sábado, 21 de mayo de 2011

La vomitona


Suele aparecer sin avisar, de repente, una mañana de Domingo, temprano, cuando los impíos salen de casa a comprar el periódico y los buenos madrugan para ir a Misa. Ensucian lo mismo a devotos decentes que a indecentes impios. Causa un asco repugnante, si lo ves. Y si no lo ves, lo pisas, que es peor y más nauseabundo.

Se parecen todos: Un vertido orgánico estrellado en el suelo con salpicaduras irregulares en torno. En suelo firme, sobre acerado enlosado, el efecto es impactante. Si es sobre tierra, albero, alcorque de arbolito o arriate descuidado, el resultado es menos llamativo. Cuando aparece en el rellano de la escalera, remueve las bilis del más impertérrito. Puede presentarse en otras variedades tópicas: Al pie de farola, junto a papelera, sobre portalón de cochera. Un modismo particularmente traumatizante es el de lavabo de bar o retrete de cafetería, de auténtico shock.

Pues eso, mutatis mutandis, es la acampada de Sol: Una vomitona de niñatos, una pota de fin de botellona, un macro regurgitado colectivo.

¿Los culpables? Ellos, los vomitantes, por supuesto. Y quienes les dieron pelas para la botellona.

¿Qué hay que hacer? Limpiar bien el resíduo; aunque cueste, venciendo la natural repugnancia. El serrín es muy recomendable, empapa y arrastra estupendamente; y luego, lejía. Después del limpiado, no se olvide completar la faena: Dar dos buenas bofetadas al borracho (si es borracha, con una basta, si se da bien). Y a la cama. Un caldito de puchero para entonar cuando se levante, preferible por la tarde, sin merienda, siendo mejor esperar a la hora de la cena, una cena tempranita: Caldito, tortillita, fruta, y a la cama. Y un mes sin un céntimo, sin mitigaciones.

Eso si pasa en casa, si el vomitón es doméstico. Cuando se presenta callejero, de esquina de barrio o ángulo de plaza, o en urbanización, o cabe valla de villa o chalet, el único recurso es el manguerazo con epílogo de lejía o chorro de Zotal.

Meter el hocico del vomitante sobre el charco vomitado es un tratamiento de shock que tiene resultados a posteriori radicales, terminantes y para los restos. Inolvidable. Ad perpetuum.

Como decía, eso de la Ptª del Sol es facilmente reconocible, desagradablemente patente: Es un vomitón de resaca de excesos democráticos, de empacho permisionista, de borrachera libertina, de emporramiento ciudadano, de snifamiento triburbanista, de atracón okupagraffitero, de hiper-saturación cacaomentalista post-moderno, de re-infectación del virus movida. Todas esas, en fin, suciedades que estropean el estómago y remueven los humores viscerales de la sociedad.

Conste que todo puede ser peor y romper por detrás en cagalera mixta.

Pero la cagandurria tiene no sé qué de cómico, sea el que sea el afectado; y se suele ocultar con pudor atávico-ancestral: No se ve tanto una escena de tripa suelta comparada con la frecuencia de una pota incontenida.

Bien. Resumiendo: Higiene, cuanta más y más rápida mejor. Y proporcionada a la extensión y consistencia del vomitón.


Quiero decir - y lo digo según mito clásico - que si Hércules desvió los cauces de los ríos Alfeo y Peneo para limpiar el estiércol de los establos de Augias, para arrollar, limpiar y desinfectar la basura de Ptª del Sol, lo que haga falta y cuanto haga falta. Sin escatimar recursos higiénicos.

Estas cosas hay que tenerlas claras: Nada más desagradable que un vomitón expuesto todo el día; o que una esquina, farola, plaza, calle o callejuela convertida por incuria en vomitadero, meadero y/o cagadero habitual de vagos y maleantes.

n.b. Sic, sic, sic: He pensado y he escrito 'vagos y maleantes'.

Corolarium.- Y cosiderando que fueron vomitonas otras paradas urbanas ya históricas, póngase por moderno tipo París 1968, ¿por qué se reincide, por qué se vuelve? Ah!, mes amís, attenti tutti: Por ese aberrante atractivo que sentencia Proverbios 26, 11 y más tarde ejemplifica y profetiza definitivamente el Apóstol San Pedro en su nunca bien ponderada IIª Epístola: "...el perro vuelve a su propio vómito..." 2Pe, 2,22.

(En el caso de la Ptª del Sol, dígase en plural).


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viernes, 20 de mayo de 2011

Basura junta basura



Un amable comentarista lo acaba de confirmar: Una de las criaturas engendradas por el progenitor-A (Pepeluí) y la progenitoresa-B (comosellame), acampa con su bio-sistema & micro-fauna corporal (piojos, pulgas, garrapatas y demás especies concomitantes) en el estercolero de Ptª del Sol (noticia aquí).

Pero hay más: Ayer, un instante, en un noticiero con imágenes de última hora, distinguí claramente a una cuadrilla de clérigos rojo-masones. No atiné a precisar si eran jesuítas, o si salesianos, o maristas, o claretianos, o redentoristas. No sé. Fue una imagen un momento. Pero lo que sí estoy seguro es que eran canalla ex-sotanada post-vaticanosecundista filo-vaticanotercerista. Sin duda.

La mar de animados que estaban, con sus vaqueros y sus jerseys y su carita de buenos y sus sonrisitas de malos. Allí, en Sol, entusiasmados, creyéndose en un remake de Paris'68.

La confirmación de mi visión-flash la acabo también de recibir:

El teólogo José I. González Faus se solidariza con el 15-M

No es que esté en la Ptª del Sol en carne mortal, sino que desde su torre dorada (recibe un trato especial y diferenciado en la residencia donde vive y mora) se solidariza y manda su apoyo virtual de no-teólogo des-cristiano anti-católico neo-arriano. González Faus es una pieza de valor, una de las cabezas de nuestra hydra-modernista nacional, un compendio personal de todas las herejías sin presencia de ortodoxia alguna. Una alhaja.

