domingo, 7 de noviembre de 2010

La Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana


"La Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar"

Benedicto XVI, en Barcelona, España, en la homilía de la Misa de dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia.

Unas palabras del Papa sobre España


Estas palabras de Benedicto XVI:

"En España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como lo vimos precisamente en los años treinta, y esta disputa, más aún, este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, se realiza hoy nuevamente"

estas palabras dichas ante la prensa, en el avión, cuando volaba de Roma a Santiago de Compostela, con el presidente Zp huído a Afganistán, tienen un valor, un significado mucho más que contundente.

Item más siendo el 6 de Noviembre la fiesta-memoria litúrgica de los SS. Mártires Españoles del siglo XX , las víctimas de aquel secularismo ateo, republicano, masón, marxista, criminal y anti-español.

Tampoco ha sido casualidad que haya sido el mismo día, el de la peregrinación del Papa a España, el escogido para cerrar el acceso a la basílica de Stª Cruz del Valle de los Caídos.

¡Cuán miserables! Aferrados a la peor historia de España, violentando y falseando su des-memoria histórica.

Lástima que el Papa tenga que volver a Roma, tan pronto...y qué desgracia que Zp regrese de Afganistán, tan pronto.

Estos años, cuando pasen, deberían rasparse de la crónica hispana, como han hecho, como están haciendo ellos con el pasado que les acusa desde la Historia.

+T.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un lamentable cigüeñazo


Con el autor del artículo al que me refiero he tenido un par, o tres, de encontronazos que han terminado a trompazos. Virtuales, porque, gracias a Dios, nuestro trato ha sido virtual-internetero y no en carne mortal. El Señor me libre (y le libre a él).

Nunca le he supuesto más (ni menos) que lo que él mismo trasluce y deja deducir de él mismo. Sin embargo, ahora que anda hospitalizado por un arrechucho, atribuyo el desdichado articulete a la merma de facultades y/o de consciencia. El artículo, tal cual, sale en su blog así, este es el enlace:

A propósito de esa madre de diez años

Pero, por si caso lo borra o lo enmienda, lo pongo aquí también, para que conste:

La noticia era verdaderamente llamativa. Una niña de diez años acaba de tener un hijo en España. Después nos fuimos enterando de más circunstancias. Y todas preocupantes.

Como casi todo el mundo se imaginó no se trataba de una niña española. En este caso, del Este de Europa. No vivía ella aquí aunque sí sus padres. Y cuando llegó el momento del parto, pues a España. Que es gratis y con muy buena atención médica. Pues ya hayu algo que no encaja. Un país como el nuestro, en una gravísima crisis económica, no se puede convertir en el lugar privilegiado del turismo sanitario del mundo. Bien está que ayudemos a todos los casos excepcionales que podamos. Perro siempre que podamos y que sean excepcionales. No podemos convertirnos en el paritorio gratuito del mundo.

Pronto supimos que no se trataba de un acto de desconocimiento de unos niños que juagaban a lo que no debían y se encontraron con las consecuencias sino a algo conocido y tolerado por las familias de esos niños. Pues, con gente así, yo absolutamente solidario con las medidas de Sarkozy. Esas gentes cuanto más lejos, mejor. No aportan nada, parasitan cuanto tocan y el inmenso error es dejarles entrar.

Hacen además un daño grandísimo a los millones de emigrantes que se ven asimilados a ellos. Y no tienen nada que ver salvo en el estado de necesidad. Buenas personas, honrados, trabajadores, con deseos de integrarse entre nosotros y conseguir una vida digna para ellos y los suyos, se ven objeto de discriminación y rechazo por culpa de unos seres insolidarios e inasimilables que producen anticuerpos por cada sitio que pasan y dejan una imagen imposible de la inmigración. Imposible e inmerecida.

Cuanto menos se repitan noticias como ésta mejor para todos. Autóctonos e inmigrantes. Y aquellos que por los motivos que sean fueren incapaces de convivir pacíficamente con nosotros, puerta cuanto antes.


Sic. Esto ha escrito.

