lunes, 7 de marzo de 2011

Verdades de Carnaval




Aunque parezca mentira, con Felipe estábamos mejón:

Es la Chirigota de las Viudas (¡Óle!), de Cádiz (¡Óle, Óle y Óle!), y era el año 1994, en Febrero, por Carnavales, y habían 3 millones de parados. Pero ahora, diecisiete años después, ya vamos camino de los 5 millones. Con el esperpento de Zp, el mú ¡¡¡******!!!! (<--- aquí póngase/dígase el insulto que más convenga u se prefiera), con la sonrisita de ¡¡¡*****!!! (idem/lo mismo) apestando y corrompiendo a España y el extranjero.

De tres millones de parados a cinco millones: ¡Dos millones de progreso! 

Esos son los adelantos y los progresos del psoe y la piara de los socialistas.

¡¡¡ A ver si revientan tós y los barre un tsunami y los arrastra al País de Irás y no Volverás!!!.

p.s. Y al que no diga tres veces ¡Óle! que se le seque la yerbabuena (¡¡Óle, Óle y Óle!!), of course.


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viernes, 4 de marzo de 2011

Apostillas al adelanto del libro de Ratzinger 'Jesús de Nazareth' (2ª parte)



El próximo dia 15 de Marzo, Deo volente, saldrá a la venta en todo el mundo la segunda parte de la obra 'Jesús de Nazareth', bajo el nombre de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI como autor, una autoría, cuanto menos, bastante equívoca. Ayer se anticiparon en algunos medios oficiosos algunas partes del libro, imagino que como publicidad, para ir estimulando el interés del público. Lo que no entiendo es que se excite desde estos prolegómenos de la edición la polémica, dado el contenido de los extractos que se han adelantado.

A propósito del libro 'Jesús de Nazareth' ya he opinado, en este blog y en otros sitios, que ha sido una monumental indiscreción (o incluso imprudencia), en tanto en cuanto propicia la confusión entre el magisterio pontificio (que no es) y las opiniones y/o exposiciones exegético-cristológicas de un afamado teólogo (que es lo que solamente es). Al final hay que reconocer que el profesor Ratzinger ha caído en la comprensible (y perdonable) actitud típica del autor que piensa que el mundo no estaría completo si le faltase su obra. Entiendo el empeño y estima del profesor Ratzinger por su docto trabajo, pero no comprendo el empeño de Su Santidad Benedicto XVI en ver publicados esos trabajos suyos ahora, cuando sus circunstancias personales han cambiado y son otras, de otro nivel.

Unos trabajos nada extraordinarios, por otra parte. Poco (o nada) acostumbrado a la lectura de este tipo de libros, el público católico que gracias a las editoriales que han lanzado el libro como un best-seller han leído la primera parte del 'Jesús de Nazareth', se sienten admirados por la calidad, altura, profundidad e interés de sus capítulos. Pero no advierten que la obra del profesor Ratzinger es una más de entre las muchas que se han publicado sobre esa misma temática en estas últimas décadas. Item más: El profesor Ratzinger, con toda su innegable maestría, se revela como un teólogo de su tiempo, de su momento, perfectamente rastreable en sus fuentes, inspiraciones, influencias, preferencias, dependencias etc. Nada excepcional. Bastante previsible. Absolutamente reconocible dentro de las tendencias y estilos de la teología, la cristologia y la exegética del período pre y post conciliar.

Por eso mismo me atrevo a discutirlo y hasta contradecirlo, si cabe, quizá pecando de cierta temeridad; yo no soy exegeta titulado, yo no soy catedrático de teología, sólo soy un católico que sé lo que creo y que me he formado y mantenido dentro de la fe de mis mayores, fiel a la verdad de una tradición doctrinal que me han transmitido. Solamente.

Dicho esto, voy a mi breve y pobre disertación sobre lo adelantado del libro, con todo respeto para con su autor, of course:

Parece que en la segunda parte de su libro 'Jesús de Nazareth' el profesor Ratzinger interpreta algunos pasajes de la Pasión; la prensa ha resaltado uno, especialmente: La participación y/o responsabilidad del pueblo judío en la condena de Jesucristo, en particular la tremenda cita de Mt 27, 25
"... Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»..."

En su libro el prof. Ratzinger tiende a aligerar el sentido tradicional con el que la Iglesia, desde tiempo inmemorial, ha entendido ese versiculo del Evangelio de San Mateo. Un versículo que - muy a pesar de los esfuerzos en sentido contrario del prof. Ratzinger - sintoniza con la narración de la misma escena en los otros Evangelios, no sólo San Marcos y San Lucas, sino también el de San Juan.


