miércoles, 13 de junio de 2012

Circos, fantasmas, cachiporrras, patéticos y mínimos actores



Por dos o tres sitios, me he encontrado esta mañana el anuncio de un sarao que me ha revuelto la atrabilis: Zapatero y el cardenal Cañizares debatirán públicamente. Muy compadres ambos, en un acto circense concertado y patrocinado por la Universidad Católica (?) de Ávila, en el marco lúdico-intelectual de las actividades previstas para los cursos de verano, esos festivales estivales.

Van a hablar de bla-bla-bla-bla-bla, que lo que importa (¡me importa!) no es lo que hablen, que hablarán pamplinas, sino quienes van a hablar: El arruinador socialista de España y el actual Cardenal Prefecto de Culto y Sacramentos.

En cierto sentido, existe una simétrica congruencia entre los contertulios: Ni España se ha hundido nunca más que con Zp, ni la Congregación romana ha perdido más altura que en estos tiempos en que la preside esta eminentísima insignificancia. Si se trataba de emparejar dos calcetines nones, han logrado formar una pareja muy apropiada en magnitud, valor y prestancia.

La lectura social (si la sociedad lee, supuesto bastante ilusorio) del evento pagado por la Univ. Cat. de Av. debe ser, forzosamente, deletérea: Con el director de La Razón como moderador (La Razón se luce, especialmente, desde sus moderaciones), el Zp y el Cañi debatirán en el cuadrilátero ideas, razones, la lógica circa España, la Iglesia et vitam venturi saeculi, con la profundidad, excelencia discursiva y amena exposición que son prendas personales de uno y otro antagonista, célebres por todo ello en los dos Polos, los Trópicos y el Ecuador. Será la contienda ideológica del siglo, un mojón más allá del hito marcado por el debate entre Lord Bertrand Russell y Frederic C. Copleston S.I. Hemos esperado más de medio siglo para ello, pero lo de Ávila será digno de verse, oirse y luego grabarse. En piedra berroqueña.

Salvo en un tabladillo de títeres de cachiporra, no es decente ver escenas de este tipo: ¿Un Cardenal tête-à-tête con el fantoche ideólogo de la descristianización postmoderna? ¿El uno y el otro en un cordial, educado y académico debate ante un auditorio afín a uno y a otro y al acto?

Porque si nauseabunda es la tertulia y vomitivos los tertulianos, los asistentes deben apestar desde lejos, plus ultra de las murallas abulenses, infectando de peste a toda Castilla la Vieja. ¿Qué persona decente se sentiría atraído por semejante porno-escena? ¿Quién se expondría a tamaña inmoralidad?



Recuerdo insufribles fotos de Cañizares a carcajada limpia con Bono, esa pieza. Y otras secuencias gráficas con escenas por el estilo. Conque la afinidad no es casual, sino que las empatías son antiguas, crónicas, bien definidas.

Digo yo que si al Rey lo han puesto en la picota por lo de los elefantes, nuestro mini-eminentísimo ¿dónde debería ser expuesto?

- ¡En la esquina del Pasquino!
- N'el Babbuino!!!

¡Qué mala juntura, qué mala compañía, qué mala gente!

Otra cosa no se puede decir. Y si se dice, malo, mala señal.

¡Con la que está cayendo, Dios mío!

Y nuestra Santa Madre expuesta en circo y tingladillo de comedia por quien debería derramar su sangre por ella.

- ¿Sangre, dice usted, Don Terzio? ¡Tinto es lo que va a correr después del debate! Tinto y buen cordero de Ávila, que eso de debatir en público abre mucho el apetito.

- Pues yo pienso, Don Terzio rancio, que lo de Ávila será un encuentro según la propuesta del atrio de la gentilidad, un capítulo del neo-diálogo con la modernidad discrepante, un foro de la alteridad abierta al universo poli-semiótico multi-significante, la alteridad de mundos no convergentes en orbitación enriquecedora inter-conexionable.

Sí, yes, ouí. Ya sabemos que siempre hay un Ravasi bien dispuesto y sensible a la multidisciplinariedad y la emulsión.

Agítese bien antes de usarlo.


+T.

domingo, 10 de junio de 2012

Apuntes, pinceladas, notas del natural



En la Misa de esta tarde todos, repito: t-o-d-o-s han comulgado de rodillas. No sé si ha sido por temor de Dios o por temor al cura, tengo esa duda. De todas formas, se trata de un santo temor, muy meritable, ambos, el uno y el otro (con grados, of course: Dios debe ser temido y adorado in aeternum, y el cura debe ser temido y obedecido un ratito, lo que dura la Misa, una horita, más o menos. Pero conste que lo segundo lleva a lo primero).

