domingo, 22 de noviembre de 2009

Cecilia Deo decantabat



Este año Santa Cecilia se queda sin fiesta, por Cristo Rey. Ella estará tan contenta con su Rey, y le habrá cantado algo tan especial como se Él se merece, con orquesta de ángeles y coro de arcángeles. Un lujo de esos que hay en el Cielo.

Pero conste que yo le hago ex voto a Santa Cecilia.




Oremus
Deus, qui nos annua beatae Caeciliae Virginis et Martyris tuae solemnitate laetificas: da, ut quam veneramur officio, etiam piae conversationis sequamur exemplo. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

+T.

Rex Regum et Universi

El Domingo de Cristo Rey se celebra dos veces: El Domingo último de Octubre, según el calendario litúrgico tradicional; y el Domingo de la semana XXXIV, última del Tiempo Ordinario, según el calendario ordinario. Desde Pio XI se rezaba una consagración universal al Corazón de Jesús, que compuso Leon XIII para el Año Santo de 1900, luego confirmó Pio X, y Pio XI la mandó rezar vinculándola a la fiesta de Cristo Rey, cuando la instituyó (enc. Quas Primas nº 26 y 30). Dicha fórmula de consagración es una preciosa muestra de la lex orandi/lex credendi, apropiadísima como expresión del sentido de la institución de la fiesta de Cristo Rey. Una parte de la oración de consagración dice esto:

"...Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idolatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas. Respice denique misericordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redemptionis vitaeque lavacrum descendat / Sé Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo;
dignate atraerlos a todos a la luz de tu reino. Mira, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue el pueblo elegido: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron..."


Así decía y así se rezaba. La intención es católica, netamente, y rectamente cristiana, imbuída de principios tan fundamentales como el mandamiento de evangelizar y el de la caridad. En 1962 (no tengo segura la fecha y no puedo precisar si antes o durante el Concilio) Juan XIII alteró la fórmula de consagración y suprimió las dos alusiones que he remarcado en la cita; en adelante, no se haría alusión ni a los judios ni al islamismo ni a los idólatras. Quedó sin embargo la súplica que se refiere a los separados "por error o discordia", para que volvieran a la unidad de la Iglesia.

Sólo con esto se podría articular una tesina sobre el antes y el después, con el mítificado "aggiornamento" del Papa Rocalli como eje o punto de partida de tantas cosas que vinieron luego.

Aquella oración de consagración la rezamos tal cual, la original, los que nos reconocemos católicos con consciencia y conciencia. Los que no, no la rezan; es una de esas oraciones que quedaron en el desván de las sacristías, entre las páginas de los viejos rituales, libros de preces y devocionarios, sombras del pasado que se fue o se dejó ir, o se erradicó. Digamos que se sustituyó, para resumir.

Lo que se puede entrever en la "censura" del Papa Rocalli (beatificado) a la fórmula de consagración compuesta, ordenada y confirmada por sus Predecesores, todo aquel "espíritu", continua todavía tan vivo y activo que produce frutos como este:

Las grandes religiones explicadas a los muchachos en un DVD

o este otro:

Indios de diversas tradiciones religiosas rezan a Cristo en Varanasi
Concluyó en el ashram de Matridam el encuentro anual de Khrist Bhakta


¿Qué tal, qué les parece? Les advierto que la reacción primera ante este tipo de noticias/eventos/hechos define muy bien nuestro grado de "catolicidad", nuestro perfil católico.

Estamos tan "anclados" en ciertos supuestos "conciliares", tan marcados por aquel ubícuo "espíritu" conciliar, que hasta disponemos de una serie de instituciones que trabajan en eso, y reafirman contínuamente todo el "aperturismo" y el "diálogo" a los que se redujeron, más que nada, la misión ad gentes. ¿Dónde ha quedado aquel otro espíritu genuinamente católico que distinguía judaismo, islamismo y paganismo, y rogaba por la conversión, por la extensión universal del Regnum Christi, una fe y una Iglesia?

