viernes, 8 de mayo de 2009

Mediatrix

Hoy, 8 de Mayo, es día de propio en el Calendario Hispalense: La Santísima Virgen María, Mediadora de Todas las Gracias - Memoria -. Una memoria que se vincula a la más remota devoción mariana sevillana, porque depende, entiendo, de la vieja fiesta del Patrocinio, tan vinculada a las celebraciones de la antigua Iglesia Hispano-Visigótica.
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Por pura gracia han sobrevivido y se conmemoran estas devociones antiguas, especialmente la del 18 de Diciembre, sin rango litúrgico pero con toda la prosapia de la devoción popular más activa, gloria sevillana. Porque en Sevilla donde no llega la liturgia llega la devoción, como una extensión peculiar, idiosincrática, de la lex credendi sobre la lex orandi, el sensus fidelium sobre el munus docendi. Si me explico.

Sin embargo hoy, esta memoria del 8 de Mayo, la Virgen Mediadora, apenas la habrán celebrado en la Catedral y los pocos curas que tienen el cuidado de seguir la epacta con el Proprium Hispalense.

¿Y por qué? Porque la Mediadora se jura en Sevilla, con sangre en la fórmula. Y un beso. La fórmula del juramento la lee el secretario de cada Hermandad, y el beso lo da cada cofrade, sobre la estampa de la imagen de la Virgen y con la mano sobre el Evangelio abierto.

La fórmula de la defensa de la Mediación es al estilo hiperbólico-sevillano: "...Otrosí juramos defender con la sangre de nuestras venas, si necesario fuere, el privilegio de la Mediación Universal de Nuestra Señora en la dispensación de todas las gracias...". Así, más o menos, al final de la parte declarativa de la Protestación de Fe, solemnísima e imprescindible institución de las Hermandades y Cofradías sevillanas.

La devoción de la Mediación fue notable durante todo el XIX católico, siendo el Papa Leon XIII quien se distinguió de manera muy notable en enseñar cada vez que pudo este misterio mariano. Tiene que ver con el neo-tomismo leoniano, porque parece que en su magisterio el Papa Pecci extrae su doctrina sobre la Mediación de las consideraciones mariológicas del Doctor Angélico, que profundiza admirablemente sobre las consecuencias que se desprenden de la "cooperación" de la Virgen a la Redención, hecho que San Tommaso fundamenta en el Misterio de la Anunciación-Encarnación, una especie de "sine qua non" definitivo que sitúa a la Virgen en ese único e irrepetible lugar de la Economia Salutis.

El fervor mediacionista (tan netamente católico) no prosperó como se esperaba. Quizá la proclamación de la Realeza Universal de Ntrª Srª el 1 de Noviembre de 1954 fue el hito que cerró este periodo de la mariología católica. Después de las proclamaciones dogmáticas de la Inmaculada Concepción - Pio IX el 8 de Diciembre de 1854 - y de la Asunción - Pio XII el 1 de Noviembre de 1950 - se esperó con bastante probabilidad que se proclamara la Mediación.
Incluso el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium, declara cuan viva estaba la doctrina en el Concilio (Cfr. Lumen Gentium 60, 61, 62 ). Luego del Concilio (aunque el minimalismo mariológico estuvo activo antes y durante), la tendencia fue difuminar todo el concepto de la Mediación en aras de un malentendido "ecumenismo". Y hasta el día.

Pero la devoción vive. Y se sustenta en esas "intuiciones" que son de fe, aunque no estén "definidas". Ya se sabe que siempre el Misterio precede a la fe, la fe sigue al Misterio, y la fe ilustra la doctrina. Y a falta, todavía, de doctrina definida, se vive en la devoción y se expresa en la oración.


Desde el Sub Tuum Praesidium al Memorare, el Avemaría y la Salve, nuestro Rosario o el Acathistos de los orientales, la Mediación de la Señora es un convencimiento que se reza, que se siente, que conmueve.

En mi casa se cantaba, cuando las mujeres de mi casa ensayaban las coplas de la Novena de Agosto:

"Para más luz inmortal /siendo Vos alba del día/ sois proclamada, María,/Mediadora Universal/..."
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Son cosas que no se sabrán explicar, pero que se sabe lo que son porque dependen de conceptos comprensibles que el Misterio ha hecho suyos: Maternidad, filiación, intercesión, mediación, dispensación...O, simplemente, Amor: El Amor que se hizo Hombre en Ella y que por Ella nos da gracia tras gracia.

