miércoles, 21 de septiembre de 2011

Un necesario injerto


Del Vaticano 2º se hizo mitología desde antes de inaugurarse el Concilio, passim. En España hubo un cronista especialmente entusiasta y activo, el sacerdote José Luís Martín Descalzo con su obra 'Un periodista en el Concilio 1962-1965'. Una vez me propuse leerme del tirón, de corrido, los tres tomos (creo que eran tres, en la edición que usé), para no perder el hilo. Con un brioso arranque, todo cohetería, la primera parte es un pandemonium con el laberíntico cuento de los esquemas, secciones, secretarías, rechazos, remodelaciones, votaciones, aulas, comisiones, camarillas, personajes de primera y de segunda, comentarios of the record, chispas de humor, turismo romano, conciliábulos paralelos y una miscelánea de flashes que te dan idea muy impresionista del Vat-2º, su marco y su ambiente.

La lectura de estos libros de Martín Descalzo es absolutamente prescindible; la obra se repite, se hace pesada, decae y languidece a medida que avanza la crónica, pero es interesante comprobar cómo tipifica desde las primeras páginas los patrones que luego se mantuvieron durante el postconcilio, vituperando y tachando con tintas negras a los 'villanos' torpes y cavernícolas (Ottaviani, Ruffini, Siri, el Coetus Internationalis Patrum, etc.) y canonizando y coronando de laureles a los 'héroes', siempre alabados, inteligentes, sagaces, brillantes, en el podio recogiendo aplausos, los Bea, Doepfner, Lercaro, Alfrink, Suenens, Frings, König y todos los 'hombres' del Concilio.

Algunos de los teólogos/consultores que no intervininieron como Jerarquía en el áula conciliar, serían años mas tarde nombrados cardenales por Juan Pablo II - De Lubac, Congar, von Balthasar -. Una extraña honra que precedía a la sepultura de los purpurados, todavía no me explico con qué sentido (salvo el de corroborar con capelos a tan discutibles teólogos y sus contribuciones en el CV2º).

Traigo a pelo todo esto por las cosas que están pasando y que muchos deseamos que se realicen finalmente y se confirmen para bien de la Iglesia Católica, tan descompuesta detrás de los telones, ferias de muestras, festivales y parques de atracciones juanpablistas, que han pasado a ser el plan nuestro para cada año.

Los más avispados, los que buscan timbrarse morado sobre morado (paonazzo dicen en las sastrerías de la Urbe), ya matizan, ya dejan unos flecos de reticencia condescendiente, ya se atreven y prenden algún botón de parabién con sonrisita de un cuarto de dentadura y mirada de soslayo condicionada etc. Los pseudo-baluartes del neo-catolicismo y demás puntos de crotoreada concentración virtual, miran desde arriba y preguntan qué más se les podrá dar si se les está dando todo, bastos hoy más que ayer pero menos que mañana. Hace un rato me han comentado que uno de los voceros mentecatos del neo-cath on-line sale hablando de 'histeria colectiva de filolefebristas', risum teneatis.

Deberían, más bien, reflexionar sobre por qué se ofrece, por qué todo este incipiente pero firme movimiento que, entre otras cosas, desmitifica el CV2 y lo deja expuesto para un exámen crítico que nunca tuvo porque los críticos fueron estigmatizados, excluídos, ocultados, silenciados. Y sin embargo había vida crítica, tan serena, profunda y contundente como la del maestro Romano Amerio, uno de los pocos intelectuales católicos conscientes no conformistas.

Fue la gran paradoja que el Concilio que no quiso ser dogmático quedara constituído en un súper-dogma intocable. Con su apéndice activo, el comodín interpretativo del espectral 'espíritu del concilio', mito sobre el mito.