Las cosecuencias de la "sustitución" se pueden entresacar de esas dos noticias de la agencia Zenith, tomadas de los boletines de esta misma semana. Otra "glosa" de lo que expongo se podría sacar de otra noticia que se ha publicado esta mañana en esta web:

Los obispos suizos defienden la construcción de minaretes en las mezquitas

Y esta es la actualidad de la Iglesia en Europa: Enemigos en el exterior (Unión Europea, estados, partidos políticos, ideologías post-marxistas y neo-liberales, cultura post-moderna, etc. etc. etc.) y confusos en nuestro interior (obispos, sacerdotes, religiosos, consagradas, teólogos, moralistas, miembros de movimientos y comunidades, fieles...etc. etc. etc.). Y la opinión general de la sociedad en general, tan afectada, tan confudida, tan infectada.

Si ustedes no se reconocen entre esos grupos, harían bien en rezar esa fórmula de Consagración, tal cual, como antes: Cuando la Iglesia no tenía ni dudas, ni complejos, ni miedos, y sabía distinguir y expresar adecuadamente lo que creía en lo que rezaba (a no ser, claro, que ustedes crean ahora otra cosa y no recen esas cosas).


ACTUS DEDICATIONIS HUMANI GENERIS


IESU dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ad altare tuum humillime provolutos. Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi coniuncti firmius esse possimus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.
Te quidem multi novere nunquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt. Miserere utrorumque, benignissime Iesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos. Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodignorum filiorum qui te reliquerunt: fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor. Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idolatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas. Respice denique misericordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redemptionis vitaeque lavacrum descendat. Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquillitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula. Amen.



Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús
Ordenada por S. S. Pío XI para el día de Cristo Rey

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano,
miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar;
vuestros somos y vuestros queremos ser
y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos,
todos y cada uno espontáneamente nos consagramos
en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido;
muchos, despreciando vuestros mandamientos,
os han desechado. Oh Jesús benignísimo,
compadeceos de los unos y de los otros,
y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles
que jamás se han alejado de Vos,
sino también de los pródigos que os han abandonado;
haced que vuelvan pronto a la casa paterna,
para que no perezcan de hambre y de miseria.
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error
o por espíritu de discordia, viven separados de Vos:
devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe,
para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos
en las tinieblas de la idolatría o del islamismo;
dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
Mirad, finalmente, con ojos de misericordia
a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto:
descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida,
la sangre que un día contra sí reclamaron.
Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia;
otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden;
haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:
¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud,
a Él se entonen cánticos de honor y de gloria
por los siglos de los siglos! Amén.




+T.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La Niña María


La fiesta mariana del 21 de Noviembre, la Presentación de la Virgen, se vincula a una memoria litúrgica de la dedicación de una antigua iglesia de Jerusalén levantada sobre la casa de los padres de la Virgen. Más tarde se edificó sobre aquella iglesia la bellísma basílica cruzada de Santa Ana, junto a la Piscina Probática, en la Puerta de San Esteban, intramuros de Jerusalén. Los que hayan sido peregrinos recordarán el sobrio y bello edificio proto-gótico, de una excepcional calidad acústica. En las iglesias orientales se remonta su celebración a mediados del siglo VI, ca. 543 en Jerusalén; en Occidente se celebra en algunos sitios a partir del siglo XII y no se instituye como fiesta hasta el XIV: En el 1372, el Papa Gregorio XI la celebra en Aviñón y Sixto V decreta la fiesta para la Iglesia universal en 1584.


Pero la tradición es más antigua, y tiene su relato en el Proto-evangelio de Santiago, el importante texto apócrifo que cuenta en su primera parte la historia de SS. Joaquín y Ana y la infancia de la Virgen: Los padres de la Virgen María, cumpliendo un voto hecho al ser concebida su hija, la ofrecen al Templo del Señor cuando la niña cumplió tres años. La Virgen niña es presentada por San Joaquín y Santa Ana y recibida en las gradas del santuario por el Sumo Sacerdote, que se extasia ante la la humildad inocente de la Plena de Gracia.

