sábado, 26 de mayo de 2012

Un Hildebrando adveniente


La gravísima crisis de descomposición post-conciliar con su coda juanpablista sufre actualmente un episodio de intriga que fascinaría al mismísimo Morris West. Ciertamente, la realidad supera a la ficción, con colorido y pormenores dignos del mejor guión de serial escrito, radiado, filmado o televisado. Apasionante y divertido si no fueran los Palacios Apostólicos la escena del drama.

Volviendo la mirada atras, por registrar en la Historia algún parangón, el caso se podría ilustrar, por ejemplo, con la crisis en torno al 1300. Quiera Dios que no veamos repetirse otro gran rifiuto por agotamiento del Santo Padre. Cuando me sacan al relucir el episodio, siempre recalco que la crisis que empezó con Celestino V no se resolvió hasta Martín V Colonna, un siglo y pico más tarde. E incluso algunos prolongarían el período hasta la clausura de Trento (1545-1563). Las crisis de la Historia de la Iglesia no duran cuarenta días.

Y como las noticias con su dramatis personae han coincidido con la fiesta de gran Gregorio VII, me decía un compadre afín que nuestra Iglesia necesita otro como aquel. Yo le comenté que personajes así no se improvisan, que antes se necesita completar un Hildebrando, y antes de un Hildebrando se precisa un Cluny. Acabé preguntando - una pregunta retórica - si no estaríamos inmersos en un siglo oscuro, o a las puertas de otro siglo de hierro (las coyunturas del siglo económico-político como amenazador telón de fondo), con la posibilidad venturosa de un Hildebrando todavía muy lejos, en remota lontananza.

Si me apuran, convendría por otro lado, en otra dirección, que también tendría que haber un par de Otones, etc. Quiero decir que los remedios necesarios y eficaces para las afecciones extensas y profundas no aparecen de repente, no surgen del vacío. Item más: Con la crónica del pasado en la mano, se demuestra que la Providencia, muchas veces, deja supurar la úlcera hasta que el pus infecto da paso a la sangre limpia, y entonces aplica el remedio a la llaga. En el caso de la Iglesia, los remedios suelen ser personas, y las personas son, frecuentemente, santos.

En algunas encrucijadas, son los Mártires quienes preparan el momento oportuno de la llegada de los Santos providenciales. En otras épocas han sido los claustros, las clausuras, los conventos, quienes han precedido al momento de la sanación eficiente. El problema de nuestra época sería, en parte, dilucidar la tipología de nuestra crisis, pero esto sólo se juzga acertadamente desde la perspectiva del tiempo, un factor que nos falta en el presente. Otros verán como se saldrá y quienes promoverán; nosotros, conscientes o inconscientemente, somos parte del reparto, personajes de la historia que está siendo y será.

Pero eso no nos impide preguntarnos qué Cluny estará gestando al Hildebrando necesario y dónde estará ese Cluny.

Cuando algunos exaltados se excitan por los 50 años de aquello que fue, otros, más serenamente, se recogen y ruegan que al tiempo febril de la crisis suceda ya la necesaria quietud para reaccionar, convalecer, reponerse y sanar.

De luchas, partidos y banderías, no quiero imaginar ni hablar, aunque no las olvide. De persecuciones al Papa, tampoco. Véase, no obstante, la ilustración de la crónica de Gregorio VII que encabeza este articulete: Fue confrontado, contradicho, hostigado, traicionado, perseguido, murió desterrado y fue sepultado extra Urbem. Hasta cuando fue beatificado y canononizado se opusieron a su memoria los reyes de la tierra.

Orémus
Deus in te sperantium fortitudo, qui beatum Gregorium Confessorem tuum atque Pontificem, pro tuenda Ecclesiae libertate virtute constantiae roborasti: da nobis eius exemplo, et intercessione, omnia adversantia fortiter superare.
Per Dóminum...Amen

+T.

jueves, 24 de mayo de 2012

Actualidad jerárquica - Muestrario miscelánea


Es bien sabido entre los propios del estamento y los extraños afines que cuando uno pretende el cardenalato debe alternar con cardenales, para promocionarse. Por ejemplo, en estos días, el Arzobispo de Valencia, que ha tenido de huésped al Eminentísimo Don Óscar Maradiaga, el desencantante parto de los montes centroamericano que todavía algunos ven como papable, el Señor nos libre.

