amigo Francesco Colafemenina en su Fides et Forma. Con la esperanza de que la cosa cambie, a ver si la cosa cambia (a mejor, naturalmente).

Es triste comprobar que algunas instituciones que se tenían por "baluartes" van cediendo a la presión del ambiente generalizado y se amoldan a la situación con esa impresión de resaca descompensada por lo anterior que mantuvieron.

No pretendo ni sentenciar ni baldonar ni lesionar fama o buen oficio, pero esa "iglesia" post-modernista de ciencia-ficción denota un "desajuste" impropio de tal profesional y de sus circunstancias. ¿Hubiera sido capaz de concebirla tal cual para uso interno de sus con-socios? Si me dijera que sí, malo; y si me respondiese que no, malo también.

Y es pertinente preguntarse que si así están los justos, ¡cómo andarán los pecadores! O con las palabras del Salmo: "...quoniam quae perfecisti destruxerunt iustus autem quid fecit" Sal 10, 4.

p.s. Para confirmar mis inquietudes al respecto, me acaban de mandar este link de una iglesia en Mexico dedicada a San Josemaría que parece confirmar que el templo-engendro de Vaciamadrid no es un pecado aislado, sino que parece se trata de una tendencia aprobada y promovida por los interesados. O tempora, o mores !!!




&.

martes, 22 de junio de 2010

Tiempo de odiar


La profanación del Gran Poder ha caído en Sevilla como una bomba. La noticia se ha publicado en todos los medios, prensa, radio y televisión. Hablar de conmoción no es exagerado, porque en Sevilla estas cosas afectan hasta ese grado.

En la acelerada descomposición social de una ciudad de estructura moderna, la sensibilidad religiosa se evapora ambientalmente, sin que la ideología laicista tenga que emplear muchos recursos para ello, porque la espiritualidad se aviene mal con los cánones de esta modernidad de diseño deliberadamente desestructurado. En una ciudad del XXI, el desarraigo de las instituciones naturales va acompañado de la erradicación de lo sobrenatural. El sky line de una metrópolis lo marcan los rascacielos, no el Cielo, y las antenas no dejan ver la cruz.

Pero en Sevilla, a pesar del tenaz propósito de la piara del enemigo, la Giralda sigue siendo una referencia válida, y marca el canon de altura con toda su carga simbólica: La fe cristiana triunfante sobre una maciza torre de los moros; fundido con el mismo bronce de las campanas, el Giraldillo es una airosa proclama de la historia, como toda Sevilla, tan profundamente marcada, córpore et ánima, por la fe. Todo lo que afecta a la fe, afecta a Sevilla; la fe tal y como se entiende en Sevilla.

Por eso ha impactado como un proyectil de muerte la profanación del Gran Poder. Las noticias, la prensa, dicen "agresión" porque la prensa y sus gacetilleros han perdido calidad, sensibilidad y profesionalidad. Si tuvieran la altura que debieran, hubieran dicho y escrito "profanación" o "sacrilegio", como corresponde cuando se trata de algo santo objeto de violencia por ser santo. Esta es la clave, y conviene que se distinga.

Una profanación es un ultraje real, material, cometido contra algo sagrado en razón de su esencia sacra. Puede darse la paradoja de que sea producto de una fe alterada, que estalla en violencia impropia contra lo que cree, una expansión anómala de una fe defectuosa o pervertida. Pero lo común es que sea consecuencia de la falta de fe, o de una intencionalidad expresamente anti-religiosa. Y, por supuesto, deliberada.

El Domingo por la noche, al rato de haberse consumado el sacrilegio, ya corría por internet cierta versión "oficial" que daba por loco al culpable. Es la primera reacción del perplejo honrado, incapaz de atribuir el crimen a una persona en sus cabales, y por eso escoge la explicación de lo irracional, como una paradoja remotamente exculpatoria, dolida y escandalizada, pero compasiva: ¡Es un loco, ha sido una locura!

