Quia fecit mihi magna Qui potens est!
Quoniam Tu solus Sanctus,
Tu solus Dominus
Tu solus altissimus IesuChriste,
cum Sancto+Spiritu in gloria Dei Patris.
Amen.
+T.
lunes, 11 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
Escenas intransferibles

Fui, he sido, testigo y actor secundario (otras veces co-protagonista) de escenas que yo mismo, ahora, me las recreo recordando y me parecen tan absurdamente simpáticas como páginas de Alicia o El Principito (Alice in Wonderland me gusta, Le Petit Prince lo soporto, solamente). Por ejemplo, esta tarde recordé esta:
Mi hermana: - ¿Qué es cachondo?
Mi tio Vicente: - Gerundio de cacho, pero no se usa.
Mi hermana: - ¿Qué es gerundio?
Mi tio Vicente: - Cosas del verbo.
Mi hermana: - Pues Paquilla dice que tiene un perrito cachondo.
Mi tio Vicente: - No se dice cachondo.
Mi hermana: - ¿Y que se dice?
Mi tio Vicente: Gerundio.
Aquella noche, cenando, mi hermana nos contó a todos que la Paquilla tenía un perrito gerundio la mar de gracioso.
Y mi padre le preguntó: -¿Se llama gerundio el perro?
Y mi hermana le contestó: - El perrito se llama Lolo, gerundio se dice porque cachondo no se puede.
Mi padre fue el primero, mi madre y mi tia después, y luego todos nos engollipamos con la sopa y la risa.
Contaría más, pero otras son tan familiares, o tan de mi pueblo, de mi familia, o de mi casa, que tendría que explicar demasiado. Y hasta, probablemente, no significarían lo mismo, ni serían graciosas.
Cuando me dicen que hay un japonés aprendiendo flamenco en Lebrija - por ejemplo - me pregunto qué sacará en limpio del aprendizaje, con la duda de si lo limpio que saque será flamenco. O si el flamenco se aprende en limpio; o si un japonés tiene el minimum quid para el asunto. Al final te confirmas en la tesis no compuesta, solo amagada, en cuanto ves que un gitanillo que va por la calle pregonando caracoles toca las palmas sin lecciones y da un un taconazo sin proponérselo con más poderío que un faraón.
Diré en descargo que el japonés aflamencado se corresponde en desajuste con la que estudia un cursillo de bonsais, o el que practica zen habiendo nacido en Triana y llamándose Alfonso (López por su padre y Salguero por su madre). Lo mismo.
Lo malo es que el japonés se crea que sabe flamenco y el trianero se persuada de que entiende zen. Y les den diplomas. Y saquen respectivas cátedras por oposición.
No sé si ustedes, pero yo me entiendo (hasta donde alcanzo).
&.
martes, 5 de octubre de 2010
Una alegría y una envidia

Cierto protestantismo de corte americano lleva aneja una estampa sectario-charlatanera que yo no digo que sea tal cual y representativa, pero la lleva. Un predicador evangelista ultramarino no es un grave doctor luterano con talar negro y gola blanca almidonada. No. La estampa del pastor evangelista made in America es la de un tipo más o menos vulgar, en mangas de camisa, con corbata ordinaria y discurso reaccionario-neocon. Caben variantes, pero el perfil que esbozo es el patrón-modelo. De esta laya, con una estampa estudiadamente grave y magistral, se nos asentó en los medios españoles un representante sagaz, un avispado que aprovechó circunstancias y oportunidades (y vacíos) para ocupar un micrófono privilegiado, todavía muy escuchado.
La pacatería infra-política de los católicos de serie, pperos y afines, se suma a una incultísima información, bastante común entre el pperío, que se encanta y se rinde en cuanto nombran, como un mantra, tres o cuatro tópicos sazonados con peregiles históricos, dos guindas confitadas de manual de filosofía elemental, y una retahila de embelecos político-panfletarios con malabares de locutor de tómbola de feria.
Ese es el personaje. Y su fortuna haberse embarcado con el Federico, un periodista con personalidad arrolladora y tracción en las 4 ruedas; al día, el más carismático con diferencia de toda la galería periodística hispánica. Le duela a quién le duela. Y conste que nunca le he tenido afición a J. Losantos, más bien lo contrario. Pero las cosas como son.