En Valencia, el Emmº Maradiaga ha dicho esas cosas que dicen los prelados sobre la intonsa (por no practicada) Doctrina Social de la Iglesia. Yo mismo, que sufro atraganto doctrinal social esclesiástico desde mis inocentes años de seminarista, podría dar una conferencia diciendo (con matices, claro) las mismas vagas sentencias que habrá dicho Maradiaga mechadas con un poco de estadísticas y sazonadas con unas cuantas anécdotas globales, que para eso los Cardenales se mueven mucho, y Maradiaga más, siendo presidente de Caritas Internacional. Muy avispado el prelado levantino. A ver si prospera y se queda con la púrpura por la que otros lampan. A ver.

A mí no me gustan los clérigos filosociales, mucho menos si están en el escalafón y son arciprestes, vicarios, obispos o cardenales. Padecí a uno, vicario episcopal con todas las confianzas de su arzobispo, que el mismo año que Aznar ganó las elecciones convocó un 'gesto solidario' protestando por no sé qué achaque social, pretexto que mantuvo e incluso institucionalizó. El acto se desarrollaba así: 1º- concentración cívicocristiana con pancartas, octavillas y lectura de manifiesto 2º- marcha cristianocivíca con pancartas, octavillas y manifiesto ya leído hasta la Metropolitana Iglesia Catedral, donde el susodicho clérigo promotor era canónigo (¡cosas veredes¡) 3º celebración para-litúrgica con intervenciones simbólico-gestuales 4º colecta solidaria que todavía no me he enterado bien a dónde iba. Y así quince años; no sé si se convoca todavía porque hace años que paso del asunto, desde el año que comenzó. El vicario-canónigo pasó, hace un par de años, a mejor vida: Dejó la vicaría, la canongía, la parroquia (todo eso tenía) y se fué alegremente con una señora feligresa viuda, con el escándalo que todo ello supuso. Culminó, en cierto sentido, su gesto solidario y su proclividad social. De forma muy práctica.

Volviendo al Emmº Maradiaga, reconozco que le tengo antipatía desconsiderada desde que estuvo en Sevilla y se dejó ver y retratar en camiseta y pantalón fresquito, porque era verano y hacía calor. Un detalle. Pero un detalle que define mucho, dadas las circunstancias, al sujeto. Verdaderamente, los capelos, algunas veces, parece que se dan al repelón y caen encima de cualquier cabeza. Tampoco me convencen los cardenalatos por cuota nacional-geográfica obligada. Y temo a esos promocionados que llegan a la púrpura con fama de lo que sea, justamente por eso, por lo que sea que les da fama. Lo peor es que al Emmº Maradiaga le quedan unos 10 años de cardenal elector, siendo un peligro, pues.

Yo pensé que con la metedura de pata doble y estrambote de cuando el golpe de estado hondureño de hace unos años, Maradiaga quedó finiquitado, pero se ve que sigue estando en circulación (el ser cardenal y salesiano le favorece, sin duda). Como siempre es de temer, por posible, un Cónclave colapsado y unos eminentísimos aprendices de brujo tramando candidaturas de compromiso ad casum, Maradiaga penderá de la bóveda miguelangelesca de la Sixtina como una amenazante espada de Damocles hasta que cumpla la edad de la exclusión.

Sigo con lo de Reig. Lo de Reig es una bola de nieve que a ver quién la para, considerando que debía haberse parado ya, pero el perlado (sic) insiste, ahora argumentando lesa dignidad: Reig exige al Ayuntamiento de Alcalá que revoque el veto a su persona

Hay prelados que mejor no meneallos ni dejar que meneen rien de rien. Como ya son y están, hay que sufrirlos como se sufre cualquier desgracia familiar, todo sea por Dios. De todas formas, dadas las coyunturas espacio-temporales presentes y proximamente advenientes, sería prudente que la CEE organizara una sub-comisión-patrulla de intervención-cortacircuitos para neutralizar las eventuales calamidades de los calamitosos, pro bono Ecclesiae et Patriae.

Curiosamente, algunas de estas perlas mitradas cuentan con el fervor de los pazguatos recalentados por el Capitan Araña de turno, y jalean la cosa, como si la cosa fuera para sacar pecho. ¡Cuánto mentecato militante!


