sábado, 18 de febrero de 2012

Cardenales (de novela, de película, de ayer y de hoy)


Hace no sé cuánto tiempo soy re-lector de El Cardenal (The Cardinal) del americano Henry Morton Robinson. Aunque confieso que primero me enganchó la peli y después busqué y disfruté la novela. El libro es un novelorio ejemplar, de mediano mérito literario, pero estupenda en su género: Ágil, con una narración fluída, atractiva exposición, personajes bien definidos, buenas caracterizaciones, una acción intensa, tramas paralelas, escenarios variados, con una exposición muy acertada de la actualidad (años 20-40) de la Iglesia en USA y Roma-Europa. El film de Otto Preminger tenía casi forzosamente que salir bien, con ese guión tan transportable al medio cinematográfico. Y aunque la peli es muy buena, una producción clásica del Hollywood más clásico, la novela de Morton Robinson me resulta mucho más atractiva, entre otras razones porque explaya al personaje en su entorno, el muy americano Rev. Stephen Fermoyle. (Aquí pueden leer la novela (menos el prólogo, que no sale, y que sí está en este otro enlace)).

Para el catolicismo tradicional The Cardinal de O. Preminger tiene un valor añadido: Presenta admirablemente, incluso con algunos planos detallados, las celebraciones litúrgicas que la reforma post-conciliar destruyó, con la misma reverente solemnidad que hoy atesoran los grupos católicos fieles a la liturgia tradicional. Admiren estos detalles en esta secuencia con la ceremonia de ordenación sacerdotal, rodada en la iglesia de la abadía cisterciense de Casamari:

Ordenación Sacerdotal

(youtube no permite inserción directa del video) Paradójicamente, esas imágenes, las mismas, sólo pueden verse ahora en las ordenaciones de la FSSPX y los otros institutos tradicionales.

Para la película de Preminger, colaboró como asesor/consultor (supongo que para detalles de ceremonia, ambientación litúrgico-espiritual, etc.) un entonces desconocido sacerdote alemán llamado Joseph Ratzinger.


Pero, no obstante mi confesado gusto por la novela y la peli, juzgo también que son incorrectas, una muy mala influencia, que debería prohibírsele a cualquier joven con una vocación en ciernes, porque el libro y el filme deforman la realidad del ministerio sacerdotal, según la trama argumental del protagonista, el ficticio Rev. Stephen Fermoyle.

En cierto sentido, la novela de Morton Robinson y la película de Otto Preminger describirían un perfil sacerdotal de corte americanista, correspondiente a aquella poco recordada heterodoxia, el americanismo, condenada por León XIII en su carta Testem Benevolentiae. Una desviación poco recordada pero nunca extirpada, y tan activa hoy como entonces.

La vida de un sacerdote, de un cura diocesano, no es un currículum como el que cuenta la novela y enseña la peli. La vida de un cura, a lo sumo, se parece a los primeros capítulos de la novela, la primera parte, la que cuenta el ministerio del joven sacerdote Stephen Fermoyle como coadjutor en la parroquia del padre Monagham (alias Dolar Bill), y luego su ministerio junto al derrotado y venerable Ned Halley, una figura sacerdotal más realista, más ajustada a la verdad. Toda la amena trama posterior es novela, novela en torno a un currículum estelar, brillante, heróico por momentos, pero falso. Y muy nocivo si se trata de despertar expectativas y/o ambiciones eclesiásticas, por entusiastas que puedan ser.

Pues puede ser que si se decía que Morton Robinson se inspiró, más o menos próximamente, en la biografía del entonces refulgente Cardenal Francis Spellman para componer su The Cardinal, ahora se esté reeditando el género y el personaje del novelorio con este otro rutilante Cardenal americano. Vean y saquen una impresión:



El Cardenal Dolan triunfa en el Vaticano

Inquietante. A mí me inquieta un prelado así de 'americano', tan flamantemente optimista, tal y como está la iglesia de los EEUU y como está la Iglesia en general, sujeta a coyunturas tan delicadas, tan complicadas, tan críticas. Dicen, sin embargo, que Dolan, a puerta cerrada, ha insuflado un chorro del más optimista american way of life a sus colegas purpurados, los viejos y los nuevos cardenales.

Insisto, me preocupa. No siendo en estampa ni el Cardenal Fermoyle de la peli, ni tampoco el Spellman que lo inspiró, con ese 'tipo' yanqui total, no me suscita sino incómodo desasosiego.

De la novela de Morton Robinson, uno de mis pasajes favoritos, es la escena en la que aparece el Cardenal Merry del Val (personaje real) alternando con el Cardenal Glennon (personaje ficticio), jugando con Stephen Fermoyl a tirarse naranjas citando alternativamente versos de las Églogas de Virgilio. Encantador. Cada vez que lo releo siento, nostálgico, que ya no haya cardenales como Merry del Val.

No se trata de una nostálgia estética, sino de una verdadero sentimiento propter Ecclesiae Romanae causam.

Y parece ser que serán prelados como Nolan los animadores (junto con Fisichella & cía) de la nuevangelización.

Oremus!

p.s. Un curioso youtube con The Cardinal 'comprimido' en 8 minutos:



+T.

jueves, 16 de febrero de 2012

Oremos?


El popular y simpático San Valentín (presbítero y mártir) fue una de las víctimas de la reforma litúrgica post-vaticanosegundista. Cayó del Misal y quedó relegado, dejando vacante el 14 de Febrero.

