martes, 19 de enero de 2010

Un milagro que no puede Juan Pablo II y que sí alcanza Pio XII


Esta mañana, un amigo italiano me mandaba por facebook el enlace de la noticia, que ha causado sensación por toda Italia: Un milagro que no puede Juan Pablo II y que sí alcanza Pio XII. Aunque algunos blogs lo han comentado ya, yo también quiero comentarlo (apuesto que no coincidimos en el comentario).

Es uno de estos episodios italianos-italianos, de la Italia católica profunda que sorprende siempre por su riquisima expresividad religiosa, catolicismo con vida y con escenas dificilmente parangonables en otros sitios que no sean Italia. En resumen, los hechos son estos:

En Abril del año 2005, pocos días después del óbito de Juan Pablo II, se le diagnostica una gravísima afección tumoral a una joven madre gestante, un agresivo linfoma de Burkitt con síntomas de metástasis. Su marido, conmocionado, se pone en oración encomendándose al recien desaparecido Juan Pablo II. Al poco, una noche tiene un sueño y ve claramente al Papa Juan Pablo II que le le habla (lo cuenta el mismo protagonista):


- “Aveva il volto serio. Mi disse: - ‘’Io non posso fare niente, dovete pregare quest’altro sacerdote…'’ Mi mostrò l’immagine di un prete smilzo, alto, magro. Io non lo riconobbi, non sapevo chi fosse”
- “Tenía el rostro serio. Me dijo: -"Yo no puedo hacer nada, debeis rezar a este otro sacerdote…” Me mostró la imagen de un cura enjuto, alto, delgado. Yo no lo reconocí, no sabía quién era”.
El joven se despertó turbado y ansioso, pero sin poder identificar al sacerdote que le había indicado el Papa Wojtyla. Pocos días después de tener aquel sueño, estaba mirando distraído una revista y en una de las páginas encontró una fotografía del joven Eugenio Pacelli, el futuro Papa Pio XII. Inmediatamente le identificó con el sacerdote que Juan Pablo II le había enseñado en el sueño. Se puso en contacto con familiares y amigos y comenzaron una cadena de oración encomendando al Papa Pio XII la curación de su esposa, y la joven curó repentinamente.

El caso fué tan impactante que los mismos médicos que atendian a la enferma abrieron un expediente por posible error en el diagnóstico. Pero las analíticas confirmaron que las pruebas realizadas eran absolutamente fiables y ciertas, asegurando el gravísmo diagnóstico del linfoma cancerígeno, a la vez que cerificaban la desaparición total del tumor maligno. La mujer quedó sana, gestó normalmente a su hijo, el tercero, y dio a luz al niño satisfactoriamente. Pasados unos meses, el matrimonio comunicó su caso al Vaticano. En su Diócesis de Sorrento-Castellammare se instruye el informe canónico que pasará, después de las formalidades canónicas prescritas, a la Santa Sede, para adjuntar el informe del milagro a la causa del Venerable Pio XII.

Y esta es la historia. Como prediqué el Domingo pasado, a propósito del Milagro de Caná, estas cosas sirven para confirmar las fe de los creyentes y suscitar la fe en los hombres de buena voluntad; para los obtusos cerrados a la gracia, ofuscados en la negación de Dios, los milagros no surten efecto, al contrario: Se ensoberbecen más y se ratifican en su contumacia, protervos, ciegos que no quieren ver la luz.

¿Comentarios? !Oh! ¡Yes! Muchos, tantas ocurrencias que se me vienen a la cabeza y que les expongo en comentario de rebotica, de mesa de camilla, de sacristía, sin más teologías ni cientifismos ni averiguaciones canónicas, sólo a golpe de ocurrencia neta y viva como chispazos:

Primum: Que qué alegría que Pacelli quede por delante de Wojtyla, a tal señor tal honor y a cada uno lo suyo. Pero es que este particular me da tanto contento, tanto, que ustedes no se pueden imaginar.

Secundum: Que por qué será que lo que no puede Wojtyla sí lo puede Pacelli…

Y no sigo porque verán ustedes que este cotilleo de beaterío puntilloso-quisquilloso puede terminar sui géneris, si me explico. Conque quede ahí y dicho queda.

Ahora más en serio (y espero que ustedes, los que tienen/tengan el buen el gusto de leerme y siguen/sigan este blog, vayan distinguiendo sapientemente tonos de broma/ironía/scherzo de otros más graves y ponderados (siendo todos muy “serios", conste)); más en serio, decía, hay que entender los hechos recientes sobre los particulares tal y como los ha ido publicando, en estos últimos meses, el Vaticano, pues en el Vaticano no dan puntada sin hilo, y este admirable y sabroso milagro parece ser el hilo de:

- la vuelta a la luz de la causa de Pio XII

- el interés de la Santa Sede en publicar documentos y testimonios de la irrepochable y admirable actitud de Pio XII tocante a la shoah, probando (hasta dónde se puede) la falsedad de calumnias y campañas en su contra

- la declaración de “venerables", juntamente, de Pio XII Pacelli y Juan Pablo II Wojtyla

- el que este caso salga a la prensa y se publique por uno de los más estimados “vaticanistas” del momento, Andrea Tornelli (dos dias después de la visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma, detalle también digno de tenerse en cuenta).