La tercera muestra comparte detalles de las dos anteriores: Es cardenal y extranjero, como el primero, y teoriza sobre sodomías, como el segundo, aunque difiere del trato dado al tema. Habla el Cardenal Arzobispo de Berlín: Una pareja gay duradera es similar a una heterosexual

Dice el buen hombre que la Iglesia, despaciosa ella, tardará en admitir ciertos particulares sobre el particular. Un juicio relativamente positivo y abierto a mil expectativas que no me atrevo a conjeturar; tampoco me meto a imaginar lo que deba estar incubando el magín del Emmº y Revmº Cardenal Rainer Maria Woelki, que contando su Eminencia con 55 años, solamente, va a ser otra estupenda Espada de Damocles, por lo menos durante 25 años, a no ser que el Señor lo convierta. En lo que sea, pero que lo convierta en algo, aunque sea en una calabaza, como la del cuento de la Cenicienta. No sería la primera (ni la última) calabaza con capelo de treinta borlas.

En fin, como verán Uds. un panorama digno de rogativas dobles con flagelación y ayuno. Un futuro proceloso pero amenizado próximamente por los fastos del Lº aniv. de la Caja de Pandora versión conciliar.

Temiendo estamos a ver qué pueda salir ahora de aquel baúl.

+T.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Sister B


Era una chica discreta, de aspecto delicado, reservada, de las que dicen buenos días y adiós con la cabeza agachada y de medio perfil, tímida - pensaba yo - y quizá un tanto distante, un poco displicente. No tenía más datos que estos que extractaba de las pocas veces que me paré a pensar en ella, tampoco reclamaba más atención. No recuerdo si alguna vez la confesé, pero aparecía regularmente, asistiendo a Misa, por la mañana o por la tarde.

Una vez, por algo que dije en un sermón, su padre (que yo no sabía que era su padre) me preguntó de parte de su hija si podía darle alguna referencia más precisa sobre aquello, un detalle sobre la inspiración/diseño de la bandera de Europa y la famosa vidriera de la Catedral de Estrasburgo; es el único momento que relaciono con ellos, vagamente. Hace unos días, el padre de la chica me comentaba que ellos dos recordaban una riña incontinenti, un broncazo, que les eché una mañana al acabar la Misa, por no sé qué detalle de no me acuerdo qué cosa. Pero pudo pasar, tuvo que ser, más o menos como ella y su padre recuerdan, hasta tal punto que me caracterizaron por aquella bronca matutina. Sin duda merecida, tengo que precisar, como todas las soflamas que dirijo a mis asíduos, muy queridos míos.

La joven aparecía y desaparecía, con esa frecuencia típica de quien no tiene vinculación obligada con la parroquia y mantiene un ritmo de asistencia según horarios personales, por comodidad, o por afinidad, o por preferencias las que fueren. Yo la tenía conceptuada como una chica piadosa, con cierto aire de vocación en ciernes, serena en su discernimiento, con una sincera vida interior que afloraba en esos pequeños detalles que el cura capta por empatía con el medio espiritual, relativamente compartido: La forma de estar, de sentarse, de arrodillarse, la postura de la cabeza, el banco en que se sienta, cómo se acerca a la Comunión, cómo comulga, el rato de acción de gracias, la forma de entrar y salir, todas esas minucias que el cura observa sin atención especial pero personalizando, con más o menos consciencia, a sus feligreses. No diré que como el médico en la consulta, o como el maestro en la clase, ni mucho menos como el director a su dirigido, porque, como estoy diciendo, no había especial conocimiento, ni tratamiento, ni presentación formal siquiera. Era, si me explico, una observación estática, nada dinámica, distante pero constante.

Si me hubieran preguntado, yo habría respondido que la chica estaba discerniendo una vocación religiosa, posiblemente a una clausura. No me preguntaba sobre el particular, ni me interesaba en tanto no me implicaban en ello, pero tenía hecho el concepto, sin perfilar pero sí bien trazado, con bastante seguridad. Alguna vez pedía por ella en uno de esos sumarios comunes en los que meto muchas intenciones, algunas generales, otras particulares, durante la Misa, poniéndolas sobre el Altar. Como en estos casos no sé bien qué rogar porque no se me ha encomendado ninguna intención, ni personal ni directamente, para no desleir la oración en una vaguedad insulsa, rezo esto:

-'Señor te pido por ese/esa y por lo que él/ella te pide y necesita'

Si sé el nombre, lo incluyo, y si no, lo dejo indefinido. Con Dios no se necesitan ni detalles ni explicaciones, ni propias ni ajenas. Es una ventaja, siempre.