La fecha, sin embargo fue pronto re-ocupada. La devoción del Papa (ya beato) Juan Pablo II introdujo como Santos del 14 de Febrero a los santos hermanos Cirilo y Metodio, cuya memoria ya constaba (en otra fecha) en el Santoral, pero cuya popularidad era practicamente quasi 0 entre los católicos de rito romano (salvas locales, conspicuas y eruditas excepciones).

Así nos encontramos en el neo-Misal con dos estupendos Santos, evangelizadores de los pueblos eslavos, misioneros del Oriente europeo en los años en que el Occidente decaía y sucumbía ante los infieles mahometanos. Los Santos Hermanos entraron por la puerta grande, con rango de Fiesta y neo-título de co-patronos de Europa junto con San Benito (luego, años más tarde, vendrían las co-patronas, también regalo de la personal devoción del Papa Wojtyla).

Pero este articulete no va, propiamente, sobre San Cirilo, ni San Metodio, ni tampoco sobre San Valentín. Mi intención era criticar con una muestra la perversa ideologización introducida en los textos que se rezan en la Santa Misa, en la 'Oración Universal' u 'Oración de los Fieles'.

El esquema de esa oración sigue, remotamente, un modelo aportado por dos antiguas oraciones, tipo responsorio

- las Oraciones del Viernes Santo, que se rezan después del canto de la Pasión, antes de la adoración de la Cruz

- las Preces que se añaden en Cuaresma, los Miércoles y los Viernes y algunas otras ocasiones más, a los rezos de Laudes y Vísperas (breviario tradicional)

Siguiendo (remotamente) aquel esquema, la moderna Oración de los Fieles presenta una serie de intenciones que deben seguir este orden:

a) Por las necesidades de la Iglesia
b) Por los que gobiernan el Estado y por la salvación del mundo
c) Por los que sufren cualquier dificultad
d) Por la comunidad local (cfr. OGMR nº 45-46, edición Misal Romano en español, 1988)

Comparen y distingan matices entre estas indicaciones y estas otras que aparecen en La Oración de los Fieles, Secretariado Nacional de Liturgia, Conferencia Episcopal Española, 6ª edición 1992:

1) Por la Iglesia universal y local
2) Las naciones y los asuntos públicos
3) Los que sufren cualquier dificultad
4) Determinados grupos de personas

En esta misma edición, entre las indicaciones que aparecen numeradas bajo el epígrafe Orientaciones Pastorales (a manera de de introducción), en el nº 17, se dice textualmente:

17. Para que esta oración exprese la verdadera intercesión de la Iglesia, ciertamente universal aunque adaptada a todo tiempo y lugar, existe la libertad de variar las fórmulas y de acomodarlas a la índole de las distintas regiones o pueblos.

El texto parece un ejemplo tópico desarrollado desde el estilo de la Sacrosanctum Concilium, con esa característica construcción que primero indica y prescribe y luego anula lo dicho concediendo una amplia e indefinida facultad para cambiar, corregir e improvisar según unas supuestas circunstancias ocasionales, ad libitum, practicamente.

Aparte esta consideración, no sé bien (¿alguien lo sabe?) qué se quiso decir cuando se dice que "...exprese la verdadera intercesión de la Iglesia...adaptada a todo tiempo y lugar". ¿A todo tiempo? ¿A todo lugar? Y tambien me pregunto si se está diciendo que la autencidad de la oración de la Iglesia estriba en su variabilidad según la índole geográfico-cultural. ¿Es así, así lo creían y enseñaban los responsables de esta edición preparada por la Comisión Litúrgica Nacional? No me atrevo a responder porque me temo que sí, que pensaban eso.

Del texto del nº 19, un párrafo más abajo, se pueden extraer alarmantes tesis eclesiológicas, lean:

19. La presente edición del Libro de la Oración de los Fieles, ampliamente renovada respecto de ediciones anteriores, ha sido aprobada por la Comisión Episcopal de Liturgia de España en nombre de la Conferencia Episcopal Española. Los formularios que contiene son modelos válidos y aptos para llevar a cabo el ideal de la participación consciente, activa y fructuosa del pueblo cristiano en esta plegaria, que con todo derecho y razón le pertenece

He marcado en negrita lo más alarmante: La 'razón y el derecho' (todas) que asiste al 'pueblo cristiano' para identificar (reclamar? reivindicar? sostener?) estas 'oraciones de los fieles' como algo 'suyo', de su 'pertenencia'. ¿Quizá en la mente del liturgo-redactor de la Comisión Nacional de Liturgia latía un sentimiento polarizado que oponía/distinguía la oración del sacerdote de la oración del pueblo'? ¿Pensaba que en los formularios de la oración de los fieles se expresaba la idiosincrasia de los laicos frente al carácter sacerdotal del celebrante? ¿Qué quería decir con esta contundente y quasi-desafiante afirmación?


Pero volvamos - permítaseme - a los Santos co-patronos europeos Cirilo y Metodio, para ponerles de muestra el estilo extravagante e impropio que alcanzan los formularios de la edición de marras. Vean:


Dirijamos nuestra oración a Dios Padre, unidos todos los hermanos en Cristo, para que los pueblos de Europa sepan reconocer y vivir su tradición grande de fe y de civilización.

R. Venga a nostros tu Reino, Señor

- Para que Europa, evangelizada por el testimonio de los apóstoles, de los mártires y de los innumerables confesores de la fe, recupere en plenitud la propia identidad humana y cristiana.
Roguemos al Señor.