Porque parece ser que sea el mismísimo Benedicto XVI el que está marcando pautadamente, prudentemente, con todo tino “pastoral", esta justísima reactivacion de la causa de pio XII, tan grande como Papa, tan santo como sacerdote.

Que este es otro detalle que quiero resaltar: SACERDOTE. Si ustedes no lo han advertido, es lo que le dice Juan Pablo II al joven, en el sueño: -"…debeis rezar a ESTE OTRO SACERDOTE…” ¿Me siguen ustedes? No dice “este otro Papa"; ni dice “este otro obispo"; sino que dice “…ESTE OTRO SACERDOTE”; es decir, que antes y por encima de todo, Juan Pablo II y Pio XII (glorificados? los dos) se reconocen y presentan, uno y otro, como SACERDOTES. Ni más ni menos.


Señoras y señores míos, amigos y demás, indiscretos e indiscretas, prójimos y prójimas de toda clase y voluntad que pasais por esta esquina bloggera, ustedes todos los que sean: ¿Entienden ustedes, pios y pias, impios e impías??? Pues eso:

¡Que grandeza será ser SACERDOTE cuando dos Papas caminos de los altares, aparecen en sueños, hacen milagros, y se presentan como SACERDOTES!!!

Ea. Pues eso era. Espero que las palabras del artículo-testimonio del Tornelli sean tal cuales las pone, las mismas que escuchó el joven marido italiano; si no me dejan en un apuro, ustedes comprenderán.

Pero es que estoy en-can-ta-do con el “milagro”, que parece sacado de las Fioretti de un Santo del siglo catapúm. Así, así me gustan a mí estas cosas: Un milagro-milagro con “historia” y con “mensaje", sueños, apariciones, dos Papas, una curación…Todo eso.

En honra y gloria de Cristo y de sus siervos Pio-Eugenio y JuanPablo-Carol, SACERDORTES.

¡Amen!


+T.

domingo, 17 de enero de 2010

Sinagogas, rabinos y otras filias discutibles

Cuando nuestra Santa Inquisición empezó a meter las cosas en cintura (o en hoguera, tanto monta), en España te quemaban por judaizar una chispita; y si tenías una bisabuela judía, te colgaban el sambenito para los restos. Una tacha que tiznaba a muchos (no a tantos como algunos dicen) y que se tapaba y disimulaba como se podía. El tiempo, que es el mejor borrador, lo iba disolviendo todo; pero así y todo eso de “los judíos” en España pesaba mucho todavía, aunque sólo fuera en el dicho del “perro judío” (que ya no se dice apenas). En mi pueblo - por ejemplo - “los judíos” son dos vestidos de negro con capucha y una tambora que salen el Viernes Santo detrás del Santo Sepulcro. Y llevan rabo: Una tira negra que les cuelga de la cintura y les arrastra un palmo “… porque los judíos llevan rabo, por eso son “rabinos"…”, nos explicaba, muy sabihonda y etimologista, la abuela de uno de mis amigos, en mi pueblo.

De esto, que es mitad historia con un cuarto de leyenda y otro cuarto de folklore, a lo de ahora, hay un trecho. Me refiero a que ahora, por tantos sitios, nuestra Iglesia Católica se haya visto inmersa en un filo-judaísmo, más o menos consciente y consistente. No sé si alguno me discutirá esto que digo, pero es obvio que en algunos ambientes “católicos” está de moda “judaízar". No soy el primero que piensa que a los kikos de Kiko lo único que les falta es circuncidarse y reinventar la antigua tensión iglesia de la sinagoga/iglesia de la gentilidad.

Algunos blogs tradicionalistas(?) están que echan chispas con la visita del Papa a la Sinagoga de Roma, esta tarde. Quizá se olvidan que los Papas de Roma se han llevado relativamente bien con los judíos romanos, desde hace siglos. No soy especialista en ese capítulo de la historia, pero yo diría que la Roma Papal ha sido uno de los sitios más seguros para los judíos, en su barrio, ghetto cerrado desde Paulo IV Caraffa (que, a pesar de todo, me cae muy simpático, tan arrabbiato y anti-español y todo lo demás). Desde Stª María del Pianto hasta la Isola Tiberina, lo que ha quedado del viejo Ghetto romano es Roma pura, con su centro precioso en el Pórtico de Ottavia y la Peschería, una belleza romana de día y de noche. Allí han vivido los judíos, entre iglesias y capillas, quizá más “protegidos” que en otros sitios de Europa. Con sus “molestias", qué duda cabe. Pero las incomodidades de la convivencia con los “diferentes” es una de las consecuencias de mantener “diferencias". Estas cosas son así.

No me gusta esa foto de Benedicto en la puerta de la Sinagoga, tan efectista. No significa más que buena voluntad, que ya es algo me dirán. Pero no es tanto, diría yo. La cercanía Iglesia y Sinagoga es un voluntarioso empeño marcado por la historia reciente. Comenté no hace mucho la impronta tan personal que los últimos Papas, testigos de las atrocidades contra los judíos durante la IIª Guerra Mundial, han dejado de todo esto en sus pontificados. En este sentido entiendo la visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma como un gesto de buena voluntad y cordialidad sincera, más allá de atavismos cerriles, superando sombras del pasado incompatibles con un recta caridad cristiana. Antaño estas cosas no se entendían, y hoy deben de entenderse. A estas alturas, no comprendo y juzgo injustificable en un cristiano cualquier anti-judaísmo, el que sea.