Ahora no recuerdo la fecha, imagino que sería a principio de curso, por Octubre, una mañana, en Misa, mi observada quasi-feligresa apareció vestida con una falda hasta lo pies, una blusa blanca y una pañoleta azul en la cabeza. Hace de esto unos cinco o seis años, todavía no existían las nenas de Lerma, pero ya había algunos nuevos institutos religiosos que vestían hábitos de ese estilo. No me gustó, porque capté al instante que de clausura nada, que la vocación había cuajado en alguna novelería confraternizadora espiritualista a la moda postconciliar.

En cuanto terminó la Misa, salí de la sacristía y esperé para interesarme, ya que lo que fuera se señalaba patente, con aquel hábito o pre-hábito tan elocuente. Cuando me dirigía a la capilla del Sagrario, para esperar a que saliera, alguien se me acercó para alguna cosa y me entretuvo. Antes de que concluyera aquella interrupción, vi de reojo cómo se me aproximaba la neo-monja, discretamente, como era todo en ella, la acompañaba, unos pasos detrás, otra chica, una hermana o una amiga, me explicó luego. Con pocas palabras, me dijo que dentro de un par de días se iba de postulante al noviciado de las Misioneras de la Caridad, las de Madre Teresa de Calcuta. No sé si ella notó la alegría que me dio (y la tranquilidad) saber que era allí a donde el Señor había dirigido su vocación. Le dije algo sobre sus padres, la animé a perseverar y le prometí oraciones. Y poco más.


Desde entonces la recuerdo en mis oraciones, entre las intenciones que encomiendo. No sé (¡no sabía!) por qué, desde esta pasada Cuaresma, la he recordado en la Misa varias veces, expresamente, quizá porque he visto que estaban su padre o su madre, y la he puesto con su nombre, con sus intenciones, sobre el altar.

La otra tarde, su padre me trajo una tarjeta dibujada y escrita a mano por ella, avisándome de que hoy profesaba votos temporales:

"...Le escribo para compartir mi alegría de que, si Dios quiere, el próximo día 23 de Mayo haré mis primeros votos temporales como Misionera de la Caridad.¡No sé cómo dar gracias a Dios por la vocación tan bonita que me ha llamado a vivir! ¡Pertenecer a Jesús, qué gran dicha!  ...  ...  ...

...  ...  ...  Le ruego sus oraciones y bendición.

En Jesús.

Sr B. "

Profesarán con ella otras nueve. Serán diez, como las vírgenes de la Parábola, diez predilectas. Yo rezo para que las diez se mantengan vigilantes, sensatas, prudentes, con la lámpara encedida, hasta que escuchen la voz que les diga -'¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo!'

Sostén, Señor, el amor de tus consagradas, sella el corazón de tus elegidas con el beso divino de tu Espíritu.

¡Qué dicha, Señor, si al fin entramos en tu banquete, si celebramos tus bodas celestiales!

¡Guárdanos, célanos, Amor de los amores!


+T.

sábado, 19 de mayo de 2012

Eadem Ecclesia ?


El año de la fe en el marco del 50 aniversario de la apertura del Vaticano 2º servirá para justificar un 'año pastoral' más, según el recurso juanpablista, nullus annus sine festa. De paso, también excitará los ánimos vaticanosecundistas y espabilará, previsiblemente, el espectro del concilio, eso que otros llaman 'espíritu'.

La generación conciliar protagonista está en peligro de extinción, por eso, en algunos sitios, es una especie protegida que asoma la cresta todavía para revalidar lo hecho y clamar que se quedaron cortos. Lean (con paciencia) el exabrupto del bochornoso Dom Franzoni, un espectral del concilio que todavía se atreven a sacar de la galería de los monstruos conciliares: El Vaticano 2º se malogró

El escandaloso que fue abad benedictino y joven padre conciliar, el filo-comunista, el que colgó los hábitos y se juntó con una japonesa, se permite dictar lecciones de actualidad eclesiológica como (así lo presentan) líder de comunidades de base. Viniendo de semejante testigo, es honroso escuchar que los obispos españoles fueron una parte importante de la Jerarquía Católica que frenó el frenesí conciliar:

"...Los que más obstaculizaron la acción reformadora fueron los episcopados italiano, español y brasileño (...) En Madrid recibí duras críticas de parte de muchos teólogos por la gestión del Vaticano II de Pablo VI, pero yo defendí su extenuante defensa de la laicidad del estado en relación con la religión."

