lunes, 12 de diciembre de 2011

Rosas del Tepeyac


Virgencita de los indios
Niña de Dios bienamada
bendita por siempre sea
tu imagen Guadalupana.

Inmaculada celeste
tu manto estrellado ampara
a los pobres que implorando
se recogen a tus plantas.

Reina del Cielo y la Tierra
que en la tierra mejicana
te apareciste y nos diste
del Cielo firme esperanza.

Míranos si te invocamos
Madre de Dios todasanta
con tus ojitos humildes
de tu Hijo el favor alcanza.

Cuando rezamos plegarias
ante la tilma sagrada
el aroma de tus rosas
de gracia nos embalsama

Por el santo Querubín
que tus pies santos sostiene
guárdanos, Señora, al fin.

Y cuando llegue la hora
contigo a la Gloria sube
a quienes te alaban, Reina
excelsa de Guadalupe.

Una rosa de Castilla
te ofrece ferviente mi alma,
Madre del alma mía.




Ex Voto

+T.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El rosa de la inocencia


El tiempo litúrgico de Adviento es, entre todos, el que más me identifica: Por la esperanza y por la penitencia. Además es el tiempo en que vive la Iglesia, el segundo Adviento que espera la vuelta del Señor.

Los demás Misterios de la Redención ocurrieron en el pasado, son Historia de Salvación. El Adviento es, sin embargo, nuestro presente. Los que no presenciamos los otros momentos de la Salvación sí vivimos ahora esta parte final, esos 'últimos tiempos' que van desde la Ascensión de Cristo y el Pentecostés del Espíritu Santo hasta el Último Día, cuando el Señor venga en gloria, como Juez y Señor de vivos y muertos.

El Adviento es un tiempo en adversativo, con proclamas rigurosas que incluyen la predicación exigente de Juan Bautista, el Precursor, clamando penitencia y conversión para recibir al Rey que viene con su Reino, que no es de este mundo, pero sí es para nosotros, los que vivimos sujetos al mundo y sus esclavitudes. Pero el apremiante clamor de la Voz en el desierto se atempera y endulza con el signo de la Virgen que gesta al Verbo.

La Virgen María es la otra cara de la medalla del Adviento, con Juan Bautista por un lado y Ella en el otro: El rigor y la ternura, el desierto y el hortus concusus, la voz y la estrella, la penitencia y la gracia.

El rosa ornamental-litúrgico del Domingo de Gaudete marca un compás suave, tierno, en la penitencia del Adviento. Que es una penitencia ansiosa por la ausencia del Señor, aunque sostenida, consolada, por la presencia de Cristo en el Sacramento. Y en la Iglesia.

Los ornamentos rosados tienen el color de la carne de un recién nacido; el rosa es el color de la inocencia fragante, de la pureza suave, de la belleza intacta, del amor sin pecado.


Algunas veces predico que cuando los adultos pierden la recóndita alegría de la Navidad y se entristecen cuando llegan las fiestas del Nacimiento de Señor, la tristeza que les amarga esos días santos es sólo nostalgia por la inocencia perdida.

Vestirse de rosa es simbolizar la inocencia añorada que todos pueden recuperar, como un don precioso perdido y devuelto; lo dice la oración, esa que tanto me gusta: "Deus innocentiae restitutor et amator..." .

Se encuentra en Belén, junto al Pesebre que es Cuna del Niño (que se ve) y Trono del Rey  (que se verá).


+T.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Una coplilla estilo de Seises (esbozo).


Virgen Santa, pura y bella
¡oh doncella!
gloria excelsa de Sión
que con gracia inmaculada
¡oh mi amada!
la cabeza de la sierpe
pisas fuerte
cuando embiste a tu talón.

¡Ay hermosura!
Celeste armonía
de este día
que con cantos de gloria
a María
alaba en su Concepción

Inmaculada,
sin mancha de culpa
agraciada
desde el instante
en que fue creada
su alma santificada
por privilegio de Dios.

Digna de gloria
digna del Cielo
para ser digna
Madre del Verbo
que en Ella digna
morada halló.

Recibe, Madre
de Dios y mía,
esta letrilla;
Por melodía,
puse en latidos
mi corazón.

.*. .*. .*.



