lunes, 12 de septiembre de 2011

Una fiesta católica para una victoria cristiana (sin complejos)


En el Misal de Pablo VI (1969) desapareció la fiesta del Dulce Nombre de María, que se repuso en la edición del Misal Romano del año 2002, bajo Juan Pablo II, entre las 'memorias' (memoria libre) dedicadas a la Stmª Virgen. Aunque se celebraba en el siglo XV-XVI, se instituye como fiesta universal, para toda la Iglesia, por el Papa Btº. Inocencio XI con motivo de la victoria de los ejercitos cristianos contra los turcos en la batalla de Kahlemberg, a las puertas de Viena.

Desde mediados del mes de Julio, Viena sufrió un implacable asedio. La corte imperial y 80.000 vieneses abandonaron la ciudad, que quedó defendida por una fuerza militar de 11.000 soldados y los 5.000 irreductibles que se negaron a abandonar su capital. Mandaba las fuerzas el general conde von Starhemberg. A primeros de Septiembre, la resistencia parecía insostenible, imposible por momentos. El cerco de Viena suponía el primer paso para la penetración brutal de los mahometanos en el corazón de Europa, debilitada por la fragmentación de estados y confesiones que siguó a la crisis protestante y la Guerra de los Treinta Años. Si caía Viena, con la derrota del Austria de los Habsburgo se abrían al Imperio Otomano las puertas del Sacro Imperio y de toda la Europa Central.

Como cuando la crisis final de Bizancio, sólo la Santa Sede comprendía el riesgo e intentaba movilizar a las potencias católicas. En Francia, Luis XIV se negó en absoluto, incluso comenzó una serie de hostilidades contra ciertas plazas de los Habsburgo en la Alsacia, forzando al emperador Leopoldo I a distraer parte de los efectivos militares que eran necesarios para resistir en Viena. La España languideciente de Carlos II, ya en plena tensión por la controversia de la sucesión del rey, sólo ayudó a sus primos austriacos con recursos económicos, incapaz de movilizar ningún ejercito auxiliar.

Fueron los principados alemanes (Sajonia, Franconia, Baden, Baviera y Suabia) quienes se coaligaron con Leopoldo I. Destacaban brillantes personalidades como Carlos V de Lorena, Luis Guillermo de Baden-Baden, y el ya emergente Eugenio de Saboya. La coalición se hizo efectiva gracias a las instancias del Papa Inocencio XI, tan consciente de la gravedad de la acometida turca y de lo que suponía el sitio de Viena. A pesar del esfuerzo, la empresa parecía inútil, con los turcos bien asentados en torno a la capital austriaca, con tropas suficientes para poder tomarla y continuar luego su avance.

El 15 de Agosto, dia de la Asunción de la Virgen, el rey de Polonia, Juan III Sobieski salía de Cracovia con un animoso ejercito, que encomendó a Ntrª Srª al pasar por el santuario de Czestochowa. Llegados a Viena, los efectivos totales de la Liga Santa sumaban un total de entre 70.000 y 80.000 hombres; los turcos contaban con más de 130.000, con una formidable artillería, una sólida retaguardia y suministros asegurados.

Siguiendo un imprevisible y casi temerario plan de batalla, el ejercito sitiado, con el empuje heróico de Jan Sobieski, lanza un ataque en la madrugada del 12 de Septiembre, antes de las primeras luces, sobre las 4 de la mañana. Se batalló el día entero. A las cinco de la tarde, entraba el victorioso Juan Sobieski en la lujosa tienda del pashá Kara Mustafá. En una de esas frases destinadas al bronce de la historia, el gran Sobieski parafraseó en cristiano la sentencia del César: 'Venimus, vidimus, Deus vincit' (llegamos, vimos, pero fue Dios quien venció).

Quedaron en el campo los cuerpos de 15.000 turcos y unos 4.500 cristianos. El Imperio Otomano no se recuperó del golpe. La lucha, a instancias también de Inocencio XI, seguiria más tarde con la reconquista de Hungría, y Belgrado volvería a manos cristianas antes de acabar el siglo. La Liga Santa propiciada por Inocencio XI unió a reinos católicos, príncipes protestantes e incluso la Rusia de Pedro el Grande se unió a la coalición. El tratado de Paz de Karlowitz sería el punto final de este crucial episodio.

El Beato Inocencio XI entendió que todo fue una obra de la fe, un providencial triunfo por gracia de la intercesión de Ntrª Srª, por lo que solemnizó la fiesta del Nombre de María extendiéndola a todo el Orbe Católico. En Roma, se celebró especialmente la victoria del 12 de Septiembre de 1683.

