martes, 1 de noviembre de 2016
Ceremonias de confusión
Desde la primera salida al balcón, estrenó ese anómalo ceremonial de confusiones que ha ido definiendo el perfil de su pontificado. Parece que busca escenarios a propósito para sus representaciones, para auto-practicar aquel -'Hagan lío !!' que lanzó como uno de los lemas de su programa pastoral universal.
Esta pasada tarde-noche, en la catedral luterana de Lund, el cuadro parecía diseñado por un escenógrafo maestro en semiosis visual: Si se pretendía una presentación de la unidad católico-luterana, se presentó un grupo uniformemente caracterizado con PP Franciscus vestido con el talar y sobrepelliz blanco con estolón rojo entre otros personajes (luteranos) vestidos también con túnicas blancas y estolas rojas, todos iguales, todos lo mismo...¿Porque son lo mismo???...¿Porque da lo mismo???...¿Porque ya es lo mismo?
El que estuviera presente en la misma escena una fémina bis-pseudo-obispesa (dos veces falsa jerarca: una por luterana y otra por hembra), añadía a la conspicua synaxis un punto más de lío y un grado más de confusión.
Siendo la enésima vez que obligan a los fieles católicos a comulgar con la rueda de molino ecumenicista, podría parecer que sólo se repite, una ocasión más, la ya muy ensayada y manida ceremonia de la reunión. Pero esta vez, la efemérides luterana provoca una mayor repugnancia al catolicismo consciente.
Si así se abre el funesto año que recuerda los cinco siglos de la mayor herejía cismática que degeneró y fracturó a la Cristiandad, oremos para que las 95 tesis de fray Martín no se entronicen con honores en el atrio de San Pedro.
... Aunque los portones de bronce de la Basílica sean difíciles y duros de clavetear.
+T.
lunes, 31 de octubre de 2016
viernes, 28 de octubre de 2016
Balduinizar o no balduinizar...that's the question
Un ocurrente compadre, ya quasi venerable reverendo, descubrióme el otro día un concepto nuevo que yo entendí muy socorrido para los tiempos que corren. A ver si lo expongo y me explico bien:
Su origen remoto se halla en aquellos tres días en que el rey Don Balduino de Bélgica se procuró un paréntesis, un suspenso temporal en sus funciones regias, para no verse obligado a sancionar una ley abortista presentada y aprobada en el parlamento belga; era rey, dejó de serlo y volvió a ser rey, todo ello entre el 3 y el 5 de Abril de 1990, protagonizando una peregrina y muy paradójica solución de continuidad sin solución de continuidad.
Conque dice mi reverendo compadre que lo que hizo Don Balduino por su real voluntad, con aplauso del mundo católico, lo mismo lo realiza su real gana (la de mi compadre) para no verse comprometido (porque no transige su católica conciencia) con el ecumeneo y el luteraneo de PP Franciscus próximamente en Suecia.
Considerando lo cual y todo lo dicho atque expuesto, mi reverendo y venerable contertulio se declara 'balduinizante' eventual y avisa que 'balduinizará' respecto a PP Franciscus, sus intenciones, palabras y actos durante los días que dure su luteraneo en Suecia. Item plus, auto-declarará para sí mismo (ipsi) la finalización del 'balduinizaje' una vez PP Franciscus retorne a Roma, reservándose, por si volviera a ser pertinente, repetir la 'balduinización' cuantas veces haya motivo para ello, si se diera otro o más casos, Dios nos libre.
Yo, de todos modos, le he aconsejado que lo consulte en dirección espiritual, dada la gravedad de la decisión. Él me ha respondido que confía plenamente en el oído duro de su nonagenario pater spiritalis, un docto clérigo de probada virtud, insigne perito en casuísticas de conciencia, que cuando le pregunto cómo está del reúma me responde con blanda sonrisota que sí, que le gustaron mucho las bizcotelas merengadas, y a su hermana también. Conque, respecto al dire spiritalis, no problem.
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Y ahora que nadie me oye, yo les confieso a Uds. que me he quedado con la duda de si 'balduinizar', como mi amigo, no será, puestos a pensar, dadas las circunstancias, más una necesidad que una extravagancia.
+T.
