domingo, 10 de abril de 2011

No hemos tocado fondo


La crisis y la decadencia de la Iglesia Católica post-conciliar no han llegado a su punto más bajo. Por todos sitios se evidencian graves problemas, violentas contestaciones y la insuficiente acción de un episcopado mediocre anclado en un vaticanosegundismo confuso e iluso. Mientras, los enemigos de la fe no cesan su trabajo de demolición; enemigos internos, porque operan desde dentro y cuentan con los medios de difusión de la misma iglesia a la que socavan y descomponen. Un ejemplo actualísimo, de ayer mismo:

Una desafiante 'propuesta' des-católica radical

El sujeto de la izquierda (¡cómo no!), el sonriente de la cobarta celeste mal anudada, es un jesuíta (?) de los más perniciosos que ha gestado y mantenido la Compañía: El tristemente célebre Juan Antonio Estrada; con el funesto J.Mª Castillo, fueron el monstruo bicéfalo, mascarón de proa de la ultra-modernista Facultad de Teología de Granada. Le despacharon de esa forma en que la moderna Compañía despide a sus queridos contra-teólogos cuando son amonestados por Roma; es decir, que los dejan estar 'no-oficialmente' haciendo lo mismo que hacían, como si nada.

En el caso de Estrada y Castillo (& cía.), siempre he echado de menos la actuación firme y formal de un obispo creyente que les hubiera impuesto la pena canónica que merecen. Ni uno ha habido que sea capaz de ponerle el bozal al perro (los perros, en este caso). Ni uno. Tampoco la CEE. Ni Roma siquiera, porque, a pesar de las censuras, estos dos (& cía.) deberían estar reducidos al estado laical hace muchos años. Peron ahí siguen, dañosa y perversamente activos contra fe y la doctrina.

El acto que cuenta la noticia es el de la presentación de un libro de la antes ortodoxa editorial Herder. Echen un vistazo a la Editorial Herder y vean hasta qué punto ha degenerado la otrora buena editorial (digo buena en sentido inclusivo: moral y propiamente editorial).

El libro que presentan es la obra de otro peligroso des-católico, el sudafricano de origen alemán Fritz Lobinger, un obispo emérito (para vergüenza del que le nombro obispo, del que le mantuvo y del que no le censuró en su momento ni le censura ahora, en este momento). Para que se hagan una idea de lo que enseña este personaje, si quieren sufrir un rato de inquietante desasosiego, lean esta entrevista publicada hace poco en la página anti-católica no-cristiana de Redes Cristianas:

El obispo Fritz Lobinger contra el sacerdocio católico

Para que se hagan una idea, se refiere (o describe) a los sacerdotes como "líderes locales voluntarios", concepto con el que designa más particularmente a los pretendidos nuevos 'ministros'. Dice que su "propuesta" de otras formas alternativas al sacerdocio católico no pretende erradicar a este, sino que las nuevas formas podrian coexistir con el ministerio sagrado tradicional. Aclara que esta radical novedad sólo sería posible, realizable, supuesto un consenso eclesial, un acuerdo pastoral (supongo que de amplia base).

Lo estupefaciente es que sin consenso, ni acuerdo, ni amplia base, esos 'ensayos pastorales' de comunidades sin sacerdotes dirigidas y 'ministeriadas' por un 'líder local' ya existen. Son aberraciones que los misioneros promueven en las misiones y que luego, al regresar a Europa, intentan introducir en nuestras diócesis con la excusa de la escasez de sacerdotes y vocaciones. Por ejemplo, en Holanda y en Austria ya son frecuentes estos 'experimentos', con la aquiescencia de los obispos (progresistas) y la buena acogida de los feligreses (inconscientes).

En España funcionan 'equipos de pastoral parroquial' dirigidos por religiosas que desempeñan funciones y ministerios quasi-sacerdotales; en algunos casos, cuentan hasta con nombramientos efectivos expedidos por los respectivos obispos diocesanos. Otras veces, la 'alternativa pastoral' la dirigen diáconos permanentes (casados); en otros casos, se improvisan otras fórmulas a-sacerdotales ad casum.

Se trata, en suma, de una efectiva, pero disimulada, sustitución/suplantación del sacerdocio católico, devaluado en su aprecio y criticado en su formalidad en cuanto tal, insistiendo en particulares como el celibato (el no-celibato, es decir) y la urgencia/necesidad de incorporar a las mujeres a los ministerios (sacerdocio y jerarquía). De esta forma, se consigue una paulatina aceptación popular-social que refuerza las reivindicaciones de los grupos más radicales del des-catolicismo anti-cristiano.

El telón de fondo de estas inquietantes escenas es el triunfalismo juanpablista, iluso, fatuo, vano, inconsciente.

Por eso resulta tan extemporánea la crítica hiriente de quienes acusan a los grupos de católicos conscientes de cismáticos o de próximos al cisma.

Frente a la motemática polémica de iraburitas y demás especies, el cisma de verdad, el cisma lesivo, degenerativo y mortal, existe dentro de la misma iglesia; un cisma polimórfico y policéfalo, reducible globalmente a un neo-modernismo reformulado y sólidamente insertado en casi todas las instituciones de nuestro catolicismo contemporáneo.

No es de extrañar puesto que hasta en el Oficio Divino, entre los escritos que la Iglesia medita y reza, se introdujeron textos tan indefinidos y ambiguos como este:

"...Así, pues, a los que creen en el amor divino les da la certeza de que el camino del amor está abierto para el hombre, y que el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal no es una utopía. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria...

Él, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo que hemos de llevar también la cruz, que la carne y el mundo echan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también, con ese deseo, aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin.

Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: pues mientras llama a unos para que den un manifiesto testimonio, por medio de su ardiente anhelo de la morada celestial, y conserven así vivo este anhelo en medio de la humanidad, a otros los llama para que se dediquen al servicio temporal de esa humanidad, y preparen así el material del reino de los cielos.

A todos, sin embargo, los libera, para que, con la abnegación propia y por el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida humana, proyecten su preocupación hacia los tiempos futuros, cuando la humanidad entera llegará a ser una ofrenda acepta a Dios.

G.S. nº 37-38; 2ª lect. del Oficio de Lectura del Sábado IVª semana de Cuaresma"




Soy de los que piensan (temen!) que este vago 'magisterio' resulta demasiado frágil para campear el temporal que amenaza a la barca de Pedro. Si se aplica la regla de la lex orandi-lex credendi, un católico que rece con ese texto formará y alimentará una fe tan débil e insuficiente como el texto mismo.

Quizá de concepciones tan delicuescentes hayan surgido grupos tan desfiguradamente infra-católicos y contra-eclesiales. Cuando la Jerarquía no actua/reacciona, termina afectada y contaminada ella misma; el caso de ese obispo y su 'alternativa no-sacerdotal' es sólo un ejemplo entre un variado y feraz muestrario de cizaña intra-católica.

Personalmente, no temo al enemigo de fuera (secularismo político, ideologías anticristianas, paganismo social, laicismo radical, etc.). Mis temores son ad intra, por el enemigo de puertas adentro, la debilidad patológica de nuestra jerarquía y la insuficiencia de doctrina-magisterio.



+T.

jueves, 7 de abril de 2011

Los escrúpulos (o el caso de Mirita la Papela)


Para ambientar la Cuaresma con mica salis y pimienta, ahí va esta anécdota que recuerdo todos los años en cuanto toca la abstinencia cuaresmal. Léanla in spíritu hilaritatis, pero sin perder el tiento.

Pues érase una Cuaresma, en un pueblo, una salerosa parroquia andaluza con todas sus propiedades (almas y cosas), como cualquier otra. Y eran tiempos católicos, pre-conciliares, sin dudas ni aventuras, con la fe ferviente e íntegra y un buen ambiente general, robusta salud espiritual y buen estado moral de la feligresía.

Ni que decir tiene que la susodicha parroquia contaba con su beatería, de diverso nivel, ya se sabe: Beatas de mantilla de blonda de seda, beatas de velo de espuma, beatas de velo tupido y beatas de pañolón; todos negros, of course, menos los de las mocitas, las niñas y las pollitas, que lo usaban blanco.

Me contaron que la protagonista del casual estaba en esa edad de la mocedad pasante, que no era solterona pero amagaba quedarse en el poyetón, que tenía buena fama y buen juicio, pero que le faltaba un hervor (o dos) para arribar a la sazón. Se llamaba Ramira, como su abuela, pero familiarmente era Mirita, la Mirita, más completamente Mirita la del Penco (el Penco era su abuelo paterno).

Había empezado la Cuaresma y los pudientes habían tomado la bula, para poder permitirse las facilidades de la abstinencia, las mitigaciones del ayuno y la casuística de las promiscuidades; todo eso que Roma concedió generosamente cuando en España se guerreaba la Cruzada contra el moro infiel, pero que luego se perpetuó cómodo privilegio más allá de la Toma de Granada. Como iba diciendo, la Bula de la Santa Cruzada aligeraba sustancialmente los rigores de la dieta Cuaresmal para quienes podía adquirir la cedulilla correspondiente. Los pobres que no podían lucraban los beneficios de la Bula sin tener que pagar; pero quedaba esa numerosa plebe que ni era pudiente ni tampoco pobre, obligados a bregar con los pormenores de la dieta cuaresmeña, que les complicaba la conciencia, si tenían conciencia sensible y activa.

Y Ramira, la Mirita, la tenía; una conciencia muy viva, despabilada, bien formada, y - como toda buena beata que se precie - con un punto de escrúpulo según que materia. Por ejemplo, tocante al pudor modoso y el vestir, Mirita era rigurosa: Ni un descote, ni una merma en la falda, las mangas hasta la muñeca, y en verano manguitos; los zapatos de medio tacón, las medias espesitas y sin costura, el talle holgadito, el refajo recio, con ballenas y enterizo hasta el sobaco.

Para las cosas de la lengua, no era tan rigurosa y perdía un poco la conciencia cuando se le iba el músculo bucal campando suelto por críticas y recríticas. Que decía Mirita que eso no era pecar, que era sólo llevar la cuenta de lo que había y se hacía, que no era calumnia, ni pulla envidiosa, sino sólo una 'ratafero' (un relata refero, quería decir ella), sin poner ni un pum ni un pom, ni insultaba, ni mentía, ni rebajaba la fama de nadie.

En Cuaresma le atacaba un escrúpulo especial, por lo del ayuno y la abstinencia: ¿Qué es colación y cuánta colación y cuándo la colación? Esto es, qué comida del día había de tenerse por colación, cuánto pan migado en el café era justo y necesario para que la colación no pasara de ser colación, a qué hora justa había de tomarse, si una colación frugal se podía unir a otra sin dejar de serlo, o si se podía tomar una doble colación. Y esas cosas.