Dejando de lado otras afirmaciones discutibles y asimismo desconcertantes, viniendo de quien vienen, a propósito de ese versículo concreto, yo diría que:

- que es indiscutible la participación protagonista del Sanedrín y la Jerarquía Sacerdotal judía en la condena del Señor, con Caifás y Anás, Sumos Sacerdotes, al frente

- que según la tradición judía ellos representan al pueblo, de manera muy especial en cuanto tal nación santa, con una identidad social, política, estamental y religiosa especialmente definida y reconocida

- que en la Sagrada Escritura, desde el Antiguo al Nuevo Testamento, aparece con un significado de primerísimo valor la figura de la personalidad corporativa o capitalidad representativa, según la cual algunos indivíduos, grupos familiares o instituciones religiosas y/o políticas tienen un valor representativo-corporativo, redundando sus acciones en beneficio o perjuicio de todo el pueblo, a quien representan de forma real y efectiva, no solamente simbólica; así, en el principio, el pecado de Adán y Eva afectará a toda su descendencia; y el pacto del Patriarca Abrahám bendecirá y comprometerá a toda su descendencia; y, más adelante, el pecado de los reyes gravitará sobre su pueblo; y, muy especialmente, el oficio sacerdotal de Aarón y sus hijos y descendientes en el sagrado ministerio cúltico representa al pueblo entero, por quien ofrecen holocaustos y sacrificios; y de manera aún más particularmente circunscrita a la persona concreta del Sumo Sacerdote, su oficio es definido como una función sacra y representativa de y para todo el pueblo, de manera muy especial en el momento de su ministerio litúrgico-sacerdotal el dia de la Fiesta de la Expiación, cuando penetra solemnemente y de forma exepcional (sólo ese día del año) en el Sancta Sanctorum del Templo, para ofrecer el sacrificio de expiación por los pecados y culpas de todo el pueblo (cfr. Lev 4, 3ss y Lev 16, 2ss.***

- que las facultades y dones recibidos en razón de tal dignidad-oficio sacerdotal permancen aun en medio de las circunstancias de aquellos momentos cúlmenes del Misterio de la Redención, como recalca explícitamente San Juan en su Evangelio (cfr. Jn 11, 47-52, un texto que fija una de las claves más importantes para la compresión del sentido y el valor de la Pasión del Señor)

- que resultaría escandalosa una exposición que diera preferencia a unos textos sobre otros, como si unos pasajes de los Santos Evangelios merecieran más crédito que otros, o como si hubiera que descartar el valor de algunos pasajes por el interés de otros, siendo como son textos revelados íntegramente con un valor propio e inmutable en su sentido

- que resultaría desconcertante una actitud exegética que se definiera en contra de la tradición de la Iglesia, que ha comentado esos textos con un sentido bien determinado y constante, ya en los mismos Libros del Nuevo Testamento y después en las obras de los Santos Padres y los comentarios de los Doctores de la Iglesia, antiguos y modernos

- que ha sido constante en la tradición exegética de la Iglesia Católica el esfuerzo por concordar los textos evangélicos si aparentemente parecen discordar en algunos detalles y/o expresiones, siendo extraña a esta tradición de la Iglesia el exponer dichos textos como si estuvieran en flagrante contradicción entre ellos, algo imposible dado el carácter revelado y sagrado de los mismos

Si todo esto estuviera motivado por una apología en favor de la inculpabilidad del pueblo judío en la muerte del Señor, la excusa sobra en tanto parece redundante tratar sobre algo que en los mismos Evangelios queda expuesto; e igualmente en otros Textos Sagrados. Podría valer como excursus del autor, como nota sobre el texto en cuestión, pero siempre cuando no descargue a esas citas de su valor, aunque estremezca lo que el texto dice, su signficado, y su alcance.

Tocante al pueblo judío y su valoración pre y post cristiana, los textos del Nuevo Testamento son suficientes y válidos, y no se deben ni minimizar ni magnificar en ningún sentido, ni con un plus de inculpación ni obviando o exculpando las imputaciones. En este sentido, los textos paulinos sobre este tema particular deben entenderse como definitivos.

Un odio alimentado por un "deicidio" siempre recordado iría en contra de las mismas palabras sacrosantas de Cristo en la Cruz -"...Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" Lc 23,34; pero un descargo de las culpas en el sentido que proclaman tan terriblemente las palabras de Mt 27, 25 resumiendo en ellas uno de los particulares constatables de la Pasión, supondría una ocultación del texto del Evangelio por un prejuicio positivo tan errado como los que cargan las tintas vindicantes movidos por un prejucio negativo. Lo escrito escrito está, podría decirse, usando palabras de los Santos Evangelios.

En otro articulete que comentaba alguna cuestión sobre la actitud y las enseñanzas sobre el pueblo judío que han caracterizado a estos dos últimos pontificados, el de Juan Pablo IIº y el actual de Benedicto XVI, recuerdo haberme preguntado hasta qué punto la propia historia personal y los acontecimentos vividos y conocidos por Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger en Polonia y Alemania durante su juventud, en los ominosos años del régimen criminal de Adolf Hitler, han influído después en las consideraciones que sobre Isarel y los judíos aparecen passim en los documentos de ambos pontificados. Entiendo que no es una cuestión casual, y que un día quizá merezca la atención de algun estudio monográfico sobre ello.


