lunes, 11 de febrero de 2013

Neo-monjas guitarreras-copleras


Antes, cuando una se metía monja, dejaba atrás el mundo y entraba en la clausura, mundo interior. Ahora es al revés: Las nenas neo-monjas entran en el convento con su mundo encima, e introducen su mundo en la clausura, instalándose con su mundo exterior, que invade y se impone dentro del convento. Las monjas viejas, cansadas de bregar, se dejan llevar y asumen encantadas las alegrías mitigadoras de las chicas nuevas que, al poco de entrar, en cuanto llegan, ya tienen ideas, proyectos. Y graban un disco.

Como estas carmelas de Valladolid, muy lanzadas. Al final, son monjas, y por mucho que guitarreen y le den al bongo y a los palos rítmicos, lo que canturrean es una empalagosa cantata monjil pop-kikera. Esa es otra: El tufo del kikerío se nota tela, tela. También lo han metido en el claustro, con todo su efecto (que lo tiene),

Dicen que resultan bien, que se adaptan mejor que las africanas y las hindúes porque el venir con el idioma solucinado ayuda mucho. Y también como traen la impronta neocatecumenal y manejan la Biblia y cantan y guitarrean, todo eso les facilita el tránsito de la calle al claustro. Aunque, como ya dije, lo que traen de fuera lo meten dentro, con ellas, como si de una dote se tratara: Enriquecen al convento con sus kikerías, sus copletas y sus guitarritas, es decir. Esa es su aportación.

Al poco, en muchos sitios, se recortan los hábitos, se quitan las tocas, se achican el velo, y se transforman en monjas de medio hábito. Conozco a unas carmelas de un convento que fundo Stª Teresa que ya no hacen cilicios ni disciplinas de cáñamo, porque están demodées, ya no se estila la mortificación penitencial. Llegó una monja foránea con ideas y, al poco de arribar y ser elegida superiora, recortó hábitos, reformó tocas, y cerró la fábrica de cilicios (un negocio nada boyante, no nos engañemos, con poca demanda porque la fe mengua y la penitencia se volatiliza, y - también - porque un cilicio y un flagelo de cordel son para toda la vida, duran la mar - doy fe - y entre una cosa y otra y las pocas ganas de la superiora susodicha, finiquitó la empresa). Ahora que están pidiendo porque se les cae el convento, yo no les pienso dar un duro. Si volvieran a la manufactura de las disciplinas, me ablandarían la voluntad. Pero si no, nones.

Volviendo a las carmelas kikas-copleras de Valladolid, esta es su web, para el que quiera empalagarse un rato. Tienen videos, fotos, cosas...Muy propio todo. Y algunas cosas raras, algunos detalles, algunas imprecisiones, algunas cosas que dicen (o que cantan). Si hubiera Santa Inquisición (¡¡ay!!) seguro que las examinan, las llevan al tribunal y ya se aclararían las cosas esas que suenan mal. Hay material para inquirir, créanme.

Resumiendo, yo diría que estamos ante una variante de lo de la nenas de Lerma (aquellas que empezaron clarisas, se quedaron con los conventos de las clarisas y terminaron fundando una novedad con hábitos vaqueros y tal). ¿En qué parará todo esto? ¡Yo qué sé!  Pero si sé que las clausuras conventuales no son - cincuenta años después de aquel mejorable V2º - ni sombra de lo que fueron.

Y no son mejores que lo que fueron.

n.b. Las de la foto son carmelitas descalzas de rigor, no guitarreras.


+T.

sábado, 9 de febrero de 2013

Ravasadas (también por carnaval)




Ravasi, otra vez. Esta vez con la trasnochada coartada de irse de marcha con los juniores para entenderlos en su propio terreno. Me imagino el montaje del acto (acto inaugural de los actos bienales de un Pontificio Consejo, nada menos), acarreando a ese grupete cutre-rock de medio pelo, más la chavalería invitada y reclutada entre los píos contactos de las pías familias tratadas por Ravasi y sus monseñores adiuvantes.

