viernes, 31 de mayo de 2013
Sacrìlego y cretino Novell
No me lo creía, ni cuando lo estaba leyendo. Después me dije que sí, que le pega al mentecato porque desde que le pusieron la mitra perdió el sentido común:
El Obispo Novell se disfraza de diablo (ver también aquí, aquí y aquí)
¿A qué juega? Porque eso es jugar con lo que es: Un obispo de la Santa Madre Iglesia - ¡imprudentes quienes lo promovieron, imprudente el que lo nombró, imprudentes quienes lo ordenaron !!! -.
Uno se pregunta qué valor le da Novell a ser obispo, qué significa para él ser jerarquía.
Imagino que estaba aburrido, fastidiado por no salir en la prensa que estuvo dos años sacando reportajes sobre el bisbet, el obispo más joven de España (aunque el preferiría decir 'de Catalunya', sola y exclusivamente). Por eso habrá tenido la indecente, aberrante y sacrílega ocurrencia de vestirse de diablo y fraternizar con el pueblo llano en La Patum, como si fuera un demoni más de esos que montaban los espectáculos de Els Comediants (que abusaron, por cierto, hasta el hastío de los demonis).
¿Y después de vestirse de demonio y payasear haciendo diabluras por las calles, tomó la Custodia con el Santísimo Sacramento y presidió como bisbe la procesión del Corpus Christi en Berga?
¿O después de salir de demonio ya no tuvo ganas de salir de obispo en la procesión?
Cuán cretino hay que ser.
¿Su metropolitano lo llamará al orden, canónicamente?
p.s. El detalle de la estelada catalano-republicana a la vera del demoni-bisbe que no me digan que es casualidad.
+T.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Lo de Bagnasco en el funeral (o la elocuencia de la imagen)
Comentar imágenes elocuentes (las imágenes - hasta las 'mudas' - son parlantes, clamorosas muchas veces), parece una redundancia. Si son imágenes hirientes, escandalosas, el comentario no es un acto masoquista que ahonda morbosamente en la herida, sino una especie de válvula de escape del mal humor, como cuando se saja un grano infectado para que salga el pus. Digo todo esto como prólogo a los youtubes con las imágenes, tan chocantes.
Este es el primer shocking:
Después de la polémica suscitada a raíz de este episodio captado por las cámaras, ya sé quien es ese travesti, alias Luxuria. Pero, aun conociéndolo de vista, no lo hubiera distinguido si se me hubiera acercado a comulgar tal y como recoge el yutube, mucho menos si me encuentro en una Misa de funeral con un ambiente abigarrado, agitado, crispado y electrizado. Véase este otro video:
La gente ocupa irreverentemente el interior de la iglesia, interrumpen el sermón del Cardenal Bagnasco, una señora sube al presbiterio reclamando respeto...En esas circunstancias es difícil, muy difícil, mantener un mínimo de serenidad competente para distinguir quien se acerca a comulgar. Me remito otra vez a las imágenes.
Cuando aparecen fotos de primer plano parece que Bagnasco se entretuvo unos momentos desde que el travesti (alias Luxuria) se le pone delante para recibir la Comunión. Pero, realmente, todo ocurre en unos brevísimos segundos, entre una numerosa concurrencia y en ese ambiente enervado.