Los exabruptos del autor, tan característicos ya, se han ido atemperando con el tiempo, las circunstancias y, supongo, los compromisos adquiridos. Nunca ha sido imparcial dentro de su presumible definición, porque, según criterios que a veces huelen a capricho, o manía, o lo que sea, a unos ha tratado con escoba cuando no merecían tanto barrido, y a otros los montó en el podio cuando no había quasi nada que lucir. Pero el personaje, el autor, es así, con profundos desatinos y señalados aciertos. Mediante un arte perspicaz, mitad estadística, mitad sentido común, con un cuartillo de información y un jeme de pesquis curialesca, ha ganado fama de bien informado cuando se trata sólo de una buena capacidad de atención y conclusión (que no digo que no sea de admirar). Pero no hay más (o poco más).

Cuando desbarra, se lleva la palma. Cuando mete el pinrel, sublima la metedura. Cuando desatina, no tiene rival.

Presume de auditorio, tiene claque de primerísima calidad, mantiene una computadísima afición, y es, al día, el blog de género "eclesiástico" más popular, muy por delante de todos los demás. Un amiguete me comentó una vez que se le podría considerar el inventor de la prensa-rosa eclesiasticona. Yo le dije que sí, que podría ser. El tejemaneje de este sí, este no, este será, aquel no me gusta, mira quién habla, mira quién no habló, este dijo mucho, el otro no dijo mú, a este le descalifico, al otro lo cualifico...etc. etc. etc. es el ritmo de su blog, tan visitado, tan sorprendente muchas veces, tan animado casi siempre.

Una vez me vino a la parroquia una madre de cinco hijos, cuyo primogénito tenía 4 años, seguían dos mellizas de tres, un chiquito de año y medio y el quinto, de tres o cuatro meses. Me contó que venía decepcionada de su parroquia (al lado de la mía) porque el cura la habia echado de Misa, a mitad del sermón, porque los niños no dejaban de incordiar. La pobre, azorada, conteniendo las lágrimas y el enfado, cogió a sus hijos y empujando el carrito con el pequeño, pian pianito, por mitad de la iglesia, salió por la puerta principal para no volver más a su parroquia.

Se vino a la mía, donde la admití a ella, a su marido y a su prole. Con mucho gusto, porque yo también he sido niño en Misa con papá, mamá y cinco nenes. No se me olvida lo que aquella madre (lo pudo haber dicho la mía) me dijo aquel día:

- Mire usted, padre, no pueden estar ustedes predicando que tengamos hijos y despacharnos de la iglesia porque molestamos cuando venimos con los hijos que ustedes predican que hay que tener.


Más razón que un Santo tenia aquella madre. Ahora son ya siete los niños (nueve de familia, contando al papá y la mamá) y los mayorcitos me acompañan de monaguillos en las Misas del Domingo (cuando llegan a punto). El cura que los despachó aquel día no tuvo (no tenía?) sensibilidad familiar, ni pastoral, ni sacerdotal.

Pues, mutatis mutandis, lo mismo digo del fatidico articulete cigoñero: ¿Dónde quedan, bajo qué concepto, temas y asuntos como familia, vida, educación, caridad, dignidad humana, derechos de los desfavorecidos etc. etc. etc. cuando se tratan tan obtusamente, tan parcialmente, tan desconsideradamente? ¿Qué criterios subyacen, qué hay detrás de un articulete semejante?

¿Clamamos por la vida, por el no nacido, por las madres gestantes, por la familia...y juzgamos un caso excepcional como ese con esos criterios y conclusiones tan impropias, repugnantes a cualquiera que pretenda mantener un mínimo de moralidad católica?

Un madre de 10 años da escalofríos, pero es una madre, y su hijo es un hijo, con padre, aunque el padre tenga 13 años. Y la familia, con los defectos que tenga, aunque sean tremendos, una familia.

Tampoco a mí me gustan las circunstancias que posibilitan que una chiquilla de 10 años y un chaval de 13 se enreden en cosas que no convienen a su edad, pero menos me gustan otras cosas que también pasan y se dejan que pasen. Al final, cuando un niño, un hijo, se gesta y se da a luz, a ver quién dice que eso no es un bien, aunque esté rodeado de imperfecciones, riesgos y peligros. ¿Es malo ese final? Es mejorable, diría yo. Malo no. Ni despreciable.