En el Templo, la Virgen recibió instrucción religiosa a la vez que se formaba en las labores reservadas a las vírgenes que servían, una de las más preciadas la confección del Velo del Sancta Sanctorum y los ornamentos insignes del Sumo Sacerdote. La tradición cristiana atribuye a la Virgen la hechura de la túnica inconsútil del Señor, tejida de una pieza, sin costuras; sería una de las exquisitas labores aprendidas por la Virgen durante los años de su permanencia y servicio en Templo. La tradición refiere al lugar santo el momento en que la Santísima se consagró en virginidad a Dios.

La iconografía del misterio de la Presentación sigue el prototipo bizantino: Los padres de la Virgen están en un ángulo del icono, la Virgen se representa en el centro, una figura pequeña velada con el omofórion (color grana o azul); en el otro extremo, sobre las gradas del Templo, el Sacerdote extiende sus brazos en actitud de acogida y bendición; en un plano superior, se figura a la Virgen en su estancia dentro del templo siendo visitada por un ángel, que le trae el alimento desde el cielo. Este mismo esquema, más o menos simplificado, es el que se reproduce en el arte cristiano, sobre todo a partir del gótico y más plenamente en el renacimiento y barroco.

En España, Francisco de Zurbarán extrajo de la iconografía tradicional un tema aislado, podríamos decir que propio u original del pintor. Representa a la Virgen Niña orante-extática mientras hace su labor, sentada y bordando sobre una almohadilla. La escena se centra en la mirada elevada e inocente de la Virgen niña, con encantadores detalles de bodegón como el paño que borda, con labores que recuerdan a los estofados de los sudarios de los Crucificados de la imaginería andaluza de fines del siglo XV-XVI.


No puedo precisar desde cuándo, pero en el siglo XIX y el XX el dia de la Presentación, el 21 de Noviembre, los colegios e internados de niñas y muchachas regentados por monjas y religiosas celebraban la fiesta de la Niña María, con diferentes actos, incluída la procesión con la imagen de la Virgen Niña. Hoy ha desaparecido practicamente la costumbre, salvo en las casas y colegios de religiosas que han sabido conservar la piedad de las devociones tradicionales.

En el breviario español, se incluye como himno de Laudes este precioso poema, de los mejores de todos los del elenco mariano:

La niña María
¡qué gracia en su vuelo!
paloma del cielo,
al templo subía
y a Dios ofrecía
el más puro don.

Sagrario y mansión,
por él consagrada
y a él reservaba,
es su corazón.

¡Oh blanca azucena!
La Sabiduría
su trono te hacía ,
dorada patena,
de la gracia llena,
llena de hermosura.

Tu luz , Virgen pura,
niña inmaculada,
rasgue en alborada
nuestra noche oscura.

Tu presentación,
princesa María,
de paz y alegría
llena el corazón.

De Dios posesión
y casa habitada,
eres la morada
de la Trinidad.

A su Majestad
la gloria sea dada.

Amen.


+T.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Los bien nacidos somos agradecidos


No recuerdo bien cuántos años tendría la primera vez que fuí con mi padre y mi madre a la Misa de los Caídos, pero sí me acuerdo de que fue una especie de "entrada en sociedad", eso de dejar a los hermanos en casa con las tias, y ponerse compuesto para ir a Misa con papá y con mamá y la plana mayor de la Villa: Alcalde y Concejo Municipal, Juez de Paz, Comandante de Puesto de la Guardia Civil, Presidenta local de la Sección Femenina (el presidente del Movimiento era el alcalde, uno y el mismo sin solución de personalidad), el cabo de la Guardia Municipal, y todo el que era algo en el pueblo.

Mi padre, por supuesto. Por varios y honrosos conceptos personales y familiares. Y por tanta metralla como llevaba en el cuerpo, más que ninguno. Para la ocasión se ponía camisa azul, corbata negra, y brazalete. Y mi madre, lo mismo, guapísima, parece que la estoy viendo. En la única foto que tengo de uno de aquellos días, mi madre lleva a mi hermano de la mano y va de luto por mis abuelos; la foto debe ser de Noviembre del '69, calculo. Nos la hiceron a la salida de Misa, camino de la Plazoleta de los Caídos, donde estaba el monumento con la Cruz.