Tengo, no obstante, soporto, quiero decir, llevo con contenida santa ira y paciencia de padre del desierto, la insubordinada rebeldía irreverente de una impía in-reverenda, monja trans-ubicada pro familiare causa, que se obstina en comulgar en la mano. La im-prójima, que mide poco más o menos jeme y medio (en su más extensa longitud corporal, toca y tacón incluídos), se planta y eleva la palma de la mano izqdª con aparente sumisión devota pero, de hecho, con desplante de furriel cuartelero, con la mirada baja, pero descarada, muy firme, muy tiesa, muy modosita, pero inflexible como un remache del Acorazado Potemkin. Un caso.

Lo mejor, los monaguillos, cinco piezas de valor y peligro por igual, que me entienden hasta los guiños, pero que en cualquier punto, instante o versículo son capaces de tropezar con el baldaquino de Bernini y derribarlo, sin exagerar. Estas piezas tabardillo-angelicales (fifty-fifty) son mi preocupación y mi auxilio en el altar (fifty-fifty), imprevisibles en sus atinos y desatinos quasi-rúbrico-litúrgicos. Hoy me ha emocionado el 3º en el escalafón, comulgando arrodillado con más apostura que un infante de la casa de Habsburgo.

De este mismo sujeto me ha mandado su muy virtuosa madre (un dechado de potencias domésticas) una foto del otro día, cuando bailó de Seise ante el Santísimo, en la Octava del Corpus. Admiren:



Es el más alto de la fila de la derecha, of course. Lo que pasa es que ese estado de quietud perfilado es transitorio y no coincide siempre con la necesidad del momento; quiero decir que en cuanto le pierdo ojo me monta una conversación ad altarem con el monaguillo de al lado (que es su hermano), cuya distracción puede durar, por ejemplo, lo que va del Sursum corda al sine fine dicentes. Y en ese momento se echa una carrera por el presbiterio hasta la credencia, para coger la campanilla.

Le he prometido, no obstante, un duro falso de Fernando VII si me trae media castañuela de los Seises. O un botón. Aunque mi predilectus es el 2º en el escalafón monaguillil, su hermano también, que con cinco años declaró su intención de ser cura, y la mantiene. Oremus!

Ya de noche, mi tía me ha contado por teléfono la crónica de la Procesión del Corpus en el pueblo, cuya totalidad me excuso de transcribir en el blog porque el blog se queda insuficiente para contener la ponderada e hiperbólica cuenta de mi queridísima tía Antoñita. Para que Uds. se hagan idea, empezó con un -"¡Niño, hijo, qué Procesión! Todo lo que te diga es poco..." ; siguió con -"...porque tú sabes que nuestra calle es la mejor, tantos balcones colgados, tantas macetas, cinco o seis altares, el que puso tu hermano el mejor, que no sé cómo tuvo cuerpo para montar ese altar, levantado desde las 7 de la mañana..." y después siguió con -"...hasta las once y media largas no pasó el Señor, en esa Custodia que no se podía mirar de lo que brillaba, como que tu hermana y tus sobrinos se han llevado una semana limpiando plata..." y luego -"...y el altar de la puerta del ayuntamiento viejo, que al final lo han puesto, con el San Sebastián...Como en el balcón daba el sol que no se podía aguantar, me bajé a la calle y me senté enfrente, en la esquina del altar, en una silla que me sacó Emilia, a la sombrita..."



Cuando era chico, de niño, en la casa antigua del pueblo, para el Día del Corpus nos traían las primeras brevas. Hoy me he quedado con ganas de tomar alguna. Cosas del tiempo, antojos, mitad nostalgia, mitad capricho.

Y en el sentido, aun más profundo, he tenido toda la mañana el olor de la juncia y el mastranzo pisado, la fragancia fresca de una mañana de Corpus.

+T.

sábado, 9 de junio de 2012

Pedrito V



Ayer tarde, en la parada del autobús, había pegado un pasquín indecente anunciado una orgía in-cívica de los indignados pan-y-circo. Vean y lean el pasquín:

Iª Velá Indigná

Tiene bemoles y contrapunto al pedal el anuncio de la 'musiquita' y el 'ambigú' entre la 'lluvia de alternativas' y la 'mesa informativa'. Que quiere decir que, entre parida libertaria y manifiesto comunistón, los asistentes se toman un tinto con gaseosa (o 'de verano') con una tapa de caracoles y un par de cubatas con tres porros de jachís, de postre.

