jueves, 18 de julio de 2013
18 de Julio aquel
Ya es historia, y la historia no se repite.
Pero hay historias que quizá sería conveniente repetir.
...De vez en cuando.
¿No?
#.
miércoles, 17 de julio de 2013
¿Qué dice Randjith?
Hace unos días ápareció en los blogs católicos este vídeo en el que el Cardenal Malcolm Randjith hace una breve crítica sobre la actualidad litúrgica. En sustancia, se refiere a lo que se ha perdido y se debe recuperar, todo aquello que la liturgia tradicional ha conservado pero no se ha sabido plasmar, no se percibe, en las celebraciones según la forma ordinaria de la liturgia católico-romana impuesta a raíz de la reforma post-conciliar. Estamos de acuerdo con la crítica del Emmº Randjith y compartimos sus apreciaciones.
Pero en el minuto 1'53 del vídeo afirma otras cosas, bastante extrañas. Transcribo los subtítulos:
"En todas estas religiones orientales muchas cosas se sienten debido al aura de misticismo y meditación de varios tipos de acciones exóticas. Se trata de un lenguaje que habla al corazón, y al cual la iglesia Católica no puede renunciar. En la forma extraordinaria de la liturgia lo hemos conservado; hemos protegido esos símbolos y este lenguaje místico que habla a nuestro corazón más que en el Novus Ordo. Así que tenemos que mejorar el Novus Ordo, necesitamos reforzarlo si queremos que nuestros esfuerzos evangélicos surtan efecto."
Las imágenes que acompañan a estas palabras del cardenal son también desconcertantes: Unos budistas tibetanos accionando 'molinillos de oración', un sacerdote (?) confucionista (?) o shintoísta (?) con un clavel asomando bajo el gorro y el entrecejo marcado con una pasta roja (sangre?). Suponer que - aunque sea remotamente - sean equiparables o puedan ponerse en relación de semejanza esas religiones paganas y sus cultos con la Liturgia Católica, resulta algo sumamente inquietante, sobre todo en alguien como el cardenal M. Randjith.
Acaso, en un lapsus, por la ocasión de la entrevista, recurriendo a una sorprendente forma de captatio benevolentiae, Randjith toma argumentos de la fenomenología religiosa o de la temática de las 'religiones comparadas' y hace esa alusión. Aunque lo estimo injustificable, pudiera ser esta la explicación de esas palabras del Cardenal cingalés (cuya impresión sigue siendo desconcertante).
Un poco antes, refiriéndose a la 'mística' de los ritos litúrgicos de las iglesias ortodoxas orientales, valora la interpretación de cantos, el uso específico de una 'lengua litúrgica', la utilización del incienso etc. Comprendo lo que quiere decir, pero hay que subrayar ante este tipo de apreciaciones (muy comunes entre los católicos defraudados por el minimalismo y la descomposición de la liturgia católica postconciliar) que el valor de un rito o un acto litúrgico eclesial no estriba en la forma de sus pormenores ceremoniales, sino en la entidad del propio rito. Lo grave de la crisis litúrgica del catolicismo post-vaticano 2º no es la desaparición del antiguo ceremonial marcado por las rúbricas, sino el deliberado abandono de la liturgia que había conformado hasta entonces la vida espiritual de la Iglesia Católica. Aquellos ritos despreciados y sustituidos por los del Novus Ordo, no tenían/tienen valor por sus ceremonias, por los paramentos que usaban, ni por el latín en que se rezaban, sino porque eran/son la expresión formal de la fe que realizaba/realiza los Sacramentos, misterios de salvación, con unas formas que traslucen el dogma, la doctrina, la fe, el ser de la misma Iglesia que los celebraba/celebra y que ha recibido aquel rito, aquella liturgia como una tradición preciosa, vinculada esencialmente, sin interrupción, a su historia y a sus orígenes apostólicos. Es lo mismo que expresa San Pablo en la Iª Cor cuando enfatiza con emoción, solemnemente "...Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido".
