martes, 7 de octubre de 2014

El Sínodo de Francisco

 
PP Franciscus ha repetido (se repite mucho) que no se debe criticar, que la crítica hace tanto daño a la Iglesia, que la murmuración intra-eclesial es tan nociva, etc. etc. etc. Sin embargo, él mismo no deja de criticar, lanzar puyas (siempre en la misma dirección) y arremeter contra algún bando bien caracterizado...pero que al final no identifica. PP Franciscus pide claridades que él no da.

Comenzar el Sínodo llamando 'fariseos' a los obispos no es alentador. Cuando en la Misa de apertura del Sínodo PP Franciscus espetó a los cardenales y obispos presentes (concelebrantes y asistentes) que "...(para saciar su avidez de poder y dinero) los malos pastores cargan los hombros de las personas con pesos insoportables que ellos no mueven ni siquiera con un dedo", PP Franciscus estaba perfilando tan peyorativamente a la Jerarquía que cuesta no creer que mantenga un prejuicio muy negativo sobre, por lo menos, una parte notable de los asistentes al Sínodo. Si no, ¿por qué les lanzó esa tremenda crítica?

Ayer Domingo, en la parroquia, predicando la Parábola de los Viñadores Homicidas, comencé explicando lo que el mismo Evangelio deja muy claro al principio: Que el Señor dirigió aquella parábola a los 'principes sacerdotum et seniores populi' (Mt 21,23) y también al final del texto se recalca que "...Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos". (Mt 21,45). ¿Sintieron lo mismo los prelados presentes? Confieso que me parece terrible.

¿De verdad cree PP Franciscus que la Jerarquía es un sanedrín de saduceos y fariseos ávidos de poder y dinero que cargan los hombros de los fieles con pesos insoportables? ¿Se refería...a quién, a qué?

Pensando en la campaña pre-sinodal de Kasper, se podría suponer que PP Franciscus se refería a la onerosa carga espiritual de vetar la Comunión a los divorciados mal-casados. ¿Sería eso?

La Comunión, el Sacramento de la Eucaristía, se implica en el desorden del divorcio y el adulterio de manera - entiendo yo - muy ligera. El Sacramento de la Comunión ha sufrido desde los años '50 una contínua rebaja pastoral-espiritual tan enorme que (es un detalle elocuente) se ha pasado en cincuenta años de la tradicional práctica del ayuno eucarístico desde la noche-víspera de la Comunión al actual ayuno de una quasi-hora que supone, prácticamente, la anulación del ayuno eucarístico con la consiguiente pérdida de conciencia eucarística y del práctico (quasi universal) incumplimiento de las tres cosas necesarias para comulgar bien: 1. Estar en gracia de Dios 2. Guardar el ayuno eucarístico 3. Saber a Quien se recibe

Los numerosísimos comulgantes del catolicismo postconciliar 1. han perdido la conciencia de pecado-gracia, 2. ignoran y no practican el ayuno eucarístico, 3. no tienen recta, formada y devota consciencia de la Presencia.

Como para la eclesiología y teología sacramental del post-concilio la Misa, más que Oblación-Sacrificio-Acción-Comunión, es, sobre todo, sinaxis-reunión-fiesta-asamblea comunitaria, la recepción del Sacramento es, más que nada, un acto comunitario, social. Por eso la insistencia en la admisión-acogida de los excluidos que, por enfatizarse el comunitarismo de la Misa (y los Sacramentos) quedan más señalados como excluidos. Cuando se entiende la Comunión (y la Misa) como un sacramento social, otras consideraciones morales-espirituales quedan minimizadas y relegadas. Exigen desde la perspectiva de la comunidad-comunión la admisión a la eucaristía como expresión comunitarista y superación de disciplinas, penas y exclusiones canónicas.