He querido recordarla por su patente incorrección política: Una fiesta de exaltación de la Cristiandad unida frente a la violencia invasora del islam mahometano. Una efemérides católica que desafía a este novedoso 'espíritu de Asís' que nos invade confundiendo y desvirtuando tantas cosas.

Una cosa fue el espíritu victorioso y creyente de aquel 12 de Septiembre, y otro el timorato y acomplejado espiritu que derivó del trágico 11-S que se ha recordado en estos días.



Como dije al empezar, la Misa del Nombre de María desapareció en el Misal reformado del Vaticano II y reapareció en la edición del 2002. Pero sin referencias, sin encuadre, sin verdadera 'memoria' de la efemérides de Viena. Incluso la oración propia quedó sub mínimis:

Concéde, quæsumus, omnípotens Deus, ut cunctis gloriósum beátæ Maríæ Vírginis nomen celebrántibus misericórdiæ tuæ benefícia ipsa procúret. Per Dóminum.

Gracias a la restauración de la auténtica y venerable Liturgia Romana, los que rezan el Breviario y el Misal antiguo han podido hacerlo con estos luminosos textos y oraciones:

Venerábile Vírginis Maríæ nomen, quod interpretátum maris stella dícitur, Matri Vírgini valde conveniénter aptátur. Ipsa namque aptíssime síderi comparátur, quia, sicut sine sui corruptióne sidus suum emíttit rádium, sic absque sui læsióne Virgo parturívit Fílium. Nec síderi rádius suam mínuit claritátem, nec Vírgini Fílius suam integritátem. Ipsa est ígitur nóbilis illa stella ex Iacob orta, super hoc mare magnum et spatiósum necessário subleváta, micans méritis, illústrans exémplis. O quisquis te intélligis in huius sæculi proflúvio magis inter procéllas et tempestátes fluctuáre, quam per terram ambuláre, ne avértas óculos a fulgóre huius síderis. Maríam cógita, Maríam ínvoca, ut sic in temetípso experiáris, quam mérito dictum sit: Et nomen Vírginis María. ~  Quod quidem dulcíssimum nomen, iamprídem in quibúsdam christiáni orbis pártibus speciáli ritu cultum, Innocéntius undécimus Románus Póntifex, ob insígnem victóriam de immaníssimo Turcárum tyránno, cervícibus pópuli christiáni insultánte, Viénnæ in Austria partam, et in perénne tanti benefícii monuméntum, in Ecclésia universáli síngulis annis celebrári præcépit (Lectio IIIª Ad Matutinum)

(El nombre venerable de la Virgen María, que se dice que significa Estrella del Mar, es el más adecuado para la Virgen Madre. Que bien puede ser comparado con una estrella, pues, como una estrella refleja adelante sus rayos sin ninguna disminución de su brillo propio, también la Virgen dio a luz al Hijo sin pérdida de su virginidad. Ni los rayos disminuyen el brillo de la estrella, ni el Hijo de María su virginidad intacta. Ella es la estrella que brilló antiguamente sobre Jacob y fue puesta por encima de este grande y anchuroso mar. Ella brilla con sus méritos, e ilumina con su ejemplo. Vosotros todos, los que bregais entre las tormentas y tempestades del mar proceloso, para que arribeis a la tierra firme, no aparteis los ojos de la brillante luz de esta estrella. Pensad en María, invocad a María, para que podáis probar el valor de aquello que está escrito: '...el nombre de la Virgen era María' ~ El Papa Inocencio XI ordenó que la fiesta de este Santísimo Nombre, que ya era honrada con un rito especial en algunas partes del mundo cristiano, se celebrara cada año en toda la Iglesia Universal como un monumento perpetuo por la gran bendición de la insigne victoria ganada en Viena, Austria, sobre el crudelísima tiranía de los turcos, opresores del pueblo cristiano.)


Oremus:

Concede, quaesumus omnipotens Deus: ut fideles tui, qui sub sanctissimae Virginis Mariae Nomine et protectione laetantur; eius pia intercessione a cunctis malis liberentur in terris, et ad gaudia aeterna pervenire mereantur in caelis.
Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen
.





