Para mi solaz y el del que tenga buen gusto y quiera, me disfrazo de Arturo Reverter (tan pedante y tan apreciado y admirado, todo junto) y escojo y expongo estos tres youtubes con la "Jota de Perico" de la zarzuela El Guitarrico, del maestro Agustín Pérez Soriano.
Por orden de antigüedad en el arte del bien cantar, el más lejano, el legendario Miguel Fleta:
Después, más cercano, el espléndido barítono Manuel Ausensi, que escuchen cómo cantaba:
Y para rematar la selección, el mítico, el simpar Alfredo Kraus, tan afinado y exquisito hasta cantando una jota de zarzuela:
No hay que escoger en disyunción, sino disfrutar en inclusión a los tres y las tres versiones.
Además, el que elijo y propongo soy yo, y no hay otro. Al menos en este blog tan monárquico-absolutista: Je même, je suis le roy !
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sábado, 31 de mayo de 2008
viernes, 30 de mayo de 2008
Un Cardenal

Por dos o tres sitios me han llegado noticias de la próxima beatificación de Merry del Val. Debería decir rumores, más bien, porque desde hace años se especula con su beatificación, tan cuestionable para tantos, espinosa para tantos otros, y para los "prudentes", por lo menos, incómoda.
El Cardenal Merry del Val tiene en su contra three handicaps difíciles: 1º-Haber sido Cardenal Secretario de Estado; 2º- Haber sido Cardenal Secretario de Estado durante todo el pontificado de San Pio X; 3º- Haber sido español y Cardenal Secretario de Estado de San Pio X. Tres, como decía, formidables obstáculos; y el de ser español en Roma, no el menor.
A aquellos que nos interesa y atrae la figura de Merry del Val, pronto nos advierten de que, en cierto modo, la beatificación-canonización de San Pio X se hizo a costa de sacrificar la causa de beatificación de su Cardenal Secretario de Estado. La primera vez que escuché este comentario, mitad apologético-mitad crítico, me dije que muy gustosamente habría sacrificado Merry del Val su causa por la de su Papa. A mi entender, son santos los dos, casi de consuno, con una extraordinaria labor pro Ecclesia en su haber. Quizá de las mayores que se le puedan computar a un Pontífice contemporáneo.
En un interesante artículo de la página web de Sandro Magister, se encuadra y se hace justicia al gran Pio X y su obra. Merece leerse, junto con el co-artículo de Gianpaolo Romanato. Pero ninguno de los dos nombra, ni de pasada, a Merry del Val, como si no hubiera existido. Sí se nombra a Gasparri, el codificador, figura eminente, de primera magnitud, aun mayor en el pontificado de Benedicto XV, y cenital al concertar y firmar los Pactos Lateranenses en 1929, ya bajo Pio XI. Gasparri es el Secretario de Estado siguiente a Merry, después del breve lapso de Ferrata. Se mantuvo Secretario de Estado durante dos pontificados, el de Benedicto XV y casi todo el de Pio XI.
Es curiosa la semblanza/valoración que de ambos personajes se hace en la novela "El Cardenal", de Henry Morton Robinson. Si Gasparri - que no se nombra como tal y está "representado" en la ficción por el "Cardenal Giacobbi"- es un estereotipo del curial "furbo", mitad florentino/mitad siciliano, Rafael Merry del Val (que sí aparece como tal, perfectamente identificado y encajado en la trama de la novela) es el amigo del alma del cardenal Glennon de Boston: pro-americano, simpático, cordial, principesco de porte y entrañable de trato. Y acierta el novelista. Fue así; fueron, relativamente, así. Y Merry mucho más y mejor que el que aparece propiamente en la popular novela de Morton Robinson, jugando a tirarse mandarinas con Stephen Fermoyle, mientras recitan retándose versos de la oda IV de Horacio: "Diffugere nives, redeunt iam gramina campis arboribusque comae / mutat terra vices et decrescentia ripas flumina praetereunt...". Cuando aparece, el novelista describe al Cardenal "...erguido y flexible como una espada de Toledo...de porte majestuoso, mirada magnética y dulce carácter...era Merry del Val un perfecto príncipe de la Iglesia..."

