sábado, 11 de octubre de 2014
Te Deum in altare
Porque me dio la gracia, porque me mantiene en su gracia, porque me consagró, porque cada vez que me acerco a su altar siento el gozo y el temor de la Primera Misa, porque subo a su altar con reverencia, contrito, con fervor y temblor, consciente de mi pecado y seguro de su venia, su gracia, su misericordia.
Por el Misterio de su Sacerdocio, por el Sacramento de mi sacerdocio, doy gracias, entreverando el Gloria con el non sum dignus, todo en uno, sincero y consciente hasta donde alcanzo.
Y deseando más para dar más gracias por su Gracia.
Altare tuo, Iesu, sanctifica me !
Calice tuo, Christe, eleva me !
...y mi favorito (con mi fanfarria favorita):
+T.
jueves, 9 de octubre de 2014
El Sínodo aberrante ???
Ahora el síndrome filo-homosex-familiar sube un nivel (o varios) y ha sido un cardenal, el brasileño Assis, obispo de Aparecida, quien destapa su proclividad y reclama que la Iglesia sea la casa paterna también para las parejas gays.
Es muy tremendo lo que voy a decir, pero el Emmº y Revmº Assis quiere, ni más ni menos, que la Iglesia sea Sodoma: Sodoma, la ciudad vecina de Gomorra, donde habitaban y vivían aquellos legendarios sodomitas y gomorritas. Huelga contar cómo acaba el relato del Génesis (Gn 18,16-19,29) que cuenta aquello, con el prólogo de la bella escena del regateo de Abraham con el Señor, rebajando la cuenta castigadora hasta los 10 justos sodomitas, que no se hallaron ni siquiera esos diez. En Sodoma no había ni diez sodomitas decentes.
La pregunta (retórica) a propósito del Sínodo y sus desviaciones no es si podrá jamás haber diez sodomitas justos. La pregunta es si caben en la Iglesia con todos los parabienes, como pide el purpurado brasileñí. ¿Cabrían?
Respondo: Como pecadores, sí; como justos, sólo si dejan su pecado, que no sólo es no practicar sodomías, sino no reconocerse en la tal condición y desprenderse, externa e internamente, de la categoría. Si no, si persistieran en la práctica nefanda y/o mantuvieran el gay pride, su lugar en la Iglesia es la lista de los pecadores, con las condiciones y privaciones anejas a su estado y su pecado.
Resulta repugnante que un cardenal confunda misericordia con tragaderas. El Hijo Pródigo, cuando volvió a la casa paterna, no se llevó a las putas ni a los cerdos. Se le admitió porque llegó arrepentido (con atrición, por lo menos).
Confundir a la Iglesia con Sodoma y Gomorra es muy grave. Pero en esas estamos. A eso hemos llegado.
Por lo demás, todo normal. Si en siglo IX hubo un Concilio Cadavérico, que en el XXI pueda haber un Sínodo Aberrante entra dentro de nuestra normalidad histórica. Nihil novum sub sole.
Ya vendrán tiempos mejores y correctores.
Te rogamus, audi nos !!!
+T.
miércoles, 8 de octubre de 2014
El que hacía falta, Nicolás
«Puede haber más amor cristiano en una unión irregular que en una pareja casada por la Iglesia»
Eso ha dicho Nicolás (con la sombra de Martini revoloteándole por encima de la coronilla).
Siendo Nicolás el jesuita cabeza de la jesuitez, lleva en sus genes jesuíticos aquel perverso equívoco que afloró ya en Ricci y remató en de Melo, esa especie de pancristismo indiferentista que ve asimilable a Confucio, compatible a Brahma y cotangente al Shinto. Todo es digerible, traducible, intercambiable (siendo Cristo el sustituible/transferible).
