martes, 24 de enero de 2012

¿Dos presencias equiparables y adorables? (liturgia y doctrina en un seminario neocatecumenal)


No es por insistir más, pero valga como prueba de lo dicho en el articulete anterior. Vean, fíjense con atención y juzguen textos e imágenes:

El Santuario de la Palabra de Dios

El texto que aparece citado en la página es equívoco y suscita confusión. Dice:

"La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor..."

1) Una primera lectura de este enunciado saca la impresión de que el texto equipara el culto al Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor con un 'culto a la Palabra' ; de esta primera impresión se deduce, igualmente, que existen dos presencias de igual orden/nivel, una en el Sacramento de la Eucaristía y otra en la Sagrada Escritura. El equívoco texto puede verse reforzado si existe una proclividad a enfatizar esa 'presencia' en la Escritura, a la manera en que se vive y enseña en las comunidades neocatecumenales.

2) El paso siguiente, como conclusión, es complementar el culto ya existente con el nuevo descubrimiento que implica el texto.

3) El resultado es ese aberrante "bi-sagrario" con un manifestador de la palabra arriba, conteniendo una Biblia, y otro debajo con la reserva del Sacramento (¿lo ven Uds. bien en las fotos?).

La etiología judáico-sinagogal también es evidente: Se remeda/adapta a la liturgia neocatecumenal el 'armario de la torá' que preside las sinagogas judías, ahora complementada con la Eucaristía, consiguiéndose el efecto mistérico-teofánico de ambos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, en la Palabra Escrita y la Palabra Encarnada-Sacramentada; o, también se podría decir, con ese lenguaje neo-teológico post-conciliar 'el sacramento de la palabra y el sacramento de la eucaristía', los dos juntos, reservados y/o expuestos para la adoración.

En las fotos que siguen se ve el bi-sagrario (más detalle en la imagen de encabezamiento de este artículo) y seguidamente una 'bendición con la palabra': El ministro sagrado (diácono, probablemente) toma la Biblia con un humeral y bendice a los fieles realizando una liturgia paródica de la Bendición con el Santísimo:





Insisto: ¿Se enseña que son dos Sacramentos de un mismo Misterium Salutis, igualmente adorables, de la misma entidad, la Palabra Escrita y la Eucaristía Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, con la misma Presencia de Cristo en uno y otro?

El texto citado más arriba parece que fundamenta y justifica todo esto. Pero el texto no es 'neocatecumenal', el texto citado es conciliar, un fragmento de la Constitución Dogmática Dei Verbum, el nº 21:

21. La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles. Cfr DV cap VI nº 21

Por mucho que el texto se explaye luego, su enunciado es un patente ejemplo de lo que el maestro Romano Amerio denuncia y subraya en IOTA UNUM, la equivocidad de los textos conciliares y su confusionismo.

En otro plano, la liturgia volverá a insistir en lo mismo cuando distingue y divide la Misa en 'liturgia de la palabra' y 'liturgia del sacrificio'. Vuelve con ello a susrgir la duda: ¿Son dos partes equiparables, iguales, simétricas? ¿O la primera se ordena a la segunda como preámbulo?

Sin una recta y sólida formación, uno no sabría bien responder a estas custiones, equívocos, dudas y perplejidades.

Si en un seminario se forman así, con esa consumación de la confusión plasmada en la aberración de un bi-sagrario con dos presencias interpretadas erróneamente (heterodoxamente) iguales en esencia, el sacerdote-misionero neocatecumenal que se ha nutrido con esa doctrina ¿qué practicará, qué enseñará, qué difundirá, cómo celebrará cuando sea ordenado y ejerza su ministerio, aquí, allí o en la China?

La realidad, como Uds. pueden ver, supera al temor de los aprensibles.

¿Esto es lo que se está aprobando? ¿La audiencia del Papa Benedicto 'cubre' y valida también estas prácticas? ¿Quedan, si no expresamente, tácitamente aprobadas?

¿Alguien nos lo puede aclarar?

N.B. Esperamos/deseamos/exigimos que las aclaraciones no sean more equívoco conciliare, please.

p.s. Las fotos son de la capilla del seminario Redemptoris Mater, neocatecumenal, de Namur, en Bélgica. En las secciones de la página hay muchas fotos, entre ellas algunas del arzobispo primado de Bélgica, Mons. Leonard: ¿Aprueba ese bi-sagrario de equívoco culto?


+T.

El Beato JP2 celebrando el neo-rito neocatecumenal




No sé dónde fue ni cuándo tampoco, pero ahí está el beato santosúbito, celebrando more neocatecumenale, con conspicua corte de concelebrantes, cardenales, obispos y presbíteros.

Si esto no es aprobar de facto el neo-rito, que me digan qué fué si no.

Benedicto XVI ha recibido estas y otras herencias / hipotecas de su beato predecesor, hechos consumados que ahora se arreglan como se puede (o se quiere).

A estas alturas, desautorizar o enmendar el rito que el mismo Juan Pablo II celebró supondría corregir y amonestar post eventum, a posteriori, al beato que complacientemente celebró el neo-rito neocatecumenal.

p.s. Para los que no se enteran, insisto: Rechazo con reluctancia displicente y no apruebo el neo-rito, su celebración y/o su aprobación. Pero recalco: Está aprobado de facto y hasta el Papa lo ha celebrado, velis nolis.

ADDENDA:

Un amigo avizor me manda esta otra foto, para remachar: El entonces Cardenal Joseph Ratzinger neocatecumenizando:


p.s. Perdonen Uds. los tráumas, pero la realidad es contundente y el internete ágil y veloz: Raptim!


+T.

lunes, 23 de enero de 2012

Neocatecumenado, un hecho consumado


Hace unos días fuí testigo casual de la movilización de los neocatecumenales para la audiencia del pasado Viernes 20 de Enero. Se sacaron muchos billetes de ida y vuelta para ese mismo día, llegar a Roma a primeras horas de la mañana, asistir a la audiencia del Papa en la Sala Nervi, y volver en avión aquella misma tarde-noche. Algunos (los que han podido) han prolongado la estancia hasta el Domingo, aprovechando el fin de semana. Era una ocasión importante y se buscó la mayor y mejor presencia posible de responsables locales/regionales y sacerdotes.

