sábado, 2 de octubre de 2010

Patetismos locales, nacionales y extrapirenáicos


Primero me quejo de la vulgaridad rampante que reina en Sevilla. Todo el mundo en masa neo-populachera ha ido y se ha extasiado con una cosa que se llama U2 en la que berrea uno que se llama Bono, como el manchego. A Sevilla venían antes los tenores del candelero internacional a cantar óperas y el Miserere de Eslava. Y ahora nos invaden estas cuadrillas. Encima en decadencia y más viejos que la sarna. Y la gente va. A la gente les gusta el berreo cabreado. Pero a gente que te quedas tieso cuando te dicen que han hecho cola para comprar entradas del in-concierto. Porque yo comprendo que a un drogata suburbano cortado por el patrón-tijera de la clase ínfima le guste la basura, porque no tiene gusto. Pero me alarma que un tio casado y con tres hijos, abogado y del Opus, vaya y te suelte muy ufano lo bien que se lo pasa con la vomitona de U2. Patético. Y nauseabundo.

Nacional: El ciclista contando lo de la carne que le compraron de camino y se comió para almorzar, y orina para arriba, y orina para bajo, y orina en diagonal. De vergüenza ajena, sea lo que sea y como haya sido. Para esconder la cabeza como las avestruces. Y otro nacional: El astronauta, el único en su especie que puebla el ecosistema ibérico. Un lechuguino con el espacio subido en el ego. Cada vez que le veo me gusta menos. El otro día presentaba a otro astronauta (de verdad). Pide una prueba de desvío asteroidal que costaría, chispa más o menos, unos cientos de millones; para mojar pan y rosca, supongo. Y si la prueba falla, más millones, se presume. ¿Pensará en su porvenir? También he leído en no sé dónde que iba a vender viajes a la Luna. Capullo-capullorum 100% sin mezcla. Y encima en el paro para los restos, porque ese no sale más en órbita, me da la impresión.

Internacional: Este infame agente de él sabrá qué logia del mandil y la escuadra. Que Bélgica es una de las letrinas de Europa es algo que se sabe cada vez más. Pero lo de este clama que le den tramiento Duque de Alba, que sabía entender a los gusarapos de por allí. No me gusta la forma acomplejada y culpabilista con la que la Iglesia está tratando el asunto del pederastazo. Y en esto incluyo al Papa (muy señor mio), que se repite como los ajos con ese asunto magnificado por el anti-catolicismo internacional militante. Por eso, entre otras cosas, salen tipos como este belga repugnante. Soy - lo he dicho alguna vez - radical-católico y no soporto ataques de nadie. De los de dentro tampoco. En la Iglesia, el tratamiento de corrección justo y necesario es ad intra, no de cara a la galería, y se llama penitencia, y es virtud y sacramento. Lo demás se convierte en oportuna munición para el enemigo, tan activo siempre. Con cualquier excusa hacen cañón y tiran bombas a matar. Como se comprueba con el asqueroso belga ese.

El surtido es sólo fruto de un espigueo por la prensa. Imagino que cada cual tendrá su muestrario cotidiano de patetismos. Unos para olvidar y otros para regurgitar en repugnante eructo incontenible.

Sin bicarbonato, please.

Y con azúcar es peor (sorry, Mary Poppins).

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viernes, 1 de octubre de 2010

A propósito de la Sixtina


La primera vez que visité la Capilla Sixtina en el Vaticano, quedé tan desagradablemente afectado que tardé un par de años en volver. Saqué la conclusión de que debería cerrarse inmediatamente e imponer un severo y restrictivo numerus clausus que impidiera la invasión irreverente del populacho turista. Hay lugares y lugares, y la Sixtina no debería estar accesible por ser el lugar que es, precisamente. Eso pensaba y eso sigo pensando.

El tema se ha vuelto de actualidad por unos comentarios que hace un mes, poco más o menos, lanzaba el antiguo curador-director de los Museos Vaticanos, Francesco Buranelli, refiriéndose al peligro evidente que el turismo masivo causa a la Capilla y su contenido (si no me equivoco, creo recordar con escalofrío la cifra de unos 20.000 visitantes diarios).