Justamente es lo que nos preguntamos los más conscientes (y quizá más doloridos): ¿Ha sido locura, un simple arrebato demente? No es lo mismo matar a uno en un momento de enajenación, que enajenarse para matar a uno. Una cosa es perder la cabeza y otra dejársela perder queriéndolo. Estar loco es una cosa y actuar como un loco voluntariamente, otra. No es igual, es distinto.

España lleva seis años sufriendo una contínua e implacable presión laicista, muy agresiva, que ha inyectado un odio anti-católico por todos sitios, aplicándose en ciertos sectores que modelan efectivamente la opinión social, especialmente la televisión, la prensa (la prensa gratuíta) y el cine. En los últimos años, no hay serie de TV ni película de cine que no cargue las más negras tintas contra la Iglesia, el clero y/o la religión en general; y el catolicismo en particular. Es una de las más acusadas líneas del gobierno de Zp, uno de sus perfiles más apreciables y distintivos. Y es así por expresa elección del presidente de gobierno y de su equipo (y sospecho que, también, de su partido, en cuyo nombre "gobierna").



Hace un par de años, ocurrió una arremetida estudiadamente elegida: Se escogió, nada más y nada menos, que a la Macarena, acusando a la Hermandad de mantener símbolos franquistas en la Basílica, en la capilla donde está la sepultura del General Gonzalo Queipo de Llano, el que se alzó en Sevilla el 18 de Julio contra la debacle de la ominosa 2ª República, gran benefactor de la Hermandad de la Macarena; dos símbolos bien seleccionados. Se reclamó que se despojara a la imagen de la Virgen del fajín de capitan general que suele llevar puesto en la cintura. Al poco, una mañana, el azulejo del retablillo cerámico de la Virgen venerado en la esquina de la Basílica con la calle San Luís, una obra maestra de la artesanía sevillana, amaneció con una pintada blasfema. Nunca se supo quién, pero Sevilla entera sabía quiénes había excitado el mal ánimo que perpetró, finalmente, el atentado contra la imagen de la Virgen. Uno fué el que desgració el azulejo, pero eran ellos, los de la "izquierda progresista", quienes removían el gallinero y afilaban los espolones de los gallos. Eran ellos.

En Sevilla, de pronto, se despertó cierta sensación de que estábamos como en las provincias vascas, con la mala gente bien sentada en los sillones de las alcaldías, haciendo la vista gorda a la kaleborroka de las bestias que ellos mismos y sus partidos criaban en sus siniestras madrigueras. Pues algo parecido, pero a la sevillana.

En la mala conciencia de marxistas y republicanos atormentan con su eco horrísono los hechos del pasado que fue, ese que Zp se empeña en falsear y tapar a golpe de decreto. En Sevilla y en España todos saben quienes quemaron las iglesias, asaltaron los conventos, profanaron y destruyeron las imágenes y los objetos sagrados, y se ensañaron en una persecución martirial contra el clero y los buenos católicos. Eso ni las películas ni los seriales de la tele lo podrán mudar, por mucha subvención que pague la filmación aberrante de la contra-historia. Cuando estos malos años pasen, cuando esta mala gente caiga, alguien volverá a contar la verdad y cantar las verdades.

Pero mientras estaremos expuestos. Con exposiciones blasfemas, cine propagadístico, malos seriales, periódicos corrompidos, revistas prostituídas, y toda esa falsa "cultura" subvencionada y pagada, muy bien pagada. La última "paga" ha sido la que ha cubierto la producción y rodaje de ese miserable anuncio con la galería de rostros de los cómplices actuales dando voz a fantasmas del pasado (sus fantasmas). La mala intención se intuye, los malos efectos se temen. Porque están alentando el odio con palabras, con imágenes, como se aviva el fuego con un aventador. Luego, si hay incendio, mirarán para otro lado y hasta habrá algunos que lo celebrarán. Como ya pasó, entonces.