Las comunidades neocatecumenales, cuando comenzaron, aparecieron en las parroquias como uno más entre otros experimentos o iniciativas pastorales suscitadas por el entusiasmo inmoderado y las inquietudes excitadas del post-concilio; eran - tampoco se olvide - los años del '68 contestario y libertario que clamaba consignas ocurrentes contra todo y proponía la revolución y el cambio absoluto de todo.

La creatividad pastoral de las comunidades neocatecumenales no se agotó, sin embargo, en una explosión inicial seguida de una decadencia sin freno, sino que demostraron ser una opción relativamente eficaz para la renovación 'conciliar' de algunas parroquias. En pocos años, desarrollaron estructuras internas de catequesis, formación, vida comunitaria, y celebración/liturgia. No se improvisaba, sino que se iba creando y fijando a la vez que se expandían desde Madrid a toda España, y un poco más tarde a Roma e Italia. Así y todo, a fines de los '70 todavía eran un fenómeno pastoral poco conocido, aunque siempre impactante allí donde existían.

El salto al primer plano de la escena lo dieron cuando la primera visita de Juan Pablo II a España, en Noviembre de 1982. En todas las celebraciones aparecían los neocatecumenales con unas grandes pancartas, muy visibles, con el lema-salutación que habían escogido para la ocasión: '¿Y cómo es que la Madre del Señor viene a mí?', un extraño lema que, sin embargo, era bien conocido entre los miembros de las comunidades, porque es un verso de una canción de Kiko Argüello (una glosa de Lc 1 42-45, la escena de la Visitación), de las que se cantan durante las celebraciones comunitarias.

Desde entonces, las comunidades se incorporaron a la estela viajera de Juan Pablo II. Donde estuviera el Papa, allí aparecían los neocatecumenales, con sus pancartas, sus guitarras y sus cantos. Juan Pablo II los adoptó y favoreció, de igual manera (mutatis mutandis) que identificó/marcó su pontificado con otros movimientos o fundaciones, como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o los Focolari; las comunidades neocatecumenales de Kiko Argüello se integraron sólidamente en aquella estructura que ahora se denomina y reconoce como 'nueva evangelización'.

¿Se trataba de una simpatía por sintonía de ideas o formas? Pienso que se trataba de algo más pragmático y evidente: Las comunidades del Camino Neocatecumenal aportaban gente, familias, jóvenes, a una Iglesia que se desangraba y languidecía por toda Europa. Aunque no en toda Europa se acogieron a las comunidades de Kiko, de hecho, sólo en Italia y España (por este orden) cuentan con efectivos consignables en cifras dignas de mención. Y en Hispanoamérica, donde misionan y crecen de manera muy llamativa. Las estadísticas, a nivel mundial, dicen que están presentes en unas 900 diócesis, con un total de más o menos 40.000 comunidades en 6.000 parroquias, cada comunidad con una media de 20-30 miembros.

Son comunidades muy jerarquizadas, a cuyo frente no están los sacerdotes, sino los catequistas y responsable de cada comunidad, con estructuras de gobierno local y regional, siempre con laicos (hombres y mujeres) en los puestos de gestión y dirección. En la cumbre, Kiko Argüello y la co-fundadora Carmen Hernández, en un nivel de reconocimiento carismático próximo (si no de hecho) a la categoría de 'profetas'.


Un 'neo-profetismo' que encaja muy bien en los conceptos vetero-testamentarios que definen gran parte de la idiosincrasia de las comunidades neocatecumenales. Su propuesta pastoral-espiritual pretende un re-descubrimiento de la identidad cristiana desde una aproximación/inmersión en las fuentes cristianas del Antiguo y el Nuevo Testamento, como una especie de recorrido personalizado e interiorizado, pero vivido en un intenso ambiente comunitario, que se detiene en diversos estadios de la Historia de la Salvación, insistiendo en la identificación con el estilo de las primeras comunidades cristianas, las del tiempo apostólico, en torno al siglo Iº de la Era Cristiana.

De ahí el gusto (apropiación?) de algunos elementos o signos que más que del Viejo Testamento parecen extraídos, más propiamente, del judaísmo, por suponerse ambientados en las primitivas comunidades judeo-cristianas inmediatamente posteriores a la Ascensión y el Pentecostés. Aunque no se trata de un simple remedo de los capítulos referenciales de los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas Apostólicas, sino que es una re-invención dependiente de la creatividad carismática de Kiko Argüello y los primeros miembros del Camino Neocatecumenal.

La personalidad de Kiko se impone, no obstante, sobre todos, y, en principio, todo ha sido ideado por Kiko: Predicación, cantos, imaginería, material y ajuar litúrgico. En este sentido formal, existe una considerable 'homologación' de todas las comunidades, con elementos idénticos a la hora de orar, cantar, celebrar, disponer la distribución y decoración de los salones de reunión y celebración, horarios incluso. Hasta se compartía un cierto look de vestuario y apariencia: El catequista (o el neófito) con barbas intonsas, ropa sencilla y Biblia de Jerusalén debajo del brazo, como cierto estereotipo identificativo.

Las críticas al estilo, las formas, los procedimientos, los contenidos doctrinales y las novedades litúrgicas se topan, empero, con unos frutos patentes: El seguimiento del Camino Neocatecumenal ha recuperado o regenerado a muchos católicos extraviados o desalentados, tibios o desestructurados. En las comunidades neocatecumenales se dan verdaderas conversiones. Rezan mucho. Practican entre ellos una efectiva inter-comunicación de bienes. Son generosos, muy caritativos. Incluso han restablecido disciplinas practicamente perdidas o languidecientes, como la del ayuno.


En las parroquias donde están, se hacen responsables de su sostenimiento material, aunque al alto precio de monopolizar - o tender marcadamente a ello - toda la pastoral parroquial (aunque haya que reconocer que este mismo fenómeno de acaparación uniformista sucede igualmente en otras instituciones, movimientos y/o fundaciones católicas).

Los obispos, que fueron reacios al principio, en muchos casos, en muchos sitios, a las comunidades neocatecumenales, se fueron convenciendo a golpes de generosidad y de cantidad. Por una parte, las muy generosas ofrendas, colectas y contribuciones de los neocatecumenales a sus respectivas diócesis y sus obispos, resolviendo eficazmente muchos problemas y facilitando la salida de muchos apuros. Por otra parte, las asistencias.