Esa es la 'revolución' de los indignaos, la de verdad, sin trampa ni cartón de gacetilla de periodistucho post-marxista alucinando (también con cubata y porro) con paralelos 15-M = M'68.

En la velá esa que anuncia el pasquín, los tipos son los mismos que los de Madrid, con un plus de barrio y estrambote sevillano, como una re-versión de novela picaresca, estilo Rinconete cervantino light. Imagino que no será raro ver por allí a algún cura-comprometido de las proximidades, confraternizando con la morralla indignada del ambigú y la musiquita, lloviendo alternativas. Etc.

Pero lo que me ha hecho saltar el resorte ha sido ver que la 'velá indigná' se ubica en la calle Doctor Pedro Vallina, inesperada aparición, quién se iba a figurar.

Entre las cosas que se me han extraviado en una trastornada mudanza, no encuentro un libro en el que tenía guardada, como marcapáginas, una carta de Pedro Vallina a mi abuelo, que no me gusta enseñar (y sé que a muchos les encantaría leerla o tenerla) por lo mismo que en mi casa no se hablaba de Pedrito Vallina. Alguna vez, en alguna conversación de la tertulia de mis abuelas y mis tías, o en uno de aquellos comentarios sobre gentes y cosas que hacían mi abuelo y mis tíos, tuvo que salir a relucir Vallina, porque a mí se me quedó el nombre y después, mucho después, pude archivar al personaje, tan olvidado luego como conocido y tratado antes.

La cosa venía de lejos, porque la amistad con la familia de Vallina nunca se perdió, en particular con su prima Concha Daza y su primo el Padre Daza, y con la tía-matriarca de todos ellos, Doña Amparo Martínez, todos muy señalados entre las amistades viejas de mis abuelos y mis tías. A Concha Daza la recuerdo todavía, ya muy mayor, maestra nacional jubilada, cuando venía de visita por la Novena. No era una visita agradable para mí, porque preguntaba cosas de colegio y decía que se estaba perdiendo la caligrafía y la urbanidad. Yo me escondía cuando llegaba y llamaba a la campanilla de la cancela del zaguán, pecherona, con un moño y una cabeza imponente, y un bolso negro grande, y un abanico, un medio pericón negro, que sonaba riiiisss-rrrasssss (abrir-cerrar) plis-plis-plas, plis-plis-plas, plas-plas-plas-plas-plas (sobre el pecho) clin-clin (sonando las medallas). Y así la tarde entera, en el estrado, en las butacas de mimbre, hasta la hora de cenar, con mis tías y un par de amigas de la misma quinta, todas del tiempo de la Regencia de María de Cristina.

Lo extraordinario era que de un ambiente como aquel hubiera salido un engendro como Pedrito Vallina, criado por su tía Amparo en la misma casa que sus primos, Concha, la maestra, y Don Francisco, el cura. Pero así son las cosas, y se explican, relativamente: Una familia pudiente, un hijo inteligente y aplicado, una carrera universitaria, las influencias del pensamiento de vanguardia, el descontento social ambiental, los viajes al extranjero, los contactos...Resumiendo sus andanzas con un calificativo último y definitivo, se decía: - "...y se hizo masón", como una especie de compendio de las más abyectas monstruosidades.

Pero Pedrito se hizo algo peor, mucho más peligroso: Se hizo anarquista. En el colmo de los horrores, un día se supo que estuvo implicado en un complot que tramaba atentar contra el Rey, Don Alfonso XIII. Fue a juicio y estuvo en la cárcel dos o tres veces. Ya no se le trataba, ni se le recibía en ninguna casa, salvo en la de su tía, Doña Amparo Martínez, que llevaba aquella cruz del hijo de su hermana con resignación, con toda la resignación, callando todo y temiendo barbaridades mayores. Se contaba que el caso de Pedrito se la llevó a la tumba (¡que en Gloria esté!).

De su tía, Pedrito heredó, si no caridad (que eso es virtud), sí una estupenda filantropía que le hizo destacarse como hombre providencial en momentos de necesidad, penuria, epidemias, urgencias e imprevistas calamidades. En Sevilla era famoso su dispensario-consulta, en la calle Bustos Tavera, un enclave justo en el límite entre el centro de la ciudad y uno de los accesos a los barrios que conformaban lo que se llamó 'el Moscú sevillano', guarida de los peores elementos activistas del marxismo clandestino, células comunistas y anarquistas que envenenaron la vida de la gente sencilla inyectando el odio clasista y suministrándoles recursos violentos, inspirándoles malas ideas y organizándolos para actividades criminales. En todo aquello, andaba Vallina, curando gratis a los pobres, pagándoles medicinas y costeando tratamientos, y alentando la rebeldía de los descontentos. Un filántropo activista radical.

