miércoles, 25 de noviembre de 2009

Catharina novembrina


Me toca Santa Catalina, por patrona de filosofos. Yo no soy filósofo, faltaría más; pero he estudiado Filosofía. No toda la que quisieron que estudiara, porque soy muy escéptico tocante a la Filo, total un sarta de ocurrencias de unos y otros con más o menos acierto y/o aproximación a las cosas, los hombres y el Misterio Divino.

La sentencia "philosophia ancilla Theologiae" me parece absolutamente verdadera, muy práctica; y toda filosofía que niegue a Dios o le ignore, no debiera haber existido ni debería existir. Una puntada más: Nada más ridículo que titularse "filósofo"; conozco a uno que se lo puso en la tarjeta de visita, el mentecato. Es como lo de "escritor", que también es una irrisión encontrase a uno que te diga que es "escritor". Yo, para estas titulaciones, no reconozco a ninguno con menos de dos siglos.

Pero volvamos a la Santa, que hoy es su día. En los EEUU de América es cuando matan y se comen el pavo-turkey, tan célebre como la Coca-Cola y el Papa-Noel. Yo de chico, con lo de los pavos de Acción de Gracias que salían en la pelis yankees, no me enteraba bien si era Navidad o no, porque el pavo me confundía.
Hace unos años me pilló un día de Santa Catalina lo más cerca que he estado nunca de la Santa Catalina de verdad, porque estuve toda la tarde del 25 de Noviembre en el Convento-Iglesia de Stª Catalina en Belén, tan cerquita del Sinaí. Y yo emocionadísimo, la tarde entera rezando en la Basílica de la Natividad y en la de Santa Catalina, que se comunican..

Lo de la Santa en el Sinaí me fascina: Esas pinturas con Santa Catalina transportada por los Ángeles en vuelo libre por el cielo estrellado de Noviembre, el cielo del Oriente, de Alejandría al Sinaí. Una belleza. Desde luego me gusta muchísimo más que la iconografía tan repetida de Stª Catalina con la rueda. Aunque gracias a la rueda se reconocen las miles de Catalinas que hay por ahí, ya pintadas, ya esculpidas. Una Stª Catalina sin rueda despista mucho, mucho; tanto que se puede confundir con una Santa no se sabe cual.

La otra iconografía cateriniana, la del "desposorio místico", es deliciosa. Como una glosa del Iesu Corona Virginum, el Señor, Niño fuente de pureza e inocencia, entronizado en el regazo de su Madre Virgo Virginum, desposa a la virgen alexandrína, y pone un anillo de virtud a la electa.

Lo de la philosophia le viene por tradición, siendo Catalina docta, más docta, muchísimo más sabia y philosopha que ninguna alejandrina que habido haya nunca. Ni habrá otra como Catherina, tan inteligente que pasó de entender a amar, de pensar a contemplar, de lo terreno a lo celestial, de lo humano a Dios, con quien se desposa.

El martirio es la rúbrica de ese desposorio tan extraordinario. No hay matrimonio sin firma. Y luego la consumación, con sangre de virginidad sacrificada por la crueldad de los infieles en uno de esos espectáculos que los hombres no entienden y asombran a los Ángeles.


El Sinaí es hoy esplendidamente caterinista. La Zarza mosáica se reencendió rubicunda cuando salpicaron sobre el Santo Monte las gotas granas de la sangre de Catalina, Virgen y Mártir de Cristo. Durante siglos, los monjes cristianos han custodiado el Monte y el Cuerpo de la Santa, que trasmina myron milagroso.

Por las mañanas, en el desierto, se oye el tableteo de la llamada a la oración y se multiplica el Agios-Agios-Agios por las laderas de la cumbre santa, subiendo hasta las cimas donde Dios entregó la Santa ley a su siervo Moisés, las mismas alturas que rozaron los Ángeles cuando transportaron ligeros el precioso relicario de Catalina, esposa de Cristo.