Los turistas pasan por la Sixtina como por Piazza Navona o el Panteon, circulando. Se tienden en el suelo (está prohibido) y miran al techo michelangelesco, siquiendo el dedo o el puntero indicador del guía. Pocos miran Il Giudizio, menos famoso que las escenas del Génesis. Poquísimos se entretienen con los demás elementos de la colosal bóveda, lunetos, putti, mancebos, medallones. Y son un puñadito los que contemplan los frescos del Quatrocento, las pinturas laterales del Botticelli, Signorelli, Perugino, Pinturicchio, Roselli, tan preciosas. No saben lo que ven y ven sin saber. Cuando salen, van borrachos de imágenes inaccesibles, fatigados por un alud de belleza que excede su capacidad de contemplación. Pero se van dejando huella, toda esa suciedad ambiental que estremece a los cuidadores y restauradores de la Sixtina.

Desde su apertura, cuando se consagra a la Asunción de la Virgen, el mismo día de su solemnidad, el 15 de Agosto de 1483, por Sixto IV, en pleno fascinante y turbulento Quattrocento romano, los visitantes de la Sixtina fueron los habituales, la capilla papal (cuando había) y casi nadie más. Durante el Sacco di Roma sufre el atropello brutal de los lansquenetes imperiales, pero durante todo el siglo XVII y el XVIII se mantiene lo mismo, con la frecuencia ceremonial de las celebraciones pontificias. Algunos curiosos viajeros alemanes e ingleses van apareciendo en la Roma de mediados del XVIII, pioneros de lo que vendría después. En el XIX aumentan las visitas de extraños (digo extraños queriendo decir "no eclesiásticos"), atraídos por la fama del santuario, pero son todavía muy pocos. Cuando empieza la marea es a partir del pontificado de Pio IX, con las peregrinaciones internacionales; con Pio XI la visita es ya un tópico romano. Aunque no sé precisar desde cuando se incluyó la Sixtina en el recorrido de los Museos Vaticanos. Fue un error.

A su valor artístico, la Capella Sistina junta el histórico, igualmente de primerísimo y exclusivísimo rango. Desde Leon XIII los cónclaves papales se han celebrado todos sirviéndose de la capilla como aula del solemne acto. Personalmente, me repugna ver expuesto a la vista de cualquiera un lugar tan excepcional.

Un vulgar populismo ha tendido a franquear a las masas este y otros espacios consagrados, sin ningún tipo de reserva. El actual director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, se excusa con argumentos insuficientes, dadas las evidencias. Pero el más contundente es el de los ingresos aportados por los visitantes, que ignoro a cuánto ascienden, pero que comprendo sea un factor importante contando con el dificil equilibrio de los presupuestos del Estado de la Ciudad del Vaticano. Se comprende, pero no convence.

Lo suyo sería hacer una reproducción, como la que existe en las Cuevas de Altamira y otros recintos protegidos. La gente ni se daría cuenta, si no se les advierte. Las posibilidades documentales de una exposición-reproducción son muchas, compensando la sustitución del original con otros atractivos didácticos. Por supuesto, el acceso reservado a la Sixtina se regularía en atención de los vistantes que lo solicitaran y según sus motivos, dando preferencia a los que lo merezcan en razón de su interés justificado, con la posibilidad de ciertas fechas/ocasiones en las que se ofrecería una visita al alcance de cualquier interesado que lo solicitara, aunque manteniendo siempre el numerus clausus.

De hecho, en parecido sentido, ya existen en la Ciudad del Vaticano algunos espacios que sólo admiten visitas restringidas que deben solicitarse y que se conceden limitadamente, a grupos pequeños bajo la dirección de guías expertos. Me refiero concretamente a la Necrópolis Vaticana, uno de los enclaves arqueológicos más interesantes de toda Roma, y que sin embargo permanece bajo un riguroso control de visitas. Últimamente se ha habilitado desde la página-web del Vaticano una visita virtual, con el mismo itinerario que se suele seguir a través del antiguo cementerio donde se situa la tumba original de San Pedro --> Scavi Vaticani- Necrópolis Vaticana

Aunque hace un año, aproximadamente, que funciona, es ahora cuando se le está dando alguna publicidad. A pesar de sus limitaciones (necesitaría una presentación más manejable y facil, con más detalles y en más idiomas), no me extrañaría que este tipo de documentación virtual se fuera perfeccionando, y pronto ofreciera la posibilidad de acceder a través del mismo formato visual a otros monumentos de interés, como la Sixtina.

Insisto que en el caso de la Sixtina es urgente. Una voz de alarma debería ser suficiente.

p.s. El youtube que sigue lo dejo como ilustración-información de esa interesante exposición sobre la obra menos conocida del Buonarrotti.