La carrera de Merry del Val venía auspiciada por la de su padre, reconocido diplomático español, de ascendencia inglesa, con un currículum brillante y excelentes relaciones. Su hijo, apenas aparece en Roma, se hace notar. León XIII siente por él especial simpatía. Descubriendo su valía, le inicia en la carrera diplomático-eclesiástica, brillatemente. Al morir el Papa Pecci, ya es todo un prelado romano, Director de la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela diplomática del Vaticano. Providencialmente, asiste como secretario al tenso Cónclave que termina defenestrando la candidatura del Cardenal Rampolla, vetado por Austria-Hungría, y elige Papa al Cardenal Patriarca de Venezia, Giuseppe Sarto. Al parecer, el mismo día de la elección, Pio X decide "in pectore" que Merry será su Secretario de Estado. Caso notable por ser el primer Cardenal Secretario de Estado no italiano. Con 35 años.
Al leer la historiografía más reciente sobre el pontificado de San Pio X, se redescubre, después de casi un siglo de displicente olvido, el valor de los hechos y su significado, limpios poco a poco de las empatías humanas y sus prejuicios. La figura de Merry del Val recupera así toda su relevancia. Un protagonista señalado en un momento crucial del Pontificado Romano, inaugurando la re-ubicación del Papado en Europa y el mundo. Deslindar la obra de Pio X de la de Merry del Val es una pretensión casi ficticia. Ni la acusada personalidad de Pio X ni la muy definida de Merry del Val pueden hacer suponer una supeditación de caracteres. El entendimiento tuvo que ser fruto de una sincera y atinada compenetración.
Un pontificado contestado durante y después desde tantos frentes, dentro y fuera de la Iglesia, concentrará en sus protagonistas el juicio de sus detractores. Estando San Pio X "a salvo", canonizado y en los altares (con Pio XII muy justamente interesado en la promoción de la causa), a Merry del Val le cupo cargar con las críticas más severas, que responsabilizaban al Cardenal de lo que ya no podían achacar al Papa. Su causa, también abierta con el interés de Pio XII, se estancó, se ralentizó, casi colapsada. Quizá la impresión de inactividad fuera sólo aparente. Desde el Pontificio Colegio Español de Roma, los trabajos de la postulación, gestionada por la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, se han ido llevando a cabo con la tranquila diligencia de una causa "tradicional", de esas que apenas se removieron durante años. Ahora parece que recobra actualidad e interés. No es para menos.
La historiografía de Merry del Val necesita una re-actualización y re-documentación. Entre las biografías divulgativas, destaca la publicada por José María Javierre, con todos los defectos y virtudes de las cosas de Javierre (buen articulista y amenísimo conferenciante, pero muy desigual a la hora de escribir alguna monografía u obra de cierta extensión y/o rigor documental); y apenas hay más: Poco e insuficiente para un personaje de las cualidades y circunstancias de Merry del Val.
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Por anecdóticos azares llegaron a mis manos algunas pequeñas reliquias de Merry del Val, objetos de su uso. Les tengo especial apego. Sobre el cabecero de mi cama, tengo colgada una de ellas, una pequeña cruz de plata. Supongo que es una de esas cruces pectorales que se llevaban como distintivo de alguna congregación religiosa o piadosa asociación, y que Merry del Val conservaría por algún motivo devocional. Al dorso lleva dos citas: "Diligis me plus his ?" Io XXIII,15 y "Anathema pro fratribus meis" Rom IX, 3. Desde que la tengo, pensé que resultaban especialmente significativas referidas al personaje y su obra. O, al menos, eso me sugieren a mí. También es clásico el lema de su stemma eclesiástico: "Da mihi ánimas, coétera tolle", tan definidor de una característica espiritualidad sacerdotal. A veces, también me gusta rezar las "Letanías de la humidad", que él rezaba.
