viernes, 5 de febrero de 2010

Fe, sentimiento, emoción (apuntes sobre)


El sentimiento/la emoción pueden servir de praeámbula fidei, pero no son la fe; aunque la fe contiene emociones, y "siente". No basta sentir/emocionarse para hacer efectiva la fe, no es suficiente. Sin embargo la fe es también "sensible", se mete en los tuétanos y circula con la sangre sensibilizando hasta los pequeños músculos que horripilan el vello de la piel. La fe no es sentimiento, pero se siente, y es emocionante.

Fe y sentimiento interaccionan en una proporción idealmente equilibrada; yo no sabría establecer esa proporción, ni fijar el equilibrio, ni siquiera definirlo propiamente. En cada creyente se detecta de forma muy personal, y no es mejor la fe con menos sentimiento ni de más calidad la más sensible. Depende. Aunque es fácil reconocer la emoción con poca fe, y a veces asombra la fe sólida cuando estalla en sentimiento. La experiencia mística de Stº Tomás de Aquino el día de San Nicolás, tres meses antes de su muerte, fue uno de esos momentos en que la fe sólida y bien templada, inteligente y razonada, se desborda en sentimiento y emoción: Es la mística, un fenómeno espiritual que sucede por pura gracia, pero que tiene su "proceso" y puede alcanzar niveles admirables, como un climax de la fe con inteligencia y sentimiento.

En los Evangelios, en los Misterios de la Vida de Cristo, hay momentos de intensa fe que siente. Cuando San Lucas dice que "... Maria autem conservabat omnia verba haec conferens in corde suo" Lc 2, 19 (que reaparece brevior en 51 : "...et mater eius conservabat omnia verba haec in corde suo") entiendo que describe uno de estos equilibrios fe-sentimiento vividos en la extraordinaria intimidad de la Virgen Madre; tuvo que ser tan irrepetible como todo lo suyo. Pero ahí está: Fe y sentimiento (o fe con sentimiento, en este caso animado por la maternidad, algo tan íntimamente femenino (como la virginidad, también)).

Pero en el texto fundamental de la confesión en Cesarea de Filipo, la fe de Simón Pedro confiesa por encima del sentimiento, enfáticamente, más allá del sentimiento (entusiasmo?) de los otros discípulos presentes. Y sobre esa fe escueta, firme, dura, sin "sentimiento", se edifica la Iglesia imperecedera. La fe es más que el sentimiento, puede contenerlo, pero es superior al sentimiento.

Una escena evangélica con más patetismo que fe es cuando Pedro rompe a llorar, después de haber negado tres veces al Señor en la noche de la Pasión. El canto del gallo que le profetizó el Maestro es el instante en que una fe traumatizada por el dolor y el arrepentimiento se desahoga en llanto amargo, incontenible. Se ha roto el equilibrio y vence el sentimiento, se impone la emoción más que la fe. Quizá porque la fe hasta el momento de la Pasión fue suficiente para el discípulo, pero el escándalo de la Pasión necesita más fe; tiene que crecer la virtud insuficiente del discípulo que ha sido hasta el nivel nuevo del Apóstol que será. Cuando se serena la descarga emotiva, el sentimiento madurado de Pedro desemboca en la fe enriquecida con la gracia de la Cruz. Si el Salmo reza "tu luz, Señor, nos hace ver la luz" (Sal 36,10), el que sigue a Cristo también puede decir "Tu cruz, Señor, nos hace ver la cruz"; item más: "Tu Cruz, Señor, nos hace amar la cruz".

Al final la fe se fragua/resuelve en amor, amor personal, amor de intimidad entre dos, ese luminoso binomio evidente que glosa John Henry Newman cuando da cuenta de la historia de su conversión: "...el pensamiento de dos y solamente dos absolutos y luminosos seres evidentes a todas luces, yo mismo y mi Creador"; Dios y uno mismo. Un proceso que va de la atracción primero, luego el encuentro, después el conocimiento y finalmente la confesión-fe y la entrega.

En la escena de la triple confesión petrina de Jn 21 15-18 se resuelve otro capítulo de fe-sentimiento/emoción. Entreverando los dos pasajes del Evangelio que he citado, el de San Lucas y este de San Juan, me atrevo a entablar un paralelo entre la interiorización del Misterio en la Madre del Señor y lo ocurrido a Simón Pedro entre la noche de la Pasión y la triple confesión de Galilea. En Genesaret, cumplida la Pasión y después de la Resurrección, en vez de decir/preguntarle por su fe, si cree, el Señor interroga a Pedro sobre el amor, el amor que le tiene a Él.

En la escena de Jn 21, 15 ss. los protagonistas son Cristo el Señor y su discípulo Pedro; en la vida de los creyentes los protagonistas son el mismo Cristo Jesús y cada alma, cada fiel. Y el escenario no es el Mar de Galilea, sino la Iglesia. Las preguntas son las mismas: Las mismas preguntas de amor...que se sienten profundas en el alma y se responden con fe (y con emoción).




Vuelvo a recurrir a un fragmento de la Pasión según San Mateo, el oratorio del obispo ortodoxo ruso Hilarión Alfeyev, para ilustrar la exposición. Me parece muy entonado.

+T.

martes, 2 de febrero de 2010

Las Candelas


Se encendían las candelas cuando era noche cerrada, las más tempranas las que tenían más chiquillos impacientes alrededor, y las últimas las que organizaban las pandillas de jóvenes, mozos y mozas y parejitas de novios. A las nueve de la noche ya estaban todas encendidas. Y se encendía el cielo.

Desde el balconcillo del soberao se veía todo el pueblo ardiendo, en cada plazoleta y cada calle ancha una candela. Y el cielo negro intenso se veía entre nubes de humo color naranja, con los reflejos de las candelas dando resplandores temblorosos a la Torre de la Iglesia y la del Reloj.