Pero el tema judío no es sólo el de la superación de odios y heridas históricas, sino que tiene otros capítulos directa o indirectamente implicados. Por ejemplo el insostenible e injustificable estado de Israel, una fuente de conflictos internacionales y una piedra de escándalo por el inicuo y criminal sometimiento de los palestinos, privados contra todo derecho de una patria y un hogar, lo que los israelitas han conseguido a costa de desposeer violentamente a los palestinos de sus derechos. Este conflicto es un flagrante escándalo que no se puede tapar con “buena voluntad”, un hecho que pesa duramente sobre la Iglesia y los católicos presentes y residentes en Tierra Santa muchos siglos antes de la forzada instauración del estado de Israel en Palestina. Esto, repito, no se resuelve con “gestos"; incluso pienso que tienen un valor contradictorio al propiciar una impresión equívoca.

Y de fondo, o en la base, una “novedad” que cada vez toma más cuerpo y que se debería disipar y aclarar definitivamente: La relación de buena voluntad no puede excluir la necesidad de la predicación al pueblo judío, llamado a la conversión y a confesar a Cristo. Este particular es algo absolutamente claro desde los primeros tiempos apostólicos, un capítulo abierto que se remonta a la narración de los Hechos de los Apóstoles y que sigue pendiente sin solución de continuidad, en tanto que es/somos la misma Iglesia obligada por mandato divino a predicar el Evangelio y ser testigos de Jesucristo “…en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra” Act 1, 8. La misión de Israel, la evangelización del Pueblo Judío no se ha concluído y sigue obligando a la Iglesia.

Por eso no me satisface que el Papa vaya a una sinagoga de “visitante” si ese “gesto” se queda sólo en formalidades humanas que se podrían traducir en significados histórico-culturales, pero que apenas tienen valor evangelizador. Cuando San Pablo clama “¡Ay de mí si no evangelizo!” (I Cor 9, 16), no está usando una mera fórmula literario-declamativa, sino que grita desde lo más profundo de su alma apostólica, consciente de su inaplazable misión de exortar y evangelizar “oportune et inoportune":

IIª Tim 4, 1-5:

Testificor coram Deo et Christo Iesu qui iudicaturus est vivos ac mortuos et adventum ipsius et regnum eius praedica verbum insta oportune inportune argue obsecra increpa in omni patientia et doctrina erit enim tempus cum sanam doctrinam non sustinebunt sed ad sua desideria coacervabunt sibi magistros prurientes auribus et a veritate quidem auditum avertent ad fabulas autem convertentur tu vero vigila in omnibus labora opus fac evangelistae ministerium tuum imple.

Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino:
Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.
Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio.



Ya no estamos en los tiempos en que los Papas obligaban a los judíos de Roma a asistir a las predicaciones que les dedicaban especialmente a ellos, en Cuaresma, en las iglesias próximas al Ghetto romano. Pero de eso a visitar cortesmente la Sinagoga y rezar salmos y profecías sin Evangelio, hay un distancia que se debería evitar. Con toda la buena voluntad que debe haber, pero sin quitar una iota o una tilde de lo que estamos obligados a mantener, predicar y testimoniar. Ante Israel sobre todo.

p.s. Lo del rabino que va a “predicar” una de las conferencias cuaresmales en Nôtre Dame lo dejo para otra ocasión, aunque es idem de lo mismo: Más confusión sobre el mismo extravagante (y nocivo) equívoco.


+T.

jueves, 14 de enero de 2010

Haití y el escándalo de los débiles


En el articulillo anterior han dejado un comentario con una invitación (reto?) a responder, a decir algo a propósito del terremoto de Haití y su tragedia anexa. De entrada no sé qué decir para no "escandalizar" más a quienes sienten lo sucedido como un escándalo para la fe, para sus creencias. Unas creencias (o no-creencias) que conjeturo relativamente insuficientes, sostenidas por una fe que supongo no bastante formada, poco desarrollada o mal fraguada.

Quien tiene fe, gracias a Dios, y la mantiene, a Dios gracias, entiende estos sucesos creyendo y no cuestiona a Dios sino que se fortalece en la fe para soportar el impacto. El débil de fe recibe el choque, y su fe se desbarata como castillo de naipes.

Suele pasar que el poco creyente no se acuerda de Dios en la paz cotidiana, pero sí confronta a Dios en la desgracia; no da gracias a Dios por el bien que disfruta pero acusa a Dios cuando el mal aparece. Todos conocemos personas que padecen este síndrome, tanto más paradójico cuanto surge en ambientes que han dejado de reconocerse "religiosos", pero que llevan encima este atavismo reactivo que les hace "culpar" a Dios en Quien no creen y a Quien desprecian o ignoran. También yo tengo en mi familia casos así, visceralmente reactivos, que "pasan" de Dios todos los días felices, pero se revuelven contra Dios en cuanto se les nubla su parcelita de mundo y no llueve a su gusto o hay sequía a su disgusto.

