sábado, 4 de junio de 2011

Nuevas jerarquías representantes


Repito de vez en cuando que no soy aficionado a coleccionar obispos; quiero decir que no suelo llevar una guía who is who, sino que sólo conozco, identifico y silueteo a los jerarcas más cercanos y a los más conspicuos, así como a los peores y a los pocos optimi que hay. Por supuesto, atino cuando me trazo un perfil, que puedo modificar o corregir en detalles, pero me suelo hacer concepto bastante justo de los sujetos.

Por ejemplo de este nuevo vip de la Curia Vaticana, el tercer hombre, el Sustituto de la Secretaría de Estado recien nombrado: Giovanni Angelo Becciu. El otro día contaba Andrea Tornielli en su blog que este nuevo Sostituto es focolarino, de los focolares, de los focolari de Chiara Lubich.

Los focolares son uno de los movimientos más identificativos de las tendencias del catolicismo post-conciliar, quizá el que más. Nacido de una experiencia muy personal de su fundadora, lleva el sello de una espiritualidad de inspiración cristiana con vocación de apertura a todo, una especie de reconocimiento-adopción del projimo más extraño, cuanto más distinto más atractivo. Con una trayectoria in crescendo, en el sentido que acabo de decir, de la comunicación-comunidad con personas y círculos calvinistas y luteranos europeos, se ha ido pasando a una especie de encarnación comunitario-afectiva-efectiva del espectro de Asís. Quizá me explique mejor con unas fotos de muestra. Vean ustedes:



Esa es Chiara, en fotos tomadas en los 15 últimos años de su vida. ¿No les recuerda a ustedes a alguien, a algún personaje mayor, a algún reciente beato? Es curiosa la mímesis, o la coincidencia, ¿verdad?

La galeria fotográfica de sus exequias, refuerzan la impresión: En su funeral, celebrado por el mismísimo Cardenal Secretario de Estado Tarsizio Bertone, en la Basílica de San Pablo Extramuros, destacaban en primer plano, en asientos de protocolo, representantes de todos los credos cristianos y de todas las religiones exótico-paganas. Muy colorista, muy juanpablista.

Hubo celebraciones in memoriam, Misas y sufragios por todo el mundo. En Uruguay, lo celebraron así (pongo el youtube como muestra, para que se me entienda, por eso de que una imagen vale más que mil palabras):



Pues de este corte y estilo es la espiritualidad de ese que dicen es el tercer hombre del Vaticano. Concluirán conmmigo que la confusión no sólo vive y reina, sino que se hace fuerte, se instala, progresa y abre vías de futuro, horizontes para el porvenir.

En su articulete, Tornielli comenta que si Bacciu es focolarino, el hasta ahora Sostituto, Fernando Filoni (recien nombrado Prefecto de la Congregación para la Evangelización), es reconocido como neocatecumenal, de los kikos de Kiko, nuestro Kiko Arguello, otro fenómeno del post-concilio y el juanpablismo. No se dirá, pués, que no están bien representados en la cúpula de la Jerarquía todos los representantes de todas las tendencias, todas las fuerzas. Y no cito a todas, obviamente.

Antes, en otras circunstancias, en otra época, quienes se daban tortas por tener un Cardenal en la Curia eran las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, agustinos, carmelitas...etc.); después también hubo cardenales jesuítas, teatinos, filipenses...Ahora lo que hay es esto porque esto es lo que hay. Realismo católico-eclesial puro y duro, para cascar las narices de los ilusos que se dan de bruces contra la evidencia, tan evidente como contundente.

¿Hasta cuándo? Hasta que Dios quiera. Una de las mejores cosas anejas a nuestra condición terrena es la mortalidad, que impone, velis-nolis, la obligada renovación de personas y oficios, si no por voluntad de mejoría sí por la fuerza mayor del obituario.

No quiero decir con esto que estemos a la espera de que den tierra a esta generación, no, ni muchos menos. Entre otras razones porque esta - nos guste más o menos o la detestemos -  es nuestra generación, y cuando ella pase, nosotros pasaremos también con ella.

Pero conste nuestra inconformidad, para que no se nos acuse de conformistas, para que nadie diga que no hablamos, que no gritamos, que hemos ocultado nuestra queja y no señalamos la enfermedad, que tapamos la llaga y no la enseñamos.

Por otra parte, no nos anclamos en esperanzas humanas, convencidos como estamos de la grave verdad del Profeta: "...maledictus homo qui confidit in homine et ponit carnem brachium suum et a Domino recedit cor eius/Maldito el hombre que confía en el hombre y en la carne pone su fuerza y aleja su corazón del Señor".