Pues de la laya de Glez.Faus eran los que ví ayer noche. Tambien me han dicho que gusanean por Sol miembros (y miembras) de formaciones no-cristianas de base, gentuza de fuimos-iglesia y otros Barrabases y Judas de la canalla apostática post-cristiana. Por supuesto, se esperan próximos manifiestos de apoyo de los kaleborro-katólikos de la in-sociación de des-teólogos Juan-23 y otras logias afines.

También han aparecido estos:

La HOAC se suma a las protestas del movimiento del 15-M

Son el reducto del cutre-sindicalismo pro-comunista, la teta viperina de la que chuparon su primera bad-milk el Felipe, el Guerra, el Peces y demás pandilla. Ahora subsisten docena y media de carcamales marxistoides que se emocionan más con el puño levantado que con el signo de la Cruz y cantan 'la internacional' con más fervor que el Tantum Ergo (si es que lo recuerdan). Una caterva de look marcelinocamachista con resabios de militancia clandestina y al pecho carné de cc.oo. en vez de escapulario del Carmen. Pues también dicen que están con los parasitarios de la Ptª el Sol.


Sólo falta que saquen de dónde sea que esté la momia de La Pasionaria y que manden traer de la Plaza Roja el momio embacalao de Lenin y organicen una procesión ateo-marxista por el barrio de Chueca: Desfile de la indignación guay, dos pasos con momias, carrozas alegóricas y charanga de cacerolas con recua poliforme de caricatos indignadísimos.

Treinta y cinco años cacareando democracia y estado de derecho para terminar acojonados por una orgía de suspendidos en Septiembre, inútiles en paro, porreros para-sifilíticos, cutre-cocainómanos, kaleborrokeros underground, grafiteros analfabetos y carcamales quasi-alzheimer nostálgicos del '68.

La España de Zp y su piara en la sentina inmunda de sus logros, en suma

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jueves, 19 de mayo de 2011

Basura de Mayo


No me extrañaría que las dos niñatas góticas de Zp estuvieran entre los piojosos de la Ptª del Sol. Es su sitio. Un barbecho de lo peor que se ha criado en la quasi década zetapestosa, la más repugnante de todas las que llevamos sufridas desde la esperpéntica transición.

A la piara de machos y hembras sociatas de boca deformada por acumulación repetitiva del irónico concepto 'ciudadano', habría que refregarles por su sucia jeta marxista una foto con esa hez de la infra-España akampada en Sol: Son sus liendres, la miseria humana que han multiplicado bajo la costra corrupta del partido de la deshonra y los delicuentes con sueldo parlamentario.

Ni los progenitores degenerados, ni la mancha infecta de su prole jugando a proletarios, valen más que el escupitajo de un tísico.

Que los barran con escobas de alambre. Que rellenen los tanques con lejía y polvos de Zotal y echen chorros de desinfectante que arrastre a esa masa podrida y maloliente hasta las cloacas más profundas, con las ratas que son su especie, con los bichos que son su casta.

Son las infecciones de Mayo, la primavera tan mala para los contagios. Mucha flor con más miseria debajo. Cutrerío reciclado del '68 con resaca de botellona, porro y coca. Mierda hijos de la mierda.

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Por la mañana, cuando suena el despertador, al minuto, más puntual que el reloj, escucho el campanazo de la vida: -"¡¡¡¡...Buuuuttaaaannnooooooooooooo...!!!!!!!!!

Es un voz ronca, que suena y rebota entre las torretas de los bloques de pisos, por todo el barrio, con un pesado compás metálico marcado por dos bombonas vacías entrechocadas, para que suene más la voz del pregón.

El pregonero es un tio de veintipico años, ya con arrugas, canijo, con ese color del trabajo inconfundible, cetrino en la cara y el pecho blanco, con las marcas que dejan el sol del verano y el frio del invierno en los brazos arremangados, las huellas del pan con sudor, del trabajo de cada día, el gen inconfundible del hijo de Adán.

Tiene familia, esposa, cuatro hijos, y su madre impedida en casa. Todos en la misma casa en la que se come porque él trabaja con su cuerpo, tan chico, y su alma, tan grande. Que no sé cómo puede y aguanta, todos los días, bregar cargando y descargando un camión de bombonas de butano, desde las 7'30 de la mañana. Por las tardes trabaja de jardinero. Es un hombre. Y vale él sólo más que toda la morralla de los pseudo-indignados de Mayo y sus sponsors.

Gente como él no están en esos sitios, entre sinvergüenzas. Hombres como él no se juntan con esa tropa repugnante. Ni siquiera se enteran de qué está pasando porque están viviendo, no jugando.

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Esta madrugada debería granizar en la Ptª del Sol, un pedrisco recio como el que temen los labradores por Mayo, de esos que pelan el campo y tronchan los huertos.

Y que un rayo - ya que estamos - fulmine a los del capullo en el puño, la hoz y el martillo y el rojerío siniestro en general, esa piara infecta, esa canalla infame, esa costra apestosa, esos que se echan a la calle y cubren a sus perrunos cachorros rabiosos con disfraz de indignación.


¡¡¡Sabrá esa gentuza qué es indignación!!!!

n.b. Digo, contenidamente, "basura" por no usar/repetir un término más "escatológico", que sería más descriptivo del hecho en sí: Los 'indignados' de Ptª del Sol y sus remedadores son el infra-producto final, desechable, de una degeneración socio-político-cultural. Sólo podrían servir, en todo caso, para lo que sirve el estiércol: Abono fertilizante para nuevas siembras. Aunque cabe que ni siquiera valgan para eso. Todo estiércol no es apto, depende de cual sea su composición y procedencia; y estos, casi todos, devienen de compuestos altamente contaminados-contaminantes de procedencia la peor. Me temo.