Oratio ~ Deus, qui dedísti légem Móysi in summitate montis Sínai, et in eódem loco per sanctos Ángelos tuos corpus Beatae Catharinae, Vírginis et Mártyris tuae, mirabíliter collocasti: praesta quaésumus, ut ejus méritis et intercessione, ad montem, qui Christus est, pervenire valeamus. Qui Tecum vivit...&. Amen.


Ex voto IVº.

+T.

martes, 24 de noviembre de 2009

Un neo-arriano en lo más alto (y reeditado)


Este de arriba, el de la la foto-ilustración, es un jesuíta; este otro no debería ser jesuíta. Pero lo es: No solum jesuita sed etiam rector de Comillas. Ahí lo tienen con su look de gerente de empresa, chaqueta bien cortada, corbata, buena camisa, escudito en la solapa, etc. Es un estilo del "jesuíta de nivel". En las residencias de padres jesuítas languidecen ancianos mal vestidos, sin sotana (una sotana vieja, aunque sea vieja, es digna-dignísima); pero como tiraron el hábito y ya no lo usan más que unos cuantos "señalados" - ni siquiera el prepósito p. Nicolás lo lleva - los jesuítas viejos visten look ropero de Cáritas. Los de "nivel" visten como el de la foto, el de Comillas. Pero dejemos la anécdota y vayamos al caso.

El caso es que el jesuíta (poco jesuíta) de Comillas ha reeditado un libro no-cristiano de anti-cristología des-católica des-cristiana. Sale la reedición - dicen que sale - con correcciones, no sé cuales, ni siquiera si caben, porque el libro apesta a hereje desde el título a la contraportada (y la editorial, tan "proclive"). No sé si ya no dice lo que decía y que a mí me da escalofríos siquiera recordar y no quiero, no me da la gana, citar ni media frase. No sé. Pero para que un librucho como ese saliera "corregido" debería salir impreso en negro sobre negro o en blanco sobre blanco, que fuera ilegible y se tirara al cubo de la basura directamente.

Los peores de los malos no son los malos de primera fila, que ya no venden porque nadie publica a Arrio o a Nestorio, y si se publicaran serían accesibles sólo a ciertos círculos, solamente. Los peores son estas cuadrillas de "teólogos de actualidad". En España, el anti-cristólogo que ha hecho "escuela" es el nefasto González Faus; este de Comillas y otros como el filo-etarritarri Pagola son, diríamos, sus "sucesores".

Unos sucesores con mucho "eco". Primero por sus puestos, por sus reconocimientos, por su "nivel" su "curriculum" y sus "círculos" de contactos, amistades y relaciones. Están en la cresta de la ola, son la "jet" de la Iglesia Española. Tienen influencia, foros, cátedras, anfiteatros y hasta estadio olímpico. Tienen medios.

Se leen en las facultades de teología y centros académicos eclesiásticos de España y de Hispanoamérica. Causan estragos especialmente en los Seminarios, donde se forman futuros sacerdotes que saldrán desde el principio des-cristianizados y negando el Credo que van a rezar en las Misas y que luego destrozarán y desvirtuarán en sus homilías, porque predicarán lo que han mal-leído, lo que han mal-aprendido, lo que les han mal-enseñado.

También son los "teólogos" que leen esa "clase media" intelectual que se matricula en "centros de formación para seglares", bien los que dependen de alguna facultad o los otros que organizan comunidades y congregaciones religiosas como "oferta de formación" entre sus "actividades pastorales". Como sus libruchos son "de bolsillo", una "teología de divulgación", también los leen los incautos, los curas despistados, los universitarios descaminados, las catequistas con recomendación de su cura. Y, por supuesto, las monjas "promovidas", las monjas "intelectuales", las monjas "al día", etc. etc. etc.

Este de Comillas y sus compinches, en su "nivel", desde su cáncana, miran a los creyentes fieles, a los curas católicos, a la gente piadosa, por encima del hombro, con despectiva suficiencia doctoral. Lo dice el mismo de Comillas en su librucho:

"...Existe un enorme desfase entre el saber cristológico de los "expertos" (al corriente de los innumerables avances producidos en la exégeis y en otras ciencias durante las últimas décadas) y los escasos conocimientos sobre el tema -más piadosos que otra cosa, por lo general- de que hacen gala los cristianos "de a pie". Con el agravante de que aquéllos no se atraven a hacer partícipes a éstos de su saber, por temor a escandalizarlos o a que no puedan digerirlo."


