miércoles, 13 de enero de 2010

La Monarquía amenazada por propios y extraños.



Un amigo mio, francés, está ensayando con su coro el Requiem de Eustache du Caurroy que interpretarán - D. m. - el próximo 17 de Enero en París, en la Misa funeral del CCXVIIº aniversario de Luis XVI. Con más o menos implicación o afecto, se reconocen monárquicos en esa extraña coyuntura en que sobreviven los monárquicos nostálgicos en las modernas repúblicas europeas.

Una supervivencia doblemente sensible no sólo a la pérdida del trono, sino también al relativo agravio comparativo de ver cómo subsisten las antiguas monarquías tradicionales dentro de las mismas fronteras de la Europa de nuestro siglo. Por ejemplo, la Francia republicana que fue reino de los viejos reyes Capetos mantiene hoy día fronteras con los reinos de España, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Mónaco (además de Andorra, el excepcional principado con jefatura de estado "bicéfala" de raiz históricamente monárquica, en la que el el presidente de la república es, paradójicamente, "co-principe").

La monarquía en Europa no es una addenda ocasional, sino que forma parte de la médula histórico-cultural de nuestro continente. Un continente que no es uno más entre los otros, sino que por hechos y razones histórico-culturales ha definido decisivamente el pasado del mundo, su presente y su futuro. Sin olvidar la vinculación de trono y altar, que afecta y une también de manera bastante definitiva a la Iglesia y a las monarquia históricas, aun más ligadas en el caso de la desaparecida institución del Sacro Imperio.

El Sacro Imperio, de no haber desaparecido funestamente víctima de la avalancha revolucionaria, hubiera estado llamado a ocupar un interesantísimo espacio/función moderador que parece que entrevió en su día (en toda su nebulosa lejanía) nuestro Carlos V, tan "europeista" avant la pàge por mor de su herencia y las circunstancias de su momento.

No soy - no me considero - un iluso cuando postulo el valor de la monarquía como institución de alto valor y valorable en el siglo XXI, digna de la más cuidadosa preservación, más allá de las empatías que susciten los ocasionales ocupadores/representates del trono y la corona. Confirma mi jucio el hecho de que las monarquías existen y son, en la mayoría de los casos, instituciones que estructuran muy válidamente los conceptos y valores meta-políticos de sus respectivos estados y naciones.

Hace un rato he dejado este comentario en el blog de un amigo:

Las pasiones ciegan; si son atávicas, más; si están sujetas al ardor de las circunstancias, mucho más.

Coherentemente, por aprecio a la institución, ser (ilusa y virtualmente) "tronovacantista" (especie que no existe "oficialmente" y que no sé si ha sido invento propio o ya existía, no me consta), por aprecio a la monarquía entiendo que hay que librarla de ataques que, más allá de la persona concreta que la encarna, van contra la institución misma.

A JuanCarlos no le quiere nadie; por una razón u otra, y siendo opuestas razones, suma los desafectos de las dos bandas extremas, y ya sin siquera el célebre "Consejo" que le prestigiaba, sin Pemanes ni otros mentores de ese lustre que, por lo menos, le daban genio y figura "aúlicas".

Insisto en que tirar al Borbón es minar el trono que si se va ya no volvería, dejando a España sin su monarquía, con republica-ca, y con dos Borbonerías pretendientes y destronadas (una con más entidad que la otra, tan fantasmal se reconozca o no).

Conque Uds. verán. Pero debieran advertir que si quieren y/o esperan rey, deben salvaguardarle el trono. Porque un trono existente siempre se puede ocupar, y no importan periodos "tronovacantistas" - como nuestra historia reciente demuestra - si existe y se mantiene el trono; ya llegará quien lo ocupe con mayor o menor mérito, dignidad y competencia (o legitimidad).

Pero si el trono se fuera, ya no volvería, ¿o esperan ustedes que de una republicaca sociata-neoliberal salga un trono real? Ya no quedan (ni tendremos) Pavias y MartinezCampos para pronunciarse; ni un Don Francisco que guarde el trono 40 años, tampoco.

De todas maneras, me parece que estas cosillas, en ciertos ambientes, no habría ni que explicarlas porque se suponen sabidas. Pero entiendo que supongo demasiado, ¿no?




Repito aquí el comentario con su mismo sentido. Me parece absurdo, disparatado y peligrosamente lesivo poner al Rey como diana. Si se hace, o falta la razón o se utiliza interesadamente (deliberadamente?) una excusa insuficiente que se tornará en otra cuando la ocasión sea otra, manteniendo al Rey en el punto de mira y sometiendo a la monarquía a una contínua agresión.

Yo insisto que eso es malo, una equivocación más o menos culpable/imputable (eso no lo puedo juzgar).

Cordialiter omnibus, of course.

