domingo, 20 de noviembre de 2011
Los 20 de Noviembre que recuerdo
No recuerdo cuando fue la primera vez que estuve en los actos de un Día de los Caídos; por alguna foto que guardo calculo que tuvo que ser cuando tenía seis años, o siete. Tampoco sé por qué me gustó el acto, quizá porque era distinto, con aquel final de la procesión desordenada desde la Iglesia a la Cruz de los Caídos; he contado algo, otra vez.
Por aquellos años la celebración ya iba declinando. De los camisas viejas quedaban pocos, todos de la edad de mis abuelos, con setenta y muchos años; aun así, no faltaba uno. Pero los importantes estaban en la lápida, tres lápidas que formaban las caras del pedestal de la Cruz, la cuarta con el escudo de España sobre el Yugo y las Flechas. Allí estaba grabado el nombre de tío Antonio, el hermano de mi padre, caído por Dios y por España a los dieciocho años, combatiendo en la 2ª Bandera de Falange, en el frente de Extremadura.
Un día, en el desván, dentro de una caja de caoba, en el cajón-secreter de una cómoda, encontré unos lienzos enrollados, sujetos con una cinta grana y amarilla, otro lío atado con lo mismo, de color verde pardo, y otro azul, y dos paquetes más, también con cintas. Llenaban el cajón entero. Eran las cosas del tío Antonio, las que llevaba cuando cayó en el frente: La ropa interior, la camisa de la Falange, el gorro militar, unas cartas; la cartera estaba tal cual, con estampas de la Virgen, un detente, una foto de Mª Lola López, su novia, un librillo de papel de fumar, una tarjeta de mi abuelo, una foto de mi abuela, y una carta a medio escribir. También había una bandera de España, descolorida. Y una cajita forrada de terciopelo negro y bordada con cinco rosas, dentro había un mechón de pelo envuelto en papel de seda, con un papelito escrito con su nombre y la fecha de nacimiento y la de su muerte, 16 Mayo 1920~20 Enero 1939.
Cuando mi padre murió, seguí yendo a Misa el 20 de Noviembre. Ya no se celebraba, ni oficial ni familiarmente. Mi madre no faltaba tampoco. Era una de esas fechas que tenían sentido, que estaban señaladas en el calendario particular del amor y el dolor.
Junto con el tío Antonio fui poniendo otras intenciones: Mi padre, que también fue un caído, con otra historia, pero también víctima de aquella guerra que él y otros ganaron para España, sin ganar nada para ellos.
Recuerdo también a gente conocida, por familia o por amistad, todos protagonistas de aquella contienda: Antonio Farias, que fue jefe de la Falange en el pueblo, y Presenta Bohórquez, la presidenta de la Sección Femenina, una anciana canija y medio jorobada, vestida con el uniforme como si fuera una mocita; y Manolito el Ángel, que fue asistente de mi padre los tres años de la Guerra, y Dolorcilla la de Pepa, que fue novia de Juan Rendón, que cayó en el frente el mismo día que tio Antonio y después ella se casó con Joaquín, el hermano del caído, también falangista; y Facundo Lara, y Domingo Talavera, y Juanito el Dondo, y Paquillo Galván, y Lorenzo Peña. Con Franco y JoseAntonio, todos están en mis 20 de Noviembre.
Si me preguntaran por qué, no sabría decir bien. Por muchas cosas. Por mi padre y mi madre, tan leales. Porque los conocí, porque me hablaron de ellos, porque creo en la verdad de lo que vivieron, sufrieron, amaron, entregaron.
Me gusta escuchar el Cara al Sol. Recuerdo cómo se emocionaban mis tías, mis abuelos, mi madre, que cantaban llorando, sintiendo tanto, por tantas cosas, por tanta gente.
Ahora me emociono yo, con todos ellos en la memoria, una memoria histórica verdadera, limpia como la patena donde pongo sus nombres cada 20 de Noviembre.
+T.