Resulta, suele pasar, que ese tipo de familias que desprecian Sarkozy y el autor del articulillo, tienen sus peculiaridades, algunas para echarse a temblar, otras más positivas. Si se traen a su hija a España para que el parto sea aquí porque les parece mejor, ¿eso no es valorable? ¿no están buscando algo bueno para la chiquilla y su hijo? De muchas cosas debería avergonzarse España, pero no de darle cama en una maternidad de hospital a una madre de 10 años. Eso no da vergüenza, eso es una honrosa obligación. Y ya quisiera yo podérselo pagar si se tuviera que pagar. En mi conciencia iría.

También me niego a seguir otras suposiciones que se están haciendo, fundadas, me temo, en prejuicios por el estilo de los que laten en el articulillo que comento. Pero le recordaría al autor del artículito la que armó en su blog cuando Mons. Rino Fisichella dijo lo que dijo (en mala hora) cuando el caso aquel de la excomunión de la familia de una menor brasileña que abortó etc.

Por otra parte, sobre el tema de los emigrantes, yo diría - si tuviera que decir- que los rumanos que se han instalado en nuestros pueblos, con toda la problemática aneja de estos casos, al cabo de una generación, o dos, tres a lo sumo, se habrán hecho nuestros, integrados y sin más problemas que los corrientes, los que pudieran tener en cualquier otro sitio. No me preocupan ni - pienso - deberían preocupar más de lo razonable. En el pueblo de mi familia ya hay chicas rumanas que se han casado con muchachos del lugar. Será que en los pueblos estas cosas se ven con otros ojos.




¿Y qué más decir?

Mejor callar, me parece.

Al autor le deseo mejoría integral: Del cuerpo, del alma y de la vis bloggera. Que le pase el arrechucho y se recupere y quede con buena salud. Y que se enmiende. Y que no piense así ni escriba esas cosas. Nunca mais. Please.

Una muchachita con 10 años y un hijo es para conmoverse, para sentir más que para pensar, y dejar al corazón campar con benevolencia, que se desborde, más bien.

Porque, señores y hermanos míos, no somos discípulos de Sarkozy, sino de Otro que tiene un Corazón manso y humilde, paciente y misericordioso, cálido como un horno ardiente de caridad, hondo como el abismo de todas las virtudes, con entrañas de Padre de infinita e inagotable piedad.

Espero que me esté explicando y se me esté entendiendo.

+T.

martes, 2 de noviembre de 2010

Colectivos, denuncias y voceros


La palabra y el concepto apestan a marxismo desde lejos: Colectivo. Además lleva implícito una cierta devaluación de sus propios componentes (y componentas), que no son ya personas, sujetos individuales capaces y agentes, sino sólo partes del "colectivo". Una piara, se diría, por ejemplo.

Ciertos autodenominados colectivos han escogido ultimamente un objetivo muy determinado al que atacar: La Iglesia, la Iglesia Católica, por supuesto; con esta elección de la diana realizan un paradójico ejercicio apologético, a la inversa, porque señalan y apuntan a la Iglesia de verdad, la que importa, la auténtica. Las demás "iglesias" no valen, no cuentan, no sirven. Es curioso, muy llamativo, cómo hasta los malos terminan resaltando la verdad. Hasta en casos como este.

A estas alturas dudo absolutamente del victimismo de los colectivos. La víctima siempre ha sido la Iglesia. Siempre. Los que ahora salen enseñando sus tráumas y exigiendo venganza (es decir, compensaciones) son sólo una boca más de la hydra de siempre, ese monstruo de siete cabezas con propiedad para reponer con otra la que le cortaban. Es mito, uno de los doce trabajos del heróico Hércules; pero es real, en cuanto se asemeja a esos enemigos implacables que resurgen y atacan aprovechando lo que haya, lo más lesivo que encuentren.

Los masones y liberales del XIX atacaban acusando con la Santa Inquisición, un recurso que se hizo tópico y que todavía sale como el eructo de un empacho atávico de la boca podrida de muchos acusadores, leyenda negra for ever. Ahora el cañón de los turcos se carga con metralla de abusos y pederastazo, y se dispara día sí, día no, hoy y ayer y mañana, constantemente. Dos muestras fresquitas, vean y lean:

Dar la cara

Comunicado colectivo

Cualquiera que lea y vea y no tenga un mínimo de información, de perspectiva, de sentido de la actualidad, del mundo y de sus cosas, de la Iglesia (Católica, claro) y su presente, su pasado, sus obras, cualquiera que no esté responsablemente informado sacaría (sacará) una falsa y muy equívoca, parcial, manipulada y tergiversada opinión sobre el tema y sobre la Iglesia (Católica, Católica Romana, por supuesto). Un tema, el de los abusos, que en la intención, las formas, el proceder y la insistencia de algunos se ha convertido en un abuso: Los abusadores que abusan del abuso.