En el pueblo, organizó un centro de curación-reposo-rehabilitación para tuberculosos, en una finquita que heredó de su tía, unos terrenos en la sierra baja que se levanta a poca distancia de la localidad, con una situación muy saneada, elevada, bien orientada, con un par de arroyos cercanos al lugar donde edificó 'El Sanatorio', unos sencillos pabellones habilitados como salas para los enfermos residentes, corriendo la mayor parte de los gastos a expensas del generoso Pedrito Vallina. Todavía quedan dos de aquellos edificios, usados ahora como casas de labor, entrelargas, de una sóla planta, techadas con tejas a dos aguas, con un cierto parecido a las construcciones del ferrocarril, con los muros blanqueados y los cantones de las esquinas, cornisas, marcos de ventanas y portadas pintados con almagra.

Cuando salíamos al campo de excursión, o con tío Enrique, a cazar lo que saliera - para limpiar la escopeta, decía él - y veíamos de lejos aquellos dos edificios, preguntábamos qué era, y nos contestaban - "...El sanatorio", sin más detalles. Y si seguíamos preguntando, nos decían poco más - "...aquello era para los tísicos, que venían de Sevilla a hacer reposo, lo cerraron antes de la Guerra". A Vallina, ni lo nombraban, como si no hubiera existido.



Don Pedro vivió sus años de gloria durante el quinquenio desgraciado de la criminal 2ª República. Hombre inquieto e inconformista, mantuvo tensas y encontradas diferencias con los representantes oficiales de las formaciones políticas anarquistas. El Alzamiento le sorprendió fuera de Sevilla, y mantuvo bastante actividad en la zona roja, organizando auxilios y dispensarios. Al final de la contienda, poco antes de la victoria de Franco, salió de España y terminó asentado en Méjico, donde murió nonagenario en 1970.

Por aquellos años todavía vivía su prima, Concha, la de las visitas que yo temía, la del sonoro abanico y las tertulias interminables con mis tías. La última vez que estuvo en casa fue el verano del luto por mi abuelo. Venía de la Novena, acompañada por otra maestra jubilada, de su misma quinta, y pasó por casa a dar el pésame, pero como mis tías ya se habían trasladado al piso de Sevilla, la atendieron mi madre y mi tía Antoñita, que eran de la siguiente generación; mantuvieron una conversación de circunstancias, la acostumbrada para el caso, de una media horita y se despidieron con  besos, de los que me libré porque no comparecí por el salón hasta asegurarme de que Doña Concha y su acompañante se habían ido. Cuando llegó mi padre, mamá le contó la visita de Concha Daza, para dar el pésame, que le había dejado recuerdos y que se llevó las señas de las titas para visitarlas en Sevilla. Y mi padre, bajando un poco la voz, comentó:

- "...Me dijo Juanito Treñez que el otro día estaba contando uno en el círculo que este invierno había muerto Vallina, en Méjico."

- "¡Jesús! ¿Todavía vivía? Tendría la edad de padrino, por lo menos, ¿no?".

- "Seguro, los noventa cumplidos".

- "Anda, que bastante aventura se lleva encima...Si hubieran estado las titas hubieran tenido tema para una semana."

Mi tía Antoñita terció:
- "Pues habrá que meterlo en el Rosario,  con Padrenuestro y requiem..."

- "Desde luego, que falta le hará, al pobre infeliz", cortó mi madre.

En casa de mi amigo Antoñito Lara, la tía Mercedes solía decir:

- "...anda que eres más malo que Vallina".

Y nosotros, chiquillos, preguntábamos: - "¿Y quién es 'Gallina'?

Y decía la tía Mercedes - "Un rojo masón, de los que quemaban iglesias".

Y en un flash de imaginación, nosotros veíamos a 'Gallina' con una tea en la mano metiendo fuego a la iglesia.

En mi pueblo no sé si le habrán dedicado calle, hay cosas de las que prefiero no enterarme, y las ignoro, conscientemente.

En Sevilla, por el cartel-pasquín de la parada de autobús, me enteré ayer de que sí hay una calle con su nombre, donde esta noche van a juntarse la recua de los pan-y-circo del 15-M, anarquistas post-modernos que harían las delicias libertarias de Vallina.

O quizá le curaran, si los viera, el virus anarcosindicalista, radicalmente.