Pero, con la paradoja del Misterio, más fuerte que los versículos del Antiguo Testamento, llevamos grabado en el alma lo más nuevo y definitivo: Que "... Verbum caro factum est et habitavit in nobis/la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". Desde esta verdad, todo lo esperamos en Aquel que nos conforta. Y esperamos todo, 'un cielo nuevo y una tierra nueva'. Por eso nuestra expectativa, tan grande, no se abate por las ruindades de los hombres.

Aunque sabe Dios que, mientras esperamos y guardamos la lámpara encendida, sufrimos por su Iglesia en su Iglesia.

+T.

martes, 31 de mayo de 2011

Variaciones contradictorias sobre un mismo tema


El modernismo intra-católico se ha indignado (también) y ha decidido movilizarse y lanzar una campaña de recogida de firmas reclamando la reposición del depuesto obispo de Toowoomba (Australia).

El obispo toowoombense ha sido - según ese articulete - un fidelísimo seguidor del 'espíritu del vaticano 2'. Como Uds. habrán temido, han temido bien: El espíritu/espectro vaticanosegundonista arrastró al prelado toowoombatano por extraños senderos que desembocaron en peligrosos puntos que se declararon en anómalas afirmaciones y demandas. Siendo así que el prelado toowoonbanita se definió pública y reiteradamente como postulador entusiasta del llamado 'sacerdocio femenino'.

El concepto 'sacerdocio-femenino' surge y se define como una de las más características notas de las vanguardias des-católicas del sectarismo post-conciliar. Con un patente sello de contaminación pseudo-ecumenista y un alto grado de la peor agresividad feminista, la falsía se presenta en su modalidad católica como un elemento especialmente tóxico de entre todos los descomponedores de diseño armados por los enemigos (internos y externos) del Sacerdocio y el Sacramento del Orden. Con el plus de aparecer articulado en los medios sociales con la muy infecta movida internacional pro-derechos/poderes femeninos.

El des-catolizador obispo toowoonbarritano se había inoculado mortalmente con todos esos letales virus. Digo mortalmente porque pecaba en ese grado cada vez que predicaba y difundía la pestilente especie del pseudo-sacerdocio hembrista. Y en tal grado de corrúpción doctrinal se hallaba incurso, que la pesada, lenta, ralentizada y tortuguera justicia penal canónica de la Santa Sede decidió por fín quitarle mitra, báculo y sede al escandaloso prelado toowoombí. La prensa y los medios todos subrayaron alarmadísimos que el susodicho epíscopos toowoombino había sido despojado de su dignidad sagrada por pretender clero femenino en la Iglesia Católica. Como efectivamente se explicaba (además de por otras cosillas, nada católicas, también de estilo heterodoxo).

Dicho/escrito/pronunciado el discursete-soflama enardecedor de las católicas indignaciones (¡esto sí que es indignación, y no el estercolero de la Ptª. del Sol!), paso a exponer el segundo plano, el contraste, la pieza de la contradicción. Que es esta:


De entrada pudiera parecer que fuera un 'este', pero no: Les aseguro a ustedes, con toda la seriedad que gasto al tratar de estos casos, les aseguro, amigos y detractores míos, que lo de la foto es una 'ella'. Yes.

Si han salido Uds, ya de la conmoción, si se han repuesto, tomen aire que ahí va más bomba: La ella de la foto es 'canónigo'. Yes. En inglés se dice 'canon', pero en español es 'canónigo'. Y suena tremendo, horripilante: Canónigo Alyson Barnett-Cowan.

Pues resulta que est@ canónigo Alison Barnett-Cowan es una de las miembr@s de la comisión anglicana del ARCIC que han estado reunidos tratando (inquietantes) asuntos de ecumenismo (?) en el monasterio de Bose. Aquí el comunicado oficial de la Santa Sede. Para completar el elenco de miembro@s, la comisión anglicana también contaba entre los suyos a una 'obispa': The Right Reverend Linda Nicholls, Area Bishop for Trent-Durham, Diocese of Toronto; a la misma reunión la imponente canónigo de la foto asistió en calidad de co-secretaria oficial del Anglican Communion Office.

Cuestión dilemática a explicar: ¿Cómo se concilia deponer a un obispo en Australia por pedir el sacerdocio de las mujeres con reunirse amistosamente con una supuesta 'obispa' Linda y una llamada 'canónigo' Alyson en una comisión ecuménica oficial, bajo los auspicios de la Santa Sede? ¿Una sentencia penal en Australia y una amistosa entente en Italia?