- Para que las Iglesias de occidente y de oriente pongan en común sus dones y unan el espíritu de contemplación y de oración al fervor apostólico por la extensión del reino de Cristo.
Roguemos al Señor.

- Para que todas las lenguas y culturas se hagan instrumento de evangelización y de promoción humana al servicio de la justicia y de la paz universal.
Roguemos al Señor.

- Para que los países del Este puedan gradualmente crecer en la democracia, en la libertad y en el progreso.
Roguemos al Señor.

- Para que nuestras comunidades cristianas promuevan la reconciliación entre las generaciones y las clases sociales con la fuerza del amor, que vence toda violencia y dilata los ánimos en la esperanza.
Roguemos al Señor.

Dios, Padre de todos los hombres, ante tí nadie es extranjero, nadie queda excluído de tu paternidad; por intercesión de los santos Cirilo y Metodio, haz que los pueblos de oriente y occidente promuevan en el mundo una era de fraternidad y concordia.
Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amen.

He marcado también en negrita, para destacar. Si tiene Uds. un mínimo de sensiblidad católica, habrán sentido parecida repugnancia a la que yo siento cuando me veo ante esas 'intenciones' con esas expresiones:

Algunas suenan a discursete de logia, a discursillo de parlamento, a mítin de tabladillo, a panfleto partidista. Un lenguaje político usado en un contexto sagrado, litúrgico. Con una intencionalidad confusa, que parece identificar el mundo con el Reino de Dios, o la Iglesia con la sociedad civil.

Estos textos aparecen en un libro litúrgico, que se usa en el altar, en el ambón, durante la Santa Misa. Son suficientemente indicativos de la degeneración de la liturgia post-conciliar, su mundanización/socialización.

No suelo seguir semejantes guiones, no los recibo con aprecio, me resultan indignos. Me veo obligado a corregir e improvisar sobre la marcha (y no me pueden censurar puesto que el texto mismo, aprobado por la CEE, me confiere esa facultad, como he comentado más arriba).

Y como esto, todo lo demás. Y en particulares más graves. Ayer mismo comentaba con otro sacerdote las improvisaciones de la Plegaria Eucarística que suelen efectuar habitualmente muchos sacerdotes, con la indiferencia de los fieles, que se dejan llevar/conducir por le celebrante, y la pasividad indolente de los obispos, que ni quieren ni pueden remediar y/o corregir.

No quieren, porque muchas veces están de acuerdo con los infractores. No pueden porque no tienen medios para obligar y, si se atrevieran a censurar, obtendrían como respuesta la desobediencia, la contestación y/o el abandono del ministerio por parte de los sacerdotes transgresores.

En este ambiente se comprende el avance de movimientos como la pfarrer initiative del clero des-católico austriaco, y otras por el estilo.

Mientras, en los seminarios se expone la liturgia 'acomodable' de los liturgistas vaticanosegundistas y en las curias episcopales se ponen trabas o se aprueban sub mínimis, restrictivamente, las celebraciones de la Santa Misa según el rito tradicional (forma extraordinaria, según Summorum Pontificum)

Lo peor y más grave, sin embargo, es que el clero más moderado, incluso los curas que se consideran 'conservadores' no ven defecto en estos textos que he citado, al contrario: Muchos han adoptado ese lenguaje politizado, esos ideales sociales mixtificados con conceptos evangélicos, asumiéndolos como algo pastoralmente válido o identificativamente cristiano.

Estas y como estas son las circunstancias litúrgicas con las que se encuentra un sacerdote en el altar. Las situaciones son variadísimas, debatiéndose entre dos polos:

- los repentizadores improvisantes, ocurrentes y creativos que inventan una liturgia para cada misa, con apenas un mínimo reconocible/válido

- los obedientistas/oficialistas que se ciñen al texto-rúbrica y que presumen de observantes porque hacen lo que está mandado...y terminan rezando por esas intenciones, con esas expresiones que he transcrito, "...para que los países del Este puedan gradualmente crecer en la democracia, en la libertad y en el progreso". Sic.

Repito, insisto, que lo peor es que piensan que lo que están pidiendo dignum et iustum est.

p.s. Témome que el ya Beato JP2º pensaba que también.


+T.

sábado, 11 de febrero de 2012

Una Novena en Septuagésima


He visto tu Rostro exangüe, lívido de dolor, los ojos cercados de pena, la frente ceñida de espinas, los labios fatigados, las sienes sangrantes. Aparecías sobre la cumbre de un monte de cirios, de flores, de rezos. Velaba tu Imagen con golpes de incienso, y entre nubes ligeras de aroma tu faz, tu mirada, tu boca, tu cuerpo caído, tu Sacra Figura temblaba entre nimbos de luz reflejada, divino y doliente, tan cerca de mí y tan alto en tu monte, la peña del Horeb, la cima del Sinaí, la cumbre del Tabor, la roca del Calvario: Siempre el monte y Tú, Señor de las Alturas, siempre encumbrado y caído, la mano en la piedra, la cruz en el hombro. Y el corazón escondido latiendo amores por nosotros, los caídos, los que caemos, los que caerán.

¡Señor de las Tres Caídas, Redentor de nuestras caídas, Salvador de los que han caído!

He buscado cada noche tu mirada, con un rezo en la boca, un Kyrie eleison que te dirigía triple, ductus e ictus de incensario, sonando el turíbulo con la cadenilla, como un compás sacro, litúrgico, sacerdotal, intercedente y deprecatorio.