Lo 'oriental', per se, no tiene valor espiritual, ni cristiano. Tampoco el incienso es por sí merecedor de más aprecio que el que se le tenga a cualquier perfume. Ni siquiera el patrimonio artístico vinculado al culto antiguo, por valioso o meritorio que sea, tampoco vale por sí: El valor de todo lo que usa la liturgia cristiana depende del ser de la misma liturgia que es actualización del Misterio de Cristo, el ser medio efectivo de la Gracia santificante, esto es lo que da valor a lo accesorio que es mero elemento auxiliar, simple instrumento.
Con un Stradivarius se puede interpretar la Chacona de Bach o tocar una cacofonía compuesta por un pseudo-músico de vanguardia. Ciertamente, una música superior merece un instrumento superior, pero la esencia es la partitura, la música, no el instrumento.
El problema de la crisis litúrgica del post-concilio es esencial, no sólo, ni principalmente, formal o material. Desde una esencia devaluada se ha llegado a una formas degeneradas; este es el meollo del caso.
Dice Randjith que 'tenemos que mejorar el Novus Ordo'. No sé por qué no se atreve a decir que se debe corregir, suprimiendo muchas cosas y recuperando otras, que es lo que se debería, lisa y llanamente, decir. Pero no lo dice, quizá porque sus circunstancias no se lo permiten (o el no se lo quiere permitir, por las circunstacias). Subraya que "...hemos reducido (la liturgia) a una serie de acciones. La acción, sin embargo, no es lo más importante. Lo más importante es el ser."
Hay que profesar lo esencial, insistir en el Credo para restaurar lo arruinado y regenerar lo pervertido. La clave de todo es la fidelidad a la tradición que expresa la fe recibida; la sentencia 'lex orandi lex credendi' es la clave, no 'lo oriental', entre otras razones porque también el Oriente está afectado de los mismos males que el Occidente (aunque lo disimulen con incienso).
+T.
viernes, 12 de julio de 2013
Cuando lo profano desplaza a lo sagrado
Me pidió un comentarista que incluyera un link a Página Católica con imágenes de la velada del pasado 29 de Junio en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires; aquí pueden ver las fotos. La escena es triste, para quienes pre-sentimos la sombra de la profanación usurpando el espacio/tiempo de lo sagrado. Porque se trata de eso.
Al poco de recibir el link del comentarista, me encontré con este artículete en la página contra-católica de Religion Digital: Las discotecas o guateques santos en Brasil
No las conocía, pero no me extraña el fenómeno porque, desgraciadamente, es ya corriente. Me dicen que hasta en Polonia, la patria del Santo Súbito, se hacen cosas como las que reseño más arriba. Es un fenómeno que crece parejo a la nuevangelización. Por meter en la iglesia a la gente joven, convierten los templos y capillas en salones de música y baile. El efecto equívoco es des-evangelizador, porque no forman en la fe y la piedad a los jóvenes, sino que les proporcionan un sucedáneo que no es ni verdaderamente religioso/católico ni auténticamente festivo/lúdico. Los efectos de estas falsificaciones se verán con el tiempo. No intuyo buenos resultados, ni pastorales ni espirituales. Pero es lo que hay, por todos sitios.
Hace unos meses me sorprendió un yutube grabado en una celebración de Comunitá Cenácolo, un nuevo movimiento muy exitoso en Italia: Nuevangelización, tratamiento de toxicomanías, liturgias con cante y baile. En el yutube se puede ver cómo retiran el mantel del altar (la Misa ha concluido) y dos chicos se ponen a un extremo y otro del altar para dirigir a la asamblea, que canta, baila y repite los gestos mímicos de los dos gogó-boys. Vean:
Insisto en que todos hacen los mismo, con variaciones. El Domingo pasado, por ejemplo, vi un poco de la Misa de clausura de la asamblea anual de la Renovación Carismática, en Madrid; no he encontrado la grabación; celebraba la Misa Jose Ignacio Munilla, el obispo de San Sebastián. Munilla celebra como un obispo juanpablista, escenificando, poco recogido, con poca observación de rúbricas, con cierto aire rutinario, dejando ver algunos detalles chocantes. El clero concelebrante, revestidos de alba y estola (casi todos sin cíngulo), carismáticos todos. La mesa de altar improvisada era baja, le llegaba a Munilla poco más arriba de la rodilla. Detrás, una orquesta de baterías, guitarras eléctricas y otros sonajeros, cantaba y medio-bailaba coplas pseudo-litúrgicas de género pop-carismático.