Ex Voto

+T.

martes, 6 de diciembre de 2011

Novell, otra vez Novell (coda-estrambote al articulete anterior)


Addenda a modo de estrambote al articulete anterior:

Por responder a un comentario, me he encontrado este borrador de un articulete sobre Novell que empecé a componer a primeros de Agosto pasado y quedó sin publicar. Lo hago ahora para confirmar que el novillo episcopal apunta maneras la mar de preocupantes.

Supuesta la escasa mejoría que suelen experimentar los prelados cuando se ponen la mitra por montera, la deriva de este pimpollo Novell puede ser de las que dejen huella, ¡el Señor nos libre!

Dicho lo cual, ahí va el borrador, tal como me quedó en Agosto (que Uds lo pasen bien):

No sé si esto que voy a criticar fue antes o después de lo del programa de Buenafuente, intuyo que es anterior. Pero acabo de descubrir esta entrevista publicada en El País y no me resisto a comentarla porque corrobora mis peores sospechas.

Locuaz y divertido, así califica el periodista entrevistador al prelado entrevistado. Dos calificativos que pueden ser positivos para un relaciones públicas, por ejemplo, pero que resultan impropiamente chocantes si se refieren a un obispo.

¿Cómo tiene que ser un obispo? No quiero decir que un obispo deba de ser taciturno y aburrido, no. Pero en absoluto deben ser su locuacidad y su ligereza lo que más resalte a primera vista. ¡Es que es joven! - dirán algunos - . ¡Es que por eso mismo! - les respondería yo - . Ademas no considero que 41 años sea la edad del pavo; con 41 años uno no es ni debe parecer un adolescente.

La entrevista de El País ustedes verán si al leen o no. Por si les diera pereza, les hago un florilegio de citas (en negritas el entrevistador/en cursiva Novell):

"...los obispos tienen que ser valientes. Personas de Dios, preparadas, capaces de dialogar, de hacerse cargo de que vivimos en una sociedad que no es la de hace 40 años, sino la de 2011, que hayan nacido en este contexto plural, donde la Iglesia es una institución con su importancia, pero no la única. Hombres valientes para afrontar los cambios que la Iglesia tendrá que dar en estos años."

"...¿Cuáles son los retos del siglo XXI? El primero es transmitir la fe a la nueva generación. Lograr que, si quiere, crea en Jesucristo y viva según su Evangelio. Para eso hacen falta personas que hablen un lenguaje sensible a los problemas de hoy"

"...Un conocido le recuerda de seminarista defendiendo el fin del celibato en el Concilio Tarraconense de 1995. Es verdad, defendía cosas con ímpetu porque digo lo que pienso y entonces pensaba eso. Era deudor de quien me había formado."

"...Jesús no habló de celibato. No, y la Iglesia no ha dicho que eso no puede cambiar."

Hay más, léanlo con paciencia. El final es una verdadera traca. No me puedo explicar cómo un obispo, un obispo de la Iglesia Católica, aunque sea un obispo recien nombrado, un obispo recién ordenado, un bisbet jr. pueda decir esas cosas en una entrevista. Una entrevista al periódico oficioso del psoe, órgano oficioso del anti-catolicismo español.

Si alguno piensa que tengo mantengo manías y prejucios personales, que lo piense; pero que piense también que tengo razones y tengo razón.

p.s. Por supuesto ¡Oremus!
+T.

Otra vez Novell, bisbet indignado


No recuerdo si he dicho alguna vez que mi maestro fray Antonio de Granada afirmaba que las mitras son el apagavelas de la inteligencia, tesis que cada vez se me confirma más, con numerosos y patentes casos. Cuando a la mitra se le une la bisoñez y el entusiasmo del juniorato, los efectos de la conjución pueden resultar temibles.

Si el bisbet Novell sale en la tele y los periódicos por mocito, malo porque se frivoliza algo muy serio. Si lo entrevistan por interesante, yerran tocante al concepto y su atribución. O será que a mí, personalmente, me resulta tan des-interesante el sujeto, que el que sea bisbet en edad moza tampoco me fascina, todo lo contrario.