Nuestros obispos sufren todos de un 'síndrome multitudinarista', una propensión quasi patológica a las multitudes; no resisten una Misa con cuatro fieles, sino que necesitan, perentoriamente, centenares, millares de fieles en torno, si es posible. Y si no es posible, donde no se puede, acuden las comunidades con sus neocatecumenales. Estas dos efectividades son dos firmes pilares del triunfo del Camino.


Cuando algunos medios indiscretos (anzuelo-trampa para incautos y desinformados ansiosos, mentideros de pazguatos y friki-católicos histéricos) anunciaron la semana pasada que sí y que no, que el Papa iba a aprobar y el Papa iba a desautorizar, todo junto y sin solución de continuidad, las liturgias, usos y formas de los neocatecumenales, la gente sensata y moderadamente informada opinábamos que ni una cosa ni la otra. Lo que se esperaba, lo lógico, era un justo reconocimento, con algunas instrucciones, oportunas ponderaciones y muchos parabienes. Que es lo que hubo el Viernes 20 de Enero en la Sala Nervi, cuando el Papa Benedicto recibió en amable audiencia a la plana mayor del Camino, con Kiko al frente y muchos, muchos sacerdotes españoles e italianos.

El Papa Benedicto, al contrario que su efusivo predecesor, no ha prodigado ninguna dilección reconocible o manifiesta a ningún movimiento, congregación, orden o institución. ¿Quizá porque durante los muchos años al frente de la Congregación de la Doctrina de la Fe supo, fué informado y conoció mucho de todo y de todos para entusiasmarse o encariñarse con nada de nadie? Quizá. Y eso explicaría en parte su circunspección y su discreta y prudente distancia.

Al fin y al cabo el Camino Neocatecumenal es una novedad, una inicitiva de apenas 50 años, que en los metros de la Iglesia son casi nada, un germen, una semilla que empieza a brotar.

Personalmente, no soy simpatizante, me chocan, nunca las he admitido ni alentado. Ocasionalmente les he asistido en algunas celebraciones penitenciales, ayudando a las confesiones. Dos veces (o tres?) les he celebrado la Eucaristía, por forzosos compromisos, con bastante reluctancia y un incómodo resultado para mí y para ellos, porque ni yo lo hice como querían ellos ni ellos actuaron como quería yo. De esto hace ya muchos años, más de diez. No obstante les reconozco las bondades que he ido señalando en este articulete, con reservas, pero con realismo.

¿Serán una energía para la la regeneración o son otra fuerza más para la disgregación? El tiempo dirá. Pienso, sin embargo, que si alguna vez se vieran preteridas por la Jerarquía, podrían actuar (luego de una aparente y obediente sumisión) de forma impredecible, pero temible. El momento/fase crucial ocurrirá cuando desparezcan los fundadores y se enfrenten a la etapa post-fundacional, siempre tan crítica para este tipo de instituciones. No aventuro más conjeturas.


Están demostrando ser válidamente resistentes al espectro de la secularización y el agresivo anti-cristianismo de la post-modernidad, creando una muy eficaz conciencia renovadora de la familia, con estrechos apoyos de las comunidades. Algunas de sus inicitaivas como la de las familias misioneras, muchas veces pioneras, en enclaves muy difíciles, son admirables (no digo que perfectas).

Por otra parte, demuestran estar muy lejos de la conciencia católica demolida en el post-concilio, muy perdida, en cuanto tal conciencia católica, en las comunidades neocatecumenales que son, como otros grupos, secuela genuina del Vaticano II y el 'espíritu del concilio'.

¿Es ahora su momento? Ahora es el momento en que están pisando fuerte, y consiguen arrancar de la prudente expectación del discreto Benedicto las aprobaciones y el ánimo necesarios para seguir.

Con una Iglesia al borde de la multi-fractura pastoral-institucional, los movimientos inter-nacionales que se definen fieles a la Santa Sede y disponibles para la misión de la 'nueva evangelización' son instrumentos valiosísimos, muy apreciables. Pero si prestan cohesión a la misión general de la Iglesia, es a costa del reconocimiento de su vocación y carisma particular, tal como se definen ellos mismos en el Camino Neocatecumenal. Su vinculación a Roma, favorece a Roma, pero Roma ha tenido que prestarles una aprobación, una validación.

Como he dicho más arriba, la simpatía del beato JP2 por el Camino neocatecumenal fue muy significativa. El Papa Wojtyla, de hecho, no sólo reconoció a las comunidades neocatecumenales sino que les aprobó todo, si no formalmente, sí de facto. Con esa hipoteca juanpablista, era ya dificil corregir nada sustancial ni dar marcha atrás. Los estatutos (muy urgidos y recomendados por Juan Pablo II) sellaron la aprobación definitiva. Algunos matices, algunas reticencias, algunos detalles, se insinuaban o se obviaban, pero la aceptación era real.

En este mismo sentido que acabo de decir entiendo lo del pasado 20 de Enero. Con medias palabras que hay que intepretar, comentar y explicar, se les dice sí con un poco de pero. Una especie de trato cerrado en serio, con flecos sueltos, rubricado con apretón de manos y un coloquial 'no se hable más' seguido de efusivos (y sinceros) abrazos (y besos, que los neocatecumenales son muy osculantes).

Se repite el pragmatismo. Se reducen obstáculos. Se asume la praxis de hechos consumados.

La Iglesia del post-concilio no se atreve a más: Ni la contundencia de una desaprobación radical, ni el magisterio de una corrección fundamental, ni la negativa, ni la censura, ni la explícita limitación.




La conclusión resultante es esa tácita y semi-pautada aprobación de la neo-liturgia neocatecumenal que, se reconozca o no, es un rito, propiamente. No un rito secular, producto de una maduración teológica-espiritual-liturgica de siglos, sino una novedad creada a voluntad de los fundadores del camino, tan reciente como las mismas comunidades, fruto muy particular del experimentalismo reformista propiciado por el V2º.

Tan importante (y grave) como la aprobación fáctica del neo-rito, fue la concesión - también juanpablista - de los seminarios para el clero neocatecumenal. Con la aprobación de los seminarios Redemptoris Mater se adelantaba lo que ahora se explicita. Fundar seminarios donde los candidatos al sacerdocio se forman cotidianamente en la celebración del neo-rito es aprobar todo aunque luego parezca que no todo. Huelgan explicaciones post eventum si antes se posibilita lo que luego se pretende apostillar. Si me explico.