Y luego has venido a mis manos, y te he elevado, Hostia Divina, musitando como una salmodia la rima sacra "...cuando en mis manos Rey Eterno os miro / y la Cándida Víctima levanto / de mi atrevida indignidad me espanto / y la piedad de vuestro pecho admiro..."

Tú sabes que lo rezo sincero, consciente y penitente, en compunción y arrepentido, implorando y fijando mi vista, mi alma, mi ser entero en tu Cuerpo, Salus Mundi, Verbum Patris, Hostia Vera, dolido porque no alcanzo a más piedad para inflamarme en tu gracia.

Es fácil rezar en el Tabor, contemplandote espléndente, subido el corazón hasta tu altura de luz que alumbra todo. Y conmueve contemplar que estás caido, tres veces, por nosotros, en esa Imagen que detiene tu humildad sufriente como un icono estático de la Salvación.



*   *   *


p.s. Esto es una breve expansión, al concluir la predicación de la Novena de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, un novenario en Septuagésima, con ecos anticipados de Cuaresma y Viernes Santo. Una Hermandad especial, de las de silencio, donde todo se escucha más y es más sentido, más hondo y más íntimo.

Cada vez estoy más persuadido, más firmemente convencido de la misión sacerdotal esencial: Celebrar y predicar. Y doy gracias a Dios que me lo concede y a los hombres de buena voluntad que me lo piden.

Cum Bene+dictione


Parroquia de San Isidoro

Hermandad de San Isidoro

Estación de Penitencia Viernes Santo 2009





+T.

lunes, 6 de febrero de 2012

Están preparados


El noticiario eclesiástico de la semana ha sido surtido y ameno, tocando varias de las interesantes teclas de la más llamativa actualidad, desde el caso Viganó-Bertone hasta la insurrección del clero de Austria.

Lo de las corruptelas vaticanas no es novedad. Si se hiciera un monográfico sobre el particular el primer capítulo (o prólogo, si se quiere) tendría que referirse a las sisas de Judas Iscariote, que dice San Juan que metía mano, habitualmente, en la bolsa común del Colegio Apostólico. Conque los particulares del caso Viganó-Bertone son sólo la actualización de una repetición, pecaminosa y lamentable pero recurrentemente presente. Todos los males de la Santa Sede fueran como esos, y me daría con un canto en los dientes. Son 'escándalos' que escandalizan, ciertamente, pero también es cierto que es un fango facil de limpiar. Sixto V lo hacía muy bien. Nihil novum sub sole.

Lo de Austria, la Pfarrer initiative, es peor, mucho peor, una insurrección de hecho con un cisma implícito que nadie se atreve a reconocer (aquí una referencia en una web española; y aquí las desafiantes declaraciones de su promotor). El gestor de la crisis, el primado de Austria, Cardenal Schönborn, se ha demostrado incapaz, confusamente irresponsable, e incluso culpablemente contemporizante. Desde que el asunto comenzó ha ido rodando como una bola de nieve pendiente abajo, cada vez más voluminosa e imparable. Schönborn - entiendo yo - es uno de los responsables de que la situación se haya vuelto alarmante.

El tercer foco de atención, después de lo de Viganó y Austria, ha sido el contencioso FSSPX, desde varios frentes, todos aireando negativas, cerrazones, trabas y handicaps. En el fondo late la tensión por la respuesta aun no conocida al preámbulo (desconocido también) propuesto como conclusión de las conversaciones entre los representantes de la Santa Sede y los delegados de la Fraternidad. Sobreabundan las conjeturas, más o menos bien fundadas, pero en realidad se sabe apenas nada que esté bien probado y testado. Con estos supuestos, no es de extrañar que el rumor de mentidero se haya vuelto el recurso para los titulares en algunos medios.

Yo, por mi parte, escojo este:

Nous sommes prêts

En esta breve nota-comentario que enlazo, se subraya la insistente actitud contraria y negativa de importantes e influyentes prelados franceses, alemanes y suizos a cualquiera de las inicitivas reconciliadoras decididas por voluntad explícita de Benedicto XVI, un indiscutible buen conocedor de todo el proceso de génesis, afirmación, evolución y actualidad de la obra de Mons. Marcel Lefebvre y la FSSPX. Reconocer que la actitud del Papa Ratzinger ha cambiado sustancialmente la valoración ad intra y ad extra de la Fraternidad, es una evidencia significativamente elocuente.


Hace poco comenté que no me cabe absolutamente ninguna duda sobre la catolicidad y la canonicidad de la FSSPX con respecto a la Iglesia. Si en la Iglesia Católica se incluyen grupos degenerados de des-catolicismo radical como los consentidos en Austria, sería aberrante sostener que la FSSPX no está, de hecho, en la Iglesia a la que representan con toda integridad, sin merma de doctrina ni de esencia.

Es decir, que se puede dudar justamente de la catolicidad y canonicidad de la pfarrer initiative y sus alrededores, pero, por lo mismo, sería contradictorio suponer 'fuera' de la comunión a la FSSPX.

¿Que existen 'problemas' canónicos? Sí. Pero si Roma 'resiste' los muy graves problemas de la pfarrer initiative, los problemas canónicos planteados por la FSSPX son, por comparación, una piedrecita en el zapato, un contencioso que luego del motu proprio Summorum Pontificum, el levantamiento de las excomuniones y las reuniones bilaterales ha sido marcado con un antes y un después irreversibles. Podríamos decir que la nueva situación, tal como parece vislumbrarse, si no se llegara a una más o menos inmediata solución canónica, sería la de un interim sine die abocado, más pronto o más tarde, a una solución beneficiosa para todos.