Son prejuicios, se pensará. Y no lo niego, prejuicios serán, pero prejuicios razonables y testados cada vez que este bisbet asoma la cresta y abre el pico. El Domingo pasado, mismamente, en una entrevista que traía el ABC:

Xavier Novell, el obispo más joven de España

El título tiene su trampa, porque resulta luego que el bisbet dice tópicos como si fuera el obispo senex-senior más repetido del episcopologio. Frases hechas, manidas, repetidas; como esta: "...la Iglesia necesita valentía para poder llegar a la gente." Una ocurrencia muy sabia, muy poco oída, como Uds pueden apreciar. Seguramente le ha brotado de la mitra** (cfr. supra definición de 'mitra').

También dicta fatuidades como esta, notable donde las haya: "...pertenezco a una generación que sufrió más el post concilio y la secularización de sacerdotes. Por tanto no hay una cierta cantidad de gente en la que poder hallar candidatos para obispos." Que quiere decir que se auto-reconoce como una excepción, un extraordinario caso entre el común que se escapó secularizándose. Aunque, en razón de esa misma escapada, se nota que en el resto que quedó los candidatos seleccionables sean los que son y como son: Un corto elenco del que salen lumbreras como el bisbet junior.

De todas formas, en la cita atina y da en la diana cuando reconoce que el post-concilio ha sido un periodo de sufrimiento y secularización. En eso estamos conformes, coincidimos en el mismo juicio Novell y un servidor.

Desgraciadamente, con bastante incoherencia, también opina que "...mis compañeros más jóvenes aquí en la Conferencia Episcopal podemos ofrecer audacia ante estos momentos no tan fáciles. La audacia supone no tener miedo a los cambios y tener la valentía de ver que no podemos continuar siendo la Iglesia que hemos sido hasta ahora."

Yo me he puesto a temblar al leer ese mantra concatenado: audacia-cambios-valentía. ¿Ustedes no? A mí me suena como a panfleto de indignado de Puerta del Sol, ¿me explico? Y se me ha venido a la cabeza la imagen de Novell como versión eclesiástica del bisbet junior indignado. ¿No? Como una especie de indignado mitrado y tal. También me he preguntado que si tan hastiado parece estar de la 'Iglesia que hemos sido hasta ahora' por qué habrá aceptado ser obispo de esta Iglesia que le produce fastidio.

Sigue diciendo Novell-indignado que "...Sólo podemos ser fieles a Jesucristo si tomamos conciencia de que la sociedad ha cambiado muchísimo y tenemos que cambiar." Empecinado. Construyendo un extraño silogismo paradójico en el cual la premisa de la fidelidad dice que es el cambio. Cosa más rara. El retruécano es memorable, de cita: Fidelidad es cambiar. Deslumbrante sentencia (efecto, otra vez, de la mitra, supongo).

A continuación hace profesión de fe en la nuevangelización (sic), que está de moda, y proclama "...una labor evangelizadora de nuevo ardor, de nuevos métodos, de nuevo lenguaje para desde allí llegar a los corazones de la gente para atraerlos a Cristo y que su vida sea renovada."

Un modernistazo de tomo y lomo, diria yo, con esa archi-repetida sentencia del 'nuevo lenguaje', tan equívoca, tan resbaladiza, tan sospechosa que en cuanto se postula por quien sea se me disparan las antenas del radar Denzinger (una muy sensible máquina detectora).

El petardo final de la traca es impactante: "...harían un gran favor a la sociedad los medios de comunicación, los intelectuales, la Iglesia, si hiciéramos una reflexión crítica sobre nuestras responsabilidades en la situación moral de nuestra sociedad e hiciéramos algo para remediarlo."

Así, tal cual, la Iglesia como una institución más entre las demás y en la misma suma, en el mismo carro, codo con codo, al mismo nivel, como si fuera lo mismo la Santa Iglesia Católica que la Real Academia Española, o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o el Colectivo de la Ceja. Etc.

Inquietante que un bisbet de cuarenta y pocos años piense todo eso y lo diga. Más que nada porque le quedan treinta y tantos años de obispo en activo, hasta los 75. Que sea catalanista y regionalista, le veta el acceso a otras diócesis no catalanas y que su currículum desvaríe allende las fronteras de los Paisos Catalans, alguna ventaja tenia que haber. Pero es un peligro porque, salvo cambios dramáticos, lo que uno piensa a los 40 es dificil dejar de pensarlo en las siguientes décadas.

Deberían subir la edad exigida para ser obispo y dejarla en los 70 años; así estas calabazas mitradas tendrían menos tiempo para facer calamidades.