Si el Sínodo admitiera a los divorciados malcasados a la Comunión, el golpe lesivo, muy grave, sería doble: Al Matrimonio y a la Eucaristía. A los ojos de los fieles, quedarían devaluados los dos Sacramentos; de hecho, sería así. Las consecuencias también serían degenerantes, afectando a la moral familiar, la pastoral sacramental y la doctrina-teología de ambos Sacramentos.,

El timón de la Iglesia está en manos de jerarcas que sintieron la frustración de no ver puesto en práctica el V2º en toda su plenitud, desplegado en todas sus posibilidades y alcances (reales o supuestos), según la variopinta gama de reformas y novedades alentadas por el espectral 'espíritu del concilio'. El estímulo francisquista está removiendo todo aquel mundo.

Hasta dentro de dos semanas no sabremos en queda el Sínodo. Y luego un largo año hasta el otoño del 2015, a la espera del documento final.

Hasta entonces, sin exageradas aprensiones, oremus pro Ecclesia (et trememus etiam).


p.s. Del cartel con la pintura de Marc Chagall sólo me gusta que el novio es macho y la novia hembra.


+T.

viernes, 3 de octubre de 2014

La tendencia del sínodo


De todo lo que llevo leído a propósito del próximo y pre-polemizado Sínodo sobre la Familia, uno de los textos que más me han preocupado es este, del obispo francés, ex-provincial de los dominicos de Francia, Jean Paul Vesco: Pour en finir avec la notion de persistance obstinée dans un état de péché grave (Para hacer desaparecer el concepto de 'persistencia obstinada' en un estado de pecado grave).

En resumen, el obispo dominico postula la distinción entre indisolubilidad y singularidad; valora como un bien la estabilidad familiar de la segunda unión de un divorciado vuelto a casar; pide la superación del concepto de adulterio persistente en estos casos, cuya consideración debería ser otra, de tal forma que no impidiera la práctica sacramental ordinaria. He aquí algunas citas de su artículo:

(...)Esta noción de persistencia obstinada en un grave estado de pecado es, por supuesto, irrelevante para la vida de muchas de las parejas que ponen su corazón para reconstruir día a día un matrimonio verdadero y fructífero. Su vida no tiene mucho que ver con el desorden y la duplicidad de una vida que requiere relación adúltera simultánea con dos personas, que no es su caso.

(...)la posición del magisterio parece injusta, legal en exceso, por lo que hay espacio para la expresión de la misericordia divina. Se sienten excluidos, o peor auto-excluyen de la Iglesia, y muchos de ellos pierden el camino de la fe.

(...)es necesario volver a las fuentes de la indisolubilidad y distinguir entre la singularidad y la indisolubilidad.

(...)Para recibir el sacramento de la reconciliación, y por lo tanto a continuación, tener acceso a la comunión eucarística, los "divorciados vueltos a casar-" se colocan cara una decisión imposible: romper una unión feliz, un matrimonio del que pueden nacer hijos. Esta decisión no puede ser tomada no por falta de coraje o de la falta de fe. Es imposible porque deciden participar en una segunda alianza crearon un segundo enlace del mismo modo indisoluble como la primera.

(...) se asocia con demasiada facilidad la indisolubilidad y la singularidad.

(...) Las viudas que deciden, después de un tiempo, volver a casarse tienen a menudo la experiencia desagradable e inquietante de poder amar a dos personas con un amor diferente, pero total. Ellas descubren que su segundo amor no disolvió al primero, que conserva su lugar con todo su valor único
   (se pretende equiparar la experiencia de las viudas que vuelven a casarse, cuyo primer matrimonio, aun sin existir, propiamente, por la muerte del cónyuge, no pierde su propiedad de indisolubilidad, aunque después de un nuevo matrimonio ya no sea 'singular')


El obispo dominico pone a su artículo este subtítulo: 'Aproximación teológico-legal a la cuestión del acceso de "los divorciados vueltos a casar" a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía', encuadrando su reflexión en el centro preciso de la polémica sinodal. (Aquí una entrevista al autor, sobre el mismo tema: Une proposition pour sortir de l’impasse sur les divorcés remariés )

