lunes, 1 de octubre de 2007

De Monarchía seu pro Rege


Me tengo por monárquico tradicional; quiero decir -y no otra cosa - que recibo la forma monárquica como algo vinculado a la tradición que considero mi referente. Junto con esto, también me considero crítico-dinástico y escéptico-regio; es decir, que a todas las dinastías les pongo graves peros, y no hay un rey al que no le encuentre considerables defectos, porque no los hay ni los ha habido perfectos, particular sobre el que huelga demostración.

Y sin embargo defiendo las excelencias de la monarquía sobre cualquiera vulgar república y/o derivados. Admito excepciones matizadas siempre desde una posible aristocracia moreana, pero eso es utopía de Utopía.

Escribo esto desde el malestar por las manifestaciones anti-monárquicas de los últimos días, que ya se adivinaban con tantos malos augurios desde que psoe-2 re-ocupó la Moncloa, en mala hora. Detrás de todo anda el capo di tutti capi, tan insensato como siniestro protervo; de eso no me cabe duda. Son él y su piara.

Al Rey le tengo comedida simpatía, pero a la Corona, indiscutible aprecio; no por quien la lleva - sufrimos tiempos minimalistas de reyes sin corona y papas sin tiara, qué dolor! - sino por la institución misma.

La institución misma es de origen....mmmhhh...de origen...eeemmmhh...de fundamento...divino ¿¡¡!!? Bien, digamos que sacro, por lo menos desde aquellos "pathesi", reyes-sacerdotes de las remotas culturas de la Mesopotamia madre de las culturas. Reyes que en la Escritura serán figura del Rey-Mesias, esto es, de Cristo-Rey. Y en este punto la protestación de fe monárquica se me fundamenta tanto, tanto, tanto, que a ver quién me saca de mis trece monarquizantes absolutos.

Que esa es, también, otra: Un rey-rey es rey sin reservas, parlamentos, constituciones y demás recortes de trono, corona y cetro; con un peligro también evidente que la Historia ilustra terriblemente: Que han habido pocos Numas y muchos Tarquinios; que David fué el mejor y davideó todo lo que pudo (caso Betsabé-Urias inclusive, que ya lo quisieran actualizado los degenerados de la prensa rosa), y de David a Sedecías, vaya declive de la dinastía mesiánica! Y desde estas bíblicas alturas, a las pedestres bajuras de todas las coronas de todos los reinos de todos los reyes.

Pero me confirmo monárquico.

A Stº. Tomás de Aquino, quasi que le obligaron a escribir una tratado para educar al principito de Chipre; la madre no recuerdo si era aragonesa o una de aquellas reinas de la Casa de Lusignam, realojados en Chipre cuando Saladino y sus sarracenos finiquitaron el efímero Reino de Jerusalén, el de los cruzados. Lo cierto es que lusiñana o aragonesa - no recuerdo - la reina se empeñó en un propedéutico del Aquinate para su niño príncipe, príncipe heredero; conque el buenazo de San Tommasso, resignado, le tuvo que escribir algo: "De regímine príncipum", un opúsculo, pero rebosante del sentido común y la sapiencia del Doctor Angélico.

Lo leí y lo estudié y hasta redacté el borrador de un ensayito que debe andar traspapelado entre mi papelerío. Recuerdo una de sus tesis:

- Que la monarquía, aunque corra el peligro de corromperse en tiranía, siempre será preferible porque, en caso de corrupción, se corrompe sólo uno, el rey; pero en el caso de la república, en la que no es uno sino muchos los que gobiernan, es mayor el riesgo de ser muchos los que se corrompan.

El capítulo 6 de la obrita, dice terminante: “El gobierno de muchos degenera más frecuentemente en tiranía que el de uno solo, y por tanto es preferible el régimen monárquico”

Elemental! (Cuando uno lee a Stº Tomás, a veces se le ocurre imaginar a Fray Reginaldo de Priverno como una especie de Dr. Watson ante un brillante Sherlock Holmes de la Escolástica, escuchando de boca de San Tommasso algo así como "...Elemental, fray Reginaldo..."; - pero esto es desvarío mío -).

