sábado, 8 de diciembre de 2007

Visibilizar la Gracia


Es dificil trasladar formalmente lo espiritual, traducirlo materialmente; mucho más si es una parte del Misterio lo que se pretende expresar. Supone un continuo desafío para el artista y una prueba para la iconografía.

Se acierta más cuando el Misterio se ha hecho humano (vida, dolor, amor), y es posible captar admirablemente, con recursos conmovedores, la ternura del Nacimiento, o el sufrimiento de la Pasión. Pero en cuanto el Misterio se acerca a lo divino, lo inefable se resiste a la representación material; así , por ejemplo, es más dificil para el arte figurar la Resurrección, y cuando lo intenta obtiene logros iconográficos muy parciales.

Representar el misterio mariológico de la Inmaculada Concepción es un verdadero reto, pues ocurre en la esencia recien existente de una criatura, apenas perceptible, y encierra un hecho soteriológico privilegiado, irrepetible, único, con implicaciones arcanas, como la predestinación, la eternidad, la gracia.
.

La mejor iconografía inmaculista es española; quizá porque los siglos de la gran controversia doctrinal concepcionista coinciden con nuestro Siglo de Oro. En España, en el XV, XVI y XVII, se escribe, se pinta, se esculpe y se compone muy bien, con extraordinarios medios, facultades e inspiración. Incluso con una peculiar gracia para captar lo humano del Misterio y el Misterio en lo humano. Existe una armónica sincronía de estética y mística en la palabra, la música, y las formas de aquel período y sus mejores representantes espirituales y artísticos, dificilmente superables.
.
Se atrevieron y lo hicieron imaginando lo humano como motivo, y lo celestial como fondo; la mujer será lo sustancial, y la gracia un aditamento. Se escogieron recursos los más bellos, delicados, simples. Y se compone como un enamorado sueña, canta, escribe, pinta; para que cuando se mire, se diga, se oiga, también brote un efecto parecido, se despierte algo así.


De nuestras Inmaculadas sevillanas me gustan la inocencia blanca y dorada de las de Zurbarán; lo suave de Murillo y su popular belleza, femenina y célica, carne en el cielo; me conmueven las miradas recogidas, la estática orante de las de Montañés, Mesa, Cano y los Ribas, plegaria tallada, salmo en madera; me fascinan las de Roldán y Cornejo, gráciles, clamores de cielo y oro.

Y les pongo música de Correa, Ortíz, Guerrero, Morales y Victoria. Y unos nardos tardíos, y una voluta de incienso, y un naranjo con fruto, y un cielo claro, media luna y doce luceros.

Y también baile de Seises, los que esta tarde y su octava le van a cantar y le van a bailar:

Virgen Santa Inmaculada
más que el ampo de la nieve
que trituras con pie breve
la cabeza del dragón:

Desde siglos, tú lo sabes,
fue la gloria de Sevilla
aclamarte sin mancilla
en tu Pura Concepción!

Una octava, una semana, ocho tardes de Diciembre se lo van a estar cantando, bailando, recordando.

Ella no lo ha olvidado: ¡Que no la olvide Sevilla!

+T.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Nicolás de Myra-de Bari


Es uno de los Santos más universales, venerado no sólo por la Iglesia Católica, sino por todas las Ortodoxas Griegas, Eslavas y Orientales; conservó su veneración en los países nórdicos y otros del área germana-sajona incluso después de la reforma protestante y el severo luteranismo, pasando luego a ser el Santa-Claus/Papá Noel popularizado desde los EEUU por medio del cine y la publicidad comercial.

Tuvo fama de taumaturgo ya en vida, siendo obispo de Myra, en la actual Turquía. La Leyenda Dorada narra sus más famosos milagros, aunque asombran igual otras hechos de Nicolás:

- rescata con su herencia patrimonial a tres jóvenes doncellas que iban a ser prostituidas por su propio padre, entregándoles una espléndida dote en oro a cada una

- consigue trigo abundante de un cargamento con el que subsana una penosa carestía en Myra, y administra su distribución durante dos o tres años

- se presenta en medio de una ejecución y se interpone entre el verdugo y la víctima, salvando la vida de tres inocentes condenados a muerte



Y la legenda continua con una secuencia de milagros, todos admirables, sencillos, bondadosos, familiares, domésticos.

San Metodio, uno de sus biógrafos, cuenta que estuvo en cárcel y a punto de ser martirizado durante la persecución de Diocleciano, y que fue liberado cuando Constantino asume el poder. La tradición griega dice que participó en el concilio de Nicea, en el 325, y que allí se enfrentó personalmente a Arrio, y se mostró firme sostenedor de San Atanasio.



