viernes, 1 de marzo de 2013

La alienación de los corderos





De los borregos, más bien: La alienación de los borregos y las borregas, de los pavos y los pavas, de los pijos y las pijas de las jmjs y los youcaths, los papaboys y las papagirls. Estos chupi-guays de youtubes y lipdubs y todo eso. Los cachorros neocons de papilla y yogurt descremado que no dejan la teta de la nodriza, aunque ya tienen edad de escoger estado productivo.

Una de las características internas de los movimientos de 'laicos consagrados' suele ser el mantener a sus adeptos en un estado de bobería adolescente. No sólo frustran vocaciones al sacerdocio y la vida conventual, sino que también congelan a los captados-as en una especie de pubertad espiritual incoada y nunca maduramente desarrollada. Terminan siendo alienados, carne de cañón y tropa para todo. Cuando alguno estalla (que estallan muchos) las trizas son irrecomponibles, un millón de fragmentos, de astillas de alma imposibles de pegar.

Ahora, los mismos que lanzaron aquellos youtubes para lo de la jmj de Madrid, sacan estos youtubes con galería de sonrisas y parabienes por la renuncia de Benedicto, tan estupendo porque se va y nos deja encantados y muy contentos.

Estos pijo-católicos están contentos siempre, en la vida y en la muerte, en la salud y en la enfermedad. Y me temo que es pose, ensayada o inconsciente impostura, porque las cosas son de verdad y no causan risas si son penas, y no hacen cosquillas si son dolores.

La negación del sufrimiento (o de la derrota, o del problema, o de la tragedia, o de la herida) me ha parecido siempre un disimulo que contradice a la Providencia porque niega la realidad, que si es dolorosa no admite una careta con sonrisa.

No sé si me entenderán Uds. si les digo que estas cosas me suenan a una especie de neo-docetismo, que niega el sufrimiento de la Iglesia o las debilidades de sus miembros (también de la Jerarquía (también del Papa)) porque no conciben la herida sangrante en el cuerpo eclesial, como los herejes docetas de los primeros siglos del Cristianismo no soportaban el misterio real del Hijo de Dios sufriente, y explicaban y enseñaban que la Pasión fue apariencia, que el cuerpo del Hijo era aparente, y diluían la Encarnación del Verbo en una apariencia, solamente, porque la segunda Persona Divina nunca pudo asumir una carne pasible, un cuerpo sensible, una naturaleza humana verdadera, sufriente y doliente.

Pues estos chupy-católicos pijo-jmjoteros, lo mismo. Y ¡viva el Papa manque caiga!

Tampoco temen falsificar al Papa. Miren Uds. este otro youtube, que sacaron ayer en la quasi semper equívoca agencia RomeReports:





Han reducido el pontificado de Benedicto XVI a formato juanpablista, con toda desvergüenza, como si lo único de estos 8 años de Benedicto hubieran sido viajes, jmjs y espectáculos juanpablistas.

En el fondo, piden más. Están pidiendo otro como el BeatoMagno, un Papa de feria perpetua que amplíe la diversión del parque temático católico.

Grave ha sido la renuncia de Benedicto, como él mismo ha reconocido, con palabras y con gestos. Pero más grave es este apetito del insaciable juanpablismo, con hambre de otro Papa de papaboys y papagirls.

Tu autem, Dómine, miserere nobis!


+T.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Quasi Sede Vacante



Tras la muerte queda la esperanza sobrenatural, que consuela porque se abre al Misterio y la Gloria. Pero ¿qué resta tras una renuncia? Sólo el vacío de la decepción, el desconsuelo de la ausencia, la inquietud por lo que vendrá, la vaga y doliente sensación de haber sido abandonados por el que se va y nos arrastra con él, debilitados con su debilidad, desencantados, desmotivados, envueltos en la penumbra de una sombra que se retira dejando vacante su sitio, su sede. Hemos abierto los ojos y los hemos entornado para no ver la roca vencida, vuelta ceniza, polvo llevado por el viento. Caer luchando hasta el final alienta y enardece a todos los combatientes, pero irse en mitad de la batalla desalienta hasta a los más recios capitanes.