Una extraña, anómala, abusiva fijación. Que yo no sé bien por qué, pero que me figuro para qué.

La reacción de algunos contra la Iglesia tiene raíces profundas, muy enrevesadas, complicadas de deslindar por tantas cosas, circunstancias personales y de muy diversa índole. Todo un pequeño mundo de conflictos sin resolver que afloran de esta forma, beligerante, lesiva, con una proclividad muy marcada que apunta siempre a un muy determinado y concreto centro, que es una persona real, una cabeza visible.

Yo cuestiono no sólo el valor de las denuncias (que son en realidad ataques) de estos colectivos, sino también el de sus propagandistas y voceros. También pongo en entredicho su recta intención. Y su independencia.



A un par de días de la visita del Papa a España, estamos a punto de ver repetirse la "historieta" de otros viajes de Benedicto XVI, manipulados por la prensa y los periodistas conchabados con los lobbys gays, los lobbys anticatólicos, los lobbys anti-Benedicto.

Espero que la visita del Papa a Santiago y a Barcelona no vuelva a ser, otra vez, una reposición en escena del teatrillo de guiñoles de cachiporra con la cuchufleta del preservativo y el romance trágico del abusón pederastazo.

Pero esperar verdad de ciertos medios, esperar periodismo cabal de ciertos ambientes, es esperar que las zarzas den higos. ¿Se puede esperar de la prensa-radio-televisión del Zp y el Rubalcaba, los informativos de Prisa, Mediapro y su entramado de alcantarillas clientes otra cosa, otro "tratamiento del tema", otra exposición de la realidad???

Si hasta en las páginas de (des?)información religiosa se publican cosas escandalosamente anti-papales y anticatólicas, del enemigo declarado ¿qué vamos a esperar?

Visto lo visto, de este farandulesco tinglado de la antigua farsa periodístico-mediática, se teme uno lo peor.

Oremus!


+T.

sábado, 30 de octubre de 2010

Halloween

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Happy Halloween Glitters


A estas alturas, sé bastante bien lo que me gusta y lo que no, también de los extranjeros y las cosas de por ahí, que también tienen cosas buenas por ahí. Y Halloween me gusta. Y no me gusta más porque la moda va aneja, por aquí, a ciertas pandas de repugnantes modernidades. Pero eso de ambientar Santos y Difuntos con terrores macabros me gusta. Yes.

Yo tenía una alcancía que era un ataud, se le ponía una peseta encima y ñññññggggññññgggññññññeeeeggggñññññññiiiiiiiiiiiññññgñgñgñgñgñg una mano de esqueleto, blanco-verdosa-fosforescente iba saliendo de debajo de un fieltro negro y arrastraba la peseta dentro del ataúd; al caer, ¡clin-clon!!, la calavera del muerto se levantaba y saludaba, ¡pim-pom!. Era mi hucha favorita.

Y mi llavero preferido era uno que mi padre me trajo de no sé dónde: un esqueleto de plástico articulado que se movía. Me lo pasaba bomba jugando a enterrarlo en su caja negra de cartón; como también era fosforescente, lo dejaba en la mesilla de noche, y se veía con la luz apagada, así, iluminado. Mi tia me lo quitaba de la mesilla: -¡Este niño y esas porquerías, que dan horror! ¡Guarda eso o te lo tiro a la papelera!

Las máscaras de Drácula, of course, mejor que las de Frankenstein. Eran de cartón, con un elástico finito, para sostenerla por detrás de las orejas. Las había de indios, de tigres, de gorilas, de cerditos, de Charlot, del Hombre Lobo, de El Zorro, del Capitán Trueno, de Los Picapiedra, de La Hormiga Atómica, Oso Yogui, Pepe Pótamo, Lagarto Guancho, Huckleberry Hound, Porky Pig, Canarín, Gato Silvestre, Tom y Jerry, Mickey Mouse, el Pato Donald, Goofy, Pinocho, Dumbo...y todos esos estupendos monigotes (sí, sí, quasi todos made in USA). Pero los mejores y más solicitados eran los de terror.