Volviendo al protestante, los católicos marujones que se tragan sus chácharas doctorales de hoja de almanaque, no saben (y no quieren saber) que el César Vidal es un anti-católico rabioso. Se contiene porque come de la audiencia. Pero en cuanto se descuida asoma el rabo y apunta las garras, muy afiladas. De vez en cuando recuerdo que uno de los libruchos más blasfemos que se han escrito contra la Virgen Ntrª Srª, lo escribió ese tal. El libelo corre por ahí, distribuido por una de esas editoriales con nombre aparentemente cristiano, difundiendo peste protestante.
Pues de ese tal me han mandado esta mañana un articulillo, por mail. El articulete rebosa baba envidiosa en cada párrafo. Todo porque el Papa ha canonizado al converso Newman, una gloria católica. En su articulucho, el petulantísimo C.Vidal se cierne como arpía ávida de presa, diciendo cosas como esta:
"...la iglesia católica sufre una especie de obsesión con la iglesia anglicana..." Yo le diría que la misma que se le supone al pastor que busca a la oveja descarriada. Como los anglicanos han estado y están más cerca (del catolicismo) y como tantas veces estuvieron y estarán en el peligro de caer en simas peores (del protestantismo), la Iglesia Católica se ha preocupado por los anglicanos. En España, por ejemplo, tuvimos unos cuantos colegios ingleses donde se preparaban para la misión y el martirio los valientes sacerdotes católicos que la Iglesia enviaba a mantener y alentar el catolicismo perseguido en la Gran Bretaña. Pasado el tiempo, dos o tres siglos después, el bombazo de Newman, el Tractarismo, y el Movimiento de Oxford mostraron las latentes virtualidades católicas que corrían aun por las venas anglicanas, a pesar de todos sus errores y ofuscaciones. Si a la caridad pastoral y a la misión martirial se le llama "obsesión", se entiende muy mal y se explica peor lo que es virtud y no anomalía. Todo lo contrario.
Del equívoco sumario con que despacha la crónica de los Tudor y su "catolicismo cismático" (una charleta del tipo de las que usa para impresionar a los pazguatos que le escuchan), pasa el Vidal a una también equívoca alusión a Stº Tomás Moro, soltando la andanada de que su Utopía estuvo en el Index Librorum Prohibitorum. En el Index - el locuaz protestante debe saberlo - estaban algunas obras por precaución. Incluso algunas obras de algunos místicos de nuestro Siglo de Oro, por precaución. Y la Biblia, las versiones en vernácula de la Biblia, y las ediciones sin notas. Por precaución. Además Thomas More no fue canonizado por o a pesar de su Utopía, sino por su íntegridad de católico fiel y su testimonio valiente hasta la muerte martirial. Sospecho que el Vidal debe entender todo esto, aunque no lo diga. También, en su caso, por precaución, comprensiblemente. O - diríamos, quizá - hipocresía de género.
Del terrorismo de los jesuítas que también saca a relucir de paso, como una coz, no digo nada porque, como buen filo-jesuita que soy, me defino también muy afín al terrorismo de hábito negro, y suelo portar un cuchillo disimulado en el crucifijo del pecho, y llevo una ampolla con veneno letal de cantáridas en la faltriquera de la sotana, y escondo una bomba en el fajín, y debajo de la birreta un estilete emponzoñado. No digo cuántos actos terroristas (con víctimas) cometo a la semana porque esos particulares sólo se los cuento a mi confesor (jesuita, of course). Ustedes se harán cargo de que no dé más detalles, por si Rubalcabra me cela y me pilla. No me denuncien, please.
Después se mete con Newman. Como si padeciera cierto trauma personal que descarga con resentida ironía, traza una caricatura componiendo una abreviada contra-figura de lo que no fue/no es el gran J. H. Newman. Y lo mismo hace con su obra. Descalificando con puya, extrapola una cita del Development y vuelve a ironizar con aguijoncillo de avispa "...Quizá el texto tranquilice a algún católico instruido, pero desde una perspectiva protestante constituye un argumento poderosísimo para no ser católico...". Parece (quizá buscaba inconscientemente el efecto) como si reviviera la saña acomplejada y reactiva del clérigo Charles Kingsley, el antipático racista que provocó involuntariamente que Newman se decidiera a escribir la memorable Apología pro Vita Sua (que imagino excitará la más amarga atrabilis del C. Vidal). A continuanción sigue con un breve alegato pro-reformista, muy propio.