Un sujeto como este de Comillas en el sillón de rector de Comillas descalifica a la Iglesia que le mantiene/tolera en ese sitio. Primero a la desacreditada Compañía de Jesús, tan degenerada, tan infectada. Segundo a la Jerarquía, que hace la vista gorda. ¿Y Roma? preguntarán algunos. Roma, en este caso y en casos como este es, más que nada, víctima. Roma está secuestrada y con una jauría de fieras como este de Comillas a su alrededor.

A quienes pensamos que la Iglesia del desgraciado post-concilio es una Iglesia rota y fragmentada, con elementos irreconciliables con la Fe y con instituciones pervertidas, nos dicen que exageramos, que deliramos, que fanatizamos. No quieren darse cuenta de que solamente nos limitamos a poner el dedo en la llaga o a clamar como el niño del cuento que gritó a los espectadores "ciegos" que el rey estaba desnudo, que el rey iba en cueros, que el rey no llevaba ningún traje nuevo.

Lamento que ese no-jesuíta esté en la cúspide de Comillas, y lamento la reedición del librucho impío y anti-cristiano. Pero lamento más la obtusa ceguera de los que no quieren ver y la omisión culpable de los que dejan hacer.

p.s. El librucho está on line, no pongo el link porque no me gusta contribuir al contagio. No sé cómo puede estar publicado y encima reeditado, la verdad. En resumen, niega la Divinidad de Jesucristo, niega la Resurrección, niega la Redención, y descalifica toda la Cristología y la Teología católicas. Claro que lo hace con esa proverbial "media-lengua" tan característica de los herejes, una de las "formas" clásicas del modernismo, que es la matriz de este de Comillas y de los de su bando (se irritan especialmente cuando se dice o se nombra "modernismo/modernista").

n.b. Si quieren una recensión del librucho, en Opus Libros tienen una muy buena; si la pueden leer, leanla, pero adviertan que es muy "técnica" y exige, también, cierto "nivel". Para mi gusto le falta una "calificación" más terminante del librucho y su desafortunado autor, el no-jesuíta rector de Comillas.


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lunes, 23 de noviembre de 2009

Sevilla Clementina y Fernandina (todavía)


El dia de San Clemente de 1248 se rindió el moro Axataf al glorioso Fernando III, y Sevilla volvió a ser cristiana después de los cinco ominosos siglos de opresión y ocupación de los moros. Lo poco cristiano que habían dejado los infieles moros aquellos era casi nada: Capiteles (visigóticos) y algunas losas y lápidas (romanas) más la legendaria Imagen de Santa María de la Antigua, único resto venerable de la Catedral hispano-romana que no se atrevieron a destruir (lo demás lo arrasaron). Sólo eso.

Nos dejaron también la Giralda, un torreón de ladrillo con las cuatro caras labradas y repetidas que no se configuró airosa hasta que la remató Hernán Ruiz con el campanario renacentista, en el XVI sevillano. Y también quedó el Alcázar, igual de repetido que todas las arquitecturas de los moros, que resulta más bello por las tragedias y las leyendas del Rey Don Pedro, que es el alma de ese palacio, los moros no.

Por eso hay tan poquito que celebrar de los moros, panda invasora. Ni en Sevilla ni en ningún sitio. Yes: Soy de los que piensan que lo mejor de Córdoba es su espléndida Catedral y que las naves de la vieja mezquita de los Omeyas valen para aburrir imanes en pompa vueltos a la Meca; en Jerez tienen los jerezanos bodegas más interesantes (arquitectónicamente) que esas naves multiplicadas de arcos sobre-arcos y dobelas de dos colores. Y con vino (en Jerez).