*** En las fotos, imágenes del exterior y el altar mayor de la Iglesia del Stmº Nombre de María, junto a la Columna Trajana, erigida en Roma para conmemorar la batalla del Cerco de Viena. En el centro del Altar, sobre una gloria de inspiración berninesca obra de Mario Fontana, se venera un antiguo icono milagroso de la Stmª Virgen, rematado con el anagrama de María; en las pilastras del interior, figuran como motivo decorativo en bronce las águilas bicéfalas de la heráldica de los Habsburgo-Austria.

+T.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Gula snob




La híper-actualidad de los cocineros clama al Cielo; con la actualísima y forzada consideración coyuntural de los famélicos de Somalía, el caso raya el crímen de lesa humanidad. Pero la postmodernidad ha escogido olvidarse de las famélicas legiones y opta ridículamente snob por la 'cocina de autor', obviando molestas concomitancias de inconsecuente moralidad.

Yo no sabia que la TvE de Zp tenía dedicada una serie en capítulos (ejemplar del aburrimiento monotemático más tópico) al cocinero ese que sirve espuma de helechos confitados al cava sin burbujas con barquillo de azafrán rebozado en créme de nabos liofilizados y cosas incomestibles por el estilo. Un simple restaurante, en esa serie, se cuenta quasi como cantaba Ercilla la epopeya de La Araucana. Increíble si no fuera tal cual.

De eso a que la inflación conceptual encumbre al cocinero del puchero a la cátedra y el susodicho exaltado se ponga a dictar recetas de dogmática multidisciplinar y fritura de política en adobo sólo hay un paso, una pirueta de saltimbanqui, una comba de funambulista que ya está en pista y se aplaude en la escena del tingladillo:

'Los cocineros no podemos cambiar el mundo pero sí colaborar' Ocho de los mejores chefs mundiales preparan en Lima un documento que defina su papel en la sociedad

¿Pretencioso? Alarmantemente decadente y extravagante, diría yo; como si el cocinero de Heliogábalo hubiera abierto una docta academia epicúrea en la Roma del irrefrenable declive imperial. Las lenguas de flamencos confitadas y otras chucherías de la mesa de los Césares del siglo IIIº eran, ni más ni menos, el trompetazo que avisaba de que los bárbaros estaban en la otra orilla del Rhin, vadeando el Danubio y espoleando hordas allende el Cáucaso. Era cuestión de tiempo, contra-reloj de entremeses, porque a los postres ya estarían lanza en ristre embistiendo a las murallas de Roma.

Cierto es que aquello duró/tardó dos siglos de goteo de decadencia con chaparrones de incursiones y sobresaltos varios. Pero si a nuestro tiempo caracteriza la vertiginosidad de los acontecimientos, ¿va a tardar tanto en caerse del todo el telón del escenario?. Me temo que no, que será, que va a ser tan rápido como se estila en todo lo demás. Y nos va a caer encima, el telón con toda la tramoya.

Una vez tuve que pasearme por uno de los centros vips más famosos y reconocidos, por circunstancias raras de esas que te enredan sin saber ni querer. Me llevaron a hoteles de muchas estrellas, urbanizaciones con muchos guardias y campos de golf exclusivísimos. Me sirvió de guía un antiguo maestro cocinero, simpático y amable. Entrábamos en restaurantes y cafeterías de lujo y salían a recibirle maîtres, jefes de cocina, camareros. Y nos servían tapas, un muestrario de lo que estaban guisando y tenían en la carta. Mi guía debia ser tremendo porque todos esperaban ansiosos - se les notaba - que dijera algo, alguna palabrita. Probé menús riquísimos. Mi introductor me dijo que se daba estos paseos-control un par de veces al año, sin avisar, para ver qué tal funcionaban sus alumnos.

- "No me engañan. Les pido que me hagan cosas de cocina elemental y platos corrientes, populares, porque si no saben hacer un salmorejo o un consomé, por mucho cuento que le echen, terminan engañando a la gente y desacreditando al restaurante."

No se me olvida cómo describió el churrete de salsa con el que 'los nuevos' (así los llamaba) remataban y desfiguraban los platos:

- "Parece que han dejado suelta por la cocina una gallina con diarrea".

Era un maestro que reconocía que el mejor puchero era el que hacía su suegra, que enseñó a su mujer, y que él, con todos los años que llevaba cocinando en los mejores fogones, todavía no había conseguido darle 'ese toquecito gracioso' que no se aprendía en las academias de cocina ni en los restaurantes de élite. - "Desde luego - me confesaba - en mi casa guisa mi mujer, que es la que entiende".