¿Qué pasa? Algo no cuadra. ¿A qué nos atenemos?

Si digo contradicción, si repito confusión, no me diga nadie que exagero, please.

p.s. Si les queda a ustedes temple para un pellizco más de emoción, lean esto: ¿Saben ustedes dónde y cuándo se tomó la foto de la andrógina canonígo Alyson? Pues sí, como podrán ustedes apreciar, fue en la Basílica de San Pedro, el pasado Octubre del 2010, cuando estaba allí como invitada para la toma de capelo del Cardenal Koch (el suízo, el de ecumenismo).

¿Y saben qué pasó? ¿No lo saben? ¡Adivinen! Pués sucedió que en mitad de la ceremonia sonó el móvil del canónig@ Alison para comunicarle la feliz noticia de que acababa de ser abuela!!! Dice el periodista que cuenta la anécdota que seguro que nunca jamás se vivió en San Pedro del Vaticano una escena con una noticia así: Un canónigo notificado de haber sido abuela bajo la cúpula del Bernini.

Personalmente, les confieso, prefiero a los Borgia, los Della Róvere y los Farnese, todos juntos: Aunque fuesen depravados de costumbres fueron estupendos católicos sin confusión ni mixtificación: Sus promiscuidades, si las padecieron/cometieron, no llegaban al grado de mezclar, todo en uno, canónigo-hembra-abuela.


+T.

domingo, 29 de mayo de 2011

Yes, yes, yes

Un amigo (un cómplice) me ha avisado que otro cómplice (otro amigo) ha publicado un divertido y oportuno diálogo de una serie inglesa que hizo furor allá por los ochentypico. Pego tal cual la cosa, léanla, please:


En 1987 la BBC produjo una serie de TV titulada: "Sí, ministro", y poco después su secuela "Sí, Primer Ministro" (aquí la referencia en español). Los papeles principales se asignaron a los magníficos actores Nigel Hawthorne, Paul Eddington y Derek Fowlds. Sirviendo a las similitudes que arriba cito les selecciono un fragmento del episodio “El gambito del Obispo”.

El Primer Ministro está en su despacho y conversa con sus consejeros. Le preocupa la elección que la Iglesia Anglicana le pide entre dos candidatos a obispo.


PRIMER MINISTRO.- Humphrey, ¿qué es un modernista en la Iglesia?
SIR HUMPHREY.- ¡Ah...! La palabra modernista significa: “No creyente”.
PRIMER MINISTRO.- Es decir ¿ateo
SIR HUMPHREY.- No, Primer Ministro, un clérigo ateo no continuaría cobrando sus estipendios. Así que cuando dejan de creer en Dios se llaman modernistas.
PRIMER MINISTRO.- ¿Cómo puede la Iglesia sugerirme un ateo como candidato a obispo?


SIR HUMPHREY.- Pues, muy sencillo. La Iglesia Anglicana es primordialmente una organización social, no religiosa.


PRIMER MINISTRO.- (Con ojos de asombro) ¿Sí...?


SIR HUMPHREY.- Sí. Es parte del engranaje social de esta nación. Los obispos han de ser hombres con facilidad de expresión y que sepan qué cubierto utilizar. Gente que invite al respeto.


PRIMER MINISTRO.- Así que ahora para la Iglesia el candidato ideal es un cruce entre sociable y socialista...


Entra el secretario Bernard Woolley con unos papeles, el Currículum Vitae del Candidato Stanford, que lee de inmediato.


BERNARD.- (Carraspeo) Perdón… Tras estudiar teología fue capellán del Obispo de Sheffield y, después, Consejero Diocesano de Comunidades Étnicas y Responsabilidad Social. Dio conferencias sobre nexos entre religiones, vínculos entre cristianos y marxistas y relaciones entre cristianos y las mujeres de la... ¡Hum!. Después fue ascendido a Capellán de la Universidad de Essex y Vice-Rector de la Universidad de Teología. Ahora es, como sabe, Secretario del Comité Pro-Desarme, de la Iglesia Anglicana.


PRIMER MINISTRO.- ¿Nunca ha sido vicario de una parroquia?


BERNARD.- ¡Cielo santo, no, Primer Ministro! Quienes aspiran a obispo evitan la labor pastoral.


PRIMER MINISTRO.- Por lo que dice, el canónigo Stanford es algo así como un agitador político.