Por eso celebro conscientemente el día de San Clemente, un día con dos puntales procesionales (en Sevilla no hay fiesta digna sin procesión (cfr. Asterix en España. Goscinny & Uderzo)). Por la mañana, la Procesión de la Espada, en la Catedral; por la tarde la del Santísimo en el Monasterio de San Clemente.

En la Catedral sale la Procesión de la Espada del Rey San Fernando desde la Capilla Real, con el cuerpo del Santo Rey descubierto en su urna de plata; un capellán real toma juramento al concejal que llevará la espada, que jura que la devolverá a la Capilla Real una vez acabada la procesión (nunca hay que fiarse de un político cuando agarra algo); otro, el edil más joven, portará el Pendón real. Con escolta de gala de la Guardia Municipal, el Ayuntamiento bajo mazas se une al Cabildo Catedral, con los calonges revestidos de capas y portando el relicario precioso del Papa San Clemente; y juntos hacen procesión de Tercia por últimas naves (antes transcurría por las gradas altas) hasta el Altar Mayor, donde se celebra la Misa Solemne, concluída la cual vuelven todos a la Capilla Real a venerar al Santo Rey y depositar su espada y el pendón.



En el Real Monasterio de San Clemente, las monjas cistercienses culminan la octava de Santa Gertrudis con el colofón de San Clemente, el titular. Y por la tarde se hace procesión claustral con el Santísimo Sacramento en Custodia y bajo palio. Al pasar por delante del coro bajo, tocan las campanillas y tiran una lluvia de pétalos de flores, rosas y jazmines, desde las celosías del coro alto.

Yo soy aprensivo, con razón. Ya he dicho que la procesión de la espada tuvo que dejar de salir por las Gradas altas ("que una grada vale más que todo el mundo") y circunscribirse a las naves últimas del interior para evitar molestias y problemas externos de incordiantes. Y no he dicho que a la Misa del Monasterio de San Clemente va un respetable concurso de fieles que no llegan a cincuenta (sin contar a las monjas, que son una docena con la mitad más decrépitas que el cuerpo del Rey San Fernando, sólo que todavía se mueven y cantan (es un decir)).

Por estas cosas y porque el socialismo del Felipe y el Zp son compadres con los moros de Marruecos (comadres no, porque lo moros con hembras ya se sabe: disimulan, pero llevan el burka en la intención (en eso les alabo el gusto, reconozco)); decía que son compadres y hacen pingües negocios en tierras de moros y se callan y no lo publican y casi no se sabe. Y por eso el socialistismo andalúz ordena y manda a los ayuntamientos que den solares baratos o gratis para mezquitas para los moros (las moras en casa, con el velo y sus cosas (que les alabo el gusto, ya lo he dicho, ¿no?)).

Por eso yo me temo que el año menos pensado tengamos ramadanes o alguna de esas perrerías - ¡ el Señor nos libre ! - en vez de Dia de San Clemente. Y ya ni procesión, ni espada, ni monjas, ni leches merengadas: Un moro en lo alto de la Giralda - ¡el Señor nos libre, nos libre, nos libre! - pregonando "alalal- jilá -lalá" y esas cosas que dicen los moros subidos en alto.

¡Jesús qué horror! ¡Con el trabajito que le costó a San Fernando echarlos de Sevilla! Y ahora les ponen en bandeja mezquititas para los imanes y los ulemas y los terroristas explosivos (las moras en casa, con sus velos y sus burkas, como está mandado (y yo en eso estoy de acuerdo, los velos y las celosias y todo eso (me parece que ya lo dije)).

En fin, una barbaridad. Pero es lo que esta mala piara sociata está dejando por aquí: La puerta abierta y el moro dentro. Como cuando el moro Muza y el Tariq, lo mismo; pero con los sociatas en el papel colectivo de Conde Don Julián.

Por eso yo me encomiendo con todos mis fervores a San Clemente, a San Fernando y a la Virgen de las Batallas : Ora pro nobis, orate pro nobis!!!