La escena - como Uds. pueden ver - resulta patética, con niños (sí, hay niños (y niñas)) palmoteando en el gallinero y en la platea cardenales octogenarios con seniles semblantes llevando el des-compás con su pies reumáticos sobre el parqué del píccolo auditorio, convertido por arte y gracia de Ravasi en versión comprimida del Espárrago-Rock, o una miniatura vaticana del Woodstock aquel, ad usum Suarum Eminentiarum.

La gracia desgraciada es que, después de este happening rock, Ravasi predicará al Papa y a la Curia Vaticana los ejercicios espirituales de esta próxima Cuaresma, cosas veredes! Cosas de estos tiempos que tanto se asemejan en tantas cosas a los peores tiempos de la Curia, sin entrar en detalles (ni antiguos ni contemporáneos).

Ravasi es un horror que yo no sé cómo ha llegado y quién lo habrá aupado, cosas de la Italia profunda. Pero el eminentísimo no se corta un pelo y va a toda pastilla por la autopista de la nuevangelización. Sin freno.

Y como empecé con youtube, sigo con youtube al canto, con variante sobre lo mismo: Ravasi entretiene a los Cardenales con jovencitos, esto es, jóvenes que discursean en el aula a los Sres. Cardenales (o tempora, o mores!) :




Se entiende que todo es escena y cebo, montaje y coartada con unos pocos chicos de aquí y allá, modositos con pelo largo, gorritos y look étnico, pero nada más. En uno de los planos sale el funesto Schönborn, de clergyman, junto a Erdö. La sensación de despiste desganado de los presentes tiene un pico de autenticidad y dedo en llaga con el testimonio del Cardenal Sandoval:

“Algún muchacho de 15 años me dice: vivir toda la vida con hambre y sin ser nadie, mejor dos o tres años con dinero. Me van a matar pero dos o tres años voy a tener dinero y poder. Y se meten a una banda de malhechores”

Dignas también de análisis (en otro sentido) las poses y movimientos de Ravasi, un muestrario de muecas de horror y pavor, todo máscara, mitad ensayo espontáneo, mitad espontaneidad estudiada. Y la mirada (incluso las 'miraditas'). ¡Qué miedo!

Se me horripila la dermis católica cuando considero las cuadrillas cardenalicias que se van formando y las cabezas que van destacando para los próximos cónclaves que vendrán (cuanto más tarde mejor); Dios nos coja confesados.

Y no es que tema lo peor (que puede temerse), sino que me meten miedo escénico personajes como Ravasi, tan hombre de mundo (eclesiástico) que horroriza imaginárselo urdiendo componendas entre los cortinajes de un cónclave.

Imagino que será dantesco el destilado final alquitarado de las maniobras de aprendiz de brujo de un prelado tan inquietante como Ravasi.

La (santa) suegra de San Pedro nos valga (que se llamaba Perpetua, por cierto (tremendo nombre para una madre política)).


+T.

viernes, 8 de febrero de 2013

Despotriquemos, que es carnaval



En la Europa en crisis, la Alemania de la severa y parsimoniosa canciller Ángela Merkel parece un alcázar sobre un picacho inaccesible con rico abasto de recursos. Sed contra, en la Iglesia de Benedicto XVI Ratzinger, Alemania es el muestrario cotidiano de la descomposición del Catolicismo. Aunque la grabación es de hace dos años, el youtube del cura-payaso sermoneando desde un precioso púlpito barroco es una impactante alegoría. Lo grave es que es verdad, que es real, que ilustra lo que pasa en Alemania (y en todos sitios).

Si pican Uds. en el youtube y acceden a la página donde está publicado el vídeo, como estrambote a la imagen podrán Uds. leer los comentarios, entre ellos estos dos, en español:

ortodoxiacatolica (argentina) dixit: 
"¡Vergonzoso, irreverente! ¡Menos mal que la "misa" del Novus Ordo no es válida! Estos son los frutos podridos del llamado Concilio Vaticano II, origen de la nueva nueva iglesia, que no es la fundada por Nuestro Señor Jesucristo, sino un burdo remedo de la misma."

jorge mario calderon (argentina) dixit:
"este ni siquiera está ordenado, pues el nuevo ritual de ordenación no es válido,por lo tanto allí no hay misa,y peor todavía la del novus ordo, no hay sacerdote, solo quedan los templos profandos, y los estúpidos aplauden."