SIR HUMPHREY.- No exactamente. Pero sí sería una espina en temas como huelgas, presupuestos de Seguridad Social, Urbanismo, desempleo, Defensa... Es interesante, no crea, que hoy en día los políticos hablen de ética y los obispos de política [...]


BERNARD.- (Terminando su lectura) Es también un experto en islamismo; asegura que la Biblia es una copia del Corán. [...] Diseñó una iglesia en el sur de Londres y en los planos había salas para planificación familiar y organización de manifestaciones, pero ningún lugar para la Comunión.


PRIMER MINISTRO.- ¿Habla en serio?


BERNARD.- Bueno, había un fórum multifuncional para los servicios...


PRIMER MINISTRO.- ¡Y la Iglesia lo aprobó...?


SIR HUMPHREY.- ¡Por supuesto! La Iglesia está regida por los teólogos.


PRIMER MINISTRO.- ¿A qué se refiere?


SIR HUMPHREY.- La teología es un instrumento para que los agnósticos se mantengan en la Iglesia.


PRIMER MINISTRO.- (Resuelto) No deseo que Stanford entre. (Mira suplicante a los dos) ¿Qué puedo hacer?


SIR HUMPHREY.- Podría usted rechazar a ambos candidatos, pero sería excepcional y no aconsejable.


PRIMER MINISTRO.- ¿Aunque un candidato quiere echar a Dios de la Iglesia y el otro echaría a la Reina?


SIR HUMPHREY.- La Reina es inseparable de la Iglesia Anglicana.


PRIMER MINISTRO.- ¡Ah! ¿Sí? ¿Y qué hay de Dios?


SIR HUMPHREY.- (Encogiendo los hombros) Es lo que se llama un extra opcional.


Por la tarde, en su casa, el Primer Ministro conversa con su esposa Annie. Mientras ella plancha un vestido él hojea el periódico sentado en un sofá.


PRIMER MINISTRO.- (Cerrando el periódico) He de elegir un obispo...


ANNIE.- ¡Es ridículo!


PRIMER MINISTRO.- ¿Por qué?


ANNIE.- No eres lo que se dice muy religioso.


PRIMER MINISTRO.- Soy el Primer Ministro. La religión no tiene nada que ver.


ANNIE.- ¿Ni con los obispos…?


PRIMER MINISTRO.- Nada que ver. Son como empresarios, pero disfrazados. [...]


ANNIE.- Como creyente y practicante yo prefiero que elijas a un hombre de Dios.


PRIMER MINISTRO.- Me ofrecieron uno, pero quería hacer de la Iglesia un movimiento religioso. Quieren obligarme a elegir a un modernista.


ANNIE.- ¿Marxista o ateo?


PRIMER MINISTRO.- Ambas cosas. No es que me importe que sea ateo, pero lo de marxista podría causarme graves problemas con sus discursos en la Cámara de los Lores.


ANNIE.- ¿Y no puedes rechazarlo?


PRIMER MINISTRO.- Parecería un acto político.


ANNIE.- ¿Pero no acabas de explicarme que ahora los clérigos son esencialmente políticos?


PRIMER MINISTRO.- Sí, pero no deben parecerlo.


ANNIE.- Ya... (Tras un corto silencio) Bueno, ¿por qué no lo rechazas por motivos religiosos?


PRIMER MINISTRO.- No te entiendo.


ANNIE.- ¿Cree en el cielo y en el infierno?


PRIMER MINISTRO.- Desde luego que no.


ANNIE.- ¿En la Virgen?


PRIMER MINISTRO.- (Enfático) No.


ANNIE.- ¿En la Resurrección?


PRIMER MINISTRO.- No, no... ¡En absoluto!


ANNIE.- ¿Y no es suficiente para rechazarlo?


PRIMER MINISTRO.- (Levantándose) ¡Annie...! ¡Estupendo! Rechazaré a ambos candidatos y habrán de presentarme otros. Lo que en realidad quiero es uno que guste a todo el mundo.


ANNIE.- (Asintiendo) Alguien que no tenga ideas propias sobre nada.


PRIMER MINISTRO.- Sssi, sí... Y si, además, sintiera afición hacia la Cristiandad no nos haría ningún daño.


ANNIE.-En este caso, quieres decir un pastor como los de antes.


PRIMER MINISTRO.- Eso es. Gracias cariño.


THE END ~ FIN (de esta selección del episodio) ~ CONTINUARÁ.