Lo de la abstinencia de carne era una briega fuerte. Una mujer como la Mirita, que guisaba para cinco hombretones (sus hermanos), dos mujeronas (sus hermanas), el padre (que gastaba un arco de panza con 20 botones entre la pretina y la portañuela) y la chacha Consuelo, que no tenía dientes pero estaba el dia entero rumiando como los bueyes. Menos su madre, que era canija como una caña y de poco comer, en casa de Perico el Penco comían como mastines. La misma Mirita, que era tipo bambú, como su madre, comía como un sabañón, con el agravante de que le gustaba todo todito todo, animal, vegetal y mineral. Una boquita de piñón y un estómago de acero.


Por eso, cuando ponía el cocido a la lumbre y le iba echando la tajada de magro, las costillas, el tocino de veta y las morcillas, la pobre Ramirita sufría lo que no se imagina el mundo, tentada por la carne, la carne del cocido. Y la pringá, ¡ay la pringá! La tentación era tanta, que en Cuaresma no aparecía por el comedor y se tomaba su pucherito de legumbres en el cuartillo de labor, donde cosían y bordaban y planchaban. Allí, entre hilos, madejas, lienzo moreno y crudillo, echaba una servilleta por encima de una azafate, y se montaba su mesa cuaresmal: El potajito de legumbres (a saber: lunes-habas, martes-garbanzos, miércoles-chícharos y jueves-lentejas); los viernes, acelgas; los sábados arroz con habas, y los domingos, arroz con alcauciles). Y un café migado por la mañana, y por la noche media rosca con un huevo duro y un arenque. Así la Cuaresma entera, hasta el Sábado de Gloria, que rompía los rigores con los primeros tiros de los 'Júas'.

Pues sucedió que tuvo que comprar una pella de manteca colorá, con todos sus avíos, en la tienda de Basilito el Nardo, que hacía la mejor manteca del pueblo, que daba gloria verla en su lata redonda, con la paletilla de madera asomando el rabo. ¡Y un olor! El olor se le metió a la Mirita en el hipotálamo nervioso, y tres horas después de comprar la manteca colorá (que era para su hermano Juan y el novio de su hermana Magdalena, que estaban destroncando olivos y necesitaban - eso decía su madre - una consistencia en el almuerzo), tres horas luego de ponerla en el tazón y meterla en la esportilla, todavía sentía el olorcillo sabroso en la nariz, en la punta de los dedos, y hasta en la pechera y el bajo del delantal que llevaba puesto.

¿Y me voy a condenar por la manteca? Se decía. Porque en la alacena había quedado la mitad de la compra, para la mañana siguiente. ¡Ay, qué tentación! ¡Esa manteca! Todo el día, que era Viernes, anduvo así. Hasta se metió un diente de ajo en la nariz, a ver si perdía el olor. Pero con el ajo fue peor.

Eran las cinco y media de la tarde, recien terminado que se hubo la merienda (dos higos pasas y una mandarina con un coscorroncito de pan duro). Y cuando estaba arreglándose para irse al rosario, entonces pasó aquello, aquel retortijón doble, un imprevisto al que siguió el correspondiente acto concomitante, con asalto de escrúpulo y amago de ataque de nervios. Se recompuso como bien atinó, se echó el velo en la cabeza, y salió despavorida la cuesta arriba, para la Iglesia.

- ¿Su permiso, Don Gabriel?

- Buenas tardes nos de Dios; pasa, pasa...

- ¡Ay Don Gabriel! ¡Ay qué disgusto más grande! ¡Ay que me va a dar algo!

- Bueno, bueno está, venga con esos nervios, venga ya Ramirita, que no será pa tanto...

- ¡Ay Don Gabrié! ¡Que sí, que sí! ¡Que he roto la Cuaresma!

- ¿Tú solita, o con la ayuda de alguien?...

- ¡Ay Don Gabrié! ¡Qué ánimo tiene usté! ¡Por Dios bendito, que vengo azufraíta!

- Ea, pues vete al confesonario, que ahora voy yo. Venga, venga...


- ¡Dios se lo pague a usté, Don Gabrié! ¡Ay Don Grabié!


 
Don Gabriel, el cura, conocía a Ramirita la del Penco desde que la parieron, porque a la tres horas de haber nacido se la presentaron en la Parroquia para que la bautizara: Ramira María del Rosario Vicenta Carrillón y Cueto, hija de Pedro y Juana María. Y también conoció a sus abuelos, los de padre y los de madre. Y es que Don Gabriel - decía el boticario, que eran un guasón - llegó a la villa con los fenicios, y se conocía el árbol genealógico del pueblo entero, con el particular de vicios y virtudes de cada casa y parentela. Por eso conocía bien a la Mirita y sus cosas, que en lo de los escrúpulos salía a su tia abuela, Vicenta la del Dorro, una beata de moño y peinecillo que atormentó con sus escrúpulos al paciente confesor. Las almas son así, pensaba Don Gabriel, y Dios sabe (y el demonio algo sabrá también) el por qué de esas ansiedades escrupulosas, ¡el Señor nos libre!

Se sentó Don Gabriel en el confesonario, corrió la cortinilla y abrió la rejilla:

- ¡Ejem¡

- Ave María Purísima...

- Sin pecado concebida...

- Ay, padre!

- ¿Qué pasa, hija; que ha pasado?

- Ay, padre, que he cometido un pecado muy grande, muy grande, siendo Cuaresma, como es, y Viernes; que yo nunca he faltado de obra (de pensamiento sí, pero venciendo el deseo, padre, como usted sabe), ¡ay! Pero esta tarde, esta tarde, padre...¡ay! La carne, padre, la carne...Que estaba yo en el retrete...

-¡Jesús, Ramira! ¿Qué dices, criatura, qué has hecho? ¡Ay, Ramira, Ramiraaaaa!