La profanación del Domingo en la Basílica del Gran Poder, el sacrilegio cometido contra la Imagen del Señor, es uno de esas consecuencias, si no queridas sí suscitadas. Han preparado la bomba, la han colocado en la esquina, y han repartido mechas encendidas por todos sitios, a todo el mundo. Y cuando explota, dicen que ha sido un loco.

La España en declive de Zp es un campo de minas, plantadas durante seis años de siembra explosivamente ideologizada, por todos sitios. No indiscriminadamente, sino de forma bastante selectiva. Los objetivos no son casuales, la estrategia no es caprichosa. Hay quien sabe, quien escoge, quien dispone. Y quien luego explica según su tesis: Es el fanatismo de la religión, es la intolerancia de los intransigentes, se trata de la España católica e inquisitorial, que tiene que desaparecer.

¿Cuánto y cuántas veces nos acosarán para que desaparezcamos? La Historia moderna de España es un siglo de persecución anticatólica, desde los desmanes liberales y la Desamortización de 1836 a la Guerra Civil del 1936-39, la Iglesia de España sufrió cien años de crímenes, expolios, victimaciones, destrucciones. Ningún patrimonio religioso de una nación occidental ha sufrido tamaña barbarie en el siglo XX. Una agresión que se ensañó con lo santo por ser santo. Por eso, hablar de "sacrilegio nacional" no es una exageración, porque fue eso.

Lo grave, muy grave, es que todo aquello se resucite por la perversa intención descabellada de quien entiende el presente como una revancha odiosa contra el pasado, que pide más de lo mismo, como un demente insatisfecho por el crímen que hizo, con sed de más víctimas, intentado aplacar su abyección recurriendo a los espectros que se fueron, transportándolos al presente como el brujo que invoca los demonios en un aquelarre de tiniebla diabólica.

La España de Zp es un políptico que unas veces enseña una pintura negra, otras un capricho, un día un disparate y al siguiente una tauromaquia, como una versión en power-point de los grabados de Goya, tan terrible en su amarga ironía como veráz en su descarnada visión.

La escena de la profanacion del Gran Poder merecería un grabado de Don Francisco, que no sé qué título le pondría. Por ejemplo: "¿Un loco?"; o quizá "Dicen que estaba loco"; o también "Lo que mueve la locura".



Me dan ganas de meterme con alegorías y explicar en antitético los versos sagrados que hablan, en los Salmos y los Profetas, del "brazo de Dios" y de "su gran poder". Después me viene cierto desengaño de intención y me digo ¿para qué? si los que tenían que oir no escuchan, si no creen, si no les queda fe, si a lo peor nunca la tuvieron.

Pero sí tienen odio. Un odio del que serán más o menos conscientes, pero del que son militantes. Viven odiando la fe, las cosas santas y - ¡miedo da decirlo! - a Dios. Odian lo más alto y los más bajo, la vida en la tierra y a Dios en el cielo. Todo lo odian, todo.

Ignoran, sin embargo, que también eso está escrito, que dice la Biblia, clama el Predicador, que hay un "...tiempo de odiar" Ecl 3,8. Es un misterio, pero una verdad: En los planes de Dios, en esas perspectivas inescrutables de su Providencia, también hay un tiempo, un espacio profetizado para el odio. Y ahora, ellos, el loco sacrílego y quienes le inyectan la locura, están, sin saberlo, cumpliendo la profecía del "tiempo de odiar".


Que Jesús del Gran Poder nos conceda a nosotros, los odiados con Él, por Él y en Él, la fuerza de su brazo, de su divino y omnipotente brazo, el que le han profanado odiando, dicen que un loco.

¡Y bendito sea siempre el Gran Poder de Dios!


+T.

domingo, 20 de junio de 2010

Munilla en el ruedo


Hace algún tiempo, cuando el nombramiento, comenté algo sobre Munilla. Decía, en sustancia y entre otras impresiones, que Munilla no era el prelado idóneo para ese encargo pastoral, tan delicado. A los pocos meses del aterrizaje en San Sebastián (alias Donosti) todavía me parece poco prudente sentenciar el caso. Yo le daría un quinquenio como plazo razonable para una evaluación con cierta consistencia. Unos meses es casi nada. Pero, también es cierto, que un trimestre es suficiente para detectar estilo, formas, tendencias.