+T.

Tentetieso bajo el arbolito


Lo "vasco-euskaldún" (no sé escribirlo mejor) y demás etarritarrerías son uno de los floklores más impostados (y peor impostados) de todos los de nuestro patrio solar (adviertan Uds. este rancio concepto "Patrio Solar", tan decimonónico como yo mismo (mi parte s. XIX, quiero decir)). Pués iba diciendo eso, que lo vasco-etarritarri-euskaldún-borroko-malarralea es una pésima impostación de yo no sé qué (que allí tampoco saben). Todo aquello es como lo del falsísimo "yacimiento" de Iruña-Veleia, que bien que se lo han callado y apenas dicén mú sobre el caso-esperpento los euskaldunes y sus cómplices (los del pachilope y los zpestantes etc.). Una impostura, decía.

Lo digo por el espectaculito de parada de cómicos de la legua en torno al "mítico" árbol de Guernica (que hay gente que saca mito hasta de un cagajón, como los hindúes de las boñigas de vaca (vacas sagradas, of course)). Pues eso decía.

Lo del aquel "ante Dios humillado..." es mito. Es decir, cuento que no se creen ni ellos mismos (y si se lo creen, peor). Esa fórmula enfática no es humilde, no es humildad. Es todo lo contrario porque lo humilde no se enfatiza, no se resalta, no se recalca. Y el que proclama "qué humilde soy" es un soberbio que echa en cara a los otros lo poco humildes que son. Paradojas de una virtud que cuanto menos se ve/se nota/se cacarea, más auténtica es, más verdadera. Y viceversa. Por eso ese "humillado" no es creíble.

Así y todo hay que ser tan cretino como se aparenta para prescindir de auxiliis en unas circunstancias como las que encara el neo guru-lendacari del talante. A ver como se las apaña con esa panda de la canalla nazionalista gurri-gurri-etarri-burraka, desde el penuve al camaleónico partiducho de los asesinos encapuchados, los "valientes" victimarios "guerrilleros". A ver.

Para mí que, en cuanto pueda y en todo lo que pueda, cederá y la cosa seguirá lo mismo, con unos cuantos gestos para mayor gloria del talante ztapestante.

Serán los justificados prejuicios que honradamente profeso, pero me parece que al Pachilope se le ha puesto jeta y rictus de compugido vasco, con el mismo hocico fruncido y ceño encogido de sus indecentes predecesores.
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Ya veremos si por no querer "humillarse" al Cielo va a hocicar en el fango de la patria vasca (tres provincias de España, a saber: Álava, Vizcaya y Guipúzcoa). Porque, visto lo visto, yo no sé qué será peor, si un hipócrita humillado o un tentetieso que dice que no humilla (ante Dios).

El tiempo irá descubriendo ante quién, si no, mancornará humillado el arrogante neo-lendacari.

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jueves, 7 de mayo de 2009

Zollitsch se retracta y corrige, Deo gratias

Las reacciones ante las heterodoxas declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Alemana han puesto el dedo sobre una dolorosa llaga. Que ha reaccionado. El último número de la revista Konradsblatt trae un artículo muy "expresivo" (y aclarativo) de Mons. Robert Zollitsch: "Anunciamos tu Muerte, proclamamos, Señor, tu Resurrección".

En mitad del artículo, aparece este elocuente párrafo:

"Der christliche Glaube scheut sich nicht, sogar noch dem Tod des Herrn eine positive, heilsvermittelnde und sühnende Bedeutung zuzuschreiben. Christus stirbt zu Gunsten der Menschen und stellvertretend für sie. Er tut, was sie selbst nicht tun können, weil sie in die Sünde verstrickt sind. Er wird zu einem Opfer menschlicher Bosheit, das gedemütigt und gequält am Kreuz stirbt. Stellvertretend für die Menschen überlässt er sich als Opfer der rettenden und wirksamen Liebe Gottes, die tiefster Grund seiner Lebenshoffnung ist. So öffnet er in unserer gewalterfüllten, sündigen Welt den Zugang zum Leben Gottes."

