sábado, 10 de septiembre de 2011
Gula snob
La híper-actualidad de los cocineros clama al Cielo; con la actualísima y forzada consideración coyuntural de los famélicos de Somalía, el caso raya el crímen de lesa humanidad. Pero la postmodernidad ha escogido olvidarse de las famélicas legiones y opta ridículamente snob por la 'cocina de autor', obviando molestas concomitancias de inconsecuente moralidad.
Yo no sabia que la TvE de Zp tenía dedicada una serie en capítulos (ejemplar del aburrimiento monotemático más tópico) al cocinero ese que sirve espuma de helechos confitados al cava sin burbujas con barquillo de azafrán rebozado en créme de nabos liofilizados y cosas incomestibles por el estilo. Un simple restaurante, en esa serie, se cuenta quasi como cantaba Ercilla la epopeya de La Araucana. Increíble si no fuera tal cual.
De eso a que la inflación conceptual encumbre al cocinero del puchero a la cátedra y el susodicho exaltado se ponga a dictar recetas de dogmática multidisciplinar y fritura de política en adobo sólo hay un paso, una pirueta de saltimbanqui, una comba de funambulista que ya está en pista y se aplaude en la escena del tingladillo:
'Los cocineros no podemos cambiar el mundo pero sí colaborar' Ocho de los mejores chefs mundiales preparan en Lima un documento que defina su papel en la sociedad
¿Pretencioso? Alarmantemente decadente y extravagante, diría yo; como si el cocinero de Heliogábalo hubiera abierto una docta academia epicúrea en la Roma del irrefrenable declive imperial. Las lenguas de flamencos confitadas y otras chucherías de la mesa de los Césares del siglo IIIº eran, ni más ni menos, el trompetazo que avisaba de que los bárbaros estaban en la otra orilla del Rhin, vadeando el Danubio y espoleando hordas allende el Cáucaso. Era cuestión de tiempo, contra-reloj de entremeses, porque a los postres ya estarían lanza en ristre embistiendo a las murallas de Roma.
Cierto es que aquello duró/tardó dos siglos de goteo de decadencia con chaparrones de incursiones y sobresaltos varios. Pero si a nuestro tiempo caracteriza la vertiginosidad de los acontecimientos, ¿va a tardar tanto en caerse del todo el telón del escenario?. Me temo que no, que será, que va a ser tan rápido como se estila en todo lo demás. Y nos va a caer encima, el telón con toda la tramoya.
Una vez tuve que pasearme por uno de los centros vips más famosos y reconocidos, por circunstancias raras de esas que te enredan sin saber ni querer. Me llevaron a hoteles de muchas estrellas, urbanizaciones con muchos guardias y campos de golf exclusivísimos. Me sirvió de guía un antiguo maestro cocinero, simpático y amable. Entrábamos en restaurantes y cafeterías de lujo y salían a recibirle maîtres, jefes de cocina, camareros. Y nos servían tapas, un muestrario de lo que estaban guisando y tenían en la carta. Mi guía debia ser tremendo porque todos esperaban ansiosos - se les notaba - que dijera algo, alguna palabrita. Probé menús riquísimos. Mi introductor me dijo que se daba estos paseos-control un par de veces al año, sin avisar, para ver qué tal funcionaban sus alumnos.
- "No me engañan. Les pido que me hagan cosas de cocina elemental y platos corrientes, populares, porque si no saben hacer un salmorejo o un consomé, por mucho cuento que le echen, terminan engañando a la gente y desacreditando al restaurante."
No se me olvida cómo describió el churrete de salsa con el que 'los nuevos' (así los llamaba) remataban y desfiguraban los platos:
- "Parece que han dejado suelta por la cocina una gallina con diarrea".
Era un maestro que reconocía que el mejor puchero era el que hacía su suegra, que enseñó a su mujer, y que él, con todos los años que llevaba cocinando en los mejores fogones, todavía no había conseguido darle 'ese toquecito gracioso' que no se aprendía en las academias de cocina ni en los restaurantes de élite. - "Desde luego - me confesaba - en mi casa guisa mi mujer, que es la que entiende".