En contraposición hemos experimentado la profunda contradicción que se levanta como un muro real, más allá de las buenas intenciones, entre Iglesia y Sinagoga; por ejemplo en la polémica suscitada a propósito de la oración pro iudaeis de los Santos Oficios del Viernes Santo, un venerable texto litúrgico que nunca debería haberse alterado ni sustituído, ni antes ni ahora, opino.

En estas cuestiones tan cargadas de historia, la historia de los hechos y su desenvolvimiento da razón a la misma historia con esos propios hechos; es cuestión de tiempo, de más tiempo, de más historia. Justo lo que parece olvidarse en este tiempo nuestro, tan amigo de las aceleraciones, los movimientos y las mudanzas apresuradas, tan nocivas para poder llegar a una serena y sabia comprensión de las cosas. O diríase mejor: Una santa comprensión y asunción del Misterio, más allá de las imperfecciones de nustros juicios e impresiones. Para estos casos, la tradición no es un recurso posible sino una necesidad fundamental e insustituíble.

*** Incluso esta figura de la personalidad corporativa está latente en el mismísimo dogma de la Redención, en cuanto Cristo se entrega Él mismo y merece por nosotros; una verdad que luego se explaya como consecuencia en la doctrina paulina del Cuerpo Místico en la Iª Cor: Cristo es la cabeza y los cristianos somos miembros suyos formando parte de la Iglesia, que es su Cuerpo.


+T.

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martes, 1 de marzo de 2011

El Discurso del Rey


Me alegro cuando las buenas películas obtienen galardones merecidos. Si el aprecio es general, mejor. Y si ganan un oscar, mejor para los óscares, esa degenerada y archi-prostituída institución. En este caso, la peli dignifica al premio.

La he visto en un cd pirata, y la he visto ya tres veces. Es un recurso casero, hasta que salga el dvd. Las pelis que me gustan, como los libros, las veo y las re-veo sin cansarme, al contrario. Terminan siendo una parte de mi pequeño mundo, imágenes, personajes, escenas, sonido y palabras. Esta, por ejemplo, ya la tengo archivada e intuyo hasta cuando me apetecerá re-verla.

El actor, Colin Firth, sólo tiene un remoto parecido con el personaje, el discreto Jorge VI; caracteriza muy bien, pero el valor de su interpretación es el mismo personaje de la película, con la propia historia base del guión. Sin embargo me ha llamado la atención la admirable caracterización que hace Elena Boham-Carter de la reina Elizabeth: Mediante una serie estudiadísima de movimientos y detalles de expresión (tics, miradas, giros de cabeza, postura de pies y manos) consigue recrear mucho más allá del guión, vestuario y maquillaje al personaje interpretado. Si a C. Firth le han dado el oscar, a la Boham-Carter se lo deben.

El doctor, bien. Los demás, también. Destacaría a Michael Gambon haciendo de Jorge V.

Pero me gustaria subrayar esto, particularmente: A la hora de valorar la peli, su contenido, se reseñan los valores que se ponen de manifiesto, superación personal, lucha contra las circunstancias y los complejos, la sinceridad de las relaciones, la cordialidad, la confianza, la amistad.

Pero junto a todo eso la peli es un intenso drama histórico-doméstico, con dos planos, o dos esferas: Un hombre y una familia que recomponen su vida personal; y la vida de una nación, de un estado/un reino puesto al borde de la quiebra de su identidad institucional por la vanidad de otro hombre que no quiere asumir su responsabilidad personal, moral, familiar, institucional y nacional, a no ser que las condiciones sean las que él propone, las suyas propias por encima de todos y de todo. Son dos conceptos, una crucial coyuntura con dos desenlaces en paralelo paradójico: La frustración de una brillante personalidad, atractiva, fascinante, pero renuente en el momento decisivo; y la afirmación de un carácter latente, doliente, consciente y responsable más allá de sus auto-reconocidas limitaciones.

Y junto al héroe, la heroina, que es la eposa, la queen Elizabeth de la Boham-Carter, tan imprescindible, tan realista, tan circunspecta, tan pragmática, tan flexible en su firmeza. No juzgo a los personajes de la historia real, sino que leo en la excelente representación que hace el film de unos tipos figurados sobre unos originales evocados: Una historia sobre un momento de la Historia en que una nación gravitaba sobre una familia y su pequeña historia: Unos abandonando con frívola vanidad, dejando un rastro de decepciones y desalientos; otros asumiendo lo que les toca con voluntad sufrida, sembrando esperanzas y alentado ánimos.