Que traducido dice:

"La fe cristiana no tiene miedo de atribuir a la muerte del Señor, un positivo significado salvífico y expiatorio. Cristo murió para beneficio del pueblo y en su lugar (en lugar/en sustitución). Él está haciendo lo que ellos mismos no pueden hacer, porque viven inmersos en el pecado. Él se convierte en víctima de la maldad humana, y muere humillado y torturado en la cruz. En nombre del pueblo Él se despoja de sí mismo como una víctima sacrificial al eficaz amor de Dios que es la más profunda razón de su esperanza. Así Él abre a nuestro mundo pecador y violento el acceso al Dios Vivo".


(Más o menos, porque mi alemán es muy rudimentario, ustedes se harán cargo).

¿Qué ha pasado? ¿Qué habrá podido pasar? Pues, probablemente, que alguién con "competente autoridad" ha debido darle un "toque" de atención a Mons. Zollitsch, que debe ser un buen entendedor porque ha entendido pronto y corregido bien.

Comenta a propósito un avispado comentador, un italiano muy perspicaz, que sólo los blogs de perfil "tradicional" han reaccionado contra las heterodoxas declaraciones aquellas de Zollitsch. Y es verdad. Y se pregunta el inteligente comentarista italiano si sólo los católicos de carácter "tradicional" han sido y son capaces de "detectar" la "sapiens haeresis" y a-católica doctrina que subyacía en aquellas declaraciones de Zollitsch. Y parece ser que sí, que sólo los bien formados católicos que saben distinguir qué es y qué no es lo que creemos.
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¿Qué ha pasado en la Iglesia? Lo digo por la "indiferencia" con que se reciben doctrinas "parciales" (la herejía es una "parcialidad") sobre temas fundamentales, artículos del Credo, la Cristología, la Eclesiología, los Sacramentos, la Escritura, la Fe en suma. ¿Es tanta la confusión? ¿Tanto ha "calado" y tantos son los "afectados" por esas "defectuosas" opiniones generadas por la pseudo-teología de los pseudo-teólogos?

Me reconforta y tranquiliza la corrección - aunque sea discreta - de Zollitsch. Tiene incluso cierto valor de "reparación" por aquello de "verba volant, scripta manent" (aunque una grabación audiovisual en directo también permanece y se difunde bastante, los tiempos han cambiado).

Y con más fuerza que las palabras al viento y lo escrito en papeles, "exempla tradunt", los ejemplos mueven y arrastran. Bien, pues, por Zollitsch, que con su ejemplo (donde dije "digo", digo "diego") ha enseñado tal y como se espera de un presidente de una conferencia episcopal. Bien.

Pero mejor decir las cosas bien desde el principio, y así todo queda más claro, nítido, luminoso. ¿No es verdad?
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domingo, 3 de mayo de 2009

Apocalípticos

El Apocalipsis es un libro estupendo. La primera vez que lo leí completo - siempre hay una primera lectura de la Escritura, pero nunca es la "definitiva" - me quedó la impresión de esa abigarrada secuencia de plagas y horrores cósmicos, tan fascinante. Una fascinación de todos los siglos que demuestra que el Apocalipsis es un formidable libro "interactivo", el más interactivo de todos los libros de la Biblia, quizá.

Y quizá, iconográficamente, lo descubrimos y marcamos su primer hito "interactivo y global" en España. Los comentarios ilustrados al Apocalipsis del Beato de Liébana fueron mucho más que una obra, porque se convirtieron en un género. Un libro que acompasa texto e imagen, lectura y color, en uno de los más sugestivos imaginarios de la Cultura Cristiana medieval (es decir, de todos los tiempos). Nuestro Beato y los beatos que lo copiaron y circularon por la remota Europa de la Alta Edad Media abrieron una corriente imparable de Apocalipsis ilustrados.
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El Apocalipsis de San Juan es una revelación profética optimista para un tiempo/un momento dificil. No es un libro de ilusiones para pusilánimes y escapistas, sino un mensaje de aliento para batalladores, tenaces y resistentes. Un contenido de magnífica esperanza, pero tremendamente realista. No oculta el sufrimiento ni elude las batallas, pero presenta un panorama positivamente favorable a la Iglesia...finalmente. Una Iglesia que se revela una y la misma pero viviendo en dos planos, dos dimensiones: Una Iglesia celestial que alaba en gloria, y una Iglesia terrena que sufre y testimonia en la historia que ocurre en la tierra.
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Si el Apocalipsis fue una inyección revigorizante de fuerza y espíritu para las iglesias perseguidas del siglo I-II, también fue el recurso al que volvieron los cristianos cuando llegaban días de acuciante peligro. Nuestro Beato de Liébana escribe su comentario en la España arrasada y sometida por los moros, cuando todo parecía perdido. Los Apocalipsis de la Edad Media se cierran con otro de imaginería tan brillante como el de los Beatos liebaneses. Me refiero a la espléndida serie de tapices angevinos representando las escenas del la Revelación joánica, otro de los monumentos del Arte Cristiano medieval, providencialmente conservados y expuestos antes en la Catedral de Angers, y ahora en su Castillo-museo. Se tejieron en las postrimerías del siglo XIV, cuando la peste negra asolaba Europa, la Guerra de los Cien Años a Francia, y el Cisma de Occidente a la Cristiandad. Cuando todo parecía perderse.