Vendían unos dientes de vampiro, de plástico, con los colmillos fuera, las puntas manchadas de sangre, que te los ponías y te dejaban la boca llena de saliva que se corría por las puntas de los dientes. Y se escondía uno detrás de una cortina, o de una puerta, y de pronto salía ¡aaaaaahhhhhhh!!! detrás de mis hermanas y sus amigas: ¡¡¡Drácula, Drácula!!! Todas chillando, nerviositas. Y se lo pasaban chupi. Mañana más, más susto y más Drácula.

Todo esto pasaba en la España de mi infancia, la España próspera y feliz de Franco (¡Arriba!), sin saber que era el Hallowen. Lo más terrorífico que se veía en la tele eran las Historias Para No Dormir (dos rombos) y El Fantasma del Louvre (uno de mis terrores infantiles, todavía me dan escalofríos). ¡Ah! y El Caso, que se vendía mucho; mi padre se lo compraba de vez en cuando a mi tía Rosario, que era muy aficionada a lo tremendo.

Quiero decir con esto que el Hallowen, sin saberlo, lo llevábamos puesto.




Cuando me salen con que es americano, que es protestante, que es pagano, y que va contra nuestras tradiciones de Todos los Santos y Difuntos, me hace mucha gracia, como si la Coca-Cola que todos beben y el estúpido rock-and-roll que les gusta a todos (los idem) y todo lo demás de lo demás made in USA, no tuviera la misma procedencia y viniera del mismo ambiente.

Señora anti-halloween, dígame: ¿Alguna vez se ha vuelto usted mormona tomando coca-cola? ¿se volvió usted de repente adepta del ku-klux-klan bailando un rock? ¿se convirtió su marido en yanky carajote tomándose un whisky con hielo??? Pues no tema usted que la nietecita se le transforme de pronto en Hilary Clinton si se viste de brujita porque es Jalogüin, muy señora mía, que no le pasará nada a la niña.

Desde luego - y esto no es desdecirme - cuando veo a alguna pandilla de pavas niñatas vestidas de horrendas estilo nenas Zp, me entran ganas de agarrar una escoba de verdad, de las de barrendero, aquellas de palo y varetas, y darles escobazos y purgarles la tontería.

Por lo demás, en Sevilla tenemos halloweenes que ya los quisieran los yankis: ¿O es que las Postrimerías de Valdés de Leal (1 y 2 )no son halloween puro y duro, con todo el arte y la gracia del barroco sevillano? Y el Bernini, que le puso calaveras y esqueletos con sudario a todo quisque, llenando Roma de Papas, Cardenales y patricios con preciosas calaveras de fino mármol y exquisito arte.

Digo todo esto para que se entienda cuán católico es tratar con muertos, muertes, calaveras, osarios y demás elementos macabros. ¡Si hasta la Danza Macabra la inventamos y pusimos de moda nosotros, los católicos! que hemos pintado y esculpido y grabado las más fascinantes danzas macabras al son del Dies Irae, música de muertos por antonomasia, también cosa nuestra.

Lo que pasa es que la post-modernidad es muy inculta, tan inculta que no sabe que Halloween tambien es nuestro.


Dos addendas:

a) ¿Habrá cosa más macabra y deliciosa que comer Huesos de Santos??? Con su azúcar escarchado de almendra blanca como la cal de un hueso, asomando por las puntas el huevo confitado, amarillo como un tuétano viejo. ¡Y lo ricos que están!

b) No sé quién habrá sido, pero deberían darle el premio al obispo más tonto del reino: Uno de la CEE (conferencia episcopal española) tuvo el otro día la ocurrencia de proponer que los niños, en vez de disfrazarse de fantasmas, brujas o zombis, se vistieran de Santos (sic: de Santos) para salir por las calles el 1 de Noviembre. Como lo leen, todo un reverendísmo señor obispo ibérico puro de oliva tuvo tamaña ocurrencia. Pa que le den el oscar a la pastoral tengo una vaca lechera que da leche merengada, al señor obispo que no sé quién será.

Total, que como decía, me gusta Halloween. Aunque yo sigo con mis costumbres de Tosantos, que me gustan más (sin contradicción con el Halloween, como ya les digo).

Conque ustedes lo pasen bien.

+T.


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Best Halloween Glitters