Todos los concilios envejecen, hay partes, cánones, decretos, disposiciones que han quedado obsoletos, pero lo doctrinal permanece con toda su fuerza y valor teológico en el caso de concilios fundamentales. Sucede como con las obras de arte, sobre las que el tiempo deja su huella pero incrementando, incluso, su belleza, aunque hayan llegado a nosotros despojadas de algunos de sus elementos o exornos originales. En este sentido, los Concilios Antiguos, de Nicea I a Nicea II (325-787) son monumentos clásicos. Trento es un acontecimiento histórico de referencia perenne para el catolicismo, el Vaticano I es otro hito de la Iglesia Católica...¿Y el Vaticano II, en qué quedará, cómo será juzgado dentro de un siglo o de dos? Todavía estamos inmersos en una cercanía temporal que impide las perspectivas apropiadas. Pero sabemos cosas, hemos sentido los cambios, hemos experimentado consecuencias, hemos probado algunos frutos.

Es una tendencia quasi común de nuestra Jerarquía no querer hacer balance; y si existen cuentas y estadísticas parciales hacer relativo caso, o callar. Y seguir, seguir adelante, sin cuestionarse si el camino ha sido recto, si los pasos se han andado bien. En gran parte eso ha sido y es el juanpablismo, un entusiasmo ciego que empuña la bandera del Concilio, se niega a reconocer sombras y se empeña en montar escenarios de luces, muchas luces en escena.

La Iglesia Católica está hoy gobernada por los hombres del post-concilio, una realidad, un dato, que me recuerdo tantas veces con temor y temblor. Nuestros obispos no serán capaces de reconocer un cánon de Trento, pero recitarán de memoria fragmentos de los documentos del Vat.2º. Es natural, siendo como son gente de su generación. Aunque siento que el vaticanosegundismo va cediendo ante el juanpablismo, esa forma de neo-catolicismo tan expuesta a ser disuelta por un remolino de la historia por su inconsistencia, todo entusiasmo en torno a un nombre/una imagen.

Si la FSSPX encontrara finalmente su integración canónica, sería injertar en la cepa herida y enferma de la Iglesia Católica un retoño sano, vigoroso y capaz. Los nuevos frutos serían inmediatos.

Y el tiempo dirá. Sabiendo que los tiempos de la Iglesia no son planes quinquenales, sino siglos en avance hacia el advenimiento glorioso del Señor y su Reino.

Adveniat!


+T.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Et expectantes Oremus !



Aunque en ese breve youtube de Rome-news se note (?) la mano (o la pata) o el 'sello' de Lombardi (o del que sea o los que sean (que pueden ser más de uno (las hydras y los dragones tienen más de una una cabeza))), la noticia es un verdadero acontecimiento, un gaudium magnum.

El comunicado oficial de la Sala de Prensa (Bolletino) de la Stª Sede es parco, contenido, pero cargado de expectativas (leer aquí) en apenas un par de breves frases. El texto del 'Preámbulo Doctrinal' no se ha publicado, habrá que esperar prudencialmente para poderlo conocer; no creo que tarde mucho en filtrarse.

Si las buenas esperanzas se cumplen, tras la espesa noche, ahora empieza a amanecer.

Oremus et in iubilo imploremus.

"- ...Todo está oscuro, pero no todo es noche - dijo Ghân -. Cuando el sol se levanta nosotros le sentimos, aunque está escondido. Ya trepa sobre las montañas, del Este. Se abre el día en los campos del cielo.

-...sed cautelosos

Ghân-buri-Ghân se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, en señal de despedida. Luego se levantó como si se dispusiera a marcharse. Pero de pronto se quedó quieto con la cabeza levantada, como un animal del bosque que husmea un olor extraño. Un resplandor le iluminó los ojos:

-¡El viento está cambiando!..."
ESDLA, Lib.Vº cap.5

+T.

Sub luce Crucis, oremus


Desconfio de un arquitecto que critique la perfección del Partenón. Dudo de la capacidad de un músico que odie a Bach. Declaro que no es pintor quien deteste la pintura del Trecento. Diré que es un impostor si me preguntan por un escultor que deprecie a Polícleto. Tendré a menos a cualquiera que sea que reniegue de lo auténtico en cuestión. Aplico esta regla a los católicos que desprecian a la FSSPX: O son ignorantes que no saben, o no son buenos católicos, con tendencias de des-catolicismo activas, pasivas o incubantes. Sic.