Rex Aeternae Gloriae
Rey que harás temblar al mundo con tu majestad gloriosa,
Rey que vendrás y todo ojo te verá en tu gloria,
Rey que estarás sentado en trono glorificado,
Rey que bendecirás a los que en vida te glorificaron,
Rey que llamarás a los que buscaron darte gloria,
Rey que llevarás a tus fieles a tu Reino glorioso,
Rey omnipotente, fuente de santa glorificación:
Míranos piadoso, a nosotros que gemimos
bajo el peso de nuestros pecados y del mundo;
míranos a nosotros los tentados, los débiles,
los míseros, los caídos, los pobres, los pecadores.
¡Míranos, Rey nuestro!
Desde el seno de la Virgen que te contuvo,
desde el pesebre de Belén donde naciste,
desde el taller de Nazareth donde trabajaste,
desde el Desierto donde fuíste tentado,
desde el Tabor donde te transfiguraste,
desde Jerusalén donde fuiste aclamado,
desde el Cenáculo donde te entregaste,
desde Getsemaní donde oraste,
desde el Calvario donde te sacrificaron,
donde te ofreciste, donde expiraste,
desde el Sepulcro donde reposaste,
donde resucitaste.
Míranos desde el trono de la Gloria,
desde la diestra del Padre.
Mándanos luz y misericordia,
perdón y gracia.
Bendicenos con los dones del
Espíritu Santo.
¡Venga a nosotos tu Reino!
¡Reina en nosotros!
¡Reina en nuestras almas!
¡Reina en mi corazón!
Míserere nobis!
Rege nos!
+T.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Al ritmo de la Nueva Evangelización
Lo ví esta mañana y he dudado si ponerlo, pero me he decidido, para que conste, como prueba.
Es asiático, como el 'cardenable' Tagle. No sé ni el sitio, ni el por qué, ni más circunstanciales. Ni falta que hace.
p.s. El nombre del clérigo neo-evangelizador se comenta por sí mismo (y califica su propia actuación).
&.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Un pro-Cardenal preocupante
Hasta la muy contenida página del New Liturgical Movement, que rara vez se sale de su programa/contenido litúrgico, se hacía eco ayer del más que probable próximo nombramiento del actual Arzobispo de Manila, Mons. Luis Antonio Tagle, como Cardenal en el próximo Consistorio. Sea lo que sea, salga elegido o no, de hecho ya es Arzobispo Metropolitano de Manila, primado de Filipinas, el gran enclave histórico del catolicismo del Lejano Oriente.
Sin conocer quasi nada del susodicho, deduzco que debe ser de buena familia, de esas que han conservado el sello español como una señal de clase. Llamarse Antonio Luis de nombre y Tagle de apellido marca unas distancias reconocibles (conscientes o inconscientes, eso no lo sé) con el resto de la población filipina. Los 'últimos de Filipinas', esa élite que conserva vestigios españoles con el buen gusto de reconocerse e identificarse en el brillante pasado colonial hispano-filipino, tan católico, es toda una tarjeta de presentación. Repito que hablo sin saber, sólo por conjeturas.
Lo que no es conjetura es el estilo eclesial de Mons. Tagle, tan 'vanguardista' como se puede ver en el youtube. ¿Como ha llegado a Arzobispo de Manila? Ya era obispo de la diócesis de Imus, desde el 2001; el nombrammiento como Arzobispo de Manila (lean y si no traduzcan el articulete)- según comentaba él mismo, recien elevado a la Sede Primada de la capital filipina - había sido una auténtica sorpresa, que le abrumaba.
Pero Mons. Tagle no parece ser corto de genio. Un prelado que es conocido popularmente con el mote de 'Chito' no debe ser tímido, en absoluto, todo lo contrario: Tiene especial gancho para la pastoral juvenil, se moviliza con una dinámica eclesial muy desenvuelta, muy abierta. Si digo 'juanpablista' Uds. entenderán qué quiero decir.
Pero lo que todos los enterados han comentado a propósito de este emergente Mons. Tagle es su reconocida adscripción al grupo de la cada vez más renombrada 'Escuela de Bolonia'.