De aquella semana conservo una colección de pelotas de golf y el buen gusto, sencillo y sincero, de aquel gran maestro de cocineros. Nada que ver, por supuesto, con estos pseudo-metafísicos de la ultra-cocina, charlatanes a la carta, ilusionistas de la novelería de los paladares estragados.
+T.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Pues naceis Vos
Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.
Digan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.
Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.
Y nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
prepararemos también
el corazón y las manos.
Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.
(Lope de Vega).
Ex Voto
+T.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Tentácula mundi
Tentácula - me parece - no es muy latino, pero lo parece; mundi sí, eso si es latino. Los toqueteos del mundo, activos y pasivos, agentes o pacientes, todos indecentes, quiero decir. Y lo digo por y a propósito del Meeting de Rímini, esa merienda selecta con prurito inglés. Lo que pasa es que Rímini es Italia, la patria de los Malatesta, nada menos.
De Comunión y Liberación nunca me he aclarado (ni me han aclarado) si es religión, si es política, si es mixtificación. Lo que sí tengo claro es que es italiano, un fenómeno muy italiano que dificilmente puede arraigar más allá de los Apeninos. Por eso en España apenas tiene chicha, excepto una tropilla en los madriles y algún obispo calabazo (que no sé cómo no lo despiden con honores y banda, al muy berroqueño, patoso y calamitoso sin par).
Pues en el té de Rímini de este año, el tema ha sido un plus más comunión-liberación que otras veces, marcando y confirmando tendencias. Para estupefacción de cualquiera, el lema ha sido este:
'Y la existencia se convierte en una certeza'
Que ellos sabrán lo que querrá decir, siendo así que puede significar cualquier cosa, a gusto del entededor, según el humor del que sea, todo muy abierto a inteligencia poli-significante. Y la cosa tiene más filosofía de lo que aparenta, incluso teología, que los de CL son muy dados a jugar al trampantojo, muy elaborados ellos.
Desde luego no dan puntada sin hilo, y se hacen sitio en la cúspide, se baten la créme de la crème, y ellos mismos se ponen la guinda del pastel. Quiero decir que todo eso de juntar moros, egipcios, coptos, nacionales de allí e internacionales de más allá, con la prensa, radio-tv y los medios contando la cosa, les da más fama que a una diva de La Scala. Italia es experta en montajes espectaculares, ese insuperable sceneggiato, esa maestría en el atrezzo. El mitín de Rímini es un evento de la magnitud de una Mostra di Venezia, lo menos. En Italia, eso sí. Fuera apenas si es noticia de medio recuadro, si acaso (salvo prensa especializada y/o afín).
Aunque me pregunto qué hubieran hecho este año en Rímini si lo de la 'Primavera Árabe' no hubiera ocurrido. ¿Ha sido todo improvisado, o lo de la primavera de los moros ha sido una incorporación de última hora? Oportunismo en acción, señores. Que el que no corre vuela y estos chicos de CL son de volar alto (excepto el arzobispo membrillo, que ese no levanta vuelo ni aunque le pusieran un par de reactores-turbo en los sobacos, el muy plomazo (plomazo del Sacromonte, of course)).
La segunda parte del mitín de Rímini se entiende más. O yo diría que asoma el plumero muy politicastrón del invento, patentemente, salvo el pudor necesario para no cantar demasiado, todo con medida, nada sin discreción.
Lo que pasa es que - como dije - aquello es Italia. Desde los Comitati Cívici a esto de Rímini va lo que la distancia de la Italia de la Azione Cattolica a la Italia de Berlusconi: Una alternativa activa de católicos en política sin solución de continuidad (Giulio Andreotti incluído).
Concretando y resumiendo, esto es lo que hay: Mucho 'espiritu de Asís' por doquier, con coartada de primavera árabe y patriarcas de Alejandría tête a tête con imanes de Al-Azhar bajo la sombrilla acogedora de los discípulos de Don Giussani, una fuerza de la Italia hodierna. Y una fuerza eclesiástica, con vocación de poder laico-clerical, esa triunfante modalidad de las neo-fundaciones mixtas del post-concilio.
