martes, 2 de noviembre de 2010

Colectivos, denuncias y voceros


La palabra y el concepto apestan a marxismo desde lejos: Colectivo. Además lleva implícito una cierta devaluación de sus propios componentes (y componentas), que no son ya personas, sujetos individuales capaces y agentes, sino sólo partes del "colectivo". Una piara, se diría, por ejemplo.

Ciertos autodenominados colectivos han escogido ultimamente un objetivo muy determinado al que atacar: La Iglesia, la Iglesia Católica, por supuesto; con esta elección de la diana realizan un paradójico ejercicio apologético, a la inversa, porque señalan y apuntan a la Iglesia de verdad, la que importa, la auténtica. Las demás "iglesias" no valen, no cuentan, no sirven. Es curioso, muy llamativo, cómo hasta los malos terminan resaltando la verdad. Hasta en casos como este.

A estas alturas dudo absolutamente del victimismo de los colectivos. La víctima siempre ha sido la Iglesia. Siempre. Los que ahora salen enseñando sus tráumas y exigiendo venganza (es decir, compensaciones) son sólo una boca más de la hydra de siempre, ese monstruo de siete cabezas con propiedad para reponer con otra la que le cortaban. Es mito, uno de los doce trabajos del heróico Hércules; pero es real, en cuanto se asemeja a esos enemigos implacables que resurgen y atacan aprovechando lo que haya, lo más lesivo que encuentren.

Los masones y liberales del XIX atacaban acusando con la Santa Inquisición, un recurso que se hizo tópico y que todavía sale como el eructo de un empacho atávico de la boca podrida de muchos acusadores, leyenda negra for ever. Ahora el cañón de los turcos se carga con metralla de abusos y pederastazo, y se dispara día sí, día no, hoy y ayer y mañana, constantemente. Dos muestras fresquitas, vean y lean:

Dar la cara

Comunicado colectivo

Cualquiera que lea y vea y no tenga un mínimo de información, de perspectiva, de sentido de la actualidad, del mundo y de sus cosas, de la Iglesia (Católica, claro) y su presente, su pasado, sus obras, cualquiera que no esté responsablemente informado sacaría (sacará) una falsa y muy equívoca, parcial, manipulada y tergiversada opinión sobre el tema y sobre la Iglesia (Católica, Católica Romana, por supuesto). Un tema, el de los abusos, que en la intención, las formas, el proceder y la insistencia de algunos se ha convertido en un abuso: Los abusadores que abusan del abuso.

Una extraña, anómala, abusiva fijación. Que yo no sé bien por qué, pero que me figuro para qué.

La reacción de algunos contra la Iglesia tiene raíces profundas, muy enrevesadas, complicadas de deslindar por tantas cosas, circunstancias personales y de muy diversa índole. Todo un pequeño mundo de conflictos sin resolver que afloran de esta forma, beligerante, lesiva, con una proclividad muy marcada que apunta siempre a un muy determinado y concreto centro, que es una persona real, una cabeza visible.

Yo cuestiono no sólo el valor de las denuncias (que son en realidad ataques) de estos colectivos, sino también el de sus propagandistas y voceros. También pongo en entredicho su recta intención. Y su independencia.



A un par de días de la visita del Papa a España, estamos a punto de ver repetirse la "historieta" de otros viajes de Benedicto XVI, manipulados por la prensa y los periodistas conchabados con los lobbys gays, los lobbys anticatólicos, los lobbys anti-Benedicto.

Espero que la visita del Papa a Santiago y a Barcelona no vuelva a ser, otra vez, una reposición en escena del teatrillo de guiñoles de cachiporra con la cuchufleta del preservativo y el romance trágico del abusón pederastazo.

Pero esperar verdad de ciertos medios, esperar periodismo cabal de ciertos ambientes, es esperar que las zarzas den higos. ¿Se puede esperar de la prensa-radio-televisión del Zp y el Rubalcaba, los informativos de Prisa, Mediapro y su entramado de alcantarillas clientes otra cosa, otro "tratamiento del tema", otra exposición de la realidad???