Los toros amagan en los chiqueros y, desde que salen a la plaza, se desvelan apenas se les ve salir por el portón de toriles. Los buenos aficionados saben mucho de todo eso. El blogger F.J. Cigoña, definía ayer en un artículo - no sé si consciente o subconscientemente - a Munilla (supongo) con unas pinceladas bastante plásticas, muy toreras; decía que era:

"...un novillero con escasa experiencia con apenas la muleta y un estoque de madera..."
(pueden leer el artículo completo aquí)

De entrada me extrañó la comparación, no me la esperaba. Pero yo diría que acierta. Que es eso, más o menos. Tal cual, o muy aproximado.

Hay chavales arrojados que con poca experiencia, apenas unas capeas de pueblo y un par de tentaderos, se echan al ruedo con toda la temeridad de sus pocos años, una mezcla de ilusiones, sueños, ambiciones y todo eso que conforma el mundillo vocacional de los maletillas que se hacen espontáneos, que llegan a novilleros en plazas de pueblo, y un día se preparan para la alternativa en una plaza de 3ª. Luego se tienen que probar ellos mismos y dejarse probar por el respetable, temible respetable, tanto como los toros e incluso más fieros, según.

Suele pasar que por una cosilla que se dijo, que recogió la prensa, que se divulgó por corrinches y mentideros de peñas de aficionados, un torero en ciernes pierde el favor de la afición de una plaza a priori, y cuando llega el día del debut las gradas le esperan con el pollice verso desde que hace el paseíllo. Si quiere merecer, tiene que echarle valor a la cosa para compensar la mala impresión previa, por adelantado. La captatio benevolentiae de los toreros es asunto de bemoles, de ganas, de gestos con asomo de maestría. Y si no, pitos, bronca, bochorno y almohadillas volando desde los tendidos y alfombrando el ruedo que el torerillo no honró para desquitarse con la afición. Una escena de tarde de toros, con el público manteniendo una extraña división de opiniones, porque los adeptos no son donostiarras y los donostiarras son son adeptos (al diestro).

Dejando la plaza y el terreno tauromáquico, volviendo a lo que dije al principio, el episodio entre Munilla y Arregui es bastante "descriptivo", o "sintomático"; que sirve para hacerse una buena composición de lugar, quiero decir. Por lo pronto, yo diría que se trata de una escena entre vascos, más típica que un cuadro de El Caserío de Guridi, como el duo-zorzico de Chomín de Amorebieta y Chiquito de Arigorri. A eso me suena a mí.

De todas formas, opino que con explicaciones es peor. Esa nota del Obispado complica más el asunto, porque lo realza. En vez de dejarlo en anécdota de periódico, lo eleva a caso de curia. Además dice cosas extrañas, por lo menos a mi me suenan raras. Por ejemplo que diga que el enredo se dirime en el "fuero interno de la Iglesia", equívoca expresión porque "fuero interno", cuando se dice, se refiere antes que nada a la conciencia. Aun entendiendo que se quiera aludir a las interioridades pastorales, tampoco me parece feliz la expresión porque parece suponer una especie de "tribunal secreto", que tampoco pega porque si las culpas son públicas, el juicio debe serlo también. Y la sentencia.

Es lo que pasa cuando se quieren aplicar medios radicales con radicalizados, que responden y se defienden sin parar en mitras, precisamente porque no se creen en báculos. Si se pretendía dar un baculazo, habría que haber medido el golpe, sus circunstancias, afectados e implicados, y preveer consecuencias y reacciones.