La Escuola di Bologna recoge la herencia de Don Dossetti, el (después de haber sido joven promesa política de la DC) secretario en el Concilio Vaticano II del intrigante (y nefasto) Cardenal Giácomo Lercaro, Arzobispo de Bolonia. En torno al (hay que reconocerlo) siempre sincero y carismático Don Giuseppe Dossetti, se forma un grupo de teólogos, bastante reconocidos y activos en el medio eclesiástico italiano, que postulan, enseñan, mantienen y defienden que el Concilio Vaticano II ha sido (y quiso ser) un verdadero hito en la Historia de Iglesia, marcando un antes y un después: Una época/un estilo pre-conciliar definitivamente superado, y un tiempo/un ritmo post-conciliar definitivo e irrenunciable que pauta el presente y el futuro de la Iglesia a corto, medio y largo plazo. Son los teólogos, eclesiólogos, liturgistas y pastoralistas que enseñan que el Vaticano 2º está lleno de iniciativas y venturosos empeños de renovación que apenas se han puesto en marcha. Son los 'hombres de Iglesia' que piden un Vaticano 3º y un 4º y el 5º también, ¿por qué no?
Si la filiación de Tagle a la Escuela de Bolonia es cierta (y debe serlo), tendremos junto a Schönborn, Ravasi et alii otro vanguardista/modernista en el Colegio Cardenalicio. Un cardenal joven (54 años) con mucha vía por delante (26 años, hasta que cumpla los 80) para estar activo y permanecer elector y electivo en un Cónclave.
Me dan cada vez más miedo los Cónclaves, los que vengan, Deo volente. Una iglesia como la nuestra, la actual, cada vez más fragmentada y dividida, será una iglesia tensa, conflictiva y litigante cuando le toque elegirse una cabeza en un Cònclave. ¿Son 'conciliables' este posible Cardenal Tagle con el ya Cardenal Leo Burke; o Ravasi con Randjith?
Al final se volverá - los irenistas, los 'prudentes' prelados de centro lo procurarán - a los candidatos de compromiso, de pacto. Y saldrán elgidos mediocres, hombres de media virtud, de media potencia, de media intención, de medio gobierno. Y el tiempo de la decadencia, de la decrepitud, se prolongará, se hará más pesado.
Dicen que en Roma no sabían que Tagle era, como la mortadela, boloñés. Que se enteraron cuando ya estaba nombrado Arzobispo de Manila, ¡vaya por Dios!
Y ahora, cuando asoma entre los 'cardenables', ¿tampoco saben de qué pie cojea el 'bolonio' Tagle?
En el Vaticano se sabe todo lo que hay que saber sobre quienes están o van a estar o se espera que estén. No son ignorantes, no están desinformados, todo lo contrario. Monseñor Tagle, que ya en 1997 fue nombrado miembro de la promíscua Comisión Teológica Internacional, es perfectamente conocido en la Santa Sede, en los Palacios Apostólicos. Se recuerda que cayó muy bien al entonces Cardenal J. Ratzinger.
He puesto las fotos, contrastando. Un prelado capaz de alternar el paonazzo y el moiré con las guayaberas cubanas, el pectoral de plata dorada con la cruz de palo ensartada en un cordel, resulta tan chocante como previsible, en cierto sentido (y no buen sentido).
Del yotube no entiendo ni J, pero, lo mismo que en las fotos, el personaje se trasluce bastante bien.
Oremus! (y no decaigamus, que la crisis va para largus).
+T.
domingo, 13 de noviembre de 2011
La 'Destiarización
Hoy el calendario pío, el Santoral, quiero decir, celebra a una patrulla de 1ª división: Dos sevillanos, San Leandro y San Diego de Alcalá; un polaco, San Estanislao de Kostka s.j. (novicio); una italo-yanqui, Francisca Javiera Cabrini; y un Papa excelente en tiempos difíciles, San Nicolás I. Además del complemento de los otros Santos del día etc.
Pero hoy, 13 de Noviembre, es también la fecha de una infausta efemérides: El dia en que Pablo VI depuso ceremonialmente la tiara papal, en medio de las sesiones del Concilio Vaticano II, el 13 de Noviembre de 1964, durante la celebración de una liturgia ecuménica católico-ortodoxa.
En la fotografia creo distinguir ministros menores de rito armenio (puede que me equivoque). Lo que destaca, sin embargo, en la fotografía es el gesto de compungido dolor del venerable Cardenal Ottaviani y la contención del amargo rictus que parece aflorar en el semblante del también venerable Monseñor Dante (entonces Maestro de Ceremonias, más tarde también Cardenal).