Una polémica novedosa en cuanto ninguno de los Sínodos de los Obispos habido hasta ahora estuvo precedido de alguna discusión que los hubiera puesto al nivel de la opinión de los medios, o de la gente de la calle; ni siquiera a las parroquias llegaba apenas el eco efectivo de los temas y trabajos sinodales, salvo la habitual comunicación de las noticias religiosas o el interés particular de algunos expertos, sacerdotes o teólogos. No recuerdo ningún sínodo que haya sido debatido en la prensa antes de su celebración. Pero en este caso, los documentos de trabajo se difundieron junto con las encuestas consultivas que se enviaron a los obispos y que en muchos casos llegaron a estudiarse y responderse en las parroquias y otros ámbitos eclesiales ajenos ordinariamente al proceso de preparación del trabajo sinodal. Lo más sorprendente es que se entendió que todo ello se había hecho intencionadamente, como una puesta en práctica del 'hacer lio', la sorprendente propuesta/proclama del nuevo estilo francisquista.

El tema del Sínodo interesa socialmente por referirse a la situación de numerosas familias católicas rotas por el divorcio y recompuestas desordenadamente, al margen de la ley eclesial, moral y canónica. Sin conocer estadísticas, me consta la extensión de la problemática, el desorden existe, sin que la Iglesia sepa, de hecho, cuántos divorciados se acercan a los Sacramentos y practiquen irregularmente, ocasional o habitualmente, sin una conciencia debidamente formada sobre la irregularidad canónica/moral de sus actos. Ítem más: En el ámbito familiar (de familias católicas practicantes) es rarísimo que los padres (o los familiares directos) censuren o adviertan a sus hijos (o hermanos, parientes etc.) divorciados cuando incurren en estos actos, obviando la prohibición eclesiástica por suponerla caduca o que no afecta al caso de su familia o allegado.

De toda la polémica suscitada en estos últimos meses, sobresale el frente que postula la necesidad de nuevas normas que regulen el acceso a los Sacramentos de los divorciados. El problema pastoral es importante porque afecta a tres Sacramentos: Eucaristía, Penitencia y Matrimonio. Lo que se discuta y elabore en el aula sinodal repercutirá en la pastoral de la administración de estos Sacramentos (¿afectando también a su doctrina?). Lo preocupante es que, según parece, se tiene ya decidido optar por una mitigación de la actual disciplina que no permite el acceso de los fieles divorciados y vueltos a unir irregularmente, fuera de la Iglesia. El Cardenal W. Kasper, desde el curso pasado, se ha constituido en el paladín de esta causa, dejando entender incluso que su propuesta ha sido previamente concertada con PP Franciscus, quien sería el verdadero promotor de la iniciativa reformista.

Es aventurado concluir anticipadamente cuales serán las consecuencias del Sínodo, pero no es temerario intuir que ya está marcado por una muy determinada tendencia, la misma que Kasper se ha encargado de exponer y alentar durante todos estos meses, con extenso eco en los medios.

De los 191 asistentes al Sínodo, 162 son ex officio (presidentes de conferencias episcopales, prefectos de dicasterios romanos, prelados miembros del Consejo del Sínodo, y sinodales de Patriarcados Orientales católicos), 3 ex electione (superiores mayores de órdenes y congregaciones religiosas) y 26 ex nominatione pontificia, electos directamente por el Papa. Por su procedencia, 78 son europeos, 42 africanos, 38 americanos, 29 asiáticos y 4 de Oceania.

¿Cuáles serán sus puntos de vista, criterios, propuestas? ¿Qué voces serán las más escuchadas, las más prestigiosas, quienes hablarán con más autoridad?

Obviamente, las sociedades que más han sentido el impacto de la modernidad son las más afectadas por la descomposición del matrimonio católico y la desestructuración del modelo tradicional familiar, Europa y Norteamérica, principalmente. Pero también Iberoamérica, el gran continente católico, siente gravemente la crisis del matrimonio católico y la familia, y lo mismo, con sus peculiaridades socio-culturales, las emergentes y prolíficas iglesias africanas.