El imaginario del Apocalipsis tuvo un final tardo-medieval sorprendente e impensable: Sirvió a los luteranos como inspiración iconográfica para uno de los más virulentos ataques propagandísticos que jamás haya sufrido la Iglesia. Con una diabólica imaginación "apocalíptica", las xilografías de los grabadores germanos representaban al Papa como el Anticristo y a la Iglesia Romana como la meretriz Babilonia, todo ello tomando pie y excusa en los textos y escenas del Apocalipsis. Sin pretenderlo, inconscientemente, ellos mismos protagonizaban la profecía apocalíptica de la reversión perversa de los acontecimientos y los hombres contra los fieles de Cristo, del Cordero. Un tremendo punto final para los Apocalipsis medievales, con mucho éxito también, como los otros.

Después el Apocalipsis se representó poco, aunque siempre ha mantenido su poderosa capacidad inspirativa, tan fascinantemente sugestiva. Sigue siendo un recurso, un medio de fe para entender las cosas que pasan (pueden pasar) con la fe y los fieles, los creyentes, los cristianos.

Sin ser un libro "político", el Apocalipsis describe los poderes políticos del mundo que luchan contra la Iglesia. Uno de los pasajes más conocidos traduce en gematrías el nombre de los perseguidores de la Iglesia, esa "cifra de la bestia" que tanto gusta a los satanistas y demás conciliábulos dementes. San Juan (yo pienso que con bastante sentido del humor (también hay un simpatiquísimo "humor revelado" salpicado, passim, por toda la Biblia)) disimula el nombre de los primeros perseguidores "globales", con toda la gracia cuando escribe: "¡Aquí la sabiduría! El que tenga inteligencia calcule la cifra de la Bestia, porque es una cifra humana..." Ap 13, 18


Con este y algunos otros simpáticos "guiños", el Apocalipsis de San Juan se revela uno de esos textos de la Sagrada Escritura que ofrecen/incluyen una "clave" para interpretar la historia. Es un tentador recurso para "leer" no sólo el futuro (porque no se olvide que es profecía), sino también el pasado y el presente. Por ejemplo, leyendo los capítulos del Apocalpsis, uno se pregunta: ¿Quién la Bestia del 2009? ¿Cual es su cifra? ¿Y la meretriz borracha montada lúbrica y obscena en el lomo del dragón? ¿Y el Anticristo? ¿Y los Testigos? ¿Y los que siguen al Cordero?

¿A que dan ganas de lanzarse a calcular cifras y personajes, prostitutas en dragones, bestias con cuernos infames y anticristos de perversión? ¿A que tenemos siempre un galería nutridísima donde escoger? ¿A que siempre hay "candidatos" (y candidatas) para los papeles apocalípticos?

El Apocalipsis se lee/se reza en Tiempo Pascual, una lectura simpática, positiva, entusiasta, valiente, para el tiempo litúrgico más triunfante. Durante estas semanas, capítulo a capítulo, se va leyendo el Apocalipsis, como pasando hoja a hoja el rutilante universo imaginado por el Beato de Liébana, o desplegando los espléndidos tapices de Angers. Y a mí me dan ganas de tomar colores de minio y oro, o carretes de seda y madejas de lino y lana, y pintar o tejer una página o un tapiz coloreado del 2009, con las imágenes del Apocalipsis y sus personajes, según las "cifras" de nuestra actualidad y sus protagonistas. ¿A que sí?
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Y es que siempre, cada tiempo y momento, es una escena del Apocalipsis. Hasta que veamos bajar de lo alto la definitiva Jerusalén Celeste, este "Apocalipsis" es nuestro. Y unos son testigos fieles, y otros bestias y/o anticristos y/o meretrices borrachas sobre un dragón.