Pablo VI, en contraste, parece humildemente complacido; o gustosamente incordiante, consciente, en todo caso, del alcance del acto que protagonizaba. Un acto simbólico que afecta a algo que es sólo simbólico. Pero un símbolo definitorio de un concepto del Pontificado Romano que parece preterirse en aras de otros nuevos, nuevas conceptuaciones que renuncian a simbologías que se juzgan no sólo obsoletas sino incluso impropias, inadecuadas al nuevo perfil, la nueva imagen del Papado que se define - que se estaba definiendo - en las sesiones del Vaticano II.
Monseñor Giovanni Battista Montini, cuando era Monseñor Sustituto en la Secretaría de Estado, durante los años de Pio XII, no pareció incomodarse con el ceremonial pontificio. En las ceremonias celebradas por Su Santidad el Papa Pio XII, todos los símbolos papales, todos los ornamentos propios, estaban en constante y ordinario uso. Eran corrientes los flabelli, la sedia, el manto y la tiara. Ni se entendían como 'problemáticos' ni se les juzgaba impropios, al contrario: La magnificencia de las ceremonias papales en el Vaticano parecían adecuarse a esa solemnidad material de los objetos, como el aire exterior de la Plaza de San Pedro sintonizaba con el cupulone del Miguelángel, y la fachada del Maderno con los dos brazos del Colonnato del Bernini, con las dos fontanas y el obelisco egipcio del circo de Nerón. Objetos tan dispares en historia y forma quedaban armónicamente integrados en el conjunto de la Piazza di San Pietro, única en la Urbe y el Orbe.
Coronación Pablo VI:
Lo mismo, en el interior con arquitectura de Bramante, de Rafael, de Michelángelo y Maderno, la decoración de Bernini revestía de luz y gloria barrocas las naves imponentes de la Basilica del Príncipe de los Apóstoles. En ese rutilante y monumental continente, la sedia gestatoria, los flabelli, el cortejo pontificio acompañando al Papa entronizado, revestido con el manto y coronado con la tiara, todo aquel tropel ceremonial estaba en sintonía formal y espiritual con su marco, celebrando siempre la humildad del Niño en el Pesebre, el dolor de Cristo en el Calvario, y la gloria del Señor Resucitado y Exaltado. Se representaba la gloria de la Salvación de la que es depositaria la Iglesia, cuya cabeza visible es el Papa, que se coronaba con la triple corona de la tiara, porque su potestad era la mayor y la más alta que existía en la Tierra, siendo Vicario de Cristo, con una dignidad superior a cualquier otra. La tiara sobre la cabeza del Sucesor de Pedro era casi un resumen del Credo, una condensación ritual de la Fe y la Esperanza de la Iglesia que aparecía como la Esposa enjoyada, electa y colmada de la Caridad de Cristo, su celestial Esposo y Señor.
Cuando Pablo VI deponía la tiara, depuso también todo esto. Una deposición que era una preterición, un abandono despreciativo. Que se pretendía humilde, pero que alentaba la arrogancia (soberbia?) del que se sobre-estima por encima de símbolos, de historia, de legados, de tradiciones.
Deposición de la Tiara, 13 de Noviembre de 1964:
Depués se quiso sustituir el símbolo depuesto con otros objetos alternativos, mitras que igualaban con el colegio episcopal y no destacaban como la tiara, que era singular y sólo portable por uno. Como parecía signo insuficiente, se quiso significar lo singular petrino con el palio, pertendiendo que la anchura de la banda o el color de las cruces rojas destacaran sobre los demás palios arzobispales de los metropolitanos, insignificante detalle de experta lectura, casi invisible.
La 'destiarización', al presente, parece lamentablemente definitiva, habiendo desaparecido el trirregno papal hasta del timbre del stemma pontificio, sustituído ahora por una insólita mitra con tres bandas doradas, una sombra del solemne, antiguo y emblemático tocado papal.