No recuerdo quién, me contó hace poco que existe una 'iglesia' evangelista pop-rock-country, muy concurrida. Se llama Hillsong. Me dijo también mi informante que algunos grupos católicos (nuevangelización etc.) usan en sus reuniones y celebraciones las músicas-coplas de Hillsong, que gustan mucho a los des-católicos de mal gusto musical/espiritual. En este yutube pueden Uds. ver el estilo Hillsong.
¿Acaso no se siente - lo dije al comienzo - cómo la sombra de lo profano invade el espacio/tiempo de los sagrado, de lo sagrado católico, lo más sagrado?
Después de esa invasión/violación/profanación, ¿qué queda?
Creo que sólo la huella de una devastación espiritual que deja en el campo (en la Iglesia, en las almas) un espantapájaros contrahecho, esperpéntico, patético. Sobre él se posan los pájaros que picaron y se comieron la semilla de la Parábola.
Todavía con la impresión del Papa Francisco con la cruz de palo pintada de esmalte azul, celebrando encima de una barca rota, predicando desde un púlpito-ambón hecho con dos tablas y un timón de naufragio, con la estampa del Papa en Lampedusa en mis ojos, me preguntaba ¿por qué?
Esta mañana, en la Misa, mientras recitaba (en secreto y en privado) el salmo del lavabo, me dí cuenta que estaba rezando algo que los sacerdotes (los que celebran según el misal nuevo) ya no rezan:
Domine, dilexi decorem domus tuæ,
et locum habitationis gloriæ tuæ
Señor, amé la belleza de tu casa / y el lugar donde habita tu gloria
(Sal 26, 8)
No se reza ya, quitaron este salmo que acompañaba al lavabo de los dedos del sacerdote; ha dejado de rezarse y con los versículos del salmo se ha perdido también la conciencia sacerdotal de la belleza de lo sagrado, la conciencia sacerdotal de procurar y conservar la gloria y esplendor de la casa del Señor, que es su templo, que son nuestras iglesias y nuestros altares.
Por eso lo de Lampedusa y todo lo demás. Son epifenómenos de una misma dolencia, muy profunda, que estraga y descompone a la Iglesia desde hace 50 años.
Cuando hace seis años el motu proprio de Benedicto parecía el comienzo del remedio, la renuncia del 11 de Febrero fue un parón en seco y la elección de PP Franciscus un bloqueo con acelerón en dirección por el camino que no es.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
+T.
viernes, 5 de julio de 2013
Bi-Papal
El Vaticano es uno de esos sitios donde no se dan puntadas sin hilo; salvo los imprevisibles imponderables, es raro que ocurran casualidades, nada se improvisa, todo se delibera. Incluso en la espontaneidad más trivial hay algo estudiado, premeditado. No estoy diciendo que todo sea falso o impostado; lo que digo es que no hay efecto sin causa ni acto sin intención.
Por eso me causa mal efecto el acto de esta mañana pasada, con la aparición en público de Francisco y Benedicto, tête a tête, codo con con codo, en dos sillones, uno sentado junto al otro. Una imagen equívoca hasta el extremo.
El año 2013 está siendo traumático. Si en Julio del año pasado nos dicen que doce meses después veríamos una estampa como la de esta mañana, hubiéramos contestado al que nos lo dijera que deliraba, que veía fantasmas y figuraba espejismos. El tiempo, sin embargo, no ha mostrado la realidad contingente con toda su fuerza traumatizante.
Pero como se acostumbra a los niños a superar los traumatismos familiares, rupturas, abandonos, ausencias y distancias, así parece que se nos quiere normalizar la conciencia, con actos anómalos aparentemente normales. Pero no son normales. Yo, por lo menos, procuro mantener despierta la conciencia crítica resistente de la a-normalidad. No soy tonto ni me gusta que me metan en la lista de los bobos que asienten y aplauden.
En este caso nos han dado a comulgar la piedra de molino de dos Papas al alimón, el día que se publica esa inaudita encíclica elaborada por uno y firmada por el otro. Escrita a 'cuatro manos', han dicho los medios (tan perversamente vulgarizantes).