¿Pudo Bagnasco reconocer al susodicho y negarle la comunión? No sé, no me atrevería a asegurar que lo hubiera reconocido. ¿Lo reconoció pero rehuyó una más que probable tensa escena y le dio la Comunión, temiendo males mayores? Recuerdo las imágenes tremendas de los gays de New York profanando el Santísimo ante el cardenal Mahoney, por poner un ejemplo de un episodio sucedido y filmado por las cámaras. ¿Temió Bagnasco algo por el estilo y por eso prefirió dar la Comunión al travesti a. Luxuria? Quizá, aunque me parece más posible la primera suposición, la confusión del instante y el ambiente: Va dando la Comunión a los comulgantes que se le acercan, uno tras otro, en tres o cuatro filas desordenadas, y, en un instante, tiene delante al comulgante travesti a. Luxuria (no muy distinto en apariencia - peinado, vestido etc,- a las mujeres que se están acercando a comulgar, pudiendo ser confundida con una de ellas); Bagnasco mira al copón, toma la Hostia y la acerca al comulgante que tiene delante, que es el travesti alias Luxuria, y, siguiendo el ritmo de la distribución de la Comunión, no tiene la suficiente consciencia para, en un instante, reconocer al personaje, detener la Comunión y amonestarle, sino que acerca la Forma a la boca: ¿Advirtió en ese instante quien era, discurrió lo que debía hacerse? ¿O ya había puesto la Forma en la boca...mientras mentalmente reconocía al personaje y advertía su error? Pienso, sinceramente, que pudo ser así. Y también que optara por evitar una escena peor, todo ello prosiguiendo la inercia difícilmente controlable de la secuencia, que no es una foto-imagen parada, sino una escena real, transcurriendo en unos segundos.
Dicho esto, digo también que Bagnasco es, al fin, responsable y culpable por haberse personado para celebrar la Misa del funeral de Don Gallo. Su obligación como obispo era encomendar al polémico sacerdote, pero eso podría haberlo hecho en una Misa privada. Con su presencia parece que aprueba la vida y costumbres del excéntrico Don Gallo, nada modélicas, tan lejos del paradigma del sacerdote católico. De hecho, la interpretación de la comparecencia del cardenal de Génova en el funeral parece como un homenaje póstumo a la trayectoria personal y pastoral de Don Gallo, como una especie de rendición ante el extravagante cura comunista.
Coherente y en su papel, la canalla de izquierda marca distancias y patea con desdén todo lo católico, tanto más si se presenta la oportunidad en un acto como ese. Con la bulla, los pitos y las voces le dejaron bien claro a Bagnasco que no le querían allí. Por su parte, Bagnasco no supo darse cuenta de que desentonaba en aquel sitio.
Es lamentable, y a la vez sumamente patética, la atracción que sienten nuestros jerarcas por esos personajes de la izquierda y sus ambientes. Les aflora una especie de complejo obrerista, restos de la indigestión de aquellas tendencias de los años 60, tan mal asimiladas por los jóvenes curas de entonces que hoy son viejos obispos con atavismos y sentimentalismos del '68. O con acomplejados sentimientos de culpabilidad que les impiden poner a las personas y las cosas en su sitio. Y por eso pasan cosas como estas: Un Cardenal desubicado en el funeral populista de un cura comunista, del que se dice que fue abortista y hasta cooperó en algunos abortos; un cura escandaloso aficionado a escandalizar.
Que en paz descanse Don Gallo, que el Señor le haya perdonado; pero Bagnasco no debía estar allí.
Y como estuvo, fue protagonista (forzado? involuntario? consciente?) de ese lamentable momento del travesti comulgante.
Al travesti (alias Luxuria) le faltó tiempo para, en la misma puerta de la iglesia, reivindicar la sacrílega anécdota como el inicio del cambio por la tolerancia pastoral pro-homosex. El demonio no pierde puntada (y los medios le siguen la jugada): Un cardenal italiano rompe un tabú y da la comunión a un transexual
Cosas que pasan cuando nuestros jerarcas no son conscientes de su Jerarquía.
Me comentaba al respecto un amigo italiano que con Siri eso no habría sucedido. Claro que no. Aunque tuve que recordarle que los lodos de Don Gallo comenzaron con alarmantes polvos ya en tiempos de Siri (o, digamos, en el post-concilio que sufrió Siri).
