El glorioso y tonante TeDeum de Marc Antoine de Charpentier comienza con una tamborrada, muy marcial, muy francesa, muy grand siécle. Sigue el precioso preludio a toda orquesta, trompas, trompetas, sacabuches, cuerda y percusión; si lo tocan con órgano y trompeta, resulta también espléndido.
Pero ni mi casa ni yo estamos estas semanas para tambores y espejos versallescos. Conque acompaño mi TeDeum con un Charpentier quedo, solista y charango, íntimo y recogidito:
5 comentarios:
Estoy impresionadísimo al ver a esos deditos tan ágiles!
Feliz 2008!
:]
Yo también lo recé ayer, y sí, resuenan tambores triunfales, aunque sea sin orquesta.
"tibi cherubim et seraphim,incessabili voce proclamant"
¿Habrá acompañamiento más grandioso? ¡Feliz Año!
¿Seremos buenos este año?
Cuando me despedía de mi yaya siempre me pedía que fuese bueno.
Gracias y ¡ánimo con las penas! Un ánimo que es ya oración.
feliz año!
Publicar un comentario