martes, 22 de junio de 2010

Tiempo de odiar


La profanación del Gran Poder ha caído en Sevilla como una bomba. La noticia se ha publicado en todos los medios, prensa, radio y televisión. Hablar de conmoción no es exagerado, porque en Sevilla estas cosas afectan hasta ese grado.

En la acelerada descomposición social de una ciudad de estructura moderna, la sensibilidad religiosa se evapora ambientalmente, sin que la ideología laicista tenga que emplear muchos recursos para ello, porque la espiritualidad se aviene mal con los cánones de esta modernidad de diseño deliberadamente desestructurado. En una ciudad del XXI, el desarraigo de las instituciones naturales va acompañado de la erradicación de lo sobrenatural. El sky line de una metrópolis lo marcan los rascacielos, no el Cielo, y las antenas no dejan ver la cruz.

Pero en Sevilla, a pesar del tenaz propósito de la piara del enemigo, la Giralda sigue siendo una referencia válida, y marca el canon de altura con toda su carga simbólica: La fe cristiana triunfante sobre una maciza torre de los moros; fundido con el mismo bronce de las campanas, el Giraldillo es una airosa proclama de la historia, como toda Sevilla, tan profundamente marcada, córpore et ánima, por la fe. Todo lo que afecta a la fe, afecta a Sevilla; la fe tal y como se entiende en Sevilla.

Por eso ha impactado como un proyectil de muerte la profanación del Gran Poder. Las noticias, la prensa, dicen "agresión" porque la prensa y sus gacetilleros han perdido calidad, sensibilidad y profesionalidad. Si tuvieran la altura que debieran, hubieran dicho y escrito "profanación" o "sacrilegio", como corresponde cuando se trata de algo santo objeto de violencia por ser santo. Esta es la clave, y conviene que se distinga.

Una profanación es un ultraje real, material, cometido contra algo sagrado en razón de su esencia sacra. Puede darse la paradoja de que sea producto de una fe alterada, que estalla en violencia impropia contra lo que cree, una expansión anómala de una fe defectuosa o pervertida. Pero lo común es que sea consecuencia de la falta de fe, o de una intencionalidad expresamente anti-religiosa. Y, por supuesto, deliberada.

El Domingo por la noche, al rato de haberse consumado el sacrilegio, ya corría por internet cierta versión "oficial" que daba por loco al culpable. Es la primera reacción del perplejo honrado, incapaz de atribuir el crimen a una persona en sus cabales, y por eso escoge la explicación de lo irracional, como una paradoja remotamente exculpatoria, dolida y escandalizada, pero compasiva: ¡Es un loco, ha sido una locura!

Justamente es lo que nos preguntamos los más conscientes (y quizá más doloridos): ¿Ha sido locura, un simple arrebato demente? No es lo mismo matar a uno en un momento de enajenación, que enajenarse para matar a uno. Una cosa es perder la cabeza y otra dejársela perder queriéndolo. Estar loco es una cosa y actuar como un loco voluntariamente, otra. No es igual, es distinto.

España lleva seis años sufriendo una contínua e implacable presión laicista, muy agresiva, que ha inyectado un odio anti-católico por todos sitios, aplicándose en ciertos sectores que modelan efectivamente la opinión social, especialmente la televisión, la prensa (la prensa gratuíta) y el cine. En los últimos años, no hay serie de TV ni película de cine que no cargue las más negras tintas contra la Iglesia, el clero y/o la religión en general; y el catolicismo en particular. Es una de las más acusadas líneas del gobierno de Zp, uno de sus perfiles más apreciables y distintivos. Y es así por expresa elección del presidente de gobierno y de su equipo (y sospecho que, también, de su partido, en cuyo nombre "gobierna").



Hace un par de años, ocurrió una arremetida estudiadamente elegida: Se escogió, nada más y nada menos, que a la Macarena, acusando a la Hermandad de mantener símbolos franquistas en la Basílica, en la capilla donde está la sepultura del General Gonzalo Queipo de Llano, el que se alzó en Sevilla el 18 de Julio contra la debacle de la ominosa 2ª República, gran benefactor de la Hermandad de la Macarena; dos símbolos bien seleccionados. Se reclamó que se despojara a la imagen de la Virgen del fajín de capitan general que suele llevar puesto en la cintura. Al poco, una mañana, el azulejo del retablillo cerámico de la Virgen venerado en la esquina de la Basílica con la calle San Luís, una obra maestra de la artesanía sevillana, amaneció con una pintada blasfema. Nunca se supo quién, pero Sevilla entera sabía quiénes había excitado el mal ánimo que perpetró, finalmente, el atentado contra la imagen de la Virgen. Uno fué el que desgració el azulejo, pero eran ellos, los de la "izquierda progresista", quienes removían el gallinero y afilaban los espolones de los gallos. Eran ellos.