+T.
domingo, 26 de mayo de 2013
Del exorcismo políticamente incorrecto
Los Papas no exorcizan, parece decir una etiqueta no escrita del liber consuetudinarius del protocolo papal post-conciliar. Ya se sabe que los demonios, desde la Dei Verbum, sujetan su existencia a una especie de convenio regulado por el quasi-dogma del 'género literario' y el grado de des-catolización o infección modernista del exégeta, predicador y/o catequista de turno, de tal forma que los demonios que salen en el Evangelio y las lecturas se obvian bajo la rúbrica (tampoco escrita) de 'se leen pero como si no estuvieran'.
Si lo del Papa Francisco el pasado Domingo de Pentecostés fue exorcismo o no, lo saben Dios, el Papa y los demonios. Pero tuvo que ser algo distinto de la bendición-contacto o el gesto habitual del Papa Francisco con los enfermos; esto fue diferente: Por la seriedad que se impone en el momento (aunque fueran unos instantes), por la imposición intensa de manos, por la sorpresa de los pocos que estaban cerca, por el profundo cambio de semblante del enfermo, por el interés que muestra el sacerdote que acompañaba al enfermo en silla de ruedas.
El sacerdote es bien conocido por los televidentes de María Visión. Yo mismo (que no soy muy vidente de la susodicha emisora) lo reconocí en cuanto ví el YouTube: Es un p. legionario, mexicano, llamado p. Juan Rivas, que presenta reportajes sobre santuarios marianos, prodigios eucarísticos y apariciones; diríamos que un quasi profesional de los medios.
Cuando ya el lunes se discutía en facebk si fue o no fue exorcismo, propiamente, comenté que, por supuesto, no pudo ser un exorcismo ritual, aunque bien pudo haber sido un exorcismo intencional real, tanto más siendo el Papa el ministro del mismo. Así y todo, por las imágenes del yutube y el marco carismático de la Misa de Pentecostés, concluyo que pudo haber sido una de esas 'oraciones de sanación' tal y como se realizan en las reuniones/celebraciones de los grupos de Renovación Carismática. Digo esto sin excluir el exorcismo, digamos, 'sui generis', y considerando que es el Papa el ministro del acto, con potestad también extraordinaria, en todo caso.
Lo chocante del caso es la rapidez de Lombardi y el entorno oficioso del Vaticano en desautorizar a quienes publicaron que el Papa Francisco había realizado un exorcismo. ¿Por qué esa reacción? ¿Acaso no puede el Papa ejercer el ministerio de exorcista? ¿No puede el Papa hacer lo mismo de Cristo el Señor y sus Apóstoles? ¿No debería, incluso, verse obligado en algunas circunstancias? ¿Por qué entonces esa alarma, esa impresión de querer distanciar al Papa de un acto así?
Los exorcismos son sacramentales, actos de oración, deprecación y bendición. Son, en cierto sentido, ritos menores en cuanto competían originalmente al ministerio menor de los exorcistas. En los primeros siglos de la Iglesia fue un ministerio bastante común, que, sin embargo, con el transcurso del tiempo, se fue haciendo menos frecuente, quedando reservado, finalmente, a los sacerdotes, que son quienes ejercen hoy día el ministerio bajo las prescripciones que figuran en el Códex (c. 1172 ; cfr también la instrucción sobre exorcismos de la S.C.D.F. siendo Card. Ratzinger prefecto de la misma).
Desde los años setenta, por el éxito de la novela de W.P. Blatty y la película de W. Friedkin , el tema del exorcismo y los exorcistas se convirtió en un auténtico sub-género de las novelas y el cine de ficción/terror. Un tema (nunca olvidado, pero poco presente) de la liturgia/pastoral de la Iglesia se vio así expuesto de forma poco adecuada, fomentando el interés o la fantasía morbosa del público en general. A los católicos en particular les afectó de manera muy especial, surgiendo en mucha gente una preocupación que pasaba del interés propiamente espiritual a la atracción por los fenómenos paranormales: De la precaución contra el demonio tentador enemigo (ordinario y vencible) del alma junto con el mundo y la carne, se pasó a la imaginación, mitad terrorífica/mitad fascinante, de las posesiones diabólicas, los exorcismos y los exorcistas. Todo ello en un ambiente cada vez menos creyente, alejado de la fe, los Sacramentos, la doctrina, que no sabe del particular pero se deja llevar por la imaginería del cine y la literatura de kiosko. Si conocen Uds. la serie americana Supernatural, sabrán a qué me refiero.
