El Réquiem de Gabriel Faurè (1884) es al género lo que los Pre-rafaelistas a la pintura. Por aproximarlo a una estética, sería modernista sin llegar al art nouveau y con esa impronta pre-rafaelista, tan apropiada para matizar con sugestiva luminosidad colorista el contenido de un Réquiem. El resultado es una composición delicadamente descriptiva de la apertura al Misterio que supone el concepto cristiano de la muerte. Esta versión del coro del King's College de Cambridge - Pie Iesu, Agnus y Requiem final - es adecuadísima, con todo el colorismo matizado de la música de este francés que suena tan cercano al Elgar inglés:
6 comentarios:
En cuestiones de música clásica, me confieso un germanófilo total...
Descocnozco mucho de lo que se aparta de la esfera teutona, y admito que lo posteado está muy bien... me lo archivo.
:]
Pues es verdad: Si no se es germanófilo en música, no se ama la ni se entiende de música (y si se excluyen otras "filias" musicales, lo mismo).
Confío que tu filo-armonía sea germano-inclusiva, no exclusiva.
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Inclusiva, inclusiva...
De hecho, me la inclusó -si se permite el palabro- mi padre desde niño...
:]
Esa educación del gusto musical en familia es definitiva de y para muchas cosas.
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En Naxos, interpretado por la "Schola Cantorum of Oxford" y la "Oxford Camerata" (1993).
Bien! Esto parece un selecto club digno de Arturo Reverter.
Congratulations!
Y hoy a las 20h. la Novena de Beethoven desde el Real!
(Un Réquiem hubiera estado más a propósito, dado el día...Pero la 9ª es la 9ª!!!)
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