Me gusta mucho el cine inglés. Y los actores. El estilo inconfundible de sus películas, de las series de televisión, que se podrán imitar, pero no superar. Sin falsear la historia, exponen - dentro de los límites del medio cinematográfico - con veracidad, respeto y dignidad.





+T.

domingo, 27 de febrero de 2011

Cañizares evidenciando su talla


El Cardenal Don Antonio Cañizares ha gozado - es mi opinión - de una exagerada fama que le ha concedido, reconocido y mantenido una excelencia que no se ajusta con la realidad de su talla. Si es verdad que alguna vez le motejaron como "il píccolo Ratzinger", es porque lo es: Píccolo, pequeño, chico, peón de tamaño integral. Y hacerse al respecto más ilusiones o fantasmas es un error. Ese es su tamaño, el que demuestra. No esconde talla mayor, porque no la tiene.

Prueba contundente, esta entrevista:

Antonio Cañizares: “Solo la vida litúrgica podrá volvernos verdaderamente a Dios”

Ese título, esa respuesta del Cardenal Cañizares, es una vaguedad de esas que se dicen y después se entresacan para poner un titular. Pero está vacía, es una vana afirmación que no se corrobora con los hechos. Los hechos de Cañizares, a la sazón Cardenal Prefecto de la Congregación de Culto y Sacramentos. Y toda la entrevista es asi: Generalidades, enunciados capitales, preguntas retóricas, cabos sueltos y pañolones al viento. No hay más.

Entiendo que la fama de hombre de altura eclesiástica le viene, más que por otra cosa, por su pesquis avispada de prelado de escuela valenciana, que ya se sabe es un imprescindible requisito, indispensable, para hacer 'carrera eclesiástica': Ser valenciano. Había hasta un chiste sobre eso. Pues Cañizares es de ese típico currículum valenciano, tan prolífico que más de medio episcopologio hispánico es un rico muestrario del Reino de Valencia. Unas veces para bien y otras para mal. Cañizares, me parece, ni para lo uno ni para lo otro.

Después de su rápido cursus honorum episcopal (en diez años pasó de neo-obispo de Ávila a Primado en Toledo con el intermedio de Arzobispo de Granada), no le cuento ni un logro pleno, ni un hito memorable, ni uno: En Ávila emprendió el asunto de la Universidad Católica y la dejó en mantillas, apenas parida; a Granada - se decía - iba con objeto expreso de meter en vereda la facultad de Cartuja, y se fue de Granada dejando Cartuja como estaba. Y de Toledo ha salido sin pena ni gloria. Eso sí: En todos estos sitios ha sido un hombre de talante, de diálogo, de mediaciones, de ponderaciones y muy buenas opiniones entre propios y extraños.

Cuando le contraponen a Rouco, me hace mucha gracia: Es como comparar un panzer con un seat 600. O por el estilo.

Por lo que opina en la entrevista, se comprenderá la poca confianza que depositamos en su gestión dicasterial quienes esperamos con ansia un ordo liturgicus más ortodoxo, cioé, más católico según la tradición. Con desencanto, comprobamos que Cañizares es, a la postre, uno más de los de su generación conciliarista que, a pesar de la contundencia de los hechos, todavía circunloquia según ese espectral "espíritu" del Concilio, tan evanescente y alucinógeno que envuelve en humo un paisaje patéticamente desolado: El cuadro de la estragada y degenerada liturgia post-conciliar.

Algunas frases de la entrevista son estremecedoras, como esta:


Nadie puede poner en duda que el Vaticano II ha puesto la sagrada liturgia, con la Palabra de Dios, en el centro de la vida y misión de la Iglesia; es muy significativo, en el lenguaje de los acontecimientos por los que Dios habla, el hecho de que la Constitución Sacrosanctum Concilium fuese el primer texto aprobado; es innegable, además, que desde allí se ha producido una gran renovación litúrgica

Precisamente es lo que se pone en duda - esa y otras cuestiones - después de los demoledores cuarenta y cinco años del post-concilio. A no ser que por "renovación" se entienda derrumbe o sinónimos.

Hacerse cargo de que quien discursea es, nada más y nada menos, que el Cardenal Prefecto de la Sgdª. Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, es sufrir un amago de desolación desconsoladora.

Cuando habla de:

- "...devolver a la liturgia, singularmente a la Eucaristía, el lugar que le corresponde en la vida de la Iglesia, de los sacerdotes y fieles..."

se refiere, implícitamente, al gran desvarío post-conciliar, pero no lo dice, ni pone el dedo en la llaga, ni diagnostica la dolencia. Sólo palabrea. Y continua con lo mismo:

-"...Es preciso, según veo, reconocer que la liturgia hoy no está siendo el “alma”, la fuente y la meta de la vida de muchos cristianos, fieles o sacerdotes: ¡cuánta rutina y mediocridad, cuánta trivialización y superficialidad se nos ha metido!; ¡cuántas misas celebradas de cualquier manera o participadas en cualquier disposición!; de ahí nuestra gran debilidad. Es muy necesario llevar a la conciencia de los fieles que la liturgia es, ante todo, obra de Dios, y que nada se puede anteponer a ella. Solo Dios, la “revolución de Dios”, Dios en el centro de todo, podrá renovar y cambiar el mundo."