Uno piensa que es que no hay, no se siente, no se busca la identidad con el Papado de aquellos Papas que fueron coronados con las tres coronas y las portaron reverentemente (y humildemente) porque se identificaban con la potestad que la tiara representaba y que el Servus Servorum Dei, sin contradicción, dignamente ostentaba.
Uno no quiere pensar que la deposición de la tiara y su no recuperación pueda tener otro significado, y que con el símbolo también se depusiera la dignidad simbolizada.
Hay cosas que mejor sólo recordar, quizás llorar, pero no pensar.
+T.
juanpablismo corporal (sorprendente reedición)
A veces las cosas vienen en una secuencia que no puede ser casual sino de otro orden donde lo causal se concatene de tal manera que deja a la realidad en evidencia. Y digo todo esto por este youtube de Roma News que me han mandado esta tarde via mail, como un oportuno complemento a los dos articuletes precedentes sobre la crisis moral & pederasty:
¿Qué les parece? La supervivencia de lo peor del juanpablismo (Asís 3º) se refuerza con esta patética reedición monográfica de 'la teología del cuerpo' del beato JP2º. En vez de cubrir con un tupido velo y pasar página con discreto pudor sobre el tema, en vez de archivar y guardar para material de soporíferas tesis académicas, se saca a relucir.
Pero lo sacan a relucir - rubor teneatis!!! - quienes deberían estar velando y llorando internas vergüenzas, ¡¡los legionarios del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum !! Ellos mismos, los hijos del muy 'corporal' fundador Don Marcial Maciel Degollado. Increíble, pero cierto. O es inconsciencia, o es descaro, o será alguna técnica psicodramática y/o catárquico-experimentalista.
Completa el cuadro (diremos surrealista? diremos dalianiano? diremos freudiano? o simplemente juanpablista?) el legionario 'pluridimensional' que habla y hace muecas, entona y parlotea, charla y se desliza sobre el resbaloso asunto.
Como dice el texto de RomaNews, "...Para muchos fue una sorpresa escuchar a un Papa hablar abiertamente sobre sexualidad."
Y para mí lo sigue siendo. Me parece una escandalosa sorpresa que se hable de lo que aquel Papa habló y que sean los L.C. quienes hablen de aquello en estos momentos en que la Iglesia sufre las consecuencias de, precisamente, una hiper-valoración de lo sexual y una exaltación de lo corporal.
Una desafortunada, imprudente, temeraria e indiscreta 'doctrina'. Aunque haya sido 'doctrina' del beato (acelerado y prematuro) JP2º.
+T.
sábado, 12 de noviembre de 2011
La gravedad de la materia
Vuelvo a sacar el tema, porque no cesa de reaparecer en los noticiarios, como una especie recurrente. Lo paradójico es que sean agencias de noticias supuestamente 'católicas' las que insistan, como si les cupiera algún interés en el asunto (¿o alguien 'de dentro' estuviera trabajando interesadamente en el asunto???).
Esta vez me han llamado la atención dos noticias, las dos publicadas en el Vatican Insider ('insider' no quiere decir 'insidioso' sino 'enterado', en el sentido del que conoce bien algo por dentro).
La primera noticia se refiere a Holanda. En Holanda pasan cosas muy graves desde los años '60, cosas que se dejaron pasar y que actualmente siguen pasando sin que Roma haya tomado las riendas y conseguido controlar la situación de la 'iglesia holandesa', hoy menos católica que ayer pero más que mañana. En esa Holanda des-católica se ha pactado lo que podríamos llamar 'idemnizaciones tarifadas' para compensar a las víctimas de la clero-pederastía. A razón de la siguiente tabla:
- acoso verbal o comportamientos de naturaleza sexual --> 5.000'€;
- violencia carnal ----> 25.000'€;
- casos excepcionales de violación grupal o serios abusos que hayan provocado un daño permanente ---> 1000.000'€
Temo que las tarifas actuen de reclamo y afloren denuncias nuevas (verdaderas, falsas y/o amañadas). El dinero es muy apetitoso, y por mil euros se pierde la vergüenza, en todos los sentidos. En casos conceptuados como de 'acoso verbal' y 'comportamientos de naturaleza sexual' que parecen ser bastante proclives a ser interpretados subjetivamente, la tarifa de 5.000'€ podrá tentar a muchos.