Con su fama de santidad, murió en el año 343. en el siglo VII-VIIIº se le dedica una íglesia-basílica en Myra, su ciudad. En 1087, con Myra ya en poder de los turcos, poco antes de la 1ªCruzada, 47 soldados y 4 monjes, todos de Bari, sacan sus reliquias de su sepulcro y arriban con ellas el 9 de Mayo a Bari, donde se veneran desde entonces. La urna de sus reliquias exuda una especie de óleo transparente llamado "manna di San Nicola", que todos los años se bendice y se distribuye mezclado con agua a los fieles que lo piden.

Su iconografía es riquísima en la tradición iconográfica de Grecia, Creta, Rusia, Serbia, Bulgaria, Ucrania, Moldavia, Polonia, Lituania, etc. Se le representa calvo, de cabeza redonda, con cabellera ondulada recortada en las sienes y un mechón en la frente (pelo cano o negro), la barba poblada, más bien corta que luenga; a ambos lados, en pequeño tamaño, Cristo bendiciente y la Virgen entregándole el omofórion; preferentemente lleva la cabeza desnuda, con el omoforión cruzado al pecho; los del siglo XIX lo representan con la corona-bonete litúrgico de los ortodoxos.


La iconografía occidental lo representa con atuendo episcopal romano, mitra y báculo (aunque algunas veces lleva la corona ortodoxa y el báculo en t o con la doble serpiente, así como el omofórion). Suele portar sus emblemas o signos parlantes: Las tres bolas doradas representan las dotes de las doncellas; tres niños en una tina, recordando un milagro en el que salvó la vida a tres chiquillos que iban a ser cruelmente asesinados (segun otras versiones que se estaban ahogando); otras veces se le representa en milagros de navegantes, socorriendo a naves en peligro o a los náufragos.


Del Santa Claus-Papa Noel, no digo nada porque sé poco.

El dia de San Nicolás conserva también un recuerdo tomista, de especial valor:
Cuentan los biógrafos de Santo Tomás de Aquino que en los últimos cuatro o cinco años de la vida del gran teólogo y filósofo fueron frecuentes los momentos en que Tomás entraba en éxtasis, levitaciones incluso. El dia de San Nicolás, en su querido convento dominicano de Nápoles, tuvo uno de esos éxtasis mientras celebraba la Santa Misa; durante casi dos horas se mantuvo extático y levitando un palmo sobre el suelo, ante el Altar. Le asistía su secretario, fray Reginaldo de Priverno, que le ayudó a reponerse cuando salió del trance y pudo concluir la Misa. Después Tomás se dirigió a su celda y, si no lo detiene fray Reginaldo, estuvo a punto de quemar todos sus escritos, junto con los apuntes y esquemas preparatorios, repitiendo que luego de la iluminación recibida durante aquel éxtasis, todo le parecía paja y humo. Desde el dia de San Nicolás, 6 de Diciembre de 1273, no volvió escribir nada. Solamente rezaba, con don de lágrimas y frecuentes extásis.


Acabo con una cita de un autor oriental, anónimo del siglo X, sobre San Nicolás: "...Oriente y Occidente lo aclaman: En todo sitio habitado, campos, y ciudades, islas y aldeas, hasta el confín de la tierra, su nombre es reverenciado y se erigen iglesias en su nombre".
.
Y en el XXI, lo mismo.
.
&.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

¡ Que se quiebren la cuerna !

Esta sobremesa por poco se me atraganta el postre cuando veo en el telediario de TV1 que machacan a El País por una noticia publicada en la que decía, más o menos, que TVE se había entregado sin condiciones a Mediapro.
Lo gracioso es que la solemne locutora, mientras hablaba y se explicaba, iba confirmando lo de la noticia de El País, pero sin dejar de arrearle a El País.

Y yo encantado: A ver si se despedazan y devoran El País, la TVzpera, Prisa y Mediapro, y no dejan rastro unos de otros.

¡Ojalá!