Por eso no es creíble cuando decía, un poco más arriba, esto otro:

-"...las claves por las que usted me pregunta para la así llamada “reforma de la reforma” no son otras que las ya dadas por el Concilio Vaticano II en Sacrosanctum Concilium y el posterior magisterio de los papas, que indican e interpretan auténticamente sus enseñanzas conforme a una “hermenéutica de la continuidad”.

Parece el consabido recurso que se ha aprendido un par de fórmulas programáticas políticamente correctas (católicamente correctas, en este caso) y las mete como relleno aquí y allá, mechando la conversación con cierto gusto que no se corresponde, realmente, con lo que hay.


¿Y qué piensa, entonces, Cañizares? Yo pienso que piensa lo que uno de su tiempo, uno de aquellos curas de los seminarios de los '60 que se entusiasmaban con el Concilio, se despedían alegremente de las sotanas, jugaban a los experimentos litúrgicos, y se lanzaban a ser la vanguardia conciliar.

¿Y lo de la capa magna en Gricigliano y las Misas tradicionales en Roma? Pues yo diría que son gajes del oficio, cosas obligadas que se aceptan en razón del cargo, pero nada más.

Parece que se pica cuando le comentan que sale mucho, que se escapa con frecuencia de Roma. Cuando algunos rumorean que es posible que retorne a España, yo me quedo tan fresco e indiferente como si me dijeran que se va a pasar el fin de semana de San José viendo las Fallas.

Desde luego, aquí, en España, su patria indígena, tendrá (tendría) más materia, oportunidades y recursos para su versatilidad 'política'. Que en eso sí ha demostrado ser un gran diletante. El otro día mismo, sin ir más lejos, salía en la prensa su foto, abrazado amigablemente con el Rey, para hablar, seguramente, de algo que yo no sé y que tendrá que ver con cosas que tampoco sé. Pero seguro que son, aproximadamente, de lo mismo que, más o menos, puedo imaginar.

Un desencanto más, en fin.

Menos mal que, en este caso, es pequeño, como su dueño.

p.s. El periodista que hace la entrevista, es sacerdote (palabra de honor); el director de la revista que publica la entrevista, también (súper-palabra de honor). Lo digo por las fotos de ambos, que despistan mucho. Mucho.


+T.

jueves, 24 de febrero de 2011

Contra-liturgias: Violaciones, permisiones, reacciones y prohibiciones


En estos días de expectación de la instrucción sobre el motu proprio Summorum Pontificum, resulta más clamorosa la impiedad litúrgica manifiesta y hasta gustosamente consentida y atrevidamente promovida por los que están considerados optimiores en nuestra Iglesia Católica (huelga decir que los peores considerados somos los católicos conscientes motupropristas - summorumpontificumsistas (un servidor, el que esto escribe, entre ellos)). Pero voy a lo que decía, a ilustrar con una muestra lo que permite y/o le gusta a la mayoría de nuestra jerarquía:



Es una misa celebrada en la Iglesia de la Stmª Trinidad de Berna, el pasado 19 de Septiembre 2010, Domingo; celebra el párroco Gregor Tolusso (católico) y "concelebra" el pastor protestante Manfred Stuber, de la comunidad luterana de Berna. Aquí pueden leer más detalles.

Adviertan la soltura cargada de suficiencia con la que celebra el sacerdote católico, cómo toma y parte la oblata antes de pronunciar las palabras de la consagración, y cómo eleva luego, con esa premeditada (y seguramente muy ensayada) colocación de manos y Hostia (el anillo que luce es un chocante detalle, no siendo obispo, pero, dadas las demás circunstancias, un pecadillo sin importancia, una vanidad, una fruslería).

En el video parece como si después de la consagración de la Hostia se acercara el pastor protestante a consagrar el cáliz; pero no, no es eso, el vídeo está cortado. El momento en que accede el pastor luterano al altar es cuando toca rezar el Padrenuetro: Dice unas palabras, un comentario ecuménico sobre "la libertad en la diversidad". Y seguidamente rezan todos juntos el Padrenuestro.

Cuando llega la Comunión, el cura celebrante le da la comunión al pastor protestante. Y también le confía una de las píxides para que administre la comunión a los fieles presentes (no es de extrañar que los luteranos presentes, si los hubo, siguieran el ejemplo de su pastor y comulgaran también; no me consta pero lo deduzco).

Al término de la misa, le hicieron una entrevista a los dos, el sacerdote católico y el pastor protestante, que se explicaron con toda su turbadora confusión inter-ecuménica. Aunque el luterano dejó muy claro que donde los católicos veían a Cristo él sólo veía pan (se refería a la Comunión que hacía unos minutos había recibido).