Por eso pronuncia esa sentencia escandalizante que lleva implícita su lógica premisa: Al decir que en una unión pecaminosa puede haber virtud cristiana, dice también que en el Sacramento del Matrimonio podría no haber gracia. Ergo Nicolás está diciendo que quizá sea mejor un estado de pecado que una vida en gracia. Ergo ¿para qué sirve el Sacramento, si el fornicar de los enamorados es virtud?
Se permite Nicolás bromear recordando los problemas de San Ignacio con la Inquisición, como si él (o quizá estuviera pensando en otro más conspícuo) se equiparara en la actualidad, verbis operibusque, con el Santo de Loyola.
Cuando el otro dia PP Franciscus celebraba los 200 años de la restauración de la Compañía de Jesús, yo me preguntaba si no hubiera sido mejor haberla dejado extinta, tal y como quedó con el Papa Clemente XIV, sin la rehabilitación graciosa de Pio VII. Porque me preguntaba qué pesaba más, si el bien obrado por la Compañía a la Iglesia entre Pio VII y Pio XII o el daño infligido a la Iglesia por los jesuitas desde Juan XXIII al presente PP Franciscus.
Que el Cielo lo juzgue. Pero si al árbol bueno se le reconoce por sus frutos, los frutos del árbol contemporáneo-postconciliar de la S.I. son nocivos sin comparación.
La Iglesia sería hoy mejor sin la Compañía de Arrupe y de Nicolás (y demás).
+T.
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martes, 7 de octubre de 2014
El Sínodo de Francisco
Comenzar el Sínodo llamando 'fariseos' a los obispos no es alentador. Cuando en la Misa de apertura del Sínodo PP Franciscus espetó a los cardenales y obispos presentes (concelebrantes y asistentes) que "...(para saciar su avidez de poder y dinero) los malos pastores cargan los hombros de las personas con pesos insoportables que ellos no mueven ni siquiera con un dedo", PP Franciscus estaba perfilando tan peyorativamente a la Jerarquía que cuesta no creer que mantenga un prejuicio muy negativo sobre, por lo menos, una parte notable de los asistentes al Sínodo. Si no, ¿por qué les lanzó esa tremenda crítica?
Ayer Domingo, en la parroquia, predicando la Parábola de los Viñadores Homicidas, comencé explicando lo que el mismo Evangelio deja muy claro al principio: Que el Señor dirigió aquella parábola a los 'principes sacerdotum et seniores populi' (Mt 21,23) y también al final del texto se recalca que "...Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos". (Mt 21,45). ¿Sintieron lo mismo los prelados presentes? Confieso que me parece terrible.
¿De verdad cree PP Franciscus que la Jerarquía es un sanedrín de saduceos y fariseos ávidos de poder y dinero que cargan los hombros de los fieles con pesos insoportables? ¿Se refería...a quién, a qué?
Pensando en la campaña pre-sinodal de Kasper, se podría suponer que PP Franciscus se refería a la onerosa carga espiritual de vetar la Comunión a los divorciados mal-casados. ¿Sería eso?
La Comunión, el Sacramento de la Eucaristía, se implica en el desorden del divorcio y el adulterio de manera - entiendo yo - muy ligera. El Sacramento de la Comunión ha sufrido desde los años '50 una contínua rebaja pastoral-espiritual tan enorme que (es un detalle elocuente) se ha pasado en cincuenta años de la tradicional práctica del ayuno eucarístico desde la noche-víspera de la Comunión al actual ayuno de una quasi-hora que supone, prácticamente, la anulación del ayuno eucarístico con la consiguiente pérdida de conciencia eucarística y del práctico (quasi universal) incumplimiento de las tres cosas necesarias para comulgar bien: 1. Estar en gracia de Dios 2. Guardar el ayuno eucarístico 3. Saber a Quien se recibe
Los numerosísimos comulgantes del catolicismo postconciliar 1. han perdido la conciencia de pecado-gracia, 2. ignoran y no practican el ayuno eucarístico, 3. no tienen recta, formada y devota consciencia de la Presencia.