(supongo que el bobo del donmariano y los cretinos políticos del pperío mirarán para otro lado, como si fuera de mal gusto meter palo en candela)

&.

martes, 4 de diciembre de 2007

Manus Vitae

San Juan Damasceno es el último Padre de la Iglesia. Cierra en pleno siglo VIII el gran capítulo de la Patrística, con una Iglesia amenazada y sometida en el Oriente por Islam, y con los oscuros siglos del alto medievo envolviendo todo el Occidente, con apenas algunos claros sobre la sombra.
.
Le tocó vivir en circunstancias difíciles y peligrosas; cristiano y servidor del califa Abd-el-Malik, en el Damasco de los Omeyas, Juan Mansur se convirtió en la voz de la iconodulía al estar, paradójicamente, a salvo de la persecución de León III Isáurico. Sus Tres Apologías contra la iconoclastía tuvieron tal difusión dentro de las fronteras de Bizancio, que el propio emperador tramó una conjura para denunciarlo por traición ante el Califa. Fue condenado a perder la mano derecha, que se la cortaron y expusieron en la picota de una de las plazas de Damasco.

Cuenta la tradición que rezó toda la noche ante una imagen de la Virgen que, milagrosamente, le restituyó la mano cortada. En acción de gracias mandó pintar un icono de la Madre de Dios en el que aparecía una tercera mano, como memoria del milagro. El icono de la Trijherusa se popularizaría más tarde desde el Monte Athos, de donde pasó a la iconografía rusa.

Después de este azaroso episodio, el Califa, convencido de su inocencia y de la calumnia tramada por el Isáurico, quiso devolverle su rango de funcionario en la corte de Damasco, pero Juan prefirió retirarse de por vida a la laura de San Saba, entre Jerusalén y Belén, donde hizo vida monástica y escribió los últimos tratados teológicos y espirituales de la época de los Santos Padres. También dice la tradición que fue ofrenda a la Virgen por la mano cortada y milagrosamente restituída: Escribir, no dejar de escribir de Dios y para Dios mientras tuviera vida.
.
Murió muy anciano, casi centenario, con una obra rica, extensa, sabia, que recogería la Escolástica siglos después, influyendo notablemente en Santo Tomás de Aquino y los mejores autores del siglo XII-XIII.

De uno de sus textos, la Declaración de la Fe, procede este bello exordio, que es un canto a la vida:

" Tú, Señor, me sacaste de la sangre de mi padre; tú me formaste en el seno de mi madre; tú me hiciste salir a la luz, desnudo como todos los niños, ya que las leyes naturales que rigen nuestra vida obedecen constantemente a tu voluntad.Tú, por la bendición del Espíritu Santo, preparaste mi creación y mi existencia, no por la voluntad del hombre ni por el deseo carnal, sino por tu gracia inefable. Preparaste mi nacimiento con una preparación que supera las leyes naturales, me sacaste a la luz adoptándome como hijo y me alistaste entre los discípulos de tu Iglesia santa e inmaculada."
.
Después se explaya emocionado sobre su vocación al sacerdocio, pero llama la atención esta incorporación del misterio de la vida al Credo que expone, como el capítulo sine qua non, ese que hoy se niega desde las leyes de una civilización pervertida, que no entiende ni la vida, ni su misterio, ni el Misterio que elige la vida para dar Vida a los que viven en sombras de muerte.
.
Es uno de los Santos que me inspira especial devoción: Por asuncionista, por iconódulo, por teólogo.

He tenido todo el día, desde muy temprano, una lamparilla encendida ante el icono de la Trigerusa, tan bella. La mano milagrosa de la Virgen para Juan Damasceno ha sido también una mano suplicante por mí y por los mios, y por la vida, y por la Iglesia.

Una mano de esperanza que reza y se acoge al amparo de la Theotokós, que gestó en su seno al Dios de la Vida.




Cántico de los Querubines, tono 3º, de la antigua liturgia bizantina.

&.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Javier

Un particular común a toda vocación verdadera es la resistencia, la que hace el llamado cuando comprende que se le llama. No hay vocación sin pero, no hay vocación sin oposición.

La llamada se tiende a confundir con el medio humano-terreno, hasta que se acepta su entidad sobrenatural y que es Dios el que está llamando valiéndose de causas intermedias, la Iglesia entre ellas, pero no sólo.

El medio intermedio de la vocación de Francisco Javier fué Ignacio de Loyola. Sería digno de ver al maduro padre Ignacio, con su leve y disimulada cojera, acercarse por detrás a Francisco y decirle quedamente aquel "...Javier, Javier, ¿de que te vale ganar el mundo si pierdes tu alma..." La voz de un santo que se está haciendo Santo y que busca más gente para la Santidad es poderosamente inquietante, sobrenaturalmente turbadora. La voz del padre Ignacio en el oído de Javier tuvo que ser así.