Y los correría  con la fusta, por petardos. Porque hasta en eso hemos sufrido un bajón de calidad: La que dista de Don Pedro Vallina al perfil post-moderno de los anarcos de verbena y porro.



+T.

martes, 5 de junio de 2012

Entre astutos y tenebrosos (dos casos, dos)



Cuando hace unos años nombraron al Presidente del Tribunal Supremo y la prensa recalcó, en plena era zapatera, que el escogido era católico notable, y cuando el católico notable elegido presidente se confirmó en una serie de declaraciones como tal católico señor, yo me puse en lo peor y me pregunté cuándo saltaría esa clavija rompiendo esa cuerda tan tensa, tan extrañamente chirriante en el complejo organigrama de la España del Zp.

Ahora, con la cúpula del psoe-A a punto de sentarse en el banquillo, en un proceso que será o no será o dejaran que sea lo que quieran, advierte el espectador consciente qué bien viene tener en el supremo a un católico rompible para un descosido coyuntural.

El roto del Señor Presi del Supre casi todo el mundo lo sabe y todo quisque lo calla. Es que lo que es materia de confesonario no se debería extrapolar, sacar fuera de su ámbito. Pero los sagaces hijos de las tinieblas mueven sus fichas en el tablero según su modo y manera, que no son las de los hijos de la luz. Que se trata, por su parte, de una filiación dificil de mantener impóluta, dadas las circunstancias y la actividad tremenda de los tres enemigos - mundo, demonio y carne -. Tan activos, tan atrevidos, tan sorpresivos.

En nivel más alto, entiendo que el caso del vatileaks y sus corvi es otro episodio de la misma activa tríada enemiga. Siempre lo fue, y tuvo su registro oficioso, su Liutprando o su Buccardo, cronistas negros post eventum, generalmente. Lo actual de este caso, sin embargo, es su actualidad, nota impuesta por la globalidad y la agilidad mediática del momento.

Sea lo que sea, la fumata tiene profumo italiano a basilisco, a pesto, a bolognesa, a salsa de trattoria, a pranzo de la mamma. Por eso no asusta, de entrada; aunque después uno cae en la cuenta de que l'acqua toffana, la cantarella y demás tósigos históricos tuvieron que tomarse disueltos en sabrosa salsa (italiana), condimentando.

Yo, en estas circunstancias, echo de menos al estupendo Navarro Valls, bajo cuyos prudentes y sapientes procedimientos, saber estar, saber decir, saber presentar, la cosa, de haberla habido, no hubiera sido tal y como la presentan los medios, ávidos de víctimas vaticanas.

La avidez de estos otros cuervos es repugnante, además de alarmante. El mismo ABC (que se suponía afín, como se le supone monárquico) publica hoy un articulete ene le que sale esta frase "...Por desgracia, los tribunales del Vaticano actúan a puerta cerrada, por lo que la opinión pública jamás llegará a tener la certeza de que se haya actuado con justicia." Que es como decir, mutatis mutandis, que un Cónclave es un enjuague tramposo, puesto que se celebra a puerta cerrada y sin cámaras en directo para solaz de la opinión pública, ese artificial ente monstruoso (tan impresionable y rentable).



Si el ABC, que uno piensa que es afín, publica eso, la alcantarilla psoera del país.com lleva un mes de alegre inquisición (aunque 'inquisitorial' sólo sea, en el lexicón de las izquierdas, un concepto denigrante intra-eclesial y/o intra-hispano en sus múltiples variantes, todas susceptibles). Según las gacetillas del pais, los aledaños de Piazza San Pietro y Borgo Angélico son el escenario de un serial de intriga digno del Father Brown y Flambeau, pero con más picante y guión remozado estilo peli vaticano-ficción (no cito autores).

Da pena, mucha, que este episodio le haya tocado a Benedicto XVI, tan visiblemente cansado, en una Roma con tramoya de picaresca palaciega-cosanostra, que le devora fuerzas.

Y eso contando que no signifique nada que en menos de un un mes el polo de atención vaticanista se haya desplazado del proceso FSSPX al turbio quotidiano del vaticanleaks.

Ciertamente, bregar con los oscuros y astutos hijos de las tinieblas es una enredosa y fatigosa contienda para los hijos de la luz.

Y hay que mantener encendida la luz.