Como para la eclesiología y teología sacramental del post-concilio la Misa, más que Oblación-Sacrificio-Acción-Comunión, es, sobre todo, sinaxis-reunión-fiesta-asamblea comunitaria, la recepción del Sacramento es, más que nada, un acto comunitario, social. Por eso la insistencia en la admisión-acogida de los excluidos que, por enfatizarse el comunitarismo de la Misa (y los Sacramentos) quedan más señalados como excluidos. Cuando se entiende la Comunión (y la Misa) como un sacramento social, otras consideraciones morales-espirituales quedan minimizadas y relegadas. Exigen desde la perspectiva de la comunidad-comunión la admisión a la eucaristía como expresión comunitarista y superación de disciplinas, penas y exclusiones canónicas.
Si el Sínodo admitiera a los divorciados malcasados a la Comunión, el golpe lesivo, muy grave, sería doble: Al Matrimonio y a la Eucaristía. A los ojos de los fieles, quedarían devaluados los dos Sacramentos; de hecho, sería así. Las consecuencias también serían degenerantes, afectando a la moral familiar, la pastoral sacramental y la doctrina-teología de ambos Sacramentos.,
El timón de la Iglesia está en manos de jerarcas que sintieron la frustración de no ver puesto en práctica el V2º en toda su plenitud, desplegado en todas sus posibilidades y alcances (reales o supuestos), según la variopinta gama de reformas y novedades alentadas por el espectral 'espíritu del concilio'. El estímulo francisquista está removiendo todo aquel mundo.
Hasta dentro de dos semanas no sabremos en queda el Sínodo. Y luego un largo año hasta el otoño del 2015, a la espera del documento final.
Hasta entonces, sin exageradas aprensiones, oremus pro Ecclesia (et trememus etiam).
p.s. Del cartel con la pintura de Marc Chagall sólo me gusta que el novio es macho y la novia hembra.
+T.
viernes, 3 de octubre de 2014
La tendencia del sínodo
De todo lo que llevo leído a propósito del próximo y pre-polemizado Sínodo sobre la Familia, uno de los textos que más me han preocupado es este, del obispo francés, ex-provincial de los dominicos de Francia, Jean Paul Vesco: Pour en finir avec la notion de persistance obstinée dans un état de péché grave (Para hacer desaparecer el concepto de 'persistencia obstinada' en un estado de pecado grave).
En resumen, el obispo dominico postula la distinción entre indisolubilidad y singularidad; valora como un bien la estabilidad familiar de la segunda unión de un divorciado vuelto a casar; pide la superación del concepto de adulterio persistente en estos casos, cuya consideración debería ser otra, de tal forma que no impidiera la práctica sacramental ordinaria. He aquí algunas citas de su artículo:
(...)Esta noción de persistencia obstinada en un grave estado de pecado es, por supuesto, irrelevante para la vida de muchas de las parejas que ponen su corazón para reconstruir día a día un matrimonio verdadero y fructífero. Su vida no tiene mucho que ver con el desorden y la duplicidad de una vida que requiere relación adúltera simultánea con dos personas, que no es su caso.
(...)la posición del magisterio parece injusta, legal en exceso, por lo que hay espacio para la expresión de la misericordia divina. Se sienten excluidos, o peor auto-excluyen de la Iglesia, y muchos de ellos pierden el camino de la fe.
(...)es necesario volver a las fuentes de la indisolubilidad y distinguir entre la singularidad y la indisolubilidad.
(...)Para recibir el sacramento de la reconciliación, y por lo tanto a continuación, tener acceso a la comunión eucarística, los "divorciados vueltos a casar-" se colocan cara una decisión imposible: romper una unión feliz, un matrimonio del que pueden nacer hijos. Esta decisión no puede ser tomada no por falta de coraje o de la falta de fe. Es imposible porque deciden participar en una segunda alianza crearon un segundo enlace del mismo modo indisoluble como la primera.
(...) se asocia con demasiada facilidad la indisolubilidad y la singularidad.