Peeeeero: ¡Ojo! Ojo y atento a la tentacion porque eso es lo que hicieron los herejes luteranos del tiempo del hereje Lutero: Se leían el Apocalipsis y practicaban un divertido y ocurrente libre exámen de la Escritura adjudicando malos personajes apocalípticos y creyéndose ellos los apocalípticos buenos. Un error - uno entre cientos - de los heréticos luteranistas. Que el Señor nos libre.
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Hay que tenerlo claro, y no olvidarse: El Apocalipsis es revelación de Dios, no un texto interactivo para revelaciones privadas, muy divertidas. Yo no digo que no haya sueltos por el mundo tarascas, anticristillos, putones babilónicos, y bestezuelas con cifra del 6'066, que de todo eso hay para aparejar un buen muestrario. Lo que digo es que la Revelación es una y mayor, uno y muy grande el Misterio, y una y en rodaje la Historia de la Salvación. Y los católicos-católicos sabemos que estamos en la profecía del Apocalipsis, pero no la "adjudicamos", sino que la expectamos y, a la vez, la contemplamos y meditamos, como viendo y leyendo un Beato o los tapices de Angers.

Y, sin embargo sí hay una parte del Apocalipsis muy oportuna para un libre y personal exámen, sin que se caiga en aquel "libre examinar" heretizante: Los capítulos Iº y IIº con las siete cartas a las Siete Iglesias. Un formidable chequeo para pasarnos revista "cristiana". Una muy positiva lección "eclesiológica", para que entendamos algunas cosas y pongamos a punto otras, no sé si me explico.

El Apocalipsis, finalmente, es un libro de prisas que exige saber esperar. Grita ¡Ven Señor! pero proclama que ya vino y está viniendo. Y que cuando vuelva plenamente, no habrá duda: "...et videbit eum omnis oculus et qui eum pupugerunt/ ...Todo ojo Le verá, también los que Le traspasaron". Ap 1, 7.


Conque es cosa de esperar con paciencia, como todos los buenos han hecho.
Amen.

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jueves, 30 de abril de 2009

Pio V: La fe y el Culto

Desde la feliz entrada en vigor del Motu Proprio Summorum Pontificum, algunas Fiestas y Santos se pueden celebrar dos veces, una según el rito ordinario y otra según el extraordinario. Son las ocasiones litúrgicas que tienen fijada fechas distintas en el calendario de uno y otro Misal. Y son bastantes. Por ejemplo San Pio V, que se celebra hoy en el Misal de Pablo VI, y en el "Misal de San Pio V", el 5 de Mayo.
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Hace poco se comentó en este blog que los Papas de los grandes Concilios han solido ser no los convocantes, sino los que siguieron y pusieron por obra lo dispuesto por aquellos Concilios. Muy pocos han estado a la altura de esta grave obligación. Y si hubiera que destacar a alguno que haya personificado el carácter de un Concilio, sin duda que Pio V es quien mejor se define como el Papa de Trento.

Trento supone el fin de una agitada época eclesiástica que - podría decirse - comienza en el siglo XIV con la crisis de Avignon y el Cisma de Occidente. Entre uno y otro episodio la Iglesia se "re-configura" en medio del Renacimiento y las nuevas instancias y circunstancias políticas y culturales. Los últimos capítulos de este ciclo (y los primeros, a la vez, del que le siguen) son la Reforma protestante y el período de Trento y su post-concilio. Así hasta la llegada del 1600, otra época con otro perfil que agonizaría en el último cuarto del XVIII con la crisis de las monarquías ilustradas y la Revolución.

Anterior a Trento es el fenómeno conciliarista, propiciado por la debilidad de los Pontífices de Avignon y el desconcierto del cisma subsiguiente, en una de las más agitados y creativos períodos del Occidente cristiano. Acababa la Edad Media entre las convulsiones de todo el "status" medieval, desde el Pontificado al Imperio pasando por los reinos/estados, las monarquías, las ciudades, las órdenes religiosas, el comercio, la población, el arte y la cultura. Todo.