En Sevilla, de pronto, se despertó cierta sensación de que estábamos como en las provincias vascas, con la mala gente bien sentada en los sillones de las alcaldías, haciendo la vista gorda a la kaleborroka de las bestias que ellos mismos y sus partidos criaban en sus siniestras madrigueras. Pues algo parecido, pero a la sevillana.

En la mala conciencia de marxistas y republicanos atormentan con su eco horrísono los hechos del pasado que fue, ese que Zp se empeña en falsear y tapar a golpe de decreto. En Sevilla y en España todos saben quienes quemaron las iglesias, asaltaron los conventos, profanaron y destruyeron las imágenes y los objetos sagrados, y se ensañaron en una persecución martirial contra el clero y los buenos católicos. Eso ni las películas ni los seriales de la tele lo podrán mudar, por mucha subvención que pague la filmación aberrante de la contra-historia. Cuando estos malos años pasen, cuando esta mala gente caiga, alguien volverá a contar la verdad y cantar las verdades.

Pero mientras estaremos expuestos. Con exposiciones blasfemas, cine propagadístico, malos seriales, periódicos corrompidos, revistas prostituídas, y toda esa falsa "cultura" subvencionada y pagada, muy bien pagada. La última "paga" ha sido la que ha cubierto la producción y rodaje de ese miserable anuncio con la galería de rostros de los cómplices actuales dando voz a fantasmas del pasado (sus fantasmas). La mala intención se intuye, los malos efectos se temen. Porque están alentando el odio con palabras, con imágenes, como se aviva el fuego con un aventador. Luego, si hay incendio, mirarán para otro lado y hasta habrá algunos que lo celebrarán. Como ya pasó, entonces.



La profanación del Domingo en la Basílica del Gran Poder, el sacrilegio cometido contra la Imagen del Señor, es uno de esas consecuencias, si no queridas sí suscitadas. Han preparado la bomba, la han colocado en la esquina, y han repartido mechas encendidas por todos sitios, a todo el mundo. Y cuando explota, dicen que ha sido un loco.

La España en declive de Zp es un campo de minas, plantadas durante seis años de siembra explosivamente ideologizada, por todos sitios. No indiscriminadamente, sino de forma bastante selectiva. Los objetivos no son casuales, la estrategia no es caprichosa. Hay quien sabe, quien escoge, quien dispone. Y quien luego explica según su tesis: Es el fanatismo de la religión, es la intolerancia de los intransigentes, se trata de la España católica e inquisitorial, que tiene que desaparecer.

¿Cuánto y cuántas veces nos acosarán para que desaparezcamos? La Historia moderna de España es un siglo de persecución anticatólica, desde los desmanes liberales y la Desamortización de 1836 a la Guerra Civil del 1936-39, la Iglesia de España sufrió cien años de crímenes, expolios, victimaciones, destrucciones. Ningún patrimonio religioso de una nación occidental ha sufrido tamaña barbarie en el siglo XX. Una agresión que se ensañó con lo santo por ser santo. Por eso, hablar de "sacrilegio nacional" no es una exageración, porque fue eso.

Lo grave, muy grave, es que todo aquello se resucite por la perversa intención descabellada de quien entiende el presente como una revancha odiosa contra el pasado, que pide más de lo mismo, como un demente insatisfecho por el crímen que hizo, con sed de más víctimas, intentado aplacar su abyección recurriendo a los espectros que se fueron, transportándolos al presente como el brujo que invoca los demonios en un aquelarre de tiniebla diabólica.

La España de Zp es un políptico que unas veces enseña una pintura negra, otras un capricho, un día un disparate y al siguiente una tauromaquia, como una versión en power-point de los grabados de Goya, tan terrible en su amarga ironía como veráz en su descarnada visión.

La escena de la profanacion del Gran Poder merecería un grabado de Don Francisco, que no sé qué título le pondría. Por ejemplo: "¿Un loco?"; o quizá "Dicen que estaba loco"; o también "Lo que mueve la locura".



Me dan ganas de meterme con alegorías y explicar en antitético los versos sagrados que hablan, en los Salmos y los Profetas, del "brazo de Dios" y de "su gran poder". Después me viene cierto desengaño de intención y me digo ¿para qué? si los que tenían que oir no escuchan, si no creen, si no les queda fe, si a lo peor nunca la tuvieron.

Pero sí tienen odio. Un odio del que serán más o menos conscientes, pero del que son militantes. Viven odiando la fe, las cosas santas y - ¡miedo da decirlo! - a Dios. Odian lo más alto y los más bajo, la vida en la tierra y a Dios en el cielo. Todo lo odian, todo.

Ignoran, sin embargo, que también eso está escrito, que dice la Biblia, clama el Predicador, que hay un "...tiempo de odiar" Ecl 3,8. Es un misterio, pero una verdad: En los planes de Dios, en esas perspectivas inescrutables de su Providencia, también hay un tiempo, un espacio profetizado para el odio. Y ahora, ellos, el loco sacrílego y quienes le inyectan la locura, están, sin saberlo, cumpliendo la profecía del "tiempo de odiar".