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Un laico profesional-dicasterial


Tengo y mantengo una malísima, pésima opinión sobre los laicos profesionales. Llamo 'laico profesional' al especimen que vive y reina ejerciendo como laico. La especie es post-conciliar y ha ido medrando hasta el presente; cada vez son más, mandan más, y se señalan más. El jefe de todos ellos, el 'archi-laico' princeps laicorum omnium urbi et orbi ha sido exaltado, ultimamente, a un muy alto sillón dicasterial:

Guzmán Carriquiry, nuevo secretario de la Comisión Pontificia para América Latina

Estas novelerías, estos nombramientos, son como el termómetro que marca el grado febril de la afección crónica que nos debilita desde ya saben Uds. cuando.

En España también tenemos de esta clase, no todavía encumbrados a un arcedianato seglar ni a una dignidad de laico-mitrado. Todo se andará, todo en su momento. Me temo. Pero sin llegar a estos futuribles esperpentos, en España existen laicos profesionales que mandan más que un arzobispo. Entre ellos los nombrados por la CEE para esas empresas de la CEE, más los tres o cuatro de ese ente quasi logia del CEU-ANP, más el selecto elenco de la cúpula de prelaturas, caminos, movimientos y demás. Con todos juntos se podría bien formar una especie de 'segunda cámara', una especie de 'senado seglar' haciendo un dúplex de poder-ordeno-y-mando con la Jerarquía. Un mónstruo jerárquico-bicéfalo, o por el estilo.

Parece que se olvida (que se quiere olvidar) que la Jerarquía de la Iglesia ha sido, ex origine, por sacratísimo designio, sacerdotal-clerical. Y así debe seguir siendo, sin mixtificaciones que la desvirtuen y terminen degenerándola en pseudo-jerarquía por asociación promíscua de miembros extraños, no ordenados in sacris.

Una anécdota, real: Hace cinco o seis años, un prelado tuvo la genialidad de nombrar 'secretario diocesano de seglares-laicos' a un laico seglar. Se buscó y se eligió al más simple de la reunión (con perdón). Porque - como muchas veces suele pasar - los importantes, los auténticos pezzi grossi, no están para tonterías ni pamplinas y son personas ocupadas en cosas serias. Pero siempre hay un simple para una simpleza. Y se le nombró, con decreto sellado y rubricado por el canciller-secretario etc. etc. etc. Pues sucedió que invitaron al recien nombrado secretario laico del secretariado seglar a dar una conferencia sobre su especialidad, el tema de la secularidad laical, propiamente. Yo, que estaba invitado a la conferencia por fuerzas mayores que no puede eludir (y hasta tuve que presidir la mesa de la presidencia del acto, ¡vaya por Dios!), procuré poner la cara más antipática de las que pongo (habilidad gestual que me sale la mar de bien, espantoso el semblante, hasta el punto de que no hay quien se me arrime, salvo afectos y amistades); así evité que el personajete laico-oficial, una vez saludado protocolariamente, entrara en más intimidad. Como me temía, el sujeto se había infatuado petulantemente con su nombramiento y, a mitad del discurso, dijo esto:

- "...Porque yo soy jerarquía, puesto que tengo un nombramiento del Sr. Arzobispo y le represento, con autoridad delegada..." (sic).

No me levanté de la mesa porque no quise provocar malestar ni ser descortés. Pero sí volqué la jarra del agua encima del conferenciante, sin querer, of course (y sin demasiada maña porque no se empapapó como yo supuse, ¡cachis!). Al terminar el acto dirigí al 'jerarquía' un par de apostillas de esas te dejan en descubierto casus belli. Le expuse con pocas palabras que ya tenía uno suficiente con el Ordinario del lugar para tener que soportar jerarquía subalterna, y encima 'laica'. Desde entonces nos evitamos caritativamente, con virtuosa circunspección.

Los interesados sabrán dónde y cuándo, passim, se dijo y proclamó mil veces que entrábamos en el tiempo y época de los seglares, conque el nombramiento del súper-laico Guzmán Carriquiry entra dentro de lo previsto y anunciado.

Don Carriquiry jerarquía (la primera vez que lo oí nombrar, yo era de tierna edad, recuerdo) debe ser una pieza de valor, porque el personaje llegó a Roma en tiempos del Papa Montini y se ha mantenido en su puesto de laico-oficial bajo 4 pontificados. Y corriendo-subiendo en el escalafón. Conque tonto no es. Pero pastelero y componentista de arreglos, pactos y apaños sí que debe serlo, en grado sumo. Un experto, diria yo, en laberintos cuarialescos, despachos de monseñores y audiencias cardenalicias.

Total, que a la galería horripiladora de diplomáticos de nunciatura en paonazzo, se suman ahora estos nuevos elementos 'jerárquicos' que aspiran a más y ocupan sillones dicasteriales, desenvueltos y con aires de suficiencia, como si fueran un monseñor de cámara (no sé si también tendrán, realmente, título de 'monseñor'; no sería nada extraño).

Lo peor vendrá cuando a algun vaticansegundero fémino-progresista se le ocurra proponer la cuota de hembras y avancen ellas, tan estimuladas y decididas como están a sentarse en un sillón de mandar y titularse 'monseñoras'.

¡San Pedro nos libre!.

p.s. Por cierto que el destronado Navarro-Valls tuvo, siendo simple laico, más poderío e influencias que un mayordomo inglés (de los de novela de Wodehouse). Ahora vende dragones.

+T.

lunes, 16 de mayo de 2011

Universae Ecclesiae, la esperada instrucción


Vísperas de mucho, días de nada. O por lo menos de poco, diría yo. Será por el hambre no saciada, será por la sed no satisfecha. Pero la instrucción me sabe a poco. Porque expone el motu proprio Summorum Pontificum, pero no añade casi nada más.