En mi pueblo la Cruz no se adosó al muro de la Iglesia, sino que se puso en medio de una placita preciosa, rodeada de arriates y naranjos. No la han quitado, sigue allí, una maciza cruz de mármol blanco en el centro de la plazoleta. Pero sí retiraron las cuatro lápidas del pedestal, que llevaban los nombres de los Caídos del pueblo. La Cruz, sin su pedestal original, quedó más baja, casi tocando el suelo. Pero allí sigue.

Después de la Misa, se iba a la Cruz de los Caídos, a poner la corona de laurel con las cinco rosas atadas con un lazo con los colores de la bandera y otro azul y grana. La corona la ponían la Presidenta de la Sección Femenina, Pastora Arias, y el Alcalde, Jesús Pérez. Cuando dejaban la corona al pié de la Cruz, se cantaba el Cara al Sol, con el brazo en alto. Y la mención de los Caídos con el ¡Presentes! y la triple aclamación de España con el ¡Arriba! y el ¡Viva! Con seis o siete años aquello era algo impresionante, yo un chiquillo con el abrigo puesto y la mano metida en el bolsillo de la gabardina de mi padre. Inolvidable.

Tampoco olvidaré que fueron mi padre y mi madre quienes presidieron la representación oficial de mi pueblo en el funeral de Franco, en el Valle. Fueron ellos dos, con Antoñito Naránjo, Antonio Castaño y Manolo Naranjo. Mi madre se trajo claveles de una de las coronas, para repartirlos entre las amistades, y una cinta roja y gualda de otra de las coronas. Sólo con el tiempo fuí cayendo en cuenta de que los principales (el alcalde y el juez y el secretario y demás oficiales del municipio) no fueron a los funerales. Mi madre decía que no se atrevían, por miedo; mi padre pensaba algo más duro, con más acierto.

De aquellos días de Noviembre del '75 lo que más recuerdo son las vacaciones que tuvimos, entre el funeral de Franco y la proclamación del Rey, más de dos semanas que casi juntaron Noviembre con Navidad. Los días que pasaron mis padres en Madrid nos quedamos con mis tías, despreocupados y felices con aquellas vacaciones inesperadas.

Al año siguiente ya no hubo Misa del día de los Caídos. Mi padre enfermó gravemente en Julio y cuando llegó el 20 de Noviembre, mi madre me avisó: Que no faltes a Misa, que tu padre este año ya no puede estar. Yo estaba en Sevilla, en el Instituto, y aquella tarde fuí a Misa a la parroquia del Corpus Christi, fría como un panteón de mármol. Celebró la Misa don Rafael Escalante, el párroco, y estábamos unas cincuenta o sesenta personas. Reconocí a algunos militares jubilados, con su bigotito estrecho y su inconfundible pose; algunos eran amigos de mi padre, pero me puse en los bancos de detrás, para no tener que saludar.

Tampoco hubo nada más. Durante algunos años, los restos del naufragio, falangistas divididos y dispersos, se iban a la Cruz del muro del Alcázar, para cantar el Cara al Sol y los ¡Arriba! Pero ya no era lo mismo.

Pocos años después desapareció la Cruz. La arrancaron y la tiraron en uno de los vertederos donde descargaban los camiones de basuras. Unos jóvenes entusiastas la rastrearon, la recuperaron y la depositaron en el Convento de San Buenaventura. No sé qué habrá sido de ella.

Yo sigo con la Misa, lo que me queda de aquel 20 de Noviembre que conocí de niño. Mantengo la devoción por mis padres, por mi familia, por ellos y por otros que sintieron y amaron lo que ellos, con fidelidad hasta el fin.

Guardo con celo su recuerdo, tan digno, tan memorable, para mí tan querido: Nombres, personas, signos, símbolos; Historia grande de las cosas que pasaron y la pequeña historia de estas otras cosas pequeñas que me gusta recordar y contarme porque son tan mías como mi memoria.