Con los focolari de mamma Chiara Lubich y los comunitarios de Sant'Egidio, la CL y sus diligentes socios forman el trípode omnipresente de la jóven iglesia post-conciliar made in Italy.
No hay que recalcar, se subraya él mismo, ese 'ecumenismo' abierto a la comunicacion inter-religiosa que marca por igual a las tres fuerzas.
Tampoco recordar lo bien representados que están en la Curia (y en muchas curias), con inteligentes, discretos y muy activos agentes.
p.s. Lo de nuestro obispo calabazo es una excepción: Ya se sabe que una mitra (donde sea) bien vale un peñazo (sea quien sea).
+T.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Amagando Asís-3
Después de la JMJ, Benedicto XVI tiene que cumplir dos importantes citas de su agenda, la agenda más importante del mundo: La visita oficial a Alemania, su patria, dentro de un par de de semanas. Y en Octubre, Asís-3.
De lo que sea que será lo de Alemania ya van asomando la cabeza monstruosidades horripilantes. Si uno va a Transilvania, velis nolis te toparás o te toparán con Drácula, una historia nacional que es mito internacional. En Alemania, el vampiro será Herr Martín Lutero, que amenaza con morder y chupar toda la sustancia que pueda a la visita papal. Cosas veredes. Yo, por lo pronto, voy cargando armas.
De lo de Asís, ya tememos tanto que cualquier despunte adelantando lo que venga nos remueve las más antipáticas atrabilis crítico-doctrinales (y espirituales también). Por ejemplo ese youtube con el Cardenal Koch.
Me inquieta (soy una inquietud perpetua) que ya desde la convocatoria parece que se contradicen algunas cosas que parecían haber quedado bien asentadas. Por ejemplo aquellas tesis que se pueden extractar de la estupenda Dominus Iesus, ¿dónde quedan, con qué valor, cuando el Papa es un 'peregrino' y convoca a tutti quanti?
"En el próximo mes de Octubre iré como peregrino a la ciudad de San Francisco. Invito a unirse en este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, y a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo."
Así invita Benedicto XVI, con estas palabras. Destaco y subrayo estas palabras/conceptos: peregrino, camino, distintas confesiones, tradiciones religiosas. Ingredientes para una variada miscelánea, una rica macedonia, una sabrosa ensalada. Agítense, mézclense, combínense adecuadamente, con arte y con gracia, y asómbrense de los estupefacientes resultados que podrán obtenerse. Con posibilidad de múltiples variaciones/variantes, para todos los gustos, según el polimorfismo de los invitados asistentes, tan surtido.
Fue Juan Pablo 2º, el beato, durante su largo pontificado, el descubridor y promotor de la hasta entonces desconocida prerrogativa ministerial pontificia: Ser cabeza visible y convocante de todos los credos. Y ahora, también, de los no creyentes, porque en Asís-3 habrá nuevos convidados: Los agnósticos.
Me pregunto qué harán, cómo estarán, qué dirán. ¿Y qué rezarán? ¿Cual será su oración? ¿Una oración con interrogación, desde la invocación al amén? ¿Una oración en blanco, sin palabras? ¿Un rezo mudo? ¿Una letanía de objecciones? ¿Una salve al desconocido no cognoscible? ¿La postulación de un credo agujero-negro?
Las palabras del Cardenal Koch parecen aclararlo:
"...Porque los agnósticos, aunque no son miembros de una comunidad religiosa, también buscan la Verdad. Y el tema principal de este encuentro de Asís es la peregrinación, el camino a la Verdad."
De la mano de los agnósticos, justamente. Para enriquecernos con sus dubitantes disquisiciones y suspensivas deducciones. Unos estupendos compañeros de camino y peregrinaje. San Rafael nos guarde.
Para más fina estupefacción, el youtube también recoje estas otras palabras del Cardenal Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos (¿y de los agnósticos? ¿y de todos los demás que participan de alguna manera de eso que llaman las 'tradiciones religiosas del mundo'???):
"...Pienso que será una señal muy positiva para nuestro tiempo, para nuestro mundo secular. Las religiones no quieren la violencia. Por eso, todas las iglesias cristianas, todas las religiones tienen la obligación de construir la paz y la justicia. Y esto no es posible si no se profundiza en la alianza entre fe y razón."