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El cura de mi Parroquia tiene el buen gusto de poner de vez en cuando un disco con motetes de Lorenzo Perosi, que incluye unas cuantas obras compuestas por Merry del Val. No son de especial mérito musical, pero sí ayudan a hacerse una imagen, un perfil, de ese singular y excepcional hombre de Iglesia.
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lunes, 26 de mayo de 2008
Octava (infra)
He conocido la Octava cuando todavía Urcelay era Maestro de Capilla, y los Seises cantaban y bailaban, y las voces se iban tornando con el baile, cuando giraban y daban la cara o la espalda. La Escolanía era toda de niños, vestidos de sotana negra y roquete y un lazo azulón. Los canónigos eran de verdad, de los de calonjía ganada en oposición, tan firmes en sus derechos de Cabildo para plantarle cara y pléito, si se terciaba, al Arzobispo incluso si era Cardenal. Canónigos de capisayo morado dentro de la Catedral y sotana con filetata y botonadura fuera. El mismo Urcelay todavía llevaba manteo y canoa por la calle, clericalmente arrogante como un clérigo de Clarín.
Hoy se avergüenzan de vestir (o de ser?) curas en la calle, aunque sí guardan con celo y lucran con fruición las prebendas canonicales, que todavían quedan algunas. Menos mal que revisten hábitos corales y ocupan los bancos de la Octava entonando en morado. Es curioso que se pavoneen por las naves y se acharen por las calles, como si dieran la razón a los que embisten para que lo católico se quede de puertas adentro y el laicismo impere por plazas, foros e instituciones.
Pero yo iba a escribir de la Octava, con la Catedral oliendo a incienso de Corpus que no es del mismo olor que el de Diciembre; como tampoco la luz de la Inmaculada es la de Mayo o de Junio. Ni las corrientes de dentro de la Catedral, que te cortan por la Purísima, se agradecen en el Corpus, y se buscan en Agosto. La temperatura interior de la Catedral, tan variable y estacional, un microclima que según dónde y cuándo te puede templar o enfriar o caldear la devoción. También pasa en otras catedrales, pero en la nuestra, pasar del tabardillo con escalofríos al torozón con sofoco, puede ocurrir sin solución de continuidad espacial y temporal.

Las horas han cambiado. Con las dos que llevamos de adelanto sobre el sol y sus horas, las horas ya no son las mismas. Imaginar a Blanco White o a López Cepero, a Morales o a Eslava, a Mateos Gago o Muñoz y Pabón, hay que hacerlo con dos horas de adelanto, retrasando para ajustar la imaginación y no desafinar con anacronismos. Aunque el anacronismo está dentro, con un reloj tocando campanas solemnes sobre la tumba de Colón con dos horas de adelanto, como si el Nuevo Mundo hubiera impuesto prisas a la Magna Hispalensis, algo incongruente y vulgar, tan vulgar como el horario de fuera, del mundo.
La Catedral no es mundo, aunque esté en el mundo. Es más que nunca catedral cuando te saca del mundo y te eleva, te sube, te transporta, te rapta, te asume más allá, plus ultra de bóvedas apuntadas, de crujías en ojiva. A mí me pasa cuando la Bendición, cuando empiezan a oirse las campanillas del coro y arranca el pino mayor de la Giralda...y me dura hasta que el coro y los Seises cantan el Alabado.
No me gusta la Octava en la Puerta de la Purísima, en el crucero del Evangelio, en el Altar de Plata que era el del Corpus. Yo conocí la Octava en el Altar Mayor y la prefiero entre luz dorada de retablo y de reja. Matices de buen o mal gusto, definitivos de más cosas.
Hace años que no voy. Son posesiones pacíficas que o se gozan en plena expresión, o mejor recrearlas en interna semblanza y quieto solaz. De todas formas, son sólo muestras, avisos, aperitivos de Gloria para aliento de itinerantes ad vitam sine termino in Patria.
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sábado, 24 de mayo de 2008
Presencia
Para el Corpus, he pensado que este youtube podría servir de reflexión, a propósito de:
El video se titula "God in the streets of New York", Dios por las calles de Nueva York. Es un video vocacional preparado por la Diócesis de Nueva York; acaba con la pregunta ¿Te está llamando Dios?