viernes, 21 de octubre de 2016
El bigote
He recordado estos días una historieta - creo que la referían como verdadera - que alguna vez leí y ahora no recuerdo dónde, si entre las narraciones del padre Carlos Heredia, o en algún cuento del padre Coloma, o en algún autor por el estilo. Y era sobre un bizarro oficial de los Tercios tocado por la gracia de Dios y convertido, dispuesto a mudar de vida y estado, que pidió entrar jesuita. Cuando acabó de hacer los Ejercicios Espirituales, ya a punto para comenzar la primera probación, su director espiritual le indicó que debería afeitarse el gran mostacho, un formidable bigotón con puntas, pues parecía (entonces) un aditamento que no se avenía con el tipo exterior, figura y presencia, que debía tener un aspirante a jesuita. El valiente y decidido militar, tan convencido de su vocación, quedose, empero, muy contrariado con la petición de su confesor, y, con todo sentimiento, pero entero en su decisión, le contestó finalmente al padre que no, que a su mostacho no renunciaba. Conque, igualmente sentido, el maestro jesuita le despidió, pues que así se truncó aquella vocación en ciernes. Pero sucedió que aquella noche, luego de cenar y leer un rato, el capitán se durmió, con el codo sobre la mesa y la cabeza sobre la mano, tan cerca del velón que le alumbraba que, dando una cabezada, la llama del candil le prendió fuego a la punta del mostacho y se despertó sobresaltado con medio bigote ardiendo. Se lo apagó a manotazos, y luego se miró al espejo y vio la ridícula imagen de aquel bigote que era su orgullo, la mitad chamuscado y la otra mitad aun con su punta lucida, y se echó a reír con buen humor, comprendiendo de un golpe toda su vanidad y a la vez el valor precioso de la vocación santa que estuvo a punto de perder por la vanagloria de un bigote. Aquella misma noche se afeitó lo chamuscado y la otra mitad también, y en cuanto amaneció corrió en busca del director espiritual para contarle el caso y retomar su propósito sobrenatural, con nueva determinación, sin la querencia de aquel bigote que fue su estorbo frente a la llamada de Dios. Así, más o menos, es la historia que leí, no recuerdo dónde.
De hacer más reflexiones y corolarios, me excuso. Mencionaré, no obstante, la vulgaridad formal del cada vez más abigarrado mosaico francisquista.
Él es el Papa, y así son sus hombres.
+T.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Alma y España
Aprendí que era el alma
de mi ser lo más hondo
espejo del Creador,
inmortal vida y centro
de celestial valor.
Hoy sé que atesora
también la sal y el tiempo,
lágrimas, gozos, vientos,
la lluvia, el color, un ciento
de cuentos y leyendas,
de amores y promesas,
mil olvidos, recuerdos,
desengaños y sueños,
los posos de mi alma,
pasión, sabor, dolor.
También creció la patria
profunda en el espíritu,
raíces, cimas, fondo,
senderos de la historia,
sangre, victoria, honor.
Y cuando digo ¡España!
con todo lo que amo,
es un eco de mi alma,
pulso que sube a Dios.
+T.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Te Deum
Sincero, desde lo hondo, íntimo, dulcemente incoado, con ecos de voces ausentes y trémolos suspirados, como una simple letanía breve en palabras y extensa en intenciones, por tanto don, por tanta gracia, por tanta misericordia. Quoniam in aeternum misericordia Eius !
O Bone Iesu, fac ut sim sacerdos secundum Cor Tuum !
+T.
viernes, 23 de septiembre de 2016
Sicut una inter pares
Celebrando el otro día la Misa de la fiesta de San Mateo, al rezar el prefacio (Misal Pablo VI, 2º prefacio de Apóstoles), asentía creyendo lo que rezaba, una proclamación de la fe católica apostólica y, a la vez, una alabanza a Cristo, a Dios que nos entregó ese misterio de salvación, del que participamos y en el que vivimos:
"...Porque has cimentado tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia Ti..."
Después, meditando sobre lo celebrado y rezado, me preguntaba si la Iglesia, la actual, la post-conciliar, la que encabeza visiblemente PP Franciscus, podía considerarse consciente, sapiente y operante según ese misterio proclamado y rezado en el susodicho prefacio.
La nueva edición de Asís (y las anteriores) nos dice que no, que la Iglesia que va a Asís ha dejado de creer en su misterio, en su esencia, en su vocación. La Iglesia de Asís se siente cómoda siendo una inter pares.
Lo enfermizo, lo anómalo, lo desconcertante, es que los que se sientan como iguales a la Iglesia en la mesa de Asís son cismáticos, herejes cristianos, infieles anti-cristianos y paganos contra-cristianos, un muestrario, alardeaban, de 500 representaciones, de todo el mundo.
Tuve un amigo sacerdote que, algunas veces, me llamaba para pedirme que bendijera una imagen, o celebrara alguna Misa solemne, o predicara algún sermón. Daba la impresión de que él mismo no se tomaba en serio su potestad, su ministerio, la gracia de la que era administrador. Después de algunos años, dejó el ministerio. Sigo creyendo que su caso fue el de una vocación sincera mal formada, mal dirigida y mal vivida. Por eso sus vacilaciones. Por eso su incomodidad de sentirse sacerdote y actuar como tal.
La Iglesia que va a Asís parece sentirse incómoda consigo misma, duda de su carácter sobrenatural, se descoordina de su misión ultraterrena y se alía con instancias del mundo con la coartada-excusa de compartir una misma voluntad sobre la paz. Una paz que, como concepto, es imposible que sea coincidente esencialmente si se expresa según los respectivos credos de los asistentes a Asís. La paz de Cristo no es la paz de los judíos, ni la de los mahometanos, ni la de los budistas, ni la de los confucionistas, los jainistas o los bahai. No existe una paz común entre los hombres. La Iglesia se desidentifica si convoca una imposible oración global para una inexistente e inexistible paz universal.
Para un cristiano, para un católico, estremece ver el escenario de Asís mientras se arrincona el Evangelio porque se prefiere la convergencia vana de todos (que no son todos) en vez de la predicación de la conversión a Cristo y a su paz verdadera, que es don celestial y no pacto terrenal.
Rezamos sin creer el Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
...Si es que se reza.
+T.
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