(...) Las viudas que deciden, después de un tiempo, volver a casarse tienen a menudo la experiencia desagradable e inquietante de poder amar a dos personas con un amor diferente, pero total. Ellas descubren que su segundo amor no disolvió al primero, que conserva su lugar con todo su valor único (se pretende equiparar la experiencia de las viudas que vuelven a casarse, cuyo primer matrimonio, aun sin existir, propiamente, por la muerte del cónyuge, no pierde su propiedad de indisolubilidad, aunque después de un nuevo matrimonio ya no sea 'singular')
El obispo dominico pone a su artículo este subtítulo: 'Aproximación teológico-legal a la cuestión del acceso de "los divorciados vueltos a casar" a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía', encuadrando su reflexión en el centro preciso de la polémica sinodal. (Aquí una entrevista al autor, sobre el mismo tema: Une proposition pour sortir de l’impasse sur les divorcés remariés )
Una polémica novedosa en cuanto ninguno de los Sínodos de los Obispos habido hasta ahora estuvo precedido de alguna discusión que los hubiera puesto al nivel de la opinión de los medios, o de la gente de la calle; ni siquiera a las parroquias llegaba apenas el eco efectivo de los temas y trabajos sinodales, salvo la habitual comunicación de las noticias religiosas o el interés particular de algunos expertos, sacerdotes o teólogos. No recuerdo ningún sínodo que haya sido debatido en la prensa antes de su celebración. Pero en este caso, los documentos de trabajo se difundieron junto con las encuestas consultivas que se enviaron a los obispos y que en muchos casos llegaron a estudiarse y responderse en las parroquias y otros ámbitos eclesiales ajenos ordinariamente al proceso de preparación del trabajo sinodal. Lo más sorprendente es que se entendió que todo ello se había hecho intencionadamente, como una puesta en práctica del 'hacer lio', la sorprendente propuesta/proclama del nuevo estilo francisquista.
El tema del Sínodo interesa socialmente por referirse a la situación de numerosas familias católicas rotas por el divorcio y recompuestas desordenadamente, al margen de la ley eclesial, moral y canónica. Sin conocer estadísticas, me consta la extensión de la problemática, el desorden existe, sin que la Iglesia sepa, de hecho, cuántos divorciados se acercan a los Sacramentos y practiquen irregularmente, ocasional o habitualmente, sin una conciencia debidamente formada sobre la irregularidad canónica/moral de sus actos. Ítem más: En el ámbito familiar (de familias católicas practicantes) es rarísimo que los padres (o los familiares directos) censuren o adviertan a sus hijos (o hermanos, parientes etc.) divorciados cuando incurren en estos actos, obviando la prohibición eclesiástica por suponerla caduca o que no afecta al caso de su familia o allegado.
De toda la polémica suscitada en estos últimos meses, sobresale el frente que postula la necesidad de nuevas normas que regulen el acceso a los Sacramentos de los divorciados. El problema pastoral es importante porque afecta a tres Sacramentos: Eucaristía, Penitencia y Matrimonio. Lo que se discuta y elabore en el aula sinodal repercutirá en la pastoral de la administración de estos Sacramentos (¿afectando también a su doctrina?). Lo preocupante es que, según parece, se tiene ya decidido optar por una mitigación de la actual disciplina que no permite el acceso de los fieles divorciados y vueltos a unir irregularmente, fuera de la Iglesia. El Cardenal W. Kasper, desde el curso pasado, se ha constituido en el paladín de esta causa, dejando entender incluso que su propuesta ha sido previamente concertada con PP Franciscus, quien sería el verdadero promotor de la iniciativa reformista.
Es aventurado concluir anticipadamente cuales serán las consecuencias del Sínodo, pero no es temerario intuir que ya está marcado por una muy determinada tendencia, la misma que Kasper se ha encargado de exponer y alentar durante todos estos meses, con extenso eco en los medios.