Que Jesús del Gran Poder nos conceda a nosotros, los odiados con Él, por Él y en Él, la fuerza de su brazo, de su divino y omnipotente brazo, el que le han profanado odiando, dicen que un loco.

¡Y bendito sea siempre el Gran Poder de Dios!


+T.

domingo, 20 de junio de 2010

Munilla en el ruedo


Hace algún tiempo, cuando el nombramiento, comenté algo sobre Munilla. Decía, en sustancia y entre otras impresiones, que Munilla no era el prelado idóneo para ese encargo pastoral, tan delicado. A los pocos meses del aterrizaje en San Sebastián (alias Donosti) todavía me parece poco prudente sentenciar el caso. Yo le daría un quinquenio como plazo razonable para una evaluación con cierta consistencia. Unos meses es casi nada. Pero, también es cierto, que un trimestre es suficiente para detectar estilo, formas, tendencias.

Los toros amagan en los chiqueros y, desde que salen a la plaza, se desvelan apenas se les ve salir por el portón de toriles. Los buenos aficionados saben mucho de todo eso. El blogger F.J. Cigoña, definía ayer en un artículo - no sé si consciente o subconscientemente - a Munilla (supongo) con unas pinceladas bastante plásticas, muy toreras; decía que era:

"...un novillero con escasa experiencia con apenas la muleta y un estoque de madera..."
(pueden leer el artículo completo aquí)

De entrada me extrañó la comparación, no me la esperaba. Pero yo diría que acierta. Que es eso, más o menos. Tal cual, o muy aproximado.

Hay chavales arrojados que con poca experiencia, apenas unas capeas de pueblo y un par de tentaderos, se echan al ruedo con toda la temeridad de sus pocos años, una mezcla de ilusiones, sueños, ambiciones y todo eso que conforma el mundillo vocacional de los maletillas que se hacen espontáneos, que llegan a novilleros en plazas de pueblo, y un día se preparan para la alternativa en una plaza de 3ª. Luego se tienen que probar ellos mismos y dejarse probar por el respetable, temible respetable, tanto como los toros e incluso más fieros, según.

Suele pasar que por una cosilla que se dijo, que recogió la prensa, que se divulgó por corrinches y mentideros de peñas de aficionados, un torero en ciernes pierde el favor de la afición de una plaza a priori, y cuando llega el día del debut las gradas le esperan con el pollice verso desde que hace el paseíllo. Si quiere merecer, tiene que echarle valor a la cosa para compensar la mala impresión previa, por adelantado. La captatio benevolentiae de los toreros es asunto de bemoles, de ganas, de gestos con asomo de maestría. Y si no, pitos, bronca, bochorno y almohadillas volando desde los tendidos y alfombrando el ruedo que el torerillo no honró para desquitarse con la afición. Una escena de tarde de toros, con el público manteniendo una extraña división de opiniones, porque los adeptos no son donostiarras y los donostiarras son son adeptos (al diestro).

Dejando la plaza y el terreno tauromáquico, volviendo a lo que dije al principio, el episodio entre Munilla y Arregui es bastante "descriptivo", o "sintomático"; que sirve para hacerse una buena composición de lugar, quiero decir. Por lo pronto, yo diría que se trata de una escena entre vascos, más típica que un cuadro de El Caserío de Guridi, como el duo-zorzico de Chomín de Amorebieta y Chiquito de Arigorri. A eso me suena a mí.

De todas formas, opino que con explicaciones es peor. Esa nota del Obispado complica más el asunto, porque lo realza. En vez de dejarlo en anécdota de periódico, lo eleva a caso de curia. Además dice cosas extrañas, por lo menos a mi me suenan raras. Por ejemplo que diga que el enredo se dirime en el "fuero interno de la Iglesia", equívoca expresión porque "fuero interno", cuando se dice, se refiere antes que nada a la conciencia. Aun entendiendo que se quiera aludir a las interioridades pastorales, tampoco me parece feliz la expresión porque parece suponer una especie de "tribunal secreto", que tampoco pega porque si las culpas son públicas, el juicio debe serlo también. Y la sentencia.

Es lo que pasa cuando se quieren aplicar medios radicales con radicalizados, que responden y se defienden sin parar en mitras, precisamente porque no se creen en báculos. Si se pretendía dar un baculazo, habría que haber medido el golpe, sus circunstancias, afectados e implicados, y preveer consecuencias y reacciones.

Además no entiendo que la tela se rompa, finalmente, por ese roto, habiendo otros mayores, de dimensión mayor y más urgentes de remendar. No entiendo por qué hacer crisis con un regular y no con un secular. No lo comprendo. ¿Pensaba que iba a ser más fácil, más dócil? ¿No sabía el prelado cómo están las obediencias conventuales? ¿Acaso ignora que el diálogo ha barrido el clásico perínde ac cadáver? ¿Tampoco sabe historia, no conoce siquiera anécdotas de la tensión tan particular entre obispos y superiores, clero secular y regular?