De aquella semana conservo una colección de pelotas de golf y el buen gusto, sencillo y sincero, de aquel gran maestro de cocineros. Nada que ver, por supuesto, con estos pseudo-metafísicos de la ultra-cocina, charlatanes a la carta, ilusionistas de la novelería de los paladares estragados.

+T.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Pues naceis Vos



Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
prepararemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.


 (Lope de Vega).


Ex Voto

+T.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tentácula mundi



Tentácula - me parece - no es muy latino, pero lo parece; mundi sí, eso si es latino. Los toqueteos del mundo, activos y pasivos, agentes o pacientes, todos indecentes, quiero decir. Y lo digo por y a propósito del Meeting de Rímini, esa merienda selecta con prurito inglés. Lo que pasa es que Rímini es Italia, la patria de los Malatesta, nada menos.

De Comunión y Liberación nunca me he aclarado (ni me han aclarado) si es religión, si es política, si es mixtificación. Lo que sí tengo claro es que es italiano, un fenómeno muy italiano que dificilmente puede arraigar más allá de los Apeninos. Por eso en España apenas tiene chicha, excepto una tropilla en los madriles y algún obispo calabazo (que no sé cómo no lo despiden con honores y banda, al muy berroqueño, patoso y calamitoso sin par).

Pues en el té de Rímini de este año, el tema ha sido un plus más comunión-liberación que otras veces, marcando y confirmando tendencias. Para estupefacción de cualquiera, el lema ha sido este:

'Y la existencia se convierte en una certeza'

Que ellos sabrán lo que querrá decir, siendo así que puede significar cualquier cosa, a gusto del entededor, según el humor del que sea, todo muy abierto a inteligencia poli-significante. Y la cosa tiene más filosofía de lo que aparenta, incluso teología, que los de CL son muy dados a jugar al trampantojo, muy elaborados ellos.

Desde luego no dan puntada sin hilo, y se hacen sitio en la cúspide, se baten la créme de la crème, y ellos mismos se ponen la guinda del pastel. Quiero decir que todo eso de juntar moros, egipcios, coptos, nacionales de allí e internacionales de más allá, con la prensa, radio-tv y los medios contando la cosa, les da más fama que a una diva de La Scala. Italia es experta en montajes espectaculares, ese insuperable sceneggiato, esa maestría en el atrezzo. El mitín de Rímini es un evento de la magnitud de una Mostra di Venezia, lo menos. En Italia, eso sí. Fuera apenas si es noticia de medio recuadro, si acaso (salvo prensa especializada y/o afín).

Aunque me pregunto qué hubieran hecho este año en Rímini si lo de la 'Primavera Árabe' no hubiera ocurrido. ¿Ha sido todo improvisado, o lo de la primavera de los moros ha sido una incorporación de última hora? Oportunismo en acción, señores. Que el que no corre vuela y estos chicos de CL son de volar alto (excepto el arzobispo membrillo, que ese no levanta vuelo ni aunque le pusieran un par de reactores-turbo en los sobacos, el muy plomazo (plomazo del Sacromonte, of course)).

La segunda parte del mitín de Rímini se entiende más. O yo diría que asoma el plumero muy politicastrón del invento, patentemente, salvo el pudor necesario para no cantar demasiado, todo con medida, nada sin discreción.

Lo que pasa es que - como dije - aquello es Italia. Desde los Comitati Cívici a esto de Rímini va lo que la distancia de la Italia de la Azione Cattolica a la Italia de Berlusconi: Una alternativa activa de católicos en política sin solución de continuidad (Giulio Andreotti incluído).

Concretando y resumiendo, esto es lo que hay: Mucho 'espiritu de Asís' por doquier, con coartada de primavera árabe y patriarcas de Alejandría tête a tête con imanes de Al-Azhar bajo la sombrilla acogedora de los discípulos de Don Giussani, una fuerza de la Italia hodierna. Y una fuerza eclesiástica, con vocación de poder laico-clerical, esa triunfante modalidad de las neo-fundaciones mixtas del post-concilio.

Con los focolari de mamma Chiara Lubich y los comunitarios de Sant'Egidio, la CL y sus diligentes socios forman el trípode omnipresente de la jóven iglesia post-conciliar made in Italy.

No hay que recalcar, se subraya él mismo, ese 'ecumenismo' abierto a la comunicacion inter-religiosa que marca por igual a las tres fuerzas.