Pero lo más lucido se lo reserva para el final: Cierra su caricaturesca suma de la historia anglicana con una secuencia crítico-literaria, poniendo en entredicho, minimizando o ridiculizando, una supuesta influencia de Newman en otros famosos conversos católicos ingleses.
1º) Dice de Chesterton que su obra Ortodoxia la escribe cuando era todavía anglicano. Pero se calla y no concluye la evidencia de que después se hizo y se mantuvo católico, que es lo bueno. ¿O es que no sabe que la conversión es un proceso en el que aflora la verdad y se enciende la luz antes de llegar a la verdad plena y a la plena luz? De esto, precisamente, sabía y enseña mucho el gran Newman que tan mal le sienta al palabrero Vidal. Por otra parte, la displicencia con la que trata la obra de Chesterton le descalifica escandalosamente como crítico: El Padre Brown no es una cuchufleta.
2º) De Tolkien eructa algo que se merece un bastonazo: "...optó por el catolicismo por influencia materna, pero cuesta trabajo encontrar un ápice de su religión en sus libros...". Justamente es esa una de las polémicas que mantuvo el genial JRR Tolkien con su amigo el anglicano C.S. Lewis, a quien criticó la demasiado evidente carga simbólico-cristiana con la que mechó y rellenó toda su narrativa, al punto que su serie de Narnia termina siendo una muy subjetiva y enrevesada alegorización, bastante equívoca, a veces. El resultado y sus consecuencias son clamorosas: Tolkien es un maestro de la literatura universal, creador de un género nuevo, y Lewis un escritor de mediano rango, cada vez más encasillado dentro un muy determinado público lector, re-lanzado por ciertos intereses editoriales, pero a años luz de la fama y el éxito de Tolkien. Además, niego la mayor: En Tolkien, el lector atento y sapiente descubre una fina y brillante huella católica, con pasajes que evocan temas y realidades católicas sutilmente apreciadas y admirablemente encajadas. Que C. Vidal no lo aprecie, no me extraña.
3º) De Graham Green pondera su novela El Poder y la Gloria, lo que no es raro, ya que se trata de la deprimente historia de un cura renegado y forzado circunstancialmente a una especie de martirio indeseado. Seguro que C.Vidal se divierte mucho con un cura caído, sacerdotalmente arruinado. Por otra parte, la inquieta personalidad de Green no podía dar curso a una vida ordenada de virtudes apacibles y morigeradas costumbres. Pero conste, en contra de lo que dice Vidal, que el gran Graham Green vivió como un católico consciente y practicante sus últimos años, con la estrecha amistad de un sacerdote que le asistió piadosamente hasta su muerte. Desde luego, ni apostató ni se declaró protestante ni se re-convirtió anglicano.
4º) Al simpático Evelyn Waugh le ataca también con argumentos ad hominem: Como no puede con el personaje y su fama, arremete contra el hombre y sus cosas. Dice que era gay, como si no hubiera maricones anglicanos, bujarrones protestantes o sodomitas calvinistas. ¡Qué risa! De todas formas, resulta repugnante que un supuesto maestro moralizante se atenga a semejantes descalificacions para despreciar a un literato reconocido y admirable. Cuando alude a Brideshead Revisited, la encantadora novela de Waugh, trasluce otra vez su pobre pesquis literaria, pues
da la impresión de que no ha captado casi nada. Por cierto que hubiera servido él mismo para inspirar a un personajillo de la novela, el antipático y pedante Mr. Samgrass, bastante ajustado a su perfil y sus posibilidades, yo diría.
Y no sé por qué no ha sacado también a relucir, para criticarles, a Manley Hopkins o a Ronald Knox, que le hubieran servido también muy bien para blanco de sus alfileretazos de puritano envidiosillo apulgarado y resentido. Porque se trata - es mi impresión - de eso, justamente: La envidia de un resentido que no quiere admirar al gran Newman. Lástima que no tenga la altura de miras de aquellos mismos anglicanos que elogiaron en su momento al amable Newman.

Del título que le he puesto al presente articulillo, he dejado la alegría para el final. Ha sido doble: Una simpática amiga me ha traído de regalo todo el material (folletos, guías, devocionario, guión de la Misa, estampas, pegatinas) que se repartió a los asistentes a la Misa de beatificación del Cardenal Newman en Birmingham.