El documento del obispo dominico Jean Paul Vesco con el que he empezado este articulete, reflexiona desde los supuestos socio-pastorales que, previsiblemente, serán los mismos que afloren en el aula sinodal. Lo preocupante no son los hechos, sino su interpretación y las propuestas que se articulen como remedio o solución. En la exposición del obispo francés se llega a plantear, de hecho, una nueva visión del matrimonio como estado y de su ruptura (en caso de divorcio y nueva unión de unos de los cónyuges divorciados con otra persona) como generadora no ya de un adulterio consumado y persistente que impide el acceso a los Sacramentos, sino de otro nuevo estado matrimonial, distinto y merecedor de valoración y atención pastoral. Al fin, se elabora una nueva doctrina sobre el Sacramento, bajo la hipócrita salvedad de no atentar contra la indisolubilidad del matrimonio sacramental, cuya propiedad se mantiene indiscutida en cuanto tal, pero reconociendo el 'bien conyugal' de la nueva unión extra-canónica y reclamando para ella una atención pastoral reconciliadora, sin enjuiciarla como estado (persistente) de pecado (adulterio).

Concluyendo: El peligro de la propuesta/tesis de Kasper & cía es que, de ser reconocida y aprobada, la admisión pastoral de los divorciados re-casados se traducirá, más pronto o más tarde, en una nueva doctrina sobre el matrimonio sacramental y sus propiedades.

Esta mañana, hace un par de horas, el Cardenal Baldisseri hacía ante los medios una breve presentación del Sínodo.

También se ha abierto una web especial, con información, resúmenes, reportajes, etc.

A pocas horas de su inauguración, in Communio Sanctorum, oremus!


p.s. Otro tema importante latente en el Sínodo y que podría dar una sorpresa: Un replanteamiento de la práctica anticonceptiva. Lean este articulete, para que se hagan idea del ambiente: The Synod and birth control


+T.

Minimalismo de formas para una fe minimalista


Cuando la fe se expresa, proclama la fe. El románico proclamaba en el Pórtico de la Gloria el Credo cristiano. En la piedra elaborada por Maese Mateo y sus canteros, creyentes, informaban la materia inerte hasta transfigurarla en soporte del Misterio, vaso de lo sobrenatural, trasunto plástico de lo espiritual glorioso e invisible, que se podía ver porque la fe de los constructores era capaz de comunicar lo espiritual en lo material. Trasládese este mismo ejemplo considerando otras obras de la Arquitectura Cristiana, con el mismo predicado: El espacio y las formas proclamando el Credo.

Dicho esto, díganme Uds. qué fe proclama este nuevo 'templo':

El mejor y más nuevo edificio religioso

En otro sitio definen la construcción como 'Un centro parroquial en el barrio del aeropuerto de Sevilla que ha sido construido como lugar de reunión y confraternización'. No un edifico para el culto cristiano, sino un centro social, un lugar de encuentro, un espacio interrelacional. Lo religioso parece haber quedado en un segundo plano, bastante remoto, da la impresión.

Le han dado un premio. Los arquitectos y sus logias son expertos en el chalaneo de los galardones y la publicidad de ellos mismos y sus arquitorturas, como buenos compadres.

En el caso de los edificios religiosos, debemos reconocer que la culpa del adefesio resultante es no sólo responsabilidad del arquituerto padre del engendro, sino también pecado de los patronos-promotores-receptores de la cosa.

Estamos a años luz del mecenas exquisito que pagaba sabiendo qué quería y obligando al artista (a veces contando con la reticencia del propio artista). El Julio II empeñado en que el Michelángelo le pintara la bóveda de la Sixtina se repitió tantas veces, con otros y en otras circunstancias, y semejantes logros magníficos.