Tampoco recordar lo bien representados que están en la Curia (y en muchas curias), con inteligentes, discretos y muy activos agentes.

p.s. Lo de nuestro obispo calabazo es una excepción: Ya se sabe que una mitra (donde sea) bien vale un peñazo (sea quien sea).

+T.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Amagando Asís-3



Después de la JMJ, Benedicto XVI tiene que cumplir dos importantes citas de su agenda, la agenda más importante del mundo: La visita oficial a Alemania, su patria, dentro de un par de de semanas. Y en Octubre, Asís-3.

De lo que sea que será lo de Alemania ya van asomando la cabeza monstruosidades horripilantes. Si uno va a Transilvania, velis nolis te toparás o te toparán con Drácula, una historia nacional que es mito internacional. En Alemania, el vampiro será Herr Martín Lutero, que amenaza con morder y chupar toda la sustancia que pueda a la visita papal. Cosas veredes. Yo, por lo pronto, voy cargando armas.

De lo de Asís, ya tememos tanto que cualquier despunte adelantando lo que venga nos remueve las más antipáticas atrabilis crítico-doctrinales (y espirituales también). Por ejemplo ese youtube con el Cardenal Koch.

Me inquieta (soy una inquietud perpetua) que ya desde la convocatoria parece que se contradicen algunas cosas que parecían haber quedado bien asentadas. Por ejemplo aquellas tesis que se pueden extractar de la estupenda Dominus Iesus, ¿dónde quedan, con qué valor, cuando el Papa es un 'peregrino' y convoca a tutti quanti?

"En el próximo mes de Octubre iré como peregrino a la ciudad de San Francisco. Invito a unirse en este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, y a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo."

Así invita Benedicto XVI, con estas palabras. Destaco y subrayo estas palabras/conceptos: peregrino, camino, distintas confesiones, tradiciones religiosas. Ingredientes para una variada miscelánea, una rica macedonia, una sabrosa ensalada. Agítense, mézclense, combínense adecuadamente, con arte y con gracia, y asómbrense de los estupefacientes resultados que podrán obtenerse. Con posibilidad de múltiples variaciones/variantes, para todos los gustos, según el polimorfismo de los invitados asistentes, tan surtido.

Fue Juan Pablo 2º, el beato, durante su largo pontificado, el descubridor y promotor de la hasta entonces desconocida prerrogativa ministerial pontificia: Ser cabeza visible y convocante de todos los credos. Y ahora, también, de los no creyentes, porque en Asís-3 habrá nuevos convidados: Los agnósticos.

Me pregunto qué harán, cómo estarán, qué dirán. ¿Y qué rezarán? ¿Cual será su oración? ¿Una oración con interrogación, desde la invocación al amén? ¿Una oración en blanco, sin palabras? ¿Un rezo mudo? ¿Una letanía de objecciones? ¿Una salve al desconocido no cognoscible? ¿La postulación de un credo agujero-negro?

Las palabras del Cardenal Koch parecen aclararlo:

"...Porque los agnósticos, aunque no son miembros de una comunidad religiosa, también buscan la Verdad. Y el tema principal de este encuentro de Asís es la peregrinación, el camino a la Verdad."

De la mano de los agnósticos, justamente. Para enriquecernos con sus dubitantes disquisiciones y suspensivas deducciones. Unos estupendos compañeros de camino y peregrinaje. San Rafael nos guarde.

Para más fina estupefacción, el youtube también recoje estas otras palabras del Cardenal Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos (¿y de los agnósticos? ¿y de todos los demás que participan de alguna manera de eso que llaman las 'tradiciones religiosas del mundo'???):

"...Pienso que será una señal muy positiva para nuestro tiempo, para nuestro mundo secular. Las religiones no quieren la violencia. Por eso, todas las iglesias cristianas, todas las religiones tienen la obligación de construir la paz y la justicia. Y esto no es posible si no se profundiza en la alianza entre fe y razón."

Observen ustedes que pocos textos con tan escasas palabras serían susceptibles de ser anotados con una muy pertinente serie de notas, excursus y corolarios a pie de página: Un addenda en varios volúmenes para ese parrafito, ese sumario de sobreentendidos, malentendidos, imprecisiones, impropiedades y equívocas generalidades.

Yo hasta encuentro tufo zptista de 'alianza de civilizaciones' en esa expresión del final de la cita de Koch que alude a una 'alianza entre fe y razón'. Tengo olfato de dominico (de los del tiempo de Melchor Cano, of course).

Y así están las cosas.