Aunque también pienso que en vez de hacerlas por extenso podrían cometerlas en intenso, y en un quinquenio fundirse una diócesis y descalabrar a nuestra muy sufrida Santa Madre Iglesia.

Pero no nos desanimemos. Confiemos en la Divina Providencia. Oremos, en todo caso, para que sean, ya que no Confesores, por lo menos Mártires.

Pro bono Ecclesiae.


+T.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Artículo de monseñor


Me preguntan por el artículo de Mons. Fernando Ocariz, como si mi opinión valiera. Respondo que lo escrito por Don Fernando Ocáriz es lo que se espera de un personaje de su nivel y responsabilidad: Circunspección, corrección político-vaticana, adhesión, sin sombras, sin cuestiones. ¿Alguien esperó algo distinto? Ese el corte, ese es el metro, así es el cánon. Et peractum est.

No dejaré de comentar, sin embargo, que dada la edad de Don Fernando, con toda probabilidad, seguramente, él haya oído (o callado) en su ambiente, en su mundo, otras opiniones, otros juicios, otra crítica, todo muy diferente de lo que trasluce su ponderado y juicioso articulete. Que no se diga que no. Que nadie diga que no.

¿Que se cambia? Sí. ¿Que se varía? También. ¿Que se modera, que se matiza, que se repristina, que se reconsidera, que se retoma...??? Que sí, que sí, que sí, que ouí, ouí, ouí, y que yes of course. Que la vida es así y esas cosas pasan (y hasta tienen que pasar, añadiría yo).

Y por eso.

Pero por eso mismo entiendo el relativo asombro de algunos, los que sean.

Aunque comprendo también que, de vez en cuando, para dejar las cosas claras, hay que decir un -'¡Viva mi dueño!' seguido por un aclaratorio -'¡Que lo digo yo!'. Para que no quepan dudas; si me explico.

Para mí que se trata sólo de eso. Et plus rien.

Lo que no sé decir es si la ofrenda es espontánea, o suplicada, o debida. O qué más.


+T.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Impaciente Javier


Pretender acaparar el mundo entero, es pecado. Querer ganar el mundo, también. Hay hombres con intensas y extensas ambiciones que podrían malograr su vida. Conviene, entonces, rectificar la intención guardando, si se puede, la vehemencia del deseo, que puede ser santo si se mueve por Dios y a Dios se dirige.

En la vida de Francisco Javier la rectificación de la intención, no del ardor, le vino por la cita que el insistente Don Íñigo de Loyola le repetía cada vez que se topaba con él, allá por los claustros de La Sorbona, en París:

"...Maese Javier, Maese Javier, ¿de qué os sirve ganar el mundo entero si perdeis vuestra alma".

De internis neque Ecclesia. En un principio. Porque hay luego interioridades que salen del alma como se escapa el olor del cuerpo. Hay obras de los hombres, palabras, pensamientos escritos, que son como ojos de cerradura por los que se puede mirar y ver el interior de una casa. Estas cosas escribía Javier de sí mismo, estas obras hacía y esto sentía:

"...desde que he llegado aquí, no me he dado momento de reposo: me he dedicado a recorrer las aldeas, a bautizar a los niños que no habían recibido aún este sacramento. De este modo, purifiqué a un número ingente de niños que, como suele decirse, no sabían dis
tinguir su mano derecha de la izquierda. Los niños no me dejaban recitar el Oficio divino ni comer ni descansar, hasta que les enseñaba alguna oración; entonces comencé a darme cuenta de que de ellos es el Reino de los Cielos...

...Muchos, en estos lugares, no son cristianos, simplemente porque no hay quien los haga tales. Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: -"¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!".

¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios! Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. Muchos de ellos, movidos por estas consideraciones y por la meditación de las cosas divinas, se ejercitarían en escuchar la voz divina que habla en ellos y, dejando de lado sus ambiciones y negocios humanos, se dedicarían por entero a la voluntad y al arbitrio de Dios, diciendo de corazón: -"Señor, aquí me tienes; ¿qué quieres que haga? Envíame donde tú quieras..."
De las cartas de San Francisco Javier, presbítero, a San Ignacio; cartas 4ª (1542) y 5ª (1544)


Estas cosas las vivía, sentía y contaba estando ya evangelizando en el lejano Oriente. No ideó ni practicó una 'nueva evangelización'; su método era quasi de misión elemental, rudimentaria:

"...como no podía cristianamente negarme a tan piadosos deseos, comenzando por la profesión de fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, les enseñaba el Símbolo de los apóstoles y las oraciones del Padrenuestro y el Avemaria" (ibid.)