El adefesio poco-católico mini-cristiano de esa parroquia sevillana expresa, más que la fe, el vacio de la fe. A los fieles conformistas le contarán el camelo del espacio, la luz, la perspectiva y la sinaxis de la koinonía, el cuento de la buena pipa y la dinámica ascensional de las líneas angulares. Y se tragarán la bola.

Una bola, además, muy cara. No sólo por lo que habrá costado, sino por lo que costará mantener el edificio, alumbrarlo de noche, calentarlo en invierno y enfriarlo en verano (aunque expliquen que 'se han tenido en cuenta las difíciles circunstancias económicas actuales').

Pero eso es lo de menos. Lo más tremendo es que no nos desengañamos y todavía no rompemos la ilusión engañosa. Como en el cuento: El rey va desnudo, pero todos alaban lo bonito que es el traje nuevo del rey.

+T.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El pperío abortista & cía



No creo que exista el votante ppero que haya votado al PP por motivos pro-vida. Sería imbécil. Al PP se le vota por no votar al Psoe. Lo del PP contra-abortista ha sido la coartada para justificar la hipocresía del voto ppero. Quien se sienta engañado miente, porque se ha dejado engañar (o es un votante de voto inmovilista circa octogenario-nonagenario).

En España, el llamado 'voto católico' depende mucho (mucho!) del Opus Dei y sus grandes círculos de influencia; ídem (con menos extensión) los neocatecumenales y otras cuantas logias católicas. El día que movilicen el voto contra el PP, se acabó el pperío. Pero ninguna de esas formaciones catoliconas (aunque cada vez menos católicas, obviamente) están por la labor: El PP satisface otros intereses y no dejarán de apoyarle por algo tan socialmente tolerado (entre los mismos 'católicos sociológicos') como el aborto libre. El aborto es un tema-asunto que mueve a indiferencia, se reconozca o no.

¿Surgirá un 'Podemos-Católico' que le quite cuerpo social al PP? No, por el momento.

Desde luego, ningún partido (o coalición) en ciernes puede pretender captar votantes con el único programa de aborto-no. Sería, efectivamente, tan insuficiente como ridículamente iluso.

Fastidia (y humilla) reconocer todo esto, pero es lo que hay y lo que la mayoría (también la 'mayoría católica' (que es minoría social)) quiere que haya (o permite que haya).

¿Alguna solución? Ninguna. Salvo que surja una revolución moral que - por ejemplo - empiece por reclamar tribunal y pena para las abortadoras, también (si se tienen) esposas, hijas, nietas, hermanas, amigas, comadres, vecinas y demás implicadas (si estuvieran).

¿A que no? ¿A que nadie sería tan coherentemente/tremendistamente valiente?

Pues por eso agachemos las orejas, recojamos pudorosos el rabo entre las patas y roguemos tiempos mejores que estos, con más virtud. Es decir, con más fe, que es lo primero que se perdió, y por eso vino todo lo demás.

p.s. De obisperíos, notas de la CE y orientaciones político-jerárquicas, mejor no hablar (y bajo el espectro francisquista, mucho menos).


+T.

martes, 23 de septiembre de 2014

Jugando a Wojtyla?


La voluntariosa personalidad de Juan Pablo II se manifestó de muchas maneras y en numerosos momentos; algunos hitos de su largo pontificado sólo se entienden considerando el tenaz carácter del Papa Wojtyla. Su optimismo se unía a una visión bastante acertada de ciertas coyunturas, cuyas perspectivas/posibilidades de solución catalizó muy efectivamente. Entre todas destaca su determinación/actuación en la re-constitución político-social de Polonia, su patria. Aunque no todo fueran luces y aun quedando muchos rincones por alumbrar (el 'santosubitismo' fue una especie de pase acelerado de páginas incómodas de revisar), la huella del Papa polaco marca una página de la historia.

Pero la historia no es un calco transportable y, aun admitiendo variantes perceptibles para ciertas lecturas en paralelo, tampoco resiste re-protagonismos extemporáneos o excéntricos. La Historia no se reedita. Pretender que se repita, es un espejismo. Muy peligroso o muy ridículo, depende.