- Para la Iglesia, porque significaría el comienzo efectivo de su regeneración post-traumático-conciliar

- Para la FSSPX, porque vería reconocida su causa y afluirían a ella vocaciones desde todos sitios

- Para el Papa, porque contaría con una fuerza auxiliar que consolidaría su ministerio devaluado por el colegialismo postconciliar

No digo que esto sea lo previsible, estoy diciendo que esto es lo que ocurriría. También digo que, de tener éxito esta saludable reconciliación, la ruptura interna de la Iglesia quedaría más patente, con todas sus contradicciones.

Llegado a este punto, bajo estos considerandos, parece que la pelota está, más bien, en el tejado de la FSSPX, que no está claro si consentiría compartir espacio (uno y el mismo) con las variopintas realidades, algunas de ellas decididamente transgresoras, que forman el confuso mosáico del Catolicismo postconciliar. ¿Una FSSPX conviviendo - por ejemplo - con la Pfarrer initiative de los austriacos, con las neo-liturgias comunitarias, con las iniciativas pastorales de la nuevangelización?

Opino que el tiempo corre a favor de la FSSPX, cuya consolidación marchará en paralelo al declive sectorial (digámoslo así) de la Iglesia. Un declive que es efecto de todo aquello a lo que se opone la FSSPX.

¿La no-reconciliación y el ralentizamiento de los contactos y relaciones podría conducir a un sedevacatismo declarado? Lo dudo, porque sería el fin de la misma FSSPX, que desde su origen hizo del romanismo más clásico una de las señas de su identidad más profunda, cuya renuncia desvirtuaría los fundamentos de la FSSPX. Hoy por hoy, la acusación sedevacantista no es más que una ofensiva sospecha lanzada desde foros neo-católicos manifiestamente auto-desacreditados.


Todo esto acontece en un marco sombriamente descrito por Benedicto XVI en su reciente alocución a los miembros de la Sgdª Congregación para la Doctrina de la Fe:

"...Nos encontramos ante una profunda crisis de fe, una pérdida del sentido religioso que constituye el desafío mayor para la Iglesia de hoy. Por tanto, la renovación de la fe debe ser la prioridad en el empeño de la Iglesia entera en nuestros días."

Lo discutible es si las tendencias que han propiciado esta crisis dentro de la misma Iglesia van a ser capaces de regenerar lo que degeneraron. No parece probable, ni posible siquiera. No se cosechan higos de una mata de espinos.

En la reseña de esa audiencia del Santo Padre, se cita la intervención del Cardenal Prefecto, William J. Levada, expresando su satisfacción por los frutos logrados por la constitución apostólica Anglicanorum coetibus, con la reciente erección de dos ordinariatos personales, uno en Inglaterra y Gales y el otro en los Estados Unidos. Concluyó el Emmº. Cardenal Prefecto subrayando el "...importante trabajo que desarrolla la Pontificia Comisión Ecclesia Dei que, en estricta colaboración con este dicasterio, sigue los desarrollos del diálogo con la Fraternidad sacerdotal San Pío X". (ver la reseña aquí)

A pesar de la frialdad reticente (o combativa) de muchos prelados, la impresión es que cada vez son más los católicos conscientes que desearían (¡volumus!) una integración efectiva, ampliamente acomodada, que permitiera a la FSSPX su 'espacio' canónico. Cuanto antes, mejor.


Pro bono Ecclesiae.


+T.

viernes, 3 de febrero de 2012

Un raro ejemplo


Un grupo de curas, amigos y conocidos míos, están de retiro, de ejercicios, en el Santuario de Regla, en Chipiona. Les predica los ejercicios Don Juanmari Uriarte.

Una vez asisití a unos ejercicios que predicaba Don Juanmari, organizados por el Colegio Español, en la casa de unas monjas españolas (Siervas de Cristo Rey), en via di Monte Cucco, en Roma. Tuvo que ser Enero-Febrero, por estas mismas fechas, poco más o menos, del año '92, si no me equivoco.

Recuerdo una plática sobre el celibato sacerdotal y lo que nos dijo Don Juanmari, para que meditáramos: Nos puso el ejemplo, muy 'visual', muy gesticulado, de una cesta de navidad, de las caras, con toda clase de viandas exquisitas, productos de delicatessen, vinos de bodega, chucherías de marca y, entre los lujosos patés, confituras, champañes, ahumados y conservas de primera, un rústico salchichón. Pues como el salchichón entre las delicatessen, así era el celibato en el lote sacerdotal.

Si no lo dijo con estas palabras, eran quasi las mismas palabras y - de eso doy fe - el mismo concepto. Así entendía, explicaba y exponía Don Juanmari la esencia del celibato sacerdotal, para que lo meditáramos.
Es decir, algo que va incluído, sine qua non, en cierto sentido, pero relativamente 'desencajado', entre los bienes sacerdotales, que se acepta porque viene con y está entre, pero que en sí mismo es como el vulgar salchichón entre las finuras del surtido selecto. Eso fue lo que entendí yo y lo que entendieron los otros. Me parece que ese era el sentido.


Aquella tarde en Monte Cucco, dejé sobre la mesa de la celda el cuaderno con los apuntes de la plática de don Juan Mari, y me llevé al oratorio el libro de los Exercicios de San Ignacio, que siempre son un recurso cuando flaquea el director de los ejercicios. Pero entre binarios y coloquios, composiciones de lugar y la oración sólita, lo que se me venía a la cabeza era la cesta del salchichón.