El escenario era La Sorbona de París. París siempre ha sido París. La esencia de una ciudad se hace, se va haciendo lenta, en la historia, con la historia, por la historia, pero con definición de carácter desde sus orígenes, y el París de esta vocación con protagonistas españoles era París, que tanto afecta a los españoles.

Cuando el llamado se rinde, se rinde con versículo de profeta; lo pondré en francés, para que suene a parisien: "...Tu m'as séduit, Seigneur, et je me suis laissé séduire..." Jr 20,7 La conmoción es finalmente sincera, honda, personal, amorosa y dolorosa, y gozosa.

Javier, después rendir la plaza de su corazón, diría con toda consciencia la oblatio universalis: "...todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta", aquella absoluta ofrenda que el padre Ignacio pone en la 4ª semana de sus Exercicios Espirituales, la "contemplación para alcanzar amor", que empieza así:

"Primero conviene advertir en dos cosas: La primera es que el amor se debe
poner más en las obras que en las palabras. La 2ª, el amor consiste en
comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el amante al
amado lo que tiene o de lo que tiene o puede, y así, por el contrario, el amado
al amante; de manera que si el uno tiene sciencia, dar al que no la tiene, si
honores, si riquezas, y así el otro al otro." E.E. nº 230

Y más abajo, en el nº 234, viene la oblación universal:

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y
toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo
torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y
gracia, que ésta me basta.

Y ya está.

Esta mañana, en el Oficio de Lectura, salía una vibrante carta de Javier al padre Ignacio. Javier ya estaba en Asia, evangelizando en la India. Este párrafo es emocionante, retador, inquietante:

"...Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: «¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!»

¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios! Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. Muchos de ellos, movidos por estas consideraciones y por la meditación de las cosas divinas, se ejercitarían en escuchar la voz divina que habla en ellos y, dejando de lado sus ambiciones y negocios humanos, se dedicarían por entero a la voluntad y al arbitrio de Dios, diciendo de corazón: «Señor, aquí me tienes; ¿qué quieres que haga?» Envíame donde tú quieras, aunque sea hasta la India."

Como un loco, dando voces por las áulas de La Sorbona de París, despertando a los que duermen, inquietando a los tranquilos, llamando como le llamaron a él.

Es la pasión de Javier. Hoy ha sido su día, y ha sonado su voz de "Divino impaciente".

&.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Dolores J.Umbridge

Cuando la estrenaron no pude, y hasta ahora no he visto la quinta peli de Harry Potter, "H.P. y la Orden del Fenix". Quizá fuera que en Julio hacía demasiado calor para meterse en un cine viendo el brumoso paisaje de Hogwarts, y ahora el tiempo acompaña más para ambientarse en la peli.
El actor que hace de Harry ha cuajado demasiado duro para el papel, y se pasa toda la peli malencarado; en las dos primeras pelis era un chico apropiado para el personaje, con tics todavía infatiles, mucho más maleable ante la cámara, pero la edad del pavo le ha sentado mal. A los otros jóvenes actores no, y exceptoo un par de malos doblajes, todos están mucho mejor que el protagonista.

La que domina toda la peli, sin embargo, es la fascinate y tremenda Dolores J. Umbridge, todo un papelón. Claro que la actriz es una de las mejores secundarias del espléndido elenco de actores ingleses. La simpatiquísima Imelda Staunton; simpatiquísima cuando hace de la hija de la Srª Jennings en "Sentido y Sensibilidad", o de ama de Lady Viola en "Shakespeare in love"; pero también la equívoca abortadora bienintencionada en la desgraciada "El secreto de Vera Drake". El mismo rostro, la misma excelente actriz, ya cómicamente encantadora, ya sórdidamente trágica.

Esta capacidad tan versatil que la define como excelente actriz, aparece en una pieza de perfil característico, haciendo de Dolores Umbridge una lady ridícula temible y formidable. Genial el vestuario, con trajes tailleur años '60 color rosa chicle frambuesa sin llegar al fucsia con aderezos de terciopelo fileteado y peluquería coiffeur laca dura. El complemento que le da el toque último y definitivo es una taza de té con su platito de porcelana made in Harrod's. Genial. Yo me imagino a una Rafaela Aparicio en semejante tipo, mutatis mutandis, y también hubiera resultado cómicamente horripilante.
.

Uno de los decorados-efectos especiales más originales y conseguidos de toda la peli es, precisamente, el saloncito de recibir de Dolores Umbridge, todo rosa, con tapetitos y alfombras, y una colección de platos con gatos y platitos con gatitos que se mueven y miran y maullan. Genial.