- La carne de la abstinencia, padre, me refiero, no la otra carne, no se figure usted lo que no ha sido, que no es de eso, padre, que no es eso. Pero lo mismo da, que es un pecado grave, que yo en mi vida he faltado al mandamiento de la Santa Madre Iglesia, y esta tarde, esta tarde, en el retrete...¡Ay Don Gabrié, que se me infunde una vergüenza que no puedo soltar palabra! ¡Ay qué apuro, mire usté!

- Niña, Ramirita, suelta ya la bola, hija, y acaba, que tiene que empezar el rosario, que están dando el tercero en el esquilón, ¿no oyes? Venga y termina lo que tengas que decir, échale valor, hija, ten confianza.

- Pues eso, padre, que entré en el retrete, para mis necesidades, y...y...y...¡que he pecado contra la abstinencia!

- ¿En el retrete, niña?... ¿Qué hiciste?

- ¡Ay, padre, ay!...que...que...queee
...mmm...mmm...¡Que me he limpiado el culo con el papel de la manteca colorá!¿Cómo? ¿Qué has dicho? Más alto, Ramira, que no me he enterado...

- ¡Ay!...¡Que me limpié el culo con el papel de la manteca colorá!!

Don Gabriel se quedó un segundo, un momento, estático, los ojos abiertos y la boca. Hasta que se le fue aflojando el rictus y rompió en una risa congestiva, irreprimible, que puso a temblar las maderas del confesonario.

- ¡Pajolera Ramirita! ¡Anda, anda, que vas a rematar como tu tia Vicenta, so pava! ¡Mira que la ocurrencia! ¡Y el pecado! Vamos que esto es para escribirlo en el repertorio de los casos de conciencia del manual de confesores. ¡Cuidado con la Ramira y su pecado de abstinencia! Si es que tú no estás cabal, hija mía, tú tienes algo en la cocotera...
Pues mira, ¿sabes lo que te digo? que te impongo de penitencia que cuentes lo del papel de la manteca, pa que tó el pueblo se entere de lo tonta que eres, Mirita.

- ¡Ay, Don Gabrié! ¡Ay, eso no! ¡Ay, eso no! ¡Que yo me muero de vergüenza, Don Gabrié! ¡Por Dios, Don Gabrié!...¿Y entonces, no es pecado?

- ¿Qué?

- ...lo del papel

- ¡Papel el que te voy a dar como vengas otra vez con esa paparrucha, so tonta, que vas a rematar tonta de paga!
Anda, anda y reza de penitencia un Credo a San José, a ver si te manda el talento que te falta, Ramirita. ¡Jesús qué cosas tienen estas mujeres!

- ¡Ay Don Gabrié, Dios se lo pague a usted! ¡Y usted perdone, Don Gabrié!

- Anda, anda...


Pero lo del papel se supo, no se sabe cómo. Dicen - pero es rumor sin confirmar - que fue el sacristanillo, el monaguillo mayor que estaba aquella tarde barnizando la barandilla del baptisterio, y que pegó el oído y se enteró (sin querer) del pecado del papel de la manteca. Y se fue muerto de risa y se lo contó a Basilito el Nardo, el de la tienda, el que hacía la manteca. Y aquella misma noche el caso del papel corrió de casa en casa por Castivieja del Sotillo, divirtiendo la velada de toda la vencidad.

La pobrecilla anduvo dos días que no se le quitaban los colores de la cara; por las esquinas, los chiquillos le decían: - ¡Ramirita, la papela! Y se le quedó el mote: 'Mirita la papela'.


Se cuenta también que su padre le dijo:

-¡So loca! ¡Que vas a caer mala de los nervios, con tanta tontería! Si en lo de comer, cuando hay de comer, no hay pecado como no sea que se pierda el sentío, que eso me lo dijo a mí el pater del cuartel, cuando hice la mili en Tetuán, y no me s'olvida (sic).

Pero cuando llegó el Sábado de Gloria, Perico le regaló a la niña una orza de manteca colorá que encargó en cá Basilito el Nardo. La Mirita se azoró, y decía que no, que para ella se terminó el gusto por la manteca, que ya no probaba más ni un chicharrón. Desde luego, lo decía con la boca chica, porque lo cierto fue que estuvo toda la Pascua Florida entretenida y mantenida con la orza de la manteca, tan rica.

Ya dije que el mote de la papela se le quedó. Y la anécdota pasó a ser ejemplo muy usado en la catequesis, cuando las beatas enseñaban los Cinco Mandamientos de la Santa Madre Iglesia a los chiquillos que iban a hacer la Primera Comunión. Cuando explicaban el 4º, 'Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia', contaban el caso del papel de la manteca. Sin nombrar a la Mirita (detalle que no hacía falta porque aquello se sabía en todo el pueblo, como es natural).

n.b. Conste que la historia es real, fidedigna, garantizada. Y que sólo he cambiado nombres de personas y lugares para despistar.

*** Para los que no sepan qué es, lean: Manteca Colorá


+T.

martes, 5 de abril de 2011

Filo-lefebvristas en el disparadero (5º asalto iraburita)


Iraburu amenaza con 7 artículos (ya lleva 5). Me han dicho que se justifica diciendo que la septena en la Biblia significa la perfección. Me extraña que a la vejez se haya vuelto biblicista con fuego en la pluma, como si se hubiera auto-endosado la potencia aniquiladora de un ángel castigador (bíblico). Y todavía me extraña más que parezca aspirar a la perfección no por la calidad de lo que expone, sino por acumulación de articuletes, siendo, entiendo yo, todo lo contrario, por lo menos en la serie articulera, de la que podría decirse que hoy peor que ayer pero menos que mañana.