Elemental, decía, que cuando muchos mandan, muchos y desde muchas instancias y niveles puedan corromperse; verbigracia, la administración de la trupe circense de los del partidito de los cien años de honradez fundado por el viejo de la gorrilla, que han corrompido los cuatro puntos cardinales y todos los vectores de la rosa de los vientos (de la rosa en el puño, of course).

Bien. Era sólo un botón de muestra de la ciencia política escolástica, que es más extensa, aunque por el estilo.

Más serio: Que opino y mantengo que hay instituciones de necesaria estabilidad por mor de una higiene y seguridad en las cosas del Estado y para su bien general. En España (ay! porque España, ya se sabe, duele), cosas como la Monarquía, no se deberían ni rozar hasta dentro de cinco o seis siglos, cuando sean los tiempos de los tatatara-retata-ra-nietos de Dª Leonor, (si no nos han re-invandido los neo-sarracenos de la morería de al-Qaeda).

Por cierto, una de las cosas para las que sirven los Reyes de España en España y para España: Para pelear con los moros, reconquistar lo usurpado, y echar a la morisma plus ultra de las Columnas de Hércules, que nos separan de África.

Y, para acabar, un summum: Que rezamos "venga tu Reino", y no "adveniat republicam"; y que creemos en el Reino de Dios, que nunca se ha revelado republicano (eso es cosa de paganos).


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domingo, 30 de septiembre de 2007

De Hierónimo, el León de Belén


Le tengo especial simpatía al Santo de hoy. Hay días con Santos y dias de un Santo, que son los dominantes del Santoral. Por gracia de Dios, supongo, destacan; y no es novedad: Los auténticos, protagonizan su día desde hace siglos, sin competencia. San Jerónimo, además, no admite competencia, y pocos se atreverían a competirle.
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Alguna vez he escrito que el león que le acompaña en su iconografía y es figura en el blasón de los jerónimos, describe, más bien, el carácter del propio Santo. En la leyenda, es de esos leones feroces que se vuelven mansos al topar con el Santo eremita del desierto. Entonces había desiertos, eremitas, leones y Santos de una pieza, 100% naturales-sobrenaturales ; y los desiertos eran eremos, los eremitas ascetas, los ascetas Santos...y con leones-leones (también cuervos: Los cuervos también salen mucho en las historias de los Santos de entonces).

San Jerónimo empezó la suya, su historia, en Dalmacia (que aunque estaba donde hoy está Croacia no era Croacia, si me explico); después hizo carrera en Roma y se colocó de secretario del Papa San Dámaso (que era de Hispania, pero no español, si me explico). Formaron un excelente equipo en la Roma post-persecuciones; el Papa Dámaso escribía bellos epitafios para las tumbas de los Mártires, y Jerónimo se incardinaba hondo y firme en Roma.

Allí, además de ser secretario papal, predicó bastante y hasta dió clases a una élite de beatas de las que destacaron dos: Paula y su hija Eustoquio. Como ya no había persecuciones y al Santo (bueno, santo en construcción, más bien) le atraían los leones y ya no echaban a los crisitianos a los leones, se fué al Oriente donde sí había todavía leones (hoy ya no hay leones, pero sí hay hamás, al-qaedas, sionistas, yanquis y otras feroces alimañas, más que los leones). Pero el Medio Oriente atraía a Jerónimo por algo más que los leones: Era por Él.

Y Jerónimo se fué al principio, "ad cunas", a Belén, donde se hizo una especie de leonera en una gruta que dicen que estaba junto a la del Pesebre. Allí (ya con león acompañante) se puso a traducir al latín desde los originales hebreos y griegos los Sagrados Textos del Antiguo y el Nuevo Testamento; griego sabía, hebreo tuvo que aprender, y aprendió muy bien (le enseñaron doctos rabinos). Aplicado y docto, finalmente logró la magnífica versión que se llama Biblia Vulgata, tan querida por la Iglesia Católica.

Como un león, Jerónimo desde Belén era una fiera. Se metió en todas las controversias doctrinales de la época. Intervenía él, y la armaba; diatribaba, rebatía, argüía, insultaba y rugía a los herejes hasta acoquinarlos; arremetía contra todo quisque, y no había quisque que se le arrimara, al fiera, al tremendo, al leonino Jerónimo.