+T.

martes, 12 de enero de 2010

Las peores intenciones del futuro ztpero


Los pronósticos del año recién estrenado no pueden ser menos favorables para el impresentable. Con toda una marea de descontento in crescendo dentro de su partidete, verse en el podio del escenario europeo le presta cierto relieve. Lo que pasa es que en la escena cada uno hace lo que sabe y trasluce lo que es. Algunos podrían recitar delante del foro europeísta un retazo heróico de Corneille, un poner; otros valdrían para remedar una pantomima estilo Marcel Marceau, pantomima al fin y al cabo pero con admiradores del género (hay gustos y gustos (y malos gustos)).

Pero el papá de las dos nenas góticas no tiene vis escénica ni para caerse de culo como el peor de los clowns. No hace gracia ni a los de su tralla, cuanto más va a divertir al selecto personal de la gran Europa; a lo sumo les hará soltar una risita de vergüenza ajena, si acaso. Lo que no quita que a pesar de no ser bueno para casi nada siga siendo tan dañino en la intención y tan nefasto en las consecuencias para casi todo. También salen en la pelis de miedo esos payasos terroríficos que, aun siendo payasos, son los malos de la peli.

Para la Iglesia un año ztpero políticamente malo puede resultar muy peligroso, dada la tendencia a batallar contra la Iglesia para distraer a la plebe de lo que podría despabilarla de su modorra atávica (y ahora ya no vale la podrida mentira marxista del opio religioso). Se enfoca a la Iglesia con el reflector potente, y en la penumbra de la escena se derrumba la tramoya, se perpetran torpes acciones, y se esconde la basura donde la luz no llega. Pero en primer plano la batallita contra la Iglesia, como distracción (y la oposición del Donmariano mirando donde no hay que mirar, la baba en la boca y los pies en el plato).

Después de la gran hazaña de las leyes aberrantes contra-familiares y el omni-aborterío, lo que viene, el capítulo ztpestoso que sigue, es la eutanasia. Es cuestión de tiempo.

Otro particular que ya se ha planteado alguna vez (y que me parece que la mosquita muerta del partiducho de los "otros sociatas", la cadavérica Rosa Diez, ya ha sacado a relucir también) es el de la incautación/nacionalización del patrimonio histórico-artístico de la Iglesia. Eso lo hicieron en Francia allá por el siglo XIX-XX, y es cuestión de tiempo que se planteee también aquí, para ampliar la mordida y tener más campo donde dismular corruptelas y etcéteras presupuestarios. Sería un gran golpe; y un golpe de mazo para la Iglesia; un mazazo más psíquico que material, porque hay obispos que sueñan con quitarse de encima los engorros de templos arruinados y catedrales viejas y endosárselos al primero que levante la mano. Los obispos "desamortizacionistas" dicen que conviene soltar esos "lastres" por "razones pastorales", pero ponen esa excusa para disimular sus desaprensivas razones y culpabilísimas incompetencias (y no se hable más que es resbaloso el particular).

La batalla familiar está perdida; la del aborto a punto de la firma para empezar a exterminar más y peor; la escuela católica está rendida y a los pies del ministro (o ministresa) de turno; la trampa-telaraña de la eutanasia se trama en el tenebroso horizonte, y la querella del patrimonio se emboza esperando su momento para dar el zarpazo. Estos (además de otros) son los planes de Zp, con sus alternativas de progreso. Con la Iglesia como víctima preferida para vampirizar.

La gente, la plebe (los "ciudadanos", que dicen ellos) no saben/no se atreven a saber que el vampiro no tiene una sóla boca, sino que estas bestias horrendas son multi-faciales/poli-maxilares, con dentaduras alternativas para morder y chupar a otros mientras devoran a la "victima señuelo". Que eso es, en cierto sentido, la Iglesia Católica en los planes de gobierno y los programas de futuro: Una víctima fácil a la que se ataca para que las otras tontas no se den cuenta de que también les chupan la sangre mientras miran. Distraer sobre la mesa y ejecutar la fechoría por debajo del tapete.

Para esto, como para todo, los malos siempre tienen lobos con pellejo de cordero, auxiliares rabiosos y ávidos de morder y descuartizar, que les hacen la publicidad, que le marean la perdiz, que le reparten los billetes para el espectáculo, que les escriben, que les aplauden, les dicen vivas y les tiran fotos. Lampando por morder también, les trae sin cuidado la víctima porque les importa la presa.

El cuadro es tremendo, pero así y todo hay gente bastante entusiasmada. Así y todo.