Y del autor en tanto que autor, quasi lo mismo: El ex-cabeza visible de la ortodoxia hispana (a partir del 1er. articulete de la serie cayó irremisiblemente del pedestal) se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica (bis: léase esta última parte de la frase otra vez: "...se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica"). Así.

El discurso iraburita, ya agotado desde la 1ª entrega, se repite e insiste machaconamente en lo cismático. Una insistencia cargada de prejuicios negativos contra la FSSPX que obvia otros cismas de hecho (suponiendo que el caso de la FSSPX sea cismático, que no lo es). En la Iglesia actual, se podría decir (y yo lo digo), se sufren cismas por comisión y por omisión. Me explico:

- un cisma por comisión entiendo que sería cuando se nombran o se mantienen obispos manifiestamente desafectos al dogma católico; de entre ellos muchos (casi todos?) de los pertenecientes a determinadas congregaciones religiosas, generalemente en diócesis de misión. Citaría, por ejemplo, a nuestro Nicolás Castellanos, o el mitificado Casaldáliga, o ese que ha salido a relucir hace poco con escándalo declarándose pro-abortista filantrópico, el tal Juan Godayol, y los demás como ellos. Cada vez que se ha nombrado, se ha mantenido y/o no se ha sustituído y/o penado canónicamente a uno de estos 'prelados', se ha cometido, de hecho, un cisma interno que afecta a la integridad de la Iglesia Católica.

- un cisma por omisión sería (y cito el caso por parecerme un ejemplo claro del concepto) el ocurrido hace un par de años en Austria, cuando la jerarquía del país con el presidente de la C.E. el Cardenal Schönborn a la cabeza, se niegan a aceptar el nombramiento del nuevo auxiliar de Linz, Gerhard Wagner, obligando a la Stª Sede a ceder a sus presiones y revocar el nombramiento del obispo electo. Situaciones como la de Austria se repiten en diverso grado, con parecidas tensiones, en otras partes, con más o menos reconocimiento y/o publicidad. De hecho, significan un cisma interno que afecta gravemente a la autoridad de la Iglesia, en cuanto se la niega, o se la impide, o se la frena.

Un tema este, el del disenso y la descomposición interna de la Iglesia, que Iraburu ha tratado ampliamente, ya sea en ensayos particulares, ya passim en otras obras publicadas. Por ejemplo, en su ensayo Infidelidades en la Iglesia, habla de los graves casos de disidencia post-conciliar y también de las reprobaciones oficiales que califica como "tardías, débiles o inexistentes". Sic.

En esa misma obra Iraburu habla de un triple modo de servir a la verdad:
1º-predicar la verdad 2º-defenderla de los errores contrarios, y 3º-reprobar eficazmente a los maestros del error.

En conciencia, en su conciencia sacerdotal, como hombre de Iglesia y teólogo, sinceramente, de verdad y con la mano en el pecho: ¿Se atreve a sostener Iraburu que la FSSPX no predica la verdad católica, no defiende esa verdad de los errores, no se opone eficazmente a los que egendran y difunden esos errores?

Por contra, el llamado 'cisma' de los lefebvristas resulta ser una sólida concentración de identidad e integridad católicas dentro de un agitado espacio de desintegración y división intra-católico. A veces tan alarmante (constatemente alarmante) como la última noticia que acabo de recoger, unos artículos del hoy Cardenal Ravasi en los que soltaba herejías como esta:

"...Sono da evitare due estremi:
1) credere che Gesù risuscitò Lazzaro da morte, nel modo e nei particolari descritti da Giovanni; 2) che lʼintera storia è una pura invenzione dell'evangelista"

(Es un comentario a propósito del milagro de la Resurrección de Lázaro; Ravasi escribe que habría que evitar dos extremos: 1º) creer que el Señor resucitó a Lázaro de la muerte de la forma y con los detalles descritos en la narración de San Juan y 2º) suponer que toda la historia es una pura invención del evangelista. Como se ve, Ravasi opta por una 'via media' que no dice ni sí ni no sino todo lo contrario, exponiendo un discurso ambiguo que disuelve el Evangelio. Lo gravísimo es que respecto a la Resurrección del Señor opina y enseña algo por el estilo. Y con esas ideas, con esos méritos, llegó a ser nombrado primero obispo y luego cardenal)

Con la Iglesia sumida en este estado de confusión y con una Jerarquía en la que caben personajes como Ravasi, resulta paradójico que se combata y rechace desde una pretendida responsabilidad católica aquello que representa y mantiene actualmente lo más genuina y contrastablemente católico. La FSSPX no ha perdido ni un punto del catolicismo que se ha ido demoliendo de forma constante desde la clausura del Concilio Vaticano IIº hasta el presente. Todo lo que se ha perdido, desde la teología a la pastoral, la espiritualidad y la moral, la eclesiología y la misión, la conciencia y la identidad, todo se mantiene y atesora celosamente, como un precioso don, dentro de la FSSPX: Un espejo donde la Iglesia se mira y descubre (traumatizada? avergonzada? estupefacta?) su propia imagen-identidad-conciencia perdida y/o deformada.

Me pregunto cual será el tipo de reacción que experimentará Iraburu cuando se mida con los sacerdotes y los miembros de la FSSPX, si estupefacción, si vergüenza o si shock traumático. Si no sintiera, sería porque ha perdido aquello de lo que presumía, la sensibilidad católica que hasta hace poco parecía ser su santo y seña. Quizá por eso ataca ahora, disparando a la diana más católica, como una especie de él sabrá qué tipo de extraña catarsis.