El ramón de olivo que cubría la leña ardía en chispas que volaban al cielo restallando como un repique de triquitraques, y los niños mirábamos embobados las chispas que subían rápidas, tan vivas, más allá de los cables de la luz. Era el momento más emocionante, más intenso, cuando las llamas largas y altas prendían en la ropas del Júa y el muñeco se inflamaba y derramaba paja encendida, hasta que se deshacía sobre la candela.

El Júa es el muñeco de trapo relleno de paja que se pone encima de la candela, como un motivo alusivo, con cartelón y leyenda graciosa que explica la figura del muñeco. Lo preparan las mujeres, las vecinas de cada la calle donde se organiza la candela, una de esas ocasiones en que las mujeres hacían fiesta a su gusto, sin reparos. Y se empezaba con el pitorreo del muñeco, ideando una figura cuanto más grotesca mejor. Cuando estaba hecho se sacaba a la calle, donde los hombres tenían ya formada la candela, con madera de troncos de olivo cubiertos con ramón hasta formar una fogata de tres o cuatro metros de alto; en lo alto se plantaba el Júa, amarrado a una caña para mantenerlo tieso, o sentado en una butaca coja o un sillón de mimbre desculado.

Cuando montaban el Júa se armaba una gritería, las mujeres con la risa chillona que se contagiaban unas a otras, y los niños saltando alrededor, nerviositos, viendo subir al Júa. Se le llama "Júa" por el "Judas", un muñeco parecido que se hacía el Domingo de Resurrección y se colgaba en medio de las calles, de balcón a balcón, y por la mañana, a la hora de Tercia, salían cuadrillas de escopeteros "a matar al Judas", con una trupe de chiquillos detrás y todos los de la calle animando a los cazadores, que tiraban salvas de pólvora y serrín a los muñecos hasta que salían ardiendo y se deshacían.

Nuestro Júa de las Candelas es una remota reliquia de las celebraciones de la Depositio del Aleluya, cuando se enterraba de manera más o menos solemne o jocosa al aleluya, que se dejaba de cantar en las 1as. Visperas de Septuagésima hasta que se volvía a entonar el Sábado de Gloria. De Júa a Júa, de Septuagésima-Candelaria a Pascua Florida, con el Aleluya ausente.

Era entonces, cuando las fiestas iban al compás de la fe, y las alegrías y las austeridades tenían sentido, y se celebraba cada cosa como correspondía, un entierro con lloros y un bautizo con gozo. Y se tomaban los últimos pestiños en la candela de la Candelaría, con las últimas uvas en aguardiente que habían sobrado de las Pascuas de Navidad y de Reyes, y ya no se volvían a comer dulces hasta que llegaban las torrijas de Semana Santa y la Pascua del Señor.

Todo sabía mejor, todo tenía su sabor, con su gusto propio, inconfundible. Y el aire de la noche de la Candelaria olía a candelas, y sonaban toda la noche los latones que se golpeaban con palos para hacer música al compás de las botellas de aguardiente y los almireces de bronce, cantando coplas de romance, y bailando ruedas alrededor de las candelas, que se iban consumiendo y haciendo rescoldos.

Por la mañana, cuando los niños íbamos al colegio, medio dormidos después de la noche de fiesta, se veían por las calles los montones de cenizas, todavía calientes y humeantes de las candelas. Y nos entraba esa nostalgia del disfrutar que pasó.

Yo no sabía entonces qué era nostalgia.

&.

lunes, 1 de febrero de 2010

Tarde, muy tarde (sive excusatio non petita...etc)

Transeuntes somos y el camino nos empareja con prójimos de muy distinta laya, unos de una hechura otros de otra, de mejor lana o de más áspero pelaje; hasta aparecen algunos con pellejo de escamas.

Cierta impresión benevolente dependiente de la caridad (que no es simpatía ni la exije) late tanto en nuestras conciencias que nos empuja, a veces, por encima de la prudencia y sus discreciones. Equilibrar prudencia y caridad es un dificil ejercicio en el que depende qué prime para que se desnivele todo en un momento. Y los desequilibrios son casi constantes en cuanto se implican estas dos virtudes, tan delicadamente articulables.

Yo he pecado contra la prudente caridad por arrimar el hombro en un particular que no debiera. Quizá por cierto prurito "ministerial", por el afán de hacer presente voz y opinión. Y sigo, confieso también, en esa intención de subirme al púlpito en cuanto me den un altavoz. Estoy firmemente persuadido de la necesidad de la voz católica en medio del guirigay desconcertado de los des-católicos, que son legión como los demonios de Gerasa.

Todo esto ocurre - me ocurre - desde un distante dilettantismo; quiero decir que no se trata de "profesión", que no es asunto de comer del asunto. Que ese es el problema que aparece en casi todos sitios cuando un proyecto de intención se convierte en una intención con proyecto. Y los proyectos se vuelven ya personales (o lo fueron desde un principio???) y, arribados a este punto, rara vez dejan de serlo sin intereses e interesados.

Tiene toda la gracia descubrir en un momento lo que ya se sabía pero se obviaba: Que al fin se trata del comedero de fulano, que el hombre tiene que ganarse el pan y las papas porque es justo y necesario. Pero para que él pueda ganarse su sustento ya no todo es justo ni necesario, ya no caben todos y hay que soltar lastre para que el globo suba.

Pues que suba. Que suba el aeróstato y se enrisque en las nubes del arrebol. Que ya caerá, ya caerá; y mayor será el bajón con su porrazo, que nos divertirá (¡oh frívola vanidad!). Total, el negocio no es tan pingüe ni tan asegurado. Fablas de dueña y trato de compadres que hoy se avienen y mañana se apuñalan, gitanerías que si no la dan a la entrada la pegan a la salida. Y así, porque el mundo y sus cosas son así.

Aunque me tengo que decir lo que me dije en el comentario a un comentarista:

"Tú lo quisiste,
fraile mostén,
tú lo quisiste,
tú te lo ten
"
Quiero decir que yo conocía al mulo, que era bestia resabiada y mohína, que coceaba malamente, también. Conque la patada recibida no ha sido "sorpresiva", ha sido "natural", correspondiente a su estilo. Y más o menos esperada, casi cantada. Era cuestión de tiempo.