Sin embargo, cuando escucho afirmaciones o comentarios como ese, me pregunto ¿qué se frenó? Porque la letra del Concilio está disponible para quien quiera reavivar toda su virtualidad, esa peligrosa duplicidad de sentido (también de intención??) sobre la que advertía el magistral Romano Amerio. Por ejemplo, en este otro artículo se expone la frustración de lo no logrado (aun) y las perspectivas de progreso contenidas, a la espera de una oportuna y necesaria asunción por parte de las conferencias episcopales: Es posible otro magisterio

El autor del artículo dice que la intención conciliar fue dotar a las conferencias episcopales de un entidad de naturaleza semejante a lo que fueron en la antigüedad los antiguos patriarcados, capaces de emitir un magisterio propio que garantizara "una legítima y feliz pluriformidad en la comunión (Lumen Gentium nº 23)".

Item más: Apoyándose en el nº 12 de Lumen Gentium, reclama una participación de los laicos, de los seglares, en ese magisterio jerárquico. Se muestra a la conferencia episcopal de los Estados Unidos-USA como un ejemplo frustrado de lo que pudo haber sido y no fue. Se utilizan expresiones como 'magisterio participativo', 'participación y transparencia de la autoridad'.

El articulete sigue con una crónica sumaria de las tensiones/correcciones entre la C.E. Americana y la Curia Romana, presentando al Cardenal Gantín como malo de la peli, con el siguiente sumario-conclusión final:

"...se asiste la recuperación de una forma de gobierno eclesial poco o nada colegial. Como consecuencia de ello, se abre un tiempo de complicadas relaciones con las conferencias episcopales de EEUU., Brasil, Holanda, Alemania, Suiza y con algunas de Oriente y se empieza a promover al episcopado personas más dispuestas a escuchar las demandas que brotan de la curia vaticana que las que surgen de las iglesias locales que presiden o que han de presidir."

Conjuguen Uds. el cuadro de lo que llevo escrito hasta ahora con las noticias y comentarios de esta semana a propósito de la FSSPX y las conversaciones con Roma. Entenderán, si no tienen anteojeras, que tanto la carta de Mons. Fellay animando a estar dentro para curar y sanar como la otra carta de los otros tres prelados resistiéndose a entrar para no contaminarse, tienen su razón de ser, su lógica, desde los supuestos con los que se originó y se ha mantenido la FSSPX.

¿A qué Iglesia van, en qué Iglesia entrarían? Podría darse la paradoja de estar todos juntos, los católicos que sostienen la tradición y los nuevos modelos eclesiales como el que sostiene Schönborn, con gays en los consejos pastorales parroquiales (por el momento!!) interviniendo con voz y voto en la gestión pastoral, desde la catequesis a la liturgia, decidiendo qué se predica, cómo se celebra, a quién se elige...etc. etc. etc.

Otra muestra, sin ir más lejos y para conectar, en cierto sentido, con lo anterior, sería la resultante de confrontar dos modelos pastorales, dos formas de afrontar un problema/una realidad: La Iglesia, nuestra Iglesia, ¿es la Iglesia de Schönborn, abierta y sensible al tema gay, defensora efectiva de la integración pastoral de gay-militantes-practicantes, o, por el contrario, se trata de la Iglesia de Alcalá, cuyo obispo se permite alusiones indecentes acerca de las prácticas homosex en un sermón de Viernes Santo retransmitido por la televisión nacional?

¿Con cual de los dos nos quedamos, a cual elegimos, a Schönborn o a Reig? ¿Es posible esta elección, esta opción? De hecho los dos son obispos titulares, el más 'progresista' incluso arzobispo y cardenal.

Pues esta es nuestra Iglesia, displicente y reticente con los católicos tradicionales, capaz de declarar quasi-insufrible la división de opiniones dentro de la FSSPX, pero abierta al amplio espectro polarizado en casos como las diferencias Viena-Alcalá sobre el omnipresente caso homosex.

A esto, suponemos, se refería el del artículo susodicho cuando hablaba de "...garantizar una legítima y feliz pluriformidad en la comunión (LG 23)".

Por eso decía que comprendía las divisiones de opiniones de los prelados de la FSSPX.

Por eso sigo sin explicarme satisfactoriamente por qué hay que celebrar con fastos, un año entero, los L annos illos.