Y la segunda es esta: Ringraziamento e Memoria del Beato Newman
Un amigo filipense, desde Londres, me ha envido esa página con el propio para la Misa y el Oficio del nuevo Beato. La oración colecta es una deliciosa composición newmaniana, miren ustedes:
Oh Dios que diste al Beato John Henry Newman, sacerdote,
la gracia de seguir tu amable luz y hallar la paz en tu Iglesia;
concédenos, por su intercesión y ejemplo,
que podamos pasar de las sombras y las imágenes
a la plenitud de tu verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
un solo Dios, por lo siglos de los siglos. Amen
Bello, ¿verdad? En una fórmula eucológica de cuño netamente romano, han engastado dos joyas de Newman: la cita de su famosa composición "Lead me Kindly Light" (Guíame Amable Luz) y el epitafio que marcó su tumba humilde en Rednal, como un resumen lapidario de toda su vida, "Ex umbris et imaginibus in veritatem" (de las sombras y las imágenes a la verdad).
Una delicia, una de esas suaves consolaciones que el Señor concede en la Comunión de los Santos.
Lástima que lo que a nosotros nos sabe a gloria a otros se les vuelva rencorosa envidia.
¡Pobrecitos!
p.s. Aunque cónsteles que tienen la puerta abierta (et Newman intercedente) para pasar de la oscuridad y las fantasías a la verdad luminosa. ¡Ánimo!
+T.
sábado, 2 de octubre de 2010
Patetismos locales, nacionales y extrapirenáicos

Primero me quejo de la vulgaridad rampante que reina en Sevilla. Todo el mundo en masa neo-populachera ha ido y se ha extasiado con una cosa que se llama U2 en la que berrea uno que se llama Bono, como el manchego. A Sevilla venían antes los tenores del candelero internacional a cantar óperas y el Miserere de Eslava. Y ahora nos invaden estas cuadrillas. Encima en decadencia y más viejos que la sarna. Y la gente va. A la gente les gusta el berreo cabreado. Pero a gente que te quedas tieso cuando te dicen que han hecho cola para comprar entradas del in-concierto. Porque yo comprendo que a un drogata suburbano cortado por el patrón-tijera de la clase ínfima le guste la basura, porque no tiene gusto. Pero me alarma que un tio casado y con tres hijos, abogado y del Opus, vaya y te suelte muy ufano lo bien que se lo pasa con la vomitona de U2. Patético. Y nauseabundo.
Nacional: El ciclista contando lo de la carne que le compraron de camino y se comió para almorzar, y orina para arriba, y orina para bajo, y orina en diagonal. De vergüenza ajena, sea lo que sea y como haya sido. Para esconder la cabeza como las avestruces. Y otro nacional: El astronauta, el único en su especie que puebla el ecosistema ibérico. Un lechuguino con el espacio subido en el ego. Cada vez que le veo me gusta menos. El otro día presentaba a otro astronauta (de verdad). Pide una prueba de desvío asteroidal que costaría, chispa más o menos, unos cientos de millones; para mojar pan y rosca, supongo. Y si la prueba falla, más millones, se presume. ¿Pensará en su porvenir? También he leído en no sé dónde que iba a vender viajes a la Luna. Capullo-capullorum 100% sin mezcla. Y encima en el paro para los restos, porque ese no sale más en órbita, me da la impresión.
Internacional: Este infame agente de él sabrá qué logia del mandil y la escuadra. Que Bélgica es una de las letrinas de Europa es algo que se sabe cada vez más. Pero lo de este clama que le den tramiento Duque de Alba, que sabía entender a los gusarapos de por allí. No me gusta la forma acomplejada y culpabilista con la que la Iglesia está tratando el asunto del pederastazo. Y en esto incluyo al Papa (muy señor mio), que se repite como los ajos con ese asunto magnificado por el anti-catolicismo internacional militante. Por eso, entre otras cosas, salen tipos como este belga repugnante. Soy - lo he dicho alguna vez - radical-católico y no soporto ataques de nadie. De los de dentro tampoco. En la Iglesia, el tratamiento de corrección justo y necesario es ad intra, no de cara a la galería, y se llama penitencia, y es virtud y sacramento. Lo demás se convierte en oportuna munición para el enemigo, tan activo siempre. Con cualquier excusa hacen cañón y tiran bombas a matar. Como se comprueba con el asqueroso belga ese.

Sin bicarbonato, please.
Y con azúcar es peor (sorry, Mary Poppins).