Sin conocer quasi nada, muy poco, de la Argentina matriz del Bergoglio que llegó a Roma desde Buenos Aires, me atrevo, sin embargo, a decir que la Kirchner presidenta no es el Walesa de Solidarnosc. Concedo afectos patrios y nostalgias del terruño, se comprende todo eso. Pero no entiendo que el PP Franciscus, tan moderno, tan libre de rúbricas de antaño, tan despegado de sus predecesores, formal y estilísticamente, al fin también politiquee more argentino como un Montini secundum Italiam o un Wojtyla ad Poloniam. Me parece ridículo, por ella, por él, por las cosas de allí y las de aquí. Por todo.

No puedo adivinar qué saldrá de aquestos pasteleos argentino-francisquistas. Pero diría que, dada la calidad-profundidad de dichos y hechos del protagonista mayor y principal, o todo quedará en agua de borrajas, o todo se enredará más y peor.

Quizá por eso la intuición del cuadro devoto.


+T.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Calabaza brillante de España dixit: Vengan todos al atrio a opinar todos de todo


Algunas veces pienso que algunos mitrados, en vez de mitras, deberían ponerse una calabaza. Es una redundancia ponerse sobre la calabaza craneal una calabaza ornamental, reconózcolo. Pero así se evidenciaría la roma inteligencia pastoral de tales perlados (sic), y se notaría, igualmente, la dramática situación de nuestra jerarquía, con sobre-pululación de calabazos monumentales.

Por ejemplo, sin ir más lejos, el compostelano, que en dos calabazadas seguidas, a propósito del anuncio de un próimo sínodo diocesano, ha proclamado que:

- Todos, creyentes y no creyentes, participen y envíen sus propuestas para el sínodo compostelano

- A imagen del templo de Salomón, la Plaza del Obradoiro debe ser el "Atrio de los Gentiles"

La Plaza del Obradoiro nunca ha sido foro de paganos, sino meta de peregrinos. Ahora, invocando "la mención expresa que el papa Francisco hace del 'diálogo social en un contexto de libertad religiosa' (sic)", se pretende degenerar el espacio netamente jacobeo promiscuando el ideal del peregrino cristiano con el indefinible paradigma de la gentilidad post-moderna. Todo ello con la no confesada intención de sustituir la evangelización apostólica por el diálogo des-cristianizador que convierte el Credo católico en sarta de elucubraciones laberínticas sin alfa ni omega, sólo sustentadas por el intrínseco valor del diálogo en sí.

Si el mulay de los muladares del islam me invitara a proponer algo para el sínodo mahometano de La Meca y Medina, lo que yo propondría sería el cierre absoluto de La Meca y Medina con el desmontaje de la Kaaba y el peñón del moro. Eso propondría yo si me dijeran los ulemas 'proponga usted, no se corte un pelo, que le escuchamos'. Pongo este ejemplo avanzando lo que podría suceder si el calabazo arzobispal compostelano recogiera la lluvia de ideas que todos-todos, de todo sitio y convicción, le propondrían para discutir/dialogar en su sínodo.

Sirva como marco de fondo desatinado la estampa reciente de los budistas aquellos que rezaron no sé qué indecentes cuchufletas orientales allí mismo, cabe el Botafumeiro, justo frente al altar del Astro Brillante de España. ¡Qué emoción! ¡Cuánta promiscua solidariedad globalizada! ¡Qué estallido jubilar de indiferentismo pan-religioso! ¡Viva!

A veces tiene uno la impresión de estar en mitad de una parodia, de un esperpento vallinclanesco-eclesial, un espejismo delirante.

La borrachera del juanpablismo más el humo estupefaciente francisquista son la razón de esta sinrazón.

Me afecta tanto decirlo, pero más me duele el sufrirlo.