Luego están los que "buscan" y se encuentran en trance de conversión, de aceptar y/o crecer en la fe. También a estos les pueden afectar negativamente las desgracias, los accidentes y demás acontecimientos. Es la plasmación en real del hipotético "problema del mal", que es determinante para el negacionismo trascendente de algunas filosofías, y que pesa casi nada para el creyente abierto a la transcendencia y consciente del sobrenatural. Si hay fe, la fe "se hace cargo"; si no existe fe, no hay razonamiento que valga para satisfacer el descontento racional (o el sensible). Y no es que el creyente se resuelva en un mundo infantil, ilusorio, fantasmal o contentadizo, sino que se abre a la perspectiva del acontecer como misterio más allá de la simple e inmediata comprensión-satisfacción del dolor propio o ajeno.

El incrédulo, por su parte, persiste en su negación robustecida con cierta "compensación" en cuanto que el mal que sucede corrobora su duda y la confirma. Aunque tampoco la disipa, sólo le da "pruebas" en negativo, añadiendo más sombra a su oscuridad. Y al débil de fe el soplo de viento, la corriente de aire, la ventolera repentina o el huracán, sea cual sea el viento que sople con la fuerza que tenga, le apaga su pabilo vacilante.

El creyente también se ve envuelto en la oscuridad cuando llega; cuando llega la noche, anochece y es de noche para todos, también para el que tiene. Pero el que cree camina con la fe, como con una lámpara preciosa que le enseña el camino; no todo el camino, pero sí el inmediato, el paso siguiente o el tramo que sigue. Y la fe es como la linterna encendida para no tropezar con el obstáculo que surge; o como el faro potente en la costa que guía a la nave hasta el puerto. El gran converso de Oxford, John Henry Newman, utilizó estas imágenes, o parecidas, en su famoso poema Lead my kindle light.

Volviendo a la catástrofe de Haití, estoy seguro de que quienes hoy se escandalizan y blasfeman contra Dios por el terremoto, anteayer ni sabían ni tenían en su mente la miseria atávica de Haití y la culpable omisión de los estados a la hora de solucionar o atender los endémicos problemas estructurales de naciones y sociedades como esa. Quiero decir que no se escandalizan del Haití que se muere miserablemente dia a dia, pero sí del que sufre un terremoto.

Si la catástrofe hubiera sido de la misma trágica magnitud en una urbe acomodada y opulenta, el escándalo de los incrédulos hubiera sido mayor, con más profunda rabia. Serían los "tecnócratas" que no son capaces de agradecer a Dios los bienes que disfrutan pero se rebelan contra Dios (en Quien no creen, a Quien han expulsado de su mundo, de su mente, de su personal universo) en cuanto el mundo no les sonrie, o les falla algo, o les surje el dolor o la muerte en su camino. Son los agnósticos post-modernos que profesan un "credo natural" pero no aceptan/no encajan una "catástrofe natural". Viven encima de un torrente seco y se desesperan cuando llueve torrencialmente y el torrente se desborda y les arrastra. Viven sin creer y se revuelven cuando se les viene encima el mundo al que ellos mismos le han negado el Cielo, ¡y culpan al Cielo!



Esta tarde el cura de mi parroquia ha ofrecido la Misa por Haití y las víctimas del terremoto; ayer tarde también la ofreció. Celebró ayer y hoy con las oraciones de las Misas que se celebran "En Cualquier Necesidad". Las oraciones son estas (espero no se escandalicen más de lo que están los que estén ya escandalizados):

Colecta: Señor Dios, refugio nuestro en la tribulación, apoyo en a debilidad, consuelo en el llanto, perdona a u pueblo y, una vez corregido con los castigos que merece, concédele vivir en la paz de tu misericordia. Por ntrº Sñr. Xtº...Amen
Ofrendas: Escucha nuestras súplicas, Señor, acepta nuestra ofrenda, y por la gracia de tu misericordia, libra de todo mal a los que ahora sufrimos castigo por causa de nuestros pecados. Por J.Xtº ntrº Sr. Amen
Postcomunión: Apiádate, Señor, de nuestras penas y, por la gracia de tu Hijo aparta de nosotros los castigos que merecemos justamente por nuestros pecados. Por Xtº ntrº Sr. Amen.


En el Misal antiguo aparecen otras parecidas a estas del nuevo Misal; todas expresan la fe católica que muchos han olvidado y que otros tuvieron y han perdido, o nunca tuvieron ni tienen. Pero esta es nuestra Fe, y articula conceptos tan reales y profundos (y dolorosos)como "pecado", "culpa", "castigo", "misericordia"...etc. Los que creemos los entendemos y pedimos gracia para entenderlos y apreciarlos más y mejor; los que no creen se escandalizan cuando los creemos y rezamos conforme a esta Fe que profesamos y mantenemos por la gracia de Dios (y no sin "dificultades", a pesar de la gracia de Dios).