¿Qué tal? El autor del articulete, Pedro Rizo, teoriza sobre una de mis tesis más repetidas, passim, por este blog: Que en la Iglesia Católica actual hemos llegado a ese estadio anglicano de la subdivisión interna High Church/Low Church, con todas las consecuencias. Y nos gobiernan los hombres de media-iglesia, los moderados, los conciliadores (o los conciliaristas, según se mire). Los pasteleros, digamos, en suma.

El episodio sobre los obispos, mutatis mutandis, tiene su correlato en España y demás paises católicos (o con presencia de diócesis católicas). Nuestros episodios no tienen como escenario el despacho de un prime minister, sino que ocurren en los correspondientes salones eclesiásticos, de diverso nivel y en circunstacias variadas, pero concomitantes y/o paralelas con la del sketch cómico-dramático de esa serie inglesa.

En sustancia, muchas de las cosas que se dicen en ese diálogo, ese 'cuadro-perfil' de los seleccionables para obispos, son tal cual. O casi, sin variaciones notables: Un perfil católico mediano tirando a bajo, preferiblemente un implicado en temas sociales que un católico dogmático, mejor un gestor eficiente y políticamente descreído que un apasionado creyente, mejor un mediano que otro de estatura sobresaliente, mejor un no-problem que un problemático, mejor un hombre de diálogo que un reverendo de púlpito, mejor un discreto clergyman gris que una sotana con faja y bonete. En sustancia, decía.

Para reir y/o para llorar, según tengan Uds. el ánimo.


+T.

jueves, 26 de mayo de 2011

Malas compañías, incompatibles relaciones, inexplicables simpatías


Tres en una semana, una tri-incidencia del mismo con los mismos. Si una, a estas alturas de la novela, ya es mucho y produce empacho, tres escenas con publicidad son quasi un atentado contra las buenas maneras. Aunque me temo que, en el fondo, sea sólo un caso de malentendido sobre ese mismo particular, con resultado evidentemente contrario. Vean y juzguen si no:

El cardenal Amigo y el ministro Gabilondo, en un curso sobre el Islam de la Rey Juan Carlos

José Bono presenta mañana el libro de Luis E. Larra sobre el arzobispo emérito de Sevilla

El cardenal Amigo, hijo Adoptivo de Sevilla

Un amigo, el otro día, me comentaba que -"Llegan sin conocer Sevilla y se van sin conocer a los sevillanos". Se refería a nuestros prelados, y en concreto al protagonista de esas noticias, un caso particular y especial porque se fue persuadido de lo contrario. Quizá por eso acepte medallas, porque sigue sin comprender, no se ha enterado.

Lo más grave y escandaloso es quien otorga la medalla, qué mano la entrega. Como en las otras dos noticias, lo malo no son las ocasiones, los actos, sino las relaciones, los compañeros de mesa y sillón.

Haber estado más de 25 años en la Andalucía de los ERES y las mil corruptelas sin decir ni pío, en amigable relación con los autores y benefactores de la trama clientelista que repetía los atavismos del peor caciquismo decimonónico y volver para recojer medallas de las que dan y reparten los mismos, es un error. Es un manchón, es un baldón lo que le han colgado, no una medalla.

Pero cuando gustan las medallas, a ninguna se le hace ascos, todas valen, todas adornan, todas aportan algo.

La letrilla flamenca con la que cerró el discurso sonaba a chufla. A estas alturas debiera saber que hay monedas que salen manchadas de mano del que la da y ensucian la mano de quien la recoge. Si se la mete en el corazón, peor.

No me gusta ver alternar a los obispos con los políticos, con determinados políticos mucho menos. Comprendo que hay que relacionarse con distintos poderes y sus representantes, pero hay formas y formas. Una cosa es la correcta y educada relación formal con el poder y los que gobiernan o aspiran a gobernar, que hasta puede ser cordial y sincera, y otra cosa es manifestarse tan proclive.

No son simples personajes públicos, sino gente que representa y ejerce un poder manifiestamente nocivo y enemigo de la Iglesia Católica. Son los promotores y ejecutores de las leyes anti-familia, anti-vida, anti-educación, los que alientan la perversión de nuestros niños y jóvenes con programas de deliberada de-formación moral. No son buenas compañías para un cristiano. No pueden ser las amistades de un prelado, de un obispo, de un cardenal.


Cuando salen a la publicidad escenas como estas, el daño que se causa es grande. Y la confusión mayor.

Pero ahí está el personaje, feliz y emocionado recibiendo aplausos, recogiendo diplomas, aceptando medallas.