Si hasta en las páginas de (des?)información religiosa se publican cosas escandalosamente anti-papales y anticatólicas, del enemigo declarado ¿qué vamos a esperar?

Visto lo visto, de este farandulesco tinglado de la antigua farsa periodístico-mediática, se teme uno lo peor.

Oremus!


+T.

sábado, 30 de octubre de 2010

Halloween

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Happy Halloween Glitters


A estas alturas, sé bastante bien lo que me gusta y lo que no, también de los extranjeros y las cosas de por ahí, que también tienen cosas buenas por ahí. Y Halloween me gusta. Y no me gusta más porque la moda va aneja, por aquí, a ciertas pandas de repugnantes modernidades. Pero eso de ambientar Santos y Difuntos con terrores macabros me gusta. Yes.

Yo tenía una alcancía que era un ataud, se le ponía una peseta encima y ñññññggggññññgggññññññeeeeggggñññññññiiiiiiiiiiiññññgñgñgñgñgñg una mano de esqueleto, blanco-verdosa-fosforescente iba saliendo de debajo de un fieltro negro y arrastraba la peseta dentro del ataúd; al caer, ¡clin-clon!!, la calavera del muerto se levantaba y saludaba, ¡pim-pom!. Era mi hucha favorita.

Y mi llavero preferido era uno que mi padre me trajo de no sé dónde: un esqueleto de plástico articulado que se movía. Me lo pasaba bomba jugando a enterrarlo en su caja negra de cartón; como también era fosforescente, lo dejaba en la mesilla de noche, y se veía con la luz apagada, así, iluminado. Mi tia me lo quitaba de la mesilla: -¡Este niño y esas porquerías, que dan horror! ¡Guarda eso o te lo tiro a la papelera!

Las máscaras de Drácula, of course, mejor que las de Frankenstein. Eran de cartón, con un elástico finito, para sostenerla por detrás de las orejas. Las había de indios, de tigres, de gorilas, de cerditos, de Charlot, del Hombre Lobo, de El Zorro, del Capitán Trueno, de Los Picapiedra, de La Hormiga Atómica, Oso Yogui, Pepe Pótamo, Lagarto Guancho, Huckleberry Hound, Porky Pig, Canarín, Gato Silvestre, Tom y Jerry, Mickey Mouse, el Pato Donald, Goofy, Pinocho, Dumbo...y todos esos estupendos monigotes (sí, sí, quasi todos made in USA). Pero los mejores y más solicitados eran los de terror.

Vendían unos dientes de vampiro, de plástico, con los colmillos fuera, las puntas manchadas de sangre, que te los ponías y te dejaban la boca llena de saliva que se corría por las puntas de los dientes. Y se escondía uno detrás de una cortina, o de una puerta, y de pronto salía ¡aaaaaahhhhhhh!!! detrás de mis hermanas y sus amigas: ¡¡¡Drácula, Drácula!!! Todas chillando, nerviositas. Y se lo pasaban chupi. Mañana más, más susto y más Drácula.

Todo esto pasaba en la España de mi infancia, la España próspera y feliz de Franco (¡Arriba!), sin saber que era el Hallowen. Lo más terrorífico que se veía en la tele eran las Historias Para No Dormir (dos rombos) y El Fantasma del Louvre (uno de mis terrores infantiles, todavía me dan escalofríos). ¡Ah! y El Caso, que se vendía mucho; mi padre se lo compraba de vez en cuando a mi tía Rosario, que era muy aficionada a lo tremendo.

Quiero decir con esto que el Hallowen, sin saberlo, lo llevábamos puesto.




Cuando me salen con que es americano, que es protestante, que es pagano, y que va contra nuestras tradiciones de Todos los Santos y Difuntos, me hace mucha gracia, como si la Coca-Cola que todos beben y el estúpido rock-and-roll que les gusta a todos (los idem) y todo lo demás de lo demás made in USA, no tuviera la misma procedencia y viniera del mismo ambiente.