+T.

domingo, 3 de junio de 2012

Sancta Trinitas Unus Deus


Cuando me dicen que cristianos, judíos y musulmanes creemos en el mismo Único Dios y le adoramos, respondo que no, que es imposible:

- porque la fe del Antiguo Testamento (aunque válida y suficiente durante la Antigua Alianza) es parcial, imperfecta, porque no conoce a las Divinas Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo

- porque el judaísmo se ha cerrado a la Revelación de Cristo, Hijo de Dios, y a su Misterio de Redención, el Nuevo Testamento: Ni conocen a Jesucristo, ni le reconocen como Segunda Persona de la Divina Trinidad; lo mismo respecto al Espíritu Santo

- porque esta negación de Jesucristo, Hijo de Dios, implica el odio a su Persona y la exclusión terminante de cualquier confesión de fe cristológica (cfr Mt 26, 63-66)

El problema consiguiente es sustancial: ¿Se puede considerar fe verdadera, culto verdadero, la de quienes al dirigirse a Dios obvian o niegan al Padre y/o al Hijo y/o al Espíritu Santo; item más: respecto al Hijo, la postura del judaísmo es adversa absolutamente, intransigente. Por tanto, ¿se puede dar culto a Dios negando a Dios?

Tocante al islam y los mahometanos la diferencia es aun mayor, en cuanto el Islam no recibe la Revelación del Antiguo Testamento y sólo admite la invención del Corán, cuyo credo mantiene la absoluta exclusión del Dogma Trinitario, llegando a considerar la fe en la Trinidad como el gravísimo pecado de 'asociación', penado con muerte én la legislación coránica. Por consiguiente, al creer y rezar, al profesar la fe y rendir culto, el mahometano niega absolutamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, dirigiéndose a una abstracción de la unidad y unicidad de la Divinidad que es atributo pero no es esencia; creen y adoran un atributo divino a la vez que niegan la esencia del Dios Uno y Trino, así como a su Misterio de Salvación.

Con las llamadas 'otras religiones', la separación es absoluta. Si cabe alguna actitud de acercamiento, debería ser sólo por interés de la misión ad gentes. Otras formas de comunicación son incompatibles con la Fe y la Revelación (una sóla Revelación que enseña y confiesa una única Fe). Escenas como la reciente condescendencia inter-religiosa del Cardenal Schönborn con el Dalai Lama en San Esteban de Viena, constituyen episodios anómalos de confusos sincretismos incompatibles con la recta doctrina de la Iglesia. Al pagano se le predica el Evangelio, no se comparten con el 'dimensiones' religiosas ni se admiran particulares equívocos. Libros y experiencias como esta, por ejemplo, están fuera de la orto-praxis de la ortodoxia cristiana.

Cuando predico, insisto a los fieles en que no conocemos todo el Misterio, pero el Misterio que creemos y enseñamos es absolutamente verdadero, y corresponde a aquello que Dios ha querido que conozamos para salvarnos. Esa, y no otra, es la Fe que recibimos de los Apóstoles y la Iglesia, y esa, y no otra, es la Fe que debemos mantener, enseñar y transmitir.

Cosas sagradas tan profundas y dichas con tanta simplicidad como reza el Símbolo Atanasiano:

Quienquiera que desee salvarse debe, ante todo, guardar la Fe Católica:
quien no la observare íntegra e inviolada, sin duda perecerá eternamente. Esta es la Fe Católica:
 Que veneramos a un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en unidad. Ni confundimos las personas, ni separamos las substancias. Porque otra es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo: Pero la divinidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es una, es igual su gloria, es coeterna su majestad.
Como el Padre, tal el Hijo, tal el Espíritu Santo.
Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.
Inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo.
Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.
Y, sin embargo, no tres eternos, sino uno eterno.
Como no son tres increados ni tres inmensos, sino uno increado y uno inmenso.
Igualmente omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres omnipotentes, sino uno omnipotente. Como es Dios el Padre, es Dios el Hijo, es Dios el Espíritu Santo.
Y, sin embargo, no tres dioses, sino un Dios.
Como es Señor el Padre, es Señor el Hijo, es Señor el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no tres señores sino un Señor.
Porque, así como la verdad cristiana nos compele a confesar que cualquiera de las personas es, singularmente, Dios y Señor, así la religión católica nos prohibe decir que son tres Dioses o Señores.
Al Padre nadie lo hizo: ni lo creó, ni lo engendró.
El Hijo es sólo del Padre: no hecho, ni creado, sino engendrado.
El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo: no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente de ellos.
Por tanto, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos, un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
En en esta Trinidad nada es primero o posterior, nada mayor o menor: sino todas la tres personas son coeternas y coiguales las unas para con las otras.
Así, para que la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad sea venerada por todo, como se dijo antes.
Quien quiere salvarse, por tanto, así debe sentir de la Trinidad.
Pero, para la salud eterna, es necesario creer fielmente también en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.
Es pues fe recta que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo , Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos, y es hombre de la substancia de la madre, nacido en el tiempo. Dios perfecto, hombre perfecto: con alma racional y carne humana. Igual al Padre, según la divinidad; menor que el Padre, según la humanidad.
Aunque Dios y hombre, Cristo no es dos, sino uno. Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino porque la humanidad fue asumida por Dios. Completamente uno, no por mezcla de las substancias, sino por unidad de la persona. Porque, como el alma racional y la carne son un hombre, así Dios y hombre son un Cristo.
Que padeció por nuestra salud: descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. Ascendió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá a juzgar a vivos y muertos.
A su venida, todos los hombres tendrán que resucitar con sus propios cuerpos, y tendrán que dar cuenta de sus propios actos. Los que actuaron bien irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno.
Esta es la fe católica, quien no la crea fiel y firmemente, no podrá salvarse. Amén