El resto, discutible: Hogwarts esplendido, con detalles de mobiliario (puertas, particularmente) buenísimos. La estética gótico-Tudor y neogótico-Pugin en la escenografía, es lo más identificativo de las pelis de Harry Potter, pero en cuanto se sale de esos moldes, la cosa rechina. Como por ejemplo al principio de la peli (underground-graffitero) o en las escenas de Londres-Ministerio de Magia (ficción-futurista); se parecen a otra peli cualquiera de esas oscuras con imágenes confusas y montaje de impacto (cuando faltan ideas, se recurre al fotograma "impacto").

Salen unos bichos nuevos, que no me acuerdo como se llaman, una especie de caballos esqueléticos con alas de pterodáctilo y cabeza de dinosaurio; y se remeda la escena de King-Kong y la bella con un absolutamente prescindible gigante-bobo; también se remeda la escena del duelo de magos de "The Raven" (la de Vincent Price inspirada en E.A.Poe). Tics manierístico-cinematográficos de gusto hollywoodiense, que sobran.

Lo peor es ver cómo algunas escenas (la del archivo con las estanterías de bolas de cristal y el equipo de los feníx contra los mortífagos a golpe de varita y encantamiento, especialmente) están quasi presentadas en formato de juego de consola.

En fin, que a mí las pelis de Harry Potter me gustan, pero el gusto no me obnubila ni la crítica ni el buen gusto.

&.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Su primer borrón


Se entretuvo por los callejones; quería llegar tarde, y no encontrarse con ningún chico en la plazoleta, y que hubiera sonado ya el timbre para la primera clase, y estuvieran cerradas las puertas del Instituto. El Instituto estaba en la antigua casa grande del pósito. Habían tabicado las tres naves y salieron seis aulas y un par de salones; los de dentro daban a un patinillo que les daba luz por unos tragaluces altos, casi rozando el techo; el patinillo lindaba con el corral de una vaquería, y por las mañanas en las clases olía a vaca y a leche; cuando berreaban los becerros, todos se reían (si la clase no era con el director; con el director nadie se reía).

A las 9h, el Lunes, empezaba con clase doble, una hora de matemáticas y la segunda de física, las dos con el director. La primera bofetada se la llevaba el primero que salía, por salir el primero. Pasaba lista uno a uno, apuntando las faltas, y después llamaba a la pizarra para preguntar y corregir los ejercicios; las voces y las bofetadas duraban hasta las once, cuando tocaba el timbre del recreo.

El reloj de la villa, que estaba enfrente del Instituto, daba los cuartos, las medias, los tres cuartos, los cuatro cuartos con la hora y la repetición. Las dos horas de matemáticas, física y bofetadas se median por cuartos del reloj, con campanazos que se aligeraban a medida que se agotaban los cuartos; el más largo era el último, tan lento.

Ya no había chicos en la plazoleta. Don Francisco, el conserje, había entornado el portón de la calle, porque hacía corriente, y no lo abría hasta el recreo. Como nadie lo vió, pasó de largo y siguió por la calle del Palacio hasta la Iglesia, que estaba abierta. Cuando entró, todavía había algunas mujeres en el Sagrario, dos o tres, que se fueron al rato, y se quedó sólo en la Iglesia. Se sentó en uno de los bancos del coro, con los piés sobre la barandilla de madera. Hacía frio; se levantó el cuello del chaquetón, se embozó en la bufanda, y se acurrucó en la rinconera del banco, dos horas, hasta que dieron las once en el reloj y el sacristán sonó las llaves para cerrar la Iglesia.

Antes de salir se paró me paré en el altar de la Virgen, eché una peseta en el cepillo, recé un Ave, y encendí una velilla, para que no se enteraran de que había faltado a dos clases. También dejé cien pálpitos de corazón, y un par de lágrimas. Tenía diez años.




Banda sonora: El precioso (y discutido) Ave Maria de Giulio Caccini-Vladimir Vavilov, cantado por la estupenda Sumi Jo, quasi perfecto para la escena.

&.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Primus Vocatus


San Andrés es la fiesta que rige el calendario de Adviento, que empieza el Domingo que cae más cerca del día de San Andrés. Es un Santo popular, y es un Santo singular. Su hermano Simón Pedro le saca ventaja, pero los orientales, los griegos, que consideran a San Andrés "su" apóstol, recuerdan a los romanos que San Andrés es "o protoclétos" (¿alguien sabe cómo se escribe en el blog con caracteres griegos?; que me lo diga, please). Esto es: El primus vocatus, el primer llamado.