De los 191 asistentes al Sínodo, 162 son ex officio (presidentes de conferencias episcopales, prefectos de dicasterios romanos, prelados miembros del Consejo del Sínodo, y sinodales de Patriarcados Orientales católicos), 3 ex electione (superiores mayores de órdenes y congregaciones religiosas) y 26 ex nominatione pontificia, electos directamente por el Papa. Por su procedencia, 78 son europeos, 42 africanos, 38 americanos, 29 asiáticos y 4 de Oceania.
¿Cuáles serán sus puntos de vista, criterios, propuestas? ¿Qué voces serán las más escuchadas, las más prestigiosas, quienes hablarán con más autoridad?
Obviamente, las sociedades que más han sentido el impacto de la modernidad son las más afectadas por la descomposición del matrimonio católico y la desestructuración del modelo tradicional familiar, Europa y Norteamérica, principalmente. Pero también Iberoamérica, el gran continente católico, siente gravemente la crisis del matrimonio católico y la familia, y lo mismo, con sus peculiaridades socio-culturales, las emergentes y prolíficas iglesias africanas.
El documento del obispo dominico Jean Paul Vesco con el que he empezado este articulete, reflexiona desde los supuestos socio-pastorales que, previsiblemente, serán los mismos que afloren en el aula sinodal. Lo preocupante no son los hechos, sino su interpretación y las propuestas que se articulen como remedio o solución. En la exposición del obispo francés se llega a plantear, de hecho, una nueva visión del matrimonio como estado y de su ruptura (en caso de divorcio y nueva unión de unos de los cónyuges divorciados con otra persona) como generadora no ya de un adulterio consumado y persistente que impide el acceso a los Sacramentos, sino de otro nuevo estado matrimonial, distinto y merecedor de valoración y atención pastoral. Al fin, se elabora una nueva doctrina sobre el Sacramento, bajo la hipócrita salvedad de no atentar contra la indisolubilidad del matrimonio sacramental, cuya propiedad se mantiene indiscutida en cuanto tal, pero reconociendo el 'bien conyugal' de la nueva unión extra-canónica y reclamando para ella una atención pastoral reconciliadora, sin enjuiciarla como estado (persistente) de pecado (adulterio).
Concluyendo: El peligro de la propuesta/tesis de Kasper & cía es que, de ser reconocida y aprobada, la admisión pastoral de los divorciados re-casados se traducirá, más pronto o más tarde, en una nueva doctrina sobre el matrimonio sacramental y sus propiedades.
Esta mañana, hace un par de horas, el Cardenal Baldisseri hacía ante los medios una breve presentación del Sínodo.
También se ha abierto una web especial, con información, resúmenes, reportajes, etc.
A pocas horas de su inauguración, in Communio Sanctorum, oremus!
p.s. Otro tema importante latente en el Sínodo y que podría dar una sorpresa: Un replanteamiento de la práctica anticonceptiva. Lean este articulete, para que se hagan idea del ambiente: The Synod and birth control
+T.
Minimalismo de formas para una fe minimalista
Cuando la fe se expresa, proclama la fe. El románico proclamaba en el Pórtico de la Gloria el Credo cristiano. En la piedra elaborada por Maese Mateo y sus canteros, creyentes, informaban la materia inerte hasta transfigurarla en soporte del Misterio, vaso de lo sobrenatural, trasunto plástico de lo espiritual glorioso e invisible, que se podía ver porque la fe de los constructores era capaz de comunicar lo espiritual en lo material. Trasládese este mismo ejemplo considerando otras obras de la Arquitectura Cristiana, con el mismo predicado: El espacio y las formas proclamando el Credo.
Dicho esto, díganme Uds. qué fe proclama este nuevo 'templo':
El mejor y más nuevo edificio religioso
En otro sitio definen la construcción como 'Un centro parroquial en el barrio del aeropuerto de Sevilla que ha sido construido como lugar de reunión y confraternización'. No un edifico para el culto cristiano, sino un centro social, un lugar de encuentro, un espacio interrelacional. Lo religioso parece haber quedado en un segundo plano, bastante remoto, da la impresión.
