viernes, 14 de febrero de 2014

Memoria (poco crítica) de la (muy equívoca y fallida) Sacrosanctum Concilium


Entre los católicos bien formados y conscientes es un clamor que la Sacrosanctum Concilium es uno de los más lamentables y fallidos documentos magisteriales-conciliares de todos los tiempos. Se elaboró intencionadamente abierta a ulteriores plasmaciones que ya maquinaban sus verdaderos diseñadores, al margen y mucho más allá de las intenciones (y suposiciones) de la gran mayoría de los (incautos e ilusos) Padres Conciliares. Es, pues, un documento para estudiar, reflexionar y sacar conclusiones teológico-morales, litúrgico-eclesiales, histórico-dogmáticas...etc. etc. etc. y tomar lección para no incurrir en más error. Pero, verdaderamente, no es un documento que merezca un monumento. Sólo la tribu de viejos liturgistas con resaca conciliar se atreven a aplaudir lo lamentable, seniles vaticanosecundistas embriagados con el espiritoso espíritu del vaticano2º.

Pero hay más considerantes que publican considerandos de difícil equilibrio entre la verdad y la no-verdad (excúsome de explicar que la incompleta verdad no tiene punto de equilibrio posible). Suelen ser monsignorini en pleno currículum curialesco (mal que le pese a PP Franciscus y su vis reformista), que saben muy bien que los excesos de verdad verbal se pagan luego muy caros, y por eso se esfuerzan en alquitarar juicios para no decir verdades como puños, sino proferir generalidades vaporosas de sutil ambivalencia y cómoda insertación poli-ubicable.

A Juan Miguel Ferrer, el secretario de Cañizares en la Congregación de Culto Divino, le tengo gran simpatía porque vale, es un ilustradísimo perito litúrgico, un buen sacerdote y un competente agente curial, bien probado. Le conocí (brevemente) de estudiante en Roma y nunca me ha decepcionado el juicio que me hice de él. Ahora es uno de los mejores secundarios españoles de la Curia Vaticana, el mejor del equipo de Cañizares. Sería una lástima que no accediera a mayores responsabilidades, algo que está en el aire desde la llegada de PP Franciscus (además de los mil rumores del descontento general sobre Cañizares como prefecto de la Congregación).

Pues precisamente, mi admirado Ferrer, con ocasión de un simposio sobre la Sacrosanctum Concilium, lanza esta curialísima sentencia de salón, ad casum:

"No está mal que haya un poco de paz litúrgica y que la Misa sea fuente de reconciliación y de paz, y no campo de guerra para las diferentes sensibilidades eclesiales".
Él susodicho sabrá lo que ha querido decir (y no decir), porque la parida es de viento en popa y escape a toda vela. Considerando su curriculum, comprendemos. Teniendo en cuenta la problemática, no entendemos. No entendemos cómo se pueden decir estas cosas...que comprendemos que se digan. Pero así no adelantamos. Ni se logra pax litúrgica inyectándonos un chute de melíflua bona volumptas panfilista. Sorry por el Monseñor.

Pero la traca de petardos de viento siguió por arte y oficio del rector de la Lateranense, Enrico dal Covolo, que, citando a Romano Guardini (muy estimado por los prelados opinantes del 'centro' equilibrado, siempre una cita de apreciado buen gusto vaticano) decía que  "- La liturgia no dice 'yo', sino 'nostros'...". La cita de Guardini es esta:

"...La liturgia no es obra del individuo, sino de la totalidad de los fieles. Esta totalidad no resulta solo de la suma de las personas que se encuentran en una Iglesia en un determinado momento, y tampoco es la “asamblea” reunida. Más bien se dilata más allá de los límites de un espacio determinado y abraza a todos los creyentes de la tierra. Y supera también los límites del tiempo, puesto que la comunidad que reza en la tierra se siente una sola cosa con los beatos, que viven en la eternidad [...] El sujeto, que cumple la acción litúrgica de la oración, no es el simple total de todos los individuos que participan de una misma fe. Es el conjunto de los fieles, pero cuya unidad tiene un valor autónomo, prescindiendo de la cantidad de los creyentes que la forman: la Iglesia."