Y así es. San Juan Evangelista que es testigo de las primeras vocaciones apostólicas, lo cuenta en Jn 1, 35-42, uno de los pasajes más emotivos de todo el Nuevo Testamento.

Pero además de ser el primero, es también el que conduce a su hermano Simón Pedro hasta Jesús. Y en este original ministerio, San Andrés es un auténtico profesional: No sólo presenta a su hermano, sino que en los otros pasajes del Evangelio en los que sale, siempre aparece presentando a alguien:

En Jn 6,8, es el que lleva al muchacho de los cinco panes y dos peces con los que el Señor hará el milagro de la 1ª multiplicación; y en Jn 12, 20 aparece junto con Felipe introduciendo a un grupo de griegos, deseosos de conocer a Cristo, en los días previos a la Pasión.

Después no se le vuelve a citar en ninguna otra escena, y los hechos de su ministerio después de la Ascensión del Señor y el Pentecostés proceden de la tradición. Aunque la Iglesia antigua tuvo conocimiento de una Epístola de San Andrés, lo que se sabe del Apóstol se conserva en fuentes relativamente legendarias. Los griegos conservan la memoria de su martirio en Patrás, Acaya, en el Peloponeso, y de ahí su patronazgo de la Iglesia helena. Dos dias cuentan que estuvo vivo y predicando sobre la cruz decussata - en aspas- en la que fué colgado, hasta que al fin expiró.

Cuando la caída de Constantinopla, los bizantinos lograron salvar la reliquia insigne de la Cabeza del Apóstol, que fue entregada en Roma al papa Pio II Piccolomíni. Para conmemorar este fasto, se erigió la Iglesia de Sant'Andrea della Valle, donde están los sepulcros de los dos Papas Piccolomini, Pio II y Pio III. La reliquia, sin embargo, pasó luego al Vaticano, y al edificarse la nueva Basílica, una de las capillas instalada en uno de los grandes machones que sostienen la cúpula, fué la de San Andrés, con la cabeza del Apóstol conservada en el sacellum superior, y una impresionante escultura de Duquesnoy en la hornacina inferior. Allí estuvo la cabeza hasta que con motivo de la clausura del Vaticano II, como gesto de comunión ecuménica, el Papa Pablo VI la entregó solemnemente a representantes de la Jerarquía Ortodoxa, para que volviera a ser venerada en Grecia (por cierto que otras reliquias del Santo fueron expoliadas en Patrás por los amalfitanos, durante la IIIª Cruzada, y desde entonces se veneran en la catedral de Amalfi, dedicada a San Andrés).

En España tiene una devoción popular arraigadísima en Galicia, en torno al Santuario de Teixido, en La Coruña. Aparte la leyenda del naufragio de la nave del Apóstol en ese lugar, la tradición de la presencia apostólica en esta parte de España se encabalga con la de Santiago y la evangelización del "confín del mundo".

La simpática tradición galega cuenta que un día andaba San Andrés quejoso porque su hermano San Pedro tenía siempre romeros en Roma, y Santiago, su colega en el apostolado, atraía a los peregrinos de toda la Crisitiandad, pero al santuario de Teixido (San Andrés de "Lonxe" o San Andrés "Do cabo do mundo") no iba casi nadie. Y en esto, el Señor le dijo: "Tranquilo, Andrés, que el que no venga a tu Santuario vivo, tendrá que hacerlo después de muerto si quiere entrar en el Cielo". Y cuentan los paisanos que por los pinares y caminos que rodean al santuario se ven filas de animalillos que son las almas de los difuntos que van a cumplir con la debida visita a San Andrés de Teixido.



Ahora no recuerdo si lo contaba Cunqueiro o es algo que me contó mi amigo Xosé, uno de los curas más sabios de Mondoñedo, pero era el caso que iban unos peregrinos camino de San Andrés de Teixido y en la cuneta del camino se encontraron una calavera que, cuando le dieron una patada, les dijo: - "Muchas gracias", y ante su asombro les contó que iba a Teixido, y que, patadita a patadita, se iba acercando al Santuario. Conque los dos peregrinos se compadecieron y la llevaron hasta la ermita del Apóstol, dejándola luego en lugar sagrado, una vez cumplida la romería post mortem.

Mi amigo el cura de Mondoñedo, me tiene invitado hace años, y yo, que soy muy devoto de San Andrés, estoy deseando ir (de vivo, no de muerto).

&.