Señora anti-halloween, dígame: ¿Alguna vez se ha vuelto usted mormona tomando coca-cola? ¿se volvió usted de repente adepta del ku-klux-klan bailando un rock? ¿se convirtió su marido en yanky carajote tomándose un whisky con hielo??? Pues no tema usted que la nietecita se le transforme de pronto en Hilary Clinton si se viste de brujita porque es Jalogüin, muy señora mía, que no le pasará nada a la niña.

Desde luego - y esto no es desdecirme - cuando veo a alguna pandilla de pavas niñatas vestidas de horrendas estilo nenas Zp, me entran ganas de agarrar una escoba de verdad, de las de barrendero, aquellas de palo y varetas, y darles escobazos y purgarles la tontería.

Por lo demás, en Sevilla tenemos halloweenes que ya los quisieran los yankis: ¿O es que las Postrimerías de Valdés de Leal (1 y 2 )no son halloween puro y duro, con todo el arte y la gracia del barroco sevillano? Y el Bernini, que le puso calaveras y esqueletos con sudario a todo quisque, llenando Roma de Papas, Cardenales y patricios con preciosas calaveras de fino mármol y exquisito arte.

Digo todo esto para que se entienda cuán católico es tratar con muertos, muertes, calaveras, osarios y demás elementos macabros. ¡Si hasta la Danza Macabra la inventamos y pusimos de moda nosotros, los católicos! que hemos pintado y esculpido y grabado las más fascinantes danzas macabras al son del Dies Irae, música de muertos por antonomasia, también cosa nuestra.

Lo que pasa es que la post-modernidad es muy inculta, tan inculta que no sabe que Halloween tambien es nuestro.


Dos addendas:

a) ¿Habrá cosa más macabra y deliciosa que comer Huesos de Santos??? Con su azúcar escarchado de almendra blanca como la cal de un hueso, asomando por las puntas el huevo confitado, amarillo como un tuétano viejo. ¡Y lo ricos que están!

b) No sé quién habrá sido, pero deberían darle el premio al obispo más tonto del reino: Uno de la CEE (conferencia episcopal española) tuvo el otro día la ocurrencia de proponer que los niños, en vez de disfrazarse de fantasmas, brujas o zombis, se vistieran de Santos (sic: de Santos) para salir por las calles el 1 de Noviembre. Como lo leen, todo un reverendísmo señor obispo ibérico puro de oliva tuvo tamaña ocurrencia. Pa que le den el oscar a la pastoral tengo una vaca lechera que da leche merengada, al señor obispo que no sé quién será.

Total, que como decía, me gusta Halloween. Aunque yo sigo con mis costumbres de Tosantos, que me gustan más (sin contradicción con el Halloween, como ya les digo).

Conque ustedes lo pasen bien.

+T.


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Best Halloween Glitters

sábado, 23 de octubre de 2010

Glitter and be gay



No soy bernsteniano, pero me gustan mucho algunas cosas de Leonard Bernstein, su obra a retazos. Por ejemplo, me gusta su heterodoxa Missa brevis, y algunos fragmentos de los Salmos de Chichester. No me gusta la West Side Story. También me gusta mucho la obertura del Candide, estupenda, verdadera música dentro de la música; modernidad y tradición, ese dificilmente logrado tandem (de Voltaire, prescindo: sólo me gusta la música). Y me divierte muchísimo la brillantísma aria Glitter and be gay, una página con tantos ecos, sonando a moderna y a clásica sin contradicción, con esa retahila de jaja-jaja-jaja que son un reto para las grandes cantantes que se atrevan con la partitura, sólo apta para las mejores:





Esta del youtube es Kristin Chenoweth, una famosa cantante-soprano americana, especializada en repertorio de opereta y music-hall. A pesar de un par de extraños recursos netamente made in Usa, resulta muy simpática, moviendose y actuando, que parece imposible ser capaz de estar cantando esa dificilísima aria, con agudos imposibles, de pura técnica, sólo aptos para voces excepcionales. Parece que improvisa, pero cada gesto y movimiento corporal son muy precisos, acompañando a la voz, con un plus añadido de capacidad interpretativa y escénica admirables.

