Para solemnizar la Resurrección, me parece mejor, más emocionante, el Inneggiamo que el Aleluya, mejor Mascagni que Häendel. Una de las gracias del verismo - sempre Italia! - es la comprensión de lo heroico, lo lírico y lo operístico - in somma - en la vida común y corriente de la gente.Con más o menos resistencia, llega un día en que descubrimos que también somos "gente". A algunos, esta certeza se les hace insoportable y la disfrazan con oropeles o sombras chinescas, una huida al castillo de arena al que todos tenemos derecho de fantasía, es comprensible. Otros no lo soportan, y cargan tintas negras sobre lo oscuro y no dejan leer (no pueden leer-se) el negro sobre blanco que es la escritura de la vida, de cada vida. Los más sabios, tocados por la gracia, son los "veristas" que hacen vida con la vida y se reconocen héroes y amantes y resistentes y profetas y sabios y personajes de una pequeña leyenda de pequeña vida, sin tramoyas de escena, pero con intensidad sincera que hace admirable lo sencillamente vivido.
En Cavalleria Rusticana se canta la vida y la muerte, el amor y las pasiones del amor, una historia en un pueblo con música para las palabras y los sentimientos. En medio de todo esto, transcurre el Misterio:
Dependiendo de gustos y medios disponibles, los maestros de escena montan esa procesión pascual que comienza - como un trémolo de voces - con el Regina Coeli y continua con el glorioso Inneggiamo! Es la escena "corazón" y centro de la ópera, todo lo que ocurre debe retornarse a esta escena, a los pasos con las imágenes del Señor Muerto y Sepultado y Resucitado; y a la Addolorata, que es la misma que recibe el exultante Regina Coeli, laetare!
Ocurre toda la ópera verista del Mascagni en las horas breves de una luminosa mañana de Domingo de Resurrección, en un pueblo de Sicilia. Se vive la alegría, vino y sol, aire perfumado de azahar y enamorados; se presiente el dolor, la sangre, la muerte; se resigna la tragedia, el destino. Y el telón cae apenas se oye el grito: -"Hanno ammazzato il compare Turitu!"
Pero en el eje de todo ha quedado plantado como un venturoso olivo de paz y esperanza el himno de la Resurrección: - "Inneggiamo, il Signor non e morto. Inneggiamo al Signore risorto. Oggi asceso alla gloria del Ciel...Inneggiamo, il Signor non é morto! Inneggiamo il Signor é risorto! Oggi a asceso a la Gloria, a la Gloria del Ciel, a la gloria del Ciel!!!"
En el youtube de arriba canta Elena Obratsova, tan propia en el papel de Santuzza; en estos que siguen hace de Santuzza Fiorenza Cossotto, intensa y arrebatada también, con Karajan a la batuta, envolvente como el aroma degli aranci sicilliani (y unos subtítulos feísimos en japonés):
Fiorenza Cossotto en Tokio:
En fin, que ya he dicho que prefiero la Cavallería Rusticana como verista "oratorio" de Resurrección.
¡Feliz Pascua Florida!
+T. & # ~






En el pueblo de mi familia de mi alma también ha sido la función de la Soledad, nuestra patrona, la que sabe nuestras penas todas. Hace siglos que le pusimos detrás de su ermita, pegando a la trasera del altar y el camarín, nuestro cementerio, juntando a los que enterramos bajo su manto, negro como nuestras desolaciones, salpicado de estrellas como nuestras esperanzas. Después de la Misa solemne, ya de madrugada, los priostes la bajarán del altar y la colocarán también en el paso, preparándola para el Viernes Santo.