Le han dado un premio. Los arquitectos y sus logias son expertos en el chalaneo de los galardones y la publicidad de ellos mismos y sus arquitorturas, como buenos compadres.
En el caso de los edificios religiosos, debemos reconocer que la culpa del adefesio resultante es no sólo responsabilidad del arquituerto padre del engendro, sino también pecado de los patronos-promotores-receptores de la cosa.
Estamos a años luz del mecenas exquisito que pagaba sabiendo qué quería y obligando al artista (a veces contando con la reticencia del propio artista). El Julio II empeñado en que el Michelángelo le pintara la bóveda de la Sixtina se repitió tantas veces, con otros y en otras circunstancias, y semejantes logros magníficos.
El adefesio poco-católico mini-cristiano de esa parroquia sevillana expresa, más que la fe, el vacio de la fe. A los fieles conformistas le contarán el camelo del espacio, la luz, la perspectiva y la sinaxis de la koinonía, el cuento de la buena pipa y la dinámica ascensional de las líneas angulares. Y se tragarán la bola.
Una bola, además, muy cara. No sólo por lo que habrá costado, sino por lo que costará mantener el edificio, alumbrarlo de noche, calentarlo en invierno y enfriarlo en verano (aunque expliquen que 'se han tenido en cuenta las difíciles circunstancias económicas actuales').
Pero eso es lo de menos. Lo más tremendo es que no nos desengañamos y todavía no rompemos la ilusión engañosa. Como en el cuento: El rey va desnudo, pero todos alaban lo bonito que es el traje nuevo del rey.
+T.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
El pperío abortista & cía
No creo que exista el votante ppero que haya votado al PP por motivos pro-vida. Sería imbécil. Al PP se le vota por no votar al Psoe. Lo del PP contra-abortista ha sido la coartada para justificar la hipocresía del voto ppero. Quien se sienta engañado miente, porque se ha dejado engañar (o es un votante de voto inmovilista circa octogenario-nonagenario).
En España, el llamado 'voto católico' depende mucho (mucho!) del Opus Dei y sus grandes círculos de influencia; ídem (con menos extensión) los neocatecumenales y otras cuantas logias católicas. El día que movilicen el voto contra el PP, se acabó el pperío. Pero ninguna de esas formaciones catoliconas (aunque cada vez menos católicas, obviamente) están por la labor: El PP satisface otros intereses y no dejarán de apoyarle por algo tan socialmente tolerado (entre los mismos 'católicos sociológicos') como el aborto libre. El aborto es un tema-asunto que mueve a indiferencia, se reconozca o no.
¿Surgirá un 'Podemos-Católico' que le quite cuerpo social al PP? No, por el momento.
Desde luego, ningún partido (o coalición) en ciernes puede pretender captar votantes con el único programa de aborto-no. Sería, efectivamente, tan insuficiente como ridículamente iluso.
Fastidia (y humilla) reconocer todo esto, pero es lo que hay y lo que la mayoría (también la 'mayoría católica' (que es minoría social)) quiere que haya (o permite que haya).
¿Alguna solución? Ninguna. Salvo que surja una revolución moral que - por ejemplo - empiece por reclamar tribunal y pena para las abortadoras, también (si se tienen) esposas, hijas, nietas, hermanas, amigas, comadres, vecinas y demás implicadas (si estuvieran).
¿A que no? ¿A que nadie sería tan coherentemente/tremendistamente valiente?
Pues por eso agachemos las orejas, recojamos pudorosos el rabo entre las patas y roguemos tiempos mejores que estos, con más virtud. Es decir, con más fe, que es lo primero que se perdió, y por eso vino todo lo demás.
p.s. De obisperíos, notas de la CE y orientaciones político-jerárquicas, mejor no hablar (y bajo el espectro francisquista, mucho menos).
+T.
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