Aunque la que prefiero es esta otra, Diana Damrau (tienen desactivada la inserción; hay que entrar en el link de youtube). Es genial. Cantando soberbiamente la pieza y saltando como una loca por el proscenio, entre los músicos (que se lo pasan bomba) y el podio del director. Increíble. Además con un ágil volumen de ninfa de Rubens, que parece prima de una de las Tres Gracias del Prado. Una voz y una intrepretación para aplaudir a rabiar. Insuperable.


Diana Damrau canta Glitter and be gay

Y la tercera muestra de lo mismo: Un año antes de su muerte, el propio Bernstein (viejo y muy cascado) dirige la pieza, que canta June Alison, estupendamente, pero más estática, sin los recursos cómicos de la Kristin Chenoweth ni la gracia soberbia de la Diana Damrau (tampoco permiten la inserción directa del youtube).

Dirige Bernstein, canta June Alison, 1989


No es una música muy otoñal, todo lo contrario. Pero hace unos dias, el 14 de Octubre, fue el 20 aniversario del óbito del maestro: Me emociona compartir siglo con los buenos.

Y por eso.

Y porque me gusta, claro.


+T.

viernes, 22 de octubre de 2010

La niña satánica & Cía.

Hace unos días publicaban en La Gaceta-Intereconomía una breve noticia:

Sonsoles y las hijas de Zapatero disfrutaron vacaciones con escapada a Nueva York

Lo que me parece bien. A New York se va hoy cualquiera que pueda, porque se puede. A más de uno conozco que aprovechan nuestros puentes nacionales para darse un garbeo de ida y vuelta a NY. Yo mismo estoy deseando tirarme una semanita gozando en el Metropolitan Museum y otros parajes neoyorquinos por el estilo. Confieso que mis circunstancias no me lo permiten (ni yo me permito otras circunstancias, por circunstancias). Pero me encantaría irme de vacances a Nueva York. Si las zapateras pueden, hacen bien. Criticarles eso me parece ridículo, pperamente ridículo (el pp del Donmariano, ya se sabe: hoy más babieca que ayer pero menos que mañana).

A mí lo que me ha llamado la atención es la foto, la foto de las espaldas de las tres, la mamá y las nenas. Paso de la presidenta consorte y de la niña de la derecha, con Mafalda en la mochila. Pero me da un repelús de peli de Halloween (y estamos en vísperas de Jalogüín) la niña de en medio, con esa mochila satánica.

Por si ustedes no lo han notado, el adorno de la mochila de la zetapetita del centro es un pentáculo invertido, uno de los símbolos para representar al diablo, muy usado en sectas y grupos esotéricos de magia negra y satanismo. Le eché un vistazo a los comentarios de la noticia, a ver si había alguno que hiciera referencia, y me encontré con cuatro o cinco que lo habían advertido; uno aclaraba que era el logotipo de un grupo heavy finlandés. La gente sabe de todo (y tiene un mal gusto escandaloso). A todo esto, yo me quedé un punto preocupado.

No sorprendido, porque la sorpresa fue cuando sacaron a relucir la foto de la Familia Monster con los Obama, todos de negro, con las dos niñas tremendas. Horripilante. Con la impresionante pose tétrica de pintura negra en la White House ya estaba uno avisado del pelaje que gastan las nenas. Lo de la mochila satánica por las streets de New York es, solamente, una extensión, un complemento, un detallito más de lo que ya se sabía y suponía.