Total que, como aquellos optimates senatoriales en desafecto de la plebe, nos recogemos la toga y nos replegamos al Aventino, nuestro monte reservado. Y allá queden ellos, con sus cosas. A ver cuánto duran. A ver.

Porque un buque con mando tan mal concertado o naufraga, o lo hunde una bombarda, o nunca llega a puerto conveniente. Hasta pudiera ser que lo aborden los piratas.

&.

viernes, 29 de enero de 2010

Iglesia-Sinagoga: Un atormentado camino irreversible (?)


Todavía fresca la visita de Benedicto XVI a la sinagoga de Roma, la rueca sigue hilando porque hay lana para una buena madeja. Que sale muy enredada porque desde hace 20 siglos y pico se ha mantenido así. Si a entretenerse en el desenredo se le llama "diálogo", bien. Por lo menos dos manos dedicadas a esa labor no pueden darse bofetadas mientras tengan los dedos ocupados en la madeja, que sigue liándose porque hay abundante lana que hilar.

Por ejemplo esta nueva "aportación" del rabino Segni, el que sale en las fotos de la visita a la Sinagoga junto a Benedicto XVI. Merece la pena leer la entrevista porque matiza muy ponderadamente el "gesto". Y lo deja en casi nada a la vez que echa al ruedo un par de cuestiones, muy interesantes para aquel que sienta interés por el tema.

Hace poco comentaba en otro sitio que la reciente aproximación de la Iglesia Católica a la Sinagoga está marcada por la historia personal de los dos últimos pontífices, testigos en su juventud de la persecución nazi a los judíos en Polonia y Alemania. Hasta qué punto esto les haya podido marcar "traumáticamente" no puedo decirlo, porque lo desconozco. Pero es evidente que las vivencias personales de Karol Wojtyla y de Joseph Ratzinger se implican en su acercamiento al judaísmo. Que ya no es una mera simpatía individual sino algo que comprende a toda la Iglesia, desde el momento en que es el Papa quien promueve y protagoniza ese acercamiento.

Una aproximación cordial, llena de gestos de "buena voluntad" que, sin embargo, no son recibidos como se esperaba, porque se les entiende según otros "parámetros", en este caso muy profundos a la vez que sutilmente susceptibles y reticentes. No se trata del "diálogo" de dos vecinos que se han ignorado y que ahora se descubren. Se trata de una aproximación "atípica" con muchos siglos gravitando encima, porque las relaciones Iglesia-Sinagoga han sido ab orígine traumáticas ex sese. Y yo añadiría que et necesse.

La revelación del Nuevo Testamento supone el fin de las instituciones veterotestamentarias y la "disolución" sin solución de continuidad del Israel bíblico en la Iglesia. Esto es tan obvio que lo captan muy bien los rabinos, tal y como espeta Segni en la entrevista, argumentando con bastante solidez. Item más, descubre en una expresión de "buena voluntad" de Juan Pablo II un desprecio patente a Israel:

E: Como se dijo que la visita de Juan Pablo II el 13 de abril de 1986, los judíos son los "hermanos mayores"...

Segni: Esta definición es muy ambigua en términos de la teología, como los "hermanos mayores" en la Biblia - que mencioné en mi intervención - son los malos, los que pierden su derecho de nacimiento... Hablar de "hermanos mayores" desde el punto de vista teológico, es decir: Tú estabas allí, ahora no cuento más!

E: ¿Debido a que mencionó en su discurso cuatro ejemplos de hermanos, Caín y Abel, Isaac e Ismael, Jacob y Esaú, y finalmente recordó a José y sus hermanos?

Segni: Debo decir que mi discurso no fue ocurrencia de una noche. Dada la importancia del evento, consulté con otras personalidades rabínicas. Uno de ellos sugirió que hablara acerca de este problema, muy sugestivo, que representa efectivamente el sentido de las dificultades para proceder como "hermanos". Fue para mí una sorpresa ver que el argumento "tocó" al Papa que, dejando la actitud hierática del comienzo de la ceremonia, empezó demostrar un profundo interés. No sólo esto, al final de mi charla, durante nuestra conversación privada, me dijo que el tema era muy importante”.

Aparte la profundización sobre el particular (un "teologúmenon"?) que daría para varias interesantísimas tesis, es evidente que la exegética judía se toma muy en serio conceptos-palabras que la "moderna" (modernista?) exégesis católica parece pasar por alto.

De todas formas, desde la fe de la Iglesia, no es el rabino el "docente" sino que es Benedicto, sucesor de Pedro, el que enseña. La sintética sentencia agustiniana vige con toda su incisiva e inclusiva significación: Novum Testamentum in Vetere latet, Vetus Testamentum in Novo patet. Algo que, obviamente, la sinagoga rechaza absolutamente.

El problema es si el Magisterio docente se atreve o no a enseñar a quien no sabe/no quiere saber. Una novedad que en el vertiginoso curso de acontecimentos desde la Nostra Aetate a estas nuevas relaciones con "gestos" ha surgido inevitablemente. Por el momento, la insistencia en el "diálogo" parece evitar deliberadamente todo intento docente. Es decir, se habla de todo lo "común" pero se calla lo que no se "comparte"; es decir, se pone un tope que no pasa más allá del "antes de Cristo" y se veta cualquier alusión a Cristo y post-Christum; es decir, que el diálogo parece no tener más órbita que un circumloquio en torno a los Diez Mandamientos. Por lo pronto.


Después pudiera ser que se hable un poco más de más. Imagino que los Profetas ni abrirlos. Los Salmos tampoco. Ni otros "pormenores" passim, desde el Génesis a Malaquías (el último de los Profetas Menores, el último libro del Antiguo Testamento (en la ordenación de la Biblia Católica)).