Observen ustedes que pocos textos con tan escasas palabras serían susceptibles de ser anotados con una muy pertinente serie de notas, excursus y corolarios a pie de página: Un addenda en varios volúmenes para ese parrafito, ese sumario de sobreentendidos, malentendidos, imprecisiones, impropiedades y equívocas generalidades.
Yo hasta encuentro tufo zptista de 'alianza de civilizaciones' en esa expresión del final de la cita de Koch que alude a una 'alianza entre fe y razón'. Tengo olfato de dominico (de los del tiempo de Melchor Cano, of course).
Y así están las cosas.
Por eso no me extrañé cuando leí el brumoso-neblinoso-penumbroso editorialito que un comentarista del blog me mandó el otro día, desde la Argentina. Lean Uds. (escribe el Vicario del O.D. en la Argentina, nada más y nada menos:
"...Todos los tiempos de la historia plantean un desafío a nuestra fe. Para nosotros, los cristianos del siglo XXI, radica en la apertura y la autenticidad...los hombres y las mujeres de hoy no renunciamos a los ideales grandes, queremos gritar con fuerza lo mismo que hace tantos años “¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!" (articulillo completo aquí)
E cosí vía.
+T.
martes, 30 de agosto de 2011
Nuevas evangelizaciones, animadas atracciones
Insistiendo (insisto yo) en lo de las jmjs a propósito de nuestra JMJ (que ya pasó, gracias a Dios (y en la que no ha habido que lamentar desgracias, a Dios gracias)); dándale vueltas al tema, aunque no me guste, tengo que reconocer su efecto, su repercusión. Iba a decir en las almas; me freno y digo en las gentes, en nuestros comunes y corrientes católicos de buena voluntad. ¿Pero qué clase de efecto, qué tipo de impresión?
Yo diría - se puede decir - que una jmj viene a ser una especie de 'feria ambulante'; una feria católica, of course. Esta tarde mismo he recogido un mail de una entusiasmada amiga que me cuenta su 'experiencia' jmjotista, resaltando la visita a un sitio en el que exponían un monotemático sobre la Madre Teresa. El mail de mi amiga entusiasmada (quizá abuso - ella me dispensará - de confianza) dice esto:
"...ha habido en la calle Serrano una exposición de la Madre Teresa de Calcuta, preciosa...Es enorme...(exponen) hasta reliquias de la Madre Teresa...me cuentan el bien tan enorme que está haciendo a muchísima gente sea católica o no...Me comentan que ha habido hasta verdaderas conversiones viendo la exposición..."
Considerándolo, mutatis mutandis, es lo mismo que podría haber contado un peregrino de aquellos que asistieron al legendario primer Jubileo Romano, el del 1300, que asombró hasta la mismísimo Dante. Aquel proto-jubileo católico cerraba, por así decir, el capítulo de las peregrinaciones del Medievo; con Jerusalén dada por perdida y las Cruzadas por fracasadas, la atención 'festiva' de los devotos de la ya decadente Edad Media se focalizaba en Roma, a punto de vivirse las grandes crisis de los siglos XIV-XV (Avignon y Cisma de Occidente, la devastadora Peste Negra, y la Guerra de los Cien Años). La convocatoria del Jubileo animó de otra forma aquel agitado siglo, un siglo 'matriz' de las tendencias que se explicitarían en las centurias sucesivas.
Pero el hombre del trecento no busca en el jubileo el 'encuentro' (aunque existió); ni el 'intercambio' (aunque se diera); ni tampoco la 'fiesta' (aunque las hubo). El romero que caminaba a Roma iba buscando perdón, indulgencia, quería asegurarse el Cielo que bien sabía que no estaba en la tierra. Era una Cristiandad asolada por acontecimientos internos y externos que acudía ansiosa a encontrarse con Cristo. En Roma es el tiempo en que aparecen en las iglesias y basílicas las imágenes talladas del Crucifijo, la época en que las Santas videntes Catalina y Brígida ven y reviven la Pasión del Señor, fuente de una mística dulce y dolorosa a la vez.