El futuro inmediato es favorable a las comunidades, a su expansión. En España, próximamente, habrá un nuevo seminario neocatecumenal, que con los ya existentes de Madrid, Castellón, Córdoba, Granada, Murcia, León, Pamplona y Burgos, será el noveno de la serie. Los sacerdotes que salen de estos centros, después de dos o tres años (no más) de ministerio pastoral en la diócesis donde se ubica el seminario, pasan luego a formar parte del equipo de misioneros que apoyan a las comunidades de nueva creación, en Hispanoamérica, EEUU, Asia (se está preparando una gran misión en China) o cualquier otro sitio donde se requiera su ministerio, siempre supeditado a los criterios y planes de los superiores/directores del Camino Neocatecumenal.

Se da, así, la paradoja de la existencia de una jerarquía sacerdotal sometida a otra pseudo-jerarquía seglar formada por los responsables-jefes del Camino Neocatecumenal, con una inserción-incardinación diocesana meramente nominal, en tanto que efectivamente dependen del organigrama del Camino Neocatecumenal, no del diocesano. Todo esto con la aprobación condescendiente de los respectivos obispos, que dan su placet tanto a los seminarios neocatecumenales como a su forma de proceder. Una forma - otra vez - de facto, pero discutiblemente canónica.

Concluyo repitiendo lo que digo en el titulillo del articulete: Estamos asistiendo a la aprobación-reconocimiento de un hecho consumado. El futuro, repito también, queda abierto a eventuales cambios y/o rectificaciones, pero también a confirmaciones en el sentido que se está marcando.

+T.

sábado, 21 de enero de 2012

Un Ave a la Fuencisla


Me conmueven especialmente las lágrimas de fe de los humildes, de los sencillos que creen, de los que son heridos en el alma cuando hieren a Dios, o a las cosas de Dios.

No sabía lo del robo de las coronas de la Virgen de la Fuencisla y el Niño (ver aquí y aquí), me acabo de enterar, repasando las noticias del día.

En un vuelo, el corazón se me ha ido a Segovia, la capilla de la Virgen, a desagraviar y reparar, a rezar y a llorar también con los sencillos, con las almas de buena voluntad, con los limpios de corazón que ven a Dios y sufren por Él.

Porque es la Madre de Dios, porque es nuestra Madre.






EX VOTO



Las coronas de la Virgen y el Niño han sido recuperadas

Deo gratias !

+T.

jueves, 19 de enero de 2012

Liturgia post-conciliar (comentando neo-rúbricas)


Un comentarista anónimo (que no sé por qué son maleducadamente anónimos los comentaristas, con lo fácil que es poner un nombre...y permanecer educadamente anónimo); dejó, decía, un link a una página de unos cursos de liturgia que imparten en la univ. de Comillas. Al final del articulete pondré el link, por si quieren Uds. pasar el mal rato (¡tengan cuidado) de exponerse a la herejía fina (esa que parece que no lo es pero termina siéndolo).

La página comienza con una crítica tópica-feroz a la Santa Misa tradicional, la que hubo y con la que se mantuvo nuestra Santa Madre Iglesia desde el siglo V-VI hasta el annus horribilis 1969 en que entró en vigor el novus ordo liturgicus de Pablo VI. Una crítica al ordo antiguo que tiene la gracia de caerme estupendamente bien porque me parece estupendo todo aquello que le achacan a la bendita liturgia pre-conciliar, incluído el rezo del Stº Rosario durante la Misa, piadosa costumbre que santificó a nuetros bisabuelos y tatarabuelos con más intensa religión que la que sacan nuestros hodiernos parroquianos (huelgan comprobaciones y estadísticas, por obvias y aplastantes).

No sé bien calcular cuántos años hará que aborrezco todo reformismo litúrgico; el caso es que me fue creciendo una intensa aversión y mantengo antipatías viscerales incontenibles hasta a los padres remotos de la reforma litúrgica, Dom Gueranger incluído (con subrayado). De aquellos indiscretos polvos, estos funestos lodos.

De un estilo afectadamente comedido, el autor de esas notas de la página de marras esconde infecciosa ponzoña, no menos venenosa, aunque disimule. Del cursillo susodicho, extraigo para Uds. estas perversas/corruptas citas, como muestra (cito en cursiva-negrita y comento en letra corriente-blog):

"...Cuando el sacerdote celebra la Misa él solo, sin nadie que le acompañe, entonces ya no existe ese quórum mínimo de dos requerido para que Cristo esté presente litúrgicamente."

¿No hay Presencia real, quiere decir; no hay Sacramento, no hay Sacrificio, no hay, pues, celebración; desaparece la función-munus sacerdotal si no hay 'asamblea'; el ministerio sagrado del sacerdote depende de un quorum que lo impide o lo posibilita?

"...En realidad, cuando el sacerdote tiene posibilidad de asistir a una celebración comunitaria durante ese día, no se justifica el que celebre una Misa él solo sin asistencia de nadie."

¿No se justifica el oficio ministerial en la Communio Sanctorum, en el Corpus Ecclesiae, dentro del verdadero y permanente (no transitorio, ni ocasional, ni funcional) orden ministerial sacerdotal?

"...En la liturgia más que hablar del sacerdote “celebrante”, habría que hablar del “presidente” de la celebración. El celebrante es siempre la asamblea entera. La asamblea es el verdadero sujeto de la celebración y dentro de ella cada uno desempeña su propio ministerio. El sacerdote no preside desde fuera de la asamblea, sino dentro de ella."

El anti-sacerdotalismo del post-concilio se disimula con la tesis 'asambleístico-comunitarista' que esconde una negación del sacerdocio ministerial y una confusa y difusa doctrina del sacerdocio común.

"...El presidente es a la vez el representante de Cristo cabeza, y el portavoz de la comunidad. En unas ocasiones actúa como portavoz de la comunidad que se dirige a Dios, y en otras como portavoz de Cristo que dialoga con su comunidad. Tiene que mostrar a la vez un rostro fraterno sin dejar de ser un icono de paternidad/maternidad. Saber combinar estas dos dimensiones simultáneamente es el secreto principal del arte de presidir."