La discusión en torno a la potestad del Concilio sobre el Papado es consecuencia de la degradación de la institución papal, sometida a las ingerencias de los intereses particulares de Francia y sus reyes, en un momento en que la Guerra de los Cien Años hacía de Francia el campo de batalla de Europa. Las posturas se definieron más por proclividades de estados celosos de otros estados que por la tesis conciliarista en sí, que fué perfilándose y tomando sustancia doctrinal poco a poco. De todas formas, una cosa fue el conciliarismo de aula (el que se podía exponer o discutir en una universidad o en un capítulo religioso) y otro el conciliarismo que se utilizó como amenaza contra el Papado por los monarcas europeos. Así hasta el mismo Carlos V cuando la convocatoria de Trento.

Resulta llamativo, sin embargo, que los concilios conciliaristas terminan siendo concilios papistas que eligen, nombran e imponen papas a la Cristiandad. El conciliarismo nunca solucionó nada, sino que tendió a agravar las fracturas de la Cristiandad bajomedieval. Las resoluciones conciliares de los conciliaristas del siglo XV concluyen con pactos y compromisos en torno al papa y por el papado, y compromisos para una ncesaria "reformación" que nunca llegaría o sería tímida e insuficiente. En esa coyuntura, se definen dos fuerzas en tensión que marcaron el periodo eclesiástico siguiente: Los conciliaristas se hicieron conscientes del poder de la institución conciliar a la vez que despertaron la prevención sobre los riesgos y el "peligro" de un concilio, y el papado resolvió fortalecerse como estado para verse libre de las presiones e injerencias de monarcas y conciliaristas.

La vertiginosa concatenación de los hechos precipita en la Italia del Renacimiento, demasiado volcada en su despertar-resurgir humanista para sentir la urgencia de otras cuestiones que afectaban estructuras fundmentales de la Iglesia. Así, la rica belleza formal renacentista convive con una agitación espiritual fortísima, que estallaría en la Alemania de Lutero con imparables consecuencias.

Trento es el momento, la ocasión, en que tres siglos se examinan, serenan y concluyen. Todas las cuestiones de la escolástica, el tomismo y el nominalismo abiertas en el siglo XIV y revolucionadas con el siglo XV de los humanistas y el XVI de los reformadores se encuentran debatidas por los mejores del momento. Trento es el "momento católico".

Todavía algunos desinformados cargados de prejuicios de inculta insuficiencia se empecinan en decir "tridentino" como sinónimo de oscuro catolicismo; son los que no pueden (no llegan) a apreciar las riquezas de Trento y sus protagonistas. Valga decir que Trento es "el Concilio" para resumir lo que es. Un concilio que marcó una época y mantuvo cuatro siglos de vida de Iglesia, hasta el contemporáneo Vaticano II, impensable (e insostenible) sin Trento.

El perfil del Papa Ghisilieri, San Pio V, no es el del Papa Ratzinger, Benedicto XVI. Comparten, empero, algunas anecdóticas y significativas coincidencias: Los dos emergen como hombres de iglesia en el pre-concilio; los dos estuvieron en el post-concilio al frente de la misma Congregación Romana (Santo Oficio/Doctrina de la Fe); los dos llegan al Papado finalmente, tras dos pontífices de fuerte carácter (Pio IV/Juan Pablo II).

La oración del antiguo Misal, la que se reza el 5 de Mayo, dice esto:

Oremus
Deus, qui ad conterendos Ecclesiae tuae hostes, et ad divinum cultum reparandum, beatum Pium Pontificem Maximum eligere dignatus es: fac nos ipsius defendi praesidiis, et ita tuis inhaerere obsequiis; ut omnium hostium superatis insidiis, perpetua pace laetemur.Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
Amen.

La que se reza hoy, dice:

Oremos
Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al papa San Pío V, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amen.

La del Misal antiguo nombra expresamente a los "enemigos" de la Iglesia, pero recalca una idea "restaurar el culto" que se repite con la expresión "dignificar el culto" en la del Misal del '69; esta, además, le asocia el concepto "proteger la fe", como dependiente uno del otro, o anejo.