Los testimonios sobre la JMJ recién celebrada insisten en expresiones como 'encuentro', 'intercambio', 'comunión', 'experiencia'. Todo muy característico de ese modo de pensar tan marcadamente 'antropocentrista' que define a la Iglesia post-conciliar, la Iglesia de la post-modernidad que hasta invierte el concepto de 'penitencia' tradicional para convertirlo (entenderlo y re-plantearlo) como 'fiesta'.
En este marco, con estas coordenadas, explicar como 'feria ambulante' (sin ningún prejucio peyorativo) las jmjs no me parece desacertado. Tiene sentido. No juzgaré cuánto, de qué especie, cualidad y/o calidad. Incluso recalco que las jmjs serán sólo una parte del planning más general de la Nueva Evangelización. En este youtube, el capo de la neo-misión, Don Rino Fisichella, avisa de próximos eventos, en tono menor que el de las jmjs, pero con el sello característico de estas novedades:
Lo que en en los años 1940-1960 eran las 'Misiones Populares' toman ahora este perfil juanpablista, definitivamente urbano. Si no lo han advertido, la voz en off traduce las palabras de Fisichella: "...vivir una experiencia de comunión, de alegría, de fiesta, de oración..."
También oración, por supuesto. Pero con esos, digamos, catalizadores que he subrayado. Un ejemplo ilustrativo lo vimos en uno de los actos de la JMJ, en el Escorial, en el Patio de los Reyes, donde el Papa Benedicto habló a las monjas jóvenes. Entre todas ellas destacaba el grupo de las neo-monjas ex-clarisas de Lerma, con su archi-publicitada híper-promovida ideadora sor Berzosa, discreta entre el grupo pero fermentándolo todo con ese extraño chupy-guay-guirigay de coplillas, movimientos, ritmos y expresiones corporales. Me alarma que esta monja bisoña esté citada (con foto y todo) entre los agentes neo-vangelizadores de lo que sea que vaya a ser eso que Monseñor Fisichella va a dirigir en esas ciudades descatolizadas: Barcelona, Budapest, Bruselas, Dublín, Colonia, Lisboa, Liverpool, París, Turín, Varsovia y Viena.
Inquietante, ¿no? Por lo menos para un católico consciente como el que esto escribe, tan sesibles como somos a las novelerías, las movidas y los eventos con tufo juanpablista.
Termino con otro recorte del mail de mi amiga, la entusiasta participante de la JMJ, dando testimonio de una de las actividades en la que participó:
"...Nosotras estuvimos en la Carpa que tenían instalada en el Retiro; era una carpa de Adoración; y no os podeis ni imaginar la cantidad de gente que había en cola para entrar..."
Son formas, ya lo sé, nuevas formas. Con todo su relativo valor, también lo sé. Pero son ya tantas las novedades, tan variado y vertiginoso el catálogo y su presentación que desconcierta la sucesión de la creatividad pastoral. Opino (con muchos).
Las formas crean formas y derivan formas nuevas. Formas nuevas de esas que dificultan/dificultarán comprender la Fe dentro del imprescindible marco de la Tradición; formas nuevas dificultosas/dificultantes que luego habrá que explicar con conceptos auxiliares como el de la 'hermeneútica de la continuidad'. Por ejemplo.
Lo que pasa es que las novedades no siempre se dejan explicar/adecuar con los conceptos auxiliares.
La gracia supone la naturaleza. Y si la naturaleza es tal, tal será el efecto final de la gracia sobre ella (salva siempre la Omnipotencia del que puede sacar de las piedras hijos de Abrahám).
Pero no se debe tentar a la Providencia, ni es prudente complicarle las circunstancias.