Y - de verdad que es asombroso - ¿supuso que nada iba a trascender, que no se sabría fuera del "foro interno" que cita???

Bien. Todas estas y alguna más son mis perplejidades referentes al suceso. Ahora, para que conste, digo y protesto que:

Arregui es un baldón, pero no es el mayor. Deberían haberle acallado sus superiores, more franciscano, sin tener que esperar el chaparrón. Claro que dudo que su superioridad, la de la Esclarecida Orden Seráfica de aquellos montaraces pagos, sean de otra ley o tengan otro perfil más católico que el del insolente fray disidente.

Declaro que estoy con Munilla y me constan sus bondades, que las tiene. Pero el ordeno y mando con baculazo no le pega, no se corresponde con la "eclesiología-guay" y la "pastoral-chócala, tío" que practica. A ver si nos aclaramos y nos ponemos serios, de verdad. Y para todo. El otro dia, por ejemplo, salía una de sus cartas-homilías con un título muy poco acorde con un obispo que arrea baculazos; el título del artículo era "El gol de Pablo" (omito explicar de qué Pablo se trata, que bastante propaganda peliculera tienen ya montada los amiguetes de Pablo).


Excursus:

Cuando tenia 14 años, por estas fechas, me partí el brazo en una caída patosa, el cúbito y el radio, por la mitad. Mi padre me entablilló de urgencia en casa, con unas vendas del dispensario de mi abuelo que mi madre guardaba en una especie de alacena-botiquín. Me llevaron a la clínica de un famoso traumatólogo, colega de mi abuelo, pero no estaba en el hospital porque era Domingo, y me atendió su hijo, muy buen médico también. Radiografías, escayolas, etc. Al día siguiente, ya en casa, llama el médico viejo, el del tiempo de mi abuelo, y le dice a mi padre: - Ricardo, tráeme al niño. No, no pasa nada, pero quiero verlo esta tarde, a eso de las 5.

Cuando llegamos a la clínica nos recibió en el despacho y le dice a mi padre: - Es que la fractura me preocupa, y habrá que recomponerla. Ayer mi hijo me llevó a casa las radiografías, diciendo que no había quedado satisfecho. Quiere que le operemos, porque los huesos no encajaron bien y pueden presentarse complicaciones. Mira, si yo fuera médico joven, como mi hijo (su hijo "joven" tendría 50 años y él, Don Pedro, andaría por los ochenta y tantos, muy bien llevados) le metía hora mismo en quirófano, pero como yo me hice médico al lado de tu padre, verás cómo le apaño el brazo la mar de bien, sin quirófano.

Me llevaron a una sala de curas, me apoyaron el codo del brazo escayolado en el borde de una mesa, sujetándome mi padre por la mano y una enfermera como un gorila con cofia por el codo. Y Don Perico, con un serrucho, empezó a serrucharme la escayola del brazo, por la mitad, rrriss-rrrasss-rrriiisss-rrraaaassss. Me miró con cara de perro pachón y me dijo: - "Tú, cuando sientas que te llega a la carne grita, jojojojojo!!!" (y le guiñó un ojo a mi padre (y mi padre me miró a mí (y yo me miraba el brazo))). Cuando llegó a cierto punto perfectamente calculado, con un movimiento rápido, quebró el yeso, yo dí un grito, y él tomó un pedazo de algodón en rama y lo introdujo en la abertura de la escayola, y otro trozo, y otro más, y otro, hasta que se formó un promontorio de algodón que recubrió con una venda de escayola nueva. El brazo quedó monstruoso, un típico brazo escayolado, con el codo doblado, pero con una especie de joroba en mitad del antebrazo, imponente.

Don Perico me explicó: - "Mira, sin necesidad de operarte, la presión del algodón va a ir corrigiendo el mal encaje de los huesos, que se irán poniendo en su sitio y soldando la mar de bien. Esto me lo enseñó tu abuelo, que sabia mucho de cirugía de campaña, que aprendió de tu bisabuelo, que fue médico militar cuando las Guerras Carlistas, y allí conoció a tu bisabuela Elvira, que era la hija del boticario de Salvatierra...". Y yo encantado con la historieta de Don Perico, que me arregló el brazo sin meterme en el quirófano.

Estuve cuarenta días (y cuarenta noches) con la escayola aquella, y hasta hice los exámenes finales y la reválida de bachiller con el yeso y el brazo derecho en cabestrillo, escribiendo como podía, con una letra garrapatosa. Cuando me quitaron el monstruoso artefacto, el brazo estaba estupendamente, como nuevo.

Perdón por la historieta, si me he puesto pesado. Pero es que se me ha ocurrido que venía bien, como ilustración. Espero que sepan sacar ustedes mismos la moraleja.

p.s. Si le sirviera a Don Munilla, se la brindo. Gratis. Con mucho gusto. De nada. Para eso estamos. Y tal.

p.p.s. Sí, sí, sí. Por supuesto que es muy fácil dar consejitos sentenciosos desde el tendido o el callejón, detras del burladero. Lo sé. Pero ese toro lo ha escogido él, y él ha querido torear en esa plaza. Con muy determinada determinación, que decía la Santa. No digo más.