Como se ve, otra estupenda cita-de-escape a todo chorro, seguro que muy pensada y repensada y escogida y guardada por Mons. Enrico del Covolo para la ocasión. No se puede esperar menos de un ilmo. mons. rector (magnífico) de la Lateranense.

Pero, me pregunto que si la clave es la 'totalidad', el 'nosotros', la 'comunidad', el 'conjunto' más allá del número, el espacio y el tiempo y todo eso, ¿qué pesa más, todo el ser eclesial de los católicos de todos los siglos pasados que celebraron y participaron una única Misa, con un sólo rito, en unidad litúrgica interna y externa, en comunión de intención y de acción, o la difusa y muy fragmentada comunión propiciada por la Sacrosanctum Concilium y la reforma litúrgica post-conciliar que cumple 50 años, fuente de rupturas y de innovaciones sin límite???

Cuando no se quieren decir las cosas que deberían ser dichas, se dicen cosas que mejor no haber dicho porque no dicen nada pudiendo decir mucho.

Y si hablan expertos en un ambiente de conspicua relevancia, que enseñen bien, claro, con sustancia, y no nos prediquen finas y exquisitas evasivas.

Doctores tuvo la Iglesia que sabían responder. Hoy nuestros doctores parecen caricaturas de aquellos otros doctores y galenos que mientras parloteaban eruditos distingos de rebotica dejaban desfallecer al febril paciente postrado en su lecho.

+T.

Una irreverente ocurrencia (dicen que es práctica del 'hagan lío' francisquista)



Voilá un reverendo imbécil practicando cretinamente una irreverente quasi-profanación:

Lio con el Santísimo en la calle


A un entusiasmado (de esos que - como no nos conocemos - se tiene en la lista de facbk por fortuita contingencia, sorry) se le ha ocurrido poner esta aberrante 'exposición/adoración callejera', considerada por el susodicho como un 'valiente' ejemplo de 'armar lío en la calle', según el lema francisquista.

Yo le comenté que a mí me parece la impía ocurrencia de un insensato, un iluso, un entusiasmado, un descolocado que no sabe el cómo y el dónde de las cosas (¡las cosas santas!) y se lanza a improvisar. También le comenté que me molesta alternar con gente que aplaude la confusión, porque ese acto es confuso y confundente. Es lamentable que no se entienda. Una cosa es verdad (según la admiración del que puso el yutube): Se trata de un golpe agudo de francisquismo, un virus, como se sabe, muy contaminante.

¿No cabría otra posible consideración? Por mi parte, puesto a considerar, pienso aun peor: Sólo a un cretino al borde de la blasfemia se le ocurre llevar en una mochila una custodia con su Majestad (un concepto incomprensible, seguramente, para el memo).

El bobo, además, ha cometido la irreverencia impía no en un arranque frenético de iluminado entusiasta, sino con premeditación y ensayo, puesto que toda la escena está grabada y hay gente presente que se suma pseudo-espontáneamente a la sacra-pantomima. Y al final aplauden.

Supongo que, en consecuente lógica, para proclamar con entusiasmo nuevangelizador la sacramentalidad matrimonial cristiana, tendrán pensado organizar próximamente la consumación de un acto conyugal in loco público idóneo (plaza y jardines). Con más éxito de público y crítica, es de esperar. Y con más aplausos.

¡¡Cuánto cretino suelto y cuánto imbécil abonado en la claque de los entusiastas!! (o 'liantes-francisquistas', es decir: Practicantes del 'hagan lío' francisquil).

Dios quiera que la afección no se desmadre y se vuelva plaga...

p.s. Para colmo, el invento no es original. Vean otro acto igual, más elaborado.