Me fuí al jardín, con mi tabarro y mi sciarpa, a una gruta de Lourdes, en un rinconcillo umbrío del giardino, que parecía Siberia, con el Kempis, que te pone en la cabeza y la boca la oración que no te sale, tan socorrido. Pero el canasto con el salchichón volvíame recurrente, como una obsesión maligna, impía. El salchichón de Uriarte.

Y de aquellos ejercicios con Don Juanmari es lo que recuerdo, su fina, espiritual y muy sacerdotal estimación del celibato católico.

El tiempo me ha confirmado que el personaje es tal cual, comparativamente, como ese ejemplo que nos puso del salchichón/celibato, tan lamentablemente episcopal como parece y deja patente, passim.

Habiendo sido Don Juanmari el patrono y padrino de Pagola y sus neo-arrianismos (disimulados), me temo que más de una cita del Jesús de Pagola aflore en Chpiona, estos días de retiro. Espero que no les deje a los curas asistentes, además, la impresión del salchichón que me dejó a mí.

Rezo por ello (a la Virgen de Regla, of course).



+T.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Medjugore-manía, línea directa.


Ayer noche me mandaron por mail este aviso:




MARY TV

transmitirá EN VIVO por Intérnet la aparición de la Virgen Santísima a Iván

el martes 31 de Enero, por www.marytv.tvdesde la Iglesia de San José,

en Kalamazoo, Michigan.

Habrá traducción simultánea al español proporcionada por la iglesia.

La transmisión comenzará a las 5:30 pm (EST - hora local)

y la aparición tendrá lugar a las 6:40 pm, (EST - hora local).
 


El enlace, aquí . A estas horas, no sé si permanecerá el aviso, o habrá algún vídeo de la 'aparición'. En la página aparece un youtube con la 'aparición' programada del pasado 17 de Noviembre, en la catedral de Viena, ante el equívoco Cardenal Schönborn.

La Virgen en directo. Lo estoy escribiendo y me causa una gran repugnancia escribirlo, porque me parece una quasi-blasfemia. Pero hay gente que se lo cree.

No soy 'aparicionista'. Venero Lourdes y Fátima; más Lourdes que Fátima. Y todo lo demás (¿cuánto es, para un católico recto, 'todo lo demás'?) lo recibo con circunspección, con bastante despego.

Lo de Medjugore es un fenómeno, lo han convertido en un fenómeno, con intereses e implicaciones poco atractivas para quien proyecte un mínimo de juicio católico-racional sobre todo ello.

No recomiendo a la gente que vaya, no me gusta que la gente acuda a esos sitios, lo desapruebo. Pero la argumentación es muy efectiva: - " Allí sólo se reza, y la gente viene convertida". Eso te dicen. y te lo dicen gente buena, piadosa. Incluso gente con cierta formación.

Rezar es bueno. Aunque la buena oración tiene ciertas condiciones que no sé si se cumplen en sitios y ambientes 'de apariciones'. De entrada, la gente no va a Lourdes o a Fátima para que la Virgen se le aparezca: Van a rezar a la Virgen, sin esperar una aparición.

Pero lo de Medjugore lleva aneja la expectación de la aparición. Y no una aparición 'local' sino 'personal', a un 'vidente de Medjugore' que dicta, más o menos estático o meloso, un 'mensaje de la Virgen'.

La Virgen, por supuesto, no se aparece, ni con figura visible ni con voz audible, nadie la ve ni la oye. Sólo el vidente escucha y ve, según el 'formato' acostumbrado en este tipo de sucesos. El mensaje es vago, generalista, más bien tranquilizador, con expresiones bastante aproximadas a la sensibilidad contemporánea, por ejemplo este que aparece fechado el pasado 25 de Enero:

"Queridos hijos, con alegría también hoy os invito a abrir vuestros corazones y a escuchar mi llamada. Yo deseo acercaros de nuevo a mi Corazón Inmaculado, donde encontraréis refugio y paz. Abríos a la oración, hasta que ésta se convierta en alegría para vosotros. A través de la oración, el Altísimo os dará abundancia de gracias y vosotros llegaréis a ser mis manos extendidas en este mundo inquieto que anhela la paz. Hijos míos, testimoniad la fe con vuestras vidas y orad para que la fe crezca en vuestros corazones día tras día. Yo estoy con vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

Comprendo que este tipo de mensajes sirva para calmar ansiedades devocionales, pero no aprecio nada extraordinario, salvo la emoción que cada uno quiera sobreponerle.

La emoción religiosa es uno de los epi-fenómenos que pueden ir anejos a la fe, a veces como un consuelo espiritual. Aunque todos los maestros espirituales insisten en que hay que huir y nunca buscar, pretender o pedir estas 'consolaciones', que son regalos de Dios, que no tienen mérito en sí.

Si se nos ofrecen apariciones-visiones con mensajes edulcorados, consuelos espirituales y entusiasmos animosos, con horario y lugar prefijados y retransmisión del acto por radio-televisión, me parece que algo no va bien, algo que no concuerda con lo que nuestra doctrina tradicional enseña a propósito de estos fenómenos extraordinarios, que no son, precisamente, 'programables'.

Es verdad que se reza, pero con una expectación descentrada, más atenta a la 'aparición' programada que a la oración en sí. La gente no se dirige al Misterio respetando/contemplando su esencia oculta, sino que espera una 'experiencia', si no en directo personal por lo menos a traves de la mediación del vidente-comunicante.