Que se quiera alejar al Papa de toda ese mundo de horror-ficción, me parece oportuno, pues así se evitaría que la gente imaginara al Papa inmerso en un guión de best-seller vaticano-terror-ficción del estilo de las noveluchas de D. Brown. Lo que no se debería obviar es que el Papa tiene la potestad de exorcizar y puede practicar exorcismos, justa y necesariamente.
Cerrando el discurso, diré que, tratándose de temas diabólicos, siendo el demonio el padre de la mentira, es habitual comprobar cómo el mismo diablo parece enredar, muy especialmente, cuanto a él se refiere. El mismo día que se discutía sobre sí o no había sido un exorcismo el acto del Papa con aquel enfermo, el famoso exorcista romano p. G. Amorth (que opina que lo del PP Franciscus sí fue exorcismo) hacía estas declaraciones:
"...es una venganza del demonio contra los obispos mexicanos porque no se opusieron al aborto como debían haberlo hecho. Este hombre sólo será liberado cuando los obispos mexicanos se arrepientan y hagan penitencia por no haber intervenido más en esa cuestión".
¿El demonio castigando la omisión de los obispos poseyendo a un infeliz? `¿El demonio penando un pecado de omisión de unos obispos poseyendo a un pobre desgraciado? ¿El demonio condicionando la liberación del poseso a una acción contra-abortista de una jerarquía nacional?
Que lo extraño produce extrañas reacciones en pensamientos, palabras y obras parece ejemplificarse bien en esta extraña serie de hechos y dichos, extraordinariamente extraños.
Como una especie de apéndice abierto a nuevos capítulos, los titulares de la prensa han aireado la supuesta (no bien contrastada) intención del Arzobispo de Madrid, Cardenal Rouco Varela, de nombrar una tanda de exorcistas para su archidiócesis, por razonable necesidad y creciente demanda.
Ordinariamente, no tengo que verme (¡gracias a Dios!) con diablurías extraordinarias; mis batallas son de tentaciones y peligros ordinarios, de pecador vulgar y cura corriente entre gente corriente y feligreses comunes. Sin embargo, constato el éxito entre ciertos muy queridos feligreses de cualquier sermón en el que saque a relucir el demonio, con más exito cuanto más tremendos sean los cuernos y el rabo con que describa a la bestia.
Así que sospecho que este articulete será disfrutado por muchos. Que les aproveche.
Y de todo ello, que el Señor nos libre, la Virgen nos ampare y San Miguel nos defienda, para que no tengamos necesidad de más sacramental que el agua bendita (que lleva exorcismo de la sal y de la agua, para su mayor potencia efectiva, como Uds. sabrán).
+T.
lunes, 20 de mayo de 2013
Involución? o Vanguardia???
Nuestros obtusos prelados todavía confunden las sotanas con el tipismo decimonónico estilo La Regenta. Nuestros mitrados son así de pacatos. Cuando ven a un cura con roquete y birreta, creen estar frente al fantasma de Don Fermín de Paz. Y si ven aparecer un manteo, se les representa el espectro del Canónigo Escóiquiz en carne mortal. Ellos son así, no captan más.
Pero la realidad es esta:









(Fotos de la Peregrinación de Pentecostés a Chartres)
Cuando se ven imágenes como estas, se advierte cuán errados están quienes ven retroceso decimonónico (o pre-conciliar) en lo que es, probablemente, la vanguardia más adelantada de la Iglesia del s. XXI, la juventud más puntera (sin necesidad de fórmulas de nuevangelización).