Yo pienso que bueno está lo bueno. Que está muy bien. Pero que deberían parar ya, los gestos y las visitas y las estrechuras. Tan extrañas. No porque sienta "aversión" ni sea "anti" nada, bien los sabe Dios. Pero me resultan tan excesivas estas relaciones, estos "gestos".

Además, el entendimiento es muy equívoco porque ¿a quién se dirige, con quién es el "gesto"? ¿Con el "Pueblo Judío"? ¿Con la "sinagoga"? ¿Con "Israel"? Cada una de estas cosas siendo de lo mismo no son lo mismo, pero se confunden; muchos confunden y suman todo esto, o no distinguen suficientemente. No me refiero al Papa. Pero es patente que se suscitan equívocos. Tantos y de parecido orden y sustancia como el del Rabino Segni (y otros rabinos) que entienden el "hermano mayor" con que les definía y acogía Juan Pablo II como una exclusión despectiva y descalificante.

Son sensibilidades muy distintas. Vuelvo a decir que demasiado marcadas por el tráuma de la generación testigo a la que pertenecen nuestros últimos Papas. Pero también la generación herida a la que pertenece Simon Peres que decía ayer que pende sobre Israel el peligro de una nueva shoah.

El pueblo judío víctima de la shoah de hace sesenta años no es el Israel actual; hay que insistir en el error de identificar "pueblo judío" con "estado de Israel". Tocante a este, el estado de Israel, la víctima (con la que se dentifica) se ha convertido en agresor, una conflictiva nación establecida a costa de la libertad y los derechos de los palestinos de Palestina.

Israel es un estado muy versátil, con habilidad y recursos para armarse con poderosos medios militares-diplomáticos-publicitarios y argumentarse ante la opinión internacional como víctima, sin asumir su perfil violento. No se puede volver insistentemente a la página de la shoah cuando se trata de explicar y escribir (y corregir) el presente. La historia vale para entender la actualidad, pero no la justifica. Cuando Israel agrede y oprime y priva de derechos en el presente, Israel no puede abusar de la historia ("su" historia?) sacando de la Caja de Pandora de la crónica del siglo XX la shoah; o de la del XIX los progromos; o de la del XVI la Inquisición. La Historia sirve para entender el presente, pero los crímenes de la Historia que fue no valen para dejar impune/justificar/tapar los crímenes actuales. No es honrado desenfocar el presente y enfocar el pasado. Mucho menos cuando da la impresión de ser una estudiada "técnica apologética", ad casum.

La "opinión judía", suele reaccionar armándose y abriendo frentes de confrontación en cuanto se les rozan estas "extremidades" hiper-sensibles. En la última semana, en estos días, no pueden ser coincidencias fortuitas las declaraciones de Segni, la reaparición del caso Williamson con el requerimiento de comparecencia formal del obispo de la FSSPX ante un tribunal de Ratisbona, o el discurso alarmista de Simon Peres. Con el estrambote del obispo polaco Tadeusz Pieronek que ha dicho, en suma, que Auschwitz no es un "monopolio" judío.

Al obispo polaco lo han silenciado pronto, casi obligado a desdecirse, con esa torpe excusación que le hace parecer a uno culpable del delito de lesa humanidad en cuanto transgrede la línea de la opinión correcta dictada a gusto de los interesados. Pero el obispo tiene razón; y no porque sea obispo, porque parece como si fueran sólo los católicos, curas-obispos-papas, los que, de vez en cuando, interpretan por libre la forzada mono-sintonía de una partitura muy bien orquestada que no permite variaciones libre sobre el tema. O, por lo menos, será que sólo a curas-obispos-papas se les pone en el candelero/la picota. Y a otros no. Por las razones que sean (que no serán tan razonables cuando no aparecen ni se explican, habitualmente).

¿Quizá no están las sensibilidades maduras para asumir verdades como mundos? ¿O son otros los motivos que impiden un debate-exposición sin la traba de la "opinión correcta"?

La tesis es básica:

No se puede reducir la enorme tragedia de la 2ª Guerra Mundial a la shoah.

Y tampoco se terminó la tragedia con la desaparición del nazismo, sino que el crímen siguió y la maldad se perpetuó en cada una de las naciones atormentadas y oprimidas por el comunismo marxista.

Si no se plantan estas verdades y se alzan con el mismo relieve que otras, la parcialidad injusta seguirá causando tantas victimas como grande sea el silencio y el olvido que se les imponga.

La Iglesia Católica debe sacudirse hasta la última mota de polvo de una historia que no es suya. No podemos soportar más tiempo la incriminación calumniosa que falsea la historia y la re-elabora según el sesgo de un mono-protagonismo injusto e injustificado.


Al final, los "gestos" se interpretan como "disculpas" asociadas a hechos que parecen imputarse a quienes van con buena voluntad de "reconciliación" y "diálogo" y se encuentran con una despectiva reticencia quejosa y reluctante. Comprensible, en cierto sentido; pero insatisfactoria, dadas las expectativas de las intenciones.

Dice el rabino Segni aludiendo al encuentro-diálogo Iglesia-Sinagoga que se trata de "...un camino atormentado, esperamos que irreversible". Yo me pregunto si se desea, verdaderamente, esa irreversibilidad o se quiere, más bien, entretener una confrontación a disgusto con una parte amargamente reticente y otra ilusamente entusiasmada.

Desde Nostra Aetate los pasos de ese camino "atormentado" los ha andado la Iglesia, con los Papas como especiales protagonistas. Los rabinos, por su parte, más que acercarse, apenas se han dejado alcanzar. Y una vez despedido el visitante, han hablado de la visita con medida y fría circunspección, casi displicencia.

Quizá mereciera la pena enfriar también el ardor y templar ese extraño termómetro que señala bajo cero por un extremo mientras el otro marca grados ardorosos en su punta.

p.s. Por cierto, y como apéndice, echen un vistazo a esta página: MASHÍAJ . La he encontrado casualmente, buscando fotos. Y ha sido una verdadera sorpresa, lo confieso.