Además no entiendo que la tela se rompa, finalmente, por ese roto, habiendo otros mayores, de dimensión mayor y más urgentes de remendar. No entiendo por qué hacer crisis con un regular y no con un secular. No lo comprendo. ¿Pensaba que iba a ser más fácil, más dócil? ¿No sabía el prelado cómo están las obediencias conventuales? ¿Acaso ignora que el diálogo ha barrido el clásico perínde ac cadáver? ¿Tampoco sabe historia, no conoce siquiera anécdotas de la tensión tan particular entre obispos y superiores, clero secular y regular?

Y - de verdad que es asombroso - ¿supuso que nada iba a trascender, que no se sabría fuera del "foro interno" que cita???

Bien. Todas estas y alguna más son mis perplejidades referentes al suceso. Ahora, para que conste, digo y protesto que:

Arregui es un baldón, pero no es el mayor. Deberían haberle acallado sus superiores, more franciscano, sin tener que esperar el chaparrón. Claro que dudo que su superioridad, la de la Esclarecida Orden Seráfica de aquellos montaraces pagos, sean de otra ley o tengan otro perfil más católico que el del insolente fray disidente.

Declaro que estoy con Munilla y me constan sus bondades, que las tiene. Pero el ordeno y mando con baculazo no le pega, no se corresponde con la "eclesiología-guay" y la "pastoral-chócala, tío" que practica. A ver si nos aclaramos y nos ponemos serios, de verdad. Y para todo. El otro dia, por ejemplo, salía una de sus cartas-homilías con un título muy poco acorde con un obispo que arrea baculazos; el título del artículo era "El gol de Pablo" (omito explicar de qué Pablo se trata, que bastante propaganda peliculera tienen ya montada los amiguetes de Pablo).


Excursus:

Cuando tenia 14 años, por estas fechas, me partí el brazo en una caída patosa, el cúbito y el radio, por la mitad. Mi padre me entablilló de urgencia en casa, con unas vendas del dispensario de mi abuelo que mi madre guardaba en una especie de alacena-botiquín. Me llevaron a la clínica de un famoso traumatólogo, colega de mi abuelo, pero no estaba en el hospital porque era Domingo, y me atendió su hijo, muy buen médico también. Radiografías, escayolas, etc. Al día siguiente, ya en casa, llama el médico viejo, el del tiempo de mi abuelo, y le dice a mi padre: - Ricardo, tráeme al niño. No, no pasa nada, pero quiero verlo esta tarde, a eso de las 5.

Cuando llegamos a la clínica nos recibió en el despacho y le dice a mi padre: - Es que la fractura me preocupa, y habrá que recomponerla. Ayer mi hijo me llevó a casa las radiografías, diciendo que no había quedado satisfecho. Quiere que le operemos, porque los huesos no encajaron bien y pueden presentarse complicaciones. Mira, si yo fuera médico joven, como mi hijo (su hijo "joven" tendría 50 años y él, Don Pedro, andaría por los ochenta y tantos, muy bien llevados) le metía hora mismo en quirófano, pero como yo me hice médico al lado de tu padre, verás cómo le apaño el brazo la mar de bien, sin quirófano.

Me llevaron a una sala de curas, me apoyaron el codo del brazo escayolado en el borde de una mesa, sujetándome mi padre por la mano y una enfermera como un gorila con cofia por el codo. Y Don Perico, con un serrucho, empezó a serrucharme la escayola del brazo, por la mitad, rrriss-rrrasss-rrriiisss-rrraaaassss. Me miró con cara de perro pachón y me dijo: - "Tú, cuando sientas que te llega a la carne grita, jojojojojo!!!" (y le guiñó un ojo a mi padre (y mi padre me miró a mí (y yo me miraba el brazo))). Cuando llegó a cierto punto perfectamente calculado, con un movimiento rápido, quebró el yeso, yo dí un grito, y él tomó un pedazo de algodón en rama y lo introdujo en la abertura de la escayola, y otro trozo, y otro más, y otro, hasta que se formó un promontorio de algodón que recubrió con una venda de escayola nueva. El brazo quedó monstruoso, un típico brazo escayolado, con el codo doblado, pero con una especie de joroba en mitad del antebrazo, imponente.