&.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Novena de Ánimas




Hace una semana concluyó la Novena de Ánimas de nuestra Hermandad, que alternamos los años impares, según toque la precedencia. Antes el calendario que regía era más "antiguo" porque la prioridad se fijaba por una semana de años, que son siete años, como todo el mundo ya no sabe. Antes sí, estas cosas se sabían y había gente que llevaban la cuenta de la "semana de años".

Eran las venerables que ya no hay, señoras de velo de blonda y peina baja, de Misa diaria, respetadas viudas o virgenes intactas y perpetuas con el "señorita" por delante aunque pasaran de los sesenta. Y las más entre las más, las "Doñas". Mi abuela era una de ellas, "Doña" de moño apretado con horquillas, dos peinecillos, y redecilla. Genio y figura con medio tacón y capita de astracán con tantos años como llevaba de casada y viuda, que se casó cuando la guerra del 14 y enviudó en el 43.

Eran ella y Doña Natividad, Doña Lola, Doña Matilde, Doña MªAntonia y la señorita Ana, que era de la misma quinta de las otras. Yo las recuerdo como en daguerrotipo con la plata perdida, sentadas en el estrado, en la mesa camilla con el brasero encedido y la sala oliendo a alhucema, hablando de sus cosas, las cosas importantes. De la Novena de Ánimas, por ejemplo.

Ahora las Ánimas son ellas. Sin pena porque las pasaron en vida, cada una las suyas, por cosas y por casos, cada una con su historia, una familia a cuestas y una guerra por medio. Sólo tenían a Dios, como decía mia tia Matilde: - "Enriqueta, vámonos al Sagrario que allí nos entienden y no hay que dar explicaciones". Y respondía mi abuela: -"Sí hija, que allí siempre te escuchan y te dan consuelo para lo que lleves." Y remachaba tia Magdalena -"Pues hoy llevais un buen lote, bien lo sabe Dios".

Y yo que tenía la edad del inocente preguntón me quedaba con tia Magdalena en el estanco y le preguntaba que qué llevaba la abuela al Sagrario, y me contestaba: -"Sufragios por las Ánimas y suspiros por los vivos. ¡Ay, Jesús!". Y daba un suspiro que parecia que sorbía todo el aire del estanco, y a mí también.

Ayer estaban todas allí, parecía que las estaba viendo, en sus sillas de reclinatorio, con sus velos y sus misalitos y sus rosarios y sus medallas de la Hermandad con su cinta amarilla y blanca, del color del Papa. Se las ponían para ir a comulgar, porque tenían indulgencia. Y mi tia Salucha se ponía tres: La de la Hermandad amarilla y blanca, la de las Hijas de María con su lazo celeste, y la de las Marías de los Sagrarios Calvarios con la cinta blanca y morada. Mi padre decía que iban sonando como la Guillermina.

La Guillermina era una vaca de leche que se trajeron del campo cuando mi padre era chico, y Lucas el de Ontañón la sacaba todas los mañanas y la ordeñaba. La campana de la Guillermina sonaba como las medallas de comulgar de la tia Salud, eso decía mi tio Enrique; y mi padre, en cuanto se levantaban para comulgar, le decía bajito a mi madre: -"Ahí va la Guillermina". Y mi madre: -"¡Shshshssh! ¡Lo que tenías que hacer tú, que no comulgas desde las Pascuas!"

A mí, cuando iba con mis tías a la Iglesia, me daban los libros de Misa, para que me distrajera con las estampitas. Mi tia Antoñita era la que tenía más, que le ponía un elástico al misal para poderlo cerrar. Dentro del misal, entre las páginas, tenía de todo: Estampas de Primera Comunión, recordatorios de difuntos, recortes de esquelas de difuntos del periódico, hojitas de olivo, pétalos de rosa, cintas, detentes, hojas del caledario de taco, moñitas de la Virgen, sellitos de las misiones, papelitos con oraciones escritas. Un mundo en el misalito, que era mi diversión.