Dice el articulete del 'Vaticano Bien Informado' que estas tarificaciones holandesas se estiman como un ensayo, una experiencia piloto para otros paises (otras conferencias episcopales, es decir).
De ser verdad, sería una forma escandalosa - opino yo - de emplear los dineros de las diócesis afectadas. Por ejemplo, no me imagino en España organizando la campaña anual del tanto por ciento de la declaración de la renta a favor de la Iglesia Católica, o la colecta anual de la Iglesia Diocesana de este próximo domingo, si la gente supiera que los dineros iban a servir para pagar idemnizaciones tarifadas a las 'víctimas' del pederastazo clerical. No adivino cómo pueda derivar y acabar la cosa. Espero que en España, de aflorar el monstruo, la crisis tenga mejores gestores y solucionadores que en Holanda (o los USA, que fue donde empezó la ola).
El Señor nos libre.
La segunda noticia vuelve a ser en Irlanda: Más dimisiones episcopales como consecuencia de los casos de pederestia. El asunto me parece tan absurdo como he comentado otras veces. Absurdo y muy lesivo para la Iglesia. Una Iglesia que desde el post-concilio ha tolerado toda clase de abusos litúrgicos, heterodoxias doctrinales, transgresiones pastorales, desórdenes canónicos etc. etc. etc. sin deponer a ningún obispo de su sede (las excepciones han sido tan raras, pocas y excepcionales que no se pueden poner como ejemplo) se muestra ahora decididamente castigadora por un asunto en el que parece que pesan más las consideraciones pragmáticas que las de orden espiritual y moral, que son las que deberían, en todo caso, prevalecer.
Qué duda cabe de que todo esto terminará pasando factura, si no la está pasando ya. Seis, siete, diez o doce obispos destituídos (si no formalmente sí de hecho) no son una anécdota banal.
La pregunta que me hago - como tantos - es: ¿Y ahora qué? o ¿Después de eso, qué? Cuando se paguen las 'compensaciones' en Holanda (y donde sea) y se destituyan a todos los obispos con alguna tacha en Irlanda (y donde sea) ¿qué se va a hacer, seguidamente? ¿algún remedio contundente? ¿algunas medidas estructurales y no meramente coyunturales? ¿algún cambio de ritmo, de estilo, de fondo (y de forma también)?
Es que si no todo esto, con todo su fango y su miseria, no servirá ni de lección, ni de escarmiento, ni de penitencia, ni de cauterio en llaga abierta.
El tema, a estas alturas, resulta triplemente repugnante: Por lo que significa, por lo que esconde, por cómo se lleva. Con el fastidio, además, de la coda de la repetición, como la moviola que ralentiza y maneja adelante y atrás las imágenes, para que se vean y re-vean una y otra vez. Una formidable propaganda en manos del enemigo.
Cuando antes la moral católica enseñaba claramente que en materia de sexto mandamiento no existía parvedad de materia, sabía lo que decía. Cuando eso se fue olvidando (y discutiendo, y negando), la situación moral se fue deteriorando al paso que los propios miembros de la Iglesia (pastores y fieles) se iban conformando al pensamiento y los usos del mundo.
Un lamentable aggiornamento que ahora estamos pagando (o que pronto habrá que pagar).
+T.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Doctrina católica actual: La herejía nuestra de cada día
Hará un par de meses estrenaron con trompetería el Vatican Insider, una (otra) web de noticias y actualidad eclesial. Se la presentaba como afín al Vaticano, con un elenco periodístico de lo más selecto: Vaticanistas y eclesiólogos, curia-expertos, dicasterio-peritos, etc. A mí se me encendió la alarma cuando supe quien era el 'corresponsal' español del Vatican Insider, el siempre equívoco Antonio Pelayo, un clérigo aseglarado que se pasea por Roma con cuidado look de tweed y corbata. Mala tarjeta de presentación, pensé para mí.