+T.
domingo, 28 de agosto de 2011
Sólo una breve mención, de pasada
Primum vívere deinde philosophari, es decir - ya avisé - primero la Novena y luego lo demás, si cabe. En este caso pongo primero la devoción, porque para mí es obligación. El Evangelio de Santa Marta, que antiguamente se rezaba como Evangelio de la Misa de la Asunción, expresa lo mismo, así lo entiendo yo: - "...Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María escogió para sí la mejor parte, que no le será quitada." Lc 10 38-42
¿Digo, entonces, que la JMJ madrileña ha sido inquietud y agitación? Yes, of course. Alguno habrá que lo haya entendido como contemplación y extásis arrobado, alguno habrá. Al que tal piense yo le solicitaría que aclare y defina conceptos, y que explique si movilización es quietud, sin juegos de palabras, sin fáciles oximorones ad casum.
Exceptuando al Papa Benedicto y a sus contenidos y discretos ceremonieros, la JMJ ha sido un católico estruendo, una católica agitación, un clamoroso encuentro. ¿Necesario? Yo diría que sí en cuanto la represión planificada de la fe católica tiene que compensarse para que no parezca que los malos nos han barrido. En el Madrid del hundimiento de Zp, la ideologia anticatólica del psoe y su piara ha sido arrastrada, arrollada, vencida y desarmada por la ola juvenil que vitoreaba con entusiasmo incansable a la Cabeza Visible de la Iglesia, que es el Papa. Bien por el entusiasmo, por este entusiasmo que tapa con un millón de voces limpias la boca blasfema del insolente encanallado. Bien, muy bien.
Pero el bien que reconozco no es el total. Quiero decir que el saldo positivo que se debe hacer y mostrar ad extra (y es justo y necesario, porque es verdadero), no es el suma y sigue con addenda et corrigenda para uso interno, para regimiento y corregimiento ad intra, para los de casa.
No hablaré de decepciones ni criticaré detalles, que ojos tenemos todos, y oídos, y si no somos capaces de discernir por cuenta propia poco valdrá la cuenta ajena. Cosas que podrían haber sido de otra manera, mejorías patentes, escenas prescindibles, instantáneas chocantes. Etcéteras (sic).
Aun a riesgo de exposición imprudente, comento (de paso) el malestar que sufrí cada vez que tuve que ver al monsignorino de la Secretaría de Estado sentado entre el Papa y el personaje de turno; un fantasma, un espectro que desarma las mejores prospectivas que pudieran ser y confirma las peores ruindades curialescas de ayer, de hoy, de siempre. Inquietante el personajillo de filetata y fajín paonazzo, inquietante currículum, inquietante presencia y emergencia (de 'emerger').
En la historia del Papado se podría hacer balance de muchos pontificados invirtiendo la sentencia del Cantar de Mio Cid '¡Dios que buen vasallo / si oviesse buen señor!' ; muchos que se han malogrado no por falta de buenas intenciones sino por abundancia de pésimos y/o pervertidos auxiliares y/o colaboradores. Si me explico. Del resto del séquito no sé; quiero decir que no sé más de lo corriente, muy eminentísimos, excelentísimos, ilustrísimos y reverendísimos míos, que Dios guarde.
Permítome, contra lo dicho, otro personal excursus, un apunte sobre la decepción del macro Via-Crucis, tan mal trazado en las estaciones, tan kitsch-postmoderno en los dosel-stands de feria que desfiguraban los pasos de misterio, tan falto de rezos para el pueblo (¡ni un Padrenuestro por estación, ni un Avemaría por casualidad, ni un Gloriapatri siquiera), tan variopinto en música y coro (incluyendo el toque efectista de la saeta mal cantada), tan monjil-tópico-juanpablista en los comentarios churris de mis Hermanas de la Cruz (cada vez más vistas después de casi un siglo de fecundo y santo anonimato, demasiado en escena cuando lo suyo nunca ha sido aparecer).
Mis provincianos cofrades imaginaron que el Papa se iba a detener media hora delante de sus Santos Simulacros, con latines e incienso a espuertas, cuando el Papa en papamovil pasó por delante como el Mister Marshall de Berlanga. Todavía con la resaca de la decepción, hoy cuenta el suplemento cofradiero del ABC de Sevilla la anécdota de 3ª clase del cuadrito que regalaron al Papa (un mediocre 'óleo cofradiero', un jeroglífico que entendemos los sevillanos y que hay que explicar a los extraños porque si no no saben qué están viendo, dicho sea de paso); el Papa mandó por medio de uno de los del séquito un rosario de nácar y filigrana para la imagen de la Virgen, que recogió el capellán de la Hermandad en el cenit de mayor aproximación que se le permitió (de mano en mano capellán/monseñor de guardia). Y no hubo más, salvo la quasi-carrera oficial por el centro de la capital. Algo es algo.