Si Francisco renunciara también (algo que desde que salió al balcón intuimos que podía pasar en cualquier momento), sería de pesadilla ver juntos a tres, uno, otro y otro.
Como en las fotos de esta mañana Benedicto llevaba pectoral de oro y Francisco pectoral de plata, el que viniera podría ostentar pectoral de bronce.
Lo peor es que la mayoría aplaude, no problem.
Yo mantengo, sin embargo, que el trauma golpea por dentro. Porque la Cabeza Visible de la Iglesia es el Papa, y hoy - lo expliquen como lo expliquen - eran dos las cabezas visibles.
Incluso uno parecía más cabeza que el otro, todavía.
+T.
martes, 2 de julio de 2013
Desmarcándose de las tendencias (aunque sean esencias)
La conferencia (un pequeño simposio) sobre liturgia y actualidad recién celebrada en Roma parece (esa es mi impresión) uno de esos actos prenotados en la agenda que quedó alterada con la desgraciada renuncia de Benedicto XVI y la inesperada elección del Papa Francisco. Se nota que el tema de la liturgia tradicional ha sido expuesto falto del entusiasmo positivo que hubiera tenido bajo el Papa Ratzinger, el ilusionado promotor de la reforma de la reforma y otras iniciativas que han pasado (?) sin pena ni gloria, y que bajo PP Franciscus parece como si se hubieran convertido en temas embarazosos que se soslayan o se reformulan en otra clave. Como en este simposio, verbigracia.
Las conferencias se tuvieron en las aulas/salones de la Universitá della Santa Croce, la universidad romana del Opus Dei. El ponente principal ha sido Mons. Dominique Rey, obispo de Frèjus-Toulon, el más destacado entre los obispos franceses por sus simpatías tradicionalistas, en liturgia precisamente. Insisto en que sólo es una observación personal mía, pero parece como si Mons. Rey se hubiera desmarcado un punto de su querencia tradicional, dados los nuevos vientos francisquistas. Incluso la insistencia de entender los actos celebrados como un 'homenaje a Benedicto XV' definían un ambiente de discreta despedida y transición al archivo de la historia reciente.
Si no hay buen simposio sin polémica y/o antagonista (presente o ausente), en la Santa Croce el debate ha gravitado, en parte, sobre la FSSPX-SSPX, no en mención/citación/confrontación explícita, sino - yo diría - en forma de elipsis. El Opus Dei actual (sus círculos más conscientes) pudiera estar sufriendo una especie de síndrome de crisis de identidad al ver reflejado parte de su pasado en la sustancia y la forma de la FSSPX-SSPX, a la vez que manifiesta una anómala repulsión por todo aquello de la FSSPX-SSPX que le recuerda su propia identidad pasada, añorada y odiada a la vez. Pretendiendo conjurar fantasmas acusadores y anular cargos de conciencia, se esfuerza en re-definirse en parámetros juanpablistas, cerrando las puertas del pasado y abriéndose compulsivamente al porvenir aggiornato, casi alardeando de un temerario, ubícuo y pluriforme vanguardismo.
Una muestra de este incómodo y mal asimilado pasado-presente, sin ir más lejos, sería la reticente y maledicente crítica que una conspicua miembra del Opus Dei expuso ante los asistentes. Se llama Tracey Rowland, una formidable australiana de inquietante estampa, admiren su foto:
Esta imponente doña dijo cosas tan interesantes de analizar en diván psicoanalista y/o sofá de salita de dirección espiritual como estas:
"...(ella) invitó al mundo más cercano a la liturgia tradicional a hacer un poco de autocrítica '(...) resistir el espíritu de la modernidad a veces lleva a excesos, como el de vestir a sus mujeres e hijos como 'huérfanos de una granja Amish' (...) la misa tridentina, liberalizada por el Papa Ratzinger, es vista como expresión de una parte político-teológica dentro de la Iglesia, como aversión al Concilio Vaticano II (...) su atractivo entre los católicos normales y corrientes será limitado. Y esto incluso en un clima, como el de la post-modernidad, donde la mayor parte de los jóvenes miran con curiosidad e interés la tradición, como si fueran teso-ros del desván de la abuela, sin hostilidad ideológica."