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domingo, 10 de enero de 2010

Munilla en su sede

Ha entrado en su Diócesis bien arropado por las mitras, nuestra Jerarquía nacional. Lo que no borra el tachón que le lanzó "su clero", como un grafitti de sprai kaleborrokero sobre la Bula de nombramiento. Pero ya está allí, sede plena en San Sebastián (alias Donosti). No me explico cómo han tenido cara para asistir esos que le han amargado estas semanas, desde el nombramiento a la toma de posesión. Pero son cosas que pasan en esas tres provincias vascas, en cuyos ayuntamientos los malos que amenazan (y cumplen) se sientan en el mismo banco corrido o en el de enfrente de sus amenazados (y víctimados). La toma de posesión de Munilla repite casi el mismo cuadro, en vez de en un salón de plenos de ayuntamiento, en la Catedral de San Sebastián. Ahora los mitrados asistentes se retiran, como los alguacilillos de la plaza. Y empieza la lidia, con el diestro y su cuadrilla en el ruedo.

No sé con qué peones cuenta Munilla en San Sebastián, pero la corrida con todo su riesgo y peligro es para él, como cuando un torero valiente y con ganas pide los 6 toros 6 para él sólo. Y la corrida es de Miura, con mucho cuerno con ganas de cornear, con mucho peligro en cada toro que salga por el portón. Que Munilla es valiente y tiene ganas, no habrá quién se lo niegue. Eso lo tienen que reconocer hasta Don Juamari y los de sus chiqueros.

Pero la escena, a más de estampa de la España profunda de aguafuerte de toros de Goya, a mí me trae otros recuerdos: Esto se parece al siglo IV-V, cuando había tomas de posesión de sedes episcopales que terminaban con tumultos y heridos. Era cuando el período de las controversias cristólogicas, cuando los primeros Concilios dilucidaban el Credo y formulaban los Dogmas. Lo más crudo acaeció con el arrianismo, que se extendió como una pestilente sombra por todo Oriente y Occidente. Cuando había que ocupar una sede vacante, los arrianos mordían como perros rabiosos, luchando por cada obispado y atacando implacables a todo aquel que no fuera de su secta.

Como todos los tiempos duros, aquella época gestó a grandes Obispos, los más grandes Padres de la Iglesia son de entonces, muchos de ellos perseguidos y acometidos por defender la Fe Apostólica en Cristo Hijo de Dios encarnado. Como en otros momentos de la Historia, también los herejes tuvieron de su parte a los poderosos, desde los Emperadores hasta a los gobernadores pasando por los eunucos de palacio, viéndose escenas tan patéticas como la de Juan Crisostomo, macerado por penitencias y ayunos, sañudamente acosado por la Emperatriz y los cortesanos de Constantinopla. Y otros santos como él. Pero eso es historia.

Lo que no es historia pasada sino actualidad corriente es lo que hay por San Sebastián (y por más sitios, tantos sitios, por desgracia). Yo no le llamaría "arrianismo", pero "neo-arrianismo" o algo por el estilo sí, porque es eso. Ayer mismo leía una loa a, supuestamente, "uno de los mejores teólogos españoles", un oriundo de aquellos pagos de por allí arriba, que tiene publicadas cosas como esta:
"El Mito de los Orígenes de la Iglesia" (Advertencia: No leer en serio porque estos "ensayos" infectan y envenenan desde lejos; sólo echar una ojeada al título y mandar el mamarracho al estercolero).

En el mismo próximo entorno de Munilla tiene silla alta con corifeos y claque forofa el sospechosísimo Pagola. Y de esa misma cuerda, tantos más. Me atrevería a decir que los firmantes anti-munillistas, todos respiran casi lo mismo.

Lo de Munilla, más allá del provincianismo vascuence y sus tropelías nacionalistas, es una contienda intra-eclesial, con una parte guerrillera que ya no es católica armando jaleo porque no quieren a un Obispo en quien reconocen el catolicismo del que ellos han apostatado. No lo han hecho firmando un formulario de apostasía formal, pero la verdad cruda es que serían incapaces de confesar un Credo católico. Ya hace años que dejaron de serlo. Detrás de la máscara post-conciliarista y las coartadas pastoralistas se esconde una gran defección, el vacio de una fe que ya no tienen ni predican ni celebran.


No se quiere reconocer. Ni el Papa de Roma ni los obispos diocesanos han echado fuera formalmente a los que ya están fuera de hecho. La situación es tan penosa como dificil. Se ponen paños calientes, pero el miembro infectado sigue sin amputarse. Y la gangrena avanza. En San Sebastián, en España, en Europa y por todos sitios.

Y eso es, en su más descarnada médula, lo de Munilla. Un caso muy grave de crisis católica interna con ribetes y perifollos de ikurriña. La ikurriña y los etarritarris me importan un comino, allá que revienten y se los lleve el Bidasoa al son de un zorcico. Pero la Fe y la Iglesia sí me importan. Por eso, yo que no soy "munillista", he rezado esta mañana, dos o tres veces, por el Obispo de San Sebastián, para que sea el que prevalezca. Y a los malos que los barra una galerna del Mar Cantábrico.