Este tipo de observaciones no son fruto de la casualidad, no son una ocurrencia momentánea de un comentarista católico-tarado. Lo del cura payaso tampoco. El cura caricato puede decirse que es producto final de la degeneración católica post-conciliar, y los dos comentaristas también. Cada cual en una banda opuesta, corresponden a un mismo proceso polarizado de degeneración. Pero en ambos casos, tanto el cura clown como los comentaristas católico-histéricos han sido de-formados, cada uno de ellos por una mano/mente a su vez católico-trastornada.

No soy proclive a las medianías, y suelo recordar de vez en cuando que la posición media de los herejes semi-arrianos y semi-pelagianos no solucionó la herejía respectiva sino que inventó otra nueva. No obstante aborrezco tanto a los payasos curas como neo-recalcitrantes de pacotilla.

Repetir extremos termina suscitando gente que se tragan los extremos y luego vomita todo lo embuchado envuelto en bilis sedevacantista apocalipticista, con la extravagante conclusión implícita de que ya no hay Iglesia, ni Papa, ni Jerarquía y sólo quedan los 144.000 (o menos) dispersos por el orbe sin urbe, que son los católicos fetén, sin mezcla ni sucedáneos. A la postre, me temo que degenerarán como esos grupúsculos sectarios que andan sueltos por ahí, con anti-papas de opereta tragi-cómica cum degeneratione atque depravatione anexa.

Todavía les falta el detalle (no sé si alguno ya lo habrá hecho) de entrar en las iglesias de los curas-payaso, abrir los Sagrarios y pisotear el Sacramento, como en otros convulsos tiempos se hizo. Aunque hay que reconocer que los payaso-curas se atraen merecidamente las iras y el descrédito de los irritados (yo también me incluyo).

Los curas-payaso, la desgracia de la otra banda, son la evidencia de la inepta, irresponsable y culpable Jerarquía que los forma, los ordena y los consiente; a veces hasta los protege y mima como clero especialmente querido y motivante, agentes de nuevangelización.

La gente corriente, nuestra feligresía de diario, ordinariamente, ni se entera. Los que uno piensa fieles conspícuos son, muchas veces, relleno común, vulgo ordinario que consume Sacramentos sin discernir, incluso sin desear verdaderamente (témome algunas veces). Esta mañana mismo me he visto (des)calificado de 'meticuloso y lento' porque intento decir la Misa con devoción y recogimiento conscientes. El foco crítico en cuestión valoraba más la puntualidad relojera que la piedad sacerdotal, algo circunstancial (pensarían), que es (supongo que suponen) un capricho subjetivo y personal, tanto que nadie se rebela contra un cura vestido de payaso, porque lo ven tan tolerantemente como a un cura lento-meticuloso, dos casos, cada uno con sus peculiaridades. Sólo son matices (piensan, intuyo). Y (no lo quiero pensar con detenimiento) si el feligrés-a medios tuvieran que escoger entre un cura-payaso y un lento-meticuloso, se quedarían con el payaso (que les divierte más y les fastidia menos).

Para nuestros muy deficientes y decepcionantes prelados lo preocupante, lo que les haría reaccionar con ira impaciente y vis colérica, es saber que algún cura de su diócesis dice la Misa de siempre, vuelto al altar y con manípulo. El payaso no les supone problema, no les escandaliza. Pero el cura tradicional sí, porque la tradición católica ha sido erradicada por decreto como una especie de antiguo rito que el desventurado V2º arrambló y el entusiasmador Beato Magno barrió (*** el motu proprio Summorum Pontíficum es una extravagancia olvidable, nada más).

Por eso los católicos conscientes estamos tan incómodos, entre apocalipticistas sedevacantistas y payasos modernistas, orientando/ocupando coordenadas de un espacio propio que no es (no puede ser) centro entre extremos disparatados, ni punto medio de polos dispares.