Pero cuentan que la fiera de Belén, era un ternazo en el fondo; como un cardo borriquero de espina dura por fuera y cogollito dulce en el corazón. Cuentan que se pasaba las noches flagelándose las magras carnes, ya viejas; cuentan que tuvo tentaciones fuertes, muy fuertes; y cuentan que cuando eran más recias se cascaba el pecho con una piedra, el muy bruto, el muy fiera, el leonazo de Jerónimo (ya casi, casi "San" Jerónimo).

Como estaba en Belén, como rezaba y se apedreaba cerca del Pesebre, algunas noches se le aparecía el Niño como estuvo en el pesebre; y Jerónimo soltaba la piedra y cogía al Niño y se lo ponía cabe su pecho blando por las pedradas (o por el Niño?) y, como era viejo y tenía cascado el pecho, Jerónimo lloraba como lloran los viejos, temblón y tierno; y el Niño sonreía, y Jerónimo lloraba (y el león se estaba quieto, y hasta comía paja en el pesebre de la Mula y el Buey). Vamos, que se montaba en escena la profecía de Isaías que Jerónimo traducía del hebreo al latín: "...et leo quasi bos comedet paleas..." (Is 11,7).

Y así se quedó, junto al pesebre, con el león y el buey rumiando la paja dorada de Belén. Cuando murió Jerónimo, enterraron su cuerpo flaco de asceta en la misma gruta; pasado el tiempo, llevaron su cuerpo a Roma, y con las reliquias del Santo, una carga de tierra y piedras de la cueva bethlemita. Se colocó todo en la Basílica de Santa María Mayor, cerca del relicario de la Cuna del Pesebre. Y allí espera el cuerpo de San Jerónimo su resurrección.

N.b.- No se sabe si los huesos del león también están allí; dientes no han aparecido, pero algunas noches parece que ruge, sobre todo cuando hay herejes cerca.

Para mi Jeromín, porque hoy es su Santo, y yo no lo olvido.


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viernes, 28 de septiembre de 2007

Cortesía Bloggerarum


Me han puesto en un apuro, y me veo en el compromiso. Resulta que en un mes me han "otorgado" dos veces uno de esos "premios"(?) tinkinblogagüar ("Thinking Blogger Award") que se dan de blog a blog y tiro porque me toca. El primer otorgante es amigo en directo y ya me conoce y me sufre y no se extraña de que sea espino prieto; me mandó un tinkinblogagüar de esos y pasé de seguir la cadena. Sorry.

Pero esta vez el obsequioso es un conocido de blog, solamente, que como no tiene más referencias que las blogeras, apenas sabe de mí ipse, y prefiero guardar modos.

Respecto a los bloggerios, mantengo cierta urbanidad: Visito las bitácoras de los amigos y les escribo algo (me parece que con más frecuencia/asiduidad/cantidad que ellos); mantengo lealtades si me corresponden, y si no, barro con el escobón del olvido, la-lará-larita. No vagabundeo por el bosque de los blogs, porque hay duendes, trolls, orcos, lobos, caperucitas y hasta caperucitos; sólo de entre los conocidos y los ocasionales pico y enlaceo, con medida circunspección. Algún agradable descubrimiento reconozco que he tenido, pero pocos y raros.

Un blog es un buen instrumento para quienes mantenemos la disciplina del "nulla dies sine línea"; y no es que me sienta "literario", porque detesto los profesionalismos de las letras y sólo admito la aplicación docente-discente y el dilettantismo de escritorio, tertulia, o café-club. Por eso el blog-paginear me ha resultado un invento agradable, satisfactorio, acomodado a mis comodidades y con las ventajas del internete (sobre las que no me extenderé porque Uds, distinguidos míos, conocerán, y apreciarán tanto o hasta más que yo).

Desbarrar, teorizar, pedantear, fantasear, recordar, instruir, adoctrinar, apostillar, contradecir, incordiar, etc. tecé, tecé... imaginando/suponiendo que alguien lo pueda leer y hasta escribirme un graffitti virtual, eso me gusta. Y por eso.