Y, sin embargo, las palabras de Tracey Rowland supuran hostilidad, muy ideológica, de la peor, de la del estilo del mortífero y devastador 'fuego amigo', como esta otra andanada:
"...La sensación es que no se quiere reabrir un periodo de guerras culturales en el seno de la Iglesia, como las que caracterizaron los pasados decenios y, en parte, también el pontificado del Papa alemán, con la lefebvriana Fraternidad de San Pío X."
En cierto sentido, se trataría de una declaración de principios, una de esas sentencias of the record que se dicen y circulan por círculos, tertulias, convivencias de formación, retiros y charlas de la Obra. Etc.
Conque ya lo sabemos: Es una 'guerra cultural que no se quiere reabrir', algo de los años del 'Papa alemán', cosas de 'lefrebvianos', esa gente con la que los socios de la rotunda Tracey Rowland no tienen nada que ver, ni quieren.
Porque el estilo tradicional, la antigua liturgia, esa que restauró y declaró no-abolida el 'Papa alemán', los ritos tridentinos, el look católico-romano-tradicional, no tienen nada que ver, ni en el pasado ni en el presente, con la vida y la obra a la que Tracey Rowland se consagró, cincuenta años atrás. Quede claro y no quepan dudas.
El pequeño simposio se anunció como
TRIBUTO A BENEDICTO XVI, ANIMADOR DE LA REFORMA LITÚRGICA
JORNADAS SOBRE «LA RECUPERACIÓN DEL SENTIDO DE LO SAGRADO Y DEL MISTERIO»
En Vatican Insider sacaron una breve reseña.
Y Rome Reports también publicó un YouTube apto para todos los públicos (no sale la monstrua Tracey)
Por si lo quieren ver/leer.
La cosa no parece haber dado más de sí. Salvo servir de coartada a Mons. Dominique Rey para desmarcarse de peligrosas e impolíticamente correctas filias litúrgicas. Y servir a la Rowland para declarar urbi et orbi que ella tampoco (y los suyos, menos).
Un éxito, resumiendo.
n.b, La foto de San Josemaría celebrando la Misa que hoy 'incomoda', la pongo venerando y desagraviando. También rogando por la conversión de los desafectos.
+T.
domingo, 30 de junio de 2013
Francisco pro-sinodal
A estas alturas, tres meses y poco más, nos seguimos preguntando lo mismo que cuando salió desmucetado al balcón ¿querrá/ha querido/está queriendo/quiso/quiere ser Papa? Papa-Papa, con todas sus consecuencias (y presecuencias)?
El delicuescente espíritu vaticanosecundista difundió por toda la Iglesia un virus anti-papal que plagó por doquier todos los rincones católicos; hasta los maspapistasquelpapa se volvieron antipapistas con excusa y coartada antimontinista. En aquel estallido petardista del final de los '60 y el bombazo perpetuo de los '70, la más rancia nobiltá romana, los conspicuos Neri romani - príncipi, marchesi, conti - se estremecieron al mirarse en los espejos del cabinetto del Palazzo Doria-Pamphili y ver que el azogue apulgarado que flanquean al imponentísimo Inocencio X velazqueño les devolvía una estampa mai vista: Desde el 65, como un retrato contra-natura, el rostro de la nobleza pontificia iba marcándose con resentidos trazos, huellas, arañazos, heridas y cicatrices antipapistas; fascinante argumento para Oscar Wilde. Más fascinante si se considera que quien infligía las heridas y descomponía la nobiltá de los Neri era el mismísimo Paulus PP VI, Montini. Paradojas, esquizofrenias o, en lenguaje aggiornato, semplici segni dei tempi, signos, signos de los tiempos.
Continuando con la versión simpático-minimalista de sí mismo, Papa Franciscus parece interpretar un nuevo capítulo de la caída del pontificado romano en clave acelerada de primus inter pares, tutti insieme. Si bien la palabra mágica es sinodal/sinodalidad, a nadie con un mínimo de perspicacia eclesiológica se le escapa el sentido mini-papista (sic) del concepto.