Lo que pasa es que luego pasa lo que pasa. Me refiero a los sociatas, esa gente, esa piara, que si no dan la puñalada a la entrada te la meten a la salida. Por ejemplo Bono, ese animal (político), que en la presentación del libro dijo, ni más ni menos, con todas las letras que:

Yo voté la ley del aborto sabiendo que era un mal

Tal cual. Y Fray Amigo allí, tan feliz con sus amigos. Por si no lo he dicho: Fcº Alvarez le escribe el prólogo, el cardenal Maradiaga el epílogo, y Bono hizo la presentación. Una tríada muy definida, como Uds. podrán apreciar.

¿La editorial? San Pablo, cómo no. Siempre al servicio de la nueva (modernista?) evangelización. O lo que sea.

¿El libro? Un tostón de ocasión con algunas perlas prescindibles y pasteleos insufribles, de ese tipo de libro que luego aparece en las ferias de ocasión, rebajas de verano y otros perdederos semejantes, para venderse media docena por 0'50€ y si te llevas 12 te regalan otra docena con un recortable a escoger.

Espero que no nos lo regalen (una refinada crueldad a la que estamos acostumbrados).

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Diabólica corrupción


El no-arte (anti-arte, contra-arte, des-arte...no sé como llamar a esa peste) que aparece como expresión preferida de la post-modernidad y sus vanguardias bien cotizadas y pagadas, patentiza una frustrante evidencia: No tiene inspiración, es incapaz, esteril. Por eso vampiriza al verdadero arte.

Pero no es una mera copia, no se limita al plagio, sino que demuestra su abyección esencial corrompiendo la obra de arte original. La prostituye, la desfigura, la desvirtua o la profana haciéndola víctima de un deliberado sacrilegio. Todos estos atentados se pueden considerar a propósito de la desgraciada y pervertida contra-versión de la Pietá del Michelángelo ideada por el criminal que expone en la Bienal de Venezia (¡desgraciada Venezia!).

Sospecho que su autor es un tarado, intuyo incluso parte de la naturaleza (más bien contra-natura) que subyace bajo la mente de un sujeto capaz de idear y ejecutar algo así.

La corrupción de la imagen (sea de la Pietá, como en este caso, sea de cualquier otra obra semejante) es realmente un atentado formal que debería estar tipificado legalmente para poder ser juzgado y castigado. Recuerdo la terrible agresión sufrida por la Pietá en 1972, y un álbum estremecedor con fotos del rostro de la Virgen, que aparecía plásticamente atormentado, como una cara humana destrozada por un accidente o por una enfermedad, casi real. La recuerdo como una de las imágenes más patéticas que he visto jamás, hasta el punto de que rehuso verlas por el malestar que me provocan. Mutatis mutandis, pienso que la per-versión de la Pietá que se expone en la Bienal de Venezia es también un acto criminal, algo terrible merecedor de castigo.

A estas alturas, debería pensarse en ir protegiendo legalmente la integridad formal-absoluta de obras como esta, igual que se preserva una marca o un nombre comercial y se castiga su mal uso.


El atentado de perversión de la Pietá, además de ir contra el arte, es un sacrilegio porque profana la belleza religiosa de una imagen concebida para ser venerada y recibir culto como expresión iconográfica del Misterio de Cristo.

Es diabólico, satánico, demoniaco: Como el mal es incapaz de realizar la belleza, la corrompe, pudre lo bello, lo descompone. Todo eso lo ha cometido ese desgraciado falso-artista contra la Pietá. El mal debe estar detrás o dentro de él, como su 'obra' demuestra.

¿El castigo del criminal? No sé, habría que pensarlo. Pero yo consideraría si cupiera inspirarse en la sentencia "si tu ojo te escandaliza, sácatelo". ¿Muy radical? Puede, pero ¿no es ese el efecto que pretenden inducir esa ralea de corruptores no-artistas, no buscan el 'shock', el choque traumático del espectador con su obra? Pues a tal efecto, tal castigo.

Y para otra ocasión, con un ojo menos, ya se lo pensarían.

El otro dia me borraron un comentario en un foro: Escribí que necesitabamos urgentemente un Bin Laden católico. No lo decía en serio pero sí lo pensaba en serio.

Para casos como este, por ejemplo. Y para otros.