La misa fue retransmitida en directo por la televisión suiza. Suiza es la patria del hace poco nombrado presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, el cardenal Kurt Koch. Ese es su "ambiente", que (probablemente) le influirá en su comprensión del ecumenismo católico. No estoy diciendo - sería temerario por mi parte - que el Cardenal Koch comparta los conceptos pervertidos que animan y la liturgia que violan los curas del estilo del párroco suizo Gregor Tolusso, el del vídeo. Lo que supongo es la influencia (¿mala/buena?) que casos como este, que suceden en su misma patria, ejercerán sobre el Cardenal Koch.

Aunque, a pesar de lo dicho, me atrevo a concluir con cierta desconfianza cuando no me consta que el párroco violador litúrgico haya sido amonestado, sancionado canónicamente y/o removido de su cargo pastoral. Por lo que deduzco que o bien se comparten ideas y formas, o bien se toleran, o bien no se atreven a intervenir. No sé decir cual de estas situaciones de no-respuesta/no-reacción sea más grave

Me hago estas reflexiones en esta misma semana en que un sacerdote francés, el párroco de Thiberville, l'abbé Francis Michel, se despedía de su parroquia y sus feligreses porque su obispo le abrió un expediente canónico, que Roma falló a favor del obispo y contra el cura párroco de Thiberville por haber cometido el horrendo (?) crimen (?) de celebrar la Misa tradicional en su parroquia, gozando del favor de sus feligreses pero en contra de los criterios de su desgraciadamente ya famoso obispo, Mons. Nourrichard, obispo de Evreux.

Y así están las cosas. Y eso es lo que tenemos. A la espera de la instrucción sobre el motu proprio Summorum Pontificum, como dije al empezar.

Un animoso ambiente, cargado de esperanzas, muy optimista, ¿verdad?

p.s. Obvio decir que las violaciones litúrgicas como las de Berna y de toda especie, aun peores, se perpetran cotidie por todo el Orbe, passim, bajo el cayado callado de nuestros impasibles, indiferentes, impertérritos, y/o displicentes prelados.


+T.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El desconcierto nuestro de cada día (hablando de obispos)


No me gusta coincidir con nadie, ni en opinion ni en articuletes. Me refiero a los blogs. Hoy me he encontrado con un comentario sobre una noticia que leí ayer y que pensaba comentar aquí. Vanitas vanitatum, que decía aquel Qohelet. La noticia que leí era esta:

Dos obispos del Brasil

Se comenta sóla. El texto dice que están recien nombrados (el jueves de la semana pasada) obispos auxiliares, el de la izquierda vestido de clergyman para el Vicariato Castrense, y el de la derecha vestido de rockero tropical para la Diócesis de Belém. El redactor del pie de foto se pregunta: -¿Dos iglesias?

Desde luego el desnivel de vestuario suscita la duda de si serán de dos ritos diferentes, o incluso si pertenecen a dos confesiones religiosas distintas. Brasil, el gran país catolico, tan extenso que es media América casi, tiene y soporta esas diferencias. Que no son cuestión de mero look, sino que el exterior de los nuevos obispos son el trasunto de las diferencias de 'conceptos'.

Pero tratándose de lo que se trata ¿caben esas diferencias? Por poco que uno esté puesto en temas de actualidad eclesial puede entender lo que hay detrás de cada figura, qué representan y cual será, previsiblemente, su trayectoria pastoral y su ministerio episcopal. Y es para echarse a temblar.

Un ejemplo de temblores:



Es una "misa" celebrada en Brasil, por un cura travestido que baila samba en la iglesia. El pueblo fiel sigue al cura y todos se dejan llevar por el embriagante ritmo pastoral. Tocante a cosas de iglesia, el cura es el que entiende y si él lo hace así será que se puede hacer. Conque adelante, pastor y grey, a bailar samba que ya viene el Carnaval.

Esto se hace y se deja hacer. Unos no lo hacen, pero lo permiten. Otros lo hacen y hasta lo promueven. Todos hermanos, que lo importante es no romper ni perder 'la unidad'. Como si pudiera haber "unidad" donde los fragmentos del estropicio son tantos y están tan disperso que forman un puzzle dificilmente descifrable.

¿Y en Europa? En Europa podemos enseñar otro muestrario, distinto, pero a la postre con el mismo efecto de fragmentación y unidad sub mínimis. Vean dos ejemplos:

El facebook de uno de los obispos auxiliares de Bruselas

El de la fotito es el mismo en carne mortal de facebook, para los amigos.