En otros tiempos, en otros momentos, también se vivieron escenas más o menos semejantes. Pero con la 'globalidad' de lo de Medjugore, no. Esto es nuevo. Y la forma de atraer a la gente, también. Hace un par de semanas, en una iglesia conventual sevillana, convocaron una velada de oración medjugorista, me parece que también con mensaje. Lo mejor fue el rezo del Rosario, y todo lo estrictamente medjugorista un añadido prescindible, estrambótico.

¿Es todo esto una espectacularización multi-media para un mundo que también consume y demanda 'experiencia' y emocion religiosa?

Pudiera ser, no sé qué decir exactamente. En estos casos, la circunspección deja siempre una ventanilla abierta, por consideración con la sinceridad cándida, inocente, conmovida o convertida de la gente. De internis neque Ecclesia.

Pero la impresión (la mia) no es confirmativa, sino delusiva, más bien.


+T.

lunes, 30 de enero de 2012

Bugnini, una semblanza con anécdota


Hace unos días, casualmente, buscando otra cosa, me encontré con una curiosa semblanza, una anécdota, encuadrada en los años en que la reforma litúrgica del Vaticano II suscitaba pasiones, en la Roma montiniana de fines de los '60.

El artículo aparece en una página de la Provincia Romana de la Congregación de la Misión (misioneros de S. Vicente de Paul, pp. lazaristas o paúles), describiendo su sede actual, la iglesia de San Silvestre en el Quirinal y la casa-residencia aneja.

La Iglesia de San Silvestro al Quirinale es una de esas iglesitas romanas que, si no sabes dónde se encuentra, puedes pasar delante de ella, sin advertirla. Su portada está alineada entre las fachadas de la acera izquierda de la calle 24 de Mayo, subiendo desde Largo Magnanápoli, en dirección al Palacio del Quirinal. La iglesia es muy antigua, ca. siglo IXº, reconstruída en 1526, cuando fue convento dominico, pasando luego a ser casa general de los teatinos, en 1555. Después de la toma de Roma por los garibaldinos, en 1870, los edificios conventuales fueron usados como cuarteles, y se reformó la fachada y el entorno del antiguo templo por motivo de las profundas obras de reurbanización que afectó a toda aquella zona, ahora lindante con el eje que divide el centro de Roma, por Corso Vittorio, Via Nazionale y Piazza della Repubblica. La fachada actual es neo-renacentista; al entrar, un sorprendente atrio, con una monumental doble escala con balaustrada, salva el desnivel en que ha quedado la iglesia con respecto a la entrada de la via 24 Maggio. El interior está ricamente decorado, con mármoles y estucos dorados. Destaca la capella della Assunta (Capella Bandini) con una preciosa Asunción de la Virgen, óleo sobre pizarra del pintor manierista pre-barroco Scipione Pulzone; en nichos, a ambos lados del altar, esculturas del Algardi; en las pechinas de la cúpula, pinturas del Domenicchino, con escenas alusivas del Antiguo Testamento.

Una de las capillas está dedicada a la Madonna della Catena, una antigua imagen de la Virgen (Mater Lactans), ca. s. XII-XIII. El antiguo icono de la Madonna está embutido en un nicho, rodeado por un lienzo del 1ª mitad del XVII con la representación de San Pio V (izqdª) y el cardenal Alessandrino, nipote de Pio V (en figura de San Carlos Borromeo?), obra de Giacinto Gemignani. Este altar es el enclave concreto de la anécdota que ha motivado el presente artículo.

Como dije al empezar, encontré la referencia en la página de la Provincia Romana de la Congregación de la Misión. Allí mismo, se encuentra publicado un profilo/semblanza de Mons. Annibale Bugnini, muy laudatorio, con notas biográficas, recuerdos, referencias personales y algunas fotos, bastante interesante. La primera parte parece ser una necrológica (suscribe un tal G.F. Rossi c.m.), destacando la reseña de las palabras que en aquella ocasión pronunció el Cardenal Casaroli, dignas de consideración. El texto no permite copiarlo (desactivado copy) y me disculparán ustedes que no lo traduzca. Pero sí he traducido este otro texto, más breve, firmado por el p. Carlo Braga, antiguo colaborador de Bugnini, de su misma congregación misionera, donde figura la historieta que me llamó la atención:


En los años del Concilio Ecuménico Vaticano II, la casa fue habitada por el p. Annibale Bugnini C.M. (1912-1982), que fue secretario de la Comisión Preparatoria del Concilio (1959-1962); secretario del Cosilium ad Exquendam Liturgiam (1964-1969). El 6 de Enero de 1972 fue nombrado Arzobispo Titular de Diocleziana, y fue ordenado obispo el 13 de Febrero de 1972. Ocupó el cargo de Secretario de la Congregación para el Culto Divino, del 5 de Mayo de 1969 al 4 de Enero de 1976, cuando fue nombrado pro-nuncio en Irán, donde permaneció hasta su muerte, que le sobrevino durante una estancia en Roma, el 3 de Julio de 1982.