Me gustaría decir que nuestro lugar está por encima de las dos puntas. Me gustaría decir que nos reconocemos en las palabras de tal o de cual mitrado, de aquella diócesis o de aquella otra. Pero no, de hecho no podemos ubicarnos porque las zorras tienen madriguera y los pajarracos nido (o campanario), los anglicanos ordinariatos y los luteranos aviso de ordinariato, pero los católicos conscientes no tenemos ni una parroquia donde recogernos piamente.

Por ahí hay algunas, lo sé, Pero por aquí no nos quieren ni en la punta de un cañón.

Si fueramos adictos a las payasadas, otro gallo nos cantaría.


+T.

lunes, 4 de febrero de 2013

El golpe de Morerod

Ser obispo de Ginebra conlleva por oficio heredado mantener (por lo menos aparentar) la dulzura del Santo Obispo Francisco de Sales. Su sucesor en la sede, Charles Morerod, parece, sin embargo haber reservado el destilado de la miel salesista para los hugonotes, calvinistas y luteranos del lugar y sus alrededores, así como para con los cismáticos orientales, todos ellos bienvenidos en cuanto lo necesiten y soliciten el uso de cualquier iglesia, templo o capilla católicos. El ofrecimiento es ecuménicamente muy generoso, muestra del aperturismo fraternalista más acendrado, muy típico de aquellos lares cantonales, con fronteras alpinas multiconfesionales, como los mismos cantones suizos, historia pura, viva historia de la fragmentación político-religiosa de nuestra vieja Europa.

Hasta cierto punto, dado el fenómeno de la inmigración (que no sé cuánto significa estadísticamente en la muy circunspecta Federación Helvética), se comprende que la sensibilidad ecuménica del obispo Morerod (imposible ser obispo, actualmente, sin coartada y acreditación ecumenicista garantizada y puesta al día) se preste a compartir templos católicos con rumanos y croatas (principalmente, supongo) necesitados de espacio cúltico. No comprendo, sin embargo, que se ofrezca lo mismo a los protestantes, siendo por aquellos pagos tan (lamentablemente) frecuentes y numerosos como los propios católicos, con sus propias capillas abiertas y funcionando. Sería muy raro que en Suiza los protestantes tuvieran menester de pedir prestada una iglesia católica, sería extrañísimo.

Dado que - salvo el asilo de Asís, no obstante su 'espíritu', quiero decir - parece estar claro que no se prestan iglesias (salvo en Asís) para ritos paganos impíos atque pérfidos (matizando que en Suiza hay algunos residentes turcos que pudieran pedir iglesia para trocarla en ocasional mezquita, caso posible), parece colegirse que el decreto de Morerod es, más que nada, un premeditado e intencionado latigazo de castigo a la FSSPX, citada expresa y llamativamente en el punto/parágrafo 3º del documento, entre cismáticos, herejes, infieles y paganos. Con el agravante infamante de que aquello que se les concede graciosamente a los cismáticos y herejes se les niega rotundamente a los católicos de la FSSPX, proscritos en su propia tierra, su misma patria, por el prelado católico heredero actual del dulce y amable Francisco de Sales.

Nunca se imaginaría el Santo Obispo que llegaría el día en que otro obispo, sucesor suyo, decretara la prohibición de celebrar la Santa Misa que él celebraba piadosamente en las iglesias, capillas y oratorios de su diócesis, que ahora, por decreto episcopal, mantendrán sus puertas cerradas para los sacerdotes católicos que necesiten, soliciten o simplemente quieran celebrar la Misa católica de siempre en una iglesia católica de la diócesis católica de Ginebra. Morerod dixit.

La situación del caso/crisis FSSPX parece haber tomado un giro nuevo. Desde el 2006 al 2013 se ha pasado paulatinamente de la impresión de la conciliación  a la alarma de la proscripción, hasta tal punto que hechos consumados como este decreto de Morerod parecen una provocación, una incitación a la ruptura, casi una declaración cismática definitiva (por parte de Morerod).