De conceptos como este deriva el 'protagonismo' personalista-efectista que inculca la nueva liturgia en el sacerdote celebrante, que pasa de ser ministro sagrado servidor-celebrante del rito, a ser un actuante con la atención vuelta a la asamblea en vez de al Misterio. En este punto, el cambio de dirección del celebrante (en vez de cara al altar, vuelto a los fieles) es definitivamente significativo.

"...La nueva Institución dice que el sacerdote que preside la celebración tiene siempre el derecho de disponer del modo de celebrar los ritos que le competen a él, con tal que se ajuste a las rúbricas."

De hecho, las (imprecisas) rúbricas se ignoran y se impone la arbitraria y caprichosa adaptación y/o improvisación ad casum. El Misal se ignora y la celebración se transforma en ocurrente espontaneidad.

"...En las moniciones litúrgicas hay que tratar de evitar las “muletillas” que algunos usan para crear una sensación de “informalidad”. Me refiero a fórmulas tales como “Bueno, pues...” La verdadera comunicación se da en el mensaje, en la sencillez de las palabras, en la cordialidad de la voz, en el cruce de miradas, y no en la informalidad del lenguaje coloquial."

Lo del 'cruce de miradas' no sé cómo comentarlo para no decir una vulgaridad deshonesta. No sé si me explico. Pero me resulta una recomendación clamorosamente impropia.

"...La postura de pie es la postura del resucitado y debería ser la postura normal en la oración comunitaria. Es también la postura que se adopta normalmente durante el canto. En cambio se sienta uno para escuchar la palabra, para compartir los ecos o para meditar en silencio. La postura de rodillas puede enfatizar el momento de adoración."

Si se fijan, la forma de referirse a la genuflexión es, no sólo minimalista, sino reluctante: "puede enfatizar", dice, con una quasi displicente condescendencia. Es notorio, por supuesto, que son las otras posturas las que, sin decirlo explícitamente, se recomiendan. La genuflexión, como mera posibilidad, sólo para el momento de la adoración. Un momento, no más, para la adoración.

"...Si ya hay una cruz en el presbiterio en lugar bien visible, o si se está usando la cruz procesional, ya no hay necesidad de poner otra cruz pequeña sobre el altar."

En contra de la forma que recalca Benedicto XVI cuando celebra, la Cruz queda preterida, lejana; y si se pone en el altar, es - según parece decir el texto - una especie de subsidio prescindible, un elemento-mueble extraño sobre el ara.

"...(Oración Colecta) La inmensa mayoría de las colectas van dirigidas a la primera persona de la Santísima Trinidad. Desgraciadamente todas estas oraciones incumplen el consejo de Jesús que nos invita a orar llamando a Dios Padre. Las colectas se suelen dirigir a él llamándole “Señor”, y terminan refiriéndose a Jesucristo también como “Señor”, lo cual crea cierta confusión. Hubiese sido preferible usar el término “Padre” para dirigirse a la primera persona de la Trinidad, y diferenciarlo así mejor de Jesucristo a quien toda la tradición del Nuevo Testamento llama “Señor”."

Habrán advertido Uds. la aberrante 'teología' del comentario del perverso neo-liturgista. Empezando por no escribir con mayúculas Primera Persona, un detalle de por sí muy significativo. Si diseccionáramos lo que en este párrafo se afirma, se podrían deducir de todo ello sutiles derivaciones heterodoxas trinitario-cristológicas. Si la oración expone la fe (lex orandi, lex credendi) la explicación enseña el error con toda confusión - no diré intención - (¿sería temerario?).

"...(Ofertorio) Desde el Vaticano II se subraya que el “ofertorio” no es verdadero ofertorio, sino “preparación” y “presentación” del pan y del vino. Hay que eliminar de nuestro lenguaje ese término de ofertorio. El verdadero ofertorio tiene lugar durante la plegaria eucarística. La “presentación” en la nueva liturgia responde al momento en que Jesús tomó el pan y el cáliz en sus manos. En los dones presentados en el altar debemos vernos representados a nosotros mismos.

Si comparan ustedes las oraciones del Ofertorio de la Misa Tradicional (Suscipe Sancte Pater / Per huius acquae et vini / Offerimus Tibi / In spiritu humilitatis / Suscipe Sancta Trinitas ) con las del Misal de Pablo VI, captarán de inmediato la 'desvalorización' teológico-litúrgica sufrida por el Ofertorio. Muy significativamente, el perverso neo-liturgista le niega siquiera ese nombre, y deforma el sentido de la acción.

"...(Ofrendas) Es el momento de la segunda gran procesión que está acompañado por un canto preferentemente de la schola o también de toda la asamblea. Es mejor traer las ofrendas desde un lugar distante y así habrá un suficiente espacio para que la procesión sea significativa. Las ofrendas de la procesión deben ser ante todo el pan, el vino y la colecta. Se pueden añadir cosas de las que uno realmente se desprende y dona a los demás, para ser consumidas durante la Eucaristía (velas, flores), para el uso del templo (iconos, libros, objetos litúrgicos) o para los pobres (dinero, comida, ropa, juguetes). No tiene sentido ofertar cosas que luego uno vuelve a llevarse a casa después de la Misa. El simbolismo principal no es el de lo que los objetos significan sino el del acto de donación y desprendimiento. Si hubiera otros objetos ofrendados, podría haber una monición en el momento de la ofrenda..."

Con explicaciones como esta se justifican las extravagancias más absurdas, las 'ofrendas' más chocantes y estrambóticas. Como sucede.

"...la doble presentación no es un acto repetitivo, porque pan y vino tienen cada uno su especificidad y sus matices simbólicos... Toda la tradición judía de la bendición del pan y el vino ha conocido siempre una doble fórmula, una para el pan y otra para el vino. Hasta hoy se bendice doblemente al que “saca el pan de la tierra”, y al “creador del fruto de la vid”..."

La etiología judáica es una de las proclividades más acusadas de los neo-liturgistas post-conciliares. En el caso de las comunidades neocatecumenales (un caso tan de actualidad), la celebración se ha 'judaizado' por la incorporación o referencia de formas y elementos del judaísmo que desfiguran la liturgia de la Misa.


"... Cuando se lava uno las manos, debe mojarse no sólo las puntas de los dedos (minimalismo), sino las manos, restregándolas bien, aunque no hace falta llegar a los extremos de Lady Macbeth. De este modo el signo es mucho más visible. Hará falta después una verdadera toalla para secarse y no un simple pañito. Lo cual “complica” una vez más el ajuar litúrgico propio de una liturgia no minimalista. Pero recordemos una vez más qué poco escatiman los verdaderos profesionales y artistas todo el equipo necesario para su actuación."