+T.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Tota Pulchra et in dolore


Predico de la Virgen que los Siete Dolores que le atribuimos la embellecieron, la perfeccionaron. Me apoyo en Hb 2, 10: "...decebat enim eum propter quem omnia et per quem omnia qui multos filios in gloriam adduxerat auctorem salutis eorum per pasiones consummare / Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación." La Madre del Señor también se perfecciona en la Pasión del Hijo, por la Pasión del Hijo. Concebida en gracia, poseedora de toda virtud, sin embargo no había adquirido aquella perfección del amor en el dolor, que le advino iuxta Crucem.

Por eso, más bella que la Inmaculada es la Dolorosa: Cada dolor la perfecciona, cada lágrima la embellece. Por eso es tan bella, la más bella, en su Asunción, cuando la suben, porque lleva en su ser - cuerpo y alma - la perfección de la Pasión de la Virgen-Madre, Tota Pulchra. Por eso sube, tan excelsa, por encima de la belleza de los ángeles, más hermosa que los querubines, más bella que los serafines.

 

La iconografía católica atina cuando representa en el Stábat Mater a una mujer bella, dolorosa mas hermosa, especialmente pulcra en el dolor, Mater iuxta Crucen Filii.

Desde el románico, un realismo poco elaborado espiritualmente que representa el patetismo trágico de la Pasión con formas poco atractivas, no bellas, recalcando la descomposición de los rasgos de Cristo-herido y María-lacrimosa, va dejando paso a la iconografía de la Mater Pulchra in dolore. Ya en el Descendimiento de Roger van der Weyden, del Prado, la Virgen sincopada es la figura más hermosa del conjunto, patética en su dolor desmayado, pero bella. La Pietá del Michelángelo (Vaticano) es un culmen iconográfico de la acertada contemplación mística del misterio de la belleza del dolor divino, la hermosura de la Pasión del Hijo, cuya gracia también vence la fealdad del pecado, siendo todo hermoso el cuerpo sacrificado, siendo bello el dolor de la Madre que le llora, mostrándolo, juntamente con el suyo, como misterio de amor, atractivo porque es bello su dolor, ese dolor.



En la Escuela Andaluza de los siglos XVII-XIX, se roza casi lo sublime del concepto belleza-dolor en las figuraciones pasionistas. De Murillo y Montañés a los primeros maestros e imagineros del neoclásico y el romanticismo, la expresión de la belleza dolorosa desvela un logro iconográfico insuperable.

Una tesis a desarrollar: La merma en fe-devoción, incapacita la percepción de la belleza. En este sentido, me resultó tan extrañamente impresionante la primera vez que vi la 'Mater Dolorosa' de Rembrandt, una figura ligada a la iconografía hispánica (es, de hecho, una versión de la popularísima 'Soledad', ataviada con toca y delantal blancos, manos cruzadas y manto-velo negro), pero tan alejada en su patetismo del concepto de belleza/gracia.




El sueco Pär Lagerkvist, en su novela 'Barrabás' hace aun una más cruda y anti-estética descripción de la Dolorosa:

"...Tenía el aspecto de una campesina ruda y tosca. De vez en cuando, se pasaba el dorso de la mano sobre la boca y la nariz, que le goteaba, porque estaba a punto de llorar. Sin embargo, no lloraba. Su pesar era diferente del de los otros, como era diferente la forma en que lo miraba. Sí, era su madre. Experimentaba, sin duda, una compasión más profunda que la de cualquier otro; pero parecía reprocharle haberse prestado para hacerse crucificar."

Concluyo que se trataría, iconográfica-estéticamente, de una extensión negativa de la bienaventuranza: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios". Sin gracia en el alma, los sentidos no perciben, no son capaces de contemplar la belleza en el dolor.




Quiero insistir que me refiero no sólo a una belleza interior, sino a una hermosura corporal, como la que expresa el Cantar de los Cantares, una belleza formal, atractiva, radiante y seductoramente hermosa para el espíritu y la vista, interna y externamente.

n.b.
Escribo en Sevilla, centro iconográfico de la Mater Pulchra in dolore; también epicentro del mal gusto que desgracia por ínfima sensibilidad, torpe y vulgar, confundiendo lo sublime con lo ridículo más populachero.