+T.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Planeta de los Simios (o el Homo no-laborans de Atapuerca).


Tengo una marcada tendencia al prejuicio estético, que no suelo resistir ni corregir (de entrada). Quiero decir que me tomo relativamente en serio eso de que la cara es el espejo del alma. Del alma y de sus potencias que son, a saber, tres: Memoria, entendimiento y voluntad.

Por ejemplo, cuando uno tiene cara de cerdo (cochino, marrano, puerco), eso quiere decir que imagina como cerdo, entiende como un cerdo y apetece lo que un cerdo. Mutatis mutandis, claro está, porque el juicio se hace sobre personas con cara de cerdo. Pero en sustancia es eso.

Es por eso le profeso una visceral antipatía repugnante al mastuerzo ese. Desde que lo ví (y hace ya demasiado tiempo que se le ve, demasiado) lo identifiqué en un momentáneo flash mental irreprimible con uno de los personajes de la peli aquella: El Planeta de los Simios (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, 1968). En su caso, con un plus de brutalidad añadido sobre el modelo peliculero: Un plus ultra hispánico 100% made in Atapuerca, o un sitio de esos.

Si sabe de algo más que no sean rayaduras de convenios colectivos y mitos de sindicalistas verticaleros, yo no sabría decir. Pero lo suyo, lo idiosincrático, es la talla de choppers y chopping-tools. Es la industria que le conviene, que le corresponde según su tipo morfológico.

A lo sumo, dato al mastuerzo no más allá del pre-Achelense, con un grado de capacidad figurativa-representativa correspondiente a su perfil craneo-facial. Conserva, sin embargo, rasgos todavía llamativamente ancestrales: Sin la espesa máscara piloso-facial, se le podría apreciar mejor el prognatismo característico, remota reminiscencia del hocico simiesco, más evolucionado en la tipología sucesiva de los más cercanos pre-homínidos. De igual modo, la espesa pelambrera que le cubre el casco craneal recubre morfologías robustas con rudimentarios particulares anatómicos. De destacar, el marcado arco superciliar, tambien cubierto por hirsuta formación pilosa, que recalca un grado más la definición de los rasgos primitivistas faciales.

La pesada estructura corporal se sostiene en una compacta osamenta, poco grácil, con musculatura espesamente recubierta por dermis hiper-adiposa, todo dentro de la tipología somática correspondiente a la especie-tipo.

En fin, que mejor no toparse con uno. Con ese, quiero decir. Porque el mastuerzo es, en la actualidad, un indivíduo singular, sin que al presente se tenga noticia de otros.

Aunque nunca se debe excluir la eventual aparición de otros tipos regresivos, como el que describo.

Comparto la opinión científica que interpreta como un signo patentemente degenerativo la aparición de estos indivíduos, así como la necesidad de una profilaxis preventiva que evite su proliferación.



Y como habrán comprobado ustedes que he pasado sin solución de continuidad de la impresionable intuición personal a la alusión cinematográfica, la exposición pre-histórica y la morfo-antropolgía, prefiero dejar aquí la cosa, sin extenderme más, que tampoco el mastuerzo lo merece.

¡Hala! A trabajar que el trabajar es meritoso y contra-revolucionario, bueno para el alma, revigorizante para el cuerpo y despabila la mente. Por eso está el mastuerzo como está, precisamente: Por no laborar, por no doblarla, por no usar el fósforo mental.

Moraleja: El que trabaja, se santifica y se salva. Y el que no, se vuelve mastuerzo abominable como el prehistórico homínido sindicalistero, datable circa el pre-Achelense de Atapuerca (u anterior).


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Pub Juan Pablo II al Corso: Una nueva 'pastoral'

La basílica de San Carlo al Corso es la iglesia nacional de los milaneses en Roma. Realmente, su título basilical incluye también, y primeramente, a San Ambrosio (Basílica di San Ambrogio e San Carlo al Corso), pero popularmente se le conoce como San Carlo, San Carlo al Corso. Se ubica en la famosísima Via del Corso, el eje que articula el centro de Roma desde la Piazza Venezia a la Piazza del Pópolo. Mejor sitio, imposible.