Claro que anunciaban también a otros, como Andrea Tornielli, que escribe sensatamente, con un tono católico. Pero voy descubriendo cada día una flora periodística inquietante, preocupante, descomponente. Por ejemplo un tal Fabrizio Mastrofini que publica hoy este artículo:
Parábolas, antídoto contra los dogmas
El articulito replantea las Parábolas del Señor según una cada vez más extendida y aceptada explicación de nuestros modernistas exegetas y teólogos des-católicos. Como dice el tal Fabrizio Mastrofini "...dejando al margen la pregunta si el Jesús histórico coincide con el Jesús de la fe", nuestros pseudo-exegetas des-católicos pasan, prescinden, abandonan, cuestiones y problemáticas modernistas de la hermenéutica y exegéticas del siglo pasado y se acercan a las Parábolas con un mero interés de género, sumergiéndose en ellas sin referencias sacras que puedan marcar una determinada intencionalidad (la intención de Cristo que las predicó, justamente), sin atender propiamente al marco escriturístico o a aquel célebre 'sitz im leben' que decían los alemanes. No. Eso pasó, esa exegética protestante ya pasó.
Ahora las Parábolas se gustan y paladean como un cuento chino, como (y esto es lo que dice el autor sin decirlo) una de esas historietas que popularizó el heterodoxo Anthony de Melo s.j. en La Oración de la Rana, El Canto del Pájaro y demás lecturas recreativas. Cuchufletas, fábulas del Oriente fascinante y sabio. Eso son las Parábolas. Ciento y pico dice que cuenta entre lo Santos Evangelios, las Epístolas y demás libros del Nuevo Testamento, y también los Apócrifos, todo junto, sin distinguir ni separar, como si valiera lo mismo un Evangelio Canónico que un escrito apócrifo.
Total, si de lo que se trata es de extraer de ellos historietas, fabulillas, apólogos ¡que más da todo lo demás! Ni importa Cristo (ni el que llaman 'histórico' ni el que llaman 'de la fe') ni nada que tenga que ver con Él, salvo esas historietas, esas Parábolas, tan atractivas por su sabor oriental, no por ser de Cristo y contener Revelación, eso no importa.
No quiero dejar de subrayar el título de todo ello, tal como aparece en el Vatican Insider: Las Parábolas como antídoto del dogma. Que si son antídotos quiere decirse que el Dogma es veneno, que los Dogmas Católicos son letales tósigos como el acqua toffana.
Tocando otro particular pero en la misma corriente, tambien he encontrado esta mañana otro artículo, esta vez en un medio definidamente anti-católico, muy agresivo:
¿Dieron culto a Jesús los primeros cristianos?
¿Cual piensan ustedes que es la respuesta del autor, ese James Dunn? Pues que no; como subraya el impío articulillo "...no, los primeros cristianos no dieron culto a Jesús, sino a Dios mediante Jesús en el Espíritu Santo."
Respuesta, por su parte, sutilísima porque es susceptible de una interpretación recta echándole una capa de buena voluntad y dos tomos de explicación ortodoxa. Aunque, en realidad, lo que esconde es una tesis neo-arriana que niega la Divinidad de Cristo, visto sólo como un 'mediador' pero no de naturaleza divina, co-sustancial al Padre, Segunda Persona de la Trinidad. Es decir, que se profesa una confesión de estilo pre-niceno desde un pre-juicio a-cristológico y con una supuesta base escriturística.
Yo - y ustedes, supongo - me quedo en la perplejidad de verme de pronto ridiculizado por creerme con toda sinceridad aquel versículo de San Mateo, el del Evangelio de los Magos "...procidentes adoraverunt eum / postrándose le adoraron" Mt 2, 11. Y lo mismo cuando recuerdo otras escenas, las del Apocalipsis, por ejemplo, con toda su rutilante descripción de las liturgias celestiales que rinden culto y adoran al Cordero.
Lo grave, amigos míos, es que las tesis no-católicas y heterodoxas de estos dos artículos que comento las profesan comunmente, como lo más normal, nuestros escrituristas, nuestros teólogos, nuestros profesores de seminario.
Y nuestros seminaristas.
Y nuestros curas.
Y nuestros obispos.
¿Y qué creen Uds. que piensa al respecto un Cardenal? Por citar a uno, digamos Ravasi, por ejemplo.
¿Lo adivinan ustedes?
+T.
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