Para ilustrar ecuménicamente el pormenor, recuerdo que cuando el Zar quiso someter al Patriarcado de Moscú debilitó a la Jerarquía suprimiendo al poderoso y carismático Patriarca. Desde principios del XVIII, Pedro el Grande impidió la elección de un nuevo Patriarca, hasta que en 1721 fue sustituido por un sínodo, el Santo Sínodo que asumió el gobierno de la Iglesia Rusa y terminó siendo un dócil órgano más, sometido al absolutismo de los zares Romanov. Paradójicamente, hasta la caída de Nicolás II, en plena revolución bolchevique, no pudo elegirse un nuevo Patriarca Metropolitano.
Las palabras de PP Franciscus en la Basílica de San Pedro, en la Misa de la solemnidad de los SS. Apóstoles Pedro y Pablo, han sido estas:
"Dobbiamo sviluppare il sinodo dei vescovi in armonia con il primato, andare in questa della sinodalità, crescere nella sinodalità in armonia con il primato..."// Debemos desarrollar el Sínodo de los Obispos en armonía con el Primado, caminar en la sinodalidad, crecer en la sinodalidad en armonía con el Primado
A más 'sinodalidad' menos Papado, menos Primado Universal, menos Pontificado Universal, menos Papa. Esa es la regla.
Y esa parece ser la intención de PP Franciscus. Una mala intención si supone debilitar la tradición y lo definido como dogma de fe en el Concilio Vaticano Iº por el predecesor de Francisco, el Btº Pio IX.
Es evidente en la Historia de la Iglesia el valor del Papado como fuente y eje de unidad, gobierno y doctrina. También es evidente la evolución de la institución sinodal en las iglesias ortodoxas y orientales, marcando tendencias más bien disgregantes, poco efectivas en el gobierno, débiles a la hora de regir, generando bastantes veces la tentación de la autocefalia.
Presentar la sinodalidad como una alternativa de gobierno, es atentar contra la sustancia del Primado Romano.
Que sea el Papa quien lo proponga, es un signo más de la descomposición del catolicismo.
Si son sólo franciscadas de sermón ocasional, pase. Si es voluntad deliberada, el Señor nos libre de las consecuencias.
Oremus! (sed nolumus pro sínodo deprecare)
+T.
sábado, 22 de junio de 2013
Episcopones
Siempre me ha chocado el obispo 'hombre de mundo', los de este tipo me decepcionan escandalosamente. Pero son los que imponen su estilo desde el post-concilio. Por ejemplo, por ilustrar, me repatea la fotito de Dolan a carcajada limpia con Obama, en una cena de vips. O la comparecencia de Rouco en el Foro Europa (desayuno incluído). ¿Qué pinta un cardenal Arzobispo de Madrid en un sarao repleto de politicones, masones, empresarios, plumas, peperos y sociatas? ¿Qué les va a contar que les importe o que ellos ya no sepan? ¿Estaba, quizá, nuevangelizando a los presentes?
Aun así, la fascinación por un atril y una sala con gente de la élite del momento es algo irresistible para un mitrado, siempre lo ha sido. El noble cardenal Schönborn podría disertar sobre sus ancestros episcopales, cortesanos y ministros áulicos, señores del Sacro Imperio. Si miramos al siglo XI-XII, el conflicto de las investiduras episcopales-feudales es un remoto ejemplo de un caso como el que critico en la actualidad: Obispos alternando con el poder del momento, disfrutando del ser y estar en las cumbres sociales, codeándose con quienes importan porque son importantes y dan importancia.
De lo que dijera Rouco, cada cual extracta lo que le importa o le interesa, en el tono que le dicta su simpatía (no diré conciencia, porque en esos medios y ámbitos ya se sabe que no existe). Aquí, por ejemplo, en la página del Fórum Europa, publican tres notas-articuletes, distintos:
Rouco pide que no haya que apuntarse cada curso a clase de religión
Rouco recuerda a los políticos que la corrupción es pecado
El presidente de la Conferencia Episcopal Española califica de 'normales y fluídas' las relaciones con Rajoy y su gobierno
Y así cada cual. En la página contra-católica de Religión Digital, se regodeaban por la próxima vacante del Arzobispado madrileño, dando por sentado que estamos en las postrimerías del rouquismo.