+T.

miércoles, 12 de febrero de 2014

A un año de la tragedia


En el aniversario de la trágica renuncia de Benedicto XVI, reasumo todo lo opinado en su momento, aquel fatídico día. Ha pasado un año y las consecuencias son/han sido mucho peores que lo que entonces temíamos. Si Benedicto marcó un compás de esperanza y regeneración, al fin consumó su pontificado de forma impropia, dejando expuesto el futuro de la Iglesia a los hechos que se sucedieron a causa de su patética renuncia. Con todas las puntualizaciones, incluso críticas, que le hicimos en ExOrbe, el suyo fue un pontificado digno, señalado por el motu proprio Summorum Pontificum, un verdadero hito en el desastroso panorama post-conciliar, motivo de perspectivas restauradoras que a la postre se vieron abocadas a punto muerto por la traumática decisión del abandono de la Santa Sede. Una desgraciada efemérides.

Esto es parte de lo que publicamos entonces aquí, en Ex Orbe:
Es otro gran rifiuto

Divagaciones sobre el retiro

Júbilo indiscreto, regocijo absurdo

Nosotros nos lamentamos, ellos hacen fiesta

Pentimenti di Benedetto

Se va, renuncia, pero con muchos aplausos

El Papa habla al terminar los ejercicios espirituales (un texto verdaderamente patético y emotivo)


Sin embargo, como hace un año, la voz del catolicismo políticamente correcto repite a coro los tópicos que se acuñaron ad casum, ponderando la 'valentía'(?) de la decisión, su responsable(?) oportunidad(?), independencia(?) y premeditada determinación (?). Todos y cada uno de estos asertos me parecen discutibles y sujetos a una duda razonable, por como se plantearon y desenvolvieron las circunstancias previas y posteriores a la renuncia.

Lo que sí reconozco ser verdad es otra de las proclamas tópicas que las más conspícuas voces católicas, oficiales y oficiosas, repiten también a coro, como si estuviera ensayado: Que la renuncia de Benedicto supuso/supone el fin de una época y la apertura de otra nueva. La diferencias es que esos lo dicen con el ya acostumbrado timbre de entusiasmo, mientras yo lo comento con el punto y subrayado de alarma que en verdad merece: Todo ha cambiado y va a seguir cambiando, en un momento de agitación exterior e interior en el que, precisamente, la Iglesia Católica necesita estabilidad y firmeza, si no en el ad extra imprevisible sí, por lo menos, en el ad intra que debería estar celosamente ordenado por nuestra Jerarquía, misión que le compete muy gravemente.

Por contra, en este año transcurrido, todo se ha desenvuelto en la liviandad del aplauso y la anécdota diaria. Los documentos se han vuelto portadas de revista y titulares de prensa. La doctrina de la Sede se ha trocado en charla de micrófono y sermoncillo de ambón parroquial. Hasta hemos visto publicada una encíclica anterior con firma extrapolada y hemos leído, con perplejo estupor, una exhortación apostólica indefinible por extraña, en forma y fondo.

Tantas veces hemos recordado el pasaje de Lc 22, 31ss. apoyándonos en la profecía del Señor y esperando que después de la agitación diabólica el sucesor de Pedro acometiera la urgentemente necesaria confirmación de los fieles y consolidación de la Iglesia entera. Pero ahora tenemos la impresión de haber pasado a otro tremendo tiempo de convulsión, como cuando lanzan en alto el trigo pasándolo de una zaranda a otra.

Sin duda, la criba va a ser intensa y quedará un trigo limpio, muy limpio. Lo que no sé pronosticar es cuánto trigo quedará.

Oremus!

+T.

domingo, 9 de febrero de 2014

Lo de la Infanta

Tener seis horas declarando ante un juez a una Infanta de España, es una clamorosa proclama anti-monárquica perpetrada con muy intencionada pre-determinación. Haber hecho de eso un espectáculo para la plebe, es un crímen de lesa monarquía. Solazarse en el caso entendiéndolo como un acto de justicia democrático-igualitaria, es una mezquindad que, además de dejar insatisfecho a los que exigen satisfacción, les define muy desfavorablemente, según el perfil del populacho más común.