Los hechos que ha protagonizado la FSSPX podrán juzgarse como polémicos, pero habrá que reconocerle a esta institución una coherencia de intención y de acción que les define sólida y netamente católicos, con una integridad de doctrina que los católicos conscientes lamentamos ver perdida, mermada, descompuesta y falseada contínuamente dentro y fuera de la Iglesia Católica por representantes y agentes de la Iglesia Católica.

No reconocer la misión que le cabe a la FSSPX en la necesaria y urgentísima restauración y regeneración del catolicismo perdido, es permancer en la ofuscación que ha cerrado las mentes y corrompido la buena voluntad de tantos que deberían haber sido los primeros en reconocer sus méritos y posibilitar su apostolado.

La misión de la FSSPX es ad intra, en el corazón de la Iglesia Católica, para la sanación de la jerarquía y el sacerdocio, para la reconstitución de las familias y los hogares católicos, para la renovación del pueblo cristiano.

De lo que sea que pase en la cita romana de este 14 de Septiembre, nada conjeturo ni adivino. Que suceda ya es algo bueno. Esperar más, se puede; desear más, también. Pero soñar es de ilusos, y temer no es propio del que tiene la fe bien fundada y orientada.

Oremus, ergo. Con la esperanza alta, sabiendo que estamos queriendo lo mejor en un momento en que los peores, desde dentro, siguen descomponiendo y rompiendo las estructuras santas de la Sacrosanta Iglesia.

Lo que tenga que ser, será. Cuanto antes sea, mejor.


+T.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Una fiesta católica para una victoria cristiana (sin complejos)


En el Misal de Pablo VI (1969) desapareció la fiesta del Dulce Nombre de María, que se repuso en la edición del Misal Romano del año 2002, bajo Juan Pablo II, entre las 'memorias' (memoria libre) dedicadas a la Stmª Virgen. Aunque se celebraba en el siglo XV-XVI, se instituye como fiesta universal, para toda la Iglesia, por el Papa Btº. Inocencio XI con motivo de la victoria de los ejercitos cristianos contra los turcos en la batalla de Kahlemberg, a las puertas de Viena.

Desde mediados del mes de Julio, Viena sufrió un implacable asedio. La corte imperial y 80.000 vieneses abandonaron la ciudad, que quedó defendida por una fuerza militar de 11.000 soldados y los 5.000 irreductibles que se negaron a abandonar su capital. Mandaba las fuerzas el general conde von Starhemberg. A primeros de Septiembre, la resistencia parecía insostenible, imposible por momentos. El cerco de Viena suponía el primer paso para la penetración brutal de los mahometanos en el corazón de Europa, debilitada por la fragmentación de estados y confesiones que siguó a la crisis protestante y la Guerra de los Treinta Años. Si caía Viena, con la derrota del Austria de los Habsburgo se abrían al Imperio Otomano las puertas del Sacro Imperio y de toda la Europa Central.

Como cuando la crisis final de Bizancio, sólo la Santa Sede comprendía el riesgo e intentaba movilizar a las potencias católicas. En Francia, Luis XIV se negó en absoluto, incluso comenzó una serie de hostilidades contra ciertas plazas de los Habsburgo en la Alsacia, forzando al emperador Leopoldo I a distraer parte de los efectivos militares que eran necesarios para resistir en Viena. La España languideciente de Carlos II, ya en plena tensión por la controversia de la sucesión del rey, sólo ayudó a sus primos austriacos con recursos económicos, incapaz de movilizar ningún ejercito auxiliar.

Fueron los principados alemanes (Sajonia, Franconia, Baden, Baviera y Suabia) quienes se coaligaron con Leopoldo I. Destacaban brillantes personalidades como Carlos V de Lorena, Luis Guillermo de Baden-Baden, y el ya emergente Eugenio de Saboya. La coalición se hizo efectiva gracias a las instancias del Papa Inocencio XI, tan consciente de la gravedad de la acometida turca y de lo que suponía el sitio de Viena. A pesar del esfuerzo, la empresa parecía inútil, con los turcos bien asentados en torno a la capital austriaca, con tropas suficientes para poder tomarla y continuar luego su avance.