Por eso no me extrañé cuando leí el brumoso-neblinoso-penumbroso editorialito que un comentarista del blog me mandó el otro día, desde la Argentina. Lean Uds. (escribe el Vicario del O.D. en la Argentina, nada más y nada menos:

"...Todos los tiempos de la historia plantean un desafío a nuestra fe. Para nosotros, los cristianos del siglo XXI, radica en la apertura y la autenticidad...los hombres y las mujeres de hoy no renunciamos a los ideales grandes, queremos gritar con fuerza lo mismo que hace tantos años “¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!" (articulillo completo aquí)


E cosí vía.

+T.

martes, 30 de agosto de 2011

Nuevas evangelizaciones, animadas atracciones


Insistiendo (insisto yo) en lo de las jmjs a propósito de nuestra JMJ (que ya pasó, gracias a Dios (y en la que no ha habido que lamentar desgracias, a Dios gracias)); dándale vueltas al tema, aunque no me guste, tengo que reconocer su efecto, su repercusión. Iba a decir en las almas; me freno y digo en las gentes, en nuestros comunes y corrientes católicos de buena voluntad. ¿Pero qué clase de efecto, qué tipo de impresión?

Yo diría - se puede decir - que una jmj viene a ser una especie de 'feria ambulante'; una feria católica, of course. Esta tarde mismo he recogido un mail de una entusiasmada amiga que me cuenta su 'experiencia' jmjotista, resaltando la visita a un sitio en el que exponían un monotemático sobre la Madre Teresa. El mail de mi amiga entusiasmada (quizá abuso - ella me dispensará - de confianza) dice esto:

"...ha habido en la calle Serrano una exposición de la Madre Teresa de Calcuta, preciosa...Es enorme...(exponen) hasta reliquias de la Madre Teresa...me cuentan el bien tan enorme que está haciendo a muchísima gente sea católica o no...Me comentan que ha habido hasta verdaderas conversiones viendo la exposición..."

Considerándolo, mutatis mutandis, es lo mismo que podría haber contado un peregrino de aquellos que asistieron al legendario primer Jubileo Romano, el del 1300, que asombró hasta la mismísimo Dante. Aquel proto-jubileo católico cerraba, por así decir, el capítulo de las peregrinaciones del Medievo; con Jerusalén dada por perdida y las Cruzadas por fracasadas, la atención 'festiva' de los devotos de la ya decadente Edad Media se focalizaba en Roma, a punto de vivirse las grandes crisis de los siglos XIV-XV (Avignon y Cisma de Occidente, la devastadora Peste Negra, y la Guerra de los Cien Años). La convocatoria del Jubileo animó de otra forma aquel agitado siglo, un siglo 'matriz' de las tendencias que se explicitarían en las centurias sucesivas.

Pero el hombre del trecento no busca en el jubileo el 'encuentro' (aunque existió); ni el 'intercambio' (aunque se diera); ni tampoco la 'fiesta' (aunque las hubo). El romero que caminaba a Roma iba buscando perdón, indulgencia, quería asegurarse el Cielo que bien sabía que no estaba en la tierra. Era una Cristiandad asolada por acontecimientos internos y externos que acudía ansiosa a encontrarse con Cristo. En Roma es el tiempo en que aparecen en las iglesias y basílicas las imágenes talladas del Crucifijo, la época en que las Santas videntes Catalina y Brígida ven y reviven la Pasión del Señor, fuente de una mística dulce y dolorosa a la vez.

Los testimonios sobre la JMJ recién celebrada insisten en expresiones como 'encuentro', 'intercambio', 'comunión', 'experiencia'. Todo muy característico de ese modo de pensar tan marcadamente 'antropocentrista' que define a la Iglesia post-conciliar, la Iglesia de la post-modernidad que hasta invierte el concepto de 'penitencia' tradicional para convertirlo (entenderlo y re-plantearlo) como 'fiesta'.

En este marco, con estas coordenadas, explicar como 'feria ambulante' (sin ningún prejucio peyorativo) las jmjs no me parece desacertado. Tiene sentido. No juzgaré cuánto, de qué especie, cualidad y/o calidad. Incluso recalco que las jmjs serán sólo una parte del planning más general de la Nueva Evangelización. En este youtube, el capo de la neo-misión, Don Rino Fisichella, avisa de próximos eventos, en tono menor que el de las jmjs, pero con el sello característico de estas novedades:



Lo que en en los años 1940-1960 eran las 'Misiones Populares' toman ahora este perfil juanpablista, definitivamente urbano. Si no lo han advertido, la voz en off traduce las palabras de Fisichella: "...vivir una experiencia de comunión, de alegría, de fiesta, de oración..."