Así evangelizaba el gran Javier. No perdió la ansiedad, nunca se le enfrió el ardor del corazón; cada latido, cada pulso de su sangre ardiente llevaba el ánimo del conquistador, la ambición del que quiere todo y no se conforma con una parte. Y se dió del todo, y todo lo entregó, porque lo quería todo: Deus et omnia!

Fue un español del siglo del plus ultra, del tiempo de los conquistadores. Unos lucharon por los reinos de este mundo, Javier por otro Reino; y otros muchos con él. La vena de los conquistadores de almas, de los misioneros del orbe, fue la versión a la española de aquel 'pescadores de hombres' con que el Señor vocacionó y tituló a los primeros, sus escogidos.


Pemán estuvo magistral cuando puso en verso la epopeya del apóstol ansioso y el español ardiente, el santo impaciente:

- Ignacio a Javier:

"Te quiero siervo de Dios,
!pero sin jugar al santo!...

Lo has de ser con menos brío:
cuando mucho suena el río
es porque hay piedras en él.

Virtud que se paladea,
apenas si es ya virtud.
No hay virtud más eminente
que el hacer sencillamente
lo que tenemos que hacer.

El encanto de las rosas
es que, siendo tan hermosas,
no conocen lo que son.

- Dice Pedro Fabro:

"...en Javier fundo
mi ilusión y mi placer,
que si yo gano a Javier,
Javier me ganará un mundo.
Vencida su inexperiencia,
domada su vanidad,
de él espero, si me es fiel,
milagros de santidad"
.

- Ignacio aconseja a Javier, que embarca para la India:

"Pídele a Dios cada día
oprobios y menosprecios,
que a la gloria, aun siendo gloria
por Cristo, le tengo miedo."

- Oración de Javier, poco antes de expirar:

"Postrado a tus pies benditos
aquí estoy, Dios de bondades,
entre estas dos soledades
del mar y el cielo infinitos.

Con sal en la borda escritos
fracasos de su poder,
vencida de tanto hacer
frente al mar y al oleaje,
ya va a rendir su viaje
la barquilla de Javier...

Te he confesado hasta el fin
con firmeza y sin rubor;
no puse nunca, Señor,
la luz bajo el celemín.

Me cercaron, con rigor,
angustias y sufrimientos.
Pero de mis desalientos
vencí, Señor, con ahínco.
Me diste cinco talentos
y te devuelvo otros cinco.

...

¡Cuida a mi gente española!
y si algún día mi casta
reniega de Tí y no basta
para aplacar tu poder
en la balanza poner
sus propios merecimientos,
¡pon también los sufrimientos
que por Tí sufrió Javier!

...

¡Morir! ¡Cuanto queda,
tanto que hacer en tu obsequio!

...

¡Señor, en Tí espero!
Sí...No me ocultes tu rostro,
ya va a buscarte tu siervo.

In Te, Dómine, speravi,
non confundar in aeternum!
.

(Telón)

Se me eriza el vello cuando rezo (¡es oración!) esa recomendación: '¡Cuida a mi gente española!'. Una intención tan valiente cuando Pemán la escribió y cuando se recitaba en la escena de la España que se dirigía al martirio: ¡Cuida a mi gente española!

Yo creo que es una intercesión que se reza en el Cielo, que muchos que suben al Cielo desde España la graban en su último aliento y se la llevan arriba, arriba, arriba, para ser la primera que digan en la Gloria, quizá también con el sello de la impaciencia santa del Javier de Pemán.

Orémus
Deus, qui Indiarum Gentes beati Francisci praedicatione et miraculis Ecclesiae tuae aggregare voluisti: concede propitius; ut cuius gloriosa merita veneramur, virtutum quoque imitemur exempla.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
R. Amen
.


p.s. Aquí, de otro año, más.


Ex Voto.