Sí, hay detalles. Sí, dice cosas. Sí, el texto de la instrucción se presta a ser comentado y examinado y da materia para un seminario sobre el asunto. Por ejemplo el nº 8 de la instrucción, que expone 3 razones/motivos del motu proprio:

8. El motu proprio Summorum Pontificum constituye una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice y del munus que le es propio, es decir, regular y ordenar la Sagrada Liturgia de la Iglesia3, y manifiesta su preocupación como Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal4. El documento tiene como objetivo:

a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia romana en el usus antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que conservar;

b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia romana que entró en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;

c) favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.


a) quiere decir que ofrecer no es realizar; y que el tesoro digno de conservarse, ni se ha conservado, ni se conserva

b) declara:  1º- que la forma extraordinaria ni está garantizada ni asegurada; 2º- que es una concesión pro bono fidelium que no se otorga de buen grado y oportunamente en la mayoría de los casos; 3º que se destina a los 'fieles', y no cita a los sacerdotes (¿porque no se destina a los sacerdotes?)

c) reconoce que existe una ruptura interna, eclesiástica, muy grave, como pocas veces las ha habido; una ruptura que se hará más extensa y profunda en tanto en cuanto no se corrijan los errores que la han ocasionado, los litúrgicos muy especialmente

Así y todo, mi impresión es que esta instrucción, tan esperada, no va a hacer más practicable el motu proprio cuando, se supone, debería clarificar sin dudas y facilitar sin trabas su ejecución.

¿Un obispo que se pasa por el forro de la mitra lo que dice el Papa va a cumplir obedientemente lo que le mande hacer una comisión (y siendo la comisión Ecclesia Dei, además) y tratándose de materia litúrgica ??? Parece como si se ignorara la pasta (tan deficiente) de que están hechos nuestros prelados.

Nuestros prelados son el principal obstáculo para la recuperación y re-introducción de la Misa tradicional. Son sus enemigos. Ni siquiera digo cripto-enemigos, porque no se emboscan para boicotear, lo hacen a las claras, sin complejos. Justamente por el grave complejo liturgicista con que les infectaron allá por los años en que se de-formaron en los seminarios, a golpes de textos bugninistas y críticas irreverentes contra la Liturgia y el Rito de la Iglesia. Esos sacerdotes de entonces son los obispos de hoy, adversarios de la restauración litúrgica que significan Summorum Pontificum y ahora esta instrucción Universae Ecclesiae.

Otro frente hostil, muy adverso, es el de las facultades teológicas y centros académicos, profesores y enseñantes de liturgia, uno de los sectores académico-eclesiásticos más deformados y corrompidos. La resistencia al motu proprio y la Misa tradicional es muy intensa, quasi visceral.

La clave del futuro del motu proprio y la instrucción, no obstante, son los sacerdotes, los párrocos más concretamente, pues ellos son (deberían ser) los promotores de las celebraciones de la Misa Tradicional. Pero tanto Summorum Pontificum como ahora Universae Ecclesiae conceden la iniciativa a los fieles, no a los sacerdotes. A estos se les permite sólo la celebración sine populo:

23. La facultad para celebrar la misa sine populo (o con la participación del solo ministro) en la forma extraordinaria del Rito Romano es concedida por el motu proprio a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos (cf. motu proprio Summorum Pontificum, art. 2). Por lo tanto, en tales celebraciones, los sacerdotes, en conformidad con el motu proprio Summorum Pontificum, no necesitan ningún permiso especial de sus Ordinarios o superiores.

¿Por qué sine pópulo? Porque, en el fondo, no se quiere que los fieles se re-inicien y re-eduquen en la espiritualidad de la Misa tradicional; nuestros obispos no quieren fieles afectos a la Liturgia tradicional. Se admite, se consiente, se tolera a los que hay. Pero no se promueve que haya más. Y como la promoción depende, efectivamente, de que en las Parroquias se celebre el rito y la gente se vaya formando en él, no se deja la iniciativa a los párrocos y sacerdotes, los únicos que de hecho pueden realizar/ejecutar lo que el motu proprio y la instrucción conceden. Es decir, que todo puede quedarse en papel mojado, en cuanto los derechos litúrgicos de los fieles no tengan ejecutores de los mismos; es decir, sacerdotes promotores de la iniciativa. Se reconoce un bien, se concede este bien, se arbitran reglamentos para su práctica, pero se restringe todo puesto que se les veda la facultad de poderlo hacer a los únicos que pueden realizarlo.

Se me viene a la cabeza la exclamación de San Pablo:

"...¿Cómo invocarlo sin creer en Él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de Él? ¿Y cómo oír hablar de Él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía?..." Rm 10, 14-15


Lo de la formación en los seminarios no pasa de ser una de esas recomendaciones que tiene quasi nulo valor en cuanto no vayan respaldadas por un decreto efectivo:

21. Se exhorta a los Ordinarios a que ofrezcan al clero la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones en la forma extraordinaria. Esto vale también para los seminarios, donde se deberá proveer a que los futuros sacerdotes tengan una formación conveniente en el estudio del latín8 y, según las exigencias pastorales, ofrecer la oportunidad de aprender la forma extraordinaria del rito.

Cualquiera que sepa cómo se las gastan nuestros prelados, acertará si supone que la 'exhortación' será agua de borrajas. Por lo pronto, la recomendación ya estaba hecha, y no sé de ningún seminario español que haya emprendido esa tarea. Sé, sin embargo, de las incomodidades (digámoslo así) que sufren los seminaristas que se interesan los más mínimo por el tema.

Y así estamos. Con los seminarios ignorantes. Con los curas impedidos, sin poder celebrar la Misa con fieles asistentes. Y con los obispos en guardia, con el báculo alzado, para que ningún seminarista pida instruirse, ni ningún cura pida Misa con pueblo. No sea que el pueblo se vuelva católico y recupere el catolicismo perdido. Que no ha de tornar. Que no se quiere que vuelva.

Como tampoco quieren ver volver la Misa tradicional, que consideran una extravagancia de siglos pasados pretendida ahora por grupos extraños, casi todos sospechosos de estar incursos en el nº 19 de Universae Ecclesiae.