El 15 de Agosto, dia de la Asunción de la Virgen, el rey de Polonia, Juan III Sobieski salía de Cracovia con un animoso ejercito, que encomendó a Ntrª Srª al pasar por el santuario de Czestochowa. Llegados a Viena, los efectivos totales de la Liga Santa sumaban un total de entre 70.000 y 80.000 hombres; los turcos contaban con más de 130.000, con una formidable artillería, una sólida retaguardia y suministros asegurados.

Siguiendo un imprevisible y casi temerario plan de batalla, el ejercito sitiado, con el empuje heróico de Jan Sobieski, lanza un ataque en la madrugada del 12 de Septiembre, antes de las primeras luces, sobre las 4 de la mañana. Se batalló el día entero. A las cinco de la tarde, entraba el victorioso Juan Sobieski en la lujosa tienda del pashá Kara Mustafá. En una de esas frases destinadas al bronce de la historia, el gran Sobieski parafraseó en cristiano la sentencia del César: 'Venimus, vidimus, Deus vincit' (llegamos, vimos, pero fue Dios quien venció).

Quedaron en el campo los cuerpos de 15.000 turcos y unos 4.500 cristianos. El Imperio Otomano no se recuperó del golpe. La lucha, a instancias también de Inocencio XI, seguiria más tarde con la reconquista de Hungría, y Belgrado volvería a manos cristianas antes de acabar el siglo. La Liga Santa propiciada por Inocencio XI unió a reinos católicos, príncipes protestantes e incluso la Rusia de Pedro el Grande se unió a la coalición. El tratado de Paz de Karlowitz sería el punto final de este crucial episodio.

El Beato Inocencio XI entendió que todo fue una obra de la fe, un providencial triunfo por gracia de la intercesión de Ntrª Srª, por lo que solemnizó la fiesta del Nombre de María extendiéndola a todo el Orbe Católico. En Roma, se celebró especialmente la victoria del 12 de Septiembre de 1683.

He querido recordarla por su patente incorrección política: Una fiesta de exaltación de la Cristiandad unida frente a la violencia invasora del islam mahometano. Una efemérides católica que desafía a este novedoso 'espíritu de Asís' que nos invade confundiendo y desvirtuando tantas cosas.

Una cosa fue el espíritu victorioso y creyente de aquel 12 de Septiembre, y otro el timorato y acomplejado espiritu que derivó del trágico 11-S que se ha recordado en estos días.



Como dije al empezar, la Misa del Nombre de María desapareció en el Misal reformado del Vaticano II y reapareció en la edición del 2002. Pero sin referencias, sin encuadre, sin verdadera 'memoria' de la efemérides de Viena. Incluso la oración propia quedó sub mínimis:

Concéde, quæsumus, omnípotens Deus, ut cunctis gloriósum beátæ Maríæ Vírginis nomen celebrántibus misericórdiæ tuæ benefícia ipsa procúret. Per Dóminum.

Gracias a la restauración de la auténtica y venerable Liturgia Romana, los que rezan el Breviario y el Misal antiguo han podido hacerlo con estos luminosos textos y oraciones:

Venerábile Vírginis Maríæ nomen, quod interpretátum maris stella dícitur, Matri Vírgini valde conveniénter aptátur. Ipsa namque aptíssime síderi comparátur, quia, sicut sine sui corruptióne sidus suum emíttit rádium, sic absque sui læsióne Virgo parturívit Fílium. Nec síderi rádius suam mínuit claritátem, nec Vírgini Fílius suam integritátem. Ipsa est ígitur nóbilis illa stella ex Iacob orta, super hoc mare magnum et spatiósum necessário subleváta, micans méritis, illústrans exémplis. O quisquis te intélligis in huius sæculi proflúvio magis inter procéllas et tempestátes fluctuáre, quam per terram ambuláre, ne avértas óculos a fulgóre huius síderis. Maríam cógita, Maríam ínvoca, ut sic in temetípso experiáris, quam mérito dictum sit: Et nomen Vírginis María. ~  Quod quidem dulcíssimum nomen, iamprídem in quibúsdam christiáni orbis pártibus speciáli ritu cultum, Innocéntius undécimus Románus Póntifex, ob insígnem victóriam de immaníssimo Turcárum tyránno, cervícibus pópuli christiáni insultánte, Viénnæ in Austria partam, et in perénne tanti benefícii monuméntum, in Ecclésia universáli síngulis annis celebrári præcépit (Lectio IIIª Ad Matutinum)