&.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Cecilia Deo decantabat



Este año Santa Cecilia se queda sin fiesta, por Cristo Rey. Ella estará tan contenta con su Rey, y le habrá cantado algo tan especial como se Él se merece, con orquesta de ángeles y coro de arcángeles. Un lujo de esos que hay en el Cielo.

Pero conste que yo le hago ex voto a Santa Cecilia.




Oremus
Deus, qui nos annua beatae Caeciliae Virginis et Martyris tuae solemnitate laetificas: da, ut quam veneramur officio, etiam piae conversationis sequamur exemplo. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

+T.

Rex Regum et Universi

El Domingo de Cristo Rey se celebra dos veces: El Domingo último de Octubre, según el calendario litúrgico tradicional; y el Domingo de la semana XXXIV, última del Tiempo Ordinario, según el calendario ordinario. Desde Pio XI se rezaba una consagración universal al Corazón de Jesús, que compuso Leon XIII para el Año Santo de 1900, luego confirmó Pio X, y Pio XI la mandó rezar vinculándola a la fiesta de Cristo Rey, cuando la instituyó (enc. Quas Primas nº 26 y 30). Dicha fórmula de consagración es una preciosa muestra de la lex orandi/lex credendi, apropiadísima como expresión del sentido de la institución de la fiesta de Cristo Rey. Una parte de la oración de consagración dice esto:

"...Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idolatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas. Respice denique misericordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redemptionis vitaeque lavacrum descendat / Sé Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo;
dignate atraerlos a todos a la luz de tu reino. Mira, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue el pueblo elegido: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron..."


Así decía y así se rezaba. La intención es católica, netamente, y rectamente cristiana, imbuída de principios tan fundamentales como el mandamiento de evangelizar y el de la caridad. En 1962 (no tengo segura la fecha y no puedo precisar si antes o durante el Concilio) Juan XIII alteró la fórmula de consagración y suprimió las dos alusiones que he remarcado en la cita; en adelante, no se haría alusión ni a los judios ni al islamismo ni a los idólatras. Quedó sin embargo la súplica que se refiere a los separados "por error o discordia", para que volvieran a la unidad de la Iglesia.

Sólo con esto se podría articular una tesina sobre el antes y el después, con el mítificado "aggiornamento" del Papa Rocalli como eje o punto de partida de tantas cosas que vinieron luego.

Aquella oración de consagración la rezamos tal cual, la original, los que nos reconocemos católicos con consciencia y conciencia. Los que no, no la rezan; es una de esas oraciones que quedaron en el desván de las sacristías, entre las páginas de los viejos rituales, libros de preces y devocionarios, sombras del pasado que se fue o se dejó ir, o se erradicó. Digamos que se sustituyó, para resumir.

Lo que se puede entrever en la "censura" del Papa Rocalli (beatificado) a la fórmula de consagración compuesta, ordenada y confirmada por sus Predecesores, todo aquel "espíritu", continua todavía tan vivo y activo que produce frutos como este:

Las grandes religiones explicadas a los muchachos en un DVD

o este otro:

Indios de diversas tradiciones religiosas rezan a Cristo en Varanasi
Concluyó en el ashram de Matridam el encuentro anual de Khrist Bhakta


¿Qué tal, qué les parece? Les advierto que la reacción primera ante este tipo de noticias/eventos/hechos define muy bien nuestro grado de "catolicidad", nuestro perfil católico.

Estamos tan "anclados" en ciertos supuestos "conciliares", tan marcados por aquel ubícuo "espíritu" conciliar, que hasta disponemos de una serie de instituciones que trabajan en eso, y reafirman contínuamente todo el "aperturismo" y el "diálogo" a los que se redujeron, más que nada, la misión ad gentes. ¿Dónde ha quedado aquel otro espíritu genuinamente católico que distinguía judaismo, islamismo y paganismo, y rogaba por la conversión, por la extensión universal del Regnum Christi, una fe y una Iglesia?