+T.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

No transige la conciencia


Cuando han confirmado la noticia, que ya se rumoreaba, me he acordado del título de una novelita, una narración, de mi querida Fernán Caballero; que no tiene nada que ver con el caso, sólo lo apropiado de su título para sentenciar esta novedad.

Zp se va, lo han echado, lo han hundido (¡él se ha hundido!) estrepitosamente. Si tuviera vergüenza, diríase que se va avergonzado, pero ni su partido ni él tienen suficiente materia moral para ruborizarse. Si se les pone la cara colorada es por ira, por mala voluntad herida y ensoberbecida.

Que son malos y están rellenos de de ponzoña, lo prueba que todavía, como los reptiles, aun aplastados revuelven la cola y muerden con veneno. Toda esta semana pasada desde su derrota electoral, los medios que controlan casi absolutamente, no hablan de los vencedores sino del psoe, de sus suciedades, de la panda corrupta, sus alcantarillas y sus ratas. Si sacan a relucir al Donmariano ganador y su tropa es para achacarles los problemazos que van dejando y criticarles en adelanto lo que todavía no han empezado a hacer. La canalla marxista es así, y la viciosa tendencia pro-izquierdosa que parece dominar prensa, radio y televisión favorece a los malos que se van y dan caña a los que todavía no han llegado; que sean buenos, regulares o también malos, ya se verá.

Entre las bombas lapa que el infame sociata y su patrulla dejan al Donmariano y su club está la resolución del problema no existente y artificiosamente creado por el resentido acomplejado Zp y su des-memoria histórica. Hoy han publicado las resoluciones de la bochornosa comisión contra-Valle de los Caídos, recomendando la exhumación y el traslado de los restos del Caudillo y la preterición de los de JoseAntonio.

Por lo visto, en el texto redactado por los comisionados se menciona la salvedad de que la Iglesia ceda, puesto que le compete por estar así convenido en los vigentes tratados Iglesia-Estado. La cuestión, pues, se deja finalmente en manos de nuestra Jerarquía. ¿Qué resolverán nuestros jerarcas?

Yo espero (¡deseo!) que no tengan nada que resolver y que la repugnante comisión y sus recomendaciones se apulgaren en el oscuro rincón de un archivo. Quiero que Rajoy y su nueva gente ignoren el asunto y la recomendación, que barran el estiércol que Zp y su inmunda piara han esparcido. Que se olvide todo.

Pero, si tuvieran que decidir porque la cobardïa se impone al pundonor y los que van a gobernar demuestren compartir la mala ralea de las ratas vencidas, si nuestros Obispos tuvieran que decidir el pseudo-dilema, que no olviden nuestros Jerarcas de quién es el cuerpo que se exhumaría: Que no olviden que son los restos de quien defendió a la Iglesia y demostró ser su fidelísimo valedor cuando la Iglesia en España sucumbía y se veía obligada a volver a las catacumbas, chorreando sangre de Mártires.


Franco no fue un personaje para olvidar, sino un hombre, un jefe de estado al que admirar. Y no digo que fuera perfecto, porque la perfección sólo es atributo de Dios: Digo que fue admirable, y para la Iglesia un defensor y un aliado providencial. Si la Iglesia lo olvidara, si por complacer la vileza de los resentidos la Iglesia de España transigiera, estaría pecando contra sí misma, deshonrando su propia conciencia.

Si la obra de misericordia manda enterrar a los muertos, desenterrarlos para ofenderlos (y de eso se trata, no de otra cosa) es un sacrilegio que clama justicia. Una justicia que si no la hacen los hombres, la hará Dios.

Algunas veces, para algunos hechos, predico que las acciones contra Dios, contra la Iglesia, contra la fe, contra la piedad, contra la familía, contra los inocentes, todos esos crímenes se pagan siempre, bien en la vida o bien en la muerte, pero se pagan todos. Hasta el último céntimo, dice el Evangelio.

Yo rezo para que no haya que pagar así, tan culpablemente cara, esta deuda de gratitud, piedad y honra. Que no la tenga que pagar nadie con castigo, sino que prevalezca la honrosa memoria del que pretenden humillar postumamente.

Qué vergüenza que fueran tan cobardes con el hombre que vivió y ahora quieran vengarse en sus honorables restos, tan dignos, tan respetables para cualquier español de bien.

Ellos demuestran lo que son. Espero que otros mejores les demuestren que no transige la conciencia.

+T.