(El nombre venerable de la Virgen María, que se dice que significa Estrella del Mar, es el más adecuado para la Virgen Madre. Que bien puede ser comparado con una estrella, pues, como una estrella refleja adelante sus rayos sin ninguna disminución de su brillo propio, también la Virgen dio a luz al Hijo sin pérdida de su virginidad. Ni los rayos disminuyen el brillo de la estrella, ni el Hijo de María su virginidad intacta. Ella es la estrella que brilló antiguamente sobre Jacob y fue puesta por encima de este grande y anchuroso mar. Ella brilla con sus méritos, e ilumina con su ejemplo. Vosotros todos, los que bregais entre las tormentas y tempestades del mar proceloso, para que arribeis a la tierra firme, no aparteis los ojos de la brillante luz de esta estrella. Pensad en María, invocad a María, para que podáis probar el valor de aquello que está escrito: '...el nombre de la Virgen era María' ~ El Papa Inocencio XI ordenó que la fiesta de este Santísimo Nombre, que ya era honrada con un rito especial en algunas partes del mundo cristiano, se celebrara cada año en toda la Iglesia Universal como un monumento perpetuo por la gran bendición de la insigne victoria ganada en Viena, Austria, sobre el crudelísima tiranía de los turcos, opresores del pueblo cristiano.)


Oremus:

Concede, quaesumus omnipotens Deus: ut fideles tui, qui sub sanctissimae Virginis Mariae Nomine et protectione laetantur; eius pia intercessione a cunctis malis liberentur in terris, et ad gaudia aeterna pervenire mereantur in caelis.
Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen
.





*** En las fotos, imágenes del exterior y el altar mayor de la Iglesia del Stmº Nombre de María, junto a la Columna Trajana, erigida en Roma para conmemorar la batalla del Cerco de Viena. En el centro del Altar, sobre una gloria de inspiración berninesca obra de Mario Fontana, se venera un antiguo icono milagroso de la Stmª Virgen, rematado con el anagrama de María; en las pilastras del interior, figuran como motivo decorativo en bronce las águilas bicéfalas de la heráldica de los Habsburgo-Austria.

+T.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Gula snob




La híper-actualidad de los cocineros clama al Cielo; con la actualísima y forzada consideración coyuntural de los famélicos de Somalía, el caso raya el crímen de lesa humanidad. Pero la postmodernidad ha escogido olvidarse de las famélicas legiones y opta ridículamente snob por la 'cocina de autor', obviando molestas concomitancias de inconsecuente moralidad.

Yo no sabia que la TvE de Zp tenía dedicada una serie en capítulos (ejemplar del aburrimiento monotemático más tópico) al cocinero ese que sirve espuma de helechos confitados al cava sin burbujas con barquillo de azafrán rebozado en créme de nabos liofilizados y cosas incomestibles por el estilo. Un simple restaurante, en esa serie, se cuenta quasi como cantaba Ercilla la epopeya de La Araucana. Increíble si no fuera tal cual.