También oración, por supuesto. Pero con esos, digamos, catalizadores que he subrayado. Un ejemplo ilustrativo lo vimos en uno de los actos de la JMJ, en el Escorial, en el Patio de los Reyes, donde el Papa Benedicto habló a las monjas jóvenes. Entre todas ellas destacaba el grupo de las neo-monjas ex-clarisas de Lerma, con su archi-publicitada híper-promovida ideadora sor Berzosa, discreta entre el grupo pero fermentándolo todo con ese extraño chupy-guay-guirigay de coplillas, movimientos, ritmos y expresiones corporales. Me alarma que esta monja bisoña esté citada (con foto y todo) entre los agentes neo-vangelizadores de lo que sea que vaya a ser eso que Monseñor Fisichella va a dirigir en esas ciudades descatolizadas: Barcelona, Budapest, Bruselas, Dublín, Colonia, Lisboa, Liverpool, París, Turín, Varsovia y Viena.

Inquietante, ¿no? Por lo menos para un católico consciente como el que esto escribe, tan sesibles como somos a las novelerías, las movidas y los eventos con tufo juanpablista.

Termino con otro recorte del mail de mi amiga, la entusiasta participante de la JMJ, dando testimonio de una de las actividades en la que participó:

"...Nosotras estuvimos en la Carpa que tenían instalada en el Retiro; era una carpa de Adoración; y no os podeis ni imaginar la cantidad de gente que había en cola para entrar..."


Son formas, ya lo sé, nuevas formas. Con todo su relativo valor, también lo sé. Pero son ya tantas las novedades, tan variado y vertiginoso el catálogo y su presentación que desconcierta la sucesión de la creatividad pastoral. Opino (con muchos).

Las formas crean formas y derivan formas nuevas. Formas nuevas de esas que dificultan/dificultarán comprender la Fe dentro del imprescindible marco de la Tradición; formas nuevas dificultosas/dificultantes que luego habrá que explicar con conceptos auxiliares como el de la 'hermeneútica de la continuidad'. Por ejemplo.

Lo que pasa es que las novedades no siempre se dejan explicar/adecuar con los conceptos auxiliares.

La gracia supone la naturaleza. Y si la naturaleza es tal, tal será el efecto final de la gracia sobre ella (salva siempre la Omnipotencia del que puede sacar de las piedras hijos de Abrahám).

Pero no se debe tentar a la Providencia, ni es prudente complicarle las circunstancias.

+T.

domingo, 28 de agosto de 2011

Sólo una breve mención, de pasada


Primum vívere deinde philosophari, es decir - ya avisé - primero la Novena y luego lo demás, si cabe. En este caso pongo primero la devoción, porque para mí es obligación. El Evangelio de Santa Marta, que antiguamente se rezaba como Evangelio de la Misa de la Asunción, expresa lo mismo, así lo entiendo yo: - "...Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María escogió para sí la mejor parte, que no le será quitada." Lc 10 38-42

¿Digo, entonces, que la JMJ madrileña ha sido inquietud y agitación? Yes, of course. Alguno habrá que lo haya entendido como contemplación y extásis arrobado, alguno habrá. Al que tal piense yo le solicitaría que aclare y defina conceptos, y que explique si movilización es quietud, sin juegos de palabras, sin fáciles oximorones ad casum.

Exceptuando al Papa Benedicto y a sus contenidos y discretos ceremonieros, la JMJ ha sido un católico estruendo, una católica agitación, un clamoroso encuentro. ¿Necesario? Yo diría que sí en cuanto la represión planificada de la fe católica tiene que compensarse para que no parezca que los malos nos han barrido. En el Madrid del hundimiento de Zp, la ideologia anticatólica del psoe y su piara ha sido arrastrada, arrollada, vencida y desarmada por la ola juvenil que vitoreaba con entusiasmo incansable a la Cabeza Visible de la Iglesia, que es el Papa. Bien por el entusiasmo, por este entusiasmo que tapa con un millón de voces limpias la boca blasfema del insolente encanallado. Bien, muy bien.

Pero el bien que reconozco no es el total. Quiero decir que el saldo positivo que se debe hacer y mostrar ad extra (y es justo y necesario, porque es verdadero), no es el suma y sigue con addenda et corrigenda para uso interno, para regimiento y corregimiento ad intra, para los de casa.