Los viejos carcamales post-conciliares se han anclado en la mugre del '68 y la alucinación del 'espíritu del concilio'; sus ojos no ven más allá de la perspectiva (sin horizonte) de los curas des-sotanados en look proletario, las monjas des-tocadas con pancarta feminista, y sus compromisos, opciones y apuestas por el mundo. Un mundo que les ha adelantado y les ha dejado en la cuneta de la esterilidad.
La cosa sería de risa si, en realidad, la escena no fuera tan patéticamente nociva para la salud de la Iglesia, a punto de desfallecer por descomposición y decrepitud general.
Lo que los obispos desprecian, es la vanguardia. Lo que rechazan, es el remedio. Lo que no ven, es el futuro.
+T.
sábado, 18 de mayo de 2013
Ravasi en la Bienal
Si tuvo o no tuvo posibilidades en el pasado Cónclave, él sabrá. Aunque su desaparición - ¡dos meses sin ravasadas! - de los mentideros eclesiásticos ha durado poco, porque Ravasi parece no tolerar bien un régimen de discreción, acostumbrado como está al primer plano. Así que vuelve a ocupar ese exquisito espacio cultural-eclesial que parece le crearon ex-profeso durante el bertonato (i.e. el tiempo en que gobernó(?) Bertone).
Decir 'bienal' suena a invento de avispados agentes de las pseudo-élites políticamente correctas, expertos en morder teta mamatoria y no soltarla. Los socialistas, verbigracia, han sido virtuosos en el arte de bienalizar las 7 artes y sponsorizar provechosamente trampolines de la pseudo-cultura liberal-marxista. La bienal de arte de Venezia pertenece a esa especie de perdederos de recursos públicos, publicidad de espónsores y mantenimiento de degenerados subvencionados (sedicentes 'artistas').
Que en semejante putiferia (sic) tenga la Iglesia algo que ver, sólo se le puede ocurrir a una mente vaga-iluminada como la de Ravasi, con el agravante de que vende la burra bajo la etiqueta de 'nueva evangelización', esa especie de marchamo denominación de origen que todo lo tapa y justifica y convalida y homologa. Un buen invento para tipos del perfil de Ravasi, cuya aportación a la nuevangelización sólo será - como le corresponde al personaje - una tramoya de confuso modernismo por fuera con vacío penumbroso dentro. Como experto sofista palabrero, el Emmº Ravasi utiliza un plural (mayestático?) que disimula, más bien, su personalísima implicación en el asunto:
"Hemos elegido un texto del Génesis y lo hemos hecho “leer” mediante estas obras de arte, con un lenguaje contemporáneo y artístico"
El lenguaje contemporáneo leerá artísticamente el Génesis (11 primeros capítulos) según la secuencia Creación/De-Creación/Re-Creación, que no se sabe bien si evoca la historia de Creación-Caída-Gracia o quizá alguna ocurrencia más peregrina según Ravasi y la cuadrilla de contemporáneos pseudo-artistas. A favor de la pluralidad semiótica de lo que se exponga, juega la rica gama colorista de esos capítulos de Gn, cargados de sugestiva imaginería divina y humana, cósmica e incluso caótica, terrible, admirable y fascinante.
Pero la mano artística y la mente creativa del siglo XXI no están a la altura del Michelángelo de la Sixtina, precisamente, y, en su inane bloqueo formal-esencial, lo que Ravasi lleva a la bienal (además de palabras) son las tres o cuatro mamarrachadas que se pueden ver en el YouTube: Una sala con regusto a montaje manido post-Andy Warhol, unas fotografías en blanco y negro con absurdos planos y perspectivas de no se sabe qué, y una ristra de bombillas colgadas en una pared desconchada. Las fotos de los autores perpetradores de las 'obras' sumen a cualquiera en ese estado de inquietud que se sufre al enfrentarte a un demente evidente con síntomas de inmediata crisis. O algo así.