De eso a que la inflación conceptual encumbre al cocinero del puchero a la cátedra y el susodicho exaltado se ponga a dictar recetas de dogmática multidisciplinar y fritura de política en adobo sólo hay un paso, una pirueta de saltimbanqui, una comba de funambulista que ya está en pista y se aplaude en la escena del tingladillo:

'Los cocineros no podemos cambiar el mundo pero sí colaborar' Ocho de los mejores chefs mundiales preparan en Lima un documento que defina su papel en la sociedad

¿Pretencioso? Alarmantemente decadente y extravagante, diría yo; como si el cocinero de Heliogábalo hubiera abierto una docta academia epicúrea en la Roma del irrefrenable declive imperial. Las lenguas de flamencos confitadas y otras chucherías de la mesa de los Césares del siglo IIIº eran, ni más ni menos, el trompetazo que avisaba de que los bárbaros estaban en la otra orilla del Rhin, vadeando el Danubio y espoleando hordas allende el Cáucaso. Era cuestión de tiempo, contra-reloj de entremeses, porque a los postres ya estarían lanza en ristre embistiendo a las murallas de Roma.

Cierto es que aquello duró/tardó dos siglos de goteo de decadencia con chaparrones de incursiones y sobresaltos varios. Pero si a nuestro tiempo caracteriza la vertiginosidad de los acontecimientos, ¿va a tardar tanto en caerse del todo el telón del escenario?. Me temo que no, que será, que va a ser tan rápido como se estila en todo lo demás. Y nos va a caer encima, el telón con toda la tramoya.

Una vez tuve que pasearme por uno de los centros vips más famosos y reconocidos, por circunstancias raras de esas que te enredan sin saber ni querer. Me llevaron a hoteles de muchas estrellas, urbanizaciones con muchos guardias y campos de golf exclusivísimos. Me sirvió de guía un antiguo maestro cocinero, simpático y amable. Entrábamos en restaurantes y cafeterías de lujo y salían a recibirle maîtres, jefes de cocina, camareros. Y nos servían tapas, un muestrario de lo que estaban guisando y tenían en la carta. Mi guía debia ser tremendo porque todos esperaban ansiosos - se les notaba - que dijera algo, alguna palabrita. Probé menús riquísimos. Mi introductor me dijo que se daba estos paseos-control un par de veces al año, sin avisar, para ver qué tal funcionaban sus alumnos.

- "No me engañan. Les pido que me hagan cosas de cocina elemental y platos corrientes, populares, porque si no saben hacer un salmorejo o un consomé, por mucho cuento que le echen, terminan engañando a la gente y desacreditando al restaurante."

No se me olvida cómo describió el churrete de salsa con el que 'los nuevos' (así los llamaba) remataban y desfiguraban los platos:

- "Parece que han dejado suelta por la cocina una gallina con diarrea".

Era un maestro que reconocía que el mejor puchero era el que hacía su suegra, que enseñó a su mujer, y que él, con todos los años que llevaba cocinando en los mejores fogones, todavía no había conseguido darle 'ese toquecito gracioso' que no se aprendía en las academias de cocina ni en los restaurantes de élite. - "Desde luego - me confesaba - en mi casa guisa mi mujer, que es la que entiende".

De aquella semana conservo una colección de pelotas de golf y el buen gusto, sencillo y sincero, de aquel gran maestro de cocineros. Nada que ver, por supuesto, con estos pseudo-metafísicos de la ultra-cocina, charlatanes a la carta, ilusionistas de la novelería de los paladares estragados.

+T.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Pues naceis Vos



Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
prepararemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.


 (Lope de Vega).


Ex Voto

+T.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tentácula mundi



Tentácula - me parece - no es muy latino, pero lo parece; mundi sí, eso si es latino. Los toqueteos del mundo, activos y pasivos, agentes o pacientes, todos indecentes, quiero decir. Y lo digo por y a propósito del Meeting de Rímini, esa merienda selecta con prurito inglés. Lo que pasa es que Rímini es Italia, la patria de los Malatesta, nada menos.

De Comunión y Liberación nunca me he aclarado (ni me han aclarado) si es religión, si es política, si es mixtificación. Lo que sí tengo claro es que es italiano, un fenómeno muy italiano que dificilmente puede arraigar más allá de los Apeninos. Por eso en España apenas tiene chicha, excepto una tropilla en los madriles y algún obispo calabazo (que no sé cómo no lo despiden con honores y banda, al muy berroqueño, patoso y calamitoso sin par).