Morerod no es un moderado. Quien lo haya supuesto así, no entiende, ni aprecia matices. Morerod está en la línea - por ambiente, por formación, por influencias, por referencias - de Schönborn, Koch y Werlen, el abad de Einsiedeln. Morerod es dominico, dominico suizo, a caballo entre Francia-Alemania-Italia, dominico del estilo dominico europeo, con un perfil muy precisable para quien conozca el hic et nunc de la Orden de Predicadores. Morerod no es, en ese sentido, una sorpresa, sino un previsible dominico actual, con todo el resabio adjunto que un prelado suizo puede esconder contra la FSSPX, su impactante y dura contrafigura en el espejo del catolicismo de ayer y hoy.

Preguntarse por el valor de la circular de Mons. Di Noia (dominico made in USA) a los miembros de la FSSPX parece casi obligado después del Decreto de Ginebra. Opinan algunos que se trata de una escenificación del rol/guión del poli bueno-poli malo, algo tragicómico, si fuera tal. Otros sospechamos que las distancias son reales y la tensión también: Unos favorecen la integración reconciliante y otros minan cualquier alternativa que no sea la rendición incondicional. Morerod está en el bando agresivo, y habiendo formado parte de la malograda ronda de conversación/discusión con los representantes de la FSSPX, se puede bien colegir que haya sido uno de los 'duros' intransigentes vaticanosecundistas que buscaban el sometimiento, no la reconciliación.

Las formas de Morerod se desvelan tan paradójicas como patéticas, vistas en clave intra-ecuménica, que es una clave, para este caso, imposible de obviar.

Por otra parte, surge insoslayable una pregunta de fondo: ¿Qué teme Morerod de la FSSPX que no teme, sin embargo, de luteranos, calvinistas, hugonotes y cismáticos? ¿Que contagien de catolicismo a su diócesis, a la Iglesia Católica? ¿Que infundan espíritu católico en la promiscuidad ecuménica? ¿Que planten en la descomposición cantonalista eclesial simientes de catolicismo, de espiritualidad católica, de moral católica, de recuperación católica?

El 'decreto Morerod' ¿es una declaración de guerra o el síntoma agudo de un complejo?

Sea lo que sea, no es bueno, no es católico, ni es un ejemplo de caridad pastoral; tampoco de sensibilidad católico-ecuménica.

Y está claro que en la Ginebra de Morerod el espíritu de Francisco de Sales relumbra hoy por su ausencia.

p.s. Por cierto, si quieren, relean Uds. lo que publiqué aquí, en Ex Orbe,  hace un año y pico, cuando la ordenación episcopal de Morerod, un articulete con bastantes presagios de lo que ahora comentamos.


+T.

sábado, 2 de febrero de 2013

Müller dice, Müller hace


Lo que diga el Prefecto de Doctrina de la Fe no es banal; quiero decir que no debe serlo, que lo que opine y refiera en público es algo digno de tenerse en cuenta. Por eso, en estos últimos días, una cita de Müller ha corrido por los mentideros del internete católico y el descatólico, unos preocupados y los otros animados. La frase, pronunciada durante la conferencia de Müller en la Facultad de San Dámaso en Madrid, el pasado día 28 de Enero, dice, resumiendo, esto:  "la contraposición de liturgia pre y postconciliar es un instrumento ideológico".

La cita se enmarca en un contexto más elaborado, entiendo. Así aparece en el articulete del que tomo la referencia: "...la contraposición de la teología y liturgia preconciliares y posconciliares es contraria a la experiencia personal en la vida de la Iglesia y demuestra ser cada vez más un instrumento ideológico con el que se quiere romper la unidad de la Iglesia en la continuidad de su tradición y mediación histórica de la revelación (...)" (ver aquí)

No sé, exactamente, lo que querría decir, pero me parece absolutamente discutible. Y necesariamente precisable. Empezando por el mismo concepto 'instrumento ideológico', que en boca de un teólogo alemán puede significar algo no del todo evidente.