Este comentario merecería el análisis de un experto psicoanalista. No por lo que pudiera esconder, sino por lo que parece evidenciar. Que un liturgista, entre todas las citas/referencias posibles para ilustrar con ejemplo, saque a colación a Lady Macbeth, opino que es definitivamente definitivo. No digo más.

"...(Cánon) La plegaría tiene un carácter eucológico, es decir, es una plegaria de bendición al Dios que nos bendice, y se inspira en el rito tradicional de bendición de la mesa o birkat haMazon. Conjuga las dos dimensiones de la bendición judía, la ascendente y la descendente, la anábasis y la catábasis."

Vuelvo a subrayar lo que dije un poco más arriba: La etiología judáica, tan constante; y tan impropia al referirse a una oración que no es (ni debe ser) judaizante. Una cosa es la referencia profético-veterotestamentaria y otra cosa la mal supuesta dependencia judáica. ¿Por qué ese filo-judaismo de la neo-liturgia y sus inventores/intérpretes?

"...Se debe evitar el compartir con los concelebrantes los textos presidenciales, imitando a los “sobrinos del pato Donald”."


Sí, dice eso: "Los sobrinos del Pato Donald". Sic. Supondrán (como cuando antes comparaba con Lady Macbeth) la gravedad crítica del autor del texto. Pero los neo-liturgistas son así, capaces de bromear con lo más sagrado, ridiculizar lo más santo.

"...Tras cada una de las dos consagraciones el presidente hace una genuflexión, y una elevación del Pan y el Vino consagrados. Esta genuflexión es un elemento bastante reciente que se remonta solo al siglo XIV."

Con ese 'bastante reciente', implícitamente, se desprecia todo lo que significa y supone el rito que se critica: La adoración que se hace luego de la Transubstanciación porque existe en el altar la Presencia real de Cristo. ¿Se insinúa, pues, que todo ello es una innovación del siglo XIV, de la Escolástica, de la teología del momento, un detalle litúrgico-historicista debido a la piedad de aquel siglo y que hoy perdura de manera impropia, prescindible?

"...La Institución general exhorta a que los fieles estén de rodillas durante la consagración, a menos que exista una causa razonable. Los que no se pongan de rodillas, que hagan una inclinación profunda mientras el presidente hace las dos genuflexiones después de consagrar el cuerpo y la sangre de Cristo (IGMR 43). Otros prefieren mantener una misma postura a lo largo de toda la plegaria eucarística para subrayar así su unidad. Hay una exhortación a que se procure que todos tengan una misma postura."

¿Y no existe una postura preferente prescrita y obligada, sin salvedades, sin vagos e imprecisos circunstanciales eximentes? ¿Y si en algún lugar no se arrodillan no puede uno arrodillarse? ¿Puede más y se impone la no-devoción de la incorrección de muchos que la piadosa devoción del que esté en minoría? ¿Son opciones equiparables?

"... La plegaria eucarística termina con la elevación solemne y la oración Per ipsum, que sigue siendo parte de la oración presidencial. En este momento sí conviene alzar el pan y el vino lo más alto posible. Si se usan varios copones y cálices, sólo se debe alzar un copón y un cáliz; hay que evitar que los concelebrantes exhiban toda la vajilla." .

Otra vez la comparación vulgar, irónica: La "vajilla", dice, para referirse al cáliz, la patena y el copón. Como dice, igualmente, "pan y vino", en minúsculas, en ves de decir el Cuerpo y la Sangre, o la Hostia y el Cáliz, con un lenguaje más indicativo del Sacramento.

"...En algunos lugares hay costumbre de que los fieles participen ya en la oración "Por Cristo, con él y en él". Hoy día no se puede hacer porque está explícitamente prohibido, pero valdría la pena repensar esa prohibición que se inspira en el miedo a que la anáfora pierda su carácter de oración presidencial."

Esa costumbre es una equívoca incorporación de los fieles a la oración propiamente (y exclusivamente) sacerdotal. Como se ve, el neo-liturgista opina en contra de la rúbrica y propone la práctica contraria, incitando a los demás (sean sacerdotes sean laicos) que ignoren lo prescrito y actuen según este criterio 'comunitario-asambleísta'. Adviértase, por otra parte, la reiteración de la palabra-concepto 'presidente/presidencial' para referirse al ministro sagrado, evitando el uso del nombre-concepto preciso de 'sacerdote/sacerdotal'.

"...Conviene hacer la fracción del pan de un modo ostensible, dando realce al hecho de romper el pan, de modo que toda la asamblea lo pueda percibir. Convendría usar pan con forma de pan, o al menos hostias grandes, que sea posible partir (IGMR 321). Éste es quizás uno de los puntos a los que de hecho se les hace caso omiso en la práctica pastoral generalizada. Podría fomentarse entre el equipo litúrgico el ministerio doméstico de preparar cada vez el pan para la eucaristía."


La insistencia en este particular es otro arqueologismo, muy reiterado en los comentarios litúrgicos de los años '70. En algunas neo-liturgias particulares (sectarias?) el 'gesto' de la fracción se hace con una llamativa y enfática ceremonia. Si ustedes la han presenciado alguna vez y si conocen las características del pan ázimo preparado según la manera que aconseja el neo-liturgista, habrán podido ver la dificultad para efectuar una respetuosa y cuidadosa fracción, por la misma naturaleza de la materia que puede ser o bien demasiado correosa, o bien demasiado dura, dependiendo del grado-punto de cocción en el horno. El resultado, en ambos casos, es el desprendimiento de múltiples partículas, fragmentos difíciles de recoger para la sunción y la purificacion de patenas, cálices, corporales y manteles.