A mí me resulta conmovedoramente patético y significativo. Me impresiona ese paso de lo más sagrado entre la profanidad de un mundo ignorante, despreciativo, curiosamente expectante, si acaso. Transcurre el Misterio sin respuesta de la humanidad transeunte.
Pero Dios está pasando. Con su mínimo cortejo de clérigos, de devotos y mujeres y niños. La ciudad y sus estructuras absorben de tal forma lo sagrado, que apenas es un tránsito insignificante entre la inmensa complejidad urbana. Imagino que sin la música de fondo y con el sonido ambiente real, la sensación de "desconexión" será mayor, más desconcertante.
En Francia el nombre de la fiesta del Corpus Christi conserva su "impresión" medieval: "La Fête Dieu". En mi casa, para mis abuelos, para mi madre y los de su generación, era "El Día del Señor". Aun es corriente la expresión entre la gente piadosa de mi pueblo, recalcando que ese ese y no otro es el dia en que se celebra de manera más pública y solemne al Señor.
Acabo de hablar con mi tía, que me ha contado que ya han puesto el altar en la puerta del Ayuntamiento, frente a casa. El ayuntamiento del pueblo de mi familia es vulgarmente socialista, con alcalde socialista y comparsa de concejales de lo mismo, más media tropa de peperos y una panda de iu-los verdes. Muy representativo. Pero mi pueblo es mi pueblo. Será laicista en los papeles y creyente y adorante cuando llega el Corpus o el dia de la Virgen. Todavía. No sé hasta cuándo. Yo quisiera que siempre.
Esta madrugada terminarán de adornar el altar del Ayuntamiento. Al amanecer, un camión cargado de juncia, mastranzo y romero irá dejando un reguero de aroma fresco por las calles por donde pasará la Custodia. Ya de mañana, temprano, las mujeres sacarán a las puertas las mejores macetas, y colgarán los balcones con colchas y colgaduras granas. En las casas donde hay costumbre, se pondrán altares para que paren la Custodia y se rece la estación al Santísimo. Y cuando pase, se recibirá al Señor de rodillas; y los viejos que no puedan se inclinarán al paso del Señor. Y detrás del palio de respeto, iran los del Ayuntamiento, que estarán también en lugar de honor durante la Misa.
En casa, como estamos de luto, este año no se pondrá el altar. Mi hermano, que es moderno (muy moderno) y es católico more propio, se desquita todos los años montando un altar de Corpus en el que derrocha lo que luego no practica el resto. Yo le llamo un "altar plus ultra", porque no sé cómo se las apaña para sacar, poner y colgar cada vez más telas, más colchas, más cortinas, más cuadros, más tiestos sacros, y hasta algunas piezas profanas etiam (destacan dos cascos de balas de cañón de la Guerra de Cuba; todo ad maiorem Dei gloriam). Mi tia estaba tristona, por el luto y por el altar que no se pondrá.

Lo que va de la procesión en New York a la de mi pueblo, y las que saldrán por toda España, es lo que va de cultura a cultura. También la distancia que hay entre fe allí y fe de aquí. La fe que falta en una sociedad en la que Dios apenas significa, y la que queda y se conserva en una sociedad en la que lo mejor del pasado tiene su peso y su valor, pero en declive. Hasta cuándo, no sé. Yo quisiera, ya lo he dicho, que hasta siempre. Hasta que Él vuelva, para que nos encuentre en vela, creyéndole y adorándole.
En cualquier sitio es posible. En algunos es más facil; en otros más valeroso. En unos, más patente; en otros más testimonial. En todos está Él y llama a todos porque está por todos: Ofrecido, sacrificado, vivo, sacramentado, eterno. Él que instituyó el Misterio diciendo "Tomad y comed...Tomad y bebed...". Y lo dejó y confió a su Iglesia, que dice, que pide, que clama "¡Venid y adorad!".
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El video se titula "God in the streets of New York", Dios por las calles de Nueva York. Es un video vocacional preparado por la Diócesis de Nueva York; acaba con la pregunta ¿Te está llamando Dios?