+T.

jueves, 17 de mayo de 2012

Ascendit !!!


Todo parecía revestido de santidad, con color de cielo, todo dorado, como si el arrebol de la tarde se hubiera adelantado a la mañana, tan luminosamente apacible.

En el Monte de los Olivos, un poco más arriba del Huerto de Getsemaní, todos los ojos miraban extáticos, admirablemente abiertos, como si quisieran grabar con la vista toda la escena, para siempre. Todos los sentidos, oyendo todo, oliendo el aroma del monte fragante, guardando el corazón las impresiones, los últimos minutos de vista y oído, de ver y tocar: ¡Verle, oirle, tocarle!

La Madre estaba especialmente absorta, recogida, empapando su corazón con emociones que daban a su rostro un resplandor, un nimbo de gloria nunca vista en este mundo, de belleza extática, de admiración gozosa. Tendió sus manos y tocó las suyas; se mantuvieron la mirada un tiempo que luego nadie supo decir cuánto, si fue instante o si duró un palmo de interno infinito. Ella fue lo último que Él miró.

Después todo sucedió despacio en la mente y rápido en el alma, como dos imágenes, dos escenas que los ojos veían lentamente y el corazón sentía con latidos de arrebato: Elevó sus ojos a lo alto, levantó sus manos al cielo y se le vió ascender, el cielo azul de fondo, la brisa fresca ondulando su túnica, sus pies envueltos en una transparencia de nube, que fue desdibujando toda su figura en una suave luz que transmitía paz y alegría a los que miraban absortos, los ojos húmedos, los labios detenidos en una súplica que era llamada, que era aclamación, que era oración: ¡Señor, oh Señor!

Desde el Templo, a lo lejos, sonaron mil voces que cantaban el Salmo:   ~"...Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas..."


* * * + * * *
Oremus:

Concede, quaesumus omnipotens Deus: ut qui hodierna die Unigenitum tuum Redemptorem nostrum ad caelos ascendisse credimus, ipsi quoque mente in caelestibus habitemus.
Per eúmdem Dominum nostrum, Iesum Christum, Filium tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saeceula saeculorum. Amen.


Ex Voto

+T.

domingo, 13 de mayo de 2012

Novell, repetimos, Novell, reiteramos, Novell, insistimos, Novell


Novell parece hecho de médula de ajo, por lo que se repite. Y lo más sobresaliente de Novell es, justamente, eso, que es como el estribillo del villancinco: "...vuelven, y vuelven, y vuelven a Novell, los peces en el río..." etc. etc. etc. Fuera de su insistente propósito de salir en los medios, no hay nada más que decir de Novell. Salvo lo que Novell dice cuando sale, y sale, y vuelve a salir. Hoy sale / ha salido en el ABC .

La entrevistadora (es frecuente que sean ellas las que hagan entrevistas a Novell), escribe cosas que no se sabe si atribuir a la indiscreción natural de la elementa, o si se trata de extractos colegidos de las palabras del bisbe, como estas frases, por ejemplo:

"...él, dotado del don de la estimulación del auditorio a través de la palabra, siente que la misa también es un plató improvisado ante los feligreses... y por qué no hacerlo también ante una cámara. Un escenario más para predicar la palabra y la buena acción, apela."

Así, comprensiblemente, surge la duda: ¿Piensa Novell, el bisbe junior, que la Misa es un plató, un escenario? ¿O es lo que deduce la ella-entrevistadora según la conversacin off the record de Novell, el bisbe jr.?

Otra cosa que parece que piensa / dice Novell:

"...Novell es consciente de que muchos fieles quizá no le hubiesen conocido si no hubiera aparecido en televisión, en programas como el late-show de Andreu Buenafuente."

Inquietante. Espero que no sea recomendación de nuestra CEE esa manera 'audiovisual' de darse a conocer en un programa de varietés, entre un macarra rock, un travesti drag-queen y una escritora de noveluchos. Novell no ha sido el primero en prestarse a salir en un programa 'chocante' (dejemoslo en 'chocante'); antes que él, Fray Carlos Amigo, el ex-Arzobispo de Sevilla, apareció unas cuantas veces en un popular e indecente programa de la tele andaluza, y digo indecente por no convenirle a un purpurado dejarse ver en algunos escenarios, por el equívoco que suscita sentar en la misma silla a un cardenal y seguidamente a un extravagante personaje (dejemoslo, también, sólo en 'extravagante').