Las cosecuencias de la "sustitución" se pueden entresacar de esas dos noticias de la agencia Zenith, tomadas de los boletines de esta misma semana. Otra "glosa" de lo que expongo se podría sacar de otra noticia que se ha publicado esta mañana en esta web:

Los obispos suizos defienden la construcción de minaretes en las mezquitas

Y esta es la actualidad de la Iglesia en Europa: Enemigos en el exterior (Unión Europea, estados, partidos políticos, ideologías post-marxistas y neo-liberales, cultura post-moderna, etc. etc. etc.) y confusos en nuestro interior (obispos, sacerdotes, religiosos, consagradas, teólogos, moralistas, miembros de movimientos y comunidades, fieles...etc. etc. etc.). Y la opinión general de la sociedad en general, tan afectada, tan confudida, tan infectada.

Si ustedes no se reconocen entre esos grupos, harían bien en rezar esa fórmula de Consagración, tal cual, como antes: Cuando la Iglesia no tenía ni dudas, ni complejos, ni miedos, y sabía distinguir y expresar adecuadamente lo que creía en lo que rezaba (a no ser, claro, que ustedes crean ahora otra cosa y no recen esas cosas).


ACTUS DEDICATIONIS HUMANI GENERIS


IESU dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ad altare tuum humillime provolutos. Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi coniuncti firmius esse possimus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.
Te quidem multi novere nunquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt. Miserere utrorumque, benignissime Iesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos. Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodignorum filiorum qui te reliquerunt: fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor. Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idolatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas. Respice denique misericordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redemptionis vitaeque lavacrum descendat. Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquillitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula. Amen.



Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús
Ordenada por S. S. Pío XI para el día de Cristo Rey

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano,
miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar;
vuestros somos y vuestros queremos ser
y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos,
todos y cada uno espontáneamente nos consagramos
en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido;
muchos, despreciando vuestros mandamientos,
os han desechado. Oh Jesús benignísimo,
compadeceos de los unos y de los otros,
y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles
que jamás se han alejado de Vos,
sino también de los pródigos que os han abandonado;
haced que vuelvan pronto a la casa paterna,
para que no perezcan de hambre y de miseria.
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error
o por espíritu de discordia, viven separados de Vos:
devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe,
para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos
en las tinieblas de la idolatría o del islamismo;
dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
Mirad, finalmente, con ojos de misericordia
a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto:
descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida,
la sangre que un día contra sí reclamaron.
Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia;
otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden;
haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:
¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud,
a Él se entonen cánticos de honor y de gloria
por los siglos de los siglos! Amén.




+T.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La Niña María


La fiesta mariana del 21 de Noviembre, la Presentación de la Virgen, se vincula a una memoria litúrgica de la dedicación de una antigua iglesia de Jerusalén levantada sobre la casa de los padres de la Virgen. Más tarde se edificó sobre aquella iglesia la bellísma basílica cruzada de Santa Ana, junto a la Piscina Probática, en la Puerta de San Esteban, intramuros de Jerusalén. Los que hayan sido peregrinos recordarán el sobrio y bello edificio proto-gótico, de una excepcional calidad acústica. En las iglesias orientales se remonta su celebración a mediados del siglo VI, ca. 543 en Jerusalén; en Occidente se celebra en algunos sitios a partir del siglo XII y no se instituye como fiesta hasta el XIV: En el 1372, el Papa Gregorio XI la celebra en Aviñón y Sixto V decreta la fiesta para la Iglesia universal en 1584.


Pero la tradición es más antigua, y tiene su relato en el Proto-evangelio de Santiago, el importante texto apócrifo que cuenta en su primera parte la historia de SS. Joaquín y Ana y la infancia de la Virgen: Los padres de la Virgen María, cumpliendo un voto hecho al ser concebida su hija, la ofrecen al Templo del Señor cuando la niña cumplió tres años. La Virgen niña es presentada por San Joaquín y Santa Ana y recibida en las gradas del santuario por el Sumo Sacerdote, que se extasia ante la la humildad inocente de la Plena de Gracia.