Cuando en casos como este u otros de mayor tragedia y desconcierto me lanzan la pregunta tópica de - "¿Dónde está Dios, dónde estaba?!!!", yo respondo (si me dejan, si me escuchan)que:

Dios (mi Dios) está en un pesebre
Dios (el único Dios) está crucificado

Y estuvo también "muerto y sepultado". Y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos, eternamente feliz, omnisciente y omnipotente. Y lo ve todo y lo sabe todo y nada pasa sin que su voluntad lo quiera o lo consienta. Y proclamo todo esto con esa capacidad de responder y comprender y expresar lo inexpresable que me da la Fe para decir-verbalizar el Misterio de Dios que se hizo carne, que se hizo hombre, y que subió al Cielo y vive y reina con un cuerpo sacrificado que lleva como prueba del dolor cinco llagas en pies, manos y costado. Cinco llagas que no se han cerrado y que siguen abiertas y ofreciendose en acto por cada herida que sangra hoy en Haití y todos los días en todo el mundo sufriente y doliente, que Él sabe como nadie sabe y conoce como ninguno conoce.

Así es Dios, ese es mi Dios, en el que creo, por Quien no me escandalizan los dolores y las penas del mundo porque Él los lleva a cuestas, a todos, sin escandalizarse de ninguno ni por ninguna causa o cosa de este mundo que sí se escandaliza de Él.

¡Bienaventurado quien no se escandalice de Él! Porque siguen siendo un escándalo para el mundo el Dios Crucificado y el misterio del dolor que nosotros creemos y sabemos que es Misterio de la Cruz.



p.s. Soy especialmente sensible al sufrimiento de los niños y de los viejos; he puesto este youtube con un fragmento del Requiem de Eustache de Caurroy por la imagen segunda de ese chiquillo llorando y temiendo, la segunda que sale en la secuencia, que me conmueve especialmente. También en él se esconde Dios; infeliz el que no lo entienda y no alabe y espere en Dios, que también llora con los que lloran.

+T.

miércoles, 13 de enero de 2010

Los optimates piden eutanasia ¡¡YA!!

De entre los fantasmones del sistema bien agarrados a la teta y que no han dejado su nutrición desde que tienen uso de razón (aunque la razón les ha ido cambiando y mudando y transformando y degenerando con el uso, sin solución de continuidad desde que echaron los dientes), de entre esos les tengo profunda antipatía a los gurús de aurea mediocritas que nunca han dejado ni su confortable butacón ni sus maneras sugerentes-dirigentes. Son, a su manera, como el decadente estragado Petronio, arbiter elegantiarum de la corte de Nerón, que dictaba “buen gusto” y “moralidad” entre escenita y escenita de Satiricón.

Pues estos que digo son poco menos lo mismo, pero a su estilo y para el estilo de la post-modernidad. Resulta que, llegados a un grado de cómoda saturación vital, piden la eutanasia graciosa para todos (aunque no sé si ellos tendrían la suficiente determinación fatal para abrirse las venas en una tina tibia, como los romanos (que, por cierto, me parece que se hacían templar el agua de la tina por sus esclavos y hasta tenían esclava que les sirviera el cuchillo corta-venas en salvilla de bronce pulido (seguro que los modernos eutanasistas “ad-do-ran” y añoran el detalle)).

El caso es que uno de estos (ya he dicho que para mí especialmente antipático por viscerales razones), el “oráculo” catalano-hindú (un híbrido tan sospechoso como un sari de seda india con barretina, pantumaca y butifarra), el Salvador Paniker, pide a gritos “¡¡Eutanasia Ya!!".

Viene a decir el “filosofo” indo-catalán que todo esto es cuestión/proceso de madurez que no se quiere reconocer. Y a mí me parece que confunde “madurez” con “putrefacción”, lo mismo que tantos de su jaez que han ido pasando del brote verde en capullo al marrón podrido en estiércol, moralmente, en sentido ético-moral, quiero decir. Y dice también que si no sale adelante es porque Zp “teme” a la Iglesia (risum teneatis). En fin.

Yo no sé por qué los entusiastas eutanasistas no se eutanasian ellos mismos y dejan a los demás con sus muertes personales según Dios se las mande, a cada cual la suya y no otra, sin interventores ajenos ni puntilleros institucionales (aunque pudiera ser una salida para los puntilleros de las cuadrillas toreras, ahora que quieren quitar los toros, y que podrían encontrar lucrativo oficio de “puntilleros-eutanasiadores” y así no aumentar el número de los parados; no hay mal que por bien no venga).

Volviendo al peticionario, téngase en cuenta que estos sujetos van en delantera, un par de cuerpos, como los caballos de carrera en el Derby. Han tenido excelente educación, medios, contactos, relaciones y oportunidades; tuvieron y mantienen todo esto a la par que una buenísima información que les facilita pronosticar sin apenas fallos. Ven más y mejor porque están mejor colocados y en posición más alta. Cuando piden, cuando influyen, saben lo que están haciendo y qué podrán conseguir.

Como han estado en el candelero desde que arribaron y se han mantenido en esa zona neutro-descomprometida-omni-relacionada, han alternado con todos y de todos han sido bienquistos, todos les han recibido y con todos han ido y venido, siendo todos regalados con su “aristocrática” no amistad, pero sí camaradería, muy estimada. De todos los que han podido y pueden, de los que ostentan/detentan el poder en cada momento, me refiero, no sólo políticos, sino entes-pudientes de toda especie y naturaleza (búsquese un apunte biográfico sumario del susodicho y de otros como él y se me entenderá mejor que si lo dijera, porque son cosas mejor para sugerir que para detallar, si me explico).