Los recordatorios de difuntos que más me gustaban eran los que tenían foto:

"Sr. Don Romualdo Porras y Farfán, esposo que fue de la Sra. Dª Salud Romano de Cózar. Falleció el 10 de Noviembre de 1945, a los setenta y ocho años de edad, confortado con los Santos Sacramentos y la Bendición de Su Santidad. D. E. P. A. ..."




Eran los años sesenta, cuando la Misa era todavía Misa de toda la vida, en latín y sin modernuras, con el cura vuelto al Altar. Y el púlpito, que era una tentación subirse a él pero no me dejaban siquiera acercarme, con lo que a mí me atraía aquel púlpito.

Los días especiales, solemnidades o fiestas o cultos mayores, vestían el púlpito con una colgadura según el color de la Misa. Para los difuntos era negro, con galones y fleco dorado y una calavera con dos tibias cruzadas, como un barco pirata, con su bandera y todo, que daba miedo ver. Un dia lo quitaron, y al cabo del tiempo lo descubrí en las cuadras de mi tia Ana, en uno de los graneros viejos, donde dejaban los trastos rotos esperando un arreglo sine die. Allí acabó sus días el púlpito, desmontado desde el tornavoz a la columnilla, con la barandilla de bronce oxidada de verdina y los adornos dorados del tornavoz apolillándose que daba pena verlos.

Los paños negros con la calavera y las tibias también desaparecieron, no sé donde. Si los hubiera encontrado me habría hecho una bandera pirata, para ponerla en la azotea. Pero ni los paños aparecieron ni yo tenía ya edad para jugar a piratas; no porque no tuviera ganas sino porque me las quitaban diciendo que ya no debía jugar a cosas de niño, que era mayor.

Es verdad. Ya uno es mayor, cada vez más mayor. Si me cuento los años ad intra, parece que no los cumplo y me he estacionado en una edad indefinible, con un poco de todas las edades pero sin pasar de los veintipico. Después, inexorable, se me impone el cómputo ad extra; por ejemplo cuando voy a la Novena de Ánimas y escucho la lista de los difuntos del año, gente que yo conocí de siempre y que van desapareciendo, muriendo, "animándose" y pasando de vivo a ánima.

Mi amigo el Chaco, que es también filo-novembrino, me dice que si me imagino cuando yo esté "nominado" en la Novena de Ánimas. Yo le digo que después de usted, con mucho gusto. Pero sí, me imagino. Además de ensoñado idealista tengo la sensatez del fatalismo realista. Y me imagino muy bien como ánima en la Novena de Ánimas.

...et in resurrectionis glória inter Sanctos resuscitati respiremus (todos Uds. y yo). Amen.

&.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Una fábula disney

Un amigo de facebook, un seminarista croata, me ha prestado este video-disney tan divertido y tan bueno.

Pienso que es una estupenda alegoría pro-life (la múltiple realidad de la vida creada) otra alegoría vocacional (las dificultades de una vocación cuando se trata de entregarse de verdad (eso tan paulino del impendere et superimpendere)) y otra alegoría sobre la vera amicitia (aun cuando la creatividad de una de las partes suponga riesgos, dificultades y tormentas). Miren, diviértanse, y aplíquense consecuencias:


Cloud - The best bloopers are here


p.s. De los demás videos de la página, no me hago resposable: Ojo que son indecentes etc. A ver si la liamos...

p.p.s. Un amable "anónimo" indica este youtube, que se ve mucho mejor:

http://www.youtube.com/watch?v=7KnKqLe0mwk



&.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Cerda lavada, en el fango se revuelca


Aunque algunos no lo sepan, es Palabra de Dios; una de esas sentencias “incómodas” que salen passim en la Escritura. Pero no es una cita del duro Viejo Testamento, sino que es una cita que viene en el Nuevo, en la Epístola IIª de San Pedro, una de las pequeñas joyas de Nuevo Testamento. La cita completa es:

“…melius enim erat illis non cognoscere viam iustitiae quam post agnitionem retrorsum converti ab eo quod illis traditum est sancto mandato; contigit enim eis illud veri proverbii canis reversus ad suum vomitum et sus lota in volutabro luti…/…más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que le fue transmitido. Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: «el perro vuelve a su vómito» y «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno» IIª Pe 2, 21-22.