Al foro con desayuno acudieron los prelados madrileños que por edad, oficio u afición, compromiso ineludible o comparecencia forzosa podían, debían y tenían que estar: El Cardenal Carlos Amigo, el Arzobispo Castrense Juan del Rio, y los obispos Martínez Camino y Fidel Herráez. Todos con caras circunspectas, de desayuno.
Y todos ellos (Rouco también) en look 'obispo de mundo': chaqueta, pantalón, camisa clergyman o pecherín con alzacuellos y pectoral pudorosamente (vergonzantemente?) disimulado en el bolsillo interior de la chaqueta; el anillo no se lo quitan, es un detalle, un signo de poder que no desentona nunca, raramente se desprenden de él.
La casualidad hizo que casi a la misma hora el Papa Francisco estuviera echando un discurso a los miembros del cuerpo diplomático de la Santa Sede, nuncios y demás representantes, en el Vaticano (leer aquí). Entre otras cosas, les ha dicho:
- el Señor es ese bien prometido, "que nunca debe parecernos algo por descontado". Los bienes del mundo terminan por no contentarnos nunca pero "el Señor es el bien que no desilusiona"
- les ha advertido sobre el peligro de la "mundanidad espiritual" explicado que es "ceder al espíritu del mundo, que conduce a actuar por la propia realización y no por la gloria de Dios". Sobre este aspecto ha matizado que "ceder al espíritu mundano expone sobre todo a nosotros Pastores al ridículo
- ha insistido sobre la idea de que son Pastores y no deben olvidarlo nunca, "sois presencia de Cristo",
- les ha recordado que los candidatos deben ser "pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interior como libertad para el Señor y también exterior como sencillez y austeridad de vida, que no tengan una psicología de 'príncipes'. Estad atentos que no sean ambiciosos, que no busquen el episcopado y que sean esposos de una Iglesia, sin estar en constante búsqueda de otra." Así mismo, ha recordado el santo padre ha insistido que deben ser personas capaces de "velar" por las ovejas que les sean confiadas.
El Papa Francisco parece tener una aguda perspicacia para lanzar dardos y acertar en la diana. Decir que no sean ambiciosos ni promuevan a ambiciosos al episcopado es poner el dedo en una purulenta llaga. También es una fina estocada la advertencia sobre la 'psicología de príncipe', un síndrome tan arraigado que parece que se pega con la mitra o se incuba al calor del solideo.
Conocí a un humilde franciscano que se ostentaba dos veces al año en trono con sillón, repostero y dosel, condescendiente, dando a besar su anillada mano, como un príncipe. Y le gustaba. Y tenía gente a su alrededor que se lo estimulaban, cortesanos (que aquí decimos 'agradaores'). Todavía anda por ahí, con aires de príncipe (destronado).
También conocí a otro prelado que en su primera visita a una parroquia, cuando el cura salía a saludarle, lo primero que le dijo fue -"La próxima vez ten preparado un aparcamiento para tu arzobispo".
Ellos son así. Aunque el mundo ya no se corresponda con sus ínfulas.
No sé en cuánto, cómo y en qué les afectará lo dicho por el Papa. Témome que a los que ya están les resbale como ungüento por las barbas de Aarón. También me temo que se pueda interpretar lo dicho por PP Franciscus en sentido cutre-minimalista y entiendan que sencillez es des-clericalizarse o humildad tirar al cubo de la basura tiaras, mitras, mucetas, roquetes y ornamentos preciosos. Si me explico.
Es verdad que el ciclo de Rouco periclita. No es verdad que lo que venga después será mejor. Porque lo que hay es lo que hay. Se volverá a repetir lo del Cónclave, que con los conclavistas que había elegió al Papa que podían (y querían). Con obispos y arzobispos - mutatis mutandis - pasa lo mismo.
Aun así me ilusiona pensar que los que vengan puedan ser no-ambiciosos, no-principescos, con reconocible espíritu sacerdotal y sacerdotal disposición pastoral.
No es pedir mucho, sinceramente. Pues no es pedir peras al olmo, sino sacerdocio a los sacerdotes.
Ni más, ni menos.
+T.
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