Pues en el té de Rímini de este año, el tema ha sido un plus más comunión-liberación que otras veces, marcando y confirmando tendencias. Para estupefacción de cualquiera, el lema ha sido este:

'Y la existencia se convierte en una certeza'

Que ellos sabrán lo que querrá decir, siendo así que puede significar cualquier cosa, a gusto del entededor, según el humor del que sea, todo muy abierto a inteligencia poli-significante. Y la cosa tiene más filosofía de lo que aparenta, incluso teología, que los de CL son muy dados a jugar al trampantojo, muy elaborados ellos.

Desde luego no dan puntada sin hilo, y se hacen sitio en la cúspide, se baten la créme de la crème, y ellos mismos se ponen la guinda del pastel. Quiero decir que todo eso de juntar moros, egipcios, coptos, nacionales de allí e internacionales de más allá, con la prensa, radio-tv y los medios contando la cosa, les da más fama que a una diva de La Scala. Italia es experta en montajes espectaculares, ese insuperable sceneggiato, esa maestría en el atrezzo. El mitín de Rímini es un evento de la magnitud de una Mostra di Venezia, lo menos. En Italia, eso sí. Fuera apenas si es noticia de medio recuadro, si acaso (salvo prensa especializada y/o afín).

Aunque me pregunto qué hubieran hecho este año en Rímini si lo de la 'Primavera Árabe' no hubiera ocurrido. ¿Ha sido todo improvisado, o lo de la primavera de los moros ha sido una incorporación de última hora? Oportunismo en acción, señores. Que el que no corre vuela y estos chicos de CL son de volar alto (excepto el arzobispo membrillo, que ese no levanta vuelo ni aunque le pusieran un par de reactores-turbo en los sobacos, el muy plomazo (plomazo del Sacromonte, of course)).

La segunda parte del mitín de Rímini se entiende más. O yo diría que asoma el plumero muy politicastrón del invento, patentemente, salvo el pudor necesario para no cantar demasiado, todo con medida, nada sin discreción.

Lo que pasa es que - como dije - aquello es Italia. Desde los Comitati Cívici a esto de Rímini va lo que la distancia de la Italia de la Azione Cattolica a la Italia de Berlusconi: Una alternativa activa de católicos en política sin solución de continuidad (Giulio Andreotti incluído).

Concretando y resumiendo, esto es lo que hay: Mucho 'espiritu de Asís' por doquier, con coartada de primavera árabe y patriarcas de Alejandría tête a tête con imanes de Al-Azhar bajo la sombrilla acogedora de los discípulos de Don Giussani, una fuerza de la Italia hodierna. Y una fuerza eclesiástica, con vocación de poder laico-clerical, esa triunfante modalidad de las neo-fundaciones mixtas del post-concilio.

Con los focolari de mamma Chiara Lubich y los comunitarios de Sant'Egidio, la CL y sus diligentes socios forman el trípode omnipresente de la jóven iglesia post-conciliar made in Italy.

No hay que recalcar, se subraya él mismo, ese 'ecumenismo' abierto a la comunicacion inter-religiosa que marca por igual a las tres fuerzas.

Tampoco recordar lo bien representados que están en la Curia (y en muchas curias), con inteligentes, discretos y muy activos agentes.

p.s. Lo de nuestro obispo calabazo es una excepción: Ya se sabe que una mitra (donde sea) bien vale un peñazo (sea quien sea).

+T.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Amagando Asís-3



Después de la JMJ, Benedicto XVI tiene que cumplir dos importantes citas de su agenda, la agenda más importante del mundo: La visita oficial a Alemania, su patria, dentro de un par de de semanas. Y en Octubre, Asís-3.

De lo que sea que será lo de Alemania ya van asomando la cabeza monstruosidades horripilantes. Si uno va a Transilvania, velis nolis te toparás o te toparán con Drácula, una historia nacional que es mito internacional. En Alemania, el vampiro será Herr Martín Lutero, que amenaza con morder y chupar toda la sustancia que pueda a la visita papal. Cosas veredes. Yo, por lo pronto, voy cargando armas.