El cuadro que he puesto como ilustración es uno de esos que tiene nuestro Museo del Prado en sus riquísimos (y desconocidos) fondos. Es de un veneziano proto barroco, Michele Parrasio, muy influído por Veronés y Tintoretto. Opino que es una de las mejores iconografías histórico-papales de todo el Arte Cristiano: El pintor representa al Papa descubierto, arrodillado, adorando al Cuerpo de Cristo custodiado por los ángeles (una alegoría-iconografía de la Eucaristía muy típica del XIV, que evoluciona remotamente desde Italia, pasa a la pintura Flamenca, se sigue representando en el Renacimiento y el Manierismo, y desaparece practicamente a fines del XVI).

De la representación del Papa cortesano o militar o político, se ha vuelto a la representación del Papa-Sacerdote. Aunque distinta formalmente, la iconografía del cuadro del Parrasio es un trasunto evolucionado de la iconografía medieval de la "Misa de San Gregorio Magno", reinterpretada según la sensibilidad del post-concilio tridentino, con el "liturgista" Pio V como protagonista de la escena.

Sobre la sábana-corporal en la que descansa el Cuerpo del Señor (un sobrepaño rojo y un mantel blanco extendido sobre un altar, todo con una implícita alusión a la Misa-Sacrificio-Redención-Presencia-Comunión) se ha inscrito una frase del Prefacio Pascual "...Qui mortem nostram moriendo destruxit"/"...Que muriendo destruyó nuestra muerte"; debajo del Cuerpo de Jesús aparece una sepultura con un cadáver (Adán simbolizando toda la humanidad pecadora y mortal) en esqueleto descarnado rodeado por los instrumentos de la Pasión. En el margen izquierdo del cuadro, se ve el stipes y un brazo de la Cruz, con el subpedáneum entre la cabeza de Cristo y el ángel. Arriba del todo, en un rompimiento de gloria, dos arcángeles portan un cáliz con el Sacramento y una filacteria blanca con la leyenda "Hic est Panis qui de Coelo descendit/Este el pan que ha bajado del Cielo" Jn 6, 59.

Todo el sentido "sacramental-eucarístico-sacerdotal" del cuadro se desvela más con otro detalle: El Arcángel que sostiene el brazo de Cristo (parece que da besar al Pontífice la mano con la llaga de Jesús; una alusión a la Comunión?), lleva revestida una estola de diácono, como si estuviera asistiendo al sacerdote (el papa S. Pio V, genuflexo, con la mirada conmovida y recogida fija en el cuerpo del Señor) en la Misa, en el momento de cubrir el copón o poner la palia sobre el cáliz, o tomar la custodia, o reservar el Sacramento en el Sagrario; los arcángeles del remate del cuadro, también portan estolas diaconales.

Este originalísimo y emocionante cuadro merece estar en un Sagrario, como una perpetua exposición de un Credo, una Fe, una Iglesia, un Misterio. Lástima que esté en un museo, aunque sea el Prado. En la pintura está - se puede decir - todo Trento, con una intensa e intencionada caracterización del Papa de Trento y su obra.

Si alguno no lo ha advertido, comprenda que en la comprensión del ministerio papal en clave de culto y fe, sí que se parecen Pio V y Benedicto XVI. Seguro que también en más detalles, los mejores probablemente.

n.b. Para ver ampliado el precioso cuadro del Parrasio, picar sobre la imagen (la primera, debajo del título).

+T.

miércoles, 29 de abril de 2009

Eutanasia a la carta europea

Por lo visto, en Bélgica la eutanasia se "normaliza". Era lo que se temía. Y se teme - los que tememos estas cosas - que cuando toque aquí, en España, nuestra eutanasia legal sea la más "progresista" y "talantista" del continente. Al tiempo.

Bélgica es una nación preocupante, empezando porque ni los mismos belgas tienen claro si quieren ser una nación (o dos, o dos y 1/4 considerando que Bruxelles es una especie de D.F. alquilado por las instituciones comunitarias, o por el estilo). Preocupante es también que esos estados de aquel Benelux original han ido marcando las pautas sociales al resto de Europa que, en cuanto más "progresa" a la europea, más se acerca al paso que marcan esas naciones, en grave crisis de desarticulación de identidad.