En el Templo, la Virgen recibió instrucción religiosa a la vez que se formaba en las labores reservadas a las vírgenes que servían, una de las más preciadas la confección del Velo del Sancta Sanctorum y los ornamentos insignes del Sumo Sacerdote. La tradición cristiana atribuye a la Virgen la hechura de la túnica inconsútil del Señor, tejida de una pieza, sin costuras; sería una de las exquisitas labores aprendidas por la Virgen durante los años de su permanencia y servicio en Templo. La tradición refiere al lugar santo el momento en que la Santísima se consagró en virginidad a Dios.

La iconografía del misterio de la Presentación sigue el prototipo bizantino: Los padres de la Virgen están en un ángulo del icono, la Virgen se representa en el centro, una figura pequeña velada con el omofórion (color grana o azul); en el otro extremo, sobre las gradas del Templo, el Sacerdote extiende sus brazos en actitud de acogida y bendición; en un plano superior, se figura a la Virgen en su estancia dentro del templo siendo visitada por un ángel, que le trae el alimento desde el cielo. Este mismo esquema, más o menos simplificado, es el que se reproduce en el arte cristiano, sobre todo a partir del gótico y más plenamente en el renacimiento y barroco.

En España, Francisco de Zurbarán extrajo de la iconografía tradicional un tema aislado, podríamos decir que propio u original del pintor. Representa a la Virgen Niña orante-extática mientras hace su labor, sentada y bordando sobre una almohadilla. La escena se centra en la mirada elevada e inocente de la Virgen niña, con encantadores detalles de bodegón como el paño que borda, con labores que recuerdan a los estofados de los sudarios de los Crucificados de la imaginería andaluza de fines del siglo XV-XVI.


No puedo precisar desde cuándo, pero en el siglo XIX y el XX el dia de la Presentación, el 21 de Noviembre, los colegios e internados de niñas y muchachas regentados por monjas y religiosas celebraban la fiesta de la Niña María, con diferentes actos, incluída la procesión con la imagen de la Virgen Niña. Hoy ha desaparecido practicamente la costumbre, salvo en las casas y colegios de religiosas que han sabido conservar la piedad de las devociones tradicionales.

En el breviario español, se incluye como himno de Laudes este precioso poema, de los mejores de todos los del elenco mariano:

La niña María
¡qué gracia en su vuelo!
paloma del cielo,
al templo subía
y a Dios ofrecía
el más puro don.

Sagrario y mansión,
por él consagrada
y a él reservaba,
es su corazón.

¡Oh blanca azucena!
La Sabiduría
su trono te hacía ,
dorada patena,
de la gracia llena,
llena de hermosura.

Tu luz , Virgen pura,
niña inmaculada,
rasgue en alborada
nuestra noche oscura.

Tu presentación,
princesa María,
de paz y alegría
llena el corazón.

De Dios posesión
y casa habitada,
eres la morada
de la Trinidad.

A su Majestad
la gloria sea dada.

Amen.


+T.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Los bien nacidos somos agradecidos


No recuerdo bien cuántos años tendría la primera vez que fuí con mi padre y mi madre a la Misa de los Caídos, pero sí me acuerdo de que fue una especie de "entrada en sociedad", eso de dejar a los hermanos en casa con las tias, y ponerse compuesto para ir a Misa con papá y con mamá y la plana mayor de la Villa: Alcalde y Concejo Municipal, Juez de Paz, Comandante de Puesto de la Guardia Civil, Presidenta local de la Sección Femenina (el presidente del Movimiento era el alcalde, uno y el mismo sin solución de personalidad), el cabo de la Guardia Municipal, y todo el que era algo en el pueblo.

Mi padre, por supuesto. Por varios y honrosos conceptos personales y familiares. Y por tanta metralla como llevaba en el cuerpo, más que ninguno. Para la ocasión se ponía camisa azul, corbata negra, y brazalete. Y mi madre, lo mismo, guapísima, parece que la estoy viendo. En la única foto que tengo de uno de aquellos días, mi madre lleva a mi hermano de la mano y va de luto por mis abuelos; la foto debe ser de Noviembre del '69, calculo. Nos la hiceron a la salida de Misa, camino de la Plazoleta de los Caídos, donde estaba el monumento con la Cruz.