Amén.

+T.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Honrar al prostituyente causante

Este tio del pergamino enmarcado


es el causante original de esto


y de esto también


El Felipe es el padre ideológico de los sinvergüenzas no-estudiantes kaleborrokeros sureños, cachorros rabiosos de la perrera post-marxista, descontentos porque se les seca la teta de la mamada gratis-subvencionada y el porro barato con hachís del moro. El Felipe es el 'protogenitor' de esa camada.

Los infames cívico-delicuentes, niñatos de la malcrianza de 30 años de corruptora dictadura psoera sin solución de continuidad, han profanado la imagen del monumento de Santa Ángela de la Cruz y han grafiteado los muros blasfemando contra San Fernando.

Mientras, el mismo día y a la misma hora, el vaina ppero más conspícuo del Cabildo de la Ciudad obsequiaba al Felipe, presidente prostituyente, con el título de 'hijo predilecto', con la coartada excusante de la Expo'92, el emporio de la turbia corruptela.

Si digo que el mismo, el Felipe, es también la primera pieza de la decadencia y crisis de la actualidad, no exagero ni un pelo, a pesar de decirlo desde Sevilla, tan hiperbólica quasi siempre.

Me indigna que el tal ande suelto y le den diplomas por ser lo que fue.

Me duele que Sevilla esté tan degradada que estime filiación predilecta lo que es un baldón infamante, un manchón de estiércol apestante.

Yo sé que estas cosas son así, que el mundo es mundo y el sinvergüenza se laurea; no obstante todavía le queda a uno un resto de ilusión por algo, una aspiración a la mejoría, el antojo razonable de un poco de bien, de honra, de genio, de pundonor, de virtud limpia como una pared encalá al reverbero. Todo eso que no hay ni se ve venir.

Triste dia de San Fernando, el patrón de la ciudad, con la Capilla Real cerrada por obras, el cuerpo del Santo sin exponer, la blasfemia sacrílega campando por las calles, y el demiurgo emponzoñador recogiendo un título de honra para su descrédito y de deshonra para los otorgantes.

Lo peor es que con estas cosas, velis nolis, hasta los espectadores salimos salpicados, si no culpables por comisión, sí señalados por omisión.


&.

Humo y Satanás


Me han enviado (gracias, Troglodita) un link de un artículo de Prada titulado 'El humo de satanás', publicado en el ABC (para leerlo hay que estar suscrito); el link que han mandado es de otra página web a la que no quiero dar publicidad desde Ex Orbe; no me gusta facilitar la conexión con quien no simpatizo, no concedo esas gracias. De todas formas, el artículo de Prada es normalito, nada excepcional.

Prada mantiene una inclinación apocaliptóide desde su admiración a Castellani, gran ingenio. Comprendo y comparto la fascinación por el Apocalipsis de San Juan, un libro que trasmina misterio por cada versículo, cuya lectura no cansa: Se puede leer un capítulo, o un fragmento, y releerlo seguidamente, y cada lectura suscita una imagen distinta, con variaciones. Por lo menos a mí, que soy muy adicto al libro, me ocurre ese fenómeno, y paso de un vitral a un Cranach, de Holbein al tapiz de Angers, del Beato a un libro de horas, todo esto sin solución de continuidad y sin contradicción de imágenes. El Apocalipsis me causa ese efecto. Pero siempre procuro leer el Apocalípsis Joánico sin ir más allá del texto, sin extrapolarlo, sin acomodarlo. A la Historia, me refiero.