¿Y a qué viene esto? ¿Por qué lo digo? ¿Por quién? Pues miren ustedes: La santa y desvergonzada cita de la IIª de San Pedro se me vino a la cabeza cuando me enteré del “escándalo” de nuestros políticos-as (todos-as) cuando se enteraron de las declaraciones de Mons. Martínez Camino.

Se le tenga o no se le tenga simpatía a Mons. Martínez Camino, ha dicho lo que tenía que decir. Otra cosa será que lo ponga en acto y no lo deje sólo en potencia. Quiero decir que a ver quién es el primer Obispo español que le niega los Sacramentos a un político abortista cuando llegue el caso y oportunidad. Que no sé si llegará, porque nuestros políticos no son muy aficionados a los Sacramentos, lamentablemente.

Pero hay alguno que sí, que sí aparece por Misa y hasta alardea de “catolicidad” militante. Por ejemplo el presidente de las Cortes, Don José Bono, el ex-presi manchego (y castellano). Pues es sabido que Pepe Bono se ha endosado el sayo de “católico oficial pesoero” como en sus dias lo fué Peces, cuando Felipe G. El presi de las Cortes de Zp es un católico que pregona su catolicidad “excéntrica", “inconformista", “extraoficial". Todo eso a la vez que le gusta el boato ceremonial y casa a la prole con ringo-rango y postín y hasta con telegrama de Bendición de Su Santidad y todo, me atrevería a decir.

Por eso me pregunto: ¿Le negarán la Comunión a Don Pepe Bono? Y si se fuera a confesar ¿le exigirían la retractación pública de su voto pro-abortista antes de darle la absolución???

Pero demos un paso más, movamos un peón más en el hipotético tablero: ¿Y si se tratara de un ppero abortista? Porque como las meigas, haberlos háylos. Y muy señalados y señaladas, ellos y ellas. No han “votado” pero votaría con ganas. Y aunque no hayan votado positivamente una ley pro-aborto, sí han mantenido una legislación abortista plenamente vigente y sin hacerle ni un retoque, ni una enmienda. Al contrario.

Es decir, explicándome y preguntando: Si es Aznar el que pide Sacramentos, ¿se le darán? ¿Y si se tratara de alguno-a de sus ex-ministros-as de sus Gabinetes? ¿Y si es un diputado-diputada ppero o ppera de aquellos 8 años de gobierno?

Como soy monárquico (con matiz) no sigo preguntando por posibilidades de más grado, Uds. me comprenden. Pero ahí pudieran estar, todas las posibles custiones, preguntas y dudas al respecto en torno a “trono y altar".

¿Qué pasará? O ¿qué no pasará ni ahora ni luego ni jamás?

Con la cita de la cerda lavada y re-enfangada, también se me ha venido a la cabeza el episodio histórico de cuando San Ambrosio le negó la entrada a la Catedral de Milán al Emperador Teodosio. Más positivamente cristiano que Constantino, Teodosio fue el que declaró al Cristianismo religión oficial del Imperio, y se encargó de ir liquidando, en cuanto pudo, los resíduos del paganismo que todavía quedaban. Pero Teodosio, como todo “poderoso” sujeto a sus pasiones, se infatuó ensoberbecido y cometió un horrendo crímen, un “crímen de estado", podría decirse: Hubo una revuelta social en Tesalónica que levantó a los tesalonicenses contra el poder imperial, por una leyes y unas carestías etc. Lo de casi siempre; y Teodosio sofocó severamente la rebelión con una extrema crueldad, llegando a masacrar a más de 5.000 personas, todas pasadas por las armas de las legiones que mandó el emperador para aplastar la protesta. El sangriento hecho se supo pronto, impresionando a todos los ciudadanos del Imperio.