Cuando un Papa moría, el cónclave, más allá del dolor por el Papa muerto, se abría con el aplomo consciente de haber concluído un tiempo, un capítulo de la gran Historia de la Iglesia. Con esta renuncia, el Cónclave se convoca con la aprensión insatisfecha de estar viviendo en mitad de una incierta crisis, que ni se reconoce ni se define, ni se declara ni se desvela, como una enfermedad sin diagnóstico ni tratamiento.

No he visto casi nada de la patética audiencia de esta mañana, algunas imágenes, unos pocos planos e instantes en el televisor, solamente. A pesar del sol en el cielo raso y despejado, la Plaza de San Pedro estaba gris, sin brillo, deslucida. La restauración del brazo derecho del Colonnato afeaba todas las perspectivas con las mamparas y los tableros que tapan los andamios de las obras. La edícola del estrado del Papa parecía más desafortunada que nunca, un antiestético parapeto moderno-funcional que resaltaba la soledad decrépita de Benedicto.

Ni los vítores ni los aplausos sonaban sinceros, parecían un eco rancio de otros vivas y otras palmas de otros días, de otras audiencias del Papa en el sagrato de San Pedro. El único sincero parecía ser el propio Benedicto cuando reconocía la gravedad de su renuncia  -"Ho fatto questo passo nella piena consapevolezza della sua gravità (...)" Las otras palabras de la alocución me han parecido tópicas, forzadas por las circunstancias y el momento.


En un momento, mañana, 28 de Febrero, en un segundo marcado por el reloj, a una hora exacta, Benedicto XVI habrá pasado, dejando vacante la Santa Sede, pasando a ser, en un instante, el primer Papa sedevacantista motu proprio. Una extraña figura, un insospechado final, un telón nunca visto para el finiquito de un Pontificado que, por buenos signos e importantes hechos, merecería haber tenido un punto final como los otros, sin esta 'grave novedad'.

Sin luto, pero con la pena de sabernos en quasi-Sede Vacante, por grave voluntad consciente del (todavía) Papa renunciante.

Dios bendiga, en fin, a Benedicto.




...bella premunt hostilia, da robur, fert auxilium, Dómine!


+T.

martes, 26 de febrero de 2013

Turismo de fumata



Llamo 'turismo de fumata' no a la promoción vía tour-operador del fumeteo de hachís, marihuana y/o cannabis en sus antros, guaridas y/o cavernas del porro y/o la pipa, en el cutre Marruecos del moro o en la sofisticada Amsterdam de los hippies post-modernos. No. Me refiero a las fumatas de la Sixtina, las del Cónclave, el próximo cónclave post-benedictino, que se ofrece como espectáculo turístico en las agencias de ocio viajero:

La Ciudad Eterna acoge peregrinos de todas partes del mundo para despedir a Joseph Ratzinger y dar la bienvenida al nuevo sucesor de Pedro

Parece mentira, pero es verdad. Es verdad que la Roma con tirón turístico no es la Roma de los Césares, ni tampoco la Roma del Bernini, ni la de las fontane y los pini que musicó Respighi: La Roma turística de verdad, la auténtica atracción, es la Roma de los Papas y, sobre todo, el mismísimo Papa vivo, en persona, en carne mortal.

La industria romana (hoteles, ristoranti, trattorie, pizzerie, las tiendas de souvenirs y las de moda) clamaban al cielo cuando el Papa Giovanni Paolo 2º salía de viaje, porque sus negocios lo sentían mucho. Si el Papa no está, Roma languidece.