No sé si será consciente de que al atacar (y ya van cinco arremetidas y amenaza siete) adopta las trazas del enemigo, de uno de esos a los que he llamado cismáticos por comisión u omisión, que no están penalizados canónicamente, pero que de hecho son una pena interna para la Iglesia, a la que desintegran y desarticulan infectándola con sus desviaciones contra-católicas. Triste decadencia la de Iraburu, pasar de ser campeón católico a cripto-aliado vergonzante de los peores enemigos intra-católicos, esos que él mismo denuncia (o denunciaba).

Somos (me considero) una generación posterior a los hechos, y juzgamos los episodios pasados con otros referentes actuales. Por ejemplo, nos resulta patente la devaluación flagrante y acelerada del pontificado de Juan Pablo IIº post mortem. El caso de su próxima (y precipitada) beatificación ocurre en medio de la descomposición de una memoria que será más relativizada en cuanto vaya quedando más patente la insustancialidad de un pontificado y la gravedad de los hechos acaecidos en su transcurso, ya fueran consentidos, ocultados o ignorados. El entusiasmo de los adeptos se verá cada vez más contrastado por las evidencias. Desgraciadamente.

Al mismo tiempo, desde entonces al presente, ha ido confirmándose y resaltando la solidez de la FSSPX, cada vez más valorada por quienes profesamos (¡queremos profesar!) el Credo católico de todos los siglos con una conciencia católica sin merma, sin confusiones, sin desviaciones doctrinales, sin nocivas promiscuidades, sin contradictorias mixtificaciones, sin incompatibles añadidos.

Ignoro la etiología exacta de ese mal que afecta a los que ven enemigos donde deberían ver garantes. Espero que sea una fiebre pasajera, y que no les deje secuelas irreparables en la recta inteligencia y la buena voluntad.

A pesar de que ya van cinco arrechuchos (y se anuncian dos más).

+T.

domingo, 3 de abril de 2011

Juanpablismo en acción (ensayando la JMJ)


Un pérfido amigo, para removerme la atrabilis, me ha mandado este provocativo youtube. Toda una animada declaración de intenciones sobre lo que será la JMJ Madrid-Madrid-Madrid. Salvo un detalle a tener en cuenta y temer: Que en este youtube van vestidos, pero en el febril Agosto madrileño...a saber cómo irán des-vestidos-as



Muy monos, muy monas, ¿verdad? Muy pperos, muy pijo-urbanos, muy chupis, muy guays. Si hubieran sacado a dos beata-vaqueritas de Lerma, el clip hubiera estado quasi perfecto (en su género). La web que presenta el clip, por cierto, se llama empápate. De verdad. Palabra de honor.

La visión del clip es estupefaciente/desasosegante fifty-fifty, porque uno, entre tanta movida, se pregunta si hay algo más de lo que se ve, porque lo que se ve es...es...es...¿Qué es lo que se ve?

Bueno, sí, al final salen Juan Pablo II (beato súbito) bailando una conga, y Benedicto XVI con cara de circunstancias.

Confieso que si el vídeo es para abrir las ganas, a mi me ha descendido tres grados más por debajo la desmotivación que tengo.

Claro que es que un servidor no se ve representado ni reconocido entre esos chicos-as católicos de movida, porque un servidor se reconoce cada vez más como católico-católico de los que no caben (ni se esperan) en semejantes saraos juanpablistas.

¿Y qué más? preguntaría yo. Pero me he acostumbrado a no preguntar sobre ciertas cosas porque ya sé que no hay respuestas para lo que yo pregunto. Sic.

p.s. La coplilla que suena y cantan el gordito saltarín y su pandilla, ese 'pa-pa-pa-pa' en inglés pop-rock-pazguato, es la mar de sugerente. Yo hubiera puesto un chotis, total, si va a ser en Madrid.

p.p.s. O quizá una versión adaptada JMJ del bombazo 'Aquí no hay playa' (menos mal).


&.

viernes, 1 de abril de 2011

Dia de la Victoria (¡que no se olvide!)

Ahora que casi todos se olvidan y falsean y ocultan (y se ocultan), recordar es un deber de honor, de gratitud, de verdad. También de esperanza.

Hay memorias que honran.

Y que no olviden los merecidamente vencidos que fueron derrotados por los mejores.

Que se extinga la memoria de los malos derrotados y perdure más allá de las estrellas el recuerdo de los buenos que lucharon y vencieron por Dios y por España.



¡¡¡¡Viva!!!!

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Inquietante?

El Viernes pasado, el dia 25 de Marzo, cuando la Iglesia celebra la fiesta (solemnidad) de la Anunciacion y la Encarnación del Verbo, en ciertos ambientes, reconocidos como muy católicos, la ocasión se despachó con una de esas movidas estilo ppero-hazteoir, con pancartas y manifa: Una fiesta pro-vida.

El pretexto era (remotamente?) por la misma fiesta católica, eso se entiende. Pero yo entiendo también que la movida pro-vida ocupó el lugar de la fiesta sagrada, la ocultó, la sustituyó.

Lo más grave es que todo eso tenga el apoyo y el aliento de ciertas instancias oficiales de la la Iglesia, proclives a re-bautizar ciertas fiestas litúrgicas según las coyunturas. Contingencias, se podría decir: Frente al ser necesario de la fiesta litúrgica original, el ente contingente de la jornada pro-eventualidad de turno.

La paradoja es que hace unos días nuestros católicos oficiales ponían el grito en el cielo porque a los de la Junta Castellano-Manchega se les ocurrió renombrar a las tradicionales vacaciones de Semana Santa y re-titularlas como "vacaciones inter-trimestrales", o algo por el estilo.