Del otro Pániker, el hermano que fue cura y que no sé si es cura ni en qué sincretismos anda, no sé noticia reciente. A lo peor también está postulando eutanasias paganizantes con karma y curry allá por el Oriente color azafrán. No sé. Pero cuando el Pániker que vive y mora aquí pide eutanasia, es que la eutanasia viene.


La única impresión buena que saco de la noticia es que las prisas de esta “eutanasia súbito” pudiera ser otro síntoma de que el nefasto Zp que nunca debió aparecer va a desaparecer pronto, tiene los dias contados, y los que esperaban que cumpliera su mortífero programa temen que se vaya antes y no termine su faena exterminadora, dejando la eutanasia sin “marco legal", y por eso respiga la burra y rebuzna muerte por la boca de ese guru brahmán-catalán.

Yo sé que lo que digo son cosas que digo yo. Pero lo digo, con un margen de error relativamente apreciable. Y no es que yo sea adivino chamán de túnica amarilla y mantra, que yo visto de negro nigérrimo integral - conste - y no me tengo por profeta ni tengo que ver con bolas de cristal.

p.s. De la intencionalidad del ABC y el propósito de la noticia, les dejo a ustedes que conjeturen solos, para que practiquen el noble arte de la intuición.


&.

La Monarquía amenazada por propios y extraños.



Un amigo mio, francés, está ensayando con su coro el Requiem de Eustache du Caurroy que interpretarán - D. m. - el próximo 17 de Enero en París, en la Misa funeral del CCXVIIº aniversario de Luis XVI. Con más o menos implicación o afecto, se reconocen monárquicos en esa extraña coyuntura en que sobreviven los monárquicos nostálgicos en las modernas repúblicas europeas.

Una supervivencia doblemente sensible no sólo a la pérdida del trono, sino también al relativo agravio comparativo de ver cómo subsisten las antiguas monarquías tradicionales dentro de las mismas fronteras de la Europa de nuestro siglo. Por ejemplo, la Francia republicana que fue reino de los viejos reyes Capetos mantiene hoy día fronteras con los reinos de España, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Mónaco (además de Andorra, el excepcional principado con jefatura de estado "bicéfala" de raiz históricamente monárquica, en la que el el presidente de la república es, paradójicamente, "co-principe").

La monarquía en Europa no es una addenda ocasional, sino que forma parte de la médula histórico-cultural de nuestro continente. Un continente que no es uno más entre los otros, sino que por hechos y razones histórico-culturales ha definido decisivamente el pasado del mundo, su presente y su futuro. Sin olvidar la vinculación de trono y altar, que afecta y une también de manera bastante definitiva a la Iglesia y a las monarquia históricas, aun más ligadas en el caso de la desaparecida institución del Sacro Imperio.

El Sacro Imperio, de no haber desaparecido funestamente víctima de la avalancha revolucionaria, hubiera estado llamado a ocupar un interesantísimo espacio/función moderador que parece que entrevió en su día (en toda su nebulosa lejanía) nuestro Carlos V, tan "europeista" avant la pàge por mor de su herencia y las circunstancias de su momento.

No soy - no me considero - un iluso cuando postulo el valor de la monarquía como institución de alto valor y valorable en el siglo XXI, digna de la más cuidadosa preservación, más allá de las empatías que susciten los ocasionales ocupadores/representates del trono y la corona. Confirma mi jucio el hecho de que las monarquías existen y son, en la mayoría de los casos, instituciones que estructuran muy válidamente los conceptos y valores meta-políticos de sus respectivos estados y naciones.

Hace un rato he dejado este comentario en el blog de un amigo:

Las pasiones ciegan; si son atávicas, más; si están sujetas al ardor de las circunstancias, mucho más.

Coherentemente, por aprecio a la institución, ser (ilusa y virtualmente) "tronovacantista" (especie que no existe "oficialmente" y que no sé si ha sido invento propio o ya existía, no me consta), por aprecio a la monarquía entiendo que hay que librarla de ataques que, más allá de la persona concreta que la encarna, van contra la institución misma.

A JuanCarlos no le quiere nadie; por una razón u otra, y siendo opuestas razones, suma los desafectos de las dos bandas extremas, y ya sin siquera el célebre "Consejo" que le prestigiaba, sin Pemanes ni otros mentores de ese lustre que, por lo menos, le daban genio y figura "aúlicas".

Insisto en que tirar al Borbón es minar el trono que si se va ya no volvería, dejando a España sin su monarquía, con republica-ca, y con dos Borbonerías pretendientes y destronadas (una con más entidad que la otra, tan fantasmal se reconozca o no).

Conque Uds. verán. Pero debieran advertir que si quieren y/o esperan rey, deben salvaguardarle el trono. Porque un trono existente siempre se puede ocupar, y no importan periodos "tronovacantistas" - como nuestra historia reciente demuestra - si existe y se mantiene el trono; ya llegará quien lo ocupe con mayor o menor mérito, dignidad y competencia (o legitimidad).

Pero si el trono se fuera, ya no volvería, ¿o esperan ustedes que de una republicaca sociata-neoliberal salga un trono real? Ya no quedan (ni tendremos) Pavias y MartinezCampos para pronunciarse; ni un Don Francisco que guarde el trono 40 años, tampoco.