+T.

lunes, 25 de enero de 2010

Católicos Ocultos



Católicos ocultos o católicos de corazón, que también se puede decir así. Católicos en su centro, disimulando porque les tocó un tiempo cruel, duro para la fe verdadera. Y los católicos se disfrazaban con la ropa que les obligaban a llevar. Si no no comían, y hasta podían morir denunciados por papistas, y verse en la Torre y con abono reservado para el cadalso.

Cada vez hay más pruebas que confirman lo que se sabía/intuía pero se callaba: Que Shakespeare era católico, de familia católica, y se mantuvo católico, y se le nota todavía en sus obras. Pero tuvo que camuflar su fe, porque tenía que vivir. Es el prosaico primum vivere deinde philosophare, tan crudo y realista, transportado al plano de la fe: Primero vivir, después creer; antes subisistir y la fe luego.

Así sobrevivieron en la Inglaterra de Isabel I Tudor los hijos de los católicos que sobrevivieron a Henry VIII Tudor; fueron los resistentes que tuvieron un respiro durante los años de Mary I, la esposa de Felipe II y la esperanza del restablecimiento del catolicismo inglés. Terminaron cripto-católicos en la Inglaterra de Elizabeth. Entre la política real y la posible, pudieron más los empeños afincados de monasterios y predios eclesiásticos, ya en manos de propietarios comprados por el rey a precio de abadías y tierras monacales. Es dificil vencer la causa de una fe que se traduce en tener que devolver y reponer. Así se afianzan enemigos, no se re-convierten almas; mucho menos naciones, para las que el oro sonante presente vale más que la trompeta del Juicio que sonará.

Los cripto-católicos ingleses fueron admirables señores de medio pelo y poca hacienda, Shakespeare, Tallis, Marlowe, o el Dowland semper dolens, a la sombra de la corte o de los mecenas de moda. Me los imagino con la vida de día y el rezo de noche, boca riente al sol y corazón azorado en la alcoba. Dejando suspiros piadosos en una melodía, o en un verso una huella de fe. Y a vivir creyendo en silencio.

No fueron los mejores. Los mejores fueron los valientes, los resistentes, los recusantes. Los que perdieron hacienda, vida y honra (¿quién decía que eran los tres riesgos del apóstol???); aquellos recusantes que se fueron perdiendo en sus casas de labor, en la Inglaterra católica profunda que perduró humilde y recia, no espléndida y pudiente. Fueron estos papistas mil veces perseguidos, vejados, despreciados, los que hicieron posibles el renacer del XIX, con la restauración de la Jerarquía Católica en Inglaterra. Incluso el Oxford newmaniano le debe tanto a los resistentes, a los que estaban sin ser vistos, manteniendo la fe, viviéndola y transmitiéndola.

No tienen nombre brillante, no son Shakespeare, no son Tallis, no son Dowland. Pero fueron ellos; ellos fueron el rescoldo vivo, tan necesario cuando no dejan que prenda visible la llama.

¿Y los otros, los dolientes cripto-católicos? Desaparecieron. Quedaron sus obras, los dramas de Shakespere, sus comedias, las obras de Tallis, las de Dowland...pero ya no hubo, después de ellos, una segunda generación de católicos silentes; cuando aquellos corazones (sinceros) dejaron de latir, su catolicismo latiente se fue con ellos. Sus hijos ya no fueron católicos, no tuvieron descendencia de fe. Y la fe que dejaron fue sólo una tenue luz rastreable en sus obras, como un reflejo dorado en la bella penumbra. Nada más.

La fe cuando no sale fuera se queda dentro, en el corazón, rezumando zozobras porque se teme a los hombres cuando hay luz y a Dios cuando oscurece. Sea por falta de valor, o por exceso de procuras. Y no es fértil.



+T.

viernes, 22 de enero de 2010

El exorcista poseso


No quiero decir que esté poseído por el demonio, Dios nos libre y le libre a él, Dios libre a todos.. Lo que digo, porque lo dice él, es que está poseído por el “espíritu", el “espíritu v-2″, que es muy grave afección-posesión. Muy grave, muy grave.

La verdad es que no me lo figuraba; yo pensaba que su especial ministerio etc. le habría dotado de especial sensibilidad/competencia para discernir espíritus, si no por carisma anejo por lo menos por experiencia y práctica. Pero no, parece que no; et non solum sed etiam, porque no sólo le ha picado el “espíritu v-2″, sino que tiene la calentura post-conciliar (que, ya se sabe, es recurrente, como las fiebres de malta).

Extraña el caso. Porque hay veces que dice cosas sensatas, ordenadas. Otras, es verdad, despista. Entre el p. Amorth que eriza el vello sólo mirarle y este otro que salta de lo tremendo a lo quasi-frívolo con tan ligeros pies, hay una distancia. Tampoco sé si es que los años aportan gravedad, o si es que los diablejos que exorcizan uno y otro hacen al uno así y al otro asao. Lo ignoro. Pero entremos en más enjundia, con perdón.

Por ejemplo me alarma que diga, que escriba que el Vat.IIº sea/haya sido el “más grande…” ; pero mejor cito al pedem litterae las palabras del exorcista, que dice esto:

“En mi opinión el más grande, revolucionario y renovador concilio que ha tenido la Iglesia Católica desde su fundación ha sido el Concilio Vaticano II…”

y no sólo, sino que remacha:

“…digo esto no tanto por sus documentos, sino por el espíritu que logró imbuir en la Iglesia.Otros concilios definieron mejor aspectos concretos de la fe, pero éste supo infundir un nuevo espíritu…”

y el remate del tomate con pirindola y cascabeles:

…por supuesto ningún mérito más grande que la gran y formidable reforma litúrgica

Ahora juzguen ustedes, conspicuos lectores de este ameno y selecto blog, si no es para sospechar que el susodicho está poseso-poseidito del todo. ¿A que sí, a que no caben dudas; a que los síntomas y la fenomenología apuntan una mala, muy mala posesión del “espíritu v-2? ¡Quién lo iba a decir! ¡Exorcista y poseso!