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viernes, 18 de junio de 2010

Mariola Cantarero, una diva de Graná


Me da tantísima alegría cuando surge un admirable fenómeno entre tanta vulgaridad, que lo celebro como puedo y con quien puedo, como estoy haciendo ahora, con ustedes, los que me lean. A la postre todo queda entre fenónemos, dicho sea con todo afecto.

El fenómeno que celebro, en este caso, es una soprano estupenda, de trentipocos años, que acaba de cantar La Traviata en el Maestraza de Sevilla. Que no es La Scala, ni La Fenice, ni el San Carlo, va bene. Pero esta granaína ha cantado su Violeta como para no desmerecer en ninguno de esos escenarios. Sin exageración.

En Sevilla era conocida porque parte de sus años de formación y rodaje escolar los ha pasado por aquí. Ahora, el Sábado pasado, ha cantado en el segundo elenco de La Traviata que se representa estos dias en Sevilla, con el montaje escenográfico de Franco Zefirelli, de excelente gusto. Y ha sido un debut admirable, del gusto del buen gusto de todos los que han podido gustarla. Escuchen ustedes en esta gacetilla tres muestras de audio en directo, para que se hagan idea:

La primera Violetta de mariola Cantarero

Que en España siguen saliendo grandes voces, es un hecho, gracias a Dios. A ver si la Mariola cuaja y hace carrera. Voz tiene, llena, potente, amplia, magnífica. Y tipo. Un tipo rotundo, guapa y con volumen de prima donna, hasta cuando se rie.

Miren si no en este recital, de hace unos años, cantando el É'strano de La Traviata:




Cuando habla, al natural, le sale incontinenti el acento granaíno con toda la gracia y su mijita de "mala follá". Pero lo mejor es que se rie con un ji-jo-jó digno de una Tebaldi, una Freni, o una Caballé, con un toque jovial, jocundo como la corriente del Darro o un chorro fresco del Generalife (perdón por la empalagosa cursilería, pero es que ese ji-jo-jó me ha prendido el corazón como las berenjenas con queso de mi paisano Alcázar). Escuchen, oigan, voz, personaje, soprano y ji-jo-jó de diva jocunda en este otro youtube cantando un Tancredi (repertorio muy poco representado) en Trieste, hace unos años, moviéndose con todo el tipo y el empaque de una diva de la escena operística:






Y para cerrar el articulete, esta preciosa interpretación de la Marinela de La Canción del Olvido, deliciosa:




Lo dicho, una delicia!


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miércoles, 16 de junio de 2010

Una mini-peli digna de verse y entenderse

No me gusta recibir este tipo de correo, alguna vez he comentado cuánto me fastidian los powerpoints y demás chucherías. Pero esta peli, un corto premiado hace unos años en el Festival de Berlín, me parece que merece esta excepción:





Me lo ha mandado un amigo, ingeniero, un tipo estupendo. Le despidieron del trabajo hace año y medio, y hasta hace unos meses que le contrataron en otra empresa ha pasado una mala racha, personal y familiar, de esas que todos tememos. Sin duda, la peli tiene para él un significado/mensaje muy especial, por las circunstancias. La vida con sus golpes nos hace más sensibles al dolor ajeno, más comprensibles. Y, si tenemos fe, más creyentes.

El corto está rodado en Filipinas. Es real, con escenas, lugares y personas reales, pero parece un apólogo antiguo. O una parábola.

Perfectamente planteado en la clásica secuencia narrativa de presentación-nudo-desenlace, alcanza su clímax entre los minutos 4,14'-5,21', durante la escena hogareña. Y luego la moraleja, vale. Pero la escena de casa, el padre con su mujer y sus niños, en torno a la mesa, le da un vuelco a todo el mini-film. Bastan esos minutos para trascender todo lo demás.

Hay miserias que son grandezas, por lo que suben. Como hay sublimidades que son cloacas por cuánto bajan.

De todas formas, la peli me deja chico, muy chico. Espero que a ustedes, los que la vean y la sientan, también.

Dios sea bendito.


+T.

lunes, 14 de junio de 2010

Afganistán re-versionado, corregido y aumentado


Yo pensaba que, a parte de la políticamente correcta excusa fantasmal de los talibanes, lo de Afganistán se razonaba de verdad tal cual habíase quedado en Kim (recomiendo su lectura; Kipling es muy bueno para el verano, muy vacacional, con sorbitos té fresquito, o, si se prefiere, un muy british gin-tonic). En la novela de los tiempos del Raj Británico, Afganistan interesaba a los ingleses por sus "pasos"; es decir, por ser la via de penetración de Rusia en Asia, con la India y sus rutas como principal objetivo táctico. Un caso tópico-típico de los intereses de la Rule-Britannia, rule-rule.