De todas maneras, me parece que estas cosillas, en ciertos ambientes, no habría ni que explicarlas porque se suponen sabidas. Pero entiendo que supongo demasiado, ¿no?




Repito aquí el comentario con su mismo sentido. Me parece absurdo, disparatado y peligrosamente lesivo poner al Rey como diana. Si se hace, o falta la razón o se utiliza interesadamente (deliberadamente?) una excusa insuficiente que se tornará en otra cuando la ocasión sea otra, manteniendo al Rey en el punto de mira y sometiendo a la monarquía a una contínua agresión.

Yo insisto que eso es malo, una equivocación más o menos culpable/imputable (eso no lo puedo juzgar).

Cordialiter omnibus, of course.

+T.

martes, 12 de enero de 2010

Las peores intenciones del futuro ztpero


Los pronósticos del año recién estrenado no pueden ser menos favorables para el impresentable. Con toda una marea de descontento in crescendo dentro de su partidete, verse en el podio del escenario europeo le presta cierto relieve. Lo que pasa es que en la escena cada uno hace lo que sabe y trasluce lo que es. Algunos podrían recitar delante del foro europeísta un retazo heróico de Corneille, un poner; otros valdrían para remedar una pantomima estilo Marcel Marceau, pantomima al fin y al cabo pero con admiradores del género (hay gustos y gustos (y malos gustos)).

Pero el papá de las dos nenas góticas no tiene vis escénica ni para caerse de culo como el peor de los clowns. No hace gracia ni a los de su tralla, cuanto más va a divertir al selecto personal de la gran Europa; a lo sumo les hará soltar una risita de vergüenza ajena, si acaso. Lo que no quita que a pesar de no ser bueno para casi nada siga siendo tan dañino en la intención y tan nefasto en las consecuencias para casi todo. También salen en la pelis de miedo esos payasos terroríficos que, aun siendo payasos, son los malos de la peli.

Para la Iglesia un año ztpero políticamente malo puede resultar muy peligroso, dada la tendencia a batallar contra la Iglesia para distraer a la plebe de lo que podría despabilarla de su modorra atávica (y ahora ya no vale la podrida mentira marxista del opio religioso). Se enfoca a la Iglesia con el reflector potente, y en la penumbra de la escena se derrumba la tramoya, se perpetran torpes acciones, y se esconde la basura donde la luz no llega. Pero en primer plano la batallita contra la Iglesia, como distracción (y la oposición del Donmariano mirando donde no hay que mirar, la baba en la boca y los pies en el plato).

Después de la gran hazaña de las leyes aberrantes contra-familiares y el omni-aborterío, lo que viene, el capítulo ztpestoso que sigue, es la eutanasia. Es cuestión de tiempo.

Otro particular que ya se ha planteado alguna vez (y que me parece que la mosquita muerta del partiducho de los "otros sociatas", la cadavérica Rosa Diez, ya ha sacado a relucir también) es el de la incautación/nacionalización del patrimonio histórico-artístico de la Iglesia. Eso lo hicieron en Francia allá por el siglo XIX-XX, y es cuestión de tiempo que se planteee también aquí, para ampliar la mordida y tener más campo donde dismular corruptelas y etcéteras presupuestarios. Sería un gran golpe; y un golpe de mazo para la Iglesia; un mazazo más psíquico que material, porque hay obispos que sueñan con quitarse de encima los engorros de templos arruinados y catedrales viejas y endosárselos al primero que levante la mano. Los obispos "desamortizacionistas" dicen que conviene soltar esos "lastres" por "razones pastorales", pero ponen esa excusa para disimular sus desaprensivas razones y culpabilísimas incompetencias (y no se hable más que es resbaloso el particular).

La batalla familiar está perdida; la del aborto a punto de la firma para empezar a exterminar más y peor; la escuela católica está rendida y a los pies del ministro (o ministresa) de turno; la trampa-telaraña de la eutanasia se trama en el tenebroso horizonte, y la querella del patrimonio se emboza esperando su momento para dar el zarpazo. Estos (además de otros) son los planes de Zp, con sus alternativas de progreso. Con la Iglesia como víctima preferida para vampirizar.

La gente, la plebe (los "ciudadanos", que dicen ellos) no saben/no se atreven a saber que el vampiro no tiene una sóla boca, sino que estas bestias horrendas son multi-faciales/poli-maxilares, con dentaduras alternativas para morder y chupar a otros mientras devoran a la "victima señuelo". Que eso es, en cierto sentido, la Iglesia Católica en los planes de gobierno y los programas de futuro: Una víctima fácil a la que se ataca para que las otras tontas no se den cuenta de que también les chupan la sangre mientras miran. Distraer sobre la mesa y ejecutar la fechoría por debajo del tapete.

Para esto, como para todo, los malos siempre tienen lobos con pellejo de cordero, auxiliares rabiosos y ávidos de morder y descuartizar, que les hacen la publicidad, que le marean la perdiz, que le reparten los billetes para el espectáculo, que les escriben, que les aplauden, les dicen vivas y les tiran fotos. Lampando por morder también, les trae sin cuidado la víctima porque les importa la presa.