Volviendo a Novell, el bisbet, lean Uds. este otro parrafito de la entrevista:

"...Quizás por todas estas concepciones, recogidas en la página 88 del libro escrito por Noemí Vilaseca y que lleva por título «El obispo Novell. Quién es y qué piensa el prelado más joven de España» (Editorial Milenio), al ordenado obispo más joven de nuestro país se le ha intentado denostar a veces considerándolo una suerte de «Belén Esteban» de los religiosos, mientras que para él todo vehículo para intentar aproximar el Evangelio es útil..."

¿Todo sirve, todo vale? Eso es decir que el fin justifica los medios, ¿no? Por ejemplo, en este caso concreto de la entrevista del ABC, el fin de darse a conocer justifica que en el espacio de media página el nombre del bisbe Novell aparezca junto a los nombres de ese Andreu Buenafuente y de esa Belén Esteban. Todo sea por la publicidad, por la que todo vale, dirá el filo-mediático Novell.

En el resto de la entrevista, el personaje en cuestión se muestra equívoco, con toda intención, con toda determinación, jugando al escondite, asomando la cresta y escondiéndola, practicando el retorico sí pero no sino todo lo contrario matizando con colorines el blanco y negro con el gris perla y el arcoiris de varipino espectro.

Por ejemplo, dice que:

"...los fieles homosexuales, son bienvenidos para vivir de acuerdo a la moral cristiana igual que los heterosexuales, pero no pueden casarse porque el matrimonio en un sacramento entre un hombre y una mujer...La Iglesia acepta a las personas homosexuales como a todas las demás...nada impide a nadie convivir con una persona del mismo sexo y adoptar un hijo..."

Híper-inquietante, pienso yo, que me planteo estos interrogantes:

- ¿Existen, se dan, se reconcen como tales, específicamente, entre los feligreses de nuestras parroquias, esos que Novell llama "fieles homosexuales?

- ¿Entre esos casos, de haberlos, se puede vivir "una moral cristiana igual que los heterosexuales"?

- ¿La Iglesia acepta a los homosexuales reconocidos-militantes como a todas las demás personas, sin distinguir, sin precisar, sin advertir, sin más?

- ¿Nada impide, según Novell, que dos del mismo sexo convivan y puedan adoptar niños ('hijos', dice le texto de la entrevista)?

Meta-inquietante. Y poli-dsconcertante porque el Novell que dice eso ha sido uno de los cuatro mitrados que han jaleado con aplausos la indecente mención del tema homosex intercalada por el obispo de Alcalá en el sermón del Viernes Santo.

Sólo me explico el desajuste por la patente afición del bisbet Novell a salir en los medios, por lo que sea, como sea, en donde sea.

Contaba un prelado de la época en que fue obispo de una pequeña diócesis española, que el 14 de cada mes ya había tramitado todos los papeles, expedientes y asuntos de curia, había cumplido la visita pastoral de los pueblos que tenía en la agenda, y se había gastado todo el dinero de su asignación.

Imagino que así debe ser la vida del joven prelado solsonés, y que por eso se busca distracciones, entrevistas, libros, platós de tv y estudios de radio.

También sale en youtubes, of course. Recmendando libros por San Jordi, por ejemplo:




El bisbe jr no pierde cámara. Por cierto, que el librito que recomienda es uno escrito por él mismo, muy oportunamente, aprovechando la ocasión, faltaría más, sin ánimo de nada más.

+T.

jueves, 10 de mayo de 2012

Bastante blasfemo


Si San Pablo Apóstol proclama que la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo es piedra angular de la fe cristiana, las corrientes heterodoxas que han conformado el pensamiento anticristiano desde el paganismo a la postmodernidad se han empeñado en negar el hecho histórico de la Resurrección con una insistencia que sólo se puede calificar como diabólica. Siendo Satanás el 'padre de la mentira', esta es una de sus peores falsías, una especialmente satánica sugestión.

Pero lo diabólico no es tan evidente, si no sería fácil detectarlo. La serpiente no es un animal eminente, que se vea venir de lejos, sino que su peligrosa cercanía se advierte sólo cuando ya esta próxima, a punto para morder y envenenar. Así sucede muchas veces.