Pobre hombre, pobrecito. Sí, sí; que de barro nos hizo Dios y nadie está libre de ser poseído por un mal espíritu, de esos que andan sueltos por ahí, con las máscaras de Frings, Alfrink y Liènart, metiéndose sutiles en las mentes para enturbiar las almas y ofuscar sus luces con destellos fantasmales de aggiornamenti y embelecos alquitarados en las retortas de los oscuros conciliábulos experimentalistas. San Michele ci protegga!!!

Y ahora más en serio, pero con el mismo horror, lean lo que dice el p. exorcista:

“…Baste ver algunos libros de moral y manuales de confesores para darse cuenta de que habíamos errado el curso notablemente en algunos puntos. La moral adquirió tintes rígidos y rigoristas. El tono amoroso de Jesús de Nazareth quedaba muy oculto bajo algunos esquemas morales expresión de una época no solo moral, sino también puritana…”

Yo me pregunto si considera falto del “tono amoroso” de Cristo a San Alfonso María de Ligorio, el que escribía aquellos manuals de confesores, el gran doctor de la moral y los moralistas católicos. ¿Y San Francisco de Sales, le parece también poco “amoroso". ¿O es que el p. exorcista está pensando en otras cosas, otros conceptos?

Dice también “…La liturgia cuanto más bella mejor…” Yo le recordaría eso tan clásico, tan metafísico, de los transcendentales del ente, el verum, el bonum y el pulchrum, que van juntos y convergen en el ser. No sólo es la belleza lo que le da entidad-bondad a la liturgia, sino que es inseparable de la verdad y el bien, la verdad que es lo que ha sido y se nos ha transmitido, y la bondad que es la santidad que ha comunicado siglo tras siglo a tantos Santos.

Cito otras sentencias del poseso:

- “…La Iglesia no sólo avanza, sino que también evoluciona. Evoluciona sin cambiar el mensaje de Jesús, evoluciona fiel a sus orígenes. Y los orígenes pueden ser mucho más revolucionarios de lo que algunos amantes de lo barroco se imaginan…”

- “…la Misa del Vaticano II fue el resultado de los estudios realizados por los mejores liturgistas del tiempo preconciliar.Un conocimiento meticuloso de la evolución de la misa desde los tiempos apostólicos, llevó a la creación de un misal que nos retrotrajera al espíritu litúrgico de los primeros siglos.

- “…El Misal de Pablo VI es un tipo de misa que encaja perfectamente tanto para un gran pontifical como para una misa en el campo. Pero sobre todo nos aporta algo que se había ido perdiendo con el pasar de los siglos: la misa como banquete, la misa como cena, la misa como participación de la comunidad de una misma mesa.”

-"…Sin duda los integristas se preguntan una y otra vez porque Nuestro Señor no hizo una Última Cena más tradicional.

Sin duda, sin duda, sin duda.

Lo que yo dudo es de la lucidez de este p. exorcista, que parecía otra cosa. Pero vaya, vaya, vaya.


El p. exorcista, que es muy “romano", recordará sin duda la casulla de San Ignacio que se expone en la stanza del Santo de Loyola, en la residencia aneja al Gesú, ¿la recuerda? Tan feúcha, tan corriente, tan pobretona. Pero con esa casulla puesta se deshacía en lágrimas Ignacio de Loyola celebrando la Santa Misa que no le gusta al p. exorcista.

Confundir barroco con tradición litúrgica es como creerse que el gótico deriva de las estalactitas y estalagmitas, o que el renacimiento son ninfas y sátiros correteando por una página del Aretino. No es eso, no. Y el p. exorcista, que parece inteligente, debería saberlo y apreciarlo. A no ser, ya digo, que esté tan poseído por el “espiritu v-2″.

En fin, las cosas. Esto es lo que hay. Si estos son los cabales, los lunáticos imaginen ustedes cómo estarán.

Oremus!

p.s. Hic corpus delicti (como verán Uds. despista bastante, ¡para que se fien!!!)


&.

miércoles, 20 de enero de 2010

Sebastian y cosas de


En el Misal antiguo aparece asociado a San Fabián, papa que fué; como son mártires los dos, es justo y oportuno el emparejamiento. Lo que pasa es que el Papa, por ser Pontífice, prevalece y va delante. Pero en devoción universal es Sebastián el que gana, sin duda. Y sin perder terreno, porque lo que ha perdido en devotos por una causa, los ha ganado por otra. Aunque no sabría decir si es ganancia.

Me refiero a que ya no se invoca a San Sebastián como protector en las epidemias, que esta fue su especialidad allá por la Edad Media gloriosa, que acudió al patrocinio de Sebastián por todos sitios, siendo el suyo uno de los patronazgos más extendidos desde el Báltico a Tarifa, con tantas imágenes sebastianistas expuestas a la veneración, casi todas interesantes, muchas de mérito, numerosas de gran valor artístico. Porque tuvo, además de la universal devoción, ese otro privilegio de contarse entre las iconografías más ricamente representadas del Arte Cristiano.

Por supuesto es la devoción la causa de su extensa iconografía. Pero hay que reconocer que el tema en sí resultaba muy atractivo para los artistas al ser uno de los pocos desnudos que se podían justificar, concediendo al artista una libertad de expresión y figuración que otros desnudos iconográficos no permitían. Por ejemplo, el tema del Crucificado, que exige una especial formalidad reverente (aunque sea, de hecho, el mejor tema de desnudo del Arte Cristiano). Pero a San Sebastián se le puede representar con más posibilidades, incluso con más imaginación puesto que de su martirio el relato tradicional no da detalles que obliguen a figurarlo en determinada actitud o posición concreta. La escena de Sebastián atado a un laurel y asaeteado en sus miembros, deja a la libre voluntad del pintor o el escultor exponerlo con los brazos amarrados delante o detrás, arriba o abajo, a los lados o por encima de la cabeza, los pies juntos o separados, atados también o libres. Estos particulares, junto con los demás accesorios, hacen interesantes todas las variantes de la iconografía del Santo.