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viernes, 8 de enero de 2010

Una Iglesia dividida y en conflicto

Lamento ser testigo de lo que pasa. Yo quisiera que fueran otras las circunstancias, pero no se puede obviar la realidad. Desde el post-concilio, la reacción de los católicos tradicionales contra las innovaciones y los excesos se tapó y se silenció de todas las maneras posibles, con todos los (pseudo)argumentos y medios. Una de las gracias del internet es haber liberalizado la comunicación y dado corriente a las opiniones antes ignoradas o sin posibilidad de cauce o publicidad. Ahora todo se sabe, todo se ve, y se opina de todo. Se acabó el monopolio “oficialista”. El resultado es poder enterarse de las cosas que pasan, unas veces con escándalo, otras con pena, pero también para estímulo de los que han sido reprimidos de manera injusta e implacable, que ahora empiezan a ser reconocidos (y en algunos casos también temidos).

En el transcurso de una semana (incluso en un sólo día) se pueden coleccionar en internet las más variopintas y contradictorias escenas, todas sin salirse del “marco católico” que es (se supone) su común denominador. Por ejemplo:

- En España: El nuevo Obispo de San Sebastián rechazado por su clero diocesano y puesto en “crisis” por su predecesor episcopal en medio de la reacción política de sus fieles diocesanos y las “fuerzas” guipuzcoanas.

- En Europa: La tensión pastoral creada por el Cardenal Arzobispo de Viena al visitar contra la voluntad del Obispo de Mostar el sitio de las presuntas apariciones marianas en Medjugorje.

- En el Mundo: Budistas y representantes de otras “religiones” orientales “participan” en el funeral del Cardenal Shirayanagi en Tokyo.

Según quién lea estas noticias, se alegrará, se disgustará, o se armará de rectas y beligerantes intenciones, o pasará del tema, o rezará una Salve, o se apuntará a un grupo de apoyo en el facebook (o de protesta, también en el facebook).

En estos mismos días, el Domingo pasado, corrió también por el internete el escandaloso vídeo de la frustrada toma de posesión del nuevo párroco de Thiberville, en la Diócesis de Èvreux, Francia. Un parroquia en pie pitando y abroncando al Obispo que iba a sustituir al párroco, un buen párroco con 20 años de ministerio en aquella parroquia que no es del gusto del Obispo porque celebra “in utroque usu” (es decir, que celebra habitualmente la Stª Misa en su forma tradicional-extraordinaria y en la nueva-ordinaria). El párroco se atiene al Motu Proprio del Papa Benedicto y el obispo se atiene a su particular voluntad (y la del “consejo episcopal", dice, no sé si como excusa o si como argumento de autoridad).

Vean los yotubes, que son dignos de ver aunque sean casi veinte minutos entre los dos (aunque no entiendan francés se pueden hacer una idea del suceso):

Thiberville 1º

Thiberville 2º

Lo más chocante no es el Obispo con esa casulla con el orifrés bordado con la bandera del arcoiris (pregunté a un contertulio francés si era la banderita de los gays, y me aclaró que no, que era una de las casullas que se hicieron para las celebraciones del Encuentro Mundial de la Juventud en París, en 1997); lo más llamativo es que el que habla más y toma el micrófono y dirige a los feligreses rebeldes una apología entusiasta del Vaticano 2º, es un seglar, un laico, con el Obispo y los curas al lado, dejando que el susodicho laico-locuaz se las apañe mientras la gente se va yendo de la iglesia. Todo muy “significativo” (por cierto que los más arremolinados y gritones son los de los bancos de detrás y los del “gallinero", como en todos sitios).

Aquí en España cualquier dia tendremos escenas como esta, que serán tan lamentables como esta por dos motivos:

1º) por la insensatez impía de los Obispos, cerrados en banda contra la Liturgia Tradicional a la vez que toleran todos los atropellos y sacrilegios litúrgicos (que conocen y les consta) sin mover una pestaña ni trasladar un párroco

2º) por el escándalo que se da a los fieles, que no entienden las medidas “pastorales” y se manifiestan en rebeldía contra la autoridad de los Obispos (o los párrocos) asumiendo un protagonismo entendido como “derecho” (aun en estos casos en que son católicos presuntamente “tradicionales” los que se insubordinan).

En uno y otro caso la “prudencia” pastoral (y la simple prudencia elemental) de los “pastores” brilla por su ausencia.

Los graves males del post-concilio tienen dos protagonistas: Los obispos y los sacerdotes. O digamos que el “Clero” en general, para incluir a los religiosos que tan perniciosa influencia y protagonismo han tenido y tienen (y son el sector más arruinado y nefasto dentro de la propia clerecía). Obispos-sacerdotes-religiosos son los “directores” de la Iglesia, una dirección que funciona mal, con graves disfunciones que afectan al cuerpo entero de la Iglesia, descordinándolo y descomponiéndolo, con una manifiesta disyunción con el Papa, que es la cabeza (muy discutida por demasiados). La reacción de los fieles, por su parte, es tan sólo el síntoma, la calentura febril, el sarpullido, la tos implacable.