A mí me resulta conmovedoramente patético y significativo. Me impresiona ese paso de lo más sagrado entre la profanidad de un mundo ignorante, despreciativo, curiosamente expectante, si acaso. Transcurre el Misterio sin respuesta de la humanidad transeunte.
Pero Dios está pasando. Con su mínimo cortejo de clérigos, de devotos y mujeres y niños. La ciudad y sus estructuras absorben de tal forma lo sagrado, que apenas es un tránsito insignificante entre la inmensa complejidad urbana. Imagino que sin la música de fondo y con el sonido ambiente real, la sensación de "desconexión" será mayor, más desconcertante.
En Francia el nombre de la fiesta del Corpus Christi conserva su "impresión" medieval: "La Fête Dieu". En mi casa, para mis abuelos, para mi madre y los de su generación, era "El Día del Señor". Aun es corriente la expresión entre la gente piadosa de mi pueblo, recalcando que ese ese y no otro es el dia en que se celebra de manera más pública y solemne al Señor.
Acabo de hablar con mi tía, que me ha contado que ya han puesto el altar en la puerta del Ayuntamiento, frente a casa. El ayuntamiento del pueblo de mi familia es vulgarmente socialista, con alcalde socialista y comparsa de concejales de lo mismo, más media tropa de peperos y una panda de iu-los verdes. Muy representativo. Pero mi pueblo es mi pueblo. Será laicista en los papeles y creyente y adorante cuando llega el Corpus o el dia de la Virgen. Todavía. No sé hasta cuándo. Yo quisiera que siempre.
Esta madrugada terminarán de adornar el altar del Ayuntamiento. Al amanecer, un camión cargado de juncia, mastranzo y romero irá dejando un reguero de aroma fresco por las calles por donde pasará la Custodia. Ya de mañana, temprano, las mujeres sacarán a las puertas las mejores macetas, y colgarán los balcones con colchas y colgaduras granas. En las casas donde hay costumbre, se pondrán altares para que paren la Custodia y se rece la estación al Santísimo. Y cuando pase, se recibirá al Señor de rodillas; y los viejos que no puedan se inclinarán al paso del Señor. Y detrás del palio de respeto, iran los del Ayuntamiento, que estarán también en lugar de honor durante la Misa.
En casa, como estamos de luto, este año no se pondrá el altar. Mi hermano, que es moderno (muy moderno) y es católico more propio, se desquita todos los años montando un altar de Corpus en el que derrocha lo que luego no practica el resto. Yo le llamo un "altar plus ultra", porque no sé cómo se las apaña para sacar, poner y colgar cada vez más telas, más colchas, más cortinas, más cuadros, más tiestos sacros, y hasta algunas piezas profanas etiam (destacan dos cascos de balas de cañón de la Guerra de Cuba; todo ad maiorem Dei gloriam). Mi tia estaba tristona, por el luto y por el altar que no se pondrá.
Lo que va de la procesión en New York a la de mi pueblo, y las que saldrán por toda España, es lo que va de cultura a cultura. También la distancia que hay entre fe allí y fe de aquí. La fe que falta en una sociedad en la que Dios apenas significa, y la que queda y se conserva en una sociedad en la que lo mejor del pasado tiene su peso y su valor, pero en declive. Hasta cuándo, no sé. Yo quisiera, ya lo he dicho, que hasta siempre. Hasta que Él vuelva, para que nos encuentre en vela, creyéndole y adorándole.
En cualquier sitio es posible. En algunos es más facil; en otros más valeroso. En unos, más patente; en otros más testimonial. En todos está Él y llama a todos porque está por todos: Ofrecido, sacrificado, vivo, sacramentado, eterno. Él que instituyó el Misterio diciendo "Tomad y comed...Tomad y bebed...". Y lo dejó y confió a su Iglesia, que dice, que pide, que clama "¡Venid y adorad!".
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jueves, 22 de mayo de 2008
Saber

Primero fue la melodía con unas cuantas sílabas captadas al vuelo, apenas unas rimas que tenían sentido porque tenían origen. Las aprendí por tangencia, por contacto, codo a codo, en el mismo banco, de rodillas todos, los que cantaban sabiendo y yo que empezaba a saber cantando. Todos creyendo, todos adorando.