Pero esta mañana la opinión mundial sobre Afganistán ha dado un vuelco, un giro de 180º con la noticia sobre sus riquezas mineras. Un servidor, como todo quisque medianamente consciente/inteligente, he coreado de internis el consabido -"...Ya, ya, ya...", que es lo primero que uno dice cuando se entera de nuevas así.

Conque resulta que los talibanes de Afganistán son el cuento de la buena pipa para instalarse y explotar las minas de los preciados minerales que nos acabamos de enterar - ¡quién se lo iba a figurar! - existen por aquellos montaraces pagos.

Con la curiosidad picándome, me encantaría ver un mapa con las ubicaciones de las minas y los territorios ocupados/controlados por los yanquis de EEUU. Apostaría que están allí mismito donde ellos están. Y que los movimientos del ejercito yanqui en estos últimos años han sido tácticamente dirigidos para situarse allí donde importaba estar. Por las minas, más que por los talibanes. Los USA tienen, para estas cosas, una tropa muy eficaz .

Que yo no sé, mayormente, como es esa tropa, y apenas la conozco por las pelis de Hollywood que te cuentan la historieta del marine bueno y todos los demás malos, ya sean coreanos, vietnamitas, alemanes, japoneses, rusos, cubanos, extraterrestres del espacio sideral o españoles (últimos de Filipinas). Todo el mundo - es cosa universalmente sabida - es malo y sólo los USA son buenos. Y salvan al mundo. Con prueba documental cinematográfica made in Hollywood, incontestable, contrastado y garantizado con figuras históricamente testadas como el Teniente Rambo, Forrest Gump, el Sargento Quincannon, y cía. Ya sea en versión western, ya en formato 2ª guerra mundial, o en estilo vietnamita, los héroes son ellos y el mundo su campo de batalla. Y ganan siempre porque la peli es suya, que para eso la pagan.

¿Y ahora qué? Pues imagino que muchos años de gobierno títere y democracia de telón, con el Karzai de turno como cabeza de tonto visible y una disimulada y omni-sabida presencia USA en la sombra, detrás del decorado.

Los Chinos estarán que rabian, digo yo; y me alegro (soy bastante contra-chinista, estilo Mafalda). Pero más rabiosos estarán los talibanes, digo yo también. A mí - confiésolo - un taliban, por musulmán, me repatea. Pero - reconózcolo- los talibanes no me suscitan especial manía. También tienen sus cosas buenas; como el burka, prenda integralmente decente donde las haya, muy recomendable ahora que llegan los calores y el universo de la carne tiende a desvelarse en toda su horrenda monstruosidad (entiéndase gordas en traje de baño y demás especímenes de sirénidos playeros y urbanos).



¿Y Zp? ¿Qué pensará nuestro super-mequetrefe, aliador inventor de in-civilizaciones, del asunto? ¿Nos explicará que la no-guerra de Afganistán ya no es misión pacífica sino empresa colonial? ¿Y la re-puta-dísima Chacona ministrona, la impía? ¿Qué dirá del caso?

Si a Kipling le hubieran contado que parte de la trama aventurera de su Kim estaría de plena actualidad en el siglo XXI...a lo mejor no se hubiera extrañado. Los grandes que en el mundo han sido intuyen de este mundo y sus vicisitudes muchas cosas, de forma quasi enigmática, pero certeramente. Verbigracia.

Pero que no nos cuenten más el cuento de los talibanes (¡pobres talibanes!). Please!


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sábado, 12 de junio de 2010

Algo pequeñito...y otras pequeñeces

No quiero calcular el tiempo que hace que no veo un concurso de Eurovisión, porque se me vienen encima todos los años que tengo. Tengo tantos que recuerdo haber visto en directo el La-la-la; con tierna edad, pero lo vi y me acuerdo. Y recuerdo también la Poupée de cire-Poupée de son, y a Sandie Shaw, también. Los años de Abba y demás me pillaron con la edad del pavo, cuando ya no echaba cuenta de esas cosas, ocupado en asuntos más graves y con gustos más trascendentales.

Pero este año, por la anécdota del mequetrefe con la barretina que estropeó la actuación del representante España, he visto unas cuantas veces el video de Eurovisión...y me ha gustado. El Daniel Diges canta muy bien, y tiene cara de buena gente. Y me gusta mucho la coreografía de ballet con los cuatro muñecos, que bailan estupendamente y ambientan la canción con un toque "mágico-infantil" muy logrado. Pero lo que me ha enganchado es la música, porque en cuanto oigo un vals en tono menor, me afecta donde sea y como sea; debe ser algún invencible subconsciente romático, o algo así. También puede ser lo del síndrome de Peter Pan, y tal. No lo excluyo. ¡Touché!!

Pero además está la letra. La letra que no me sé y sólo me he quedado con el "Algo pequeñito, algo chiquitito...uoooó-uó-uoó...". Y también dice algo de una rosa blanca y un perdón...y no sé qué más. Lo suficiente para quedarme con la copla y tararearla y tal. En privé, naturellement.