Pero esta nueva situación de estar con Papa/ sin Papa, con cónclave previsto y sin funeral de Papa córpore presente,  está resultando una auténtica feria lúdica, un parque temático sorprendente en el marco (¡quién lo iba a decir!) del Año de la Fe, casi una Vaticanlandya, el paraíso del turismo católico con ofertas sin igual para el beato crédulo, el neocatólico papólatra, el des-católico impío y el masón conspirador. También hay sitio para los co-hermanos separados de ecumenismo de amplio espectro, e incluso se aceptan gustosamente peregrinos de las religiones todas que por el mundo brujulean, merced al empático compadreo de Asís. Todos caben y son bienvenidos a la fumata. El cosmopolitismo de la Roma Imperial es una aldea gala comparado con el universalismo de toda lengua, raza, nación y religión de esta Roma de sede plena / sede vacante / cónclave con fumata /y habemus Papam. Bueno, realmente, serán dos Papas, el neolecto sede plena y el emérito sede abrenunciata. El primero actuante, el segundo orante. Uno en presente-activo y otro en pasivo-pretérito, si me explico.


Y como a la ocasión la pintan calva, así como quien iba a por atún y a ver al Duque, ahora los interesados se van a Roma, a agradecer y a dejarse ver, con séquito y todo: Peregrinación diocesana a Roma . Reconozco que siento cierta curiosidad, y que me distraería mucho ver quién va (a parte de los que ya se sabe que irán).

Yo sigo pensando que todo es demasiado grave para tomárselo tan lúdicamente. Y no me equivoco. Y no exagero.


Con más motivo que nunca, me re-defino en estos días más-papista-quel-papa que nunca, por imperiosa necesidad y obligada coherencia de principios. Un compadre sabihondo que me conoce, sabiendo que me gustaría porque me daba en la tecla, me mandó el otro día un recorte con la columna de Antonio Burgos, un artículo que publicó la semana pasada, titulado 'Non habemus Papam'. Mi susodicho compadre me subrayó este párrafo:

"... los ultrapapistas te lo decían como lo de la vigilia de la madre de mi recordado Hermano Pascual, Societatis Iesu. Cuando tras el Concilio mi primer profesor de Latín, Antonio Pascual Autero, de Lora del Río, acudió en día de vigilia a comer a casa de su madre, le puso la señora una buena berza de tagarninas, pero sin pringá. Le preguntó mi recordado Hermano Pascual por qué no le había puesto sus buenos avíos del puchero, ya que el Papa había quitado la abstinencia. Y le respondió la castiza loreña:
-- ¿Y quién es el Papa pá quitar la vigilia?
Los mosqueados papistas de esta hora, igual. Son los que te dicen, como la madtre del Hermano Pascual:
--¿Y quién es el Papa pá dimitir de Papa? "




Justamente lo que pienso y mantengo yo, palabra por palabra, lo mismito.

Con toda seriedad, of course. Porque - no obstante la mica salis del buen humor - hay cosas que no son para bromear.

Ni para hacer turismo, tampoco.


+T.

sábado, 23 de febrero de 2013

El Papa habla al terminar los ejercicios espirituales




Esta mañana, al concluirse los días de retiro espiritual que el Cardenal Ravasi ha predicado al Papa y la Curia, Benedicto XVI ha hablado, un comunicado breve pero impresionante. Aquí se puede leer.

Destaco su párrafo central, digno de reflexión, dadas las circunstancias y las noticias que circulan durante estos últimos días:

"...Lei, partendo dai Salmi e dalla nostra esperienza di ogni giorno, ha anche fortemente sottolineato che il "molto bello" del sesto giorno – espresso dal Creatore – è permanentemente contraddetto, in questo mondo, dal male, dalla sofferenza, dalla corruzione. E sembra quasi che il maligno voglia permanentemente sporcare la creazione, per contraddire Dio e per rendere irriconoscibile la sua verità e la sua bellezza. In un mondo così marcato anche dal male, il "Logos", la Bellezza eterna e l’"Ars" eterna, deve apparire come "caput cruentatum". Il Figlio incarnato, il "Logos" incarnato, è coronato con una corona di spine; e tuttavia proprio così, in questa figura sofferente del Figlio di Dio, cominciamo a vedere la bellezza più profonda del nostro Creatore e Redentore; possiamo, nel silenzio della "notte oscura", ascoltare tuttavia la Parola. Credere non è altro che, nell’oscurità del mondo, toccare la mano di Dio e così, nel silenzio, ascoltare la Parola, vedere l’Amore.
(...) Alla fine, cari amici, vorrei ringraziare tutti voi, e non solo per questa settimana, ma per questi otto anni, in cui avete portato con me, con grande competenza, affetto, amore, fede, il peso del ministero petrino. Rimane in me questa gratitudine e anche se adesso finisce l’ "esteriore", "visibile" comunione - come ha detto il Cardinale Ravasi - rimane la vicinanza spirituale, rimane una profonda comunione nella preghiera. In questa certezza andiamo avanti, sicuri della vittoria di Dio, sicuri della verità della bellezza e dell’amore.