La fiesta de la Anunciación-Encarnación marca un punto referencial en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, el calendario universal que se observa en todo el Orbe Católico. Se celebra el dogma cristiano en su esencia, uno de los mejores 'contrastes' para poder apreciar si una cristología-teología es ortodoxa, según el relieve que su autor conceda a ese Misterio, el primero de la Vitae Christi. Suele ser definitivo: No hay heterodoxia que resista la prueba del Descendit de Coelis...et Incarnatus est...et homo factus est.

Del Misterio, de su revelada verdad salutífera, procede la luz que da consistencia y altura sobrenatural a lo humano; no al revés. Cuando la naturaleza ocupa el plano/nivel del Misterio, sucede una inversión que termina dejando suspendido, sin fundamento, el mundo creado con sus criaturas.

A propósito de todo esto, recordé un articulete que publiqué hace unos años, aquí en el blog:

El Anticristo y su programa

Contaba los ejercicios espirituales que el cardenal Giacomo Biffi predicó aquella Cuaresma al Papa y la Curia Romana, en los que sacó a relucir Los Diálogos del Anticristo del quasi-místico ruso Vladimir Sergei Soloviev. Destacaba el Cardenal que según pronosticaba el gran maestro ruso, el Anticristo del siglo XXI adoptaría la forma de una ideología filantrópica, la que fuese, con tal de sustituir a Cristo en la consideración de los hombres y alejar a las almas de la comunión con su Redentor. Permítanme que me auto-cite:

Soloviev avisaba que el Anticristo tentaría de reducir al Cristianismo a una mera ideología, un programa, un estilo, una ética; con esto impediría la comunión, el encuentro personal de los hombres con Cristo Redentor y su Misterio.


¿No puede ser, no podría llegar a ser, no era eso lo que pasó el 25 de Marzo? Una estupenda iniciativa pro-vida...pero que dejaba en segundo plano al Misterio y su celebración litúrgica.

¿Y si el esfuerzo se hubiera puesto en llevar a las iglesias, a celebrar la Misa de la fiesta, a toda esa gente a las que se movilizó para que fueran a las manifestaciones?

¿A que no?

¿Y por qué no?

Resulta inquietante, muy inquietante, la respuesta según el pronóstico del sabio Soloviev.

Oremus!

+T.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Globos, globos, globos (...y otros detalles)

Hace un par de semanas trajeron a Sevilla una cruz y un icono que circulan en una especie de tournée para ambientar la JMJ. En una tierra de artísticas cruces y admirable imaginería, extrañaron esos dos elementos de culto, tan simples: La cruz era dos tablones lisos barnizados con una plaquita de bronce con una leyenda, y el icono una copia regularcilla de la Salus Populi Romani. Pero como eran 'imágenes oficiales' se les preparó una adecuada recepción y circulación, oficiales también.

En España, desde el curso pasado, el lema pastoral general es JMJ-JMJ-JMJ, y casi nada más. Las Jmjs son un invento juanpablista típico-tópico, que se inspira en concentraciones juveniles no-religiosas (conciertos de pop y rock) para causar un impacto espiritual en las juventudes católicas (sin despreciar la asistencia de otras posibles juventudes concurrentes; 'abiertos', como se dice ahora) con el atractivo principal de la presencia del Papa, el verdadero movilizador.

En alguno de estos articuletes del blog recuerdo haber escrito que la Jmj ha sido una de las herencias juanpablistas endosadas a Benedicto XVI, que ha tenido que apechar con ellas, velis nolis. A mí me parece - tengo esa impresión - que al Papa actual no le van nada este tipo de actos, pero es lo que hay y con esos bueyes hay que arar, como se suele decir. Aunque yo digo (yo sé) que lo que se quiere cambiar se cambia: ¡Cosas mayores se han cambiado!

En sí mismas, las Jmjs son un cambio de estilo notable (muy notable) en la manera de relacionarse el Papa con la juventud. Antes, el Papa se veía con los fieles católicos, sin muchas diferenciaciones. En cuanto los transportes agilizaron y facilitaron los viajes a Roma, ya en tiempos de Pio XII era común que el Papa recibiera a grupos más determinados. Con Juan Pablo II lo excepcional se hizo corriente, y desde el principio de su pontificado se fue imponiendo cierto estilo quasi confraternizador: El Papa se salía del discurso escrito, improvisaba, bromeaba ligeramente, se reía con todos y como todos. Esas y todas las demás escenas que fueron la estampa nuestra de cada día, mucha gente, muchas palabras, muchas fotos, mucho entusiasmo. Y mañana más. Y pasado mañana, también. Y para el mes que viene dos veces más. Y así. A Juanpablo IIº lo quería todo el mundo, con musiquilla ambiental de estadio (¡¡¡oé-oé-oé-oéeee!!!).

A la liturgia, ya bastante y alarmantemente deformada, alterada y degradada por los mil abusos del post-concilio, se le fueron añadiendo, además, ciertos elementos ocasionales, circunstanciales, anecdóticos. Teníase entonces la impresión de que se confundían audiencias pontificias con liturgias papales. Exceptuando (y no del todo) las celebraciones más solemnes en la Basílica de San Pedro, en otros sitios el altar del Papa se convertia en una especie de Sala Nervi, donde quasi tutto se admitía. El entorno litúrgico del Papa empezó a enrarecerse, in crescendo.

Todo ese estilo de las liturgias juanpablistas, pese al cambio notable y la relativa restauración promovida por Benedicto XVI, se ha perpetuado en dos especiales 'marcos': Las celebraciones con ocasión de los viajes apostólicos, y las Jmjs.