Durante la semana, dias laborables, es una de esas inmensas (y bellísimas) iglesias del centro de Roma, vacías, casi desoladas de no ser por la entrada y salida de los grupos de turistas. Mantienen el culto matinal y vespertino, pero sólo se animan los Domingos, con más asistencia de fieles, que suelen escoger algunas de las iglesias del centro para cumplir el precepto dominical. Esta de San Carlo es de las que dan cierta sensación de actividad, por lo menos no faltan los carteles y las vitrinas con anuncios de actividades de grupos parroquiales, movimientos etc.

La noticia, de entrada, me pareció una burla, una broma de facebok, uno de esos bulos que circulan por el internete. Decían que iban a abrir un pub (sic) en la iglesia de San Carlo al Corso. Un pub que se llamará GPII por Giovanni Paolo II, y que han instalado en una de las amplias criptas de San Carlo al Corso, con acceso para el público por la parte de atrás, cabe el ábside. El público será juvenil, puesto que todo es una iniciativa pastoral del ACLI di Roma.

El aviso de la extravagante ocurrencia me la dio esta mañana un amigo facebook: en la página fb de Rai Vaticano publicaban la novedad:

A Roma la diocesi ha deciso di aprire, nella cripta della basilica di San Carlo al Corso, un vero e proprio pub, il "Pub GPII" dove GPII sta per Giovanni Paolo II. Il pub, con barman professionisti dietro il bancone dei liquori, è promosso dal servizio diocesano di pastorale giovanile e dalle Acli di Roma. GPII sarà dunque un pub come gli altri, ma con una particolarità, quello di proporre di passare il tempo in modo costruttivo, come sottolinea Gianluigi De Palo, Presidente Acli di Roma: "Sarà uno spazio polifunzionale dedicato a tutti i giovani della città. Un luogo dove, sorseggiando un aperitivo, si potranno vedere film, visionare mostre, si potrà assistere alla presentazione di un libro o ascoltare musica dal vivo. Ci sarà anche una postazione per i videogiochi e per la playstation". Il locale sarà inaugurato il 1 ottobre alle ore 18 dal vescovo Ernesto Mandara, ausiliare per il settore Centro e del sindaco di Roma Gianni Alemanno. Franco Mariani -*-*-*-En la diócesis de Roma han decidido abrir, en la cripta de San Carlo al Corso, un auténtico pub, el pub GPII (por las iniciales de Juan Pablo II). El pub, con barman profesional en el mostrador de licores, está promovido por el Servicio Diocesano de Pastoral Juvenil y el ACLI. GPII será un pub como todos los demás, pero con la particularidad de proponer pasar el tiempo de forma constructiva, como subraya Gianluigi De Palo, Presidente del Acli di Roma: "Será un espacio polifuncional, dedicado a todos los jóvenes de la ciudad, un lugar donde tomando un aperitivo se podrán ver películas, documentales, se podrá asistir a la presentación de un libro o escuchar música en directo; habrá también un espacio para los videojuegos y la playstation. El local se inaugurará el próximo 1 de Octubre, a la 6 p.m. por el obispo mons. Ernesto Mandara, obispo auxiliar del sector centro, con la asistencia del alcalde de Roma Gianni Alemanno.

En la página de la ACLI dan la misma noticia, un poco más ampliada (ACLI: associazioni cristiane de lavoratori italiani/asociacines cristianas de trabajadores italianos, una institución parecida a nuestra HOAC). En esa mísma página, en la sección juvenil, explican que el pub GPII es una respuesta a la llamada a la juventud hecha por Juan Pablo II el año 2000 en Tor Vergata, cuando la Jornada Internacional de la Juventud:
Sará un spazio polifunzionale per musica, cinema, teatro, pub, presentazione di libri, incontri con personalità rilevanti della Chiesa e del mondo, dibattiti, corsi, e tanto altro!

Bien. Como Uds. imaginarán, de entrada, se queda uno sin saber qué decir. Y me da miedo decir algo, porque las cosas que se me ocurren son la mar de chocantes. Como la noticia.

Recuerdo aquellos escándalos pueblerinos y urbanos de los años ´70 que comentaban lo del cura Don Fulano de la parroquia de San Peregiles del Pino que había organizado una discoteca en la rectoral. Por todos sitios hubo casos de esos, en las capital, en provincias y en las parroquias de villorrio remoto también. Si no me equivoco, en la peli ´Se armó el Belén´ del simpático cómico Paco Martínez Soria sale una escena de una de esas ´discotecas parroquiales´. Que no eran cuento, sino patética y tragicómica realidad. Pues en Roma están por esas, pero en el 2010, como una especie de revival camp de los ´70 que se fueron y no volverán.