Porque, por una parte, el Apocalipsis tiene una historia-marco de referencia que es el del tiempo y circunstancias de su composición, cuando el destierro martirial de San Juan Evangelista en Patmos. Por otra, su entidad profética puede aludir a un futuro no realizado, según valor de toda profecía, pero la identificación Apocalipsis-actualidad, es decir, la superposición de las escenas/capítulos del Apocalipsis con la la realidad en transcurso, con el tiempo presente, es un recurso desacreditado por manido y proclive a equívocos y confusiones muy nocivas.

Item más: Durante la la crisis de la reforma protestante, Lutero y los demás agitadores anti-romanos, abusaron de los textos del Apocalipsis para arremeter contra la Iglesia Católica y el Papado, de manera muy burda pero bastante llamativa y efectista. Contaron, incluso, con el complemento de las artes gráficas de la recien inventada imprenta, difundiendo los grabados alegóricos-satíricos de Hans Holbein, Lucas Cranach y otros maestros. En ellos, el Papa era presentado como personificación del Anticristo, los Cardenales y la Curia Romana eran los secuaces del diablo, y la ciudad de Roma se dibujaba como la Babilonia ebria y prostituída de Ap 17 y 18, tocada con la tiara pontificia.


La exégesis anti-católica apocalíptica con su consiguiente sátira iconografica se convirtió en un auténtico tópico/género, un recurso pseudo-apologético quasi-clásico que pasó del protestantismo continental del XVI a la reforma anglicana y luego a las sectas evangelistas americanas. La especie sigue activa, circulando con éxito entre los protestantes y sus derivados, en tanto en cuanto la Iglesia Católica, el Papa y Roma existen y forman parte del presente y su actualidad.

Hubo también un género apocalíptico católico, tan virulento y con las mismas o semejantes identificaciones anti-romanas que las del protestantismo, con la diferencia de que las precedió en el tiempo (¿fueron su origen?) y de que se esgrimieron por un auténtico paladín de la reforma católica, me refiero a Fra Girolamo Savonarola, el incendiario predicador florentino. Cuando Savonarola arremetía contra Alejandro VI Borgia y los desórdenes de su corte pontificia, sus palabras eran más hirientes para la Curia Vaticana porque eran más certeras, sinceras y ajustadas que las que luego gritaron luteranos, calvinistas y demás sectarios de la reforma protestante.

La paradoja, en uno y otro caso, ya fuera Savonarola, ya Lutero, es que el Apocalipsis no es una profecía contra la Iglesia, sino una revelación para sostener el ánimo de los cristianos en tiempo de persecución contra la Iglesia. Por eso resulta tan contradictoria la identificación impía de elementos, personas, coyunturas, interpolando citas del Apocalipsis.

Del 'humo de Satanás' digo otro tanto. La ocurrencia de Pablo VI ha tenído un éxito que extralimita su significado (que, por cierto, sabría el Papa, porque sobre la oportunidad de la cita se ha escrito también mucho). Fuera lo que fuese que motivó aquella oscura apreciación del Papa Montini, habría que decir que 'humo de Satanás' colándose por las grietas de la Iglesia maltrecha lo hubo también en otros tiempos, en otros momentos, por cosas tan graves como la simonía, las corruptelas de la soberanía temporal, el nepotismo, y mil pecados y achaques más. Cada época tuvo su 'humo de Satanás'.

¿Es el de nuestra época un 'smog satánico' especial? Yo diría que no, que es el humo diabólico de siempre, porque ni el diablo ha cambiado ni los hombres tampoco.

¿Y la Iglesia, ha cambiado la Iglesia? Yo diría que no en sustancia pero sí en estructuras, porque se han debilitado, porque las grietas por las que el humo infernal entra se han multiplicado, son más grandes y más profundas: El problema no es el humo del demonio, sino la decrepitud de la Iglesia, las grietas por las que ese humo entra. El problema, re-re-pito, son las grietas.


Siempre que me re-citan la cita de Pablo VI, me hace penosa gracia pensar que el Papa del agiornamento, el aperturista que abrió puertas y ventanas, demolió sólidas estructuras y debilitó el edificio, fuese la misma persona doliente y timorata que se quejaba luego de que el humo entraba por las grietas que sus actuaciones habían provocado. Triste figura la de este patético Pontífice.

Resumiendo: El humo es sólo humo, Satanás el mismo de siempre, pero es la Iglesia la que merece atención, restauración, consolidación. Un trabajo de re-conversión ad intra, que se aviene muy mal con juanpablismos triunfalistas, años de jubileo y jmjs lúdico-festivas.

Las consecuencias de todo eso (llámesele 'humo', si se prefiere) las estamos sufriendo en estos días con un surtido muestrario de humos diversos.

Fumata, se dice en italiano.

+T.