Yo le preguntaría a Müller:

1 qué entiende por ideología
2 qué entiende por 'instrumento ideológico'
3 si le consta que la controversia litúrgica es o puede ser tal instrumento, o es mera suposición
4 si lo ideológico del instrumento es propio del catolicismo o ajeno a él
5 si lo ideológico católico es o no es propiamente de la Iglesia Católica, en cuanto tal
6 si el Catolicismo es ideología o es esencia
7 si estriba en lo esencialmente católico algún punto esencial de la controversia litúrgica

Y seguiría así, planteando más cuestiones a Müller, que debe de saber algo sobre el particular de la ideologización del catolicismo, siendo èl mismo un reconocido dilettante de la 'teología de la liberación', cuyos postulados son una evidente ideologización del catolicismo. Aunque no sé si Müller lo reconocería - dudo de la coherencia de su vis crítica - dados los síntomas tan parciales que deja aflorar, passim.

Por ejemplo, en esta otra andanza suya, conocida también recientemente: Mons. Gerhard Müller pide explicaciones al Cardenal Cipriani

¿No se desvela, una vez más, el fondo (y la forma) de Müller?  Atreverse con el Cardenal de Lima supone una determinación muy particular, dado por supuesto que el Cardenal Cipriani está actuando con absoluta ortodoxia tocante al caso de la PUCP. ¿Por qué interviene Müller? ¿Acaso por cercanía ideológica con los teólogos afectados por las medidas del cardenal Cipriani? ¿Tiene algo que ver en el caso (si hubiera caso) la amistad de Müller con el peruano Gustavo Gutierrez, el patriarca de la 'teología de la liberación'? ¿Está Müller más cerca ideológicamente de Gutierrez que de Cipriani, y por eso interviene? ¿Su intervención es o no es ideológica? ¿No está usando el caso (si lo hubiera) como 'instrumento ideológico'?

Cada vez tengo más aprensiones respecto a Müller, uno de los más desconcertantes nombramientos de Benedicto XVI, ajustándose tan mal el perfil de Müller con las exigencias del antiguo Santo Oficio, el que fuera, antes también, el más alto entre los dicasterios de la Curia Romana.

El Arzobispo Müller, aspirante inmediato al cardenalato por fuerza de su cargo, va dejando claro, cada vez más, lo que piensa y cómo se mueve. Será - ya lo es - uno de los jerarcas más señalados, con mucha influencia hoy y mañana, con Benedicto XVI y luego de él.

No creo que resulte extravagante ni paranóico el sentimiento de muchos católicos, que tienen la sensación, cada vez más intensa, de que van a por ellos, de que son perseguidos y se les pretende erradicar porque defienden y representan al catolicismo que desde hace 50 años parece quererse barrer.

Se non è vero, è ben trovato.


+T.

lunes, 28 de enero de 2013

Medio siglo de ekumenismos

Hace medio siglo el Vaticano II se autoafirmó como el concilio ecuménico más ecuménico de todos los concilios. Se vivió la ficción ilusionante (para los ilusos) de aquellos participantes extra, invitados y observadores, unos cismáticos, otros herejes, que parecían venir como una especie de comisión de garantías, como una de esas delegaciones que mandan la ONU o la CE cuando los moros o los africanos montan elecciones democráticas. Todo ello para regocijo de mediadores - hombres de grave diplomacia y altas componendas - como el Cardenal Bea, un auténtico agente, casi compromisario de aquel ecumenismo. Y Pablo VI tras el telón (no el de acero).

Desde entonces existe un ecumenismo católico oficial que se ha impuesto como uno de los grandes sine qua non postconciliares, sobre todo tocante a las altas jerarquías. En estas esferas, la vanguardia ecumenista saltó incluso sus propios límites y se lanzó a la interreligiosidad dialogante con un ímpetu característico del juanpablismo de los '80, como si hubiera prisa para culminar bajo el JP2º la homologación de todo y de todos. Asís y sus reediciones son un monumental mojón, un colosal hito del arranque y la fija determinación del voluntarioso Wojtyla Magno.

Ahora, bajo el más discreto pulso de Benedicto Decimosexto, el ecumenismo parece más templado, aunque la dirección no ha cambiado, ni se ha puesto freno. Incluso se le podrán atribuir a este pontificado algunos triunfos, eventos esperados y retardados que parecen haberse consumado en una especie de impaciente velis nolis. Algo así parece haber sido lo del Ordinariato Anglicano, y por ahí parece querer ir el sorprendente anuncio del supuesto 'ordinariato luterano', tan suspizcamente recibido en casa de los interesados, la otra parte que parece no haber estado del todo en el amasijo del pasteleo.