Pero no iba a hablar de todo esto que estoy hablando, iba a hablar de curas, de curas y de cosas de curas. Y de malas y buenas interpretaciones/conceptuaciones sobre ser cura.

Por ejemplo, una excelente, acertadísima, justa y cabal, oportunísma idea sobre un cura y sus cosas, sobre esencias y potencias sacerdotales, es la que expusoo ayer o antes de ayer en Roma el Cardenal Meisner (por cierto que me alegro mucho de poder alabar a un Cardenal, y un Cardenal alemán, además). Pues el Emmº y Revmº Cardenal Joachim Meisner, entre otras cosas, ha dicho esto:

"Un confesionario en el que está presente un sacerdote, en una iglesia vacía, es el símbolo más impresionante de la paciencia de Dios que espera".

Me imagino que por tener en su Catedral de Colonia el relicario de los Reyes Magos, SS. MM. de Oriente le habrán concedido la gracia (¡todo es gracia!) de hacernos a los curas este extemporáneo regalo de Reyes, porque las palabras de Don Joaquín Meisner me han parecido como un desbordamiento obsequioso del Corazón de Jesús al que los Santos Magos regalaron Oro, Incienso y Mirra, y que ahora nos manda por boca del Arzobispo de Colonia esa preciosa comprensión/exposición del Misterio de su Corazón, pátiens et multae misericórdiae, que tantas veces está latiendo (viviendo y reinando) en escenas sacerdotales como esa que describe Meisner: Un sacerdote, un cura, sólo, en una iglesia vacía, en un confesonario, esperando y orando. Realismo santo, tan descarnado como místico, tan simple como sobrenatural. Es así.

Una aproximación al sacerdocio que olvide las circunstancias que envuelven y en las que se desenvuelve el sacerdote del siglo XXI, es una impostura. Quiero decir que teorizar sobre un ideal en coordenadas y parámetros ideales y/o idealizados, es un absurdo y hasta un engaño. Del sacerdocio hay que enseñar la doctrina verdadera y la realidad en medio de la que se vive esa doctrina. Por eso me han gustado las palabras de Meisner.

La vida diaria de un sacerdote no es una escena de triunfo como la de esos cuadros del barroco que pintan al santo entre un coro de angelotes, con arreboles de nubes destellando gloria, y la Paloma del Espíritu Santo sobre la cabeza. No. Esa gloria - que vendrá, eso es cierto - ni será así, ni será aquí.

Las horas del cura pasan a diario, más bien, en un escenario como el que evoca Meisner. Como parecen en esas otras escenas de otros maestros del barroco, expertos en el claroscuro. Pienso en nuestro Zurbarán, y en Ribera, y en La Tour, y también en Rembrandt; incluso en el Caravaggio. Pero no encuentro apto un cuadro de Rubens para enseñar qué es la vida de un cura. Podría servir para hacer una presentación alegorizante, quizá; pero no para enseñar la verdad con sus cosas tal y como son.

Bien. Paso ahora a criticar brevemente lo que no es, las malas interpretaciones, los montajes, las películas sobre curas que falsean lo que es la vida de un cura. O, mejor dicho, "la película", porque me refiero a una película en concreto.

-***- Aquí aviso con asterisco para que se retire el beaterío entusista aplaudidor, la claque beata, la comparsa y el coro de los entusiasmados-as. Avisados quedan. Si siguen leyendo, allá se las apañen con el berrinche (si es que les atacara).-***-

Me refiero a esa peli a la que están dando tanta publicidad. Una publicidad, de entrada, muy extraña, muy chocante: ¿No se han dado cuenta de que no es de buen gusto montar el reclamo publicitario de una peli sobre un cura diciendo que la peli "ha hecho en taquilla más recaudación que 'Sexo en Nueva York' ??? ¿En qué están pensando, con qué están comparando???

Pero además entiendo que se trata de un documental admirativo, entusiasmado y excesivo. Que el joven sacerdote protagonista haya sido un tipo fenomenal, con muchos amigos, con mucho gancho y simpatía arrolladora, con muchos recursos personales, con brillante trayectoria y excelentes facultades, todo eso no lo niego. Pero todo eso no vale para proponerle como modelo. Un cura modélico, entiendo yo, es otra cosa.

Un cura-cura no suele ser un cura "de cimas", sino de planura, de llanura, de piso bajo. No quiero decir que no aspire a lo más alto del Cielo (recalco: ¡aspirar al Cielo!); lo que quiero decir es que su vida circula por terrenos bajos, a nivel del suelo. Ni se arrastra por las alcantarillas (aunque a veces tenga que bajar a ellas), ni se pasa el dia en las azoteas de un rascacielo (aunque algunas veces haya que subir a los pisos altos). Normalmente, la trayectoria a recorrer, el camino a transitar, es de baja altura, de discreto, muy discreto relieve.