Además con una divertida variabilidad: Hoy de Santos, mañana del tiempo, ahora de artes, anteayer de historia, hace un mes de toros; un surtido o témpora o mores, mechado con lo de dentro y algún geyser de gaseosa (a volcán no llego) más o menos espontáneo, con tinglado de la antigua farsa para un íntimo público de odeón (entrada gratis).
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Bien, conque procedo a otorgar galardones, a saber:
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- A Miantro , un tomo de Vitrubio, para que se arquitocture en sólido y se deje de bagatelas

- A Otratuercadevuelta, una tipografía con todas sus virtualidades, para que se entinte hasta el píloro y las madrecillas de su vis literaria

- A Hispaniarum, un pendón fernandino con cierraespaña y arriba! laureado cubista racional

- A Batiscafo (y como excepción de misógino militante convencido e impenitente; conste) flor natural de exquisito olor y ampo de nieve.

- A Tumbaíto, un tomo de la "Fisiología del gusto-meditaciones de gastronomía trascendente-" de Jean Athelme Brillat-Savarín

- A Majaopúblico, un "De casu diáboli", de San Anselmo, para que lo traduzca y escarmiente

Y ya.

*** Explicatio:

De Miantro: Quoniam cursa conmigo una especie de "telemacato"
De Otratuercadevuelta: Quoniam me suscita cordiales incordios
De Hispaniarum: Quoniam desmiente en su carne mortal que las vanguardias sean de izquierdas

De Batiscafo: Quoniam la excepción confirma la regla

De Tumbaito: Quoniam me caen simpáticas sus perplejidades

De Majaopúblico: Quoniam conexiones de edad y divagaciones cultas
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P.s. No pensarían Uds. que iba a repartir también thinkis de esos, ¿verdad?; faltaría más.



+T.


Y contra los suyos


La siniestra izquierda mantiene abierta una causa, una vendetta, contra uno de los más eminentes protagonistas de la historia, a quien no han perdonado, no perdonan, ni perdonarán nunca que fuera el campeón de la caída de las dictaduras marxistas-comunistas de Europa. Jamás olvidarán a Juan Pablo II, una memoria a derribar después de muerto, porque en vida no pudieron abatirle, aunque lo intentaron tantas veces y de tantas maneras, balas incluídas.

La pasada temporada el caso del clero colaboracionista polaco tenía como última intención manchar la memoria de JPII; en lo que va de semana, aparecen en la prensa de la siniestra "noticias" de supuestos "escándalos" por la venta de reliquias del Papa. Hoy la carga es de mayor profundidad y el órgano siniestro del País publica que una anestesista (re-putada, seguro, como casi todas esas de la siniestra - ojo! que matizo "casi" -) dice que al Papa lo mataron con eutanasia (vaticana, of course).

Visionarias, conjeturadoras, alcahuetas, brujas de bola, periodistas rosas, liantas en general...y ahora anestesistas. Anestesistas que serán expertas en anestesiar y eutanasiar y por eso tienen interés en publicitarse con noticias bomba que la prensa amarilla (y la "roja") difunde encantada, que para eso está.

Una curiosa "táctica", seguro que de los manuales de des-información revolucionaria marxista-comunista, tan bien aprendidos y puestos al día por los cachorros de la piara. Esas lecciones no se olvidan

Si a San Pio X y a Benedicto XV les acusaron de filo-germanos/austriacos y anti-aliados; si Pio XI fue filo-fascistón; si Pio XII cargó con el baldón de la calumniosa sospecha del silencio, a JPII le levantarán estas y más. ¿Con pruebas más contrastables, con argumentos más contundentes?

¿Y qué más queda?

Pues un Octubre caliente y rojo, muy rojo. Porque hasta el 28-O que se beatifiquen los Mártires de la República y la Guerra, el bombardeo va ser terrible, digno de otro Picasso que pinte otro Guernica mutatis mutandis: Nosotros somos Guernica y las bombas nos las tiran ellos. (Ellos son los de siempre, nosotros también los mismos).


Pero ellos pasarán; nosotros quedaremos hasta que Él vuelva.

Mientras se aguanta, leemos, releemos y meditamos el "...et portae ínferi non praevalebunt..." con toda su profecía de esperanza y misterio; pero duelen los golpes: Nos los dan donde más hieren, sobre lo que más queremos.