De vez en cuando comento que nos estamos pareciendo cada vez más a esas dos “iglesias", la “alta” y la “baja” (High Church/Low Church) que han convivido en el seno del Anglicanismo desde mediados del siglo XVIII a nuestros días. Una iglesia más “católica", fiel a la liturgia y la espiritualidad tradicionales; y otra iglesia liberal muy cercana al protestantismo, anti-ritualista y abierta a todas las novedades y extrañas influencias espirituales. El cisma real y no oficial entre una y otra “iglesia” está aflorando ahora, con la ruptura causada por las pseudo-ordenaciones de mujeres y la aceptación de gays en el ministerio. Etc.

¿Nos dirigimos hacia eso? No sé. Pero me temo eso y también lo que pueda venir. Todo lo que no se hizo (o se hizo mal) en el Pontificado anterior, está cayendo sobre las espaldas de Benedicto XVI. En una época de evidente “crisis", no se puede mantener durante casi 30 años una pastoral de masas y de viajes y de encíclicas mensuales. La “iglesia de escenario” y el “pontificado de mass media” todavía siguen encandilando a muchos, que no se dan cuenta del grave y crítico momento que vivimos los católicos.



No queremos darnos cuenta de que son tiempos para trabajar y robustecerse “ad intra", y no para empeñarse y desgastarse “ad extra".

Si los obispos no lo ven ni lo entienden, todo irá de mal en peor para todos. Y esos botones de muestra tomados de la “actualidad católica” serán un anecdotario diario en todos sitios, con todas las variantes posibles que se puedan imaginar. Y eso no hay quien lo resista.

No es que dude de la fuerza del Espíritu y de la perdurabilidad de la Iglesia “usque ad Christum venturum", pero entiedo que el desgaste de los tiempos, las agresiones de los enemigos y la debilidad y corrupción de propios y extraños están descomponiendo la Iglesia Católica que hemos conocido hasta ahora. Y no es la “iglesia ideal” de la LG o la GS la que va a venir, la que está llegando. Me parece evidente.

+T.

miércoles, 6 de enero de 2010

Villancico III


Interiores de almas tres

I

¿Quién eres Tú,
con estrella en el cielo,
nacido hombre,
sobre un pesebre,
Niño de profecias,
Rey anunciado?

Te vengo a adorar,
y no sé: Tú sabes
mejor el porqué
me sabes mejor
que yo mismo sé;
tus ojos tan limpios
me miran el alma...
Mi alma que estás...
¿Qué estás haciendo
Tú con mi alma...?

Oh Niño del Signo,
si quieres mi alma,
te la doy, es tuya:
¡Llévala al Cielo
donde está tu Estrella
Señor de las almas!.

II

Yo seguí el camino
detrás de la Estrella,
yo supe que era
la señal de un Rey
Yo venía a rendirme,
mas Tú no eres rey
como son los reyes,
Tú no tienes trono,
tu no tienes reino
¿Cual será tu reino,
Rey de los Judios...?

Oh! Cuando me miras
parece que el alma
se goza en tus ojos
con plácida calma...

¿Qué has puesto en mi centro
que ya no me siento
errante que busca
saber conociendo?

Te has quedado dentro,
tan dentro de mí,
que está palpitando
tu ser en mi cuerpo
y es tu alma mi aliento.

III

Tú que me miras tanto,
tus ojos brillantes,
tus manos tan tiernas,
tu infantil semblante...

Yo venía siguiendo
la luz de tu estrella
que apuntó en la noche
profunda de Oriente.
Vengo por caminos
remotos, perdidos,
y he llegado a Tí
y he llegado al fin
de todas las rutas:
Tú eres mi descanso;
en Tí tienen meta
todos los senderos
que vienen de lejos
gastados del tiempo,
por tantos pisados.
Yo ya he llegado,
aquí están mis pies
a tus pies postrados.
...Y ahora también
veo en Tí un camino
nuevo que correr.

¡Aunque no haya Estrella,
por él andaré!
¿Vendrás tú conmigo?...
¡Tú eres el Camino!!!

IV

Dejaron los tres
tres cofres preciosos
cargados de oro,
de incienso y de mirra.

Se fueron después
por otro camino.
No vieron que iban
envueltos en luz
celeste de estrellas.

La estrella que vieron
se quedó con Ella,
la Madre del Niño,
luciendo en su frente,
tan pura,
tan bella.