En fin, que esto no pretendió ser cronica, que no lo pensé así, sino mera continuación del blog y sus articuletes, post-JMJ. Y doy gracias a Dios por no haber habido desgracias. Y doy gracias a Dios porque ya pasó.
Pero como nuestros fantasmas van con nosotros, inseparables, ayer noche, en cuanto abrí el correo-mail acumulado, lo primero que me encuentro es un mail-entusiasta de una estimada amiga-entusiasmada con este entusiástico notición:
¡¡¡ La JMJ, candidata al Premio Príncipe de Asturias !!!
Y no me extrañaría que algún pazguato de esos de los youtubes y demás cuchufletas también mande solicitud para el Nóbel de la Paz, total, ya puestos...
E cosí vía.
p.s. Por cierto, que como hoy es San Agustín, acompañe esta cita a lo dicho, para ilustración de intenciones (e incremento del berrinche de los discrepantes, incordiantes y demás panda indeseable, passim):
"Habent enim et spinae flores: quaedam vero videntur aspera, videntur truculenta; sed fiunt ad disciplinam dictante caritate. Semel ergo breve praeceptum tibi praecipitur: Dilige, et quod vis fac: sive taceas, dilectione taceas; sive clames, dilectione clames; sive emendes, dilectione emendes; sive parcas, dilectione parcas: radix sit intus dilectionis, non potest de ista radice nisi bonum existere.(S. Agustinus, In Epistolam Ioannis ad Parthos Tractatus Decem, hom. 7ª)"
+T.
En Novena
Para llegar a la Iglesia hay que subir la Cuesta del Reloj, una hermosa pendiente que arreglaron este invierno, con adoquinado nuevo, nuevos acerados, todo nuevo y la han dejado con más desniveles que tenía antes. Más cuesta, eso sí. Mi tía la subía antes en tres estaciones; ahora son cinco parones los que hacemos. Claro está que mi tia pasa los ochenta y cinco, y la cuesta en esto es pasivamente indiferente (aunque activamente accidental). Así que si salimos de casa al segundo toque, cuando llegamos al repechón final de la Torre del Reloj ya están repicando el tercero.
Ya conté, otro año, que mi tía y sus coetáneas feudalizan dos bancos que son su alcázar inexpugnable, en el tercio final de la nave de la Epístola, cabe el pilar delantero de la arcada del Cristo de la Misericordia, frente por frente a San Felipe. Ese es su sitio. Mi tía, empero, vive cada tarde de Novena la posesión de 'su' sitio como un cruzado en batalla, ansiosa como un halcón que se precipita en vuelo sobre su presa. Las armas de mi tía son su bolso y su abanico: Con el bolso ocupa, con el abanico aparta. Y no hay rival que le pueda. La mañana del dia de la Virgen, para la Función Principal de Instituto (i. e. la Misa Solemne de la Hermandad), llegó cuando ya estaba toda la Iglesia ocupada, bancos y sillas colmando todo el espacio. Así y todo, cuando entramos en procesión hacia el Altar, allí estaba ella, sentada con su bolso, abanicándose el pecho con su medio pericón, mi tía con su silla quasi en mitad del pasillo de la nave central, en primerísima localidad.