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miércoles, 26 de septiembre de 2007

Contra Él


Siento siempre cierto desencanto cuando me encuentro a personas en plano/nivel de sensibilidad religiosa distinto al mio. Pero la frustración es penosa si descubro en otros una agresividad más o menos latente hacia lo religioso (que suele ser lo cristiano); en el caso de que la animadversión sea explícita, también mi malestar es mayor.

Nos desenvolvemos en una cultura en la que el sentimiento anti-religioso se afirma con una creciente intensidad, cada vez más notable. No es un fenómeno espontáneo, sino efecto de una determinada actividad dirigida con intencionalidad y explicitada influyentemente en casi todos los medios en los que desenvuelve nuestra vida, desde los centros educativos, al ámbito familiar, pasando por el más general de las relaciones sociales, y contando siempre con el favor de los medios de comunicación.

La experiencia religiosa del cristiano se forma y crece en la Iglesia, pero se reduce de hecho a una relación entre Dios y cada persona, con tantos y diversos grados de fe, conciencia, vida espiritual etc. pero siempre dependiendo sustancialmente de esa comunicación/comunión primera y fundante de Dios con cada hombre (alma).

Hace poco comentaba en otro blog que el ateísmo como fenómeno es más una voluntad que niega antes que una razón que no entiende. El tema/problema de Dios no se plantea comunmente con toda su profundidad y complejidad racional; por eso el declararse "agnóstico" es la forma más banal de reconocer que no se desea abordar el problema ni discurrirlo, prefiriendo la evasiva de la opción agnóstica como una especie de gatera por la que escapar cuando se presenta el dilema. Porque el problema de Dios se plantea radicalmente desde el si o el no: Dios existe o no, sin términos medios.

El ateo fundamentalista-filosófico iconmovible en la negación de Dios y su posibilidad, es una rareza tan extraordinaria como lo pueda ser el vidente místico, en antitético. No sé si ha existido tal cual; yo más bien diría que no y, si lo hubiera habido, le supondría fruto de algún desorden mental, poco común. Si la duda de fe es una eventualidad para el creyente, a fortiori el "ateo" debe experimentar una duda semejante sobre Dios y su existencia real; una duda tanto más recurrente cuanto mayor sea la inteligencia (discursiva o analítica, es lo mismo) del individuo en cuestión.

Pero ya digo que son pocos, muy pocos, estos "ateos de razón"; los que sí abundan son los "ateos de corazón", quiero decir de voluntad. Reaccionan contra Dios, más que negarlo racionalmente. Y con un grado de violencia que denota una motivación compleja detrás de su explícito rechazo agresivo.
Quizá sea una variante (o principio?) del complejo de Edipo freudiano, y tenga algo que ver con remotos tráumas infantiles, o una derivación de atavismos regresivos; no sé. Pero todo esto se me viene al pensamiento cuando escucho, veo, leo, esos ataques, agresiones, reacciones tan virulentos y vehementes contra la religión (el Cristianismo y la Iglesia, casi siempre) y Dios.

Si en el caso del creyente es Dios quien interviene y da la gracia y la fe primera, comenzando y manteniendo ese especial y sobrenatural "diálogo", en el caso del hombre increyente, ¿quién interviene? Porque es también evidente que la negación del trascendente o la reacción contra Dios y las cosas de Dios no es fruto de un razonamiento autónomo, incondicionado; no conozco a ningún "ateo" "agnóstico" o "anti-teísta" libre de influencias, sugerencias, transferencias. Todo eso que hoy se favorece tanto y desde tantos sitios con resultados los mismos: Contra Dios y las cosas de Dios y la gente de Dios.

Ayer leía lo que fray Rainiero Cantalamessa escribía sobre un libruco con terrible título ("Dios no es grande") y un viperino subtítulo ("La religión lo envenena todo") de un autor (cuyo nombre no citaré) representante cultural de las alquitarada sociedad liberal-capitalista-materialista-postmodernista (made in Usa, of course, pero ubicable en cualquier otro confín del Occidente - nunca mejor dicho "occidente" -). El buen capuchino le reconcía al agresor habilidad dialéctica, contundencia crítica, y "extraordinaria cultura". Si hubiera añadido que "más sabe el demonio por viejo que por demonio", hubiera quedado más conciso.