Y para cerrar el reportaje un indígena español (bueno, catalán, que seguro que estará afectado por el hecho diferencial y matizará lo de español con Ñ, ya se sabe). Vean qué magnífico ejemplar portador de esperanza católica:



Cuarenta y un añitos tiene el bisbe. Con lo que se le augura - si no le ocurre un imprevisto - por lo menos 34 años de ejercicio pastoral. El youtube con la mini entrevista me resulta especialmente estremecedor: Es un "papa-boy", es decir, un juanpablista berrendo que dice enormidades horripilantes como que tuvo "una conversión al papa Juan Pablo II", fenómeno este que es la primera vez que oigo pero que no me extraña oir en boca de este bisbe-papa-boys.

¿En qué o cómo o dónde rematará este bisbe junior? Pues yo diría que alto, bastante alto según se desprende de lo que dice. Será cosa de verle marchar por las sendas de la post-modernidad católica y de seguirle el currículum. Irá pasando, probablemente, de JMJ en JMJ hasta que se consuma nonagenario y joven, muy joven, siempre joven.

Las cosas del juanpablismo episcopal. Que como se puede ver duran y duran y están durando y parece que van a seguir.

Malo está lo del obispo brasileño con look pop-rock con tendencia de rematar rastafari a lo Bob Marley; malo lo del cura drag-queen de la misa-samba-carnaval. Pero lo de los jerarcas juanpablistas resulta tan inquietante (por otros motivos).

Y con este desconcierto, passim, así pasan los días, como el bolero, en un melífluo quizás, quizás, quizás. Y yo desesperando...




p.s. La ilustración de arriba es un San Dionisio, que ya he contado que los obispos que de verdad me gustan, mis preferidos, son los mártires ya martirizados; a poder ser decapitados y con la santa testa en la mano, como Saint Denis (¡viva!).

+T.

martes, 22 de febrero de 2011

¿Qué está pasando con los "santos"?


La comisión juanpablista para santos de rebaja sorprende cada día más; sorpresas que rozan el esperpento, otras casi tangentes con el absurdo. Esta última me ha dejado un grado más perplejo que otras veces:





Era un chico de buena familia (¿por qué salen tantos santos de 'buenas familias'? ¿no hay Santos de familias 'mileuristas'?). Un gamberro, un niño de papá, malcasado, maltratador, una pieza. Que un día se quiso ir de vacaciones al trópico, una aventura caribeña, y como papá no le daba las pelas, atracó un banco y mató a un policía. Fue encarcelado, juzgado y condenado. Y estando en capilla se arrepiente, llora, confiesa, comulga y es guillotinado. En paz descanse y en Gloria esté. Amen.

Así, como este, terminaron muchos, muchos. Yo mismo tengo constancia de escenas más intensas que esa, de reos en capilla comportándose con un nivel de gracia y virtud que conmovían a los capellanes de las prisiones. En Sevilla era una de las obligaciones que cumplían los señores hermanos de la Stª Caridad, que servían y acompañaban durante aquellas negras y amargas y horas a los que iban a ejecutar con garrote. Y contaban luego, emocionados y conmovidos, escenas más demoledoras que la del francés. Pero ninguno de todos aquellos que murieron bien, santamente, en gracia de Dios, perdonando y dando ejemplo de resignación y esperanza, ninguno ha sido propuesto para los altares. Una cosa es morir bien y en gracia, y otra ser "canonizable". Estas diferencias, hasta no hace mucho, se sabían apreciar.

El aval del "beatificable" francés fue el muy equívoco Cardenal Lustiger, Arzobispo que fue de París, en paz descanse también, una de las pifias más sonadas de los muchos (¡muchos!) nombramientos fallidos efectuados por JPIIº. No sé qué vería de particular el Emmº y Revmº Lustiger, Jean Marie, en el niño de papá que mató a un honesto policía cuando robaba un banco para irse a las Antillas. No sé qué le llamó la atención. Supongo que los de la familia del policía asesinado tampoco lo sabrán.

Repito lo del niño rico, la buena clase y buena posición y buena familia de ciertos beatos, beatas, santos y santas de estos últimos años. Más los que hay en la lista, en la fila, esperando turno para ser proclamados. No dispongo de estadísticas al respecto, pero estimo que sería la mar de curioso conocer algunas. Porque algo debe significar.

Volviendo al francés postulado para beato, la gacetilla con la noticia dice - por decir algo - que sería un caso como el de Dimas, el Buen Ladrón. Precisamente. Lo mismito. Y en las mismas circunstancias, dirán también, querrán decir.

Yo digo que algo falla, que algo está fallando en la Congregación para las Causas de los Santos cuando están sucediendo casos como este. La impresión es que basta una buena promoción, unos avales. Y medios, claro, medios para la promoción de la postulación, para gastos de personal y representación y todo eso que no está al alcance de todos.