En la redacción de los textos de su famoso volumen sobre la Riforma Liturgica (1948-1975), Monseñor Bugnini recordaba así la casa de San Silvestro al Quirinale:


" San Silvestro al Quirinale, la casa religiosa vicenciana, queridísima para mí, no sólo porque en ella pasé la mayor parte de mi vida romana, sino sobre todo porque entre aquellas muros, en aquella iglesita, 'tutta d'oro e trapunta di straforo' (toda dorada y acolchada con paños), como en el siglo XVI se expresaba el dominico Fra Mariano, en aquellas mismas estancias que yo habitaba me parecía como si todavía alojasen la presencia del Cardenal Guglielmo Sirleto (+7 de 1585) y de la comisión litúrgica, compuesta casi toda ella por teatinos, que a apartir de 1566 concluyeron la reforma litúrgica decretada por el concilio de Trento, bajo San Pio V. San Silvestro era desde hacía diez años (1555) la casa madre de los teatinos, que habían organizado allí un centro de estudios y de espiritualidad bíblica y teológica. El Misal que usaba el Cardenal Sirleto, anotado por el mismo, con apostillas para la reforma litúrgica, ahora conservado en la Biblioteca Vaticana, lleva el sello " Biblioteca Sancti Silvestri". Estos detalles me fueron muy queridos, viendo en mis propias circunstancias personales casi la continuación de una tradición, preciosa entre todas aquellas que forman la vida de la Iglesia."


En pleno periodo de agitación por la gran renovación de la Iglesia y de la reforma litúrgica, en encendida polémica sobre el particular de la Misa, un semanario humorístico italiano publicó una serie de artículos bastante ocurrentes. Monseñor Bugnini lo recuerda así en su libro:


" Alguien próximo al director de la sección romana del periódico, para informarse en directo, personalmente, de todo aquello, decidió asistir un día, de incógnito, a mi Misa, en San Silvestro al Quirinale, y vió con sorpresa que yo celebraba en un altar sobre el que había entronizada una imagen de San Pio V (en la capilla de la Madonna de las Cadenas), en latín (en aquel tiempo era obligado celebrar la Misa privada en latín). Y escribió incluso que, a su entender, el celebrante celebraba 'con fe'. Y concluía: "...¿ Pero cómo es posible que este cura pueda celebrar por la mañana delante de San Pio V, en latín, con el misal tridentino, y después, por la tarde, se dedique a imponer a la Iglesia la misa reformada en lengua vulgar, traicionando al Concilio de Trento ? "

Esta es la anécdota: Monseñor Annibale Bugnini celebrando devotamente la Misa que él mismo estaba desmontando, desfigurando y sustituyendo, hasta quedar proscrita. Entiendo que el propio Bugnini, que es quien la cuenta, le confiere cierto tono de apología pro vita sua, post eventum, como ilustración de su labor durante el controvertido capítulo de la reforma litúrgica promovida por el Concilio.

Un querido amigo, para atormentarme, me recuerda de vez en cuando que Bugnini también participó de forma muy directa y decisiva en la reforma de la Semana Santa efectuada bajo Pio XII, detalle este que me trago como una amarga píldora, reconociendo con reluctancia que aquella discutible proto-reforma pacelliana fue el prefacio de la desastrosa que seguiría bajo el Papa Montini.


No imagino a Bugnini como un perverso e intencionado criminal litúrgico. Opino que fue el último peón de una jugada mucho más compleja, con más personajes alentando y dejando hacer. Culpar a Bugnini del Novus Ordo que Pablo VI promulgó es una de esas exculpaciones que intentan descargar al superior echando el fardo pesado encima de su subalterno. Se quiera reconocer o no, el autor formal y el responsable último de la reforma litúrgica vaticanosegundista es Pablo VI, con todas las consecuencias que de ello puedan derivarse.

No hará falta que subraye la profunda antipatía que siento por Monseñor Annibale Bugnini y su obra, tan lesiva para la tradición de la Sagrada Liturgia Romana. Si bien fue el instrumento empuñado por otra mano, de hecho fue el ejecutor de aquella desafortunada demolición. Su figura resulta lastimosamente patética. Dudo de que hubiera sido masón, como algunos le acusan; un masón, de haberlo en esas altas esferas curiales, no termina su curriculum de pro-nuncio en Irán.


La preciosa imagen de la Stmª Virgen de las Cadenas sigue allí, en su altar de San Silvestro, donde celebraba Mons. Bugnini. A sus plantas, desde el lienzo, San Pio V también permanece extático e implorante, como una profecía iconografiada de la Iglesia que suplica el amparo de la Madre Nutricia del Redentor. Nada ha terminado, aunque todo haya pasado: Trento sigue vivo, aunque relegado, y el Vaticano II va tener el próximo Año de la Fe para ser recordado. El Santo Papa Ghislieri reformó piadosamente la Sagrada Liturgia que le fue transmitida, la depuró, la perfeccionó y promulgó solemnemente un Misal que nutrió la piedad de los fieles durante cuatro siglos, con frutos notables y abundantes de santidad. La reforma litúrgica atribuída al Moseñor que celebraba bajo su imagen no es tan prístina, ni ha fructificado tan ricamente, ni ha dejado de ser objeto de controversia desde que entró en vigor, siendo uno de los más desconcertantes y confundentes capítulos del post-concilio.

Cuando leí la anécdota que he transcrito aquí, me imaginaba al San Pio V del altar de la Madonna uniéndose a las intenciones de la Misa 'tridentina' que Bugnini celebraba, rectificando con su intercesión, desde la Iglesia Triunfante, las graves consecuencias que para la Iglesia Militante acarrearía la neo-liturgia que gestaba aquel Monseñor (que en gloria esté el sacerdote que fue) cuyo nombre sigue siendo tristemente recordado por quienes sufrimos los efectos de su controvertida labor.



+T.