Como los ideadores del pub Juan Pablo II son modernos y aggiornati, no se les puede llamar retrasados mentales-pastorales sesentayochistas-postconciliaristas. No. Se debe, por el contrario, alabar la ocurrencia y proponer su inmediata difusión. Por ejemplo, imagino que en Madrid, los chicos que trabajan en la JMJ Madrid-2011 ya habrán captado la onda y estarán manos a la obra para instalar el pub CRI (Cardenal Rouco 1º) en la cripta de la Almudena. Y en Barna, el pub Sistach en los bajos de la Sagrada Familia, próximamente. Y así, por el estilo, en cada diócesis que se precie no faltará el pub pontificio.

Servirán exquisitos cócteles y combinados a la carta: Benedictine, Chartreuse, Quina Stª Catalina, licor Fra Angélico, canapés de cabello de ángel, tortitas de Stª Clara, yemas de San Leandro, y otras especialidades recomendadas ad hoc, dadas las circustancias.

La música, a saber. El cine, ya veremos. Lo digo porque con estas cosas se empieza estrenando, para ambientar, Marcelino Pan y Vino, se sigue con La lista de Schindler, un día ponen El Padrino (las tres partes), la semana siguiente proponen un ciclo Passolini con la Trilogía...Y un fin de semana te cuelan un monotemático de cine erótico contemporáneo. Estas cosas degeneran así; y como ya han pasado, ya pasaban, ya pasó, pues ya se sabe también cómo derivan. Y ahora retorna, como las olas de las modas que vienen, se van y vuelven. Poco más o menos.



En London (que en español se dice Londres), las parroquias de centro ofrecen en sus sótanos mil cosas: Terapias de grupo, ejercicios de yoga, introducción al zen, cursillos de cocina, asociaciones de padres y madres separados, clases de artes marciales, sesiones de desintoxicación de adicciones...etc. etc. etc. Todo menos sacramentos, culto y espiritualidad católica. Las iglesias, los templos, vacios, sin un alma; y las criptas parroquiales y sus salones con mil actividades, digamos, "alternativas" a la pastoral.

Ya se sabe que todo lo que sea "apuesta", "alternativa", "oferta", "nuevo reto", "respuesta", cuenta con el favor de nuestros modernistizantes agentes de pastoral, que se pirran por estas innovadoras creatividades "...que proyectan un rostro actualizado e inquieto de nuestras parroquias, que no pueden encerrase en sí mismas, ni empeñarse en un sacramentalismo trasnochado" (<--- así es, este es el estilo de su discurso pastoral). En fin. A ver en qué acaba el pub juanpablista de San Carlo al Corso, con qué fortuna. Miedo me da, ya digo, que cunda la iniciativa y surjan otros proyectos paralelos.

Se me ha venido a la cabeza (¡ay, la tentación!) una leyenda antigua que narraba los méritos y azares de una tal Santa Sisifa, que se prostituía por caridad y no cobraba a sus prójimos, allá en la Alejandría aquella del siglo catapúm, antes de los moros y todo eso. Tuviera que ver que florecieran también iniciativas pastorales estilo Santa Sisifa, con "burdeles pastorales"...o alguna monstruosidad semejante. Total, ya puestos y como están los tiempos, no sería tan extraño, ¿no?
¿Ustedes opinan?

Por cierto que algún bien-pensante católico oficial mea-pilas ya ha salido con la excusa de que San Felipe Neri organizaba oratorios en los que se cantaba y San Juan Bosco también fundó oratorios donde se jugaba y se divertían los ragazzi...etc.

Yo les digo que sí, que sí, que sí: Pero que San Felipe Neri no servía copas ni San Juan Bosco ponía cócteles.

¿Que es que los tiempos cambian? Yes, of course. Y adelantan: ¡Una barbaridad!, como cantaba el boticario Don Hilarión en La Verbena de la Paloma.

¡Una barbaridad!