Pero del demonio no cabe hablar con sus agentes/instrumentos, porque niegan la mayor: No hay demonio.
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Y entonces, ¿quién? ¿Ellos solos? ¿El del libro ese; o el de la exposición de Ibiza; o el de las fotos de Badajoz; o el del best seller del codigucho; ¿O los demás que hacen y repiten lo mismo? ¿O quienes y pagan y propagan eso mismo?

Cuánta perversa ingenuidad, ¿no?


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martes, 25 de septiembre de 2007

Subir y edificar el Templo

Esta semana se está leyendo en la lectio contínua del Misal Romano el Libro de Esdras, uno de los documentos más interesantes de los Libros Históricos de la Biblia.

En la lectura de hoy se nombraba a un trio de magníficos: Ciro, Darío, y Artajerjes, toda una cita de honor. Si los Faraones de Egipto y los Reyes de Asiria y Babilonia cargan con las terribles maldiciones de los Profetas por los siglos de los siglos, los Reyes de Persia, estos Aqueménidas, son bendecidos hasta el punto de que Ciro es una de las pre-figuras del mismísmo Mesías. Todo porque después de los ominosos 70 años de exilio y esclavitud en Babilonia, Ciro el Grande y sus sucesores fueron los libertadores y restauradores de Israel. El edicto de Ciro es una gloriosa proclama: "Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea su Dios con él, y suba a Jerusalén a edificar el Templo del Señor Dios de Israel" (Esd 1,3) .
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Esa es la expresión, "subir a Jerusalén", que está consagrada en la Escritura, desde el Antiguo al Nuevo Testamento. Toda una sección del Libro de los Salmos se titula "de las Subidas" (Sal 121-134) por contener el repertorio de los 14 salmos que se cantaban por los peregrinos al subir a Jerusalén; también formaron parte de otros ceremoniales y se titularon "graduales", porque se cantaban por los coros de los levitas al subir las gradas y escalinatas durante los rituales cúlticos en el Templo de Jerusalén.

Del Templo - y es el Templo por antonomasia, el único de toda la Historia en el que se ha revelado Dios Verdadero - sólo queda hoy el impresionante Muro de las Lamentaciones y, sobre él, el solar con la gran explanada sobre la que se levantan las mezquitas de Omar y Al-Aqsa. Desde el Monte de los Olivos y el vecino Monte Scopus, la vista rutilante de la cúpula dorada del Domo de la Roca suple espléndidamente el efecto que debió causar el majestuoso Templo (el primero, el de Salomón, destruído por Nabucodonosor en Julio del 587 a.C; y el segundo, el de Herodes, que demolieron y arrasaron los romanos cuando Tito asedia y toma la Ciudad en el año 70 de nuestra era).

A la explanada de las mezquitas no suben los judíos (los judíos observantes); existe una prohibición rabínica que veta el acceso al recinto por el temor reverente de evitar pisar partes sagradas, sólo permitidas por la ley antigua a los sacerdotes; el temor se extrema al imaginar que se pudiera estar hollando el Tabernáculo, el Santo de los Santos, al que sólo accedía una vez al año el Sumo Sacerdote durante las celebraciones del Dia de la Expiación.

Desde el año 70, al poco de la Ascensión de Jesucristo y el nacimiento de la Iglesia, el culto veterotestamentario había cesado violenta y absolutamente, imposible de ser restaurado por no existir el Templo. Esa situación a-litúrgica se ha perpetuado hasta el presente, acompañando la evolución histórica del judaismo y el culto sinagogal, que suple relativamente el antiguo culto del Templo. Recuerdo al p. García del Moral explicando las paradojas de un hipotético culto restaurado: Además de superar para la erección de un nuevo templo el formidable obstáculo de las mezquitas, supondría el restablecimiento del sacerdocio levítico, con la reorganización de los ritos sacrificiales, algo que repugnaría a la sensibilidad moderna del judaismo, tan lejana ya de las formas del culto antiguo.

Sin embargo, parte del actual Israel sueña con esa posibilidad, alentada desde algunos de los sectores más radicales del sionismo. El pasado mes de Mayo, aparecía esta noticia en el diario Haaretz : Un reputado rabino sionista, discute la prohibición de acceder a la explanada del Templo, y anuncia que el año próximo subirán al Templo, que será al fin reconstruído empezando con la ceremonia de lustración de la becerra roja (Num 19,1 ss.). Al parecer, ultimamente los rabinos han estado recibiendo insistentes presiones de los sionistas radicales para que se levantara la prohibición de pisar el antiguo solar del Templo, y los israelistas pudieran visitar sin trabas religiosas la explanada.