Un balance de estos cincuenta años de voluntarismo ecumenicista podría quedar marcado por el denominador dominante de la pérdida de catolicidad, de identidad católica, con la asunción paulatina de postulados, paradigmas, tendencias, estilos, formas y deformas de la Reforma. No me preocupan las influencias del Oriente Ortodoxo, nunca me han preocupado esos cismáticos que se han mantenido más católicos que la mayoría de nuestra Jerarquía Católica, ni me gustan quienes desde un hueco catolicismo alardean pretericiones de estas Venerables Iglesias. Lo que me inquieta es la proximidad contagiosa de la heterodoxia de los reformados, tan infectante.

La acentuación extrema de las declaraciones (son declaraciones, no se olvide) de la Nostra Aetate ha supuesto un plus de complicación, dificultando aun más la conjugación del verbo católico con la introducción de nuevos modos que exigen cada uno sus respectivas conjugaciones en pretérito, presente y futuro (olvidando/corrigiendo el pasado, comprometiendo el presente, hipotecando el futuro). No sé en qué rematará todo eso; temo que un descontrol de lo de Asís pueda derivar en confusiones y equívocos cada vez más acentuados y profundos. Dios nos libre.

Por eso, durante el octavario de oración por la unión de los cristianos, circunspectamente, me limito a rezar por la unión de los cristianos, es decir, por la vuelta a la unidad de los separados y la enmienda y reconciliación de los errados. Para un verdadero católico, no entiendo otra posible intención de oración.


p.s. Y para los que no creen en Cristo, Hijo de Dios, la conversión y el bautismo, simplemente.


+T.

martes, 22 de enero de 2013

Una misa(?) alegre

La composición musical llamada 'misa de la alegría' es un repertorio de coplas estilo sevillano-rumba-mix (por decir un estilo) que sacaron a la venta hace unos años los cantantes del grupo musical 'Siempre Así', un conjunto sevillano-pop (por definir una forma) identificado con el mundo 'pijo' sevillano; dicen algunos que son el grupo musical de la 'jet' y los 'vip', imprescindibles en las bodas (o pre-bodas) de las ellas y los ellos que salen en los reportajes del Hola y prensa rosa de su género. Si me explico.

La pachanguera 'misa de la alegría' tiene un próximo referente en las coplas rocieras que se cantaban en las 'misas rocieras', con las 'partes cantables' de la liturgia puestas en formato de sevillanas/rumbas con la letra alterada de las oraciones de la Misa, a la manera de glosas y estrambotes de los Kyrie-Gloria-Credo-Sanctus-Agnus más el Padrenuestro, y la Salve de despedida. Podemos rastrear perfectamente la formación de este repertorio desde los años 70 a través de sucesivas publicaciones de grupos profesionales/aficionados de sevillanas, por una parte, y de algunos coros de señaladas hermandades del Rocío, por otra. Esa 'misa de la alegría' sería el derivado final de ese tipo de composiciones, digamos, extravagantemente para-litúrgicas.

Si bien, los cantantes de 'Siempre Así' reconocen que también les ha influído mucho la 'misa campesina' del nicaragüense Carlos Mejía Godoy. Es el paradójico influjo del marxismo-revolucionario-asambleísta que muchos chicos de clase media-burguesa recibieron/aprendieron en los colegios de los pp. jesuítas, claretianos, picpus et alii entusiasmados con las experiencias y ensayos de los ideólogos de la teología de la liberación. La 'misa de la alegría' sería la versión mix-fusión de todo aquello más un toque pijo-sevillano.

Estos musicales pseudo-católicos gozan, sin embargo, de la mayor aceptación popular: Son canciones simpáticas, con ritmo, bailables, pegadizas, con letras sensibleras que hablan de Dios, de la Virgen, del amor y de otras cosas, con un lenguaje tópico, sugerente, políticamente correcto, al día, muy 'conectado' con la actualidad de la calle y el gusto de sus fans-aficionados.