+T.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El Papa en el país de los antipapistas


El anglicanismo - velis nolis - surge de una coyuntura de pecado, un pecado muy personal de, en principio, un sólo personaje. Como una de esas costras purulentas de las piernas de Enrique VIII Tudor, poco más o menos. Del pecado de ese rey, de sus frustraciones, resentimientos, soberbias. Y de un bien rastreable complejo de inferioridad que, con más o menos consciencia, se desquitó atacando al Emperador y al Papa. Pero el Emperador no era tan "figura" como para mantenerle un pulso histórico prolongado. El Papa, sí. Por eso la identidad del cisma y la herejía anglicana se define contra Roma, contra el Papa. Ab orígine.

En el protestantismo continental de luteranos y calvinistas, la ira feroz contra Roma pierde fuelle apenas desaparecen los protagonistas primeros; pero en Inglaterra la furia anti-papal perduró activa de manera sorprendente. No es casualidad que cada siglo haya tenido sus crisis anti-papistas, el XVI de los Tudores y el XVII de los Estuardo y el XVIII de los Hannover: Todos han tenido sus capítulos de cólera anti-romana, ya sean la primeras persecuciones martiriales, o el estallido del Gunpowder Plot y Guy Fawkes, o la trama falsaria de Titus Oates. Cuando el Gran Incendio de Londres, en 1666, se acusó a los católicos: "el frenesí papista", decía la inscripción en la columna conmemorativa del incendio, en la City. Y cuando la restauración de la Jerarquía Católica, en 1850, la chusma londinense paseó y quemó un muñeco que representaba a Nicolas Wiseman, el recien nombrado Arzobispo Católico de Westminster.

Tampoco se olvide - que se olvida - que la nación que presume de ser cuna de las democracias occidentales mantiene la exclusión de los católicos al trono. Una ley ocasional creada ad hoc para cerrar el acceso a la corona de los herederos católicos de Jacobo II Estuardo y María de Módena, el Act of Settlement (Acta de de Establecimiento o Ley de Instauración) de 1701, sigue siendo un documento legal de primerísimo rango plenamente vigente, hasta el presente ni reformado ni oficialmente contradicho en su explícito anticatolicismo: Todo heredero real perdería sus derechos a la corona si se hiciera católico o contrajera matrimonio con un católico.

Hasta 1829, con el Roman Catholic Relief Act, no se puso fin a los Test Acts, que obligaban a todos aquellos que accedieran a un cargo oficial, funcionarios de la administración pública, los tribunales y el ejercito. Ante las autoridades competentes, tenían que rechazar bajo juramento la fe y la doctrina de la Transubstanciación, así como otras verdades católicas.

Si se han fijado, la ilustración que he puesto en el encabezamiento se comenta por sí misma: Es Churchill, con su figura rechoncha y gesto caracteristico, con casco, embutido en el mono caqui que popularizó cuando la 2ª Guerra Mundial. Con el lema de 'Desafío', se enfrenta a un monstruo terrorífico que traza con piernas cabeza y brazos la svástica nazi; pero el monstruo al que se enfrenta W. Churchill lleva puesta una tiara papal, que es lo más llamativo de la grotesca figura. El premier británico levanta la mano izquierda haciendo el signo V de victoria, y aprieta el puño derecho en ademán de golpear en los morros al monstruo de la tiara pontificia ¿El subsconciente? Quizá. Probablemente. El mosáico es obra del artista Boris Anrep, encargado y compuesto en 1952 para el hall de entrada de la National Gallery de Londres, nada más y nada menos. Anrep, un conocido poeta y artista plástico ruso afincado en Londres desde princpios de siglo, cuenta con bastantes obras de temática religiosa, incluso trabajó en la decoración de algunas capillas de la Catedral de Westminster (católica). Pero este mosáico representa esa sorprendente "alegoría", susceptible de una sugestiva interpretación en el sentido de la más rabiosa tradición antipapista británica.

El Movimiento de Oxford inició, en cierta manera, la gran reconducción del anglicanismo a sus fuentes, es decir, a Roma, es decir, al Papa. Todo esto se ha hecho realidad en los días de la visita de Benedicto XVI, recibido por todas los poderes del Reino Unido de la Gran Bretaña, desde la Reina, cabeza del Anglicanismo, a los jerarcas anglicanos, e incluso los miembros del Parlamento y los jefes de gobierno de estas últimas décadas. Me resultó especialmente emocionante la fanfarria que sonó al entrar el Santo Padre en el salón del Palacio de Westminster, como si la historia refrenada por el odio antipapal se reiniciara en aquel momento con un destello de gloria.