Un cura-cura, corriente, sin "brillos", no despierta esas admiraciones ni sale en una peli taquillera. Tampoco se puede permitir el "lujo" de irse un Domingo a esquiar, porque los Domingos son los los días en que los curas-curas están ocupados, desde que amanece hasta que es de noche. El Domingo, para un cura, no es día de vacaciones.

Proponer con entusiasmo a un cura alpinista, es una ficción que puede despistar al que se sienta atraído por una "aventura" que luego no va a poder vivir cuando le toque ser cura en un pueblecito sencillo, con su gente sencilla; o en un barrio cualquiera, con gente tan corriente como la de cualquier sitio. Con gente y con cosas igual de corrientes, muy corrientes; vulgares incluso, de medio pelo y hasta de pelaje raso. La vida de un cura no es "aventura", no es "riesgo", no es "escalada". Un cura real no es un Don Quijote que ve gigantes donde hay molinos, ni confunde a una aldeana con una Dulcinea. Un Quijote no vale para cura.

Que no estoy diciendo que el protagonista de la peli haya sido un cura quijotesco. Lo que digo es que proponer un modelo sacerdotal "de cima", no es realista. Y la santidad es realismo. Tan crudo como las cinco llagas reales de Cristo Sacerdote, con corona de espinas auténticas y cruz pesada y azotes que te destrozan el cuerpo. Y tres clavos que te clavan al madero. La santidad de verdad suele ser una vida sencilla, sin destellos, como los treinta años de la Vida Oculta de Nazareth. Nazareth es un Misterio que se olvida mucho, como también que esos 30 años de vida del Salvador forman parte - la más extensa - del Misterio de la Redención.

Si a un seminarista o a un joven sacerdote se les anima con un modelo/proyecto "entusiasta", y después se topa con una realidad pura, dura y (entiéndasme) "rutinaria", ese joven se puede romper en mil añicos irrecuperables. Suele pasar, desgraciadamente. Los Domingos de "vida oculta" de un cura corriente, no dan oportunidad para escaparse a hacer montañismo.


Entre un atractivo cura de película y el depresivo Curé de Campagne de Bernanos, hay matices y niveles intermedios, más realistas, más apreciables, oportunos, y tanto más fructíferos sacerdotalmente cuanto más sencillamente amoldados a una santidad que no exige "cimas" sino que pide fidelidades. Fidelidades que son sencillos ministerios, carentes de brillos humanos, aunque plenos de gracia divina. Pero la gracia no se ve, ni se siente (aunque actue y transforme el alma, que tampoco se ve).

Lo que me sigue resultando chocante - perdón por insistir - es eso de escalar un Domingo. Y en compañía (detalle que, por mucho que lo expliquen, no tiene explicación). Como tampoco me imagino qué clase de vocación tiene este otro, ni qué tipo de parroquia piensa que va a tener. ¿Se dedicará a celebrar emocionantes misas en un 8.000, o en las crestas de hielo del Perito Moreno, o en lo alto de un errante iceberg???

Un buen final puede arreglar un mal principio, incluso una trayectoria regular, y hasta mala. Si la historia acaba bien, el final es bueno. Pero si el final fuera, digamos, extraño, dejaría la historia que fuera con esa misma extraña impresión final. En este caso que cuenta la peli, opino que brillan, por su ausencia, la discreción y la prudencia. Y como dije, me parece una peli excesiva, que peca por exceso.

Ningún cura, por regular que sea, se escapa de tener su pequeño coro de admiradores-as. Gente buena y agradecida, pero que quizá olvidan (o no saben) aquello que dijo el Señor que se debía responder cuando cumplimos algo a la perfección: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer". Y ya está. Sin películas. Sin claque.

Volviendo a la copla de Eurovisión, que con eso empecé, me he hecho estos dias algunas reflexiones al hilo de la misma; meditaciones de andar por casa, o por iglesia vacia como la que evoca el Cardenal Meisner, consideraciones pías chiquitas, pequeñitas, infantiles. Por ejemplo pensaba, ahora que ya han pasado las solemnidades del Corpus, con procesiones solemnes y todo ese despliegue que - ¡gracias a Dios! - hacemos en nuestras parroquias, por toda España, por tantos sitios; pensaba que, sin embargo, la piedad eucarística de nuestras parroquias, la de todos los días, es de tono sencillo. No se le expone al Señor Sacramentado en una custodia del Arfe todos los dias, sino que se le adora en su Sagrario con gestos y signos y cosas más sencillos, más pequeñitos/chiquititos: Una oración, una visita, una flor, una comunión espiritual, la comunión con recogimiento, con devoción, con temor y temblor (también), la acción de gracias acabada la Misa, alguna oración "de propina", alguna ofrenda por algo o por alguien...

Cosas pequeñas, chicas, que son grandes no por aquello que en sí son, sino por Aquel para Quien son y por Quien son . Si me explico.


p.s. Se me olvidaba el youtube con la copla deEurovisión; ahí va:



+T.