"...(Comunión) Se recomienda que los fieles comulguen bajo las dos especies cuando la comunión no es demasiado masiva y el grupo es “definido, ordenado y homogéneo”. “La comunión tiene una expresión más plena por razón del signo cuando se hace bajo las dos especies” (Cf. Plan pastoral para al Archidiócesis de Madrid 2001-2002)"

La Comunión sub utraque specie fue antiguamente una reivindicación heterodoxa que la Iglesia combatió durante toda la Edad Media. Luego fue una de las prácticas características de los rituales protestantes, con la paradoja de la repartición del cáliz cuando propiamente ni se creía en la realidad sacramental del Sanguis Christi ni se celebraba la Misa por defecto de ministros ordenados y/o ritos adecuados. En el Concilio de Trento se confirma la práctica católica de la Comunión sub specie panis tantum, segun la antiquísima tradición católica. Cuando el Misal de Pablo VI autoriza la Comunión bajo las dos especies, hace una concesión parsimoniosa limitada a algunos casos, algunas circunstancias y algunas personas. Como la tendencia de la neo-liturgia es interpretativa y abusiva, la Comunión con la Hostia y el Cáliz se ha extendido, a veces de forma generalizada y dificilmente corregible en cuanto se ha creado la conciencia de un 'derecho de los fieles' a recibir la Comunión del Cáliz. Como ejemplo de lo que digo, recientemente, hace unos meses, un obispo de los EEUU prohibió esa práctica que se había extendido por todas las parroquias de su diócesis; a las dos semanas, el mismo obispo se vió obligado a revocar el decreto de prohibición debido al aluvión de protestas de sus diocesanos, que se resistían a dejar de recibir la Comunión del Cáliz. No sería extraño que, según esa cita del Plan Pastoral de Madrid, pronto pueda suceder lo mismo en la Archidiócesis de Rouco.

"...Hay que evitar la impresión de “self-service” que se produce cuando el sacerdote se sienta y pone el copón en el altar para que la gente se sirva. En los buenos restaurantes le sirven a uno."


Dos horrores: 1º, la forma en que se acepta el quasi-sacrilegio de la auto-comunión; decir "hay que evitar" supone reconocer que lo que se hace mal se puede hacer porque no está del todo mal aunque no sea correcto del todo. 2º, la forma como lo dice y la comparación que pone, trivializando la acción de la Sagrada Comunión (self-service, restaurante).

"...La Iglesia desea que los fieles participen consciente, piadosa y activamente en la Eucaristía (SC 48) y recuerda que la participación “más perfecta” en la Misa es recibir la comunión (SC 55). La nueva práctica de la Iglesia desde san Pío X exhorta a la comunión frecuente y aun diaria. La normativa posterior permite la comunión dos veces al día en ciertos casos (Inmensae caritatis, Cf. Enchiridion p. 281-283). El canon 917 afirma que “Quien ya ha recibido la Santísima Eucaristía puede de nuevo recibirla el mismo día sólo dentro de la celebración eucarística en la que participe”. Una interpretación maximalista de este canon pretendía que uno puede comulgar tantas veces cuantas participe en la Misa, pero una interpretación oficial ha aclarado que sólo se puede comulgar dos veces al día como máximo."

Este particular de la bi-comunión es un caso típico-demostrativo de la situación a que ha llegado la práctica sacramental post-conciliar. Insistir en la depreciación-desvalorización del Sacramento de la Comunión por parte de los fieles es algo que hacen muy pocos sacerdotes; la mayoría o ignora estos casos por despreocupación o desinterés, o - por un absurdo concepto de devoción/piedad eucarística - lo admiten e incluso aconsejan. Una práctica abusiva en contra de toda la tradición sacramental-eucarística; cuando ocurre, es síntoma de una piedad desviada, inconsciente, mal formada y mal aconsejada. En el fondo late una más o menos culpable ignorancia del Sacramento.

Aquí lo dejo. Pido disculpas por la extensión y la perorata, que, me temo, se ha vuelto pesada.

El texto con las rúbricas explicadas del neo-liturgista sigue. Este es el enlace, por si alguno quiere tomar más dosis del disparate:

Curso de neo-Liturgia

¡Ojo! que trae enlaces a otros textos de otros cursillos con resabios neo-arrianos y otras ponzoñas. No se vayan Uds. a envenenar.


+T.

domingo, 15 de enero de 2012

Domingo del París-Dakar


El escándalo nuestro de cada día a veces sorprende dónde menos te espera, por quién no te imaginas y por lo más absurdo del mundo:

Suspenden la Misa dominical en la Catedral de Lima por motivo del París-Dakar

Y no sólo eso, sino que el primado, el Cardenal Cipriani, bendice la ocasión y cede al pretexto.

Desconcertante.

El tercer mandamiento de la Ley de Dios puesto en solfa por una carrera de pijos jugando a aventureros. Los vicios de la decadencia de occidente (valga, más que nunca, la redundancia) interrumpiendo el culto dominical en una Catedral Primada, y contando con la aquiescencia complaciente del Arzobispo del lugar.

Con todas las excusas, explicaciones y salvedades que quepan y que haya (que las habrá), personalmente opino que la anécdota es una afrenta.

Si son los malos quienes nos ofenden, provocan o agreden, nos quejamos y ponemos el grito en el cielo. Pero si los que interfieren, se imponen y/o ocupan son de nuestra complacencia, dejamos que el Becerro de Oro se plante encima del Altar y el culto se suplante por el espectáculo.

¿O no se trata, en suma, de eso?

No conozco al Emmº Cipriani, pero, por ser quien es y de donde es, me lo imaginaba de otra calidad. No me explico esta condescendecia. No le encuentro razón.

'Proveer Coro y Altar' : Esta leyenda suele aparecer grabada en piedra o escrita en una tablilla en la puerta de entrada de las salas de cabildo de nuestras catedrales españolas e hispano-americanas. Servía para que los canónigos no olvidaran cual era su primera y principal obligación: Mantener constante el culto, rezando en el Coro y celebrando en el Altar.

Pocas veces se habrán suspendido esas dos sacras funciones por algo tan futil y mundano como esa estúpida carrera del Paris-Dakar con parada en Lima.

Lamentabile.

+T.

jueves, 12 de enero de 2012

Una impía complacencia (o una aberrante comprensión)


No sé qué fue antes, si el comentario o si la noticia. El comentario lo publicó el siempre interesante, agudo e incisivo Francesco Colafemmina en su blog Fides et Forma:

Un obispo italiano habla positivamente del espectáculo blasfemo en una homilía

El espectáculo blasfemo que el obispo pondera en su homilía es este

Es el psicodrama (cualquier cosa) de un tal Romeo Castellucci (muy apreciado entre las vanguardias degeneracionistas post-modernas europeas) que se estrenó con viva polémica hace unos meses en París. Durante la representación, en varios momentos, se apedrea, se insulta y se embadurna con heces a un rostro de Cristo (una imagen del Salvator Mundi de Antonello de Messina); en otro momento de la obra, aparece proyectada sobre la Santa Faz la frase 'You are not my Shepherd' (tú no eres mi pastor). Ahora van a estrenar la obra en Milán, con igual polémica que en París.