Aparentemente. Porque las distancias permanecen, y el viejo antipapismo esta bien reverdecido y reformulado en los moldes de la post-modernidad. Las manifestaciones de degenerados militantes, asociaciones gays y demás tropa, aportaban un toque carnavalesco, como una versión puesta al día de la noche de Guy Fawkes "remember, remember, the five of November".

Pero lo que se recordará será la visita del Papa Benedicto XVI y la beatificación de John Henry Newman, el leader del Tractarismo y el Movimiento de Oxford, un intelectual oxoniense que terminó siendo Cardenal de la Santa Romana Iglesia.

p.s. No dejan, sin embargo, de molestarme y causar malestar algunos detalles de la memorable visita papal:



1º) El saludo a las aberrantes hembras-clergywomen anglicanas. No a lugar. Absolutamente. Con la Reina (cabeza de confesión cismática y herética) bastaba. Estos rituales de equívoca cortesía ecuménica deben desaparecer. Tanto más en ocasiones como estas, cuyo protagonista es quien es.



2º) Las niñas vestidas de monaguillas asistentes a algunas celebraciones. La exclusión litúrgica de las mujeres debe ser radical y absoluta, para que no quepan ni dudas ni confusiones de ningún tipo y de ningún grado. Tratándose del Papa, mucho más. Sin disculpas.


+T.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Intifada a la vista (Israel "inocente", of course)


Pues eso.

Quiero decir esto: La policía israelí irrumpe violentamente en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

Conque la Hilaria Clinton y su auto-propaganda como Doña Paloma de Paz Oriental quedan hechas unos zorros (le va, le va, le va...(con música de Julio Iglesias)). Y todo lo demás.

Y eso es lo que hay y lo que habrá. El grano viejo con nuevo abceso purulento. Hasta que reviente por Dios sabe dónde. Quizá, tal vez, por alguna novísima posible y probable casualidad israelí en esa misma Explanada de las Mezquitas que para Israel es una tentación. Una tentación diábolica. Muy ambicionada, como toda tentación hecha obsesión.

Y dentro de seis o siete mesecitos, nuevas conversaciones de paz con Israel en el papel de bueno victimalista y la pobre Palestina más inculpada que ayer pero menos que mañana.

Aunque lo más inmediato es esperar al Viernes próximo, el dia de oración de la morería, con la cabeza apuntando a la Meca inspiradora de vengaza y guerra santa. A ver cómo remata la jornada.

Israel, como de costumbre, se defenderá.
Solamente eso.
Nada más.
Pas rien.
Only.


Pax super Ierusalem!


+T.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Fray Leopoldo


Es tan familiar, tan de casa, que su foto (su estampa) aparece en cualquier cajón, entre las páginas de un libro, en el bolsillo de una chaqueta, en una cartera, en la cómoda, en el tocador, en las bandejas del ropero. En cualquier sitio. Por lo menos en mi casa.

Mi casa es particular, y se llueve y se moja como las demás. Ya no tenemos la casa grande y familiar, la antigua que tuvimos mientras pudimos. Se perdió con la decadencia de papá y nunca se recuperó. Pero en el piso de mi madre se conservó lo que se pudo, con detalles tan rancios como remotos. Por ejemplo el lararium.

El lararium romano era el altarcillo doméstico en el que se les rendía culto a los Lares, las divinidades del hogar. Se componía con figurillas e idolillos y otros objetos, de más o menso valor y calidad según la casa y su dueño; y se les presentaban ofrendas sencillas, caseras. Pues en mi casa el lararium pagano romano existe bautizado en cristiano: Un cuadro con estampas religiosas del Señor, la Virgen y los Santos, como un collage caprichoso, sin especial orden en su composición. Están las estampas de las devociones familiares. Y debajo de los Santos, una galería con fotos de los difuntos de la familia, tamaño carnet, recortadas de fotografías. Pues entre los Santos y la familia, Fray Leopoldo ha estado desde que yo tengo memoria del larario.

El larario es transportable, y se acomoda a cualquier circunstancia y en cualquier sitio. Yo lo he conocido en lo alto de la cómoda, encima del tocador, sobre un arca, en una repisa, encima del velador, en la mesilla de noche...Ahora mi tía lo coloca en una de las mesas de la cocina (y si sale y le tiene encendida una mariposa o un velón, lo mete en la bañera, hasta que vuelve a casa - "...no se vaya a volcar y se arme un fuego!", explica ella).