El problema de la eutanasia es el polo consecuente del aborto, en el otro "extremo" de la vida. Con la misma o semejante perversa lógica inmoral, una vida ajena que problematiza la propia vida, es, digamos, una agresión a los "derechos" y "libertades" de los "ciudadanos-as" y un problema para la "colectividad" que exige un "marco legal" adecuado para la resolución del mismo (o algo así o por el estilo, que es lo que dicen los ministresos y las ministrosas bio-progresistas del "marco europeo" incluída España.

Que Zapatero y sus boys & girls tienen ganas de emprender una legislación mata-terminales-problemáticos, es un hecho. Un hecho avalado hasta por el oscar que le dieron a ese subvencionado espabilado y aventajado "cineasta" por aquel melodrama infumable que rodó para mayor gloria del régimen del talante y la alianza de civilizaciones. La propaganda del régimen, como una re-edición del No-Do, pero más fashion y post-moderno.

(Quiero decir - de pasada - que el cine de estos años talanteros o corrige la historia pasada contándola como quieren que hubiera sido, o prepara la historia del futuro de los ciudadanos-as españoles-as en películas como la eutanasista oscarizada esa. Una petardada pesadísima, por cierto, que duró en cartel una temporadilla por la cuota de pantalla y la propaganda).

Lo que pasa es que una película es una película, y lo que se nos viene encima es un culebrón en capítulos de España profunda. Porque si en Bélgica ya es un hecho que los nietos piden la muerte rapidita de los abueletes chocheantes, aquí en España los casos van a ser de novela gótica con pandereta, gáita y castañuela. Un horror.

Pero eso es lo que viene. Sin remedio. Porque ya se sabe que en España los sociatas inventan leyes anti-vida que los pperos mantienen sin más problemas que los de algunos manifestantes semestrales (que luego les votan y votan y vuelven a votar como "mal menor", que dicen).

Un mal menor que será el motivo in-moral más socorrido para quitarse de enmedio enfermos molestos, viejos insoportables, y parentelas cascadas y problemáticas. Es la "nueva ética" de "progreso" de las izquierdas post-modernas y los centro-derechas que les siguen el paso. Imparables.

Cada vez que se tercia comento que hemos conocido un mundo que en 30 años ha desparecido. No era perfecto, pero era mejor que el de ahora; la gente tenía menos cosas, pero era más feliz con las cosas que tenía. El mundo que se aproxima tendrá cada vez más "comodidades", pero a costa de terribles errores. Y una cosa es segura: A pesar de todo, la gente no será más feliz, sino todo lo contrario. Nos están "preparando" un mundo de gran infelicidad. Diseñarán una población planificando los nacimientos a costa de abortos y las defunciones con las eutanasias a la carta.

Lo más perverso es que disfrazan la muerte de los inocentes y los "inválidos" como si fueran una libertad y un derecho. Y la gente se convence. Eso es lo peor.

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Son lo que son

El dicho - con perdón - es este: "Puta la madre, puta hija y puta la manta que las cobija". En mi casa no se decían estas cosas, gracias a Dios. Pero iba por la calle una vieja muy celebrada, sabia y refranera, decente y devota, que tenía en la lengua lo más a propósito para cada ocasión. Y - gracias a Dios también - decía lo que tenía que decir cuando había que decir algo. Y recuerdo que decía eso. Y ahora lo digo yo de esas dos y de las demás y los demás que las consienten sin darle un patada y mandarlas al estercolero del que nunca debieron salir.

Pero estiércoles es lo que hay en la Carrera de San Jerónimo, que apenas se salvan los dos leones de la puerta y poco más. Todo lo demás es basura, o está en proceso de llegar a serlo en podrida plenitud de descomposición.

Por estas y los que las tapan (la manta del partido de los mantas) la alternativa al talante no es posible, no existe. Por eso los que están manteniendo al pperío con manifestaciones semestrales y/o moñitos blancos y/o otras iniciativas y/o plataformas y/o webs (como esa del "ciudadano activo", ja-ja-ja (buena coartada)) etc. etc. etc. son tan "mantas" y tan abominables. Todos (y si hubiera alguna mitra prelaticia en el sostén, manta la mitra también).

Y no hay más.

Pero debería haber ya algo más que talantes y mantas que tapan di-puta-das donde poder elegir. Y que le hagan la misma propaganda los que hoy, todavía, para su inmensa vergüenza - si les queda - hacen campaña para votar la manta de esas dos como "mal menor".
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