Si estuviera al alcance de todos, ¿se imaginan ustedes cuántos beatificables/canonizables por día llegarían a los registros de postulación de la Congregación para incoar sus respectivas causas? Porque si el francés niñato-malavida-ladrón-asesino arrepentido antes de la guillotina puede: Dígan ustedes cuantos buenos católicos, inocentes, trabajadores abnegados, madres sacrificadas, padres heróicos, almas fieles y sencillas, pobres de espíritu, límpios de corazón...etc. etc. etc. podrían estar y no están y no van a estar ***. Pero otros, como este, sí: Con una familia pagando y un cardenal empujando. Y una Congregación de Causas de Santos en el nivel más bajo de su historia gracias al Beato Súbito del 1 de Mayo, D. m.

Y si alguno pregunta - como yo pregunto - que qué está pasando, el juanpablismo entusiasmado se escandaliza y aplaude, aplaude, aplaude, para que la fiesta tape las voces de los que preguntan qué pasa, qué está pasando, qué va a pasar.

Algunos dias, con algunas cosas, se me ocurre que el juanpablismo triunfante que nos embarga es una especie de panem et circenses de la catolicidad postmoderna al gusto de los neocón.

*** Quiero decir que no van a estar entre los santos que se fabrican en la tierra, en la lista de beatos y santos proclamados aquí abajo; en la del Cielo, en la definitiva, las sorpresas van a ser tal y cual profetiza el Evangelio: Últimos que serán primeros y primeros que van a ser últimos, colistas, culeros (pero, quizá, con título de beato o santo con sellos y rúbricas de la Sgdª Congregación).



+T.

lunes, 21 de febrero de 2011

Un cuento, una fábula, un apólogo



Me lo acaba de mandar mi amigo Paco Val. (todo un señor, del Reino de Granada, felizmente casado, esposo y padre, residente en Madrid). Me ha gustado y lo transcribo aquí. Lean:

En el vientre de una mujer embarazada, dos gemelos sostienen una breve e interesante conversación porque uno de ellos es creyente y el otro ateo.

- El ateo: ¿Hermano, tú crees en la vida después del nacimiento?

- El Creyente: Por supuesto. Todos saben que hay vida después del nacimiento. Estamos aquí para crecer, estar fuertes, y prepararnos para lo que nos espera cuando salgamos.

- El ateo: ¡Tonterías! No puede haber vida después del nacimiento.
¿Puedes imaginarte como sería esta vida?

- El Creyente: No conozco los detalles y de momento no tengo mucha imaginación, pero supongo que fuera hay más luz. Tal vez allí caminemos y nos alimentemos solos.

- El ateo: ¡Qué disparate! ¡Es imposible caminar y alimentarnos solos! Tenemos el cordón umbilical que nos alimenta. Solamente quiero recordarte esto: la vida después del nacimiento es imposible, porque nuestra vida depende del cordón, y el cordón, es demasiado corto.

- El creyente: Estoy seguro que es posible. Sólo que será un poco
diferente. Quizá muy diferente.

- El ateo: Pero no hay nadie que haya regresado de allí, no te hagas ilusiones. La vida sencillamente se termina con el nacimiento. Y, sinceramente, la vida está llena de incomodidades en la oscuridad. Esto es demasiado estrecho para los dos.

- El creyente: No sé exactamente cómo será la vida después del
nacimiento pero en cualquier caso, vamos a conocer a nuestra mamá, ¡Y ella cuidará de nosotros!

- El ateo: ¿Mamá, has dicho? ¿Tú crees que tenemos una mamá? ¿Y entonces dónde está?

- El creyente: Ella está por todos lados, a nuestro alrededor, y
nosotros nos encontramos dentro de ella. Nos movemos por ella y
gracias a ella estamos vivos. Sin ella no existiríamos.

- El ateo: ¡Qué tontería! Yo no he visto una mamá así; por lo tanto no existe.

- El creyente: Yo tampoco la he visto. Pero cuando no me das patadas, y pasamos momentos buenos de tranquilidad, la oigo cantar; es una música dulce. Estoy deseando encontrarme con ella. Entonces, además de oírla, la veremos.

¿Qué tal? Se refiere, en el fondo y por comparación, a nuestras apreciaciones, juicios e imaginaciones sobre Dios, la vida sobrenatural y la eternidad, todo eso que vulgarmente se dice 'el más allá'. Que existe y es real...aunque no se vea y algunos no intrepreten bien los indicios, que otros sí perciben como signos de certeza.

En relativo sentido, el otro día escribía otro amigo (también señor, también casado, esposo y padre, de Madrid también) algo que conecta con esto mismo: Las turbadoras e inquietantes dudas de los 'teólogos profesionales' frente a la sólida certeza de los pobres de espíritu, los creyentes simples, los carboneros con fe.

Las dos reflexiones valen para darles un hervor (o dos) en el puchero espiritual, y sacar y aprovechar sustancia y sabor. Justamente hoy, que acaba de empezar la cuenta atrás -¡estamos en la Semana de Septuagésima!- y hay que motivarse para la Cuaresma que se acerca etc.


+T.