... Desde los Salmos y también desde nuestra experiencia de cada día, ha subrayado intensamente que el 'muy bello' del sesto día - según la expresión de Creador (Gn 1, 31) - está permanentemente contradicho, en este mundo, por el mal, por el sufrimiento, por la corrupción. Y casi parece que el maligno quisiera ensuciar permanentemente la creación, para contradecir a Dios y para hacer irreconocible su verdad y su belleza. En un mundo tan marcado también por el mal, el 'Logos', la Belleza eterna y el 'Ars' eterna, debe aparecer como 'caput cruentatum' (cabeza/rostro ensangrentado). El Hijo encarnado, el 'Logos' encarnado, está coronado con una corona de espinas; y aun así, en esta figura sufriente del Hijo de Dios, comenzamos a ver la belleza más profunda de nuestro Creador y Redentor; podemos, en el silencio de nuestra 'noche oscura', escuchar todavía la Palabra. Creer no es sino, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios y así, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor.

Finalmente, queridos amigos, quisiera daros las gracias a todos, no sólo por esta semana, sino por estos ocho años en los que habeis llevado conmigo, con gran competencia, afecto, amor, fe, el peso del ministerio petrino. Resta en mí esta gratitud y si ahora termina la comunión 'exterior y 'visible' - como ha dicho el Cardenal Ravasi - también queda la cercanía espiritual, permanece una profunda comunión en la oración. En esta certeza caminemos adelante, seguros en la victoria de Dios, seguros de la verdad de la belleza y del amor. "

El que tenga oídos para oir que oiga, podría añadirse. O también el joánico-apocalíptico 'quien pueda interpretar que interprete'.

En cualquier caso, las breves reflexiones/consideraciones de Benedicto XVI al terminar sus últimos ejercicios espirituales siendo Papa, me parecen sumamente elocuentes y significativas.

Implícitamente, parece que re-cita aquellas graves palabras de Pablo VI "...por alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios ..."   Aunque Benedicto XVI cierre su reflexión con una coda agradecida y optimista, esperanzada en la victoria, no deja de teñir todo el texto una grave admonición que, dicha en ese lugar y con aquellos circunstantes, adquiere un preciso sentido, hic et nunc.



La abigarrada iconografía de la capella Redemptoris Mater, con los estridentes mosáicos de Rupnik, no me parece un marco adecuado para la reflexión, ni para la oración. El mal gusto estético del juanpablismo parece haberse materializado en ese ángulo de los Palacios Apostólicos, tan cerca (¡y tan lejos!) de la Sixtina. El Papa, durante los ejercios, no está propiamente dentro de la capilla, sino que asiste discretamente desde una estancia aneja que abre su puerta al lado derecho del fondo de la capilla. En su pequeño oratorio ocasional, el Papa no sufre la agitada imaginería del Rupnik, manteniéndose en una atmósfera más suavemente matizada en luz y decoración. Desde ese lugar en luminosa penumbra, las sucintas meditaciones de Benedicto XVI resaltan aun más contrastadas con el otro ambiente, el de los demás asistentes de la Curia.