¿Que qué dice el nº 19 de U.E.? Pues más que decir lanza una sospecha la mar de chocante, con tufo de antigua inquisición, lean ustedes:

19. Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la santa misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor supremo de la Iglesia universal.

Esa es la mente sospechosa de los obispos, muy bien retratada en este nº 19 de Universae Ecclesiae

Uno concluye que, en el colmo de sus desconciertos, nuestra Iglesia, en patente proceso de des-catolización, concede con parsimonia y administra con cuentagotas los remedios que sanarían la enfermedad y contendrían y remediarían la plaga. Razonablemente, consideradas las circunstancias, se comprenderá si los más conscientes dudamos de que exista una verdadera y efectiva voluntad de sanación y recuperación.

¡Qué caro lo van a pagar los reticentes que no quieren! (cuando llegue su hora). Y cuánto nos queda que sufrir a los conscientes que queremos, y que no vemos que esté clareando definitivamente la oscuridad.


+T.

viernes, 13 de mayo de 2011

Preocupantes juntamientos, inquietantes aproximaciones



Hace un par de días, por un amigo, me enteré de la visita del obispo de Segovia a la mezquita del lugar. Lo primero que me extrañó (y me molestó) es que hubiera una mezquita en Segovia, desagradable particular que desconocía. Aun no consigo meter ese elemento extraño entre mis básicos conceptos de identidad segoviana: El Acueducto de Segovia, el Alcázar de Segovia, el cochinillo de Segovia. No me cuadra una mezquita entre esos tres vértices.

Después del chocante impacto, el segundo shock fue ver las fotos de la susodicha visita episcopal al local mahometano. La noticia ilustrada aparece en la página del obispado:

Visita del Obispo a la mezquita de Segovia

Para incremento de mi desasosiego, informan que el Sr. Obispo no sólo fue de visita, a saludar y tomarse un té moruno con yerbabuena, sino que, como dice con circunloquio la noticia, "se hizo presente en la oración del viernes de la comunidad musulmana".

Un Viernes, sea el Viernes que sea, un católico (¡cuánto más un obispo católico!) se acuerda de laPasión del Señor y la conmemora; un Viernes es día de rezo de los Misterios Dolorosos, y el día de la semana más adecuado para practicar el Santo Viacrucis. El Viernes, para un católico, es día penitencial. Lo que nunca ha sido un Viernes (para un cristiano, para un católico) es un día de visita a las mezquitas. Entre otras razones, porque una mezquita no es un lugar adecuado/apropiado para un cristiano. No digo ya para un obispo.

Pero ahí está el muy mentecato, con dos de la curia segoviana, de visita, confrater-mahometanizando. Incluso parece que se ha procuró un look light (sin sotana, sin fajín, sin solideo, sin pectoral) para entonar con el entorno infiel (son muy sensibles a los detalles estos infieles): Una camisa celeste, una gabardina. Y los dos acompañantes, a la moda proletario-sindical, vistiendo modelo marcelinocamacho, la mar de identificados con el vestuario rancio-marxista. Vestuario que contrasta con el que viste el moro-jefe de la mezquita, que parece recién venido del zoco de Fez, recien bajado del minarete, o recién salido de harén (o del haram; no me explico bien con los términos estos). Un moro - en todo caso - que viste como lo que es, y esto es muy respetable. Lo del obispo y sus dos azafatos, no.

¿Y por qué estas visitas, estos encuentros, estas querencias? Imagino que su excelencia mentecatísima, con la edad que aparenta, versado en la textualidad pastoral (que no dogmática) vaticanosecundista, sacaría a relucir y citaría la estupefaciente Nostra Aetate, y la declararía como su motivación inspiradora, probablemente.

Item más: Supuesto el 'espíritu de Asís' juanpablista sacaría a relucir el ejemplo poli-religioso del tutti-frutti batido de aquel famoso y aciago 'encuentro', tan 'ejemplar', fuente de inspiración para todos los obispos de buenas tragaderas, que se disponen - como es el caso - a repetir el acogedor 'gesto'. Helo aquí demostrado.

Pero hay más: Ambientando la feliz ocasión con más recientes citas, el prelado de la ciudad del Acueducto, el Alcázar y el cochinillo pronuncia a la sazón unas palabras de actual Pontífice felizmente reinante:
"...musulmanes y cristianos tienen que esforzarse hoy por ser conocidos y reconocidos como adoradores de Dios, fieles a la oración, deseosos de comportarse y vivir según las disposiciones del Omnipotente, misericordiosos y compasivos, coherentes para dar testimonio de todo lo que es verdadero y bueno, recordando siempre el origen común y la dignidad de toda persona humana, que constituye la cumbre del designio creador de Dios para el mundo y para la historia"
Y así se escribe la historia, que se dice. Y estos son nuestros tiempos, que padecemos. Y esto es lo que hay. Y no hay más, por lo pronto.

Bueno, sí, sí hay más. Otra visita, otro recibimiento, otro encuentro la mar de chocante, la mar de inquietante. Este:

Benedicto XVI recibe a la B'nai B'rith




Ya digo que me resulta inquietante. Mucho. Y por mucho que me expliquen no se me disipa la inquietud, la verdad.

Resignarse a los tiempos y las cosas, a estas cosas de nuestro tiempo, es lo que me resulta problemático, personalmente. Quiero decir que se me plantean problemas morales, de conciencia. Desde luego, no apruebo. Lo que no sé bien ajustar todavía es qué sigue, el paso siguiente.

Y en esas perplejidades ando.

+T.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Maestro Ávila: Un doctor sin alumnos?


Hace unos días confirmaban los noticiarios católicos que durante la estancia de SS Benedicto XVI en España, el próximo Agosto - D.m.- iba a ser proclamado Doctor de la Iglesia San Juan de Ávila. El momento no es demasiado a propósito para un acto así y mucho menos para un Santo Doctor como el Maestro Ávila. Una JMJ juanpablista no me parece el marco más adecuado. Pero valga la excepción que dará cierta publicidad a un Santo que nunca ha tenido demasiada popularidad.