De lo de Asís, ya tememos tanto que cualquier despunte adelantando lo que venga nos remueve las más antipáticas atrabilis crítico-doctrinales (y espirituales también). Por ejemplo ese youtube con el Cardenal Koch.

Me inquieta (soy una inquietud perpetua) que ya desde la convocatoria parece que se contradicen algunas cosas que parecían haber quedado bien asentadas. Por ejemplo aquellas tesis que se pueden extractar de la estupenda Dominus Iesus, ¿dónde quedan, con qué valor, cuando el Papa es un 'peregrino' y convoca a tutti quanti?

"En el próximo mes de Octubre iré como peregrino a la ciudad de San Francisco. Invito a unirse en este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, y a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo."

Así invita Benedicto XVI, con estas palabras. Destaco y subrayo estas palabras/conceptos: peregrino, camino, distintas confesiones, tradiciones religiosas. Ingredientes para una variada miscelánea, una rica macedonia, una sabrosa ensalada. Agítense, mézclense, combínense adecuadamente, con arte y con gracia, y asómbrense de los estupefacientes resultados que podrán obtenerse. Con posibilidad de múltiples variaciones/variantes, para todos los gustos, según el polimorfismo de los invitados asistentes, tan surtido.

Fue Juan Pablo 2º, el beato, durante su largo pontificado, el descubridor y promotor de la hasta entonces desconocida prerrogativa ministerial pontificia: Ser cabeza visible y convocante de todos los credos. Y ahora, también, de los no creyentes, porque en Asís-3 habrá nuevos convidados: Los agnósticos.

Me pregunto qué harán, cómo estarán, qué dirán. ¿Y qué rezarán? ¿Cual será su oración? ¿Una oración con interrogación, desde la invocación al amén? ¿Una oración en blanco, sin palabras? ¿Un rezo mudo? ¿Una letanía de objecciones? ¿Una salve al desconocido no cognoscible? ¿La postulación de un credo agujero-negro?

Las palabras del Cardenal Koch parecen aclararlo:

"...Porque los agnósticos, aunque no son miembros de una comunidad religiosa, también buscan la Verdad. Y el tema principal de este encuentro de Asís es la peregrinación, el camino a la Verdad."

De la mano de los agnósticos, justamente. Para enriquecernos con sus dubitantes disquisiciones y suspensivas deducciones. Unos estupendos compañeros de camino y peregrinaje. San Rafael nos guarde.

Para más fina estupefacción, el youtube también recoje estas otras palabras del Cardenal Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos (¿y de los agnósticos? ¿y de todos los demás que participan de alguna manera de eso que llaman las 'tradiciones religiosas del mundo'???):

"...Pienso que será una señal muy positiva para nuestro tiempo, para nuestro mundo secular. Las religiones no quieren la violencia. Por eso, todas las iglesias cristianas, todas las religiones tienen la obligación de construir la paz y la justicia. Y esto no es posible si no se profundiza en la alianza entre fe y razón."

Observen ustedes que pocos textos con tan escasas palabras serían susceptibles de ser anotados con una muy pertinente serie de notas, excursus y corolarios a pie de página: Un addenda en varios volúmenes para ese parrafito, ese sumario de sobreentendidos, malentendidos, imprecisiones, impropiedades y equívocas generalidades.

Yo hasta encuentro tufo zptista de 'alianza de civilizaciones' en esa expresión del final de la cita de Koch que alude a una 'alianza entre fe y razón'. Tengo olfato de dominico (de los del tiempo de Melchor Cano, of course).

Y así están las cosas.

Por eso no me extrañé cuando leí el brumoso-neblinoso-penumbroso editorialito que un comentarista del blog me mandó el otro día, desde la Argentina. Lean Uds. (escribe el Vicario del O.D. en la Argentina, nada más y nada menos:

"...Todos los tiempos de la historia plantean un desafío a nuestra fe. Para nosotros, los cristianos del siglo XXI, radica en la apertura y la autenticidad...los hombres y las mujeres de hoy no renunciamos a los ideales grandes, queremos gritar con fuerza lo mismo que hace tantos años “¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!" (articulillo completo aquí)


E cosí vía.

+T.