* 2010+M+G+B+

+T.

martes, 5 de enero de 2010

Bono con corte clerigaya

Un compadre perspicaz comentaba el otro día que Bono pudiera estarse promocionando para desplazar a Zp, proximamente. Si se trata de quitarle la silla a Zp, me parece bueno cualquiera; hasta (one) cualquiera. Incluso Bono manchego. Después me lo pienso con más calma y empiezo a dudar. Por lo pronto, la corte des-católica que se le va formando alrededor es de coco y huevo (sucedáneo de coco y huevo caducado).

Si Bono se postula de reina y abre panal propio (una presidencia, aunque sea en La Mancha marca mucho y deja síndrome de abstinencia), el enjambre será a la medida de su cabecilla. Se le van arrimando, al parecer, los más conspicuos de la créme de la créme de la leche cortada, merengue agrio de confitería con moscas en el cristal del escaparate. Una galería de horrores.

El padre fulanito, tan fotogénico y filantrópico; y el don perenganito intríngulis que es también cura (o lo fue) con su corbatón y tupé batido look Elvis teñido. Y también el padre aquel, más momia que ayer pero menos que mañana, muy bien conservado. Y no sé quién más y alguno más que se apuntará prontito, y un par más que estarán y se les espera. Todos a rebato: ¡¡¡Vamos con Pepe!!!

Pepe (léase con ritmo sincopado, remarcando las vocales "e" y obviando la secuencia consonántica "pp", aunque suene igual y lo mismo); Pepe - decía - está encantado con su panal avispero, con aguijones a sus órdenes - "¿Dónde picamos, Pepe?" - "¿A quién clavamos?". Y responde Pepe: - "¡A los mismos, a los mismos! ¡¡Sus y a ellos!!!".

Y ellos, las Huestes de Pepe, despegan en tropel del panal de rica miel alcarreña, y allá que van , lanzados: - "¡¡¡Todo por Pepe!!! ¡¡¡Muramos por Pepe!!! ¡¡¡Allá vamos Peeeepeeee!!!"

Y Pepe de la emoción rompe a llorar...

¡No llores, Pepe, hombre!!! Mira que nos vas a hacer llorar, Pepe ¡¡¡contente!!

Y Pepe, gloria de España, se sorbe un moco con lagrimón y suspira (suspiro de España, of course): - "Gracias, padres mios, gracias mis Huestes, dignos hijos de Don Rodrigo Ximenez de Rada, heróicos émulos del intrépido Gelmírez, gracias, gracias!!!

Y las huestes, con la coronilla tonsurada reflorecida con pelillos rejuvenecidos por la orilla, todos juntos de rodillas, besan la mano de Pepe musitando fervorosos: -"¡¡Tú eres nuestra esperanza, sólo tú sólo, Pepe!!!

Off the record: Corre el rumor de que en el sotanillo de la Moncloa dos mocitas góticas conjuran velas negras contra Pepe y por su papá.

Las cosas de España, aguafuerte de Goya, negra y esperpéntica como un cuadro de Solana o una página de Valle Inclán.

Eso es.


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domingo, 3 de enero de 2010

El Rey firmante no es el malo de la peli

Allá por el 1868-69 corrió por los cenáculos revolucionarios madrileños un opúsculo satírico-pornográfico que se atribuye - con bastante seguridad - a los hermanos Bécquer. Se titulaba “Los Borbones en Pelotas” y se trataba de un álbum con caricaturas porno-grotescas estilo a las del inglés Gillray (aunque menos inspiradas y de peor gusto). Da vergüenza ajena imaginarse al melancólico romántico sevillano muriéndose tísico y garrapateando ripios soeces para las ilustraciones que dibujaba su hermano sobre la Borbona y su camarilla cortesana y política. Los Bécquer la palmaron pocos meses después, poniendo una nota todavía más estrambótica a la indecentísima publicación que, a lo sumo, valdría para pagarles los gastos del entierro al dibujante Valeriano y al letrista Gustavo Adolfo. Paradojas de la vida.

En las ochenta y tantas estampas ideadas por los Becquer brothers, además de Dª Isabelona salía perjudicadísima la Iglesia, porque otra de las dianas de los dardos vulgares de la sátira eran los obispos, curas, frailes y monjas. Entre ellos el mortificado confesor de la Reina, el Obispo Antonio Mª Claret, y la célebre Sor Patrocinio, todos salpicados por la basura de la Corte, la política de los favoritos, y los trajines de la alcoba real. Los “efectos colaterales” de ciertas críticas suelen rematar en la Iglesia, asociada en la mente de muchos a todo lo que pasa cuando es malo (e ignorada por los mismos cuando se trata de las habituales cosas buenas de la Iglesia). Lo de siempre.

Suelto este rollazo pedante por lo de la campaña contra el Rey por lo de la firma de la ley: ¿Piensan ustedes de verdad, de verdad, que el rey es el culpable, el malo, el autor, productor y gestor de la ley por ser (tener que ser) el firmante de la ley? Yo pienso que el que piensa eso tiene un prejuicio contra el Rey (o la Monarquía) y le supura por ahí, como una excusa más para afirmarse en su manía contra el Rey (o la Monarquía).