El colmo desatinador, es la estafa del coste de la participación y el pabellón de la Santa Sede en la bienal, pues el precio de la ocurrencia cultural nuevangelizadora de Ravasi es una cifra indecente, pornográfico-económica, diría yo. Tanto más estridente cuanto todo ello sucede sub umbra Papae Francisci y sus sencilleces minimalistas infra-ostentosas. No sé, verdaderamente, como casa y se encuadra el costosísimo capricho elitista de Ravasi en la reforma curialesca (tan pregonada) del Papa Francisco. Es un misterio. O una de esas cuotas que se pagan al que quieres tener callado y/o contento.
Pero Ravasi no calla. El siempre equívoco Ravasi parlotea que su pabellón en la bienal tiene como objeto 'recuperar aquella tradición por la que arte y fe iban de la mano'.
En este punto, si Ravasi fuera Polichinela y declamara en el proscenio, el público patearía, rechiflaría y se partiría en espasmos desternillantes de risa tragicómica: ¿La fe de la mano del arte de la bienal?
Aunque, considerando gravemente el estado de la fe post-conciliar, uno conviene, con el alma en los pies, que sí, que estamos sumidos en tales bajuras de fe (y de costumbres) que quizá no merezcamos otra expresión adecuada a las circunstancias, sino esos cuatro monigotes que dejarán patente en el pabellón de la Santa Sede cómo está la Santa Sede que se presenta a la bienal de Venezia. Completando el esperpento, Ravasi sería un adefesio más, un estrambote vivo, apéndice de sí mismo y su obra.
Mientras, la fe que sí fue de la mano de los Maestros Venecianos resplandecerá suavemente, abstraída en contraluces y sombras, por las basílicas, iglesias, conventos y capillas de la dorada y declinante Venezia, la ciudad espejo del ocaso cultural de nuestro Occidente de decrepitud galopante, que organiza banales bienales con lo que nunca podrá ser arte. Ni tampoco cultura. Ni, mucho menos, evangelización.
p.s. Por cierto, que lo que España lleva a la bienal veneziana también es digno de ver: Una carga de escombros. Muy alegórico (si el vulgar timo admitiera alegorías). Huelgan más comentarios.
+T.
martes, 14 de mayo de 2013
Tiempo de Ascensión
Soy ascensionista y asuncionista, por Él y por Ella, por Cristo que asciende y abre, y por su Madre que es subida y deja abierto. El Cielo ya no se cerrará hasta que haya subido el último de los que subirán. Nuestra vocación es ascender, somos gente de subida.
Se sube por gracia de Dios. Nos sube la gracia de Dios. Se sube moralmente. Se sube espiritualmente. Se sube cuando superamos las tentaciones y adquirimos virtud. Se sube cuando recibimos la gracia de los Sacramentos y cuando rezamos.
Un alma cristiana santificada por la gracia está dispuesta para subir. Y sube. como un globo, como un aeróstato: Su interior le impulsa, desde dentro, a subir, subir, subir. Basta, sin embargo, un amarre, un anclaje, una cadena, una cuerda, basta una cadenilla, un hilo fino, para que la subida (toda la subida) se frustre, no se realice.
Pudiendo ascender, con todo el inmenso cielo para subir, ¿cuántas almas se quedan casi en plano de tierra, apenas alzadas un poco, pudiendo ascender, elevarse, elevarse y subir, subir, subir...?
La Ascensión de Cristo abrió el tiempo de las subidas, tantas como almas son llamadas a ascender, movidas por el Espíritu Santo, atraídas por Cristo que subió a lo más alto y nos requiere desde la diestra del Padre: El Altísimo llamándonos a la altura. ¡El Señor de las Alturas!
Hay momentos en que se siente el tirón del Cielo, instantes en que sentimos que nos suben, que subimos, que estamos subiendo.
Él dijo: "Cuando Yo sea elevado, atraeré a todos hasta Mí" (Jn 12, 32). No se refería sólo al momento de la elevación del Crucificado en el Calvario; también se entiende de su Ascensión admirable.