Don Perico me explicó: - "Mira, sin necesidad de operarte, la presión del algodón va a ir corrigiendo el mal encaje de los huesos, que se irán poniendo en su sitio y soldando la mar de bien. Esto me lo enseñó tu abuelo, que sabia mucho de cirugía de campaña, que aprendió de tu bisabuelo, que fue médico militar cuando las Guerras Carlistas, y allí conoció a tu bisabuela Elvira, que era la hija del boticario de Salvatierra...". Y yo encantado con la historieta de Don Perico, que me arregló el brazo sin meterme en el quirófano.

Estuve cuarenta días (y cuarenta noches) con la escayola aquella, y hasta hice los exámenes finales y la reválida de bachiller con el yeso y el brazo derecho en cabestrillo, escribiendo como podía, con una letra garrapatosa. Cuando me quitaron el monstruoso artefacto, el brazo estaba estupendamente, como nuevo.

Perdón por la historieta, si me he puesto pesado. Pero es que se me ha ocurrido que venía bien, como ilustración. Espero que sepan sacar ustedes mismos la moraleja.

p.s. Si le sirviera a Don Munilla, se la brindo. Gratis. Con mucho gusto. De nada. Para eso estamos. Y tal.

p.p.s. Sí, sí, sí. Por supuesto que es muy fácil dar consejitos sentenciosos desde el tendido o el callejón, detras del burladero. Lo sé. Pero ese toro lo ha escogido él, y él ha querido torear en esa plaza. Con muy determinada determinación, que decía la Santa. No digo más.


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viernes, 18 de junio de 2010

Mariola Cantarero, una diva de Graná


Me da tantísima alegría cuando surge un admirable fenómeno entre tanta vulgaridad, que lo celebro como puedo y con quien puedo, como estoy haciendo ahora, con ustedes, los que me lean. A la postre todo queda entre fenónemos, dicho sea con todo afecto.

El fenómeno que celebro, en este caso, es una soprano estupenda, de trentipocos años, que acaba de cantar La Traviata en el Maestraza de Sevilla. Que no es La Scala, ni La Fenice, ni el San Carlo, va bene. Pero esta granaína ha cantado su Violeta como para no desmerecer en ninguno de esos escenarios. Sin exageración.

En Sevilla era conocida porque parte de sus años de formación y rodaje escolar los ha pasado por aquí. Ahora, el Sábado pasado, ha cantado en el segundo elenco de La Traviata que se representa estos dias en Sevilla, con el montaje escenográfico de Franco Zefirelli, de excelente gusto. Y ha sido un debut admirable, del gusto del buen gusto de todos los que han podido gustarla. Escuchen ustedes en esta gacetilla tres muestras de audio en directo, para que se hagan idea:

La primera Violetta de mariola Cantarero

Que en España siguen saliendo grandes voces, es un hecho, gracias a Dios. A ver si la Mariola cuaja y hace carrera. Voz tiene, llena, potente, amplia, magnífica. Y tipo. Un tipo rotundo, guapa y con volumen de prima donna, hasta cuando se rie.

Miren si no en este recital, de hace unos años, cantando el É'strano de La Traviata:




Cuando habla, al natural, le sale incontinenti el acento granaíno con toda la gracia y su mijita de "mala follá". Pero lo mejor es que se rie con un ji-jo-jó digno de una Tebaldi, una Freni, o una Caballé, con un toque jovial, jocundo como la corriente del Darro o un chorro fresco del Generalife (perdón por la empalagosa cursilería, pero es que ese ji-jo-jó me ha prendido el corazón como las berenjenas con queso de mi paisano Alcázar). Escuchen, oigan, voz, personaje, soprano y ji-jo-jó de diva jocunda en este otro youtube cantando un Tancredi (repertorio muy poco representado) en Trieste, hace unos años, moviéndose con todo el tipo y el empaque de una diva de la escena operística:






Y para cerrar el articulete, esta preciosa interpretación de la Marinela de La Canción del Olvido, deliciosa:




Lo dicho, una delicia!


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