Lo que me preocupa es el nivel de la afección. Porque eso es una afección. Como el que tiene un niño y le sale punk con cresta teñida de verde; o el padre y la madre que sufren a un adolescente tatuado con la svástica y doberman de mascota. O la niña que sale roja marxista maoísta, o el chavalín que se apunta a una peña anarko-okupa, o la pava de 17 añitos que se echa un novio de la kaleborroka. Esas cosas pasan. Y es un dolor que pasen. Pero pasan.

Se decía antes, y era frase hecha, que esas cosas pasan hasta en las mejores familias. Y era verdad. Y es verdad. Pero...¿en la familia de un presidente de gobierno? Ustedes perdonen mi estupor decimonónico, que soy muy antiguo hasta para asombrarme y escandalizarme.

Después me paro, reflexiono, y voy repasando la lista de nuestros vips:

- el principés asturianés casado con la asturianesa cigüeña patas de alambre malcasada y divorciada
- la nietísima del Generalísimo y ex del Borbón (madre del pretendiente legitimista francés (risum teneatis)) bailando bailes en la tele y pendoneando por fronteras y ultramar
- la archiduquesa archigrande de España chocheando al brazo de un boy sesentón y arrastrando decrepitudes patéticas por el hispánico solar

En fin, no digo más, que con el trio de muestra demuestro por dónde van los vientos. Los altos vientos que mueven a los álamos altos. Conque si así se mecen los árboles más pinos, los más chaparros, el matorral y la yerba rastrera, deben estar como no se quiere uno ni imaginar; cuánto más (cuánto menos) saber o tener detalles.

Una niña satanista hija de un presi de gobierno, amaga fatal, es un barrunto terrible, permítanme ustedes que insista, empero. Porque si de la casa del tal sale un tal engendro, ¿qué saldrá a relucir de la casita de protección oficial de plebeyo ciudadano corriente?

Sed contra, conjeturo, alguna ventaja tendrá, algún beneficio. Quiero decir algún maleficio, porque lo que sospecho es que en la casa de Zp hacen magia negra, con calderos de brujas, y conjuros de grimorio horripilante. Que los consejos de ministros son una tapadera, vamos; que lo que allí celebran son aquelarres horrendos, nigrománticos.



Claro que la sospecha se me desfonda, pierde fuelle, considerando que se ha ido la miembra viceministra De la Vega, que debería ser en toda la satánica secta monclovita una especie de vice-horrenda mayor. La segunda falla es la defenestración de la abortadora mayor del reino, la abyecta Bibi Matafetos, elementa sine qua non para un aquelarre bebesangre matainfantes que se precie. Aunque las siniestras suplentes no son moco de pavo: La Pajín, ni más ni menos, y no digo más (ni menos), cuya sóla faz (dicen) compendia las lúbricas impurezas de íncubos y súcubos al alimón. Y la arpía Aguilar, con los duendes y los mengues cordobeses de la traición roja reconcentrados en atrabilis. Y la vieja Trini, sabia de mil arterías hechiceras de urnas y pucheros y trapacerías multiformes. Vayan las unas por las otras. Más el hechicero Rubalcabra, que no se olvide.

Tómese este articulete como un aperitivo de Jalogüín; pero hágase cargo quien lo lea de la negrura del panorama, con toda esta mala y perversa tropa campando.

Lo de la niña diabólica de Zp, es sólo la punta del rabo.

&.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Populachos (de diestra y de siniestra)


Yo pensé que era una pitada de llegada y que luego habría una bronca de despedida, todo para él solito, para el infame. Pero mi estupor fue in crescendo cuando ví que el vocerío duraba cuando debería haber silencio. Una desagradable escena, muy molesta, de las que no se quieren ver, ni oir, ni estar en ella.

Pero allí estaban. Recordé un refrán muy sentencioso que dice: "El viejo desvergonzado hace al niño malhablado", pero referido a los circunstantes. Porque a ese populacho vociferante le han enseñado, precisamente, los desvergonzados a quienes pitaba. Ha sido la piara de la siniestra, la canalla marxista, la apestosa y apestante izquierda la que ha amaestrado a esa gente (casi gentuza ya).