Se le encienden mariposas de aceite o velillas para cualquier cosa que necesita "refuerzo" de oración, por motivos de salud, de exámenes, de apuros en casa o la familia, por viajes, por enredos, porque se pierde algo, porque es un aniversario, porque es mes de difuntos, porque es dia del Santo, por algo que no se cuenta y no se sabe y mejor no saberlo, por las cosas que pasaron y para que no pasen cosas...Por todas esas cosas y mil cosas más. Como los romanos. Pero en cristiano, netamente católico, para horror y escalofrío de los herejes impíos protestantes y demás calaña infiel. Nosotros, en mi casa, católicos y romanos, con larario.

Por supuesto, Fray Leopoldo es de los que más velillas y mariposas gasta, con predilección. La querencia por Fray Leopoldo se inició en unas misiones populares que predicaron en mi pueblo los capuchinos, allá por 1960, más o menos, cuando empezaba a difundirse la devoción. Desde entonces no faltaron las estampitas, los almanaques, algunos ejemplares del Adalid Seráfico. Y la lotería de Fray Leopoldo que organizaba nosequién, y la rifa de Fray Leopoldo, y todo lo demás. En mi pueblo salen todos los años seis o siete excursiones a Granada, a ver a Fray Leopoldo (que no se ve porque está dentro de un catafalco de piedra pulida, que de grande que es ocupa toda la cripta). Se dice así: - "Han ido a ver a Fray Leopoldo". Y cuando vuelven del viaje traen estampitas y demás suvenires devotos que reparten entre las devotas.

Mi madre gastaba estampitas con reliquias de Fray Leopoldo constantemente. Se las prendía debajo del vestido, en el pecho, desde una vez que tuvieron que operarla. Era un elemento más de su vestuario devocional personal. Mi padre se molestaba, pero ella ni caso. La gracia era que le metía a mi padre estampitas de Fray Leopoldo en todas las chaquetas, en la cartera, en el maletín, en el buró de la oficina. Cuando papá cayó malo tuvo siempre la estampita de Fray Leopoldo debajo de la almohada.

A mí me lo daba para los exámenes, aquellos terribles exámenes finales de Junio del bachiller elemental, que nos examinaba - nosotros chiquillos de 10 años - un tribunal de catedráticos y catedráticas que imponían, catatúas y estafermos más malos que el saúco. Por lo menos eso nos parecían a nosotros, tiernos infantes impresionables. Pues frente a aquellos estrados fantasmagórico-académicos Fray Leopoldo era un abogado, un recurso, un auxiliador en el bolsillo del pantalón corto. Yo lo llevaba en estampa plastificada, y recuerdo que algún amiguete de clase lo portaba en medalla, y otro que lo usaba en llavero. Un año, Mª Loli Barrán se llevó un almanaque de pared completo, porque en su casa no tenían otro Fray Leopoldo a mano, y en mitad del exámen final de francés la catedrática, Doña María Lysén, creyó que escondía una chuleta y le tiró de una punta de papel sospechoso que le asomaba por debajo del suéter...¡y salió el almanaque de Fray Leopoldo completo! La pobre Mª Loli lloraba, nosotros nos sofocábamos de risa nerviosa, y la Lysén no sabía qué decir, impresionada (digo yo) con las barbas patriarcales del venerable siervo de Dios Fray Leopoldo de Alpandeire.

Fue un Santo de gente buena y sencilla, tan bueno y sencillo él. Nunca hizo milagros espectaculares, pero no paraba de hacer milagros chicos, caseros, de remedio y apaño, los milagros bienaventurados de los sencillos de fe, los de alma de niño y pecados de hombre. Pedía limosna para el convento, daba limosna a los pobres, y las limosnas que recogía y las que él daba eran pobres. Nadie le dio un millón, y si se lo hubieran dado imagino que no habría sabido que hacer con él. Y no era tonto, al contrario: Era santo. Rezaba y sabía hacer rezar. Tres sencillas Avemarías eran su receta más frecuente para todo y para todos.

Yo le guardo y profeso la simpatía devota que aprendí en mi casa, por contagio. Y me alegro de su beatificación (que no le añade -entiéndaseme- más santidad que la que tenía ya, en el larario de mi casa). Y espero y quiero que lo canonicen pronto (aunque en el lararium de mi casa ya sea santo entre los Santos, por intuición).

Por eso escribo esto, como un sencillo Ex Voto al bendito Fray Leopoldo.



+T.