Imagino que al meditar sobre el 'caput cruentatum', Benedicto, desde una estética muy distinta a la de esa capilla estridente,  evocaría el bello y conmovente coral pasionista de Bach





+T.

martes, 19 de febrero de 2013

Se va, renuncia, pero con muchos aplausos

Jmjotistas entusiastas vitorean y tocan palmas porque el Papa se va

Lo de la cuenta de twitter del Papa me pareció una insustancialidad, una concesión a la galería banal. Con tantos Ravasi y Fisichella nombrados para nuevangelizar modernamente, no sé por qué el Papa (un mes antes de su renuncia) tenía que meterse (o dejar que le metieran) en la jaula del twitter, ni en nada de eso. Hay medios y medios, unos más apropiados que otros según qué personajes y su dignidad.

Si en algo destacó el Beato Magno fue en una hiper-publicidad mega-mediática del Papa y el Papado, un exceso que ha pagado muy caro su sucesor, forzado a seguir un ritmo que no era el suyo, y que no puede ser el de la Iglesia. Aunque desde el nombre elegido Benedicto XVI manifestó su personalidad, tan distinta de la de su predecesor, también desde el principio tuvo que hacerse cargo de algunas servidumbres heredadas, una de ellas la del juniorismo y las jmjoterías.

La juventud se desvela insustancial casi siempre y en casi todo; si algo de algunos jóvenes destaca es lo menos juvenil de los menos jóvenes entre los jóvenes, es decir, todo aquello que rompe el estereotipo de la banalidad y se sale de los paradigmas de la necia juventud. Esos brillantes ejemplos de lo que no es común entre los jóvenes son raros, no están perdidos entre la masa y destacan por méritos ligados a la dedicación, el esfuerzo, la superación y las aspiraciones nacidas de ideales fuera de lo corriente. Y no digo que sea/n todo/s bueno/s, pero sí que los mejores entre los jóvenes son quienes están menos marcados por el común denominador.

De jóvenes archi-tópicos, sin embargo, nacen cuchufletas como esta, patéticamente tragicómicas:

Un grupo de jóvenes lanza una iniciativa para dar las gracias al Papa con el aplauso más largo de la historia. Pretenden batir el récord Guinness

Conque al Papa rendido, vencido, débil, cansado, agotado, se le despide con un enorme y prolongado aplauso, como se aplaude al jugador lesionado que sacan en camilla del campo de juego. Porque los jóvenes católicos de-formados en el jmjotismo juanpablista no son capaces de más, sólo saben hacer bien cosas de esas, cantar, guitarrerar, tremolar banderas, levantar pancartas, tocar las palmas y hacer la ola: Benedicto - cómo mola - se merece  - una ola . ¡Qué bonito!

Tantos tontos y tantas tontas, todos juntos tonteando. Y la mar de contentos con ellos mismos.

Supongo que ya estarán preparando los coros y danzas para el sucesor de Benedetto, que se merecerá otra ola, ¡cómo mola!

Y así.


+T.

lunes, 18 de febrero de 2013

Periculoso Ravasi



Me he quedado con la mandíbula descolgada cuando me he enterado de que el padrino de Ravasi es Bertone , nada más y nada menos. Conque el peligro es mayor de lo que me barruntaba, mucho mayor. Y los manejos de la Italia profunda. Obviamente, la realidad supera con mucho mis temores. También es evidente que hay que estar en el cotarro para saber cosas, tener datos, referencias, y deducir consecuencias. Tonto yo, que no imaginaba al decepcionante Bertone como el impulsor del Ravasi, tonto yo, que no me entero. Y cuando me entero, es el día en que Ravasi comienza a predicar el retiro de Cuaresma al Papa y a la Curia; los últimos ejercicios espirtuales de Benedicto XVI, dirigidos por Gianfranco Ravasi, mi eminentísimo detestado.

Rozando el estupor perplejo, recibo el segundo golpe, la segunda 'ravasada': La Radio Vaticana va a transmitir las meditaciones que Ravasi dirigirá al Papa y su Curia. ¿Quién da más, quién ofrece mejor publicidad, más promociones?

Ravasi se va a lucir. El tema de los ejercicios espirituales es característico, sutil, rico en recursos para todo, para sacarse del capelo variaciones multicolores sobre lo que sea:  “Ars orandi, ars credendi. Il volto di Dio e il volto dell'uomo nella preghiera salmica” // El rostro de Dios y el rostro del hombre en la oración de los Salmos.