&.
viernes, 1 de octubre de 2010
A propósito de la Sixtina

La primera vez que visité la Capilla Sixtina en el Vaticano, quedé tan desagradablemente afectado que tardé un par de años en volver. Saqué la conclusión de que debería cerrarse inmediatamente e imponer un severo y restrictivo numerus clausus que impidiera la invasión irreverente del populacho turista. Hay lugares y lugares, y la Sixtina no debería estar accesible por ser el lugar que es, precisamente. Eso pensaba y eso sigo pensando.
El tema se ha vuelto de actualidad por unos comentarios que hace un mes, poco más o menos, lanzaba el antiguo curador-director de los Museos Vaticanos, Francesco Buranelli, refiriéndose al peligro evidente que el turismo masivo causa a la Capilla y su contenido (si no me equivoco, creo recordar con escalofrío la cifra de unos 20.000 visitantes diarios).
Los turistas pasan por la Sixtina como por Piazza Navona o el Panteon, circulando. Se tienden en el suelo (está prohibido) y miran al techo michelangelesco, siquiendo el dedo o el puntero indicador del guía. Pocos miran Il Giudizio, menos famoso que las escenas del Génesis. Poquísimos se entretienen con los demás elementos de la colosal bóveda, lunetos, putti, mancebos, medallones. Y son un puñadito los que contemplan los frescos del Quatrocento, las pinturas laterales del Botticelli, Signorelli, Perugino, Pinturicchio, Roselli, tan preciosas. No saben lo que ven y ven sin saber. Cuando salen, van borrachos de imágenes inaccesibles, fatigados por un alud de belleza que excede su capacidad de contemplación. Pero se van dejando huella, toda esa suciedad ambiental que estremece a los cuidadores y restauradores de la Sixtina.
Desde su apertura, cuando se consagra a la Asunción de la Virgen, el mismo día de su solemnidad, el 15 de Agosto de 1483, por Sixto IV, en pleno fascinante y turbulento Quattrocento romano, los visitantes de la Sixtina fueron los habituales, la capilla papal (cuando había) y casi nadie más. Durante el Sacco di Roma sufre el atropello brutal de los lansquenetes imperiales, pero durante todo el siglo XVII y el XVIII se mantiene lo mismo, con la frecuencia ceremonial de las celebraciones pontificias. Algunos curiosos viajeros alemanes e ingleses van apareciendo en la Roma de mediados del XVIII, pioneros de lo que vendría después. En el XIX aumentan las visitas de extraños (digo extraños queriendo decir "no eclesiásticos"), atraídos por la fama del santuario, pero son todavía muy pocos. Cuando empieza la marea es a partir del pontificado de Pio IX, con las peregrinaciones internacionales; con Pio XI la visita es ya un tópico romano. Aunque no sé precisar desde cuando se incluyó la Sixtina en el recorrido de los Museos Vaticanos. Fue un error.
A su valor artístico, la Capella Sistina junta el histórico, igualmente de primerísimo y exclusivísimo rango. Desde Leon XIII los cónclaves papales se han celebrado todos sirviéndose de la capilla como aula del solemne acto. Personalmente, me repugna ver expuesto a la vista de cualquiera un lugar tan excepcional.
Un vulgar populismo ha tendido a franquear a las masas este y otros espacios consagrados, sin ningún tipo de reserva. El actual director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, se excusa con argumentos insuficientes, dadas las evidencias. Pero el más contundente es el de los ingresos aportados por los visitantes, que ignoro a cuánto ascienden, pero que comprendo sea un factor importante contando con el dificil equilibrio de los presupuestos del Estado de la Ciudad del Vaticano. Se comprende, pero no convence.
Lo suyo sería hacer una reproducción, como la que existe en las Cuevas de Altamira y otros recintos protegidos. La gente ni se daría cuenta, si no se les advierte. Las posibilidades documentales de una exposición-reproducción son muchas, compensando la sustitución del original con otros atractivos didácticos. Por supuesto, el acceso reservado a la Sixtina se regularía en atención de los vistantes que lo solicitaran y según sus motivos, dando preferencia a los que lo merezcan en razón de su interés justificado, con la posibilidad de ciertas fechas/ocasiones en las que se ofrecería una visita al alcance de cualquier interesado que lo solicitara, aunque manteniendo siempre el numerus clausus.