Salvo en ambientes eclesiásticos y en Almodóvar del Campo (el pueblo donde nació) y en Montilla (donde murió y se venera su sepulcro-relicario), la devoción a San Juan de Ávila no ha trascendido apenas. Y sin embargo es uno de los casos que identifican una época y un perfil de santidad excepcional. Para su beatificación y canonización tuvo el handicap quasi invencible de no haber sido religioso y no contar con una congregación o una orden que apoyara su causa, empeñándose en ella. Sólo contó con el relativo interés de algunos prelados y un poco, sin implicarse salvo lo justamente necesario, la Compañía de Jesús.

Después de varios siglos de lento y complicado proceso, pudo ser beatificado por León XIII en 1894, y canonizado finalmente por Pablo VI en 1970, merced a una gracia excepcional: Un proceso 'equipollente' que, de hecho, suponía un inusual privilegio en cuanto se le dispensaba de algunos requisitos del todavía entonces riguroso proceso canónico. Cierto es que desde España intervinieron y suplicaron todos nuestros obispos, con el Jefe de Estado, Generalísimo Don Francisco Franco, a la cabeza. La tramitación de toda esta parte final del proceso corrió a cargo de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, una institución que conservaba el prestigio que, desgraciadamente, ha ido declinando desde, precisamente, aquellos años.

Aquellos años, con el 1970 como cierta fecha referencial, supusieron para toda la Iglesia el comienzo del declive general, una época de decadencia que siguió (esta vez, indiscutiblemente, post et propter concilium) durante las sucesivas décadas. Y dura todavía. Y durará hasta Dios sabe cuándo.
Alguna vez comento que lo mejor del Vaticano IIº fue la fecha de convocatoria-celebración, aquellos años en los que hubo un Episcopado bien formado y santo, como en pocas épocas de la Iglesia. Seguidamente, reflexiono que si aquella estupenda asamblea produjo tan discutibles frutos, estremece pensar lo que podría haber sido un concilio convocado diez o quince o veinticinco o cuarenta años después. ¡Dantesco!.

A aquel Vaticano II, nuestros prelados hispanos llevaban, podría decirse, una impronta 'avilista'; iban todos animados por el celo espiritual y pastoral del Maestro Ávila, el que compuso en sus días aquellos dos memoriales que causaron notable efecto en el aula de Trento:

- Memorial primero al Concilio de Trento sobre la reformación del estado eclesiástico, en 1551

- Memorial segundo al Concilio de Trento sobre lo que cese debe avisar a los Obispos», en 1561

Los Padres Conciliares españoles, sus secretarios y sus consultores, llevaban en sus alforjas la doctrina del Beato Ávila, como un precioso aval de competencia doctrinal y espiritual. Cuando se hablara de sacerdocio y de sacerdotes, los españoles sabrían qué decir y hablarían ilustrando con la ciencia santa y la piedad fervorosa de Juan de Ávila.

Eran los años de las primeras ediciones de las obras completas del Btº Juan de Ávila, la quasi legendaria de Don Luís Sala Balust, en la BAC, después reeditada con complementos de otros expertos avilistas. Eran los años en que una verdadera corriente de espiritualidad avilista corrió por los seminarios y las aulas eclesiásticas españolas. Una época dorada que todavía debe latir en quienes han promovido la inclusión de San Juan de Ávila en la selectísima lista de Doctores de la Iglesia Católica.

Cuando dieron la noticia, hace unos días, se comentaba también que habia quedado suspendida la promoción de San Luís María Grignon de Montfort al docto elenco. Ignoro si por consideraciones de insuficiencia de nivel doctrinal, o si por circunstancias que tengan que ver con la oportunidad.

Con los Santos Doctores ha sucedido un poco como con los Santos, que después de muchos siglos de contención ha habido un cierto aumento progresivo desde el siglo XVIII al presente. Aun así se mantiene un número relativamente bajo, sólo 33, contando los de más venerable antigüedad, los Padres de la Iglesia. De los más modernos, indiscutibles fueron las dos primeras doctoras, Catalina de Siena y Teresa de Jesús; muy discutible, sin embargo, la adición de Juan Pablo II, Stª Teresa de Lisieux, cuya 'doctrina' resulta tan 'pequeña' (de verdad) junto a la de los otros 32 grandes. Cosas del btº JPII y su voluntarioso santoral.

El doctorado de San Juan de Ávila dejará, sin embargo, patente las dos notas que la Iglesia examina y reconoce en los Santos Doctores: Santidad de vida y eminencia de doctrina. Con un plus de severo ascetismo que corre por toda la obra avilista, apasionada en la exposición del misterio de la santidad como gracia en correspondencia al Misterio de Cristo; y a la vez rigurosa cuando predica, amonesta, excita, propone, enseña y pide. No es el Maestro Ávila un acompañante de almas pusilánimes, sino un rector de militantes decididos y abnegados. Es recio, no es delicado. Y no es que le falte dulzura, es que no dispensa mitigaciones, y aplica el cauterio al rojo cuando hay llaga que sanar. Y si hay sanidad, abre llaga de amor con fuego. El Maestro Ávila es tremendo. Quizá por eso fueron de su trato tantos Santos; y por lo mismo es tan poco tratado.

Su preciosa obra, la que junto con sus virtudes le va a llevar al alto asiento de los Doctores, ha servido de materia de estudio para muchas tesinas y tesis, algunas tan forzadas cuanto haya sido el capricho del extractor, unas veces más acertado y otras menos. Pero sustancia para santidad, en estos años últimos, poca. Y no digo que no haya habido santos varones, santos sacerdotes que se hayan nutrido piadosamente en la teta avilista. Lo que estoy diciendo es que no recuerdo haber conocido a ninguno con el sello del Maestro Ávila patente (ni siquiera el experto Esquerda Bifet), que es mucho Santo para parecérsele.