La página de JM Vidal, Religión Digital, es, formalmente, la mejor de todas las del género de información-opinión religiosa que se publican desde España. He dicho 'formalmente' porque me refiero a su valoración meramente material, en cuanto tal web. Se nota que quien la dirige es un profesional, un periodista, competente, con recursos, con ideas. Lo que pasa es que sus ideas son malas, como las de casi todos sus colaboradores, bloggers y artistas invitados; apenas se salvan un par, siendo el resto uno de los mayores concentrados de des-catolicismo y mini-cristianismo que jamàs se ha juntado. La lista de inculpados pone los vellos de punta, desde Castillo a Aradillas pasando por Pikaza, Pagola, González-Faus, Raguer, Arregui y la Caram. Una galería de horrores.

El monstruo fanfarrón picolargo del nido, que pegaba en esa jungla como estrambote sui géneris, se mudó a mejores pagos, por la paga. Los católicos conscientes (que los hubo) se fueron retirando sin ruído. Y los pocos católicos que quedan son una especie de coartada de muestrario, que no se sabe bien cómo resisten en ese medio adverso.

Entre todos los participantes y comparecientes no brilla ni sobresale el que aparece segundo en el escalafón de la web, J. Bastante. Mantiene un blog y publica algunas noticias y graba algunas entrevistas. Nada especial, ni sobresaliente, ni con tirón, nunca. Se entera de algo por los mentideros, mete cuchara donde le dejan, y se precia de compartir una aberrante simpatía con el fanfarrón del nido, que presume también de aberración y compadre, como dos personajes de fábula, la zorra y el otro bicho que se invitan a comer etc. etc. etc. Dos tipos de fábula, ya digo.

Pues ha sido que J. Bastante ha escrito un novelucho, una blasfema fabulación sobre la Resurrección del Señor, seguramente suponiendo su derecho a imaginar lo que le de la gana, y reclamando, seguramente, libérrima actividad de pluma y prensa, que para eso España está en la Europa post-cristiana y esto no es el Irán de Jomeini, ni él es Salman Rushdie.

El libruco tiene que ser indigesto y malucho, porque ese Bastante no da para más. Pero, volviendo a las serpientes, recuérdese que son bestias astutas, sagaces, que saben bien de qué parte soplan los vientos, cuáles son las modas y qué se cotiza en el mercado. Dentro de sus límites reptantes, las serpientes saben moverse sobre el polvo, entre el polvo, con habilidad.

De todas maneras un tostón novelado, inventado y falseado, ¿a quién le puede interesar, quién se lo va a comprar, quién lo va a leer? Yo imagino que poca gente de muy mal gusto. Pero después me paro y recuerdo que hay gente que disfruta viendo el granhermano, gente que a la que le gusta el cine español del 2000, gente a la que le gusta escuchar los monólogos de los actorzuelos de 3ª clase, gente que se divierte acampado un mes en la Puerta del Sol. Y gente que lee y aplaude a Castillo y a Pagola, a Arregui y a Raguer, gente que es devota de la Caram. Gente así.

A esa gente puede que les guste leer el delirio tragicómico-fumado del Bastante, cosas como esta:

"...soplaba una ligera brisa cuando abrí los ojos y desperté. Parecía como si hubiera dormido durante años, tal vez por eso no estoy cansado. La boca un tanto entumecida, como los huesos. Y es que en este lugar sólo se respira humedad. Y silencio. No había nadie cuando abrí los ojos."

Disfrazarse de Dios, es un peligro. Primero porque se banaliza a Dios, que es Dios y siempre es Dios y nunca deja de ser Dios y no hay más Dios que Dios. Segundo, porque, como dice gravemente el Apóstol, Deus non irridetur, de Dios nadie se rie.

Pero, ¿se trata de Dios, de jugar a inventarse una experiencia meta-psíquica con Dios como personaje-pretexto? Yo diría que no, que el juguete literario de Bastante es , 'solamente', Jesús de Nazareth, el hombre, el personaje, el pretexto tan al alcance de la mano, tan devaluado, tan desposeído de misterio que ya se atreve un cualquiera a ponerse en su papel, asumiendo su no-misterio para contarlo monologueando, como un divertimento de no-fe que se revuelve en su vómito descreído, como el perro aquel de la 2ªPe.

Unos, sin fe, despojan al misterio, y otros, después, montan una farsa con los despojos, una doble profanación en secuencia causa-efecto. Pseudo-teología y pseudo-literatura made in Serpiente & cía.

Espero (deseo) que venda (bastante) poco.

Y que se arrepienta, si le queda alma al infeliz.


+T.