De hecho, en parecido sentido, ya existen en la Ciudad del Vaticano algunos espacios que sólo admiten visitas restringidas que deben solicitarse y que se conceden limitadamente, a grupos pequeños bajo la dirección de guías expertos. Me refiero concretamente a la Necrópolis Vaticana, uno de los enclaves arqueológicos más interesantes de toda Roma, y que sin embargo permanece bajo un riguroso control de visitas. Últimamente se ha habilitado desde la página-web del Vaticano una visita virtual, con el mismo itinerario que se suele seguir a través del antiguo cementerio donde se situa la tumba original de San Pedro --> Scavi Vaticani- Necrópolis Vaticana
Aunque hace un año, aproximadamente, que funciona, es ahora cuando se le está dando alguna publicidad. A pesar de sus limitaciones (necesitaría una presentación más manejable y facil, con más detalles y en más idiomas), no me extrañaría que este tipo de documentación virtual se fuera perfeccionando, y pronto ofreciera la posibilidad de acceder a través del mismo formato visual a otros monumentos de interés, como la Sixtina.
Insisto que en el caso de la Sixtina es urgente. Una voz de alarma debería ser suficiente.
p.s. El youtube que sigue lo dejo como ilustración-información de esa interesante exposición sobre la obra menos conocida del Buonarrotti.
+T.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
El Planeta de los Simios (o el Homo no-laborans de Atapuerca).

Tengo una marcada tendencia al prejuicio estético, que no suelo resistir ni corregir (de entrada). Quiero decir que me tomo relativamente en serio eso de que la cara es el espejo del alma. Del alma y de sus potencias que son, a saber, tres: Memoria, entendimiento y voluntad.
Por ejemplo, cuando uno tiene cara de cerdo (cochino, marrano, puerco), eso quiere decir que imagina como cerdo, entiende como un cerdo y apetece lo que un cerdo. Mutatis mutandis, claro está, porque el juicio se hace sobre personas con cara de cerdo. Pero en sustancia es eso.
Es por eso le profeso una visceral antipatía repugnante al mastuerzo ese. Desde que lo ví (y hace ya demasiado tiempo que se le ve, demasiado) lo identifiqué en un momentáneo flash mental irreprimible con uno de los personajes de la peli aquella: El Planeta de los Simios (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, 1968). En su caso, con un plus de brutalidad añadido sobre el modelo peliculero: Un plus ultra hispánico 100% made in Atapuerca, o un sitio de esos.
Si sabe de algo más que no sean rayaduras de convenios colectivos y mitos de sindicalistas verticaleros, yo no sabría decir. Pero lo suyo, lo idiosincrático, es la talla de choppers y chopping-tools. Es la industria que le conviene, que le corresponde según su tipo morfológico.
A lo sumo, dato al mastuerzo no más allá del pre-Achelense, con un grado de capacidad figurativa-representativa correspondiente a su perfil craneo-facial. Conserva, sin embargo, rasgos todavía llamativamente ancestrales: Sin la espesa máscara piloso-facial, se le podría apreciar mejor el prognatismo característico, remota reminiscencia del hocico simiesco, más evolucionado en la tipología sucesiva de los más cercanos pre-homínidos. De igual modo, la espesa pelambrera que le cubre el casco craneal recubre morfologías robustas con rudimentarios particulares anatómicos. De destacar, el marcado arco superciliar, tambien cubierto por hirsuta formación pilosa, que recalca un grado más la definición de los rasgos primitivistas faciales.
La pesada estructura corporal se sostiene en una compacta osamenta, poco grácil, con musculatura espesamente recubierta por dermis hiper-adiposa, todo dentro de la tipología somática correspondiente a la especie-tipo.
En fin, que mejor no toparse con uno. Con ese, quiero decir. Porque el mastuerzo es, en la actualidad, un indivíduo singular, sin que al presente se tenga noticia de otros.
Aunque nunca se debe excluir la eventual aparición de otros tipos regresivos, como el que describo.
Comparto la opinión científica que interpreta como un signo patentemente degenerativo la aparición de estos indivíduos, así como la necesidad de una profilaxis preventiva que evite su proliferación.

Y como habrán comprobado ustedes que he pasado sin solución de continuidad de la impresionable intuición personal a la alusión cinematográfica, la exposición pre-histórica y la morfo-antropolgía, prefiero dejar aquí la cosa, sin extenderme más, que tampoco el mastuerzo lo merece.
¡Hala! A trabajar que el trabajar es meritoso y contra-revolucionario, bueno para el alma, revigorizante para el cuerpo y despabila la mente. Por eso está el mastuerzo como está, precisamente: Por no laborar, por no doblarla, por no usar el fósforo mental.