En la Misa, cuando el sacerdote alza la Hostia y el Cáliz, representa a la vez a Cristo alzado en la Cruz y al Señor exaltado a la Gloria. Y las almas piadosas, en ese momento, sienten la atracción de Cristo y son subidas, raptadas en ascensión, suben con el Señor que es elevado sacramentalmente, real y efectivamente.
Decía que las almas devotas sienten ese efecto de elevación. La otra mañana, el que tenía que tocar la campanilla no la tocó. Estaba elevado, me dije.
Muchas ascensiones pequeñas, litúrgicas, se hacen con temor y temblor. Y algunas, con lágrimas.
Si son de verdad, todas son ascensiones de amor.
+T.
sábado, 11 de mayo de 2013
Pimientos en vinagre
El magisterio quotidiano degenera, y tememos que, como no se frene, raye, más o menos pronto, el esperpento verbal. Lo de esta mañana es un llamativo aviso, un timbrazo de alarma:
Los melancólicos tienen cara de "pimientos en vinagre'.
Homilía del papa Francisco, el viernes en Santa Marta
Si dijera que la estupefacción me impide seguir, mentiría, puesto que desde la tarde del 13 Marzo, hace dos meses, desde su salida al balcón, nos hicimos cargo de lo que había pasado, con todas las consecuencias. Supimos que vendrían más escenas estridentes, chirriantes. Ciertamente, el casticismo (digamos) de los sermoncillos de Santa Marta ha supuesto un particular inesperado dentro del temible lote, confiésolo.
He aquí una tajadita de la pieza oratoria de este Viernes 10 de Mayo:
Peperoncino all'aceto
"...Este gozo es "como una unción del Espíritu. Y esta alegría está en la seguridad que Jesús está con nosotros y con el Padre"(...)si queremos tener esta alegría solamente para nosotros al final se enferma y nuestro corazón se arruga un poco y nuestra cara no transmite esa alegría sino nostalgia, esa melancolía que no es sana"(...) a veces estos cristianos melancólicos tienen cara de "pimientos en vinagre" más que de personas gozosas que tienen una vida bella (...) este gozo es una "virtud peregrina", "un don que camina" y además camina con Jesús (...) "es el don que nos lleva a la virtud de la magnanimidad. El cristiano es magnánimo, no puede ser pusilánime. Y precisamente la magnanimidad es la virtud de la respiración, es la virtud de ir siempre hacia adelante..."(ver aquí)
No sé qué decir. Aunque sí diría que la frecuencia de tópicos francisquistas, crece, se incremeta, sube. Que se repite y repite lo mismo, con variaciones, es decir (quiero decir).
Así y todo, las noticias del Vaticano se me han alegrado con la visita de Tawadros II, que yo no imaginaba de ese tamaño: Un hombrón de quasi la estatura de San Cristobalón, formidable, imponente, con su barba copta y sus ornamentos de Papa de Alejandría, como Dios manda.
Le ha traído al Papa Francisco piadosos regalos de protocolo, entre ellos una panagia del tamaño de una torta de Inés Rosales que PP Franciscus, el que no usa el pectoral papal de oro, se ha colgado del cuello inmediatamente, la mar de obsequioso, regocijado con tan gracioso presente de Tawadros II.
Digo yo que hubiera debido traerle también una muceta, un estolón y una tiara: ¡¡¡Seguro que se los pone!!!...encantado de la vida. Y nos hubiéramos regocijado todos, empezando, quizá, a perder el rictus de 'pimiento en vinagre' que dice PP Francisco que tenemos.
Claro que estas son fantasías mías, delirios de un peperoncino al'aceto, che sono io stesso, proprio.
En fin, queridos co-pimientos en vinagre, carísismos hermanos católicos míos, afines, amigos, visitantes y comentantes de ExOrbe: ánimos y no perdamos la esencia de nuestro aderezo picante, como el pimiento, y ácido, como el vinagre (de crianza de Jerez, of course).
Os encomienda:
+T. un pimiento en vinagre
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