El cuadro es tremendo, pero así y todo hay gente bastante entusiasmada. Así y todo.

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domingo, 10 de enero de 2010

Munilla en su sede

Ha entrado en su Diócesis bien arropado por las mitras, nuestra Jerarquía nacional. Lo que no borra el tachón que le lanzó "su clero", como un grafitti de sprai kaleborrokero sobre la Bula de nombramiento. Pero ya está allí, sede plena en San Sebastián (alias Donosti). No me explico cómo han tenido cara para asistir esos que le han amargado estas semanas, desde el nombramiento a la toma de posesión. Pero son cosas que pasan en esas tres provincias vascas, en cuyos ayuntamientos los malos que amenazan (y cumplen) se sientan en el mismo banco corrido o en el de enfrente de sus amenazados (y víctimados). La toma de posesión de Munilla repite casi el mismo cuadro, en vez de en un salón de plenos de ayuntamiento, en la Catedral de San Sebastián. Ahora los mitrados asistentes se retiran, como los alguacilillos de la plaza. Y empieza la lidia, con el diestro y su cuadrilla en el ruedo.

No sé con qué peones cuenta Munilla en San Sebastián, pero la corrida con todo su riesgo y peligro es para él, como cuando un torero valiente y con ganas pide los 6 toros 6 para él sólo. Y la corrida es de Miura, con mucho cuerno con ganas de cornear, con mucho peligro en cada toro que salga por el portón. Que Munilla es valiente y tiene ganas, no habrá quién se lo niegue. Eso lo tienen que reconocer hasta Don Juamari y los de sus chiqueros.

Pero la escena, a más de estampa de la España profunda de aguafuerte de toros de Goya, a mí me trae otros recuerdos: Esto se parece al siglo IV-V, cuando había tomas de posesión de sedes episcopales que terminaban con tumultos y heridos. Era cuando el período de las controversias cristólogicas, cuando los primeros Concilios dilucidaban el Credo y formulaban los Dogmas. Lo más crudo acaeció con el arrianismo, que se extendió como una pestilente sombra por todo Oriente y Occidente. Cuando había que ocupar una sede vacante, los arrianos mordían como perros rabiosos, luchando por cada obispado y atacando implacables a todo aquel que no fuera de su secta.

Como todos los tiempos duros, aquella época gestó a grandes Obispos, los más grandes Padres de la Iglesia son de entonces, muchos de ellos perseguidos y acometidos por defender la Fe Apostólica en Cristo Hijo de Dios encarnado. Como en otros momentos de la Historia, también los herejes tuvieron de su parte a los poderosos, desde los Emperadores hasta a los gobernadores pasando por los eunucos de palacio, viéndose escenas tan patéticas como la de Juan Crisostomo, macerado por penitencias y ayunos, sañudamente acosado por la Emperatriz y los cortesanos de Constantinopla. Y otros santos como él. Pero eso es historia.

Lo que no es historia pasada sino actualidad corriente es lo que hay por San Sebastián (y por más sitios, tantos sitios, por desgracia). Yo no le llamaría "arrianismo", pero "neo-arrianismo" o algo por el estilo sí, porque es eso. Ayer mismo leía una loa a, supuestamente, "uno de los mejores teólogos españoles", un oriundo de aquellos pagos de por allí arriba, que tiene publicadas cosas como esta:
"El Mito de los Orígenes de la Iglesia" (Advertencia: No leer en serio porque estos "ensayos" infectan y envenenan desde lejos; sólo echar una ojeada al título y mandar el mamarracho al estercolero).

En el mismo próximo entorno de Munilla tiene silla alta con corifeos y claque forofa el sospechosísimo Pagola. Y de esa misma cuerda, tantos más. Me atrevería a decir que los firmantes anti-munillistas, todos respiran casi lo mismo.

Lo de Munilla, más allá del provincianismo vascuence y sus tropelías nacionalistas, es una contienda intra-eclesial, con una parte guerrillera que ya no es católica armando jaleo porque no quieren a un Obispo en quien reconocen el catolicismo del que ellos han apostatado. No lo han hecho firmando un formulario de apostasía formal, pero la verdad cruda es que serían incapaces de confesar un Credo católico. Ya hace años que dejaron de serlo. Detrás de la máscara post-conciliarista y las coartadas pastoralistas se esconde una gran defección, el vacio de una fe que ya no tienen ni predican ni celebran.


No se quiere reconocer. Ni el Papa de Roma ni los obispos diocesanos han echado fuera formalmente a los que ya están fuera de hecho. La situación es tan penosa como dificil. Se ponen paños calientes, pero el miembro infectado sigue sin amputarse. Y la gangrena avanza. En San Sebastián, en España, en Europa y por todos sitios.

Y eso es, en su más descarnada médula, lo de Munilla. Un caso muy grave de crisis católica interna con ribetes y perifollos de ikurriña. La ikurriña y los etarritarris me importan un comino, allá que revienten y se los lleve el Bidasoa al son de un zorcico. Pero la Fe y la Iglesia sí me importan. Por eso, yo que no soy "munillista", he rezado esta mañana, dos o tres veces, por el Obispo de San Sebastián, para que sea el que prevalezca. Y a los malos que los barra una galerna del Mar Cantábrico.


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