Moraleja: El que trabaja, se santifica y se salva. Y el que no, se vuelve mastuerzo abominable como el prehistórico homínido sindicalistero, datable circa el pre-Achelense de Atapuerca (u anterior).
&.
Pub Juan Pablo II al Corso: Una nueva 'pastoral'

Durante la semana, dias laborables, es una de esas inmensas (y bellísimas) iglesias del centro de Roma, vacías, casi desoladas de no ser por la entrada y salida de los grupos de turistas. Mantienen el culto matinal y vespertino, pero sólo se animan los Domingos, con más asistencia de fieles, que suelen escoger algunas de las iglesias del centro para cumplir el precepto dominical. Esta de San Carlo es de las que dan cierta sensación de actividad, por lo menos no faltan los carteles y las vitrinas con anuncios de actividades de grupos parroquiales, movimientos etc.
La noticia, de entrada, me pareció una burla, una broma de facebok, uno de esos bulos que circulan por el internete. Decían que iban a abrir un pub (sic) en la iglesia de San Carlo al Corso. Un pub que se llamará GPII por Giovanni Paolo II, y que han instalado en una de las amplias criptas de San Carlo al Corso, con acceso para el público por la parte de atrás, cabe el ábside. El público será juvenil, puesto que todo es una iniciativa pastoral del ACLI di Roma.
El aviso de la extravagante ocurrencia me la dio esta mañana un amigo facebook: en la página fb de Rai Vaticano publicaban la novedad:
A Roma la diocesi ha deciso di aprire, nella cripta della basilica di San Carlo al Corso, un vero e proprio pub, il "Pub GPII" dove GPII sta per Giovanni Paolo II. Il pub, con barman professionisti dietro il bancone dei liquori, è promosso dal servizio diocesano di pastorale giovanile e dalle Acli di Roma. GPII sarà dunque un pub come gli altri, ma con una particolarità, quello di proporre di passare il tempo in modo costruttivo, come sottolinea Gianluigi De Palo, Presidente Acli di Roma: "Sarà uno spazio polifunzionale dedicato a tutti i giovani della città. Un luogo dove, sorseggiando un aperitivo, si potranno vedere film, visionare mostre, si potrà assistere alla presentazione di un libro o ascoltare musica dal vivo. Ci sarà anche una postazione per i videogiochi e per la playstation". Il locale sarà inaugurato il 1 ottobre alle ore 18 dal vescovo Ernesto Mandara, ausiliare per il settore Centro e del sindaco di Roma Gianni Alemanno. Franco Mariani -*-*-*-En la diócesis de Roma han decidido abrir, en la cripta de San Carlo al Corso, un auténtico pub, el pub GPII (por las iniciales de Juan Pablo II). El pub, con barman profesional en el mostrador de licores, está promovido por el Servicio Diocesano de Pastoral Juvenil y el ACLI. GPII será un pub como todos los demás, pero con la particularidad de proponer pasar el tiempo de forma constructiva, como subraya Gianluigi De Palo, Presidente del Acli di Roma: "Será un espacio polifuncional, dedicado a todos los jóvenes de la ciudad, un lugar donde tomando un aperitivo se podrán ver películas, documentales, se podrá asistir a la presentación de un libro o escuchar música en directo; habrá también un espacio para los videojuegos y la playstation. El local se inaugurará el próximo 1 de Octubre, a la 6 p.m. por el obispo mons. Ernesto Mandara, obispo auxiliar del sector centro, con la asistencia del alcalde de Roma Gianni Alemanno.
En la página de la ACLI dan la misma noticia, un poco más ampliada (ACLI: associazioni cristiane de lavoratori italiani/asociacines cristianas de trabajadores italianos, una institución parecida a nuestra HOAC). En esa mísma página, en la sección juvenil, explican que el pub GPII es una respuesta a la llamada a la juventud hecha por Juan Pablo II el año 2000 en Tor Vergata, cuando la Jornada Internacional de la Juventud:
Sará un spazio polifunzionale per musica, cinema, teatro, pub, presentazione di libri, incontri con personalità rilevanti della Chiesa e del mondo, dibattiti, corsi, e tanto altro!
Bien. Como Uds. imaginarán, de entrada, se queda uno sin saber qué decir. Y me da miedo decir algo, porque las cosas que se me ocurren son la mar de chocantes. Como la noticia.