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martes, 24 de mayo de 2011

Cuestión de besos



Me he encontrado, sin querer, este youtube con pormenores de la Adoración de la Stª Cruz el Viernes Santo, en la Basílica de S. Pedro en el Vaticano. Si se entretienen Uds. en verlo, verán qué rica variedad de expresiones en el momento de proceder a adorar el Stº Crucifijo (de regular calidad, todo sea dicho; que da la impresión de ser de poco mérito, poco artístico, quiero decir, modernito y barato, muy poca cosa para semejante ocasión y en tan señalado lugar).

Esquematizando la escena, los movimientos de ceremonia parecen ser estos: Se acercan, en fila de uno, primero los Cardenales, según precedencia fijada, después los Arzobispos, luego los Obispos, finalmente el cabildo de la Basílica y algunos seglares selectos. Al llegar al plano delante del Altar de la Confesión, sotto il baldacchino, primero hacen genuflexión, después besan los pies del Crucifijo, se desplazan a la derecha y vuelven a hacer genuflexión antes de retirarse. Pero fíjense que unos besan y otros no.

(aquí en pantalla completa)

Nuestro Cañizares, por ejemplo, por razones de talla insuficiente y brevedad somático-estructural, se comprende; quiero decir que el pobre no llega, y se contenta con intentar el beso y dejarlo esbozado, con los morritos al aire, un beso incoado y no consumado, un baccio all aria, un beso extenso-no-intenso. Vean el youtube y entiendan lo que explico, ¿me explico?

El que sigue a Cañizares es Ruini. De entrada no problem, se supone, porque tiene más extensión esquelética que Cañizares; pero vean ustedes: Se acerca, junta y frunce labios, se aproxima, acerca la cabeza, esboza con los labios, intentaaaaaaa...yyyyyyyyyyyy....hhhuuuyyyyy....¡Por dos milímetros!!! Bueno. Suficiente. Vale. Bien. No se trata de darle un beso de tornillo a los pies del Cristo, of course. No. Valga, pues, el beso-rozado de Ruini. Seguro que la Magdalena no le besaba los pies al Señor así, seguro que ponía mas pasión, recordemos la escena del llanto, los cabellos, el perfume, etc. Desde luego, Ruini no es la Magdalena, ni Maria de Betania, obviamente. Ni tampoco la pecadora aquella, la que fue perdonada mucho porque demostró amar mucho, que no quiero decir que Ruini no ame mucho, ni que no peque, tampoco, sino que el Emmº Ruini no se apasiona cuando besa, eso es. Quizá se le pudiera pedir más capacidad osculatoria, un poco más de intensidad de esencia pio-besante, siendo Cardenal, ya que lo es. Pero bueno, bien está. Dejemoslo así. Ruini ha micro-bacciato suficientemente. Aprobado.

Después de Ruini, el que le sigue, un Cardenal de hermosa papada que no sé quién es, amaga pero no besa; ¿por anquilosamiento de las vértebras cervicales?, ¿por fallo en el cálculo de aproximación buco-labial al Crocifisso? Aventuro hipótesis, pero de hecho lo ignoro, aunque está claro que no besa pas rien. Siguen otras Eminencias, unos osculantes, otros amagantes, algunos refractarios al beso. Kasper (¡quién lo iba a imaginar!) besa. Y el que le sigue, y el siguiente que me parece que es Lajolo, también, y los de detrás.

El Cardenal negro besa el stipes de la Cruz, pero el que le sigue ni siquiera frunce los labios para disimular el beso sino que sólo se aproxima y ya está, ni hace genuflexión al llegar, ni hinca la rodilla al irse, un caso extremo de impía irreverencia, no sé si será un Cardenal iconoclasta o algo peor, no sé y no sé ni quién será este purpurado beso-resistente radical. El que le sigue, dado el mal ejemplo de su predecesor, repite el minimalismo del beso disimulado por mera aproximación, sin genuflexiones tampoco, será la reúma, será la artrosis, será la próstata o algo de eso, no pensemos mal.

El siguiente, un cardenal hermosamente prognato, besa y genuflexa. Nuestro Herranz besa bien, genuflectando firme y torero, y el que va detrás suya, con abundante pelo cano al cepillo, prolonga el beso devotamente, ¡bien!; no así el siguiente, que finge el beso, teatral-litúrgico. En este momento (min. 2,17ss.), se aproxima el equívoco Ravasi, mirando de soslayo al Crucifijo, con intención que se adivina poco determinada al ósculo; ¿qué hará, besará o no? ¡Ogh! Para mi mortificación, el cámara mueve el objetivo y enfoca un detalle del Crucifijo justo cuando debería apuntar a Ravasi, ¡peccato! El último de la fila de Cardenales, el suizo Koch, besa muy bien, hasta parece que se oye el chasquido del beso.