La recepción en Sevilla de la cruz y el icono de las Jmjs han significado también un adelanto de las formas que se verán (expresión espiritual y estilo litúrgico) en la JMJ de Madrid. A mí lo que más me ha chocado han sido los globos, esos globos azules que se pasearon por las calles y luego entraron en los solemnes espacios catedralicios del la Metropolitana Hispalense para quedar flotando etéreamente sobre la tarima del altar de plata, flanqueando al Sr. Arzobispo y a los curas sevillanos que se asistieron al acto. Quasi una alegoría de lo que hay y lo que habrá, diría yo. Los globos de gas dominando el escenario.


También danzaron unas melífluas danzarinas en camisón de dormir; y hubo guitarritas y paseo con canciones para la traslación de la cruz y el icono a algunas parroquias y conventos. Lo de los conventos es preocupante porque la ingenuidad de las buenas monjitas puede derivar facilmente en la adopción de las formas que ven (que les llevan). Y como son cosas oficiales. Y como lo manda el arzobispo. Y como es por el Papa. Y como el Papa va estar...

Total, que es de temer (me temo yo) que el dia menos pensado pongan globos de gas en los altares, u organicen un viacrucis con globos, o adornen con globitos el Monumento del Jueves Santo.

Digo globos queriendo decir, por inclusión, todo lo demás.


p.s. De todas formas, hubo algún lapsus en el que las tendencias sevillanas se impusieron y marcaron una nota de mejor gusto, como la tarde del Viernes que tocó hacer el Viacrucis a la Cruz del Campo, que por la molesta lluvia se redujo al tramo entre la Casa de Pilatos (el palacio sevillano de los Duques de Medinaceli) y la vecina parroquia de San Esteban.

Aquí más fotos (muchas fotos).


+T.

domingo, 27 de marzo de 2011

Viendo Dragones


Desde hace más de dos meses, prácticamente desde que pasó Navidad, me han bombardeado con la propaganda de la peli de los Dragones: Nulla dies sine Dragons, como un lema de cierto concepto malentendido de apostolado.

Ahora que la peli ya está en pantalla, me auguro (me temo) otros tres meses de canto triunfal, también apostólicamente entendido, of course. De lo que resulta un comprensible empacho de pre y post propaganda de Dragones.

Desde que ví los primeros trailers, pienso que la peli es una gran impostación, tanto más ilegítima e injustificable cuanto que de San Josemaría hay estupendos testimonios, siendo uno de los pocos Santos que pudieron ser filmados realmente por una cámara.

Hace un par de años compré un dvd con grabaciones de algunas tertulias de Monseñor Escrivá, para regalárselo por Reyes a un amigo del Opus Dei. Antes de enviárselo, lo puse en el reproductor de casa para echarle un vistazo. Y no lo regalé, me quedé con él y al amigo le mande una corbata (que le gustó mucho). Las tertulias de San Josémaría Escrivá son un raro testimonio documental, extraordinario, con la valiosa realidad del directo.

¿Hacía falta una peli de ficción sobre el personaje? ¿A quién (a quiénes) les ha sido necesario encargar esa peli? ¿Por qué y para qué?

La peli - pienso - falsea al personaje en cuanto se trata de un guión elaborado como trama irreal para desenvolver a un personaje real. Además con la sospecha (la mía y la de otros, supongo) de trazar cierto marco de "corrección política" para resituar al personaje con otras referencias más asumibles para cierta sensibilidad contemporánea.

¿Talante, otra vez? Yo diría que sí, que mucho. Hasta me atrevo a decir un nuevo talante. El mismo novedoso estilo que hemos detectado quienes - sin ser del O. D. - somos amigos de muchos miembros (iba a decir 'socios') y conocemos sus circustancias, más o menos en directo.

Incluso he tenido la impresión de que There be Dragons es una más de las series de revisiones de nuestra historia reciente, estilo a la televisiva 'Cuéntame cómo pasó', o a la telenovela 'Amar en tiempos revueltos' o la nueva serie 'La República'; mutatis mutandis, claro, pero con mismo trasfondo intencional: Contar la historia que fue, reversionando el pasado al gusto y con moldes más concordes con la actualidad.

¿Es legítimo? Yo pienso que no, teniendo en cuenta la fidelidad integral (no relativa) que merece un personaje como el que se trata. También pienso que al Fundador no le hubiera hecho ni chispa de gracia saber que le iban a meter a él de 'personaje pretexto' en una peli estilo made in Holywood.

Para remate, la peli se parece como un calco a las pelis que sobre temas de Guerra Civil se han filmado estos últimos años en España: Fotografía, escenarios, montajes, ambientaciones, vestuario. Y actores. Y actrices.


Vuelvo a preguntarme que por qué y para qué. Pregunta que algunos (amigos y no amigos, afectos y desafectos del O.D.) tendrán ya contestada, en buen o mal sentido. Pero yo no: No me explico una peli así, sobre un personaje así, con un tema así.

Me ha recordado a esas novelitas ligeritas-ligth de Louis de Wohl, con un cierto estilo pre-textual que pretende acercarse al personaje central mediante el circunloquio de personajes de ficción y circunstancias inventadas en torno a un eje más o menos real. Las novelitas, a la postre, resultan insatisfactorias, vagamente formativas, desagradablemente deformativas, limitadamente divulgativas y de baja calidad literaria.

Lo que sí tienen las novelitas de Louis de Wohl son unos títulos muy atractivos. Como la peli, que se titula la mar de oportunamente, 'There be Dragons', en castellano con acento aragonés, como el original, para que no quepan dudas.


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