+T.

sábado, 6 de septiembre de 2014

La ONU de las religiones y otras monumentales paridas

Como Shimon Peres tiene 91 años de circuncisión, dice y propone cosas de nonagenario. Y como el Papa hodierno es PP Franciscus, recibe al nonagenario Peres en vez de mandarle recuerdos con una bendición por valija diplomática. Lo malo, sin embargo, es que nadie se haya reído oficialmente de Don Shimon mandándole a tomar sopas de leche y cambiarse el pañal; lo peor es que la ocurrencia chocheante del susodicho sea noticia y en la mente de más de uno haya quedado archivada como propuesta (palabra talismán tan peligrosa).

El inútil que desgobernó España, ese Zp (vergüenza de propios y extraños), propuso aquello de la 'alianza de civilizaciones', invento que, probablemente, serviría de perdedero de muchos dineros, millones que tan estupendamente bien saben extraviar los agentes de la piara psoera. Resulta curioso que el goy Zp y el circunciso Peres convengan en la construcción de pasteleos monumentales, como si la ONU oficial no fuera ya suficiente sima de humo y niebla.

Lo que no dicen estos ideistas de la internacional-religiosa es que ellos, los promotores, no son religiosos y, además, piensan que la religión y las religiones son un problema, incluso 'el' problema. El problema que obstaculiza sus objetivos (que no son religiosos, huelga notar).

Tampoco expondrán que están convencidos de que la Iglesia es el mayor problema (la Iglesia de verdad, la Iglesia Católica, of course). Se callarán, incluso intentarán persuadir al Papa para que presida religiosamente la mesa presidencial de la religiones, para tenerle cerca y controlado.

Una de las metas de todo enemigo de la religión es controlar la religión para exterminar la religión. Qué duda cabe de que un organismo pan-religioso global facilitaría la aniquilación, pues concentraría el objetivo.

Profundizando en el tema, dejando la utopía de la onu-religión en el limbo de las propuestas, habría que declarar que ninguna religión que se reconozca como tal aceptaría ese gregarismo igualitario co-participante, que significaría, de hecho, su des-legitimización como religión. En el fondo, una onu-religión supondría la negación de lo sobrenatural, la negación de la revelación y su suplantación por un absoluto positivismo religioso que llevaría implícita la tesis de la superación de las religiones y su sustitución por un organismo político en el que lo religioso se supeditaría a la convención pactada de los integrantes. Se podría disfrazar todo ello con formas/formalidades religiosas, pero el ente en sí sería la negación de facto de lo religioso y de toda religión.

Perdón por la perorata, que no pretendía. Pero es que el tema - me excuso - arrastra a la filosoforrea.

Una onu-religión solo se puede concebir por una mente perversa.

A mí me parece perverso que un prócer tan significativo del estado israelí, con la masacre de los palestinos todavía sangrante, vaya a ver al Papa y proponga una onu-religión. Shimon Peres me parece un trujamán impúdico, un viejo indecente.

PP Franciscus me parece lo que él mismo se empeña en parecer; hoy más patético que ayer pero menos que mañana.

Comentando en el sermoncete de Santa Marta la parábola de los odres, como cualquier cura post-conciliar, con exégesis de charleta de jesuita del montón, con la ligereza que acostumbra, parloteó sobre la necesidad de cambiar estructuras eclesiales, él sabrá (o no) cuales y cuantas.

Uno de los articulillos que resumía el sermoncete, concluía así, recalcando las palabras de PP Franciscus:

"...El Evangelio -insistió Francisco- ¡es novedad! ¡El Evangelio es fiesta!..."


...Y yo no sé qué decir porque temo decir lo que decir no debo.


+T.


p.s. Tres enlaces

1.

2.

3.