La Novena se predica. Antes no se predicaba, todo eran rezos y cantos, con Exposición Mayor, Santo Rosario, Letanías, Preces, Bendición y Salve. Desde los años '70 se celebra la Misa, y desde los '80 la Misa es con predicación. El predicador suele ser también el celebrante, salvo excepciones. A pesar del movimiento de los presentes (entradas, salidas, abanicos en perpetuum móbile, coro, banda de música, niños sueltos etc. ), la gente (los fieles) escuchan al predicador y están atentos al sermón. Los curas, si no están advertidos de la idiosincrasia del lugar, predican como de costumbre, como tengan costumbre, unos mejor, otros peor. La gente (los fieles) es indulgente y disimulan si el cura es un pelmazo y el sermón un rollo. Pero ¡ojo con el Dogma! Con un fino sensus fidelium, la gente (los fieles) entiende y distingue cosas que en otros sitios, a otra gente, les daría lo mismo si lo dicen bien o si no.
Por ejemplo, la noche en que el predicador de turno (tres se han turnado este año durante el Novenario) repitió diez, doce veces 'la advocación de la Asunción'. Yo, que conozco el percal, me iba rezando el Rosario (para aprovechar el tiempo, durante el sermón) y me figuraba la escena, tal y como ocurrió en la Sacristía, en cuanto terminó la Misa:
- Pom, pom (en la puerta de caoba de la Sacristía)...¿Se puede? Padre, buenas noches, ¿cómo está usted?...Padre que venía yo a preguntarle una cosa, una cosa del sermón, ¿sabe usted? ¿Usted no sabe que la Asunción no es una advocación? La Asunción es un Misterio, un Misterio de Fe, un Dogma de fe, ¿usted no lo sabe?...
La que habla y se explica con el cura es Trini Delgado, unos cincuenta y pico años, biznieta de Estrella Jimenez, una legendaria de tronío. Trini (casada, con tres hijos, ama de su casa) sin reparos, sin titubeos, sin cortedad, con todo su respeto, le estuvo explicando al cura lo que era una advocación y lo que era un misterio, distinguiendo, que una cosa es llamar a la Virgen con un nombre devocional y otra referirse a Ella aludiendo a uno de sus Misterios, que hay que creer porque son cosa de fe.
En esto entra en la Sacristía y se incorpora al discurso Nati Borrero, sesenta y tantos, esposa, madre y abuela:
- ...Misterio de fe, el cuarto Misterio Glorioso del Rosario, que no es un invento de nadie, que es un Dogma de Fe que proclamó Pio XII...
Por el despacho del cura entra Purificación Nobo, dogmatizando igualmente:
-...El Dogma de Fe que es de creencia general, que todo el mundo tiene que creer para salvarse, que es un Misterio de la Virgen...
En cinco minutos se juntaron en la Sacristía cinco 'doctoras' de la Iglesia doméstica dictando dogma al pobre predicador, que no sabía qué decir.
Doy fe de que quedó instruído y convencido porque a la noche siguiente repitió en el sermón quince, veinte veces, el bien aprendido concepto 'misterio de la Asunción'. Para satisfacción de todas y todos los (fieles) asistentes. Como debe ser. Como Dios manda.
Antes y después de la Novena se tiran cohetes. La Novena empieza a las 9, ya oscureciendo: Rosario, Preces, Cánticos y Misa con sermón. Salimos sobre las 11 menos cuarto. La Cuesta del Reloj con cinco paradas para el resuello se baja mejor que se sube, salvo las precauciones de bajar una cuesta empinada con mi tía al brazo. Y hablándome y hablándose ella misma:
- ¡Qué Novena, qué esplendor! ¡Cómo está la Virgen! ¡Y el altar! ¡Qué satisfecha, todas las noches!
-Niño, ¿de dónde es el predicador?
- De Sevilla.
- A mi no me gusta. No ha dicho nada, cuatro cositas, cuatro palabritas. ¡Y mira que no saber que un Misterio no es una advocación! Tú díselo mañana, ¿te enteras?
- Sí, tita.
- El Dogma, tú explícale el Dogma.
-Que sí, tita, que sí...
-¡Qué Novena más preciosa! !Que esplendor, Madre mía! ¡Reína, que todo nos parece poco para Tí!
Y así hasta que acaba la cuesta y llegamos a la esquina de Emilio.
Todas las noches de la Novena, con más o menos la misma conversación, sujeta a las variaciones de las circunstancias, la predicación y el predicador.
A mí de la Novena me gusta todo. La cuesta, subirla y bajarla con mi tía, también.
+T.
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