Imagino que no hará mucho hincampié en los Novísimos, siendo un tema oportunísimo en la Cuaresma, muy oportuno para la reflexión del Papa que va a renunciar y de su Curia, testigo de su despedida. Exponer y meditar las postrimerías: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria. Las iglesias y basílicas de Roma están llenas del arte más exquisito que evoca las postrimerías. El genio insuperable del Bernini floreció especialmente en la composición del arte funerario, incluso macabro. Sin salir de San Pedro del Vaticano, con sólo la rememoración de los monumentos de los Papas, montaba yo mismo unas pláticas de vanitate et occasu tremendas; cuánto más Ravasi, ese portento, ese delfín de Bertone, ese tesoro de sapiencia y erudición, que dicen que se sabe la Biblia de memoria.

Conque no sé a qué Santo Papa o Papas Santos encomendarme, para que no ocurra obvio decir qué (es decir, quién).

Confieso que me dan ciertos escrúpulos hablar de estas cosas, siendo de tanta gravedad tales asuntos, tratándose de la Iglesia y su actual coyuntura, tan seria.

Pero considerando que es Ravasi quien se publicita, ¿por qué no vamos a opinar sobre Ravasi?

Ya lo han dicho unos cuantos Cardenales: Se ha roto el tabú.

Aunque a mí, lo que de verdad me da miedo es que se rompa la Iglesia.


+T

domingo, 17 de febrero de 2013

Pentimenti di Benedetto



Cuando sale a colación/discusión el Concilio Vaticano II, mis amigos me han oído decir muchas veces que hay algo que nunca termino de explicarme satisfactoriamente: ¿Por qué y de dónde el entusiasmo de los Padres Conciliares, esa exultación que se desborda en los textos del concilio? No encuentro motivos, al contrario. Un mundo a sólo veinte años de distancia de la IIª Guerra Mundial, con media Europa y medio mundo bajo la hoz y el martillo del marxismo criminal, y la otra mitad corrompiéndose aceleradamente por causa y efecto del neo-paganismo liberal, un mundo en guerra perpetua, un Occidente con una cultura descompuesta por abandono de sus referentes de identidad. ¿Por qué la Iglesia y su Concilio se enamoraron ciega y fatalmente de ese mundo? ¿Por qué esa borrachera secularista?

Ayer el Papa Benedicto, en uno de sus actos postrimeros, ante el clero de Roma, evocaba aquel Concilio de su juventud, como la pintura de un óleo antiguo va dejando ver los pentimenti de su autor:

"Allora, noi siamo andati al Concilio non solo con gioia, ma con entusiasmo. C’era un’aspettativa incredibile. Speravamo che tutto si rinnovasse, che venisse veramente una nuova Pentecoste, una nuova era della Chiesa, perché la Chiesa era ancora abbastanza robusta in quel tempo, la prassi domenicale ancora buona, le vocazioni al sacerdozio e alla vita religiosa erano già un po’ ridotte, ma ancora sufficienti. Tuttavia, si sentiva che la Chiesa non andava avanti, si riduceva, che sembrava piuttosto una realtà del passato e non la portatrice del futuro. E in quel momento, speravamo che questa relazione si rinnovasse, cambiasse; che la Chiesa fosse di nuovo forza del domani e forza dell’oggi. E sapevamo che la relazione tra la Chiesa e il periodo moderno, fin dall’inizio, era un po’ contrastante, cominciando con l’errore della Chiesa nel caso di Galileo Galilei; si pensava di correggere questo inizio sbagliato e di trovare di nuovo l’unione tra la Chiesa e le forze migliori del mondo, per aprire il futuro dell’umanità, per aprire il vero progresso. Così, eravamo pieni di speranza, di entusiasmo, e anche di volontà"