Sobrevaloraba entonces lo que ellos sabían. Como eran mayores, suponía que entendían lo que cantaban. Luego supe que la distancia entre mi ciencia y la suya no era tanta. Ellos, ellas, pronunciaban mejor, pero entendián casi lo mismo.
La admiración fue mayor y mayor el asombro cuando entendí que aunque supieran todo y todo su significado, al final creían igual, con la misma fe necesaria para todos, se supiera la letra o no se supiera. También descubrí que con cinco o seis años el Misterio es más facil, más cercano, más comprensible y menos discutible, más fascinante. Y sin preguntas.
De niños somos muy scotistas. El silogismo del "potuit, decuit, ergo fecit" se aplica con universal coherencia lógica.
Pero es así cuando se cree. Se cree y sobra todo lo demás: Sola fides sufficit!
Y afirmando con corazón tan sincero como el de un niño de cinco años que empieza a balbucear tarareando el Pangelingua y el Tantumergo sin entender pero sabiendo, creyendo y adorando.
También amando, con una conciencia muy cierta de que es Él y Él está porque puede y quiere y está.
In eadem fide custodia et adauge!
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martes, 20 de mayo de 2008
El pais de Frankenstein

Después de la pesadez insoportable de las novelas de la ilustración con sus tesis morales de inmoralidades estragadas, los relatos de misterios tenebrosos que raptan el sentido y deliran noctámbulos, son una delicia. No sólo de ilustración vive el lector.
Sin embargo nunca me gustó ni Mary Shelley, ni su "Moderno Prometeo". Las ellas literarias que me gustan, las de esa época, son la Austen, las Brontë, la Barrett-Browning, y las de su especie. De la Shelley deduje una estampa de refinada alternadora contertulianta de románticos de la galería, que no sé de dónde concluí pero que me la ha hecho tan poco simpática como su monstruo.
Su monstruosidad, la que imagino, por mucho grabado que vea, tiene la cara del papá de la Family Monster, malrato de mis noches de verano, cuando tierno infante de siete-ocho impresionables años. Terrible. El monstruo de Frankenstein tiene esa cara monstruosa, que todavía me da escarrapelo. Y eso que me hago un concepto sumario, sin pormenores, del engendro de laboratorio; porque si me pongo a imaginar que lo hicieron de retazos de muerto, y lo cosieron con aguja colchonera, y le dieron energía con un rayo de tormenta, mi potencia imaginativa recrea un mostruo que ya quisiera haber tenido en mente la antipática Mary Shelley, que en paz descanse.

Que yo no sé si estará descansando en paz con la monstruosidad que están elaborando sus paisanos; pero esta vez no es novelorio gótico, sino fantasmagórica realidad. Hace un año o así escribí sobre esas "quimeras" de laboratorio que ya están aprobadas por el Parlamento de su Majestad. Por cierto que el edificio neogótico puginesco pega la mar de bien como escenario para ubicar la legalización de los engendros. Muy propio. Casi un escenario de Harry Potter. La realidad superando cada vez que puede a la ficción.
¿Que pasa en England? ¿Huele a podrido como Dinamarca en Hamlet? Porque esas monstruosidades genéticas deben heder a carne corrupta, a humanidad hedionda. Y las leyes, también. Y también el Parlamento. Y el Gobierno de his Royal Majesty.
Si England sigue siendo el referente que ha sido para Europa desde los tiempos en que Mary Shelley se enervaba fantaseando un Frankenstein factor de mostruos, Europa y el mundo se van a plagar de híbridos antropo-animalescos, revival en carne mortal de los bestiarios medievales y sus lucubraciones.
¿Una "cartamagna" de los horrores? Parece que yes. Con la coartada de que es para vivir mejor. Coartada que esconde la terrible verdad de una muerte de la que se pretende huir creando una vida de novela gótica de terror. Es decir, que viviremos entre monstruos, a costa de monstruos, para morir como monstruos.
O peor.
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