Algunos se han quedado con el recuerdo del pusilánime Balduino, que protagonizó una de las hipocresías más clamorosas de la historieta contemporánea. Me refiero - ustedes lo sabrán y recordarán - a cuando suspendió sus funciones reales unas pocas horas para no firmar una ley abortista que habían sacado adelante en el Parlamento belga. Pasado el periodo de “suspensión", Su Escrupulosa y Real Majestad Don Balduino volvió al trono para seguir siendo el Rey de Belgica abortista y abortante, con la conciencia tranquila porque él no había firmado. Repugnante, pienso yo (y más todavía cuando le montaron, cuando se murió, un funeral de gloria, todos vestidos de blanco, la Reina Fabiola también, como si en vez de en unas exequias estuvieran en un bautizo; patético con toques de ridículo y plano inclinado al cómico).

Al Rey de España le toca firmar lo que le pongan por delante porque ese es su oficio. Yo no le echo encima más culpa que la que pueda tener el que fabrica la tinta con la que se firma la ley, o el que hace el papel sobre el que la imprimen: La firma es un elemento más y el Rey otro (elemento). Esto no es discutible, porque es así. Guste más, guste menos, o no guste. Ese es el sistema “constitucional” y sanseacabó.

Por supuesto que me gustaría un “Rey Mártir", un remake de San Hermenegildo rechazando la comunión arriana y presto a morir por la Fe Católica, con dos pares y como Dios manda. Pero aquí, en España, con los obispos de baculazo-y-escondo-la-mano, ¿va a hacer el Rey más de lo que hacen los Obispos??? Anteayer mismo, el dia 31 por la tarde, en la ceremonia de la Apertura de la Puerta Santa del Jubileo de Santiago, entre los “invitados oficiales” al acto estaba Pepiño Blanco en carne mortal, hecho y derecho. Y cincuenta obispos con mitra, y el Arzobispo de Santiago y el Nuncio de su Santidad…y ninguno pió ni mandó a su casa con viento fresco al Pepiño ¿Me explico? ¿Se me entiende? ¿Se me sigue? Pues eso.

En España, al Rey y a la Monarquía no les tienen simpatia casi nadie. Unos porque son caudillistas melancólicos, otros porque son republicanos nostálgicos, los demás porque pasan de todo esto y lo mismo les da que gobierne el Dalai Lama o el cuñado de Obama (existe también una exquisita y romántica minoría que no quiere a este Borbón porque quieren a otro Borbón, paradoja que nunca me ha sido suficientemente resuelta y razonada, tengo que decir).

Tengo que decir también que a este Borbón que reina le tengo tan poca querencia como se merece, apenas la justa por razón de prójimo. Pero eso es a la persona, al indivíduo. Porque a la institución le profeso un alto aprecio, muy grande. Cuando sale este punto, para espolear a los detractores, me gusta recordarles que nosotros, los Cristianos, tenemos el concepto de Rey-Reino en la médula del Credo y del Dogma: Que rezamos “venga a nos el tu Reino", que celebramos a “Cristo Rey", que predicamos el “Reino de los Cielos” etc. etc. etc.

Me pueden responder que eso es distinto a los reyes y reinos de la historia y del mundo, los del pasado y los actuales, que no tienen nada que ver con el Reino de Dios. Pero yo insisto: Se ha revelado y se nos ha transmitido ese concepto “Reino/Rey” y no se nos ha revelado la “república de los cielos” ni que Dios sea su “presidente".

Digo todo esto con toda la ironía que cabe, pero con igual seriedad: Con su analogía, Reino-Rey-Realeza son conceptos inscritos en la fe; república y presidente no (aunque algunos eclesio-populistas lo disimulen hiper-valorizando el concepto de “Pueblo de Dios", que se entiende rectamente siempre que mantenga el orden jerárquico fundamental y no sea excluyente).

Precisamente la intención que corre por ahí es excluyente: Se embiste al Rey para excluir lo que representa y suprimir la Monarquía e instaurar una republica-ca. La 3ª Republica-ca es lo que tienen en mente en la Moncloa…y también en Génova. Y no digo dónde más, para no arremolinar otros gallineros, muy susceptibles. Pero no se imaginan ustedes (o sí) en qué sitios (y hasta sitios santos) se rastrean huellas filo-republicanas.


A mí la republica-ca me suena y me huele a estrépito, sangre, quema de iglesias y matanzas de curas. Todo eso que pasó cuando la 1ª y se repitió cuando la 2ª y que temo se reproduzca si llegara una 3ª, Dios no lo permita.