En mi afán por tenerle, una vez me traje un candil renegrido de hollín de su alcoba, en su casa de Montilla; lo perdí (y sé quien me lo quitó, pena me da). Y también conseguí una reliquia ex córpore, con su auténtica. También tengo unas cuantas estampas con pequeñas astillas de una de las cajas que contuvieron sus reliquias, con las oraciones de petición para la causa de canonización. Hace poco regalé una.

Y en cuanto puedo y me los voy encontrando, compro los libros. No me gustan los comentarios, ni los ensayos. Esta mañana regalaban uno, que no me ha interesado procurarme: Prefiero el original. Las palabras del Maestro Ávila tienen el poder revulsivo de la gracia, que siempre te toca, que nunca te dejan insensible, que te queman o te hieren o te espolean. Tienen vida y efecto. Ahí va un florilegio:


Ay del sacerdote que sube al altar si no lleva en el corazón el fuego de Dios! ¡Ay del sacerdote que dice misa con fuego de codicia o de vanidad, y no con fuego del amor de Dios! ¡Ay de él que le dirán el bien que hiciste, ¿de qué corazón salió? ¿Salió del corazón tuyo o de corazón mío? Todo lo que hallare no haber procedido de amor de Dios, no lo recibirá Dios… todo lo que hallare hecho sin haber estado presente el Espíritu del Señor, no lo recibirá. Aunque sea hacer milagros, aunque sea derramar la sangre, si no está presente el Espíritu Santo, todo es perdido… El que no tiene Espíritu de Cristo, este tal no es de Cristo." (Sermón 28)


"Y diría yo que no sé con qué conciencia puede tomar este oficio quien no tiene don de oración, pues que la doctrina de los santos y de la Escritura divina parece que el sacerdote tiene por oficio, según hemos dicho, orar por el pueblo; y este orar para ser bien hecho, pide ejercicio, costumbre y santidad de vida, apartamiento de cuidados, y, sobre todo, es obra del Espíritu Santo, y don suyo particular, no dado a todos, mas quien a quien Él quiere." (2ª Plática a los clérigos)


"Y aun no sé si entendemos nombre de oración; porque como San Hierónimo dice, este negocio más se hace con gemidos que con palabras; y aquél solo saber gemir como debe, para que su oración tenga fuerza, a quien el Espíritu Santo le enseñare este modo de orar. De esto nos avisa San Pablo diciendo: Nosotros no sabemos qué ni cómo hemos de orar; mas el Espíritu ora por nosotros con gemidos que no se pueden contar (Rom 8,
26). El Espíritu Santo en sí mismo no padece ni gime, dícese que pide con gemidos, que no se puede contar. ¿Qué andamos pidiendo que nos digan cómo hemos de orar en el memento: quién porné primero, quién porné después, para que, en espacio de dos o tres credos, pasemos aquello por la memoria? ¡Y con esto hemos bien orado y procedemos luego a la consagración! ¡Oh dolor grande! ¿Y así se ha Dios de amansar? ¿Así se ha de
alcanzar la paz de las guerras, la fe para los infieles, la conversión para los pecadores y el estar justos en pie? ¿Con cosas que tan poco cuestan pensamos de alcanzar cosas de tanto tomo y verdad? Gemidos, gemidos nos son pedidos, y no que salgan de sentimiento de cosa temporal, ni que salgan de la voluntad guiada por razón, mas inspirados por el Espíritu Santo, tan imposibles de ser entendidos por los que no los tienen, que aun los que los tienen no los saben contar. Padres míos, ¿saben qué tales han de ser los gemidos que demos los sacerdotes en el acatamiento de Dios, pidiendo remedio para todo el mundo? Como dice san Basilio, que así como en el oficio sacerdotal representamos la persona de Jesucristo nuestro Señor, así le hemos de representar e imitar en los gemidos y oración que el oficio sacerdotal pide." (2ª Plática a los clérigos)


"Suele algunas veces este Consolador reprender y reñir a las ánimas, como diciendo: “¿En qué entiendes? ¿Qué haces? ¿Por qué te descuidas? Cata que va mal eso, mira que conviene hacer tal cosa primero que ésa, dejar tal compañía, procurar la otra, comunicar con tales personas. Mira que se pasa la vida; haz el bien que pudieres, las limosnas que pudieres; pon por obra lo que se te ha enseñado. No se vaya la vida toda sólo en buenos deseos y pensamientos, y ninguna obra. Mira que se pasa la vida, y no sabes si te llamará Dios nuestro Señor en medio de tu mocedad. Cata no te halles burlado”; y así otras cosas de esta manera." (De sus Sermones)

"Quisiera yo veros a todos comulgados y confesados, y en gracia, para que se os pegara bien a las entrañas lo que se ha de decir; pero creo que no habéis hecho lo que os he rogado. Decid: ¿Habéis comulgado y confesado cuantos estáis aquí en esta fiesta santísima? ¿No? Dicen que no. Pues aun Aristóteles dijo que no basta la vista del médico para sanar, si no haces lo que te dice. Ya os he dicho que no basta mirar y que no ha de engordar vuestra ánima ni se puede hartar con sólo el ver, si no come. Habíais de estar ahora en gracia." (De sus Sermones)