Para que se hagan idea, miren y oigan estos youtubes de muestra:  1 / 2 / 3

Este es el Credo y este el Padrenuestro

Con estupefacción de propios y extraños (es un decir), la 'misa de la alegría' se estrenó y presentó solemnemente en la Patriarcal y Metropolitana Iglesia Catedral de Sevilla, allí donde compusieron, se tocaron y cantaron las piezas memorables de Morales, Guerrero, Correa, Eslava, Torres, Almandoz...Allí, el Cardenal Arzobispo Amigo en carne mortal, celebró solemne Misa amenizada con la música y la letra de la 'misa de la alegría'. Dijo en aquella (olvidable) ocasión, con quasi melodramático tono emocionado, esta impresionante sentencia: "La música es buena porque nos ayuda a ser buenos".

Vean, escuchen, comprueben: Catedral de Sevilla escenario de la 'misa de la alegría'

En ese youtube, uno de los cantantes del grupo 'Siempre Así' dice que ellos cantan 'siguiendo la liturgia católica'; obviamente no sabe qué es la Liturgia Católica ni distingue que lo que ellos interpretan es lo que nunca ha sido (justamente el nombre al revés del grupo musical-cantante) la Liturgia Católica.

El concepto de 'liturgia católica' que parece estar latente en la 'misa de alegría' sería - si atino a explicarlo brevemente - el de una especie de 'encuentro festivo para charlar y tomarse un par de copas (tapitas incluídas) con el compadre Dios, que es muy buena gente, choca esos cinco, tio, y vamos a tomarnos otra, que esta la pago yo, niño dale a la guitarra y venga esa rumbita, que no nos falte de ná', ¡qué bien se está aquí!. O algo (siempre) así.

Sin nombrar, sin citar, repito que ese concepto deformado/equivocado, proviene de mala la formación adquirida en colegios religiosos des-católicos, por influencia de curas poco-católicos, una combinación especialmente nociva por la que se han de-formado ciertas clases de cierto nivel social que antes tenían garantizada una buena formación católica en buenos colegios de religiosos y religiosas católicos, los mismos que hoy deforman y des-catolizan escandalosamente, con el resultado que se puede apreciar.

Este fin de semana pasado, la 'misa de la alegría' se ha interpretado en la Misa vespertina del Sábado-Domingo, con participación de coros infantiles y juveniles de algunos colegios religiosos sevillanos. Que algunos estuvieran representados, no me extrañó. Pero me escandalicé (es un decir) cuando me enteré que participaron también dos coros que yo no imaginaba ver en semejantes saraos litúrgico-bailables: Uno formado por alumnos-as de dos conspicuos colegios privados del Opus Dei, y otro del también colegio privado de los Legionarios de Cristo (vean la noticia aquí, aquí y aquí)

La Misa la celebró el obispo auxiliar de Sevilla, encantado y emocionado también. Salvo en el detalle de la estatura, todo sigue igual.

Ah, y otro detalle más, muy significativo, a mi entender: La 'misa de la alegría' se cantó en la Parroquia de San Bernardo, donde no quisieron dejar que se siguiera celebrando la Misa Tradicional, que comenzó allí, en esa parroquia, merced a los esfuerzos de Una Voce hispalense, su andadura diocesana, tan problematizada por circunstancias y circunstantes.

Diferentes sensibilidades para distintas realidades.

Muy distintas y muy elocuentes, en esencia, potencia y acogida empática.

Las conclusiones, sáquenlas Uds. mismos. Atrévanse.


p.s.  Para sorpresa mía (y espero que de Uds. también, católicos afines míos), en una de las secciones de 'vida social' de la edición local del ABC sevillano, publicaban ayer una galería con fotos de los participantes, todos tan chupi-guays como las fotos manifiestan; estuvo allí, inter omnes, el mismísimo sr. alcalde de la ciudad & family. Pasen y vean, please: A Dios por la música )

Simpático, todo muy simpático y nuevangelizante. ¿No les parece?

+T.