Por todo eso chirría tanto la referencia al espectáculo blasfemo que hizo el obispo Ignazio Sanna en su homilía del Dia de Difuntos (sic). No es una alabanza en directo, sino una fina apertura comprensiva, una inclusión receptiva, una aceptación del 'mensaje' de la escena blasfema que serviría (parece ser la intención del obispo Sanna) para 'cuestionar' y 'confrontar' nuestra fe; las palabras y sus comillas las pongo yo, pero la intención, como digo, está implícita en en la homilía de Sanna:

"Con la sapienza di Giobbe, alla fine del viaggio tra le consolazioni di Dio e le tribolazioni del mondo, il cristiano nutre la speranza che i suoi occhi contempleranno Dio “non da straniero” (Gb19, 27). Egli è e resta in questo mondo un cercatore di Dio, un mendicante del Cielo, sulle cui labbra risuonerà sempre la struggente invocazione del Salmista: “Il tuo volto, Signore, io cerco. Non nascondermi il tuo volto” (Sal 27,8s). Anche se gli attori dello spettacolo 'Sul concetto di volto nel Figlio di Dio' rivolgono all’immagine maestosa del Cristo di Antonello da Messina la domanda accorata: “perché ci hai abbandonato?”, il regista dell’opera ribadisce che “noi siamo nutriti dell’immagine di Cristo”. In realtà, il volto del Signore, riscoperto da S. Agostino come bellezza sempre nuova e sempre antica, mai uguale eppur sempre lo stesso, veglia su ogni stagione del cuore. “La sua grazia rimane per sempre, la sua fedeltà è fondata nei cieli” (Sal 88, 3)." (Omelia per la commemorazione dei defunti - Cimitero di Oristano - 2 Novembre 2011)

("También si los actores del espectáculo 'En torno al concepto de rostro en el Hijo de Dios' dirigen a la imagen majestuosa del Cristo de Antonello de Messina la sentida pregunta '....¿por qué no has abandonado?', el director de la obra viene a subrayar que todos nosotros nos alimentamos con la imagen de Cristo")


Este bello ejemplar de prelado atildado, fino, estéticamente sensible, en suma, digamos, este monseñor 'montiniano' expresaba en su homilía (del Día de Difuntos) su exquisita sensibilidad capaz de descubrir un quid apreciable para sintonizar con el blasfemo y su blasfemia: Al fin y al cabo, el que blasfema está confirmando la existencia de Dios, contra quien dirige su impía acción. Esa es la tesis de Monseñor Sanna.

Pero ¿era necesaria la cita? Porque, al final, la referencia homilética parece como si fuera una especie de tolerante convalidación, una aprobación condescendiente, una proclividad del prelado culto, esteta, refinado, por encima (muy por encima) de la actitud intolerante de los extremistas integristas tradicionalistas que no no ven más allá del signo material, que no son capaces de entrever que la blasfemia sería una especie de confesión de fe subliminal.

Esos intolerantes-integristas-tradicionalistas, en aquellos mismos días, se plantaban delante del teatro parisino donde se representaba la obra blasfema y clamaban contra la "cristianofobia" que agrede continuamente, bajo el pretexto del "arte" y la "libertad de expresión", los sentimientos más hondos de los católicos.

¡Qué paradoja tan absurda! En París, los jóvenes católicos son apaleados por las fuerzas antidisturbios por protestar, por rebelarse contra la blasfemia de una obra teatral, mientras en Italia, un obispo, Monseñor Sanna, predica en una homilía (del Día de Difuntos) que al fin y al cabo la blasfemia puesta en escena por Romeo Castellucci era una muy sutil confesión de fe. ¡Qué disparate! Los jóvenes parisinos aporreados por defender el honor de Dios, de la fe, de los creyentes, y el obispo Ignazio Sanna conviniendo con la sensibilidad impía de un autor blasfemo.

Hasta ahí la anécdota, comentada muy oportunamente por Francesco Colafemmina en su blog Fides et Forma.

La segunda parte de este caso eleva al cubo el absurdo de todo lo comentado con esta novedad que publicaban anteayer en la prensa italiana:

El Vaticano llama a Mons. Sanna para el Santo Oficio

Yes: Monseñor Sanna, el de la sensible y estética homilia del Día de difuntos, parece ser que será el próximo secretario de - ¡nada menos! - la Sgdª Congregación para la Doctrina de la Fe.


Sea lo que sea lo que vayan a darle o nombrarle, parece ser que el rumor de que Sanna, el exquisito, va a ser 'elevado' a algún importante dicasterio es bastante serio, muy sólido. ¿Será o no será?

Por lo pronto, Mons. Sanna ha protestado diciendo que él es el primero, el primerísimo, en detestar cualquier blasfemia en escena, y que bla-bla-bla etc. etc. etc. Hasta parece ser que ha amenazado a Colafemmina con una demanda por haber sacado a relucir su sermón del Dia de Difuntos.

Y así está la cosa: Los católicos de Milán movilizados para impedir que se estrene el teatrillo blasfemo (el estreno está previsto para el próximo 24 de Enero), la cita de la homilía del obispo Sanna comentada en todos los mentideros del mundillo blogg/facebk católicos, y la nueva del supuesto ascenso curial de Mons. Sanna como estrambote de todo ello.

E cosí via.

Hay que repetirlo de vez en cuando, para que no nos olvidemos: Nuestra jerarquia es conciliar-vaticanosegundista, con todos sus elementos característicos, con todos sus tics, con aquella impronta. En Italia, el pedigree 'montiniano' se detecta en prelados como Senna, tan sensibles, de refinadísima cultura, de conspícuas sintonías/convergencias con el mundillo cultural-artístico-intelectual más vanguardista.

Son los hombres del patio de los gentiles, del diálogo con agnósticos/ateos, de la cercanía con la cultura post-moderna. Son hombres de iglesia, prelados de alta curia del estilo de Ravasi, de Fisichella. Ahora se ha destapado este otro, Sanna, con un curriculum de mucho nivel en ventura.

¿Alguno más?

+T.