“No sabéis comulgar. ¿Habéisme entendido? Creo que no. ¿Por qué no sentís provecho? Porque no sabéis comer. No hay manjar, por muy amargo que sea, que, si no lo mascáis, sintáis su amargura. Si no, miradlo en una píldora, que, con ser como una
hiel, no se siente, porque no se masca. Ni tampoco hay manjar tan dulce, que, si os lo tragáis sin mascar; sintáis su dulzura. ¿Por qué no sabéis comulgar? Porque os tragáis el Santísimo Sacramento entero y no lo desmenuzáis; que si el sacerdote, antes que fuese a decir misa, pensase un rato en los trabajos de Cristo; si se entrase un rato en un rincón y se parase a pensar en aquella tristeza que Jesucristo pasó en el huerto de Getsemaní; si te lo estuvieses allí mirando con cuánta tristeza oraba al Padre, y te dolieses allí de Él, y llorases y te entristecieses con Él; y si pasases más adelante, cómo le prendieron y cómo iba aquel benditísimo Cordero entre aquellos lobos rabiosos con tanta mansedumbre; si te pasases a mirarlo cómo anda de juez en juez; si tus ojos lo mirasen en aquella durísima columna amarrado, desnudas sus carnes, y te parases a pensar cómo las desmenuzan con crueles azotes; si un rato antes tu ánima se parase a mirar a Jesucristo, cómo lo coronaban de espinas, y mirases por aquel rostro sacratísimo cómo corrían arroyos de sangre; si te parases a considerar cuál iba por aquella calle de la Amargura, tan cansado con la cruz por ti; si lo considerases puesto después en ella con tanta deshonra y tormento, tan blasfemado y hollado de todos; si te parases a pensar esto, y dijeses: “Adónde voy? ¿Qué voy a hacer? Señor, ¿qué os voy a recibir a vos? Señor,
¿qué habéis vos de entrar en mi cuerpo? Bendito vos seáis”, y ¿cómo desfallecemos pensando en esto? Si el sacerdote y el que va a comulgar desmenuzase muy bien a Jesucristo primero, no dudo sino que sentiríais grandísimo sabor y dulzura en comulgar. Pero no lo desmenuzáis, no os aparejáis, ¿qué queréis que os haga? Ojalá, hermano, os aparejareis como para un convite que hacéis a un amigo vuestro. Ver qué negociado andáis, qué solícito, diligente, buscando lo uno y lo otro. No os disponéis como sería razón; no hay más sino ¡alto! a comulgar quiero ir; no lo habéis pensado cuando ya lo tenéis hecho. En comulgando, ni os recogéis más que antes; hacéislo como primero; en comulgando luego ¡alto! a la plaza; ¡alto! a casa a comer las ollas, a entender el uno con el otro; ¡alto! a la conversación y andar por ahí perdidos. No lo desmenuzamos; no sentimos nada, porque no rumiamos. Comemos el pan de la fuerza, y quedamos desmayados y flacos; comemos el pan de alegría, y quedamos tristes; comemos el pan de la vida, y quedamos amortecidos como antes. (De Sermones)"


"Nunca faltan mil miserias. Quitarás todo eso. No ha de quedar nada; blanco, liso como un pergamino, que tiene despegada toda la carne para escribir has de quedar. Quita esas malicias, esa mala condición; quita todos esos males, si ha de escribir Dios en tu ánima su sabiduría y los dones de su gracia. Limpia, lisa, relumbrando ha de estar; no ha de tener ni aun pelito ni aun rasguito; quitado has de estar de toda carne. Señor, esta injuria me hizo fulano; si antes que me la hiciera lo quería bien, ahora lo quiero más. Por amor de vos trabajo paso en vencer mi fantasía y mi soberbia, en desasirme de mis pasiones; pero todo lo quiero pasar por serviros.

Negaros, renegaros tenéis; ninguna cosa ha de quedar en vos de vos mismo; quitar tenéis ese vuestro parecer; negar tenéis vuestros apetitos, vuestras pasiones; negar habéis vuestra gula, vuestra lujuria, vuestra malquerencia, vuestra soberbia, vuestra envidia. Claro está que, si habéis de seguir a Cristo, que habéis de dejar todo esto… Ninguna cosa habría que recia se os hiciese. Negad vuestra sensualidad; negad todo el placer de esta perecedera vida; negad vuestra propia voluntad y parecer y tomad vuestra cruz seguid a Jesucristo”. (De sus Sermones)


"Todo viene de arriba; de allá desciende; no hay acá en la tierra poder que tal pueda hacer; no hay quien vuelva los corazones. Por fuerte que sea tu carne para mal, más fuerte es el Espíritu Santo para el bien; por sano que estés, te hace enfermo; por florido que estés, te marchita; y por bravo que seas, te amansa; y por alto que seas, te derriba, y mata en ti y destierra todo lo que hay fuera y en contrario a Dios; y cría, aumenta y resucita todo aquello que agrada a Dios.» (De sus Sermones)


El Maestro Ávila estaba persuadido de que los pecados, debilidades y faltas del clero, obispos y sacerdotes, era una de las causas de la ruína de la Iglesia de su tiempo:

"...Mírese que la guerra que está movida contra la Iglesia está recia y muy trabada y muchos de los nuestros han sido vencidos en ella"..."En tiempo de tanta flaqueza como ha mostrado el pueblo cristiano, echen mano a las armas sus capitanes, que son los prelados, y esfuercen al pueblo con su propia voz, y animen con su propio ejemplo, y autoricen la palabra y los caminos de Dios, pues por falta de esto ha venido el mal que ha venido"... Pero sin unos buenos Colegios (de clérigos, centros de formación y seminarios) no habrá modo de salir de esos males."

Algunas veces, pone el dedo en llagas que parecen que son de ayer mismo, como si hablara hoy, al presente:

"..Cosa es de dolor cómo no hubo en la Iglesia atalayas, ahora sesenta o cincuenta años, que diesen voces y avisasen al pueblo de Dios este terrible castigo para que se apercibiesen con penitencia y enmienda, y evitasen tan grandísimo mal..."

Yo me pregunto si un Doctor tan acertado va a tener, ahora, alumnos correspondientes.

Por lo pronto, se va a encontrar con que los mismos que le aplauden la subida al doctorado, nuestros prelados españoles, se niegan a celebrar la Misa tal y como la celebró y con la que se santificó el Santo Maestro y Doctor Juan de Ávila.

Penoso y contradictorio particular, uno entre muchos por el estilo.

+T.