Antes era la aristocracia, la élite, la noblesse, la que hacía y la plebe la que imitaba, remedaba. Las modas iban de arriba a bajo, y los modelos se iban degradando hasta ser, cuando llegaban abajo, una caricatura grotesca, burda y desgradable del original. Así en todo. Por ejemplo, una pintura magistral expuesta en una exclusiva galería se convertía en una cromolitografía de almanaque colgado en un clavo, o un vestido de dama en un sayo de aldeana, o un bastón señoril en una caña de chulo. Y así todo.

Desde no sé precisar bien cuándo, las tornas se volvieron, con avisos de decadencia y corrupción profunda. Verbigracia, antes, de la Revolución, fue un síntoma alarmante que la Reina Maria Antonia se divirtiera jugando a ser granjera en Versalles, instalando el impostado Hameau de la Reine como un apéndice rústico del Pètit Trianón. Y no quiero decir que la guillotina y el terror jacobino fueran una consecuencia de la granjita versallesca de juguete; lo que digo es que una reina travestida de aldeana barrunta fatal, sin precisar por dónde sonará el trueno ni en qué sitio caerá el rayo.

Más acá, en un clímax aberrante, se vio a una archi-grande de España jugando al rojerío y la siniestra depravada, terminando la historia en tragicomedia de títere de cachiporra, casi, superando la realidad al esperpento vallinclanesco y a la astracanada más disparatada. Pero así decaen los grandes, corroborando la sentecia antigua, tan moral y pesimista: Corruptio optimi, pessima. Verdaderamente.

En este caso, decía, el corruptor ha sido el rojerío izquierdoso marxistóide, y la corrompida ha resultado ser la plebe derechista, pro-franquista, anti-monárquica, españolista, catoliquera, madrileñera. El resultado, en vez de disgustar, debería agradar a la peña sociata, porque es un logro. Es un logro degradar hasta ese punto berreante a una clase que debería destacarse por virtudes, no por defecto.

Porque lo de ayer en Madrid fue una demostración de defectos, de todos los que les cabe a esa gente (casi gentuza) que chillaba y no paraba. Vulgar, ordinario, chabacano hasta el empacho. Se han ido ensayando y entusiasmando, probando-probando, en manifestaciones de HazteOir (ese engendro promotor de esa clase de gente (casi gentuza) y cosas de esas), estos últimos años, con pancartas, megáfonos, banderolas y pegatinas, familias enteras berreando por los madriles dos veces por temporada. O tres. Para nada. Para auto-complacencia. Para aprender a ser vulgo, populacho, plebe, piara.

Ya no son capaces de entender - de aceptar - que el Rey es la Monarquía, que la bandera es España, que la ofrenda a los caídos es memoria histórica (de verdad), que la celebración de un acto solemnemente simbólico en un día de fiesta nacional no es la ocasión de manifestarse. Eso es lo que hacen (hacían, han hecho) la repugnante tropa de descamisada, los sans-culottes de la fantochada post-marxista. Eso es de ellos.

Pero ahora las masas pperas son las que gruñen con altavoz, sea el Rey de España el que esté delante, sea la bandera de España la que luzca, sea el acto un homenaje a los caídos por España, sea el día de lo que sea, en donde sea, y como sea. A eso han llegado.

¿Lo que pueda pasar? Cualquier cosa. Que propongan a un putón para reina de una república de pécoras, o aplaudan a un travesti para presidente de gobierno. Total, con lo que hay, ya vamos camino de.

Cuando algo no gusta, cuando alguien disgusta, si alguna cosa irrita, no se va, no se le recibe, no se toma. Y si se va, en la condición de uno está el ser lo que uno es, mantenerse y atenerse, aunque la cosa no guste, o disgusten los que están, o irrite lo que haya. En eventualidades tales, se demuestra lo que se es.