Tocante a posibles “presidencias de republica-ca” me da horror imaginarme una niña gótica sentada con su papá y su mamá en el Trono del Palacio de Oriente (también me dio horror cuando la hija de la Botella se casó en El Escorial, Panteón de los Reyes de España). Una y otra cosa me dan escarrapelos.

En España no se ha fomentado el aprecio por la Monarquía, una institución que no es sumable a las otras instituciones, que no se puede meter en la misma carpeta que las demás. La Monarquía de España conecta el siglo XXI con la Historia, una Historia que ha sido tan marcada por lo Católico que hasta lo llevan en su título nuestros Reyes. Por “detalles” como este, se entienda o no, arremeter contra el Trono termina rematando en ataques contra el Altar. Tenemos encima demasiado historia juntos para desprendernos de esa conexión secular, que perdurará en la memoria (como perdura, aunque ya no exista, la asociación de Inquisición-Iglesia).

Si se tiene en cuenta que los socialistas, desde que llegaron al poder, han ido minando poco a poco todas las instituciones históricas y tradicionales, servirles munición contra la Monarquía atacando al Rey porque timbre una ley ideada y fraguada por los socialistas y comunistas y aprobada en el Parlamento, es un despropósito. Se apunta el cañón al objetivo que no es. Los malos son los sociatas. El enemigo es el partido/los partidos. Los abortistas son ellos y ellas. La firma es nada (y el firmante casi nada). Pero la Monarquía es mucho, y es demencial que se cargue contra ella apuntando a la testa coronada (aunque firme).

Los tiempos están confusos, muy turbios. Y el horizonte no se va aclarar ni en veinte años, ni en cincuenta, ni en siglo; al contrario, se teme que todo se vuelva más oscuro. En esta coyuntura, salvaguardar instituciones tradicionales enraizadas en la médula de nuestra historia es una necesidad. Si esto no se entiende, malo. Si no se entiende que en la España ztpera atacar al Rey es minar la Monarquía e ir preparando pian piano la 3ª republica-ca que ellos quieren, malo, malo, muy malo. Y muy torpe.

Conque reconsideren sus rabietas contra el Real Firmador y tengan en consideración otros valores presentes y agentes en la Monarquía. Si lo necesitan, hagan abstracción del sujeto & family contemplando los rancios valores de la Corona de España, como cuando se guarda un cuadro antiguo con desconchones en el lienzo, que si se sabe que es de valor se reserva para restaurar cuando se tengan medios y oportunidad. Pero no sean casquivanos y tiren el cuadro antiguo al carro de la basura porque no les gusta lo que está pintado. Please.

Tengo algunos amigos legitimistas franceses con tantas ganas de corona y trono que poco menos que idolatran (¡risum teneatis!) al nene de la Martínez-Bordiú casado con la venezolana. Y en Italia tengo amigos encantaditos de formar la guardia de honor en el Panteon delante de la tumba de Vittorio Enmanuele.


Digo todo esto porque estos desafectos programados, estas revoluciones on-line para pedir la cabeza del Rey Firmador me parecen tan absurdas, tan impropias, como las filias monárquicas extemporáneas de franceses e italianos.


Concluyendo: Tengan en cuenta ese aforismo tan cierto de que “No hay más paraisos que los perdidos", no sea que después de estas batallitas anti-monárquicas echen Uds. de menos lo que pudieran estar perdiendo tan desconsideradamente.

p.s. Se me olvidaba: ¡Feliz y próspero 2010 tengan todos ustedes! (y yo que lo vea).

n.b. Excepto la ilustración de la cabecera que es de la moderna edición del libelo de “Los Borbones en Pelota", las otras son de Gillray, porque no iba a poner las estampas indecentes de los Bécquer, faltaría más.


&.

viernes, 1 de enero de 2010

Villancico II


Las blancas mañanas
frías de Belén,
palomas volando
pastores cantando
cerca del pesebre
del Niño Manuel.

Todos llevan algo
de regalo a Aquel
que ha nacido pobre
y no tiene qué;
le dan lo que pueden
le dan lo que quieren
y a todos bendice
el Santo Enmanuel.

Gorriones, mirlos,
zorzales, jilgueros
le cantan al Niño
que es Dios verdadero.
Y el Niño que todo
lo puede y lo sabe
se queda dormido
al pecho prendido
de la Virgen Madre.

Y cuando anochece
vienen las estrellas
y con luces bellas
encienden faroles
de finos luceros
como lampareros
de plata que alumbran
el pobre pesebre
de Dios en Belén.

Cuando no se oye
nada más que el viento
cantan querubines
bajito, muy quedo,
tan suave que sólo
la mula y el buey
conocen las voces
que cantan al Dueño
que duerme su sueño
pequeño y eterno,
Jesús Enmanuel.



Con mis felicitaciones y parabienes para el año nuevo, un 2010 venturoso, santo y próspero córpori et ánimae in Xto: ¡Venga a nostros su Reino!!!

+T.