Recuerdo aquellos escándalos pueblerinos y urbanos de los años ´70 que comentaban lo del cura Don Fulano de la parroquia de San Peregiles del Pino que había organizado una discoteca en la rectoral. Por todos sitios hubo casos de esos, en las capital, en provincias y en las parroquias de villorrio remoto también. Si no me equivoco, en la peli ´Se armó el Belén´ del simpático cómico Paco Martínez Soria sale una escena de una de esas ´discotecas parroquiales´. Que no eran cuento, sino patética y tragicómica realidad. Pues en Roma están por esas, pero en el 2010, como una especie de revival camp de los ´70 que se fueron y no volverán.
Como los ideadores del pub Juan Pablo II son modernos y aggiornati, no se les puede llamar retrasados mentales-pastorales sesentayochistas-postconciliaristas. No. Se debe, por el contrario, alabar la ocurrencia y proponer su inmediata difusión. Por ejemplo, imagino que en Madrid, los chicos que trabajan en la JMJ Madrid-2011 ya habrán captado la onda y estarán manos a la obra para instalar el pub CRI (Cardenal Rouco 1º) en la cripta de la Almudena. Y en Barna, el pub Sistach en los bajos de la Sagrada Familia, próximamente. Y así, por el estilo, en cada diócesis que se precie no faltará el pub pontificio.
Servirán exquisitos cócteles y combinados a la carta: Benedictine, Chartreuse, Quina Stª Catalina, licor Fra Angélico, canapés de cabello de ángel, tortitas de Stª Clara, yemas de San Leandro, y otras especialidades recomendadas ad hoc, dadas las circustancias.
La música, a saber. El cine, ya veremos. Lo digo porque con estas cosas se empieza estrenando, para ambientar, Marcelino Pan y Vino, se sigue con La lista de Schindler, un día ponen El Padrino (las tres partes), la semana siguiente proponen un ciclo Passolini con la Trilogía...Y un fin de semana te cuelan un monotemático de cine erótico contemporáneo. Estas cosas degeneran así; y como ya han pasado, ya pasaban, ya pasó, pues ya se sabe también cómo derivan. Y ahora retorna, como las olas de las modas que vienen, se van y vuelven. Poco más o menos.

En London (que en español se dice Londres), las parroquias de centro ofrecen en sus sótanos mil cosas: Terapias de grupo, ejercicios de yoga, introducción al zen, cursillos de cocina, asociaciones de padres y madres separados, clases de artes marciales, sesiones de desintoxicación de adicciones...etc. etc. etc. Todo menos sacramentos, culto y espiritualidad católica. Las iglesias, los templos, vacios, sin un alma; y las criptas parroquiales y sus salones con mil actividades, digamos, "alternativas" a la pastoral.
Ya se sabe que todo lo que sea "apuesta", "alternativa", "oferta", "nuevo reto", "respuesta", cuenta con el favor de nuestros modernistizantes agentes de pastoral, que se pirran por estas innovadoras creatividades "...que proyectan un rostro actualizado e inquieto de nuestras parroquias, que no pueden encerrase en sí mismas, ni empeñarse en un sacramentalismo trasnochado" (<--- así es, este es el estilo de su discurso pastoral). En fin. A ver en qué acaba el pub juanpablista de San Carlo al Corso, con qué fortuna. Miedo me da, ya digo, que cunda la iniciativa y surjan otros proyectos paralelos.
Se me ha venido a la cabeza (¡ay, la tentación!) una leyenda antigua que narraba los méritos y azares de una tal Santa Sisifa, que se prostituía por caridad y no cobraba a sus prójimos, allá en la Alejandría aquella del siglo catapúm, antes de los moros y todo eso. Tuviera que ver que florecieran también iniciativas pastorales estilo Santa Sisifa, con "burdeles pastorales"...o alguna monstruosidad semejante. Total, ya puestos y como están los tiempos, no sería tan extraño, ¿no?
¿Ustedes opinan?
Por cierto que algún bien-pensante católico oficial mea-pilas ya ha salido con la excusa de que San Felipe Neri organizaba oratorios en los que se cantaba y San Juan Bosco también fundó oratorios donde se jugaba y se divertían los ragazzi...etc.
Yo les digo que sí, que sí, que sí: Pero que San Felipe Neri no servía copas ni San Juan Bosco ponía cócteles.
¿Que es que los tiempos cambian? Yes, of course. Y adelantan: ¡Una barbaridad!, como cantaba el boticario Don Hilarión en La Verbena de la Paloma.
¡Una barbaridad!
+T.
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