Ayer, esa gente (casi gentuza), demostró ser de lo peor. Y lo peor es que no entendían ni querían entender. Un alarmante barrunto de no sé qué desagradable y plebeyo desenlace. Y los desparrames de la plebe siempre son tremendos; si la plebe es resultado de una degeneración, el efecto y las consecuencias son horrendas.

n.b. He dudado todo el tiempo si escribir 'pp-opulacho', o algo así.

p.s. Se me olvidaba: Los que tocan palmas y van de fiesta a una Misa (con Obispo, Cardenal, o Papa de Roma en carne mortal), son los mismos con lo mismo en una variante sobre lo mismo (una variante aberrante quasi-sacrílega, en ese caso; lo entiendan o no, lo acepten o no).

p.p.s. Qué decir - por contraste paradójico - de la que se armará en contra del Papa cuando venga, y de la reacción de populacho-contra-populacho (plebe ztapera contra plebe ppera). ¡¡¡Dantesco!!!


&.

lunes, 11 de octubre de 2010

Y el Te Deum !!!




Cum multiplicationibus gratiarum XXV ac suplicationibus

et in aeterna spe sacerdotalis gloriae !!!


+T.

Gratias agens

Quia fecit mihi magna Qui potens est!

Quoniam Tu solus Sanctus,
Tu solus Dominus
Tu solus altissimus IesuChriste,
cum Sancto+Spiritu in gloria Dei Patris.

Amen.





+T.

sábado, 9 de octubre de 2010

Escenas intransferibles


Fui, he sido, testigo y actor secundario (otras veces co-protagonista) de escenas que yo mismo, ahora, me las recreo recordando y me parecen tan absurdamente simpáticas como páginas de Alicia o El Principito (Alice in Wonderland me gusta, Le Petit Prince lo soporto, solamente). Por ejemplo, esta tarde recordé esta:

Mi hermana: - ¿Qué es cachondo?

Mi tio Vicente: - Gerundio de cacho, pero no se usa.

Mi hermana: - ¿Qué es gerundio?

Mi tio Vicente: - Cosas del verbo.

Mi hermana: - Pues Paquilla dice que tiene un perrito cachondo.

Mi tio Vicente: - No se dice cachondo.

Mi hermana: - ¿Y que se dice?

Mi tio Vicente: Gerundio.


Aquella noche, cenando, mi hermana nos contó a todos que la Paquilla tenía un perrito gerundio la mar de gracioso.

Y mi padre le preguntó: -¿Se llama gerundio el perro?

Y mi hermana le contestó: - El perrito se llama Lolo, gerundio se dice porque cachondo no se puede.

Mi padre fue el primero, mi madre y mi tia después, y luego todos nos engollipamos con la sopa y la risa.

Contaría más, pero otras son tan familiares, o tan de mi pueblo, de mi familia, o de mi casa, que tendría que explicar demasiado. Y hasta, probablemente, no significarían lo mismo, ni serían graciosas.

Cuando me dicen que hay un japonés aprendiendo flamenco en Lebrija - por ejemplo - me pregunto qué sacará en limpio del aprendizaje, con la duda de si lo limpio que saque será flamenco. O si el flamenco se aprende en limpio; o si un japonés tiene el minimum quid para el asunto. Al final te confirmas en la tesis no compuesta, solo amagada, en cuanto ves que un gitanillo que va por la calle pregonando caracoles toca las palmas sin lecciones y da un un taconazo sin proponérselo con más poderío que un faraón.

Diré en descargo que el japonés aflamencado se corresponde en desajuste con la que estudia un cursillo de bonsais, o el que practica zen habiendo nacido en Triana y llamándose Alfonso (López por su padre y Salguero por su madre). Lo mismo.

Lo malo es que el japonés se crea que sabe flamenco y el trianero se persuada de que entiende zen. Y les den diplomas. Y saquen respectivas cátedras por oposición.

No sé si ustedes, pero yo me entiendo (hasta donde alcanzo).


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