Aparte la conmoción religiosa que supondría para la Iglesia y los cristianos(sería revivir las instituciones cúlticas del Antiguo Testamento), la reacción del mundo islámico sería también de dimensiones "bíblicas", pues habría que arrasar las mezquitas para erigir el templo (providencialmente imposibilitado físicamente por esas mezquitas, tan veneradas por la tradición musulmana, que las vincula a la memoria del mismísimo Mahoma, "el" profeta/"su" profeta).

Tremens ac fascinans: Ecco il Sacro !

(Con el pretexto de la lectura de Esdras, que me ha venido al pelo para la esta entrada).


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lunes, 24 de septiembre de 2007

De Cine


Sólo me parecen dignos y de cierto nivel los festivales de cine de Venezia y Berlín. El de Cannes es una boutàde de los franceses, y los demás un remedo, más o menos provinciano, según cómo se atine a disfrazarlo en la prensa.

El de San Sebastían (curiosamente "San Sebastian", no insitiendo en "Donosti"; ni tampoco en que es un invento "franquista" del año cincuenta y pico, de aquella España-España profunda. Eso no se dice, eso no se cuenta, eso no pasó); el de San Sebastián, decía, se define este año en lo que vale con ese premio que le han dado a uno de los peores majaderos de la cartelera de Hollywood (otra curiosidad: que se ensalce lo de Hollywood en el San Sebastían de la kale-borroka/arre borrico y errikotabernas/corre que te mato. Increíble paradoja).

El cine es una novedad en las artes que ha recorrido en poco más de un siglo casi toda la trayectoria de la Historia de las Bellas Artes, como imagen en movimiento rápido que es. Desde aquel 1895 de los Lumiére al cine de usar y tirar de ahora, el espectro cinematográfico es tan rico y capaz que ahora mismo se está promocionando en Barcelona un Congreso Internacional de Teología y Cine; el primero en su especie, parece ser, y con el subtítulo temático de "Dios en el Cine", que ya daría de por sí para una quaestio disputata. (Al margen, digo que me revienta la versatilidad del que mete en cualquier salsa la Teología, como si semejante ciencia fuera compatible con todo aderezo circustancial y/o coyuntural sin desvirtuarse, pero esta es otra quaestio).

Por supuesto que junto al sólido Dreyer, sacan también a Tarkovsky, y a Buñuel, y a Kieslowski, y a Olmi, y a Allen; y hasta a von Trier y a tres enigmáticos cineastas iraníes que ellos sabrán, porque no les ponen ni nombre.

Como se ve, ideal para rematar de los nervios y con tráuma cinemato-teológico digno de diván (y argumento de película para el 2º Congreso, Deo volente).

No sé si existe en Cine lo que Moeller hizo con la Literatura del siglo XX. Pienso que resultaría un tremendo análisis de las crisis de fe-religión-teología-Cristianismo en nuestra más próxima contemporaneidad, con ejemplos que rayan el tema "problematizando" desde la "Intolerance" de Griffith hasta los dramas de Tarkovsky, o el recien fallecido Bergman (que por cierto no sale entre los del 1er. Congreso de Barna, qué raro).

En el programa, la cosa la pintan seria, como actividad de la Facultad de Teología de Cataluña (bueno, no: Facultat de Teología de Catalunya, que no es lo mismo, pero sí), y con nada menos que un Obispo-Bisbe de moderador de las mesas-ponencias (deberían ser, más bien púlpitos/ambones-redondos, ¿no?).

Como los organizadores son - i presume - de la clerecía y laicados modernos, no habrá Misa de apertura ni Te Deum de clausura, que es lo que pegaría, digo yo.

De todas formas, yo no iría al evento ni con la guardia civil apuntándome (perdón: mossos de esquadra). Un Obispo-Bisbe cinéfilo y en mesa redonda, debe ser letal córpore et ánima.

Además, pienso que Dreyer, Tarkovski y cía , mejor en casa y en sus justas dosis, para no desvariar; que una peli es una peli, y Teología, otra cosa.


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