"Fuimos al Concilio no sólo con alegría, sino con entusiasmo. Había una expectativa increíble. Teníamos la esperanza de que todo se renovase, de que llegase un nuevo Pentecostés, una nueva era de la Iglesia, porque la Iglesia era entonces todavía robusta, con buena praxis dominical, y, aunque las vocaciones ala sacerdocio y la vida religiosa se habían reducido un poco, eran todavía suficientes. Sin embargo se percibía que la Iglesia no progresaba, que menguaba, que parecía más bien una cosa del pasado y no la portadora del futuro. Y en aquel momento esperábamos que esta relación se renovase, que cambiara, que la Iglesia fuera de nuevo la fuerza del hoy y del mañana. Y sabíamos que las relaciones entre la Iglesia y la época moderna, desde el comienzo, era un poco contradictorias, comenzando con el error de la Iglesia en el caso de Galileo Galilei; se pensaba que había que corregir este comienzo equivocado y encontrar de nuevo la unión entre la Iglesia y las fuerzas mejores del mundo, para abrir el futuro de la humanidad, para abrir el verdadero progreso. Así éramos, llenos de esperanza, de entusiamo, y también de voluntad"

Esto dijo Benedetto, ese fue el pentimento que dejó ver bajo las capas de esa vejez debilitada que, confiesa, le impide mantenerse en la Sede de Pedro.

Más adelante, Benedicto habló de la tergivesación del Concilio por obra y arte de los medios de comunicación, que distorsionaron y manipularon todo lo que se hacía en el aula vaticana. Y declaró:

"Sappiamo come questo Concilio dei media fosse accessibile a tutti. Quindi, questo era quello dominante, più efficiente, ed ha creato tante calamità, tanti problemi, realmente tante miserie: seminari chiusi, conventi chiusi, liturgia banalizzata … e il vero Concilio ha avuto difficoltà a concretizzarsi, a realizzarsi; il Concilio virtuale era più forte del Concilio reale

Sabemos cómo este Concilio de los medios de comunicación fue accesible a todos. En consecuencia, éste fue el dominante, el más eficiente, y el que ha creado tantas calamidades, tantos problemas, realmente tantas miserias: seminarios cerrados, conventos cerrados, una liturgia banalizada… El verdadero Concilio ha tenido dificultades para concretizarse, para realizarse; el Concilio virtual fue más fuerte que el Concilio real"

Y termina Benedetto:

"Ma la forza reale del Concilio era presente e, man mano, si realizza sempre più e diventa la vera forza che poi è anche vera riforma, vero rinnovamento della Chiesa. Mi sembra che, 50 anni dopo il Concilio, vediamo come questo Concilio virtuale si rompa, si perda, e appare il vero Concilio con tutta la sua forza spirituale. Ed è nostro compito, proprio in questo Anno della fede, cominciando da questo Anno della fede, lavorare perché il vero Concilio, con la sua forza dello Spirito Santo, si realizzi e sia realmente rinnovata la Chiesa.

Pero la fuerza del Concilio estaba presente, y, poco a poco, se realiza siempre más y se convierte en la verdadera fuerza que es también la verdadera reforma, la verdadera renovación de la Iglesia. Tengo la impresión que, 50 años después del Concilio, se está rompiendo y se pierde ese 'Concilio virtual' (el tergiversado por los medios) y aparece el verdadero Concilio con toda su fuerza espiritual. Y nuestra tarea, justamente en este Año de la Fe, comenzando desde este Año de la Fe,
es trabajar para que el verdadero Concilio, con su fuerza del Espíritu Santo, se realice y sea renovada la Iglesia"

Es decir, que sigue el entusiamo a pesar del desastre post-concilar. Y a pesar del (dígolo salva reverentia) fracaso de Benedicto, que se retira en mitad del Año de la Fe.

El Año de la Fe no sé si será el año de la renovación verdadera que el Concilio no logró y 50 años después, no ha conseguido. Lo que sí es evidente es que el hecho más notable del Año de la Fe es la renuncia de Benedicto. Por el momento.

Oremus para que otros eventos traumáticos no singularicen más definitivamente este memorable año del medio siglo después de lo que pudo haber sido y no fue.


+T.