Y luego siguen los demás de la Curia, entre ellos, el tercero o el cuarto, Fisichella, que besa también muy bien, raccolto y piadoso (a ver si persevera cuando arribe al cardenalato - si diventa -; habrá que estar atentos). Detrás, el siguiente, es nuestro antiguo nuncio, el portugués Monteiro de Castro, que como es medianete de talla tiene su mijita de dificultad, pero estira el morro y logra el beso, felizmente. Los demás siguen la misma páuta cardenalicia: Unos besan, otros no, unos aparentan, otros se esfuerzan, etc. Las bad influences, ya se sabe.

Los tres señores con pinta de empleados de funeraria no sé quienes son, si funcionarios vaticanos, si guardias suizos de paisano, si invitados escogidos, no sé, pero los tres lo hacen muy bien, la genuflexión y el beso. Las tres señoras veladas, tampoco se quienes son. Entre los siguentes, me parece distinguir, con manteleta, a Mons. Pozzo, el de Ecclesia Dei, que besa.

Pero la mejor es la penúltima (min. 8'43 ss.), esa india con su sari, que besa, toca, re-besa, acaricia, besa otra vez con las manos, como si estuviera desagraviando al Crucifijo por los besantes renuentes. Es un ejemplo, mujer tenía que ser para besar con devoción de Viernes Santo, ella sóla entre tantos. Y además, al pasar por delante del trono del Papa, ella y su marido (supongo) le hacen una hermosa reverencia a Benedicto (la monja y el monsignorino que iban delante han pasado de largo, otro detalle).

Discúlpenme ustedes, pero no soy un friki de esos que se conocen foto, vida y figura de la vip-clerecía. Sorry. De cara sólo conozco a los imprescindibles, de nombre lo mismo. Y poco más. No sigo el ¡Hola! prelacial. Incluso les veo a algunos un parecido quasi-clónico, como si estuvieran repetidos (¡horreur!) y confundo unos con otros. Para ser Cardenal se debería exigir una carátula correspondiente, inconfundible, con carácter y fisonomía notables, ¿no les parece?

Bueno, pues esto es todo. Un reportaje comentado, tal y como se me ha ido ocurriendo viendo la concurrencia de la Curia besante (o no).

¿Significa algo? Pues Dios lo sabe, y me figuro que también los Ángeles respectivos, y los propios autores, claro.

Yo me he limitado a espectar y comentar, según infiero.

+T.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Por qué no les gusta?


Un marmolillo-bolardo de cabeza y una garita torcida de cuerpo: Eso es resumiendo, la mega estatua que le han dedicado en Roma, frente a la Stazione Términi, al beato Giovanni Paolo-2º. Una creación muy moderna para un Papa modernísimo. Muy adecuado. ¿Por qué entonces no les gusta la estatua si les gustaba el personaje?

¿Acaso esperaban una formidable y estupenda imagen de bronce, con el Papa sentado en la sedia gestatoria, o en el trono, con tiara y manto pontificio? ¿No representa mejor el pontificado wojtyliano esa estatua de Términi, no es más acertada?

Alegórica, diría yo, concordando con el autor (no, no diré artista): La tenacidad voluntariosa (la bola-cabeza) y el pan-aperturismo indiscriminado (la garita-cuerpo). Esa es la alegoría, la inspiración sobre el sujeto traducida en objeto. Que a mí, repito, me parece muy lograda, con bastante aproximación personaje-concepto formato-espacial-figurativo.

También podría sugerir el sólido búnker estructural del carácter y el vacío sustancial-axial indeterminadamente sensible a la acogida en vocación culminantemente global. O algo por el estilo. ¿No?


Desde luego, a mí no me gusta, no tendré que decirlo. Pero mi disgusto es integral: No me gusta el personaje/no me gusta la escultura. Sin contradicción.

Lo que no entiendo es que no guste a los que les gusta. ¿Me explico?

¿O son ellos los que no se auto-explican?

¿Por un error de identificación-conceptos no adecuados a la realidad, poco conocida, poco examinada, poco reflexionada, quizá?



Quizá.

Pero que no se quejen: Que contemplen la estatua y saquen conclusiones y corrijan impresiones.

p.s. Un detalle más, que se me olvidaba: Sin duda, esa iconografía minimalista (que no renuncia a los mega-volúmenes) traduce proporcionalmente el valor de las neo-beatificaciones y neo-canonizaciones juanpablistas. Opino.

+T.