En mi pueblo la Cruz no se adosó al muro de la Iglesia, sino que se puso en medio de una placita preciosa, rodeada de arriates y naranjos. No la han quitado, sigue allí, una maciza cruz de mármol blanco en el centro de la plazoleta. Pero sí retiraron las cuatro lápidas del pedestal, que llevaban los nombres de los Caídos del pueblo. La Cruz, sin su pedestal original, quedó más baja, casi tocando el suelo. Pero allí sigue.

Después de la Misa, se iba a la Cruz de los Caídos, a poner la corona de laurel con las cinco rosas atadas con un lazo con los colores de la bandera y otro azul y grana. La corona la ponían la Presidenta de la Sección Femenina, Pastora Arias, y el Alcalde, Jesús Pérez. Cuando dejaban la corona al pié de la Cruz, se cantaba el Cara al Sol, con el brazo en alto. Y la mención de los Caídos con el ¡Presentes! y la triple aclamación de España con el ¡Arriba! y el ¡Viva! Con seis o siete años aquello era algo impresionante, yo un chiquillo con el abrigo puesto y la mano metida en el bolsillo de la gabardina de mi padre. Inolvidable.

Tampoco olvidaré que fueron mi padre y mi madre quienes presidieron la representación oficial de mi pueblo en el funeral de Franco, en el Valle. Fueron ellos dos, con Antoñito Naránjo, Antonio Castaño y Manolo Naranjo. Mi madre se trajo claveles de una de las coronas, para repartirlos entre las amistades, y una cinta roja y gualda de otra de las coronas. Sólo con el tiempo fuí cayendo en cuenta de que los principales (el alcalde y el juez y el secretario y demás oficiales del municipio) no fueron a los funerales. Mi madre decía que no se atrevían, por miedo; mi padre pensaba algo más duro, con más acierto.

De aquellos días de Noviembre del '75 lo que más recuerdo son las vacaciones que tuvimos, entre el funeral de Franco y la proclamación del Rey, más de dos semanas que casi juntaron Noviembre con Navidad. Los días que pasaron mis padres en Madrid nos quedamos con mis tías, despreocupados y felices con aquellas vacaciones inesperadas.

Al año siguiente ya no hubo Misa del día de los Caídos. Mi padre enfermó gravemente en Julio y cuando llegó el 20 de Noviembre, mi madre me avisó: Que no faltes a Misa, que tu padre este año ya no puede estar. Yo estaba en Sevilla, en el Instituto, y aquella tarde fuí a Misa a la parroquia del Corpus Christi, fría como un panteón de mármol. Celebró la Misa don Rafael Escalante, el párroco, y estábamos unas cincuenta o sesenta personas. Reconocí a algunos militares jubilados, con su bigotito estrecho y su inconfundible pose; algunos eran amigos de mi padre, pero me puse en los bancos de detrás, para no tener que saludar.

Tampoco hubo nada más. Durante algunos años, los restos del naufragio, falangistas divididos y dispersos, se iban a la Cruz del muro del Alcázar, para cantar el Cara al Sol y los ¡Arriba! Pero ya no era lo mismo.

Pocos años después desapareció la Cruz. La arrancaron y la tiraron en uno de los vertederos donde descargaban los camiones de basuras. Unos jóvenes entusiastas la rastrearon, la recuperaron y la depositaron en el Convento de San Buenaventura. No sé qué habrá sido de ella.

Yo sigo con la Misa, lo que me queda de aquel 20 de Noviembre que conocí de niño. Mantengo la devoción por mis padres, por mi familia, por ellos y por otros que sintieron y amaron lo que ellos, con fidelidad hasta el fin.

Guardo con celo su recuerdo, tan digno, tan memorable, para mí tan querido: Nombres, personas, signos, símbolos; Historia grande de las cosas que pasaron y la pequeña historia de estas otras cosas pequeñas que me gusta recordar y contarme porque son tan mías como mi memoria.

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