No puedo precisar desde cuando, pero el "colectivo gay" ha hecho de San Sebastián su Santo predilecto. No por sus virtudes, ni tampoco, of course, porque el Santo padeciera ninguna nefanda inclinación, sino - es obvio - por la atractiva desnudez de sus imágenes, punto de atracción fundamental para la admiración del mundo gay.

He visto por ahí algunas "apologías" del tema recalcando la fijación de la iconografía de San Sebastián en algunos artistas relativamente "señalados" como, por ejemplo, Il Sodoma (sobran comentarios). Yo diría que puede ser, pero que es más razonable y probable que la elección del tema haya sido impuesta por el mecenas o el que encargó la obra, pues no es común que un artista repita por gusto un mono-tema tan concreto; y aunque ha habido casos, no es lo habitual. De todas formas, si un pintor quisiera recrearse en el desnudo masculino, podría haberlo hecho con mejores excusas que con un Sebastián poli-versionado, mucho más en aquel periodo renacentista-manierista, con la reaparición de la temática mitológica y alegórico-pagana, tan generosas en desnudeces.

Lo extravagante, sin embargo, es el caso a la inversa que también se ha vulgarizado de manera absurda, en tanto ha ido creciendo y extendiéndose la influencia de la "cultura gay". Y es que basta que un artista haya representado un San Sebastián para que le endosen el haber sido "gay", sin remisión.

Hace un par de años, en El Prado, fui estupefacto testigo de una de estas escenas de "salida de armario" falseada y forzada. Era un grupo de unas diez personas, con un guía tipo "guía", el grupo también tipo "grupo de museo", de joven-mediana edad fifty-fifty hombres y mujeres, gafitas, bufandas, etc. El guia, delante del San Sebastián de El Greco, explicaba el cuadro y entre col y col aludió a la "naturaleza homosexual del tema" que explicaría ciertas dudas sobre este y otros desnudos masculinos en la obra del Greco...etc. etc. etc. Y ya se lió con la consabida represión de la Inquisición, la Iglesia etc. etc. etc.

Yo no sabía si reirme estentóreamente, o si darle un bastonazo en la boca al mentecato guía-gay. El grupo, sonreía, consapevolenti tutti. Y así escriben ellos "su" historia, poniendole mallas y tutú rosa a todo y a todos. "Cultura gay" llaman a eso. ¡Horreur! (además de empalagosamente kitsch del peor gusto degenerado).


Volviendo al tema iconográfico, hay que decir que entre las representaciones antiguas la escena del martirio con el Santo desnudo asaeteado alterna también con otras en las que el San Sebastián aparece vestido de caballero, o con atuendo militar o cortesano. En la Catedral de Sevilla, en la nave de la Puerta de los Palos, la vidriera sobre el portón es un bello ejemplo de este tema, pues representa nada más y nada menos que al Emperador Carlos V en figura de San Sebastián (o viceversa); la figura del Santo está vestida como el emperador, con jubón, manteleta con vuelta de piel, greguescos cortos, calzas y zapatos de corte, y la cabeza cubierta con gorra de la época, con adorno de plumas. Sólo el detalle de las flechas que empuña la figura en la mano derecha, como atributo martirial, dan la clave para identificar el retrato del Emperador con la imagen de San Sebastián. Me parece recordar que tiene fecha al pie, la de la estancia del Emperador en Sevilla cuando casó en el Alcázar con Dª Isabel de Portugal. La vidriera es del maestro pintor-cristalero Arnao de Flandes, una de las más señaladas de las de su serie.

Bien. Baste lo dicho; aunque me he quedado con ganas de decir algo de la peli del estupendo y controvertido cineasta Derek Jarman, su "Sebastianne", rodada con tipos efébicos passolinianos y diálogos integramente en latín, gay hasta las cachas (que salen muchas), pero interesante y nada vulgar, como toda la obra de Jarman (algunas de sus pelis son "capolavoro", como el Caravaggio, hay que reconocer).

Total, que me encomiendo a San Sebastián, patrono de mi pueblo y de muchos pueblos como el mio, que hoy le celebramos con fiesta, agradecidos a su patrocinio. Los Santos no fallan; aunque muchas veces parece que no están, no dejan de guardar, amparar y defender a quienes acuden impetrando su intercesión ante el Señor..

Oratio:

Infirmitatem nostram réspice, omnípotens Deus, et quia pondus propriae actiónis gravat, beatorum Mártyrum tuórum Fabiáni et Sebastiáni intercessio gloriosa nos prótegat. Per Dmn.nost. Ies.Xtm...Amen.


p.s. Ahora que caigo, la Oratio es muy asumible por los nuevos devotos de San Sebastián, muy apropiada para su estado y sus cosas, veramente.


Ex Voto

+T.

martes, 19 de enero de 2010

Un milagro que no puede Juan Pablo II y que sí alcanza Pio XII


Esta mañana, un amigo italiano me mandaba por facebook el enlace de la noticia, que ha causado sensación por toda Italia: Un milagro que no puede Juan Pablo II y que sí alcanza Pio XII. Aunque algunos blogs lo han comentado ya, yo también quiero comentarlo (apuesto que no coincidimos en el comentario).