Algún tiempo después de los hechos de Tesalónica, Teodosio se estacionó con su corte en Milán, una de las capitales secundarias del Imperio. Era a la sazón Obispo de la metrópolis el dulce y carismático Ambrosio, una de las lumbreras de la Jerarquía católica del momento. El Domingo, cuando Teodosio se dirigió con su cortejo a la Misa, San Ambrosio le salió al paso en las gradas de la catedral y le impidió el paso, echándole en cara la sangrienta matanza de Tesalónica:

- “¿Con qué ojos miras el templo del Señor, que es Señor de todos y también Señor tuyo? ¿Cómo te atreves a pretender hollar con tus pies este santo pavimento? ¿Cómo osarías tocar nada con esas manos que chorrean sangre y proclaman tu injusticia? ¿Cómo puedes llevar tu audacia hasta el extremo de intentar tocar con esa boca tuya que mandó criminalmente derramar tanta sangre, el cáliz de la sangre santísima del Señor? ¡Anda! ¡Vete! ¡Aléjate de aquí! No se te ocurra aumentar la perversidad de tu pecado anterior con un segundo pecado de sacrilegio. Acepta esta humillación a la que hoy el Señor te somete, y utilízala como medicina que pueda devolver la salud a tu alma”


Así hablaban antes los Obispos a los Emperadores. Todavía duraba en la médula de los Jerarcas de la Iglesia la “parresía” de los Apóstoles, y se atrevían a erguirse con la solemnidad grave de un profeta, de un sacerdote, de un pontífice, frente a los poderes del mundo y sus violencias, fueran quienes fueran quienes los ostentaran o perpetrasen.

La crónica antigua del episodio relata también que Teodosio encajó la severísima amonestación episcopal. Pero Teodosio replicó recordando y citando en su descargo al Rey David, que fue adúltero y criminal. Entonces le respondió Ambrosio:

- “Si has imitado a David pecador, imítale también en el arrepentimiento y santidad posteriores".
Y mandó a Teodosio a hacer la penitencia canónica que se imponñia entonces a los pecadores públicos. Y el Emperador cumplió la penitencia hasta que fué reconciliado y readmitido a la Iglesia.

Así eran entonces las cosas. Y no cuento una historia extraña, sino que refiero un capítulo de nuestra Historia, la Historia de la Iglesia, la historia de nuestros Santos, la historia de nuestros emperadores, aquellos que tuvimos en aquellos tiempos.

¿Qué ha cambiado? ¿Cuánto hemos cambiado para tratar con “paños calientes” a quienes idean y promulgan y mantienen leyes que asesinan a millones de inocentes y no haya un Obispo que les corte el paso, que les eche en cara, en directo, sus leyes criminales, que les impida el acceso a lo Sagrado?

Y no es que los obispos se tengan que inventar penas, sino sólo actuar según lo que hay legislado canónicamente, sin “acomodaciones” ni subterfugios de “canonistas” que excusan la ley cuando la ley no se “acomoda” a las “circunstancias” o a las “personas” (dependiendo de cuales circuntancias y personas, claro está). He aquí el dilema. O el viejo problema de la fábula: ¿Quién le pone el cascabel al gato? Que traducido al caso que nos ocupa sería: ¿Quién es el primero que excomulga? Más o menos.
Mientras, vuelvo a mi cita capitular: “Cerda lavada, en el fango se revuelca” Y se enfanga y se revuelca y vuelve a enlodarse, y se embarra, y se enfanga, y se recochinea y se empuerca otra vez. Como los peces en el rio que beben y beben y vuelven a beber, pero en “porcino” y con fango.

No tendré que explicar que me refiero a ellos-as, los “legisladores". Como dice la cita, más le valieran no haber conocido la santidad antes que abandonarla y apartarse de ella.

Pero estas cosas se dicen en los blogs, muy pocas veces se predican en los púlpitos, y nunca las dice un señor con mitra y báculo (y hasta, tampoco las “ejecuta").

Conclusión: Nos faltan Ambrosios (y siempre habrá Teodosios (y Bonos & Cía.)).


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