No hablaré de decepciones ni criticaré detalles, que ojos tenemos todos, y oídos, y si no somos capaces de discernir por cuenta propia poco valdrá la cuenta ajena. Cosas que podrían haber sido de otra manera, mejorías patentes, escenas prescindibles, instantáneas chocantes. Etcéteras (sic).

Aun a riesgo de exposición imprudente, comento (de paso) el malestar que sufrí cada vez que tuve que ver al monsignorino de la Secretaría de Estado sentado entre el Papa y el personaje de turno; un fantasma, un espectro que desarma las mejores prospectivas que pudieran ser y confirma las peores ruindades curialescas de ayer, de hoy, de siempre. Inquietante el personajillo de filetata y fajín paonazzo, inquietante currículum, inquietante presencia y emergencia (de 'emerger').

En la historia del Papado se podría hacer balance de muchos pontificados invirtiendo la sentencia del Cantar de Mio Cid '¡Dios que buen vasallo / si oviesse buen señor!' ; muchos que se han malogrado no por falta de buenas intenciones sino por abundancia de pésimos y/o pervertidos auxiliares y/o colaboradores. Si me explico. Del resto del séquito no sé; quiero decir que no sé más de lo corriente, muy eminentísimos, excelentísimos, ilustrísimos y reverendísimos míos, que Dios guarde.

Permítome, contra lo dicho, otro personal excursus, un apunte sobre la decepción del macro Via-Crucis, tan mal trazado en las estaciones, tan kitsch-postmoderno en los dosel-stands de feria que desfiguraban los pasos de misterio, tan falto de rezos para el pueblo (¡ni un Padrenuestro por estación, ni un Avemaría por casualidad, ni un Gloriapatri siquiera), tan variopinto en música y coro (incluyendo el toque efectista de la saeta mal cantada), tan monjil-tópico-juanpablista en los comentarios churris de mis Hermanas de la Cruz (cada vez más vistas después de casi un siglo de fecundo y santo anonimato, demasiado en escena cuando lo suyo nunca ha sido aparecer).

Mis provincianos cofrades imaginaron que el Papa se iba a detener media hora delante de sus Santos Simulacros, con latines e incienso a espuertas, cuando el Papa en papamovil pasó por delante como el Mister Marshall de Berlanga. Todavía con la resaca de la decepción, hoy cuenta el suplemento cofradiero del ABC de Sevilla la anécdota de 3ª clase del cuadrito que regalaron al Papa (un mediocre 'óleo cofradiero', un jeroglífico que entendemos los sevillanos y que hay que explicar a los extraños porque si no no saben qué están viendo, dicho sea de paso); el Papa mandó por medio de uno de los del séquito un rosario de nácar y filigrana para la imagen de la Virgen, que recogió el capellán de la Hermandad en el cenit de mayor aproximación que se le permitió (de mano en mano capellán/monseñor de guardia). Y no hubo más, salvo la quasi-carrera oficial por el centro de la capital. Algo es algo.

En fin, que esto no pretendió ser cronica, que no lo pensé así, sino mera continuación del blog y sus articuletes, post-JMJ. Y doy gracias a Dios por no haber habido desgracias. Y doy gracias a Dios porque ya pasó.

Pero como nuestros fantasmas van con nosotros, inseparables, ayer noche, en cuanto abrí el correo-mail acumulado, lo primero que me encuentro es un mail-entusiasta de una estimada amiga-entusiasmada con este entusiástico notición:

¡¡¡ La JMJ, candidata al Premio Príncipe de Asturias !!!

Y no me extrañaría que algún pazguato de esos de los youtubes y demás cuchufletas también mande solicitud para el Nóbel de la Paz, total, ya puestos...

E cosí vía.

p.s. Por cierto, que como hoy es San Agustín, acompañe esta cita a lo dicho, para ilustración de intenciones (e incremento del berrinche de los discrepantes, incordiantes y demás panda indeseable, passim):

"Habent enim et spinae flores: quaedam vero videntur aspera, videntur truculenta; sed fiunt ad disciplinam dictante caritate. Semel ergo breve praeceptum tibi praecipitur: Dilige, et quod vis fac: sive taceas, dilectione taceas; sive clames, dilectione clames; sive emendes, dilectione emendes; sive parcas, dilectione parcas: radix sit intus dilectionis, non potest de ista radice nisi bonum existere.(S. Agustinus, In Epistolam Ioannis ad Parthos Tractatus Decem, hom. 7ª)"


+T.