Es uno de estos episodios italianos-italianos, de la Italia católica profunda que sorprende siempre por su riquisima expresividad religiosa, catolicismo con vida y con escenas dificilmente parangonables en otros sitios que no sean Italia. En resumen, los hechos son estos:

En Abril del año 2005, pocos días después del óbito de Juan Pablo II, se le diagnostica una gravísima afección tumoral a una joven madre gestante, un agresivo linfoma de Burkitt con síntomas de metástasis. Su marido, conmocionado, se pone en oración encomendándose al recien desaparecido Juan Pablo II. Al poco, una noche tiene un sueño y ve claramente al Papa Juan Pablo II que le le habla (lo cuenta el mismo protagonista):


- “Aveva il volto serio. Mi disse: - ‘’Io non posso fare niente, dovete pregare quest’altro sacerdote…'’ Mi mostrò l’immagine di un prete smilzo, alto, magro. Io non lo riconobbi, non sapevo chi fosse”
- “Tenía el rostro serio. Me dijo: -"Yo no puedo hacer nada, debeis rezar a este otro sacerdote…” Me mostró la imagen de un cura enjuto, alto, delgado. Yo no lo reconocí, no sabía quién era”.
El joven se despertó turbado y ansioso, pero sin poder identificar al sacerdote que le había indicado el Papa Wojtyla. Pocos días después de tener aquel sueño, estaba mirando distraído una revista y en una de las páginas encontró una fotografía del joven Eugenio Pacelli, el futuro Papa Pio XII. Inmediatamente le identificó con el sacerdote que Juan Pablo II le había enseñado en el sueño. Se puso en contacto con familiares y amigos y comenzaron una cadena de oración encomendando al Papa Pio XII la curación de su esposa, y la joven curó repentinamente.

El caso fué tan impactante que los mismos médicos que atendian a la enferma abrieron un expediente por posible error en el diagnóstico. Pero las analíticas confirmaron que las pruebas realizadas eran absolutamente fiables y ciertas, asegurando el gravísmo diagnóstico del linfoma cancerígeno, a la vez que cerificaban la desaparición total del tumor maligno. La mujer quedó sana, gestó normalmente a su hijo, el tercero, y dio a luz al niño satisfactoriamente. Pasados unos meses, el matrimonio comunicó su caso al Vaticano. En su Diócesis de Sorrento-Castellammare se instruye el informe canónico que pasará, después de las formalidades canónicas prescritas, a la Santa Sede, para adjuntar el informe del milagro a la causa del Venerable Pio XII.

Y esta es la historia. Como prediqué el Domingo pasado, a propósito del Milagro de Caná, estas cosas sirven para confirmar las fe de los creyentes y suscitar la fe en los hombres de buena voluntad; para los obtusos cerrados a la gracia, ofuscados en la negación de Dios, los milagros no surten efecto, al contrario: Se ensoberbecen más y se ratifican en su contumacia, protervos, ciegos que no quieren ver la luz.

¿Comentarios? !Oh! ¡Yes! Muchos, tantas ocurrencias que se me vienen a la cabeza y que les expongo en comentario de rebotica, de mesa de camilla, de sacristía, sin más teologías ni cientifismos ni averiguaciones canónicas, sólo a golpe de ocurrencia neta y viva como chispazos:

Primum: Que qué alegría que Pacelli quede por delante de Wojtyla, a tal señor tal honor y a cada uno lo suyo. Pero es que este particular me da tanto contento, tanto, que ustedes no se pueden imaginar.

Secundum: Que por qué será que lo que no puede Wojtyla sí lo puede Pacelli…

Y no sigo porque verán ustedes que este cotilleo de beaterío puntilloso-quisquilloso puede terminar sui géneris, si me explico. Conque quede ahí y dicho queda.

Ahora más en serio (y espero que ustedes, los que tienen/tengan el buen el gusto de leerme y siguen/sigan este blog, vayan distinguiendo sapientemente tonos de broma/ironía/scherzo de otros más graves y ponderados (siendo todos muy “serios", conste)); más en serio, decía, hay que entender los hechos recientes sobre los particulares tal y como los ha ido publicando, en estos últimos meses, el Vaticano, pues en el Vaticano no dan puntada sin hilo, y este admirable y sabroso milagro parece ser el hilo de:

- la vuelta a la luz de la causa de Pio XII

- el interés de la Santa Sede en publicar documentos y testimonios de la irrepochable y admirable actitud de Pio XII tocante a la shoah, probando (hasta dónde se puede) la falsedad de calumnias y campañas en su contra

- la declaración de “venerables", juntamente, de Pio XII Pacelli y Juan Pablo II Wojtyla

- el que este caso salga a la prensa y se publique por uno de los más estimados “vaticanistas” del momento, Andrea Tornelli (dos dias después de la visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma, detalle también digno de tenerse en cuenta).

Porque parece ser que sea el mismísimo Benedicto XVI el que está marcando pautadamente, prudentemente, con todo tino “pastoral", esta justísima reactivacion de la causa de pio XII, tan grande como Papa, tan santo como sacerdote.

Que este es otro detalle que quiero resaltar: SACERDOTE. Si ustedes no lo han advertido, es lo que le dice Juan Pablo II al joven, en el sueño: -"…debeis rezar a ESTE OTRO SACERDOTE…” ¿Me siguen ustedes? No dice “este otro Papa"; ni dice “este otro obispo"; sino que dice “…ESTE OTRO SACERDOTE”; es decir, que antes y por encima de todo, Juan Pablo II y Pio XII (glorificados? los dos) se reconocen y presentan, uno y otro, como SACERDOTES. Ni más ni menos.


Señoras y señores míos, amigos y demás, indiscretos e indiscretas, prójimos y prójimas de toda clase y voluntad que pasais por esta esquina bloggera, ustedes todos los que sean: ¿Entienden ustedes, pios y pias, impios e impías??? Pues eso:

¡Que grandeza será ser SACERDOTE cuando dos Papas caminos de los altares, aparecen en sueños, hacen milagros, y se presentan como SACERDOTES!!!

Ea. Pues eso era. Espero que las palabras del artículo-testimonio del Tornelli sean tal cuales las pone, las mismas que escuchó el joven marido italiano; si no me dejan en un apuro, ustedes comprenderán.

Pero es que estoy en-can-ta-do con el “milagro”, que parece sacado de las Fioretti de un Santo del siglo catapúm. Así, así me gustan a mí estas cosas: Un milagro-milagro con “historia” y con “mensaje", sueños, apariciones, dos Papas, una curación…Todo eso.

En honra y gloria de Cristo y de sus siervos Pio-Eugenio y JuanPablo-Carol, SACERDORTES.

¡Amen!


+T.