Uno imagina que si los perros no estuvieran sujetos, la escena podría concluir como un remake del linchamiento de la Princesa de Lamballe, o incluso peor. Episodios como el indecente asalto del otro día al Cardenal Rouco no son sino avisos, catas del nivel inmoral de los 'indignados' radicalizados (con o sin tricolor).

No profeso conceptos democráticos; respecto a la justicia legal del sistema, menos. Una atávica conciencia/convicción estamental (no del todo definida) me induce a referir a cada uno a sus coordenadas. Si la hija del rey infringe la ley, que la juzgue y la castigue el rey, o quien ostente esa competencia, sin salir de su estamento. Sobre el juicio de clérigos mantengo lo mismo, tal cual Becket, prácticamente. Y lo propio respecto a los militares (quizá quienes han podido conservar más la justicia interna). Los gremios también tuvieron antaño su justicia particular, y funcionaban muy bien.

De esto que digo, no intento convencer. Pero sólo soporto con reluctancia las opiniones contrarias.

Lo que me resulta más chocante es ver entre los que claman justicia popular para/contra la Infanta a quienes presumen de cabal españolismo con blasonería de rancia tradición, gules, azur, lises, castillos, barras, leones rampantes, plus-ultra, yugos y flechas. He dicho chocante y quizá debí poner repugnante.

Y esta es mi opinión (que contiene otros particulares y matices que no cuento, por pereza, por desgana).

Obviamente, soy consciente de que mi opinión no es popular, ni democrática, ni políticamente correcta.

...Gracias a Dios.

+T.

jueves, 6 de febrero de 2014

Bailando y aplaudiendo mientras nos hundimos (y dialogamos)

 
El hundimiento del Titanic - todo el mundo lo sabe - fue exquisitamente amenizado por la orquesta del magnífico trasatlántico, que no paró de tocar animadas piezas de salón hasta que los propios músicos (y su director) se vieron con el agua al cuello. Es famosa aquella última pieza 'espiritual', que se fue agotando en los violines mientras los pasajeros se helaban en las lanchas salvavidas o se iban ahogando en el sereno océano. Las estrellas en el azul profundo ponían un contrapunto de nítida y remota luz celestial. ¡Qué bonito!...Pero la escena era terrible, no amable.

El grueso cardenal amazónico (un clamoroso mal-nombramiento benedictino) parece que entiende la actualidad de las congregaciones religiosas católicas con esa nota de inconsciencia y entusiasmo satisfecho característica del postconcilio: ¡Qué alegría porque nos hundimos! ¡Celebrémoslo y brindemos todos!

"..Braz de Aviz recordó la alegría de los superiores de las Congregaciones religiosas cuando en su encuentro con el Papa , a fines de Noviembre, Francisco les anunció su voluntad de mantener esta iniciativa: -"Recuerdo la explosión de alegría de todos los que estaban presentes, y también recuerdo que uno de los superiores generales lo dijo: -' El Papa nos ha unido como hermanos de una misma familia y nos dijo las cosas como si estuviéramos en casa ". Una forma muy bonita de expresar la confianza y todo lo que sentimos en aquel momento. "

Vuelve, pues, el triunfalismo de los mejores tiempos juanpablistas, y tendremos un 2015 monopolizado por el entusiasmo desbordante de los religiosos y las religiosas de la Iglesia Católica. Los religiosos y las religiosas que son una de las llagas infectas y supurantes de la Iglesia Católica, quizá la parte más enferma y descompuesta de la Iglesia Católica post-conciliar, que se afirma en esa extraña y demente forma de vivir la 'alegría cristiana': A más decrepitud, más exultación.

Mientras tanto, entre el jolgorio frívolo de los consagrados, el leitmotiv vuelve a ser el diálogo con el mundo, como el Vat.2º quiso y la actual Jerarquía sigue insistiendo y promoviendo a todos los niveles (y desniveles), la actualidad golpea terca con la realidad de los hechos. Por ejemplo, este que afecta muy particularmente a la 'vida religiosa': La ONU exige al Vaticano que entregue a la justicia a los curas pederastas .

Discúlpenme por poner el enlace al artículo canalla de la prensa impía y blasfema, pero a veces es preferible que sea el enemigo quien nos abofetee el rostro, con más irreverente impacto, para que nos hagamos cargo y sintamos cuánto duele lo que nos debe doler.

Así, el rostro de la Iglesia post-conciliar, en plena borrachera del colocón francisquista, es una rostro golpeado, abofeteado, herido, escupido, mancillado...pero sonriente, que rie sin parar a carcajadas y enseña la boca partida, deforme, una mueca grotesca con los dientes rotos. Y escupe sangre cuando ríe. Pero aplaude, salta y brinca como una patética caricatura burlesca de sí misma, preparándose para un gran baile de máscaras religiosas, el próximo 2015, Deo volente.

Cuando los religiosos, en los tiempos de la verdadera religión, reflexionaban gravemente sobre la vida consagrada, postulaban reforma de vida. Y la reforma significaba conversión. Y la conversión quería decir penitencia. Y la penitencia - por gracia de Dios - tenía como fruto la santidad. Así, con este proceso, se reformaron en su momento las congregaciones religiosas.

Pero la vida religiosa consagrada post-conciliar no es penitente, sino dialogante. Se han abierto al mundo y el mundo ha inundado la vida espiritual de las congregaciones, que han perdido su identidad y se han conformado con la actualidad más común. Según la voluntad del V.2º se han 'aggiornato', se han puesto al día. Con todas las consecuencias. La consecuencia mayor ha sido la pérdida de la esencia religiosa.

Bajo un Papa que vivió su vocación religiosa en una de las congregaciones más descompuestas e infectantes del post-concilio (la más pionera, la más vanguardista, la más profundamente desidentificada, la más influyente), ¿podemos esperar una gloriosa penitencia reformadora? ¿O sufriremos otra ola de dialoguismo, con aventuras a periferias y extra-radios?

Hace poco nos advertían en una circular de Vicaría General de los riesgos de la 'terapia reiki'. Como el yoga, el eneagrama y otros recursos y medios extravagantes de pseudo-espiritualidad, ya pueden Uds. suponer quienes han sido los propagadores de todo eso. De ser especialistas en marxismo (años '60), los reverendos pp de la S.I. han pasado a ser expertos en orientalismos (desde los '80 al presente).

Vean este Programa de actividades en el Centro Arrupe

Es del año 2006. Ofrece, además del reiki, otros fascinantes 'ejercicios espirituales' como la danzaterapia, el análisis transaccional, la asertividad y el focusing. Si esa era la oferta de la Compañía en los años de Benedicto, me pregunto estremecido cual será la propuesta ahora, viviendo en pleno furor francisquista.

Pronto se cumplirá un año de francisquismo. Desde entonces vivimos un régimen de entusiasmo que tiende a perpetuarse en 'estado', con permanencia.

Personalmente, no veo signos efectivos de reparación. Todo lo contrario: Asistimos a un derrumbe con banda sonora de risas y aplausos. En la vida religiosa, muy particularmente. Con el barrunto de que el año de los religiosos, el 2015, traerá más de lo mismo. Más ruina, es decir.

p.s. Los ultra-cretino-católicos sedevacantistas y demás fenómenos de la monstruosidad degenerada del extremo opuesto, también aplauden, también ríen, también hacen fiesta, y se imaginan que en el cómic apocalíptico que les emboba ellos son los lectores y no están en la página. Además de ilusos perplejos, tontos de baba maliciosos. Otro cuadro.

+T.

domingo, 2 de febrero de 2014

Candelaria


María, más que pura, va a purificarse

al Templo con su Hijo que presenta al Padre,

la Esposa del Espíritu, la Virgen y Madre.


En un canastillo

llevaba José

un par de pichones

que iba a ofrecer.


Simeón el anciano,

piadoso y orante,

toma al Niño en brazos

y bendice a Dios:


- 'Ahora, Señor, como prometiste,

he visto la Luz que al mundo ha venido,

que es tu Salvador, el que Tú mandaste,

gloria del pueblo que en Tí confió.

Bien puedo salir, Señor, de esta vida,

que ha sido cumplida ya mi expectación.'


Y dijo a la Madre con voz de profeta:

- ' Mira que tu Hijo un signo será,

todos ante Él habrán de juzgarse

y una espada el alma te traspasará'.


Ana la viuda, hija de Fanuel,

dice profecías del Niño también:

Bendice al Señor con santa alegría

por haber colmado su mucha vejez

y tener la dicha de ver al Mesías.


La Virgen María guardaba en su pecho

lo que le predijo el viejo Simeón.

El Niño a su Madre tendió una mirada

y su alma en gozo divino exultó.

En la Gloria cantan Arcángeles bellos

a la Virgen Pura que al mundo Luz dió.

Mientras Ella acuna en su puro seno

el sueño de su hijo, el Hijo de Dios.



+T.

miércoles, 22 de enero de 2014

La (maravillosa) curia francisquista


Todavía no hace un año de la catástrofe; todavía es prematuro (?) concluir cosas, emitir juicios (?). Pero el cuento de Francisco en el Vaticano de las Maravillas tiene ya páginas sombrías, intrigantes estancias, rincones inquietantes, pasadizos medrosos. No todo es luz, no todo es paz, no todo es armonía. Incluso parece que se afirman y confirman tensiones constantes, penumbras de densidad creciente.

Por ejemplo, ese juego de esgrima (¿o combate a mandobles?) entre el hondureño (cada vez más hondo) Maradiaga (ese personaje) y el extraño Müller. Dos cabezas topándose como arietes. Conste que Müller es (esta vez) el defensor del alcázar mientras el Purpurado Centroamericano insiste en protagonizar el buenismo aperturista, pánfilo procurador de la pastoral de mecida de hamaca, el retrato perfecto del buen indígena coronado con birreta de Cardenal, el jugador de la buena mano que farolea con sus cartas (pastorales, of course) y lanza una bocanada de humo (habano caribeño, of course) a la eminentísima cara del prefecto cardenal electo de la CDF. Tanto descaro gasta Maradiaga que uno se pregunta si no tendrá detrás, respaldándole, a quien todos sospechamos. El titular del VaticanInsider dejome estupefacto: Maradiaga a Müller: «Deberías ser más flexible»

No salía de mi asombro al ver esta inaudita partida entre cardenales cuando me dí de bruces con otro topetazo del ariete de Tegucigalpa, muy formidable también, esta vez contra Mons. Ganswein. Don Georg auguraba (sorprendentemente) una airosa salida al obispo de Limburgo, el manirroto insensato Mons. Tebartz van-Elst. Decía al respecto Gänswein :
"...creo que la investigación va a aclarar las acusaciones de pérdida de dinero, falta de comunicación y omisión de los organismos de control a favor del obispo." (entrevista en el Mittelbayerische aquí, pg. 3)

Por su parte, el salesiano hondureño, afirmaba sobre el mismo caso:

"...Sufro por los católicos alemanes, por el problema que hay ahí (...) Pero de este caso puede surgir incluso algo positivo (...) deberíamos cambiar un par de cosas entre nosotros, no solo en Limburgo (...) Quien ha cometido un error debería reconocerlo para pedir perdón y buscarse otro lugar. Muchos fieles están heridos..."

Merece la pena re-leer la entrevista de Maradiaga en Vatican Insider. ¿De qué se trata? ¿Un contencioso germano-hondureño? ¿O un tenso encontronazo entre la vieja guardia de Benedictus y el mascarón de proa de la reforma (?) de PP Franciscus?

Cuando vayamos viendo cómo se resuelven (o no) los problemas y sus respectivos implicados, podremos ir concluyendo la especie de todo ello.

Para completar la escena: Sobre incidentes de morbosos atque libidinosos actibus circa sextum intra Milites Helveticos, Mons. Becciu se planta y desafía al ex-capitán de la Guardia Suiza a que cuente lo que sabe (?) o que calle para siempre (ver aquí)

Por cierto, ¿no han notado ustedes la simpática estampa 'cosa nostra' de Becciu? Hubiera dado el tipo para actor de reparto en una peli de Coppola, ¿verdad?

Desde luego, en calidad puede que hayamos perdido, pero en emoción creo que estamos alcanzando cotas muy intensas.

Oremus? Yes, yes, of course. Será mejor que oremus et oremus plus.

+T.

lunes, 20 de enero de 2014

Una imagen vale más que mil palabras


El cartel de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, ¿es una declaración de principios o una provocación pro-catárquica? Sea lo que sea, no es católico, ni tolerable para un católico con conciencia católica, consciente de su catolicismo: La Iglesia Católica es la Iglesia, no una porción entre porciones.

El fondo de la foto del cartel es un 'crismón' de piedra (bizantino o románico, no lo distingo bien). Entre las secciones que resultan de inscribir la cruz y la XP de Xpistós, han embutido ocho fotos con diversos personajes y escenas: El Papa Francisco, un monje, una celebración ortodoxa, un pastor luterano, una celebración de Taizé, una foto con dos jerarcas ortodoxos y dos anglicanos, un cura bautizando a un niño, y una foto del patriarca Kiril de Moscú.

¿Lectura de la secuencia de imágenes? La primera y más evidente es que todos (separados) forman una unidad en Cristo, siendo todos iguales y todo lo mismo. Lo cual es absolutamente falso.

La pregunta del cartel, el lema, una cita de San Pablo, se responde fácilmente: No, Cristo no está dividido, porque Cristo es indivisible. Incluso está definido en el Concilio de Calcedonia, en uno de de los 4 famosos adverbios cristológicos referidos a la única hipóstasis subsistente en dos naturalezas: Inseparabiliter, Inmutabiliter, Indivise et Inconfuse. Eso que se afirma y predica de lo divino y lo humano en la Persona de Cristo, se puede decir igualmente de la Iglesia.

La Iglesia es una, y es indivisible. ¿Qué sucede, entonces? Ha sucedido que en el transcurso de los siglos, por pecados y errores, ha habido cristianos que se han separado, segregándose de la única Iglesia instituida por Cristo, que es, y ha sido siempre, la Iglesia Católica.

El Papa Francisco, no es un primus inter pares: No tiene par, su ministerio es único, siendo cabeza visible y vicario de Cristo en la Iglesia. Su potestad no es por consenso de iguales sino por propia dignidad sacra vinculada, por institución del mismo Cristo, al ministerio del Apóstol San Pedro y sus sucesores en la sede de Roma.

El cartel es, pues, equívoco e induce a error. Igualmente, si la oración por la unidad no es una llamada al arrepentimiento y la reintegración de los separados en la única Iglesia, la oración también es equívoca y se presta a confusión.

Lo grave es que desde 1965 parece haberse institucionalizado el equívoco ecuménico.

¿Llegaremos a liberarnos de esa traba?

Veritatem facientes in caritate.

Parece que se nos olvida mucho tan fundamental sentencia...O que estamos tan ofuscados que ya no distinguimos la verdad. Y, encima, no sabemos conjugar verdad con caridad.

n.b. Dice todo esto un católico consciente que venera la santidad de la ortodoxia, que siente la gracia divina en las cantatas protestantes de Bach et alii, que se emociona con los signos santos de la presencia del Espíritu que sopla donde quiere, cuando quiere y a quien quiere. No obstante, en absoluto, todo lo